lunes, 31 de julio de 2017

¿LESA HUMANIDAD?; EN LA ARGENTINA HAY DE SOBRA


IN MEMORIAN, cuatrocientos diecisiete Presos
Políticos que han muerto en cautiverio en total
abandono en los penales federales. Setenta y seis
de los cuales han muerto a partir del 10/12/2015

Los alcahuetes, los “colaboradores” que hoy se siguen llenando la boca pidiendo “justicia” para ocultar cobardías pasadas, los que entregaron a sus “cumpas” para salvar su pellejo y se conchabaron como diputados o se disfrazan con uniformes verde oliva para salir en televisión, los que se fueron al sur porque les quedaba grande para su pavura tomar un fusil, los que nunca hicieron un habeas corpus por un “desparecido”, los que recién desde el 2003 se acuerdan de las madres de un lado, los que medran desde la justicia y desde la política con el negocio que a partir del dolor y de la estupidez armaron algunos avivados, los que se les ensucian los calzoncillos cuando una bruja con un pañuelo en la cabeza los mira torva, las pretendidas abuelas devenidas en cazadoras de "recompensas" que no dicen que la mayoría de los “nietos” encontrados estaban en manos de gente del “palo”, los que siguen mirando al costado olvidándose que, treinta años antes, pedían que a los subversivos les cortaran la cabeza públicamente en la Plaza de Mayo pueden estar contentos, hoy, en una Argentina que nos mintieron que cambiaría, la “lesa humanidad” sigue vigente.

En los penales federales donde la “justicia” argentina amontona a aquellos que en su momento nos salvaron de ser Cuba -¿quién nos salvará en los próximos años de ser Venezuela?- ya han muerto cuatrocientos diecisiete presos políticos. Han muerto en su mayoría privados de asistencia médica, de ayuda espiritual, de contención familiar. Han muerto como cualquier prisionero de un KZ nazi o del Gulag soviético. Pero en estos campos de concentración vernáculos los verdugos  no son los pobres tipos del SPF[1] sino los resentidos y miedosos “vengadores” que hoy, disfrazados de jueces y fiscales, sacan chapa de “derechos y humanos” e imponen, con el arbitrio de un señor de horca y cuchillo, quien es atendido o no a nivel sanitario, se toman siete meses para autorizar intervenciones quirúrgicas oncológicas o semanas para que un preso acceda a un tubo de oxígeno.

La “lesa humanidad” –guión espurio que ha servido para cualquier cosa, pero en especial para montar circos judiciales con payasos togados impartiendo “justicia”, con profesionales del apriete, con escribas mercenarios, multitud de testigos falsos entrenados y los obsecuentes que esperan medrar a partir de un grito o una fotografía– está de parabienes. Sus negocios colaterales siguen viento en popa y cada día son más los que han conseguido alguna canonjía prestándose a la persecución de ancianos.

No vale la pena preocuparse, está fuerte y saludable en la República y para sorpresa de imbéciles, cambistas, conformistas u olvidadizos la sigue aplicando el Estado Nacional.


Jose Luis Milia



[1] Servicio Penitenciario Federal.