sábado, 12 de enero de 2019

NO LLOREMOS DESPUÉS COMO MUJERES LO QUE NO HEMOS SABIDO DEFENDER COMO HOMBRES





Estimado Sr. Director y colaboradores:


El pueblo argentino tiene el raro privilegio de ser quizás el único en el mundo que condenó con absoluta desaprensión y arbitrariedad "a sus combatientes por la libertad".

Ello prácticamente  no ocurrió, salvo fundadas excepciones, en ninguno de los países hermanos que lucharon y sufrieron como nosotros, el ataque artero y sin convencionalismos de mercenarios capacitados en el exterior, para asesinar y destruir.

Sus respectivas clases políticas y dirigentes de uniforme no sucumbieron a las presiones recibidas desde adentro y desde fuera para consumar su venganza.

Más aun existen ejemplos de mandos militares que se opusieron públicamente con valentía y decisión, a intentos por cambiar la verdad.


Y lo contrario ocurrió entre nosotros, porque  el pueblo y sus dirigentes políticos  que se alternaron en la conducción del Estado  después de  nuestra guerra interna, lo impulsaron y convalidaron,  eludiendo hasta con soberbia su responsabilidad en dicha emergencia  para preservar las tradiciones y la justicia, corriendo detrás de ambiciones y objetivos subalternos con el pretexto siempre vigente "de lo políticamente correcto", principio que suele pisotear la moral y destruir los fundamentos de la nacionalidad.

Edificaron así, sin pausa, una superestructura maléfica que destruyó la democracia para justificar atrocidades en el ejercicio del poder e hipotecó el futuro y aun persiste en avance indetenible.


Alguna vez, DIOS quiera, podrá comprobarse la magnitud de las traiciones acordadas con organismos del exterior para pactar la destrucción de las FFAA y la llegada para quedarse, de la indefensión mas absoluta.


Desgraciadamente en nuestra sociedad, en donde gracias a nuestros defensores, el sanguinario asesino Guevara no pudo cumplir su promesa de  "fusilar a un millón de burócratas liberales", paradójicamente triunfo la venganza impuesta por los derrotados quienes llegaron al poder de la mano de nuestra clase política claudicante y cómplice.

Pero debemos también señalar sin especulaciones ni olvidos interesados, la responsabilidad de los dirigentes militares argentinos y de las fuerzas de seguridad, quienes luego de la llegada de la falsa democracia en la que estamos sumergidos, se subordinaron por sus conveniencias personales a las directivas de sus capataces de turno, ignorando absolutamente los juicios desprovistos de toda legitimidad y derecho a los cuales fueron sometidos los camaradas civiles y militares que habían dado la cara y enfrentado al enemigo artero.


Rompieron así por su negligencia e indiferencia utilitaria, nuestra escala de valores fundacionales y la continuidad histórica de las instituciones.

En esas circunstancias nuestros soldados fueron arrojados a las cárceles más inmundas, muchos sin condena y todos sin derechos elementales y allí permanecieron y continúan, ignorados y sin apoyo de ninguna índole, mientras a dichas jerarquías no los preocupa ni conmueve  la tortura funcional vigente y la precariedad general de su situación.


Ya han muerto en esas condiciones aberrantes más de cuatrocientos camaradas[1] y casi dos mil viven privados de sus derechos elementales desde hace décadas, mientras a los referidos personajes de civil y de uniforme la ignorancia ad hoc de esta tragedia, no los conmueve.

Más aun hubo casos de individuos olvidables quienes no dudaron en su momento y aun ahora, en vestir un ropaje simpático a la chusma vigente, golpeándose el pecho en fingida constricción con expresión pública de falsedades y traiciones, en busca de recompensas materiales y  prestigio despreciable.

Otro de los varios, necesitó un banquito para demostrar  obsecuencia inaudita a uno de los varios artífices de la destrucción de la Patria.

En la actualidad nada ha cambiado, mas aun continúa la venganza y  los actuales mandos y  los dirigentes políticos de turno ignoran casi absolutamente esta tragedia, porque les resulta "políticamente correcto".

La tarea a la cual Uds., se han lanzado para conseguir rever de raíz aquellas arbitrariedades persistentes, es encomiable y ciclópea y  un eslabón mas en su valiente lucha por imponer la verdad.

Es imprescindible la receptividad y el compromiso de quienes reciban este llamado.

Rindo una vez más mi homenaje a la digna y ejemplar actitud de nuestros detenidos políticos y sus sacrificadas y sufrientes familias.

Señoras integrantes de AFyAPPA[2]


Lo que ha ocurrido y ocurre con ellos es una maldita pesadilla que tenemos que hacer lo posible por disipar.

El deber de conciencia no es solo firmar la petición y luego mirar para otro lado mientras avanzamos hacia el abismo.

Cada uno debe movilizar a decenas de personas a su alcance y cada una de ellas a su vez ampliar la demanda hasta hacerla incontenible.
 

También crear y proponer nuevas formas de acción y ejecutarlas. Estamos libres y quizás vivos porque ellos lucharon para que así fuera posible.

Hace falta un compromiso efectivo, valiente, creativo y persistente, por un objetivo impostergable de verdad y justicia, que no termina solo con un clic en la computadora.

No me cabe duda que nuestra situación institucional política, social, económica y cultural es realmente peligrosa por su evolución imprevisible y hasta siniestra.

Cada uno debe hacer algo a la altura de sus posibilidades YA! sin dilaciones ni pretextos.

No queda tiempo para seguir mirando hacia atrás o el costado. La Patria soñada se nos muere casi inexorablemente.

Por todo ello la campaña por Uds. iniciada se inscribe en la batalla que debemos dar por nuestra supervivencia.

¡¡¡¡Gracias por su acción y valentía!!!!!  DIOS los bendiga.

Por lo menos, así, lo veo yo.

Francisco Cervo

NOTA: Las imágenes, referencias y destacados no corresponden a la nota original.


[1] La cifra al día de la fecha es de 478 fallecidos en prisión.


[2] Asociación de Familiares Y Amigos de los Presos Políticos de Argentina.

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