domingo, 16 de diciembre de 2012

"CAUSA LEGITIMA Y VICTORIA JUSTA"


Hay más de 1.000 ancianos Soldados juzgados y presos, 
casi 200 fallecidos en prisión

El injusto juzgamiento del personal de las Fuerzas Armadas, de Seguridad, Policiales, Penitenciarias y de otros organismos del estado que cumpliendo órdenes emanadas del más alto nivel político del país derrotaron a las organizaciones políticas-militares subversivas que tenía como objetivo alzarse con el poder mediante el terror y la violencia; solo es posible gracias a jueces y fiscales prevaricadores que se sometieron a la obediencia debida del poder de turno y aceptaron diseñar un “derecho a medida” para cumplir una venganza impiadosa que no tiene paragón en la historia universal.

Suprema Corte de Justicia de la Nación

Es justo reconocer a nuestros hombres de armas, que en esa época existía un reclamo generalizado de la mayoría de la sociedad para que acabaran con el flagelo del terrorismo, no solo en la prensa,  en el Congreso de la Nación, en los Partidos Políticos, en las conversaciones de entre casa y entre amigos, etc. Eso no lo puede negar nadie y menos desentenderse ahora... abandonándolos a su suerte y con condenas que se saben escritas de antemano.


Palabras de Ricardo Balbín, titular de la UCR

No se puede juzgar una guerra con el Código Penal en la mano, la excepcionalidad de su naturaleza violenta exige un sistema de justicia y leyes   especiales como estaba establecido en el Código de Justicia Militar.

El terrorismo en la Argentina fue consecuencia de un plan originado y conducido por los estados de la Unión Soviética y Cuba, es decir lo que grupos presuntamente desinformados o directamente mal intencionados hubieran calificado como “Terrorismo de Estado”, de no haber sido las organizaciones extremistas afines a esos grupos.

Por decisión del Congreso, se extendieron los beneficios del "punto final" a los responsables de actos terroristas. En otras palabras: se forjó la ilusión de una pacificación interior que seguramente no fue sincera, porque se desmoronó como un castillo de naipes. 

Ahora nos encontramos nuevamente en plena discordia, intentando algunos mantener una visión asimétrica que inculpe a los militares, también quizá a la Triple A y al gobierno de Isabel Perón, pero que cubra con la más absoluta impunidad a los terroristas que desataron nuestra guerra interior y la mantuvieron, incluso, con gobiernos constitucionales.

De todas maneras, la expresión “Terrorismo de Estado” es falaz y contradictoria por lo cual no puede ser usada seriamente sino con efectos escandalosos o propagandísticos. Nada mejor que lo expresado al respecto por la Audiencia Nacional de la Justicia de España, Sala de lo Penal Sección Segunda en Auto Numero 8/2008 referida a la extradición de María Estela Martínez Vda. de Perón donde dice: “La expresión Terrorismo de Estado no existe, es desafortunada, el estado no puede subvertirse a sí mismo”.

Se puede entonces afirmar que la ya excedida frase “Terrorismo de Estado” es un término creado por grupos cómplices al mismo extremismo para disimular y justificar su propio accionar y a la cual no se la puede tomar seriamente.

Las “aberraciones jurídicas” cometidas durante los mal llamados juicios contra crímenes de lesa humanidad, han causado un mal inconmensurable al estado de derecho, a la sociedad en su totalidad y al estado mismo que hará necesario el paso de mucho tiempo para reparar semejante daño. Es por ello que decimos que es hora de Paz, Concordia, Justicia, Historia completa y Unión dentro del principio de igualdad ante la ley, para evitar a la Patria un daño mayor e irreparable… aún estamos a tiempo.

El proyecto de ley de amnistía presentado por el entonces diputado nacional Jorge R. Vanossi marca un camino que en algún momento deberíamos emprender. Por favor si alguien tiene una idea mejor que la exprese y la ponga a consideración de la sociedad... este es un tema acuciante.

Sinceramente,

Pacificación Nacional Definitiva

por una Nueva Década en Paz y para Siempre


DECIAN LOS MILITARES

“FORO DE LA VERDAD HISTORICA"

Desde 1983 a la fecha la opinión publica, argentina y extranjera, es sometida a una colosal campaña masiva de deformación, un verdadero lavado de cerebro, sobre los trágicos hechos ocurridos en la Argentina entre 1969 y 1979.

Esta acción tuvo un pico inicial que finalizo en 1987, pareciendo luego diluirse en la acción limitada de grupos menores de extrema izquierda. A esto último contribuyeron los  graves daños producidos a la esencia de las instituciones armadas - evidenciados en la crisis de Semana Santa - que decidieron a nuestra irresponsable dirigencia política a adoptar medidas de pacificación nacional, con leyes de amnistías parciales y posteriores indultos presidenciales.


Sin embargo desde 1995 vivimos un rebrote del despiadado ataque a las Fuerzas Armadas, con la más que evidente intervención de sectores ligados a la cúpula del gobierno hoy casi saliente, por necesidades de su política internacional, para quitarle la bandera de los DDHH a la nueva oposición materializada en la Alianza y como simple cortina de humo para esconder sus déficits políticos. A esta acción se pliegan alegremente los eternos denunciantes disfrazados de defensores de derechos humanos y algunos grupos más díscolos de la Alianza, a disgusto de su dirigencia que se siente casi gobierno y no desea alimentar un incendio a heredar.

Los hoy menores de cuarenta años, sin haber sido testigos ni protagonistas, reciben una distorsionada versión de la guerra civil ocurrida hace un cuarto de siglo, cuyas consecuencias de esta forma se extienden hasta nuestros días.

Dos de los ex Comandantes están nuevamente detenidos desde 1998, juzgados nuevamente por acusaciones por la cuales ya lo fueron en 1985 y declarados inocentes; un verdadero Gulag judicial, mientras tanto notorios altos funcionarios civiles y militares, jueces incluso, acusados de publicas y graves corrupciones, son protegidos desde las esferas del poder político.

Dr. Alberto Rodríguez Varela

El prólogo del prestigioso Dr. Alberto Rodríguez Varela al libro "TESTIMONIO DE UNA DECADA" del Gral. de División Genaro Díaz Bessone (1996), sintetiza en forma cabal la realidad vivida en nuestra Argentina en aquella década de los 70, de horror y desencuentro. Veamos sus partes esenciales:


"Creemos, por ello, que es oportuno dedicar estas palabras liminares a la recapitulación de algunos aspectos de esa cruenta guerra civil, promovida por organizaciones terroristas cuyos jefes recibieron instrucción militar en Cuba y en otros países del área comunista".

"El 'Documento final sobre la guerra contra la subversión' que expidió la Junta Militar el 28 de abril de 1983 registra 21.642 hechos terroristas ejecutados entre 1969 y 1979. Los mismos abarcan asesinatos de ancianos, mujeres, niños, políticos, empresarios, sindicalistas, policías, gendarmes, militares, periodistas, obreros y personas que desarrollaban las mas variadas actividades, secuestros extorsivos, ataques a unidades militares, asaltos a entidades financieras, etc."

Víctimas inocentes del terrorismo

"La primera respuesta a la embestida terrorista fue principalmente civil y política. Se creó en 1971 una Cámara Federal, integrada con jueces probos e independientes, que demostraron singular coraje y eficiencia. A principios de 1973 se encontraban procesados o condenados aproximadamente 2.000 terroristas."

"Las autoridades constitucionales que asumieron el 25 de mayo de 1973 disolvieron ese tribunal, amnistiaron y liberaron a todos los terroristas - entre ellos a los asesinos del General Aramburu - y derogaron indiscriminadamente la legislación penal sancionada para reprimirlos. Los legisladores que se sumaron comparten la responsabilidad histórica de haber dejado al país sin jueces, sin leyes y con los asesinos sueltos y dispuestos a intentar el ataque definitivo para imponer en Argentina un régimen totalitario".


"Al sanciona se esas leyes, se desechó la alternativa civilizada y con empecinada ceguera el recién instalado gobierno constitucional empujo a los argentinos hacia la barbarie”.

“Después de esas desaprensivas decisiones legislativas, la situación interna se agravo. No era posible caminar sin riesgo por las calles. Diariamente se producían atentados con explosivos o armas de fuego sin que fuera viable recurrir ante ninguna autoridad. La impunidad era total."

"En el mes de febrero de 1975 la situación en la provincia de Tucumán adquirió contornos gravísimos. El llamado Ejercito Revolucionario del Pueblo (ERP) había logrado controlar gran parte del territorio. Era previsible, incluso, que intentara el reconocimiento internacional una zona supuestamente "liberada".

Formación del ERP en el monte tucumano

La Presidente Isabel Perón, sin objeciones del Partido Radical, expidió un decreto “ordenando a las Fuerzas Armadas aniquilar el accionar de las organizaciones subversivas que operaban en Tucumán".

Presidente de la Nación María Estela Martínez Vda. de Perón

"No habían transcurrido dos años desde el 25 de mayo de 1973.

Pero los legisladores hablaban otro idioma. El mismo diputado radical que había auspiciado "sancionar" a los jueces de la Cámara Federal antiterrorista, reconocía ahora - ante el asesinato del sindicalista Rucci - que "todo esto forma parte de una guerra sorda, de una guerra subterránea, que está ocurriendo en el escenario de la Republica"[1] . Un legislador del Partido Justicialista fue más drástico al recomendar la sanción de leyes que otorgaran a las Fuerzas Armadas y de Seguridad "amplios poderes" para  "perseguir a los subversivos hasta sus guaridas y matarlos como a ratas, porque no merecen vivir en este suelo"[2]. (Diario de Sesiones, pags. 2506, 2532 y 2533). Ese era el clima que vivía el país".

Doctor Italo Luder

"En noviembre de 1975, el Poder Ejecutivo Nacional, interinamente a cargo del Doctor Italo Luder, extendió a todo el territorio argentino la orden impartida a las Fuerzas Armadas de aniquilar al terrorismo."

Ministro de Defensa Tomas Vottero

"Poco después el Ministro de Defensa Tomas Vottero pronunció una conferencia pública. En ella advirtió que ante la lucha 'total, sofisticada y compleja, despiadada, diabólica y criminal', promovida por la subversión armada, 'queda una sola alternativa: el exterminio total del enemigo.

"Agrego que las 'Fuerzas Armadas, en cumplimiento de obligaciones constitucionales y convocadas por el gobierno, han asumido, junto a las Fuerzas de Seguridad, la responsabilidad de la acción directa contra la acción armada de la subversión. Y lo han hecho y siguen haciéndolo con marcado y rotundo éxito, gracias a su acendrado patriotismo, su vocación de servicio, su voluntad de lucha, su espíritu de sacrificio, su cohesión ideológica y espiritual y el coraje personal, en todas sus jerarquías, de todos sus componentes, no pocos de los cuales han rendido en acción a la Patria el holocausto de sus vidas. A ellos rindo, como ministro de defensa, y en nombre de la Excma. señora presidente de la Nación, la gratitud y el homenaje del gobierno, llamándolos beneméritos de la Patria y diciéndoles que cada gota de su preciosa sangre ha reafirmado tanto nuestra fe en la victoria final contra sus asesinos, como nuestra inquebrantable determinación de no dejar por hacer absolutamente nada de lo que este dentro de nuestras facultades y de nuestro poder de decisión, hasta alcanzar su más completo exterminio".

"Estas expresiones durísimas, que están dentro del contexto de la terrible guerra se encuentran publicadas en la «Revista de la Escuela de Defensa Nacional» y no suscitaron reacciones adversas. Por ello, la defensa ante la agresión subversiva, encomendada a las Fuerzas Armadas, de seguridad y policiales, fue legitima, la victoria militar, alcanzada pagando un alto precio de sangre, fue justa".

"No pretendemos, con lo dicho, minimizar ni justificar las violaciones al orden moral objetivo que hayan podido cometerse en el curso del conflicto. Dios, que conoce el fondo de las conciencias, tiene una clara y completa visión de todo lo ocurrido, y a él le corresponde dictar la sentencia definitiva".

Dresde tras el bombardeo vista desde lo alto de la torre del ayuntamiento.
Famosa foto de Richard Peter.

"Los aliados en la segunda conflagración mundial ejercieron también la defensa legitima de la civilización occidental frente a la agresión del totalitarismo racista y del imperialismo nipón, y obtuvieron una inobjetable victoria. Sin embargo, los horrores de la guerra civil argentina, frente las atrocidades ordenadas por los gobiernos de los países líderes de Occidente, no son susceptibles de comparación alguna. Recordemos solamente los bombardeos de ciudades en el continente europeo, sobre todo Dresde y Hamburgo, con pérdida de centenares de miles de vidas humanas, fundamentalmente ancianos, mujeres y niños. El propio Winston Churchill en sus Memorias, se horroriza por los efectos devastadores de esos bombardeos aéreos".

Efectos de los bombardeos sobre Hamburgo

"No menos espeluznante fue el holocausto de Hiroshima y Nagasaki solo para obtener una rendición que los japoneses proponían fuera «honorable» y los americanos exigían revistiera carácter "incondicional". Para hacer efectiva esta exigencia dos ciudades fueron aniquiladas, murieron 200.000 japoneses de ambos sexos, incluso niños, enfermos valetudinarios. Además, la bomba atómica produjo mortales efectos patológicos que se manifestaron a lo largo de dos décadas".

Bombas atómicas sobre Hiroshina y Ngasaki

"Recordemos, finalmente, que la Resistencia francesa solo entre junio de 1944 y febrero de 1945 habría ordenado 105.000 ejecuciones sumarias. Las represalias hacia los colaboracionistas prosiguieron después que el ejército alemán (Wehrmacht) abandono el territorio de Francia. Se ha calculado que luego de finalizadas las operaciones bélicas se efectuaron aproximadamente 20.000 ejecuciones de supuestos colaboracionistas. Obsérvese que la amnistía sancionada por el gobierno francés de postguerra fue  extendida hasta el 1 de enero de 1946 para cubrir todas las extralimitaciones cometidas durante el año 1945".

Ejecución de un francés colaboracionista de los nazis

"A estos horrores podríamos sumar otros ocurridos en Italia, Bélgica, Noruega, Luxemburgo y Dinamarca a partir de su liberación del yugo nacional socialista. Pero ningún exceso altera el principio axiomático según el cual la causa de los aliados fue legitima y su victoria justa".


"A nadie se le hubiera ocurrido procesar a Truman, Churchill o De Gaulle como consecuencia de las transgresiones cometidas por las fuerzas aliadas durante una guerra que produjo 50 millones de muertos. Los tres quedaron consagrados como líderes que, en momentos cruciales para la supervivencia de la civilización occidental, condujeron a sus pueblos a la victoria. Y nada más.

Lo demás, todo lo que entra en el plano de la conciencia moral, quedo reservado al juicio y a la misericordia de Dios".

"Nuestro proceder al término de la guerra fue diferente al observado por las potencias victoriosas en la segunda guerra mundial. No actuamos tampoco como los americanos, que tuvieron una sangrienta guerra civil durante la presidencia de Lincoln, con más de 600.000 muertos. Ni como los españoles, cuya dura contienda interna de 1936-1939 dejó un saldo que oscila, según los diversos autores, entre 300.000 y 1.000.000 de muertos".

Guerra Civil estadounidense

"Las cifras nuestras son por cierto muy inferiores. No lo decimos porque olvidemos que solo una vida tiene ante Dios un valor infinito. Lo señalamos solo para ubicar la magnitud de nuestro conflicto frente a los horrores que envolvieron a los países más cultos del planeta".

"Un estadista genuino, al asumir el gobierno en diciembre de 1983, habría procurado consolidar la paz interior, neutralizar los odios y rencores, afianzar la concordia y promover la reconciliación entre los argentinos. Podría incluso haber convocado a un acto público de expiación para que todos, según los dictados de la propia conciencia, y desde las diferentes perspectivas religiosas, pidiéramos al Señor el descanso eterno de los caídos, sin exclusión de nadie, y su misericordia por todas las transgresiones morales cometidas en el curso de la guerra".

"No fue ese el camino elegido. Las nuevas autoridades se empecinaron en sembrar semillas de discordia, desplegando una campaña publicitaria impresionante contra las instituciones militares que defendieron a la Nación en tiempos difíciles".

"Se vulneró el principio de división de poderes y el sistema republicano de gobierno al asumir el Poder Ejecutivo funciones judiciales y dictar una virtual sentencia condenatoria de las Fuerzas Armadas, en la persona de sus Comandantes, mediante el decreto 158/83".


"Se violó el derecho de defensa y la garantía del juez natural, así como el principio de irretroactividad de la ley penal, y el precepto que exige que todo proceso se funde en ley anterior a los hechos de la causa. Se dejaron cesantes al Fiscal de Cámara y a todos los jueces federales, y se nombraron a otros que homologaron el designio de condena exteriorizado en el decreto”.


Referencias:

[1] Dip. Antonio Tróccoli (Presidente del bloque UCR)

Dip. Alberto Stecco ex vicepresidente primero de la Cámara de Diputados en 1973.