martes, 8 de enero de 2019

LA EDUCACIÓN, 35 AÑOS DE MENTIRAS

Fernanda Megías


¿Habrá otro educador valiente como ?

Causa vergüenza comprobar que en todos los niveles educativos, desde los jardines de infantes hasta los claustros universitarios, pasando por niveles policiales y de Fuerzas Armadas, se insiste en enseñar una historia deformada y tuerta. Ignoro quiénes serán los que desde las sombras se encargan de envenenar la mente de los estudiantes con mentiras y medias verdades, sin que nuestras autoridades gubernamentales ni educativas alcen su voz ante este crimen de lesa educación.

Las consecuencias serán devastadoras y tarde o temprano deberán sus responsables asumir su responsabilidad.

Un nuevo año siempre nos regala, aunque tenue y hasta infundada, la esperanza de felicidad y bienestar. Y creo que el mejor regalo que podrían recibir nuestros estudiantes en todos los niveles sería que de una vez por todas comience a explicarse la verdadera historia del último medio siglo.

Asesino terrorista Roberto M. Santucho

Es así como se explicaría que en los ’60 comenzaron los ataques del terrorismo -financiado, entrenado y artillado por Cuba y la URSS- a través de asesinatos, bombas, secuestros, robos… perpetrados por asesinos traidores a la Patria, uno de cuyos líderes carismáticos –Roberto M. Santucho– aseguraba “Para hacer la revolución en Argentina debemos matar un millón de personas” (un joven idealista modelo).

A consecuencia de ser el terrorismo un delito no tipificado se creó una Cámara del Crimen especialmente dedicada a juzgar a los autores de tales crímenes. Estaba conformada por brillantes y capacitados funcionarios de la Justicia, y contaban los detenidos con todo tipo de garantías procesales encargando la defensa en juicio a expertos juristas. A consecuencia de su impecable labor se llegó a encarcelar terroristas y liberar a quienes no se les llegara a probar delito alguno.


Y así llegamos al 25 de Mayo de 1973, cuando el Gral. Lanusse a cargo del Ejecutivo entrega la banda presidencial al Dr. Cámpora bajo los sones de la Marcha Peronista y no de nuestro Himno. Fue este un inicial símbolo de lo que vendría.

El huevo de la serpiente incubado desde Madrid estaba por florecer.

Esa misma noche el flamante Ministro del Interior, el joven Dr. Esteban Righi, pareja del hijo del Dr. Cámpora, se dirigió hacia el penal de Devoto donde cumplían prisión los condenados terroristas y dio la orden de abrir las celdas y liberar a todos los detenidos.

Encabezaban el pelotón de “rescate” Juan Manuel Abal Medina, asesino del Gral. Aramburu y su amante Nilda Garré.

Luis Abal Medina (p) liberando a los terroristas en la cárcel de Devoto 25 /05/1973

Devueltas que fueron las armas a los liberados, estos jóvenes “idealistas” marcharon hacia la Plaza de Mayo donde procedieron alegremente a incendiar y destruir automóviles y colectivos que se hallaban en los alrededores así como el auto del Cardenal Caggiano frente a la Catedral. Tampoco se privaron de pintar los muros de la Casa de Gobierno con la leyenda “CASA MONTONERA”.

La Presidencia de Cámpora duró apenas 49 días. Son elocuentes las palabras del Gral. Perón ante los cotidianos hechos sangrientos perpetrados por los jóvenes idealistas: “…si yo tenía que confiar alguna vez en alguien, era el doctor Cámpora. Pero ocurrió lo impensado: Cámpora se dejó copar por la izquierda".

Continuando con su accionar criminal, los “jóvenes idealistas” prosiguieron cometiendo estragos, ataques a cuarteles militares, asesinatos de inocentes, atentados, destrucción de propiedades, etc. etc. todo en nombre de la “Patria Socialista”.


Renunciado Cámpora y asumida la Presidencia por el Gral. Perón quien desde Madrid había alentado al terrorismo, comprendiendo tal vez su error llegó a echarlos de la Plaza de Mayo tildándolos de “imberbes” y ordenó a las FFAA aniquilar la guerrilla.

Así comenzó la debacle de su gobierno, acelerada por su fallecimiento y asunción de su esposa María Estela Martínez.

Y para no ser redundantes terminamos acá el relato, todos recuerdan aquellos días caóticos en que la ciudadanía, el periodismo y políticos de todas ideologías pedían la intervención de las FFAA para tomar el poder.... Los mismos que hoy atacan irracionalmente a nuestros soldados.


El Gral. Jorge Rafael Videla asumió la Presidencia de facto y el combate a la guerrilla se dio en todos los frentes.


La misma fue derrotada en el campo de batalla. Pero entregado el Poder al Dr. Alfonsín, el huevo de la serpiente dio finalmente su fruto…y así llegamos a la fecha de hoy en que la vergonzosa política de derechos humanos encarada por el gobierno de los Kirchner, logró en los 12 años de mandato a través de sus Ministros de Defensa Nilda Garré y Agustín Rossi desarmar, desfinanciar y denostar a nuestras Fuerzas Armadas. Esa política sigue hasta el día de hoy…

Los asesinos terroristas traidores a la Patria, disfrazados burdamente de “jóvenes idealistas” para una hipócrita casta de seguidores, han sido premiados con suculentas indemnizaciones, cargos públicos, vergonzosos homenajes presidenciales a los muertos…Y los soldados que combatieron a quienes atentaron contra la Nación llevan promedio una década encarcelados a causa de juicios nulos de nulidad absoluta, casi medio millar han muerto en la cárcel abandonados y sin atención mínima de su salud, negada la correspondiente excarcelación por exceder el plazo procesal sin que la sentencia haya sido dictada.

Así es como las autoridades de nuestra Patria compensan a quienes atentaron contra ella y castigan a quienes la defendieron.

¿Habrá algún educador que tenga la valentía y el patriotismo de contar la verdad a sus alumnos?

Una sola valiente docente riojana, Fernanda Megías, se atrevió a enseñar la verdadera historia a sus alumnos adolescentes sobre las “víctimas caídas en manos de la guerrilla” durante la década de 1970.

FUE INMEDIATAMENTE SUSPENDIDA. Espero que el gobierno que prometió acabar con el “curro de los Derechos Humanos” reivindique y reponga en su lugar a esta valiente profesora.

Juan Manuel Otero

NOTA: Las imágenes no corresponden a la nota original.