viernes, 7 de octubre de 2016

EL MAYOR CRIMEN Y JUECES PARCIALES


EL MAYOR CRIMEN

La Justicia comete errores. El Poder Ejecutivo falla. Hoy, aquí y ahora, la ley que impera en el país es la del laissez faire. ¿Hasta cuándo habrá que esperar a que estos poderes se decidan a ejecutar, fortalecer y cuidar nuestros derechos, que no son otra cosa que poder caminar libremente por las calles sin temor a que nos maten a cualquier hora y en cualquier lugar?

Sería bueno que aquellos a quienes les falta voluntad y decisión en poner en práctica las leyes que ya están escritas le presten atención a una frase que dejó alguien que tanto nos habló a los argentinos, Ortega y Gasset: "El mayor crimen está ahora no en los que matan, sino en los que no matan pero dejan matar".


Pedro C. Matteucci
DNI 5.506.508

JUECES PARCIALES

El editorial titulado "Juecesparciales, sentencias nulas" refleja claramente lo que con tristeza se advierte hace mucho: no hay piedad para los militares imputados. ¡Que se mueran en las mazmorras aun siendo inocentes! "Para ellos ni justicia" diría quizá quien fue varias veces presidente en el siglo pasado. Los fallecimientos se siguen produciendo impunemente en nuestras prisiones y reconocen sus causas primeras en la cobardía de muchos magistrados, que lejos de respetar el principio de legalidad cobijado bajo el artículo 18 de la Constitución, lo violan aviesamente y aplican normas que aún no se encontraban vigentes en la época de los hechos investigados. El odio está haciendo estragos y puede más que la Justicia. Las verdaderas farsas en que a veces se transforman esos juicios sólo se traducen en desolación y muerte. El Estatuto de Roma, que crea la Corte Penal Internacional e incluye la definición de los delitos de lesa humanidad, recién se introduce en nuestro derecho interno en 2007, a través de la ley 26.200 y, en su artículo 13 establece que ninguno de los delitos previstos en dicho instrumento pueden ser aplicados en violación del principio de legalidad consagrado en el artículo 18 de nuestra ley fundamental. Sin embargo, la gran mayoría de los jueces no respetan ello en los mal denominados "juicios de lesa" y, en su lugar, aplican la costumbre internacional, como si hubiera obligación de los ciudadanos de conocer previamente tales costumbres. Un verdadero disparate.

Hay mucho para decir, pero, por ahora, sólo exclamo: ¡No se puede pretender encontrar justicia utilizando para ello actos saturados de la más vil injusticia!

Francisco García Santillán

DNI 10.661.522