domingo, 6 de noviembre de 2016

LO QUE ESTÁ FALTANDO


En su carta del jueves pasado, referida al editorial del 28 de octubre, titulado "Un símbolo emblemático de la mentira", la señora Graciela Fernández Meijide afirma: "¿Qué está faltando? Nada más ni nada menos que la información sobre el destino de miles de personas, información que ocultan aquellos que sí lo saben. El reclamo a la respuesta ¿qué pasó con los desaparecidos? se mantiene en trágica vigencia".


Creo que algo tan o más grave como no saber el destino de los restos de muchas víctimas de la dictadura es la impunidad que gozan los autores de los crímenes del terrorismo que destruyeron miles de familias. Padres, hijos, hermanos y abuelos han sido asesinados por los subversivos, y está todo probado, solo falta dictaminar que fueron delitos de lesa humanidad como tendría que ser y así hizo el fiscal de Cámara de Rosario, doctor Palacín, en 2007, en el caso Larrabure. Pero luego todo se paralizó por orden del entonces procurador general.


¿Se pueden imaginar qué sintió Maby Picón de Viola, al ver que en 30 segundos mataron a su hija de tres años y a su marido? ¿Qué sentirán miles de familiares que hoy ven que quienes mataron a sus hijos y demás familiares son homenajeados e indemnizados y quienes juzgan a militares son ex montoneros, o sea, ex terroristas? Estos crímenes fueron cometidos en democracia por organizaciones terroristas. El Estatuto de Roma, la doctrina internacional y la jurisprudencia sostienen que los crímenes de lesa humanidad pueden ser cometidos por un Estado o una organización y que el terrorismo es un crimen de lesa humanidad.

Alejandro Olmedo Zumarán