por una Nueva Década en Paz y para Siempre.

sábado, 1 de septiembre de 2012

Declaración de Abogados por la Justicia y la Concordia



DECLARACIÓN
¡NOS APLASTA LA TIRANÍA!

  1. El Consejo Superior de la UBA, previa opinión en igual sentido de una Comisión integrada, entre otros, por el juez de la Corte Suprema de la Nación, Dr. Eugenio Zaffaroni, resolvió formalmente negar a los condenados y procesados por delitos denominados “de lesa humanidad” el derecho a participar en los programas de estudios universitarios que se dictan en las cárceles.

  2. Esta decisión -por sí sola- evidencia la terrible realidad de la persecución vengativa a la que son sometidos los soldados y policías que combatieron la subversión en los setenta, ya no sólo para encarcelarlos, sino para martirizarlos aún en la prisión. Mientras a estos hombres no se les permite siquiera estudiar, el Director del Servicio Penitenciario organiza murgas y fiestas fuera de las cárceles con asesinos recientemente condenados por crímenes atroces, al tiempo que se declara entusiasta militante de “La Cámpora” e integrante de la agrupación kirchnerista autodenominada “Negros de Mierda”.
     
  3. Adviértase a lo que hemos llegado: la organización “Negros de Mierda” es quien custodia, encarcela y decide que los presos militares ni siquiera  podrán estudiar en la cárcel.
     
  4. Estos presos no tienen derecho a nada. No sólo se les niega estudiar, sino que los jueces designados o amenazados por la tiranía gobernante les prohíben la prisión domiciliaria a los ancianos de ochenta y más años y a los enfermos terminales. Les niegan juicios objetivos aceptando como prueba absoluta la palabra de dos o tres terroristas manifiestamente preparados y ni siquiera congruentes, les suprimen a ellos las salidas transitorias que tiene cualquier condenado, los tienen años encarcelados sin condenas.
     
  5. Nadie puede dudar ya, de buena fe, de que esto no es Justicia sino Persecución y Venganza. Y si ello es así, si los hechos demuestran que todos estos hombres son perseguidos por una tiranía, ¿por qué alguien creerá que realmente cada uno de dichos militares y policías cometieron los crímenes que se les imputan? No se dice aquí que no haya habido crímenes en esa terrible y nefasta guerra sucia. Lo que se dice es que no hay Justicia en el país.
     
  6. Pero la desviada doctrina de los crímenes de lesa humanidad que, con la complicidad y el impulso de la Corte Suprema, se aplica exclusivamente contra los militares y policías que enfrentaron el terrorismo subversivo y -en cambio- es negada en su aplicación respecto de los terroristas que integraron verdaderos ejércitos adiestrados en Cuba para la toma del Estado argentino, es sólo el primer dato de la tiranía que se va imponiendo en la Argentina. Fue lo primero, porque lo primero era destrozar a las fuerzas armadas.
     
  7. No es ésta, por ende, la única evidencia de que el Estado nacional se encuentra hoy en manos del terrorismo de los años setenta. No es esta de los militares encarcelados la única muestra de la tiranía que avanza incontenible en la Argentina, apropiándose día a día de todos los resortes económicos y coartando cada vez más todas las libertades individuales.
     
  8. Porque la inseguridad en el país llega a límites nunca pensados. Porque las hordas camporistas invaden las escuelas primarias para adoctrinar a nuestros hijos en el odio y en la mentira. Porque la educación en general está desvirtuada y abandonada. Porque son invadidos, uno a uno, nuestros ámbitos de libertad de hablar, de opinar, de comerciar, de enseñar, de aprender. Porque día a día se nos aplasta brutalmente con más y más impuestos para recaudar dinero para un Estado que es empleado para el fortalecimiento de la tiranía y para la destrucción de nuestra sociedad. Porque tiránicamente se califica como un crimen sostener que el matrimonio y la familia han de ser fundados por un hombre y una mujer. Porque mientras se nos aplasta con impuestos y trabas, se da rienda libre a la delincuencia, a la droga, al aborto, a la homosexualidad, y desde el sillón presidencial se imparten diariamente clases de desfachatez y chabacanería.
     
  9. Estamos en nuestras casas, nos refugiamos en nuestras vidas particulares sin advertir que a nuestro alrededor crece cada vez más fuerte esta terrible tiranía que nos ahoga cada día más. Destruyó primero al ejército en su fuerza material y en su moral, siguió con la destrucción de las fuerzas policiales mediante su corrupción y debilitamiento material, se va apropiando ahora del campo, del comercio y de la industria, mientras promueve normas para terminar con el orden cultural y familiar del país y eliminar las libertades.
     
  10. Los que estamos sufriendo todo esto somos muchos. Somos la mayoría del país. El asunto es que tomemos conciencia de que esto realmente nos está sucediendo y estemos dispuestos a reaccionar.

Buenos Aires, 31 de agosto de 2012.


viernes, 31 de agosto de 2012

Rucci, un recuerdo incómodo


LA NACION – 31ago12 – Opinión
http://www.lanacion.com.ar/1503965-rucci-un-recuerdo-incomodo

Publicado en edición impresa

Por Enrique Thomas – Para LA NACION

Cuando, hace algunos días, el juez federal Ariel Lijo decidió archivar el expediente por el asesinato de José Ignacio Rucci, una sensación de alivio se instaló entre no pocos figurones del kirchnerismo. Pues más allá de la confirmación sobre la autoría de Montoneros -dato ya sostenido por investigaciones periodísticas de gran valor historiográfico-, lo que preocupaba de la remota posibilidad de reabrir esta causa era que la dirigencia sindical se viera obligada a reconocer, a instancias de un nuevo juicio, las severas diferencias que tiene con el relato nac & pop. Especialmente en estos días, cuando el candidato para encabezar la CGT K es precisamente el secretario general de la UOM, gremio del que Rucci es una figura emblemática.

Como todo el mundo sabe, desde hace ya varios años los gremialistas que apoyan a la Presidenta vienen comiendo sapos con la nueva "historia oficial". No es para menos: impartida por medio de las usinas de propaganda gubernamental -desde los programas de la TV Pública y el canal Encuentro hasta los módulos "educativos" de La Cámpora-, esta nueva ola de falsificación histórica pretende hacer pasar a los héroes y mártires de la clase obrera argentina como "traidores" o "burócratas", mientras se sacraliza "revolucionariamente" a las organizaciones de la clase media radicalizada que, en su desenfreno irracional, ejecutaron brutalmente a varios de tales dirigentes.

Nada se dice acerca de la enorme deuda que las actuales estructuras gremiales y el propio peronismo tienen con tales "burócratas", que sostuvieron al movimiento proscripto en los años de la resistencia y permitieron que exista hoy la formidable red de obras sociales de administración sindical, única en América latina, o las leyes laborales y de asociaciones profesionales que garantizaron la unidad organizativa y el poder de negociación del proletariado nacional.

Incluso, en varias de estas piezas propagandísticas se insiste en hablar de "vandorismo" como de una forma perversa, gangsteril y corrupta de ejercer el liderazgo sindical, cuya única meta habría sido el enriquecimiento personal. Contestar este desatino demandaría varias páginas, pero quiero decir sólo que, tras el asesinato de Augusto Vandor, en 1970, su viuda, Elida Curone, debió emplearse como enfermera en un policlínico de la UOM para poder alimentar a sus hijos, como lo hizo la propia viuda de Rucci, Nélida "Coca" Vaglio.

Tal era la fortuna amasada por quienes habían sido los más influyentes jefes sindicales de esa época. Por el contrario, sería interesante repasar el patrimonio de algunos de los combativos dirigentes y comunicadores que orientan esta engañosa formulación de nuestra historia reciente.

Tal maniqueísmo, que distribuye arbitrariamente los roles de izquierda y derecha, oculta -posiblemente, sin tener conciencia de ello- que desde principios de siglo todas las organizaciones de la clase media acomodada (y semiilustrada) que optaron por prácticas terroristas, especialmente en la ciudad de Buenos Aires, tuvieron como principal objetivo el ejercicio de la violencia contra los dirigentes sindicales. Desde la Liga Patriótica hasta la Legión Cívica y desde los Comandos Civiles hasta FAR y Montoneros: más allá de que se definieran como nacionalistas, católicos, radicales o peronistas, estas bandas revelaban la ideología antiobrera que caracteriza a la pequeña burguesía de las semicolonias.

Esto explica que el apego a la "épica setentista", tan frecuente en sus campañas publicitarias y prácticas propagandísticas, sea un claro indicio de los contenidos de clase del kirchnerismo: un movimiento orientado por el sector intermediario de la economía, tributario de experiencias ajenas -como Cuba o Venezuela- y de base eminentemente clientelar. Y por si hace falta aclararlo: no hay en él ningún esfuerzo o intención por reconstruir la "columna vertebral" para retomar el curso histórico del peronismo, como pretenden hacer creer algunos. Si hasta el propio Perón (especialmente el genial estadista de los últimos años) ha sido desterrado de las homilías presidenciales.

Por esto es prácticamente imposible que alguna de las corrientes que convergen en el kirchnerismo adopte como propia la reivindicación de José Ignacio Rucci sin producir un cisma o hacerse acreedor a la maldición eterna. No escapan a este pavor los propios dirigentes sindicales oficialistas, quienes no ignoran que deben a figuras ejemplares como ésta la existencia misma de sus organizaciones.

No es nuestro caso, afortunadamente. Por esta razón, vamos a seguir trabajando junto con la hija de este gran patriota, nuestra compañera Claudia Rucci, para que en la memoria de las generaciones venideras ésta no sea una página en blanco. "Al americano libre corresponde transmitir a sus hijos la gloria de los que contribuyeron a la restauración de sus derechos", dictaminó el general San Martín. No le queden dudas a nadie de que así lo haremos.
© La Nacion

Zurdos probao


OPINIONES PUNTO DE VISTA

30.08.12











MAURICIO ORTIN


El modelo totalitario de inclusión social, kirchnerista, que ha recibido el  aval del 54 % del electorado argentino y de la mayoría de los gobernadores e intendentes del país, recientemente y a través del señor Guillermo Moreno, uno de sus más conspicuos representantes, ha hablado “Urbi et Orbi”. Se refirió a la fundamental tarea de controlar los precios de los productos (de la canasta familiar y los otros también) que los oligarcas “agiotistas” argentinos se empeñan en aumentar. Es que, como todo el mundo sabe, los empresarios son fieles devotos del dios dinero, mientras que, por el contrario, a los políticos kirchneristas los moviliza el bien común, la patria y los derechos humanos (casi podría decirse que, a éstos, el dinero les produce náuseas, sarpullido y algo de meteorismo). Se me replicará, con oportunidad: ¿Porqué, entonces, se enriquecen como ninguno? Hay una respuesta bien fundada para ello y es la que sigue. El hecho de que los funcionarios K se hayan enriquecido como lo hicieron (y lo siguen haciendo) se entiende exclusivamente porque los K, en su camino hacia la santidad y la perfección marxista, quieren alcanzar el magno estatus de “zurdo probao”. Todo aquel que hace fortuna, la acrecienta y la disfruta, con el único objeto de probarse a sí mismo el desprecio absoluto que siente por la vida capitalista es, un “zurdo probao”.

Por eso Moreno, un “zurdo probao” de aquellos y no un “cochino derechista”, tiene la sobrada autoridad para decir cuánto cuesta algo (se trate de un chupetín o de YPF). El que en su vida nunca haya administrado ni un kiosko de choripán es un detalle nimio que no debe tenerse en cuenta. Él es bueno y sensible con los desposeídos y malo con los ricos, eso es lo que importa. Mas, para estos “kijotes” también hay molinos de viento invencibles. Pobrecitos, ellos no saben que la receta del control de precios ha fracasado hasta en el planeta Mongo. Sólo ha significado pobreza, desabastecimiento, despotismo y lágrimas. En la Cuba de Fidel, por ejemplo, gracias al control de precios un helado de crema cuesta diez veces menos que en EEUU (el único problema es que no hay). Los automóviles y las casas, también, si algún día se fabrican, serán gratis o muy baratos. Es que nadie quiere trabajar si el estado se queda con la ganancia y además fija el precio del trabajo. Por eso, en los modelos totalitarios de inclusión social, hasta que la gente aprenda a ser solidaria de una buena vez, se debe disciplinar a todos. Salvo, claro está, a aquellos que ya lo son pero se siguen probando: “los zurdos probao”.

"Tanta gente civilizada gobernada por tanto político bárbaro"

Ya para el 7 de abril y 18 de julio de 2012, subimos a nuestro blog dos artículos que señalaban el viaje al pasado y la vuelta a la civilización y barbarie que también describiera Domingo Faustino Sarmiento en su mejor libro: Facundo.


Hoy la web hierve nuevamente con lo que se escribe en Chile acerca de nuestro país, por eso reproducimos el artículo publicado el 18 de julio y que ahora pareciera que las personas le prestan más atención que en su oportunidad ¿Será por la últimas medidas y acciones del poder de turno? ¿Habrán empezado a darse cuenta, lo que hace mucho tiempo varias organizaciones venimos  advirtiendo.


La Argentina, un país desperdiciado.
por SEBASTIÁN EDWARDS

SANTIAGO DE CHILE (La Tercera). La tragedia Argentina siempre ha sido que el todo sea menos que la suma de las partes; que tanta gente civilizada sea gobernada por tanto político bárbaro. Si el nivel de hastío sigue subiendo, y el gobierno insiste en su populismo autoritario -ambas cosas muy probables-, es posible que las fuerzas de la civilización se unan y que ejerciendo sus derechos le pongan atajo a la barbarie.

La relación entre Chile y Argentina ha sido, siempre, complicada. Durante décadas los chilenos mirábamos a nuestros vecinos con una mezcla de admiración y envidia. Y no era tan sólo por la superioridad futbolística argentina. También tenía que ver con el desplante de los porteños, su arrogancia -verdadera o percibida-, sus artistas de calidad superior, sus carnes tan tiernas como sabrosas, esos chocolates suaves que se derretían en nuestras bocas, y la música maravillosa de Gardel, Soda Stereo, y Fito Páez.

Cuando yo era niño, viajar a la Argentina era todo un acontecimiento. Los afortunados se preparaban durante meses, y hacían listas de las cosas que comprarían, de los lugares a los que había que ir, y de las comidas que tenían que probar. Los más osados regresaban llenos de historias inverosímiles, las que casi siempre involucraban discotecas maravillosas -como el afamado Mau Mau-, o modelos espectaculares e inalcanzables. Pero eso no era todo: como ha dicho el novelista Mauricio Electorat, cuando llegaba el verano y las playas se llenaban de transandinos, muchos de nosotros temblábamos al pensar que “el argentino de rigor” podía robarnos a nuestras noviecitas.


En los últimos 15 a 20 años las cosas han cambiado profundamente. El complejo de inferioridad de antaño ha dado paso a una actitud de superioridad, y a un desdén que sin ser estridente, es palpable. Para la mayoría de los chilenos, Argentina ya no genera ni admiración ni envidia. Yo diría que el sentimiento mayoritario hacia la transandina república es de pena. Esa lástima o compasión que uno siente por los tíos viejos que alguna vez fueron exitosos y encantadores, pero que con el paso de los años se han transformado en seres roñosos y un poco patéticos.

Prácticamente todos los días del año la prensa chilena da cuenta de un nuevo ranking que demuestra que Chile está por encima de la Argentina. Titulares a ocho columnas informan que nuestro país es menos corrupto (Transparency International), tiene mejor educación básica (prueba PISA de la OECD), da más facilidad a los emprendedores (Doing Business del Banco Mundial), y cuenta con mejores universidades (Times de Londres).

 Hoy en día, y con las importantes excepciones del fútbol y el cine, los chilenos miran a Argentina hacia abajo.

Una mirada histórica   En 1845 Domingo Faustino Sarmiento publicó su libro más importante: Civilización y Barbarie: Vida de Juan Facundo  Quiroga. A la  sazón, Sarmiento -quien llegaría a ser el séptimo presidente argentino- se encontraba exilado en nuestro país, donde fungía como profesor de la Universidad de Chile y director de la Escuela Normal.


En esta obra, Sarmiento argumenta que el gran dilema de la Argentina era decidir entre un futuro de civilización o uno de barbarie. La primera era asociada con la ciudad -especialmente con Buenos Aires-, la cultura occidental, y las ideas republicanas. La barbarie, en contraste, era la principal característica del interior del país, y estaba encapsulada en la forma de ser de los gauchos y los indios. Mientras los “civilizados” tendían a asociarse entre ellos y a convivir en forma pacífica, los “bárbaros” vivían aislados y rechazaban las agrupaciones civiles; eran huraños, violentos, y poco respetuosos de las leyes y de los demás. En términos modernos, lo que distinguía a la civilización de la barbarie era el acervo de capital social y el nivel de confianza interpersonal.  

Más de 150 años después de la publicación de Facundo el dilema entre civilización y barbarie sigue carcomiendo a la Argentina. Ahora no es, como lo percibía Sarmiento, un conflicto entre la culta población urbana y los toscos del campo. Ahora el conflicto es entre una clase política mediocre y rapaz, y el ciudadano medio que aspira a vivir en un país ordenado y predecible, donde pueda desplegar sus talentos, dar rienda suelta a su creatividad, y criar a su familia en un ambiente de mínima seguridad.

Un equilibrio inestable

Es verdad que la situación política es caótica y que el autoritarismo del gobierno de Doña Cristina Fernández es aterrador. También es cierto que los gobiernos K han seguido una política económica desastrosa, y que el país camina hacia adelante sólo gracias a los altísimos precios de los commodities. Argentina es el único país de la región donde hay mercado negro para el dólar, donde se falsean las estadísticas, y donde se usa un sistema burdo de prohibiciones mañosas para controlar las importaciones.


La barbarie también se presenta en la inseguridad y la violencia. La vida es completamente impredecible. Nadie sabe si los vuelos van a salir el día presupuestado, o si habrá cortes de ruta, o si los sueldos y aguinaldos serán pagados en el momento convenido, o si volverán a aparecer las monedas regionales -en la provincia de Buenos Aires ya se habla del regreso de los tristemente célebres Patacones-.
No hay respeto por la legalidad, el estado de derecho es ignorado, y los derechos de propiedad son violados en forma repetida. Peor aún, la clase política está convencida de que existe una conspiración cósmica en contra de la Argentina.

Este auge de la barbarie política se explica, en parte, por el calendario electoral. De acuerdo con la legislación actual, ninguno de los tres políticos más importantes del país -la Presidenta Fernández, el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli, y Mauricio Macri, el jefe del gobierno de la Ciudad de Buenos Aires- pueden reelegirse. Vale decir que para seguir en política y teniendo poder tienen que buscar otro puesto o tienen que cambiar las reglas para lograr la re-reelección. Este es un panorama que, por definición, crea una enorme inestabilidad.

Entre tanta barbarie brilla la civilización.
Todo lo anterior es cierto. Pero también es verdad que detrás de esa barbarie política hay una nación de seres extraordinariamente civilizados, cultos, amables, creativos, llenos de bondad y sentido del humor.

En una visita reciente a Buenos Aires volví a maravillarme por la calidez de la gente. Me perdí durante horas en librerías atiborradas de compradores y repletas de novedades que uno ni sueña con encontrar en Chile. Comí en restaurantes de calidad, con un nivel de servicio extraordinario. Me alojé en dos hoteles que están, sin duda, entre de los cinco mejores del continente. El profesionalismo de los que ahí trabajan contrasta con la improvisación chilena en todo lo que tenga que ver con turismo y la industria de la hospitalidad.

En tan sólo dos días vi tres exposiciones maravillosas. La que más me impresionó fue una, en el Museo de Bellas Artes, sobre arte cinético argentino de los años 1960. En una muestra muy bien curada y pulcramente presentada, pude volver a constatar la originalidad de Julio Le Parc y la delicadeza de la obra de Eduardo Mac Entyre

Pero lo que más me impresionó fue el nivel de hastío de la gente con los políticos. Taxistas, dependientes de tiendas, mozos de restaurantes -los más cultos del planeta, sin lugar a dudas-, estudiantes, y pensionados coincidieron en decir que estaban hartos con la corrupción, el desorden, y el abuso. Lo escuché en distintos barrios, y de muchísimas personas que se autodefinían como progresistas e, incluso, como  peronistas. Cada vez más gente reconoce que el modelo K está agotado. Algo, dicen, tiene que pasar.

La tragedia Argentina siempre ha sido que el todo sea menos que la suma de las partes; que tanta gente civilizada sea gobernada por tanto político bárbaro. Si el nivel de hastío sigue subiendo, y el gobierno insiste en su populismo autoritario -ambas cosas muy probables-, es posible que las fuerzas de la civilización se unan y que ejerciendo sus derechos le pongan atajo a la barbarie.

miércoles, 29 de agosto de 2012

Amnesia canallesca y vengativa


Muchos argentinos, sobre todo quienes vivieron con uso de razón entre los años 1960 y 1976, deben recordar, y seguramente recuerdan, la situación de enfrentamiento entre grupos guerrilleros y fuerzas del orden. No fue ese un enfrentamiento intelectual o político. Se trató de una contienda armada. De un lado, quienes pretendían imponer un sistema político económico de raíz marxista, y del otro, quienes se oponían.

Ahora, con la excusa inexistente en aquel tiempo, se pretende reivindicar la acción guerrillera, con argumentos tales como que luchaban por restaurar la democracia: una mentira mayúscula. Nunca fueron democráticos ni les importaba otra visión distinta de la que sostenían, apoyados por gobiernos extranjeros a quienes la realidad argentina cotidiana les importaba muy poco; solo querían imponer a cualquier costo su visión de las sociedades humanas.

Otra falacia es que las organizaciones guerrilleras estaban constituidas por jóvenes bien intencionados, olvidando que recurrieron a todo tipo de acciones delictivas para procurar imponer sus designios -asesinatos, secuestros, robos, entre otros-. Ahora se nos quiere hacer creer que esos muchachos eran inocentes ciudadanos, inquietos por las desigualdades e injusticias, que creían que el único método para luchar por ello era recurrir a las armas. Esa fue una decisión deliberada y no impuesta por las circunstancias y largamente discutida por los líderes e ideólogos de las organizaciones guerrilleras.

El tiempo pasa y algunos se están olvidando del sufrimiento que esos guerrilleros causaron a los argentinos, ciertamente mucho más intenso que el que generaba la situación que decían combatir.


Sallustro en manos del ERP, luego sería asesinado por sus captores

Baste recordar el secuestro y asesinato de Oberdan Sallustro, cuya única "culpa" era ser directivo de una empresa; o el secuestro y asesinato del general Aramburu, ampliamente difundido como una gesta "liberadora". Dos actos aberrantes, que no avergonzaron a sus autores, pero que deben ser condenados por la ciudadanía.


Aramburu, secuestrado y asesinado por Montoneros

Esos muchachos, inducidos por Perón, primero, financiados por la URSS y entrenados en Cuba, generaron un daño inconmensurable, del que aún no nos hemos repuesto. La sociedad argentina reaccionó y con el concurso de militares y policías intentó poner fin a la violencia desatada. Quienes no vivieron aquellos años deberían informarse sobre el accionar guerrillero, que ultimaba policías, ponía bombas, robaba, secuestraba, y no hacerle caso a la mentirosa y pusilánime historia inventada.

Hace unos días, la titular del Poder Ejecutivo Nacional se sumó al homenaje a uno de aquellos jóvenes que tomaron las armas contra la Nación y reivindicó su conducta, que comparó con la de su marido. En ese caso se trata de una acción premeditada que encuentra sustento en la canallesca amnesia que tienen muchos argentinos, y que contribuyen con ello a la venganza de quienes fueron derrotados en el campo que ellos eligieron.

Cristina con Ester El Kadri

Frente a tanto desatino, es menester reaccionar y hacer un examen de conciencia que, al permitirnos no falsificar el pasado, nos induzca a todos a enfrentar el futuro con optimismo.

Guillermo V. Lascano Quintana  
Abogado

Vatayón Militante: Vía Aerolíneas Argentinas, semana con estadía paga


A las ya denunciadas salidas de los delincuentes comunes que militan en el VATAYON MILITANTE, su participación en actividades políticas, sus salidas a practicar tiro durante la noche, sus intentos de ataque en Marco Paz ingresando en los recintos correspondientes a los detenidos como Presos Políticos… ahora se les suma un posible viaje en Aerolíneas Argentinas a una ciudad del interior.

Un agente de la Policía Federal Argentina, integrante de la Superintendencia habitualmente a cargo de custodias de funcionarios, comentó que le ofrecieron ir como custodia en un viaje a una ciudad del interior con presos que integran el Vatayón Militante. Debía custodiar, junto a otros agentes, a los integrantes de una murga de presos. El viaje en cuestión se realizaría por Aerolíneas Argentina con una estadía de una semana (todo pago) en la capital provincial, cuando se trataba solamente de actuar una noche. Eso es parte del programa de resocialización: dispendio de recursos públicos.


La salida de presos generó una fuerte polémica en las últimas semanas, donde quedó expuesta una actitud kirchneristas que lejos está de preocuparse por la resocialización, tal como lo quiere hacer creer Cristina Fernández.

Más allá de todo lo que ya se ha hecho conocido y las declaraciones de representantes del gobierno nacional quedan como puras patrañas si se tiene en cuenta lo que narran los propios protagonistas.

Un agente de la División Custodia Personal de la Policía Federal comentó que le ofrecieron ir como custodia en un viaje con presos que integran el Vatayón Militante. Debía custodiar a los integrantes de una murga de presos.

El oficial contó que no quería saber nada porque, según explicó, los presos les dicen a los agentes que los custodian: “¿Vieron forros que ustedes nos metieron adentro, ya estamos afuera y encima ustedes nos tienen que cuidar?”

El viaje en cuestión se realizaría por Aerolíneas Argentina con una estadía de una semana (todo pago) cuando era sólo para actuar una noche.

Según, el testimonio del mismo oficial, lo que le pagan a los efectivos que acepten viajar como custodia es un adicional de $400 pero dice que no les conviene porque están toda la semana fuera de sus casas y conviviendo con los presos.

De eso se trata el programa de resocialización: se gasta una fortuna para actuar una sola noche.

Cristina había defendido el lunes 30/07 la salida de los presos, siguiendo el relato que ese mismo lunes había hecho el senador Aníbal Fernández. El tema de estas salidas surgió a raíz de la investigación del diario Clarín que además detectó que ex baterista del grupo Callejeros, Eduardo Vázquez, recientemente condenado por la muerte por quemaduras de su pareja se maneja libremente.

El domingo 29/07, el Gobierno Nacional ya había rechazado y calificado de "disparate" la denuncia periodística acerca de que personas detenidas en cárceles federales, que cumplen o no condenas, salen de prisión para participar de actos políticos organizados por la agrupación kirchnerista "Vatayón Militante".

El 30/07 la que tomó la voz fue Cristina, quien rechazó las denuncias sobre el retiro de presos de las cárceles y señaló que la Constitución dice que la prisión "no tiene que ser castigo sino impulsar la reinserción social" y para tirar más leña al fuego, lanzó: "Salvo el caso de (Sergio) Schoklender no hay ninguno que haya reincidido".

Además, aclaró que las salidas de reclusos se produjeron por "autorizaciones judiciales" e indicó que la información publicada en Clarín "es una mentira absoluta", ya que el trabajo por la reinserción social "es una obligación por ley".


Por último, Cristina dijo que Néstor siempre me decía: “Los elefantes son grises, cuando uno quiere que un elefante no se vea, ¿qué hay que hacer?, poner varios elefantes y si lo quiere disimular más, que el elefante sea verde o rosa. Vieron que un elefante rosa o verde no existe, así que, llama más la atención todavía. Por eso el título que pusieron el (29/07) era un elefante rosa, un elefante verde, para que no se vieran los otros elefantes grises, de una persona que recién es publicada su foto de prófugo, casi una semana después que escapó. Debe estar a la altura de México, más o menos, o debe de haber entrado y salido 20 veces…”

Aníbal Fernández precisó el lunes 30/07 que "estas cosas no se hacen a las escondidas entre los malvones", sino que "se hacen a la luz del día" y "todo esto está coronado desde el marco en el que el juez de la ejecución autoriza que estas cosas se hagan. Si no, sería imposible".

"Estas políticas de reinserción no morigeran la pena. Lo que el Servicio Penitenciario sí hace es la política de estudios universitarios, en términos de trabajo, en términos de eventos culturales, no políticos, donde participa las familias del barrio, la gente común. Lo que se está haciendo es política de reinserción y los jueces son los que lo autorizan”, añadió.

Será que también, los kirchneristas justificarán que para la reinserción es necesario gastar la plata del Estado en lujosos viajes para que actúen una sola noche.

Parece que las acciones no van para ese lado sino por atraer a este sector para que sea parte de su electorado, por eso los atienden como ‘reyes’.

Por nuestro lado insistimos que es hora de paz, concordia, justicia e historia completas dentro del marco de la ley, especialmente la ley igualitaria.

lunes, 27 de agosto de 2012

La Cama está Hecha


“Se promulgan demasiadas leyes, 

se dan demasiado pocos ejemplos”.

 Saint Just

Una vez más, como he hecho con otros libros que considero fundamentales, me permito recomendarle “El Emperador”, de Ryszard Kapuściński (Anagrama, 2008), un reportaje breve que el genial periodista polaco realizó a quienes sobrevivieron al final del reinado y al derrocamiento del Rey de Reyes, Haile Selassie, en Etiopía. Esta sugerencia, como no podía ser menos, se debe al enorme parecido que los métodos de ese prolongado período tienen con nuestra Argentina cristinista; para verlo, bastará con cambiar el sexo del personaje y, eventualmente, la ubicación geográfica, pero ésta no tiene ninguna importancia.


Tal como vine anunciando desde hace varias notas, el Gobierno y sus ideólogos, haciendo caso omiso del fracaso mundial de esas políticas y de esas filosofías, pretende cambiar nuestro estilo de vida de raíz, modificando el Código Civil y la Constitución Nacional para que acompañen y legalicen el camino hacia el “socialismo del siglo XXI”, que ayer mismo sufrió un golpe fuertísimo con la explosión de la destilería venezolana, debida tanto a la planificación stalinista como a la falta de mantenimiento que las expropiaciones del tirano Hugo Chávez Frías han transformado en habitual en las empresas estatizadas.

Si bien es cierto que el “modelo” no tiene un candidato alternativo a la viuda de Kirchner, lo real es que el tema de la re-reelección es una cortina de humo para que la sociedad se engañe, se encandile ante la cuestión, y no se detenga a discutir lo fundamental, es decir, la confirmación constitucional del centralismo unitario, el avance del estatismo y la simétrica limitación a las libertades individuales. La generalizada indignación que levantaron las declaraciones de los inefables Alak y Anímal Fernández respecto a la apertura de los countries  -¿cuánto bajó el precio de esos inmuebles ese día?- se ha visto justificada por el proyecto que anida en las metas del Ministerio de Planificación de imponer las necesidades del Estado sobre el derecho de propiedad. Si la reforma de la Carta Magna se aprueba, ¿no es razonable pensar que, en algún momento, se nos obligará a compartir nuestras viviendas, como sucedía en la Rusia comunista?


Las experiencias de la Ley de Medios, de Aerolíneas Argentinas, de la propia YPF que, convertidas en leyes por el infantilismo o la comprada complicidad de algunos de nuestros representantes legislativos, luego desnudaron las verdaderas intenciones de la Casa Rosada, no impidieron que diputados y senadores supuestamente opositores levantaran la mano para acompañar al Gobierno en su esfuerzo por proteger a Guita-rrita y sus amigos o, con una pretensión “ponciopilatesca”, se fueran al baño a la hora de votar. Hubo hasta quien, a los gritos, denunció las maniobras de cobertura del Vicepresidente que doña Cristina había mandando realizar y, acto seguido, votó a favor de la onfiscación.

Estos “idiotas útiles” no han leído, obviamente, las sabias reflexiones de José Enrique Miguens, que volcó en su artículo “Darse cuenta”, que no me cansaré de recomendar y ofrecer a quien lo pida.

Que ese debate legislativo, insólitamente presidido en el Senado por la pétrea sonrisa del imputado, ha hecho mella en el ánimo de su protectora es ya un secreto a voces. Ayer, el diario Perfil, que no puede ser imputado de integrar la “corpo” de Magnetto, lo puso en blanco sobre negro, al anunciar que el sanatorio Fleni, especializado en problemas neurológicos, había sido puesto en alerta a raíz de la lipotimia que, al menos en teoría, afectó a la señora Presidente; esa extraña precaución tendría explicaciones más graves, física e institucionalmente hablando, que un mero bajón de presión.


El affaire en cuestión que, por supuesto, no es el mayor –en cuanto a dinero en juego- ni tal vez el más grave caso de corrupción kirchnerista, ha permitido que ésta se haya, finalmente, hecho carne en las preocupaciones de la ciudadanía, ya que su aparición coincidió con la retracción económica, con el incremento de la inseguridad y con la inocultable inflación; es más, la burla y el desprecio por el sentido común que llevaron al Indec a anunciar que se puede comer por seis pesos diarios, produjo tal indignación general que facilitó que este negociado penetrara aún más profundamente en la conciencia de todos.

La utilización de la Afip-Dgi como agencia de represión, desnudada en la entrevista telefónica que Nelson Castro hiciera a Eliseo Subiela, sirvió para que muchos aliados de hoy pusieran las barbas en remojo. El afectado director de cine, sin vergüenza alguna, invocó su condición de ex montonero y de aliado del Gobierno para pedir que no se lo persiguiera más, convalidando así que se usara a la agencia recaudadora como arma contra quienes no pudieran exhibir un pasado tan afín. ¡Notable “sincericidio”!

  
Ese mismo sesgo maniqueo de las políticas gubernamentales, que ha colonizado a la Justicia y a todos los organismos de derechos humanos ha sido el causante del silencio y de la insólita ausencia de éstos en el homenaje de los familiares a las víctimas del crimen –nótese que no uso la palabra tragedia- de Once. Las palabras de la madre de uno de los muertos (“a Cristina no le importamos”) y la comprobación de que nada ha cambiado desde febrero, también han incrementado el descontento entre quienes han sido, tradicionalmente, los “fidelizados” clientes del “modelo”. ¡Es que ya el “relato” no resulta suficiente para sostener la fantasía!

En medio de tantas desmesuras y de tantas iniquidades, sin embargo, han surgido luces de esperanza respecto al futuro, de la mano de un grupo de legisladores, de distintas procedencias políticas, que han decidido unificar la acción para oponerse al avasallamiento que el Poder Ejecutivo continúa llevando adelante sobre las instituciones de la República. Y varios partidos políticos están encaminándose hacia una posición común de cerrada negativa a la reforma de la Constitución. Es de esperar que ambas iniciativas prosperen y se termine así, por falta de trascendencia hereditaria, esta negra etapa.

Pero, tratándose de un proyecto que se mira permanentemente en el espejo de Venezuela, como lo hacen Bolivia, Ecuador y Nicaragua, no debemos hacer oídos sordos al descarnado anuncio que formulara esta semana el gordo papagayo caribeño, cuando predijo que, si la oposición ganara en octubre, habrá guerra civil en su país.


Desde mis primeras notas, en el lejano 2005, vengo sosteniendo que a los Kirchner no podríamos sacárnoslos de encima ni siquiera con votos. Los meta-mensajes del Vatayón Militante con las salidas de los presos más peligrosos, los violentos incidentes provocados en Córdoba para castigar las posturas independientes de De la Sota y su foto con Macri, la omnipresencia de la Tupac Amaru en el Noroeste argentino y las huestes que están formando Pérsico y D’Elía, confirman esta opinión, ya que son piezas importantes del proyecto de constituir milicias populares que, al mejor estilo chavista, desalienten y enfrenten la protesta, aún cuando ésta sea pacífica; como sucedió con el acto de Moyano, el retiro de la Policía tenderá a sembrar más miedo aún.   

Para comprender las razones de estos movimientos, y darles la verosimilitud necesaria, basta con recordar cuánto se juegan, tanto en proyecto político cuanto en patrimonio y libertad, quienes integran el actual elenco gubernamental en los tres poderes del Estado.

Es necesario, entonces, que quienes pensamos que otro futuro es posible, que es necesario recuperar la República, juntemos nuestros esfuerzos y nuestras voces, tan dispersas hoy, en un programa de acción común que, a fuerza de número, impida la continuidad de este rumbo ruinoso que el Gobierno pretende que la patria transite. A riesgo de resultar reiterativo, le invito una vez más a unirse a “La Argentina que quiero” ( http://tinyurl.com/9r9kn4d ), que contiene las propuestas que creo necesarias ese objetivo; cuando seamos suficientes, podremos sentarnos en la mesa de la futura Hora del Pueblo a negociar una plataforma básica común.  

De usted depende que lo logremos. Es obvio que no basta con protestar en nuestros pequeños círculos individuales -o con escribir para pocos, como yo mismo hago- y que, para poder encarar el futuro con dignidad, con respeto, con paz, con salud, con educación, con seguridad, todos y cada uno resultamos imprescindibles. Debemos impedir que el Gobierno nos imponga el silencio del miedo y nos obligue a dormir en la cama que ha tendido. Debemos defender nuestras creencias y, sobre todo, nuestra libertad, hoy tan comprometida.

Bs.As., 26 Ago 12

Enrique Guillermo Avogadro

Abogado
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