miércoles, 21 de noviembre de 2018

¿CUÁL SERA LA PRÓXIMA DECEPCIÓN?


 

“Ahora ya se puede decir que Hitler está excluido del poder. Hasta me atrevería a decir que está excluido de la esperanza de llegar al poder”.
León Blum, Le Populaire, 08/11/1932

La totalidad de las decepciones que el gobierno de Cambiemos les ha dado a los argentinos es inversamente proporcional a las verdades dichas en campaña por el actual presidente. Como hoy sabemos que esas "verdades" dichas en campaña tienden a cero, es probable que las decepciones tiendan al infinito.


Eso, ¿nos preocupa a los argentinos?, es probable que no. Desde hace años nos venimos arrastrando en un magma de mentiras y relatos de tal intensidad que en él, una verdad a medias refulge como un diamante. Y son esas medias verdades las que aún mantienen abroquelado a los "duros" de Cambiemos, casi de la misma manera que el kirchnerismo duro se aferra al relato de una desquiciada a la que, en un país en serio, le estarían tramitando su ingreso en una entidad psiquiátrica de primera línea.


Si yo asegurara, tal como lo creo, que hoy Cristina Fernández -más allá del duro diagnóstico médico que el domingo pasado hiciera sobre ella Nelson Castro- es la política más brillante que hay en el circo político argentino, supongo que un 35% me trataría de irracional, un 28% aplaudiría y el resto sonreiría socarronamente. Bien, como cada quien puede hacer de su pito un trombón, sería interesante que más allá de la primera puteada o de la primera ovación pararan la pelota y trataran de reflexionar, si es que aún les cabe esa actividad.


Para muchos, y para mí también, Cristina Fernández es la delincuente que dirigió una banda de forajidos que en doce años, primero junto a su consorte y luego sin él, se robaron el país. Si esta fuera la definición más certera se supondría que más temprano que tarde la horda que la sigue tendrá que llevarle, cada 19 de febrero, rosas a Ezeiza, pero como aquí nadie se rasca pa'dentro podemos entender la lentitud de los jueces para juzgarla.

No obstante, esto no alcanza, por sí solo, para definirla. Si bien desde jovencita se destacó como trepadora social -antes de descubrir la revolución como consecuencia de unos cuantos desaires sociales- no es uno más de los trepadores a los que la política argentina nos tiene acostumbrado sino que es un producto moldeado en los años de sin razón, violencia e ignorancia de los ‘70, y en su soberbia ella cree fervientemente, por haber madurado en una comarca donde hay más ovejas que seres humanos, que la sociedad perfecta es aquella que está conformada por borregos.


Escasamente ilustrada por esa formación recibida y por el ostracismo cultural e informativo al que durante años se sometió, aprendió, de la mano del difunto a usar las tramoyas y agachadas que permiten ganar en el juego político argentino: la mentira como credo, una rapacidad desvergonzada que le ha permitido obtener dinero para comprar voluntades; un resentimiento feroz que la acompaña prácticamente desde la cuna y que le permitió, con un éxito superior al logrado por Perón, hacer que la sociedad argentina esté dividida como nunca.

No la subestimemos, ella, para los módicos estándares que gobiernan la política argentina es sencillamente brillante. Intérprete intuitiva de Goebbels ha conseguido, por repetición espontánea, hacer creer a muchos que ella es la nueva abanderada de los marginados y desocupados. Su manejo de la oratoria que utiliza para alienar a la masa de mono-neuronales que tiene la Argentina es magnífico. Aún hay, por lo menos, un 27% de estos que creen que ella es el respaldo que tienen los pobres contra los desmanes de la oligarquía -¿Cuál oligarquía? cabría preguntarse- y pese a que terminó su gobierno con casi un 30% de pobres, ha convencido a muchos de estos que ella erradicará la pobreza con la invalorable ayuda de Louis Vuitton, Ferragamo y Jimmy Choo, tal como Eva lo hacía acompañada de sus brillantes y esmeraldas.


Convengamos, ella ha sido notable enganchando a ingenuos y distraídos en sus trampas. El manejo que ha hecho de la prepotencia y de la mentira, mientras ejerció el poder, ha sido excelente, y ha sabido rodearse de una turba peligrosa y descarriada porque bien sabe que sin el poder será menos que nada.

Pero hoy, frente a lo que se perfila como un peronismo que se va a unir detrás de ella porque los que presumen de dirigentes "renovadores" solo son capaces de juntar gente para una ronda de arroz con leche, estará Macri que, en el escaso año que falta para las elecciones nos prodigará, seguramente, alguna que otra nueva decepción para encolumnarla detrás del "curro de los derechos humanos", de los 125,000 millones de dólares que al día de hoy es nuestra deuda soberana, de una inflación que no supo acotar, de la habilitación del debate del aborto y de la puesta en funcionamiento de una educación sexual integral que solo servirá para que una caterva de gays, lesbis, travas y algún tipo o tipa de otro género no conocido, tengan como laburo deformarle el cerebro a los chicos, desde el jardín de infantes en adelante.


¿Cree Macri, como mandamás de esta torpe horda de ineptos y mentirosos -Peña, Stanley, Finocchiaro, Garavano, Rodríguez Larreta, solo por nombrar a unos pocos- que los podrán parar? Es tanta la incompetencia de este gobierno que su último "logro" fue dejarse birlar un lugar propio en el consejo de la magistratura, mientras se llenaban la cabeza con delirios "progres".


¿Creen aquellos que trajinan las redes sociales escribiendo: "no vuelven nunca más" que una mera expresión de deseos pueda tener la fuerza de un milagro?, bueno, también León Blum descreía del futuro de Hitler unos meses antes de su ascenso meteórico a la Cancillería del Reich. No nos ilusionemos. Esta runfla "progre-democrática", ha demostrado que, comparados con Cristina Fernández, son sólo módicos aprendices de brujo que van a terminar arrasando por su estúpida mediocridad e incompetencia a la República.

Queda menos de un año para las elecciones y no creo que de la necedad se pueda volver fácilmente.

El Recadito, Pehuajó, 21/11/2018

Jose Luis Milia

NOTA: Las imágenes y destacados no corresponden a la nota original.

Non nobis, Domine, non nobis. Sed Nomini tuo da gloriam.

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