jueves, 22 de febrero de 2018

ENTREVISTA AL CORONEL ALFONSO PLAZAS VEGA


"Tras pasar años detenidos, ahora la gente me reivindica y reconoce la injusticia con que fui tratado por hechos que no cometí"

"¿Qué puede esperar un colombiano de sus jueces cuando los más altos dirigentes de las altas instancias judiciales están bajo sospecha? ¿Qué pueden esperar los colombianos de su justicia cuando el Fiscal Anticorrupción de Colombia va a ser extraditado a los Estados Unidos por un delito de  corrupción?"

"El gobierno colombiano no tiene una política oficial ante el movimiento espontáneo de miles de venezolanos que huyen del terror del régimen instalado en Caracas y que se vienen hacia Colombia, en busca de mejores expectativas de vida"

"Maduro es un terrorista de Estado que masacra a su propio pueblo y eso ha provocado un éxodo masivo. En Venezuela no se puede vivir, no hay nada: ni trabajo, ni comida, ni seguridad, ni salud...Es un desastre"


El Coronel Plazas[1] no necesita presentación en Colombia. Tras haber servido en la milicia durante varios lustros y haber dirigido el operativo para la liberación del Palacio de Justicia, en 1985, ahora vuelve a la vida pública para intentar ser elegido Senador de la República de Colombia por el Centro Democrático. Antes había sido Director Nacional de Estupefacientes, bajo el gobierno de Alvaro Uribe, y después pagó cárcel injustamente, tal como reza una sentencia absolutoria a su favor emitida tras pasar ocho años entre rejas.

Ricardo Angoso[2]: ¿Cómo le está recibiendo la gente, qué impresión tiene acerca de la campaña?

Alfonso Plazas: No se imagina el recibimiento, es increíble, estoy muy satisfecho.  La campaña electoral se está realizando de una forma muy  positiva, el ambiente es óptimo, creo que la gente nos recibe muy bien. Siento que en esta campaña los ciudadanos me reciben con los brazos abiertos y reivindicando mi figura, que durante tantos años fue ultrajada e injustamente perseguida. Creo que es una campaña en la que estamos reivindicando la figura del expresidente Alvaro Uribe Vélez y sus ideas, en el sentido de volver a recuperar la seguridad democrática y la calle para todos. Nuestras ideas son bien acogidas por todos y, en general, nos reciben en casi todos los lugares con una buena receptividad. Queremos darle al país la posibilidad de vivir y, sobre todo, devolverle tranquilidad necesaria, porque a merced de los acuerdos de paz con las FARC, el futuro de Colombia está negro. Luego la gente está aterrada ante la perspectiva de que personajes como Gustavo Petro, un antiguo terrorista, lleguen al poder e incluso tenemos también al líder de las FARC como candidato a la presidencia de la República. No me parece normal que antiguos delincuentes y terroristas estén hoy en las listas de varios partidos como candidatos. El presidente Santos ha dicho que se firmaron unos acuerdos de paz, engañando a la comunidad internacional, pero la realidad es que se entregó la legitimidad democrática y constitucional del país a cambio de nada a unos terroristas.

R.A.: Además, parece que la campaña electoral opacó uno de los verdaderos problemas de Colombia en estos momentos, la crisis en la frontera con Venezuela, ¿no cree?

A.P.: La verdad es que estamos viviendo una auténtica tragedia venezolana que este gobierno irresponsable no ha sabido manejar. Debería haber habido unos lugares de concentración para los miles de venezolanos que están llegando a nuestras fronteras. Y la avalancha humana va a continuar.

R.A.: Y el gobierno colombiano, ante la avalancha de venezolanos de la que hablas, no hizo nada...

A.P.: Es que no hay gobierno, ese es el problema. El gobierno colombiano no tiene una política oficial ante el movimiento espontáneo de miles de venezolanos que huyen del terror del régimen instalado en Caracas y que se vienen hacia Colombia, en busca de mejores expectativas de vida. Pero quizá, ante nuestra propia situación y ante las expectativas que tenemos, nuestro país es tan sólo un área de paso para estas miles de personas que huyen de Venezuela. Maduro es un terrorista de Estado que masacra a su propio pueblo y eso ha provocado un éxodo masivo. En Venezuela no se puede vivir, no hay nada: ni trabajo, ni comida, ni seguridad, ni salud... Es un desastre.

INSEGURIDAD Y NARCOTRÁFICO


R.A.: Pese a los acuerdos de paz, el año pasado hubo 13.000 homicidios y 7.000 desaparecidos, datos increíbles, ¿no cree?

A.P.: En Colombia no ha habido acuerdos de paz, sino unos pactos entre el presidente Juan Manuel Santos y las FARC. Ha sido un pacto entre amigos para implantar el sistema comunista en Colombia y acabar con el régimen democrático que durante tantos años acompañó a la vida política en Colombia. Se está engañando a la comunidad internacional acerca del verdadero alcance de los acuerdos de paz. Santos y las FARC llevan años mintiendo a la comunidad internacional y a los colombianos sobre el verdadero significado de estos acuerdos firmados.

R.A.: Luego está el aumento de las hectáreas de coca, de 40.000 hace ocho años a 200.000 en la actualidad, ¿qué piensa de este problema?

A.P.: Me precio de haber sido protagonista y testigo de la lucha contra el narcotráfico durante el gobierno de Alvaro Uribe, y conozco de primera mano el gran esfuerzo que se hizo en ese sentido. Y conseguimos, en un periodo de tiempo relativamente breve, pasar de 156.000 hectáreas a 40.000, tal como ha dicho antes. Cuando Santos llegó al gobierno, a mi entender en una decisión errónea, suspendió las fumigaciones por glifosato, y decidió cambiar unas políticas hasta antaño exitosas por el actual proceder, que por supuesto no ha dado ningún resultado. Se está intentando una erradicación manual que ya ha costado varias vidas porque cada vez que las fuerzas militares tratan de eliminar cultivos se enfrentan con campesinos hostiles que no quieren que les quiten su principal sustento. Este gobierno ha permitido que los cultivos ilícitos crezcan sin medida y nos enfrentemos a este problema que incluso puede crecer hasta las 250.000 hectáreas, de tal forma que el dinero invertido por los Estados Unidos en el Plan Colombia se haya perdido totalmente por la negligencia interesada de Santos y sus pactos con las FARC.  Más de 10.000 millones de dólares se han perdido para nada.

LA LUCHA CONTRA LA CORRUPCIÓN


R.A.: ¿Qué medidas tomaría frente a la corrupción?

A.P.: La corrupción comienza desde el nivel judicial. Es aterrador que tres magistrados de las altas cortes de justicia de Colombia están acusados por los Estados Unidos de corrupción e incluso uno de ellos está en la cárcel. Fueron presidentes de las más altas instancias judiciales del país. ¿Qué puede esperar un colombiano de sus jueces cuando los más altos dirigentes de las altas instancias judiciales están bajo sospecha? ¿Qué pueden esperar los colombianos de su justicia cuando el Fiscal Anticorrupción de Colombia va a ser extraditado a los Estados Unidos por un delito de  corrupción? Tenemos que hacer una reforma a fondo de la rama de la justicia que tiene que pasar por que las personas que se elijan para el desempeño de los cargos tengan una profunda trayectoria ética y moral sin mácula de duda. El sistema jurídico colombiano tiene que pasar un proceso de moralización y regeneración ética para que los que lleguen a las más altas instancias tengan un trayectoria íntegra y sin sombras.

R.A.: ¿Qué le diría a alguien que se va abstener en Colombia para que no se abstuviese y votase por el Centro Democrático?

A.P.: Le diría que en el momento en que se abstiene tiene una responsabilidad en que  el país pase a ser una nación como es Venezuela, todos tenemos que tener un cierto sentido del deber y participar del futuro de la nación. Esa persona que se abstiene puede ser responsable por omisión de que las FARC lleguen al poder y que la corrupción siga campando a sus anchas por el país. Y esos problemas que tenemos, que están ahí y nadie puede negarlos, son por culpa de los que venden el voto y los abstencionistas. El que vende un voto elige un corrupto.

R.A.: ¿Por qué se metió en política un hombre que venía de la milicia?

A.P.: Está establecido en mi propuesta legislativa. Yo después de dejar el uniforme seguí sirviendo a la patria y fui director de estupefacientes bajo el gobierno de Alvaro Uribe Vélez y tuve grandes resultados durante mi mandato. Envié extraditados a los Estados Unidos a más de 500 narcotraficantes. Toda mi lucha contra el narcotráfico hizo que ellos armaran, los narcotraficantes, toda un andamiaje jurídico para que me encarcelaran durante ocho años y medio, los cuales pagué sin merecerlos. Pero eso hizo mella en mi empeño en servir al país, en contribuir a que Colombia sea un país más grande y más próspero, donde merezca la pena vivir y que nuestros hijos estén orgullosos por haber nacido aquí. Sigo con mi tarea, al igual que en el ejército, de servir a la patria. Podemos hacer muchas cosas y avanzar juntos en este país. Mis cuatro principales tareas son: moralizar y reformar la rama judicial; el restablecimiento de la lucha contra el narcotráfico, que se deber retomar pues este gobierno abandonó este trabajo; la reforma de la Ley de la Defensa Nacional, que en mi opinión está absolutamente obsoleta, y, por último, volver al antiguo fuero militar para mis compañeros de armas. Mientras más de un millar y medio de militares están presos en condiciones muy duras, los narcotraficantes y terroristas están en la calle. Ha habido, incluso, campañas políticas de jueces amañados con testigos falsos contra militares y también contra altos cargos de la administración del presidente Uribe. No hay derecho, eso se tiene acabar.

LA HERENCIA DE SANTOS

Santos y Timochenko, tras firmar el primer acuerdo de paz en septiembre

R.A.: ¿No cree que la herencia que recibirá el próximo presidente está envenenada, que es un lastre para el futuro del país?

A.P.: Pienso lo mismo. Por eso también pienso que tenemos que tener un legislativo fuerte para hacer frente a los graves problemas que tiene el país. Tenemos que tener en las cámaras gente honorable, trabajadora y responsable que se ponga manos a la obra en la tarea de reconstruir la patria destruida. El Estado en que deja el país el peor presidente de la historia, Juan Manuel Santos, es deplorable, vergonzoso y preocupante. Tenemos que reconstruir a Colombia y tenemos que trabajar duro. Pero no sólo es problema material o económico, sino moral. Se han destruido todas las normas morales y principios éticos. Tenemos que ponernos manos a la obra. Luego está la economía, que tiene ante sí enormes retos y desafíos, y hace falta que quien enfrente los mismos sea un buen conocedor de los problemas que tiene el país.

Por Ricardo Angoso




[1] Luis Alfonso Plazas Vega (Sogamoso, 21 de junio de 1944) es un militar colombiano retirado que comandó la operación de recuperación del Palacio de Justicia durante la toma por parte de la guerrilla del Movimiento 19 de abril en 1985.​ Fue director de la Dirección Nacional de Estupefacientes en el gobierno de Álvaro Uribe Vélez.​ El 9 de junio de 2010 Plazas Vega fue condenado a 30 años de prisión por el delito de desaparición forzada en los hechos de la retoma del Palacio de Justicia. La Corte Suprema de Justicia lo absolvió el 16 de diciembre de 2015.​ Actualmente es candidato a senador, en las próximas elecciones de Colombia, representando al partido político que encabeza el ex presidente Álvaro Uribe.

[2] Ricardo Angoso (1966, Salamanca) es sociólogo, analista internacional y periodista. Ha escrito, trabajado y colaborado, en los últimos años, para El Independiente, Diario 16, El Mundo, Fax Press, Colpisa, La Aventura de la Historia, Safe Democracy, Infomedio, Historia 16, Radio Francia Internacional, Radio Exterior de España, Ideas y Debate, Raíces e Historia y Vida. Durante mucho tiempo ha residido en el extranjero, siendo un buen conocedor de los Balcanes y habiendo pasado largas temporadas en Albania, Bosnia y Herzegovina, Hungría, Rumania, Macedonia, Montenegro, Serbia y Turquía. Como observador electoral de la Organización para la Seguridad en Europa (OSCE) ha participado en numerosos procesos electorales en una decena de países. A su vez, ha sido profesor en la Universidad Nacional de Honduras y becario del Ministerio de Asuntos Exteriores español en Hungría, Rumania y Turquía. También ha ganado varios premios literarios, entre los que destacan el Joven y Brillante, el Ciudad de Periana y el Ateneo de Jaén. En la actualidad, colabora en varios medios de comunicación, es Coordinador General de Diálogo Europeo y dirige la revista Lecturas para el Debate. Libros publicados: Europa a Debate, Las próximas guerras europeas y Rapsodia húngara sobre fondo rojo.