viernes, 7 de octubre de 2016

LOS ÚLTIMOS HÉROES DE LA PATRIA VIEJA FUERON LAS PRIMERAS VÍCTIMAS DE LA PATRIA NUEVA

Esa conclusión pertenece  a Paul Groussac  en su libro: “Santiago de Liniers Conde de Buenos Aires”.


Santiago de Liniers, el héroe indiscutible de la defensa de Buenos Aires, en las dos invasiones inglesas, las de 1806 y 1807,  premiado por el Rey Fernando VII con el título de Conde y nombrado Virrey, respetado por sus soldados y por los habitantes de Buenos Aires, tan sólo tres años después, fue considerado traidor, espía, contra revolucionario, etc. Y fue mandado fusilar por la Primera Junta de Gobierno Revolucionario. Dicho de otro modo, los que fueron defendidos por Liniers de los ingleses, son los que ordenaron su muerte.

Dos patrias. La una, monárquica (política) y la otra, revolucionaria (política); sin embargo, el mismo pueblo.

Dos siglos después, la misma injusticia y desagradecimiento.

Sudamérica fue atacada por otra invasión: la del terrorismo revolucionario, que quería tomar el poder de las naciones, por las armas e imponer un sistema antidemocrático  comunista soviético como Cuba



Fueron las fuerzas armadas de los distintos países, las que tuvieron el deber de defender a las naciones del trapo rojo. Chile, Argentina, Uruguay, Brasil, Bolivia, Perú, Colombia, Venezuela, Ecuador. La expansión castrista con el apoyo manifiesto de la entonces URSS, puso bajo fuego a todos los países de la región.

Las fuerzas armadas nacionales fueron victoriosas en lo militar y lograron defender el estilo de vida de sus respectivos países, que conservaron la posibilidad de volver a sus raíces democráticas y sus ciudadanos a la libertad.

Ellas, las fuerzas armadas y sus hombres y sus convicciones, fueron los héroes de una patria.

El pueblo, que respiró tranquilo, ya sin el peligro de las bombas, secuestros, asesinatos de líderes sindicales, de empresarios, de estudiantes, docentes  y de políticos. Aplaudió la victoria, honró a sus héroes militares. Casi igual que en 1807 a Liniers.

Ese mismo pueblo, cuando pudo reorganizarse políticamente y funcionar todas las instituciones nacionales: renegó de sus defensores, primero, les dio la espalda y luego los condenó. Casi igual que con Liniers en 1810 que fue fusilado por los mismos a quienes ayudó a salvas sus vidas y haciendas del inglés.

Todas las naciones atacadas y defendidas por sus fuerzas legales, hoy, dos siglos después, tienen a sus defensores presos. Matándolos con ensañamiento en las cárceles.


Creo que ya podemos ver otra vez dos patrias: la una, la vieja, agradecida y la otra, la vengativa impregnada de ambición política y poder para enriquecer a las nuevas oligarquías políticas, los nuevos ricos.

La nueva patria, condenó y ejecutó a la vieja, en toda la región.

Pueblos pobres, con gobernantes ricos, es casi la constante en toda la América.

En la nueva patria, la carrera por el poder político, es la carrera hacia la fortuna, caiga quien caiga en el camino.

En la nueva patria, no hay generales de gorra y sable, hay dictadores ricos, sustentados por una guardia de honor que se enriquece a costilla del eterno pobre.

La nueva patria, es también MI PATRIA, pero ni de lejos, es la de los padres fundadores.

Mi patria ha fusilado nuevamente a Liniers.

Alcaide (R) Nelson D. Cremades

Diplomado Superior en Geopolítica Nacional y Regional