El día que en Tucumán un
diputado provincial le sacó la “careta
a la hipocresía” y reapareció
el “pálido semblante de la
ineptitud, irresponsabilidad, corrupción y cobardía política”. Este valiente e irrefutable testimonio
debe servir de base para conocer la parte oculta de la historia reciente del
país, obtener la paz que todos los argentinos anhelamos, es la hora de la Concordia, la Justicia, la Historia y la Memoria completas. Situación que solo podrá ser
alcanzada bajo el imperio de la igualdad
ante la ley, que establece que todos los seres humanos son iguales ante la
ley, sin que existan privilegios ni prerrogativas de sangre o títulos
nobiliarios y en este caso debemos agregar ni ideologías y con plena libertad
de expresión.
Derechos fundamentales y
garantías constitucionales que están fundamentados en la Constitución de la Nación Argentina,
en la
Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre.
en la
Declaración Universal de los Derechos Humanos y Pacto de San
José de Costa Rica. Tenemos que expresar nuestro más enérgico repudio a la “discriminación histórica y
jurídica” a las se encuentran
sistemáticamente condenadas las Víctimas
del Terrorismo en la
Argentina, olvidadas por todos los gobiernos –inclusive
de facto- y las “aberraciones
jurídicas” que han permitido
el escarnio, encarcelamiento, juzgamiento y condena de los Presos Políticos -miembros de
las FFAA, FFSS, FFPP y Civiles que combatieron al terrorismo obedeciendo las
órdenes emanadas de los más altos escalones del poder político de entonces- y
que hoy los pocos sobrevivientes históricos y testigos de la época,
cobardemente continúan retaceándole al país la verdadera historia violenta en
toda su magnitud.
Les pedimos a todos que esta
conmemoración católica de la pasión de cristo, recojamos sus enseñanzas y
ejemplo de sacrificio, amor y perdón. Ellas nos deben enseñar el camino para
alcanzar la paz necesaria para mejorar a nuestra sociedad y soñar con un futuro
mejor y más justo
Pacificación Nacional
Definitiva

Brillante y valiente exposición del diputado Ricardo Bussi este 24 de marzo
Sección: Informe especial
El líder de la oposición al kirchnerismo tucumano, brindó
una exposición que desató ocho horas de debate y polémicas en el congreso de la
Provincia.
Sres. Diputados:
Una vez más, nos toca hacer mención al 24 de marzo de
1976, fecha en la que se llevó adelante el último
golpe de estado.
Llego a este recinto imbuido del mayor de los respetos
por el dolor de quienes todavía sufren la pérdida de un ser querido, se ese
familiar directo, correligionario o compañero. El dolor, dolor es,… y no
reconoce ideologías ni mezquindades de ninguna especie. Yo mismo siento el
dolor por la pérdida de un ser querido, mi padre se fue definitivamente hace 4
meses y no sé cuándo voy a dejar de llorarlo y extrañarlo. El dolor es desgarrador,
angustiante y movilizante, por eso no puedo menos que solidarizarme con todos
lo que aún lo sienten producto de la barbarie, los atropellos y la incultura en
que llevaron al país quienes tenían la responsabilidad de conducirlo en la
década del 70´.
Dicho esto, Sr Presidente, déjeme reclamarle a la Cámara
que no tome un capítulo de nuestra historia, como si fuera una porción de
torta, que se la puede extraer de su conjunto,…
La historia, Sr. Presidente, no puede ser juzgada de
manera parcial, antojadiza y arbitraria, ni sus sucesos pueden ser
descontextualizados como acá se pretende. Para juzgar hechos del pasado,
tenemos que remitirnos necesariamente a las vivencias de entonces, recabando
información acerca de lo que sostenían y defendían sus protagonistas, sus
actores, y los medios de comunicación del momento. Hay que analizar la historia
con la lógica de aquel momento. Lo contrario es intentar reescribir los sucesos
del pasado de acuerdo a intereses coyunturales, y eso, no ayuda a comprender el
drama de los argentinos.
Si sacamos un pedazo de nuestra historia
descontextualizándola y trayéndola al presente para juzgarla con nuestros
valores actuales, no estaremos analizando la historia, sino buscando
justificativos que permitan explicar posiciones políticas actuales. Porque con
ese criterio corremos el riesgo de condenar todo el accionar humano anterior a
nosotros, porque los que nos han precedido no tenían nuestros valores, nuestras
convicciones, y nuestros intereses, entonces resulta que los de antes serán
adúlteros, violadores y asesinos,… o podríamos juzgar a Juan Manuel de Rosas
como un verdadero asesino porque fusilaba a los unitarios, y esto Sr.
Presidente es un gran barbarazo.
La historia es una ciencia que estudia fenómenos del
hombre concatenados, engarzados entre sí, es irracional pretender juzgar un
capítulo de nuestra historia desprovisto de los valores y las necesidades del
momento como si se tratara de una experiencia de laboratorio.
Siguiendo con esta línea, permítaseme señalar lo que
ocurría en la Argentino en la última parte del siglo pasado:
El primer grupo subversivo que apareció en la argentina
fue LOS UTURUNCOS, en el 59, y luego el EJERCITO GUERRILLERO DEL PUEBLO en el 64, unos combatían a Frondizi,
y los otros al gobierno del presidente Illia.
Ya en el año 68 apareció el EJERCITO REVOLUCIONARIO DEL PUEBLO, y más tarde las FAP, FAL y MONTONEROS.
Según el historiador y ex guerrillero Pablo Pozzi, en los años 70, en la Argentina
actuaban 17 grupos guerrilleros, pero los que alcanzaron alcance nacional
fueron sólo 5: FAP, FAL, FUERZAS ARMADAS REVOLUCIONARIAS, ERP Y MONTONEROS.
El 11 de Marzo de 1973, gana las elecciones el FREJULI CON LA FÒRMULA Cámpora Solano Lima,
el primero de ellos fuertemente cercado por el “entrìsmo” de Montoneros.
La nueva gestión asumió el 25 de mayo de ese mismo año, y
la presión de los grupos armados le arrancaron al presidente un decreto de
indulto por el cual 2.000 guerrilleros que habían sido juzgados y condenados
por la Cámara Federal Penal, serían
liberados en todo el país.
Al día siguiente, una ley del nuevo Congreso declaraba la
amnistía por los delitos cometidos por grupos guerrilleros, disolviendo la Cámara Federal Penal. Me refiero a las
leyes 20.509 y 20.510 que entre otras cosas hicieron excarcelables los delitos
de tenencia de armas de guerra, falsificación de documentos de identidad,
amenazas extorsivas entre otras actividades propias de la actividad
guerrillera.
Perón, entre tanto, veía con suma desconfianza el paso del
nuevo gobierno constitucional, y anticipaba una guerra interna del propio
peronismo, entre los sectores más conservadores y los llamados entrìstas.
Dicho conflicto terminó por desatarse en ocasión de un
acto verdaderamente multitudinario del 20 de Junio del 73, dónde cerca de
2.000.000 de personas fueron a esperar al Gral.
Perón a Ezeiza. La pelea por la proximidad al palco desató una balacera
impresionante que dejó centenares de heridos y muertos.
La consecuencia institucional de aquella matanza fue el
inmediato desplazamiento de Cámpora,
cuyo mandato duró solamente 49 días.
Asumió la presidencia el Presidente de la Cámara de Diputados de la Nación, Raúl Lastiri, quien llamó a elecciones
de inmediato y Perón, acompañado por
María Estela Martínez de Perón, ganó
cómodamente con el 61 % de los sufragios. Apenas dos días después de los
festejos cae asesinado por Montoneros,
el Secretario General de la CGT José
Ignacio Rucci, íntimo amigo de Perón.
Dicho asesinato decidió al ahora Presidente Perón a combatir frontalmente a la guerrilla y a depurar
el movimiento por él fundado del entrìsmo marxista.
Me permito en este espacio, leer una declaración que
muchos recordarán del propio Perón: “NINGUNA
SIMULACION O ENCUBRIMIENTO POR INGENIOSO QUE SEA PODRA ENGAÑARME. POR ESO,
DESEO ADVERTIR A LOS QUE TRATAN DE INFILTRARSE QUE, POR ESE CAMINO VAN MAL… A
LOS ENEMIGOS EMBOZADOS, ENCUBIERTOS O DISIMULADOS, LES ACONSEJO QUE CESEN DE
SUS INTENTOS, QUE CUANDO LOS PUEBLOS AGOTAN SU PACIENCIA, SUELEN HACER TRONAR
EL ESCARMIENTO”.
Con esta clara y precisa declaracigón, Perón marcaba su diferencia con Cámpora… no permitiría que grupos de
izquierda se infiltren en las estructuras del PJ y del Gobierno.
Mientras tanto el ERP
atacaba discrecionalmente cuarteles militares, y entraba al monte tucumano.
En tales circunstancias, y con el auspicio del gobierno
peronista, nace la TRIPLE A ALIANZA
ANTICOMUNISTA ARGENTINA, que no era otra cosa que una organización violenta
compuesta por peronistas ortodoxos, que tenían por misión enfrentar de manera
irregular a la guerrilla marxista, principalmente a los infiltrados en el
peronismo.
Perón, les declaraba la guerra a los Montoneros, y el momento de mayor tensión se vivió el 1 de Mayo del
74, en un acto multitudinario en Plaza de Mayo con motivo del día del
trabajador, donde Montoneros a voz
en cuello reclamaba a Perón: “VEA
VEA VEA, QUE MANGA DE BOLUDOS, VOTAMOS UNA MUERTA, UNA PUTA Y UN CORNUDO”, y
“QUE PASA QUE PASA GENERAL, QUE ESTA LLENO DE GORILAS EL GOBIERNO POPULAR”,
a lo que Perón respondió desde su
balcón: NO ME EQUIVOQUE NI EN LA APRECIACION DE LOS DIAS QUE VENDRIAN, NI EN LA
CALIDAD DE LA ORGANIZACIÒN SINDICAL QUE SE MANTUVO A TRAVES DE 20 CALIDAD NI EN
LA CIÒN DE LOS DIAS QUE VENDRIAN .AÑOS, PESE A ESTOS ESTUPIDOS QUE GRITAN … HOY
RESULTA QUE ALGUNOS IMBERBES PRETENDEN TENER MAS MERITO QUE LOS QUE LUCHARON
DURANTE 20 AÑOS”.
Los Montoneros
se fueron de la plaza, y la relación que había sido alimentada por unos y
otros, pasó a ser historia.
Con la guerra interna desarrollándose a todo vapor, el 1
de julio de 1974 muere Perón y lo
sucede su esposa, Isabelita,
asesorada principalmente por LOPEZ REGA,
mentor e ideólogo de la TRIPLE A.
La situación del país no podía ser peor, en Marzo del 75 Santucho y el ERP, ya había echado las bases en el monte tucumano. El gobierno
intentó reaccionar enviando 500 efectivos policiales ametralladora en mano a
desactivar la guerrilla, pero el esfuerzo fue en vano.
Según el diario LA
OPINION conducido por Jacobo Timerman,
padre de nuestro actual canciller, “PARA EL MES DE AGOSTO DEL 75, EN EL PAIS
OCURRIA UNA MUERTE POR RAZONES POLITICAS CADA 48 HS, MIENTRAS QUE, EN OCTUBRE
DEL MISMO AÑO SUCEDÌA LO MÌSMO PERO CADA 19 HS”.
Pero el gobierno todavía podía reaccionar, así fue que en
febrero del 75 ordena a las FFAA a
través del decreto secreto 261 a “ejecutar las operaciones militares que sean
necesarias a efectos de neutralizar y/o aniquilar el accionar de los elementos
subversivos que actúan en la provincia de Tucumán”. Dicho documento fue
firmado por la presidenta Isabel y
la totalidad de sus ministros. Había
nacido el OPERATIVO INDEPENDENCIA.
La argentina vivía momentos de zozobra, el temor y la
inseguridad eran asuntos cotidianos:”… tanto es así que en Junio del 75, los
medios informaban que desde el advenimiento de la democracia el 25 de mayo del
73, hasta ese momento, se habían producido 5.097 hechos terroristas”.
Para peor, en ese mismo mes estalló lo que se conoció
como el Rodrigazo, que no fue otra
cosa que una revuelta popular como reacción al aumento masivo de precios de los
bienes y servicios, dónde sin lugar a dudas actuaron grupos revolucionarios
infiltrados entre el estudiantado cordobés.
Los terroristas sintieron estar más cerca que nunca del
poder, e intensificaron su accionar, y MONTONEROS,
emulando al ERP, inició actividades
de guerrilla rural, pero en lugar de Tucumán, fue Formosa la provincia elegida.
El gobierno por fin entendió que ya no alcanzaba con la TRIPLE A, ni con los policías, ni
siquiera con el Ejército en Tucumán,
había que declarar la guerra en la totalidad del territorio Argentino, así fue
como apareció un segundo decreto, esta vez firmado por Luder, Ruckauf y Cafiero, en ejercicio de la presidencia
de la Nación, porque Isabel estaba
de licencia por estrés, apareció el decreto 2772 que establecía: “las
FFAA, procederán a ejecutar las operaciones militares y de seguridad que sean
necesarias a los efectos de aniquilar el accionar de los elementos subversivos
en todo el país”.
Cabe mencionar que en la guerra desatada entre la TRIPLE A y las organizaciones
subversivas, la técnica de desaparición de personas era moneda común.
Ahora, yo me pregunto, ¿podemos hoy incurrir en el
facilismo demagógico de tomar esta fecha con liviandad e irresponsabilidad?, ¿usando
el aniversario presente para demonizar eternamente a las Fuerzas Armadas, mientras minimizamos u ocultamos lo que significó
la barbarie del terrorismo subversivo,
olvidando lo que fue la Triple A y omitiendo cualquier autocrítica en torno al
papel de los partidos políticos tradicionales?
La fecha que hoy nos convoca resulta emblemática, dado
que por entonces la Argentina era un escenario de violencia extrema, puesto
que, según datos textuales arrojados por el Tribunal presidido por León Arslanián en los considerandos de la
Causa 13 que juzgó a la Junta Militar
en 1985, el país vivía una “guerra interna y revolucionaria”
desatada por el terrorismo del ERP y
Montoneros (que contaban con 25 mil
integrantes según la sentencia), en cuyo
actuar sendas bandas cometieron entre 1969 y 1979, 21.665 atentados, entre los
que se contabilizan 1.748 secuestros, 1.501 homicidios y 5.052 colocaciones de
explosivos entre otras felonías.
Antes de la fecha que hoy evocamos, vale subrayar que el
país estaba siendo gobernado por el Partido
Justicialista, a la sazón comandado por Isabel Perón, Celestino
Rodrigo y López Rega entre otros
personajes de triste memoria. El desconcierto económico y el inmanejable
accionar del terrorismo acechaban al país ante un Estado ineficiente e
indefenso. La organización peronista Triple
A, la organización peronista Montoneros
y la banda marxista ERP (Ejército
Revolucionario del Pueblo) ya se habían cobrado las vidas de cerca de 2000
compatriotas inocentes durante el lapso democrático obrante entre mayo de 1973
y marzo de 1976.
¿Cuál fue la respuesta de la clase política y la sociedad
civil al respecto?.
No otra que incentivar a los militares a que tomen el
poder del Estado. Sé que esto que estoy diciendo es incómodo para muchos de mis
colegas, dado que sus respectivos partidos no sólo fogonearon la rebelión
militar sino que colaboraron y cogobernaron en lo que luego dio en llamarse el Proceso de Reorganización Nacional.
Vamos por partes:
El radicalismo, por entonces llevaba a cabo denodados
esfuerzos para derrocar a Isabel, y
el 27 de febrero, el Comité Nacional de la U.C.R publicó la siguiente
solicitada en el diario La Opinión: “El
país vive una grave emergencia nacional. Advertimos hoy, ante la evidente
ineptitud del Poder Ejecutivo para gobernar. Toda la Nación percibe y presiente
que se aproxima la definición de un proceso que por su hondura, vastedad e
incomprensible dilación, alcanza su límite”. Nótese en el comunicado la
nada sutil queja radical por la “incomprensible
dilación” de la continuidad en el gobierno de Isabelita.
Dos semanas antes del 24 de marzo, la clase
política expresamente se declaraba incompetente e imposibilitada en forma total
para dar respuesta al caos terrorista e institucional. En las Sesiones legislativas del 10 de
marzo, se emitían las siguientes declaraciones:
Senador Angeloz: ¨Debo confesar que en el día de hoy he
golpeado todas las puertas: la del señor Ministro del Interior, la de la
Policía Federal, la de algunos hombres del Ejército. Y el silencio es toda la
respuesta que he encontrado [...] desde esta banca aparezco impotente para
proteger la vida de los habitantes. Los senadores de la Nación tenemos las
manos atadas y no encontramos solución para asegurarles la vida¨;
Senador De la Rúa: ¨El señor senador ha aludido a la
perspectiva de guerra civil. Diría señor Presidente que estamos al borde de un
abismo (…) mueren policías a diario. Caen soldados. La violencia y la
inseguridad están en la calle¨;
Senador Oscar Allende: ¨En mi ciudad (Córdoba) hay
miedo. Las calles al atardecer comienzan a estar desiertas¨;
Senador Bravo: ¨en nuestro país hay un vacío de poder y no
hay conducción de gobierno (…) este gobierno está en una pendiente inclinada y
viene cayendo. Si no lo recogemos entre todos y ponemos orden, alguien va a
tomar la conducción del país. Ningún país queda un día sin gobierno¨.
Declaración del Partido Comunista del el 12 de marzo “reiteramos
nuestra propuesta de formar un gabinete cívico-militar”
Ricardo Balbín, presidente de la UCR, el 16 de marzo
declaró: “traigo nada más que una invitación. Conozco todos los rumores. Sé todas
las inquietudes. Se conjugan los movimientos de las Fuerzas Armadas Argentinas,
las que soportaron todo. Las que enterraban a sus muertos y hablaban de las instituciones
del país”
Entre los crímenes masivos y la acefalía virtual, los
días 17 y 18 de marzo (una semana antes del 24) los legisladores reconocían y
ratificaban nuevamente la total incapacidad de resolución de ellos mismos. Para
no aburrir y abrumar con datos redundantes, transcribiremos solamente unos
párrafos que daban cuenta del desbarajuste:
El Presidente de la Cámara de Diputados Sánchez Toranzo
(peronista) afirmó: “Doloroso es el precio que pagan los hombres de armas, en el
cumplimiento de los deberes que la hora les impuso. Que este sacrificio no sea
en vano por la renuencia de la civilidad”;
Senador Brizuela: “Se matan militares, policías, gendarmes y
civiles. Se matan padres e hijos. Se mata a familias enteras mientras las
FF.AA. atacadas arteramente llevan adelante una campaña de lucha total
(17/03/76)”;
Diputado Moyano: ¨No es posible que el aparato estatal de
Seguridad no haya descubierto los centenares, miles, innumerables casos de
violencia subversiva [...] es así imputarle al Poder Ejecutivo en los dos años
y medio últimos, ineficiencia, ineptitud e incapacidad para esclarecer la
verdad de los hechos de la violencia subversiva¨;
La Diputada camporista Nilda Garré por entonces
lamentaba: ¨Las cotidianas desapariciones y tantos otros hechos similares vienen
formando un siniestro rosario de crímenes miserables que se suceden sin que un
solo culpable sea identificado¨, la misma diputada proseguía reconociendo la
total incapacidad para solucionar (según sus textuales palabras) “esta guerra
boba en la que todos parecemos atrapados, impotentes y atados de pies y manos”;
El Senador radical Eduardo Angeloz, con esa imprecisión
propia de la idiosincrasia de su partido expresó: “Alguien tiene que dar la orden… alguien
tiene que decir basta de sangre en la República Argentina”;
El Diputado peronista Alberto Stecco solicitando mano
dura con desesperación, manifestó: “Pero que no ocurra, cuando llegue la hora
de apretar para asegurar la vida de los ciudadanos, que les tiemble la mano”;
Ante el caos, quién si llevó adelante una acción
concreta, fue el Diputado peronista Luis Sobrino Aranda, quien ese mismo 17 de
marzo se escapó de la situación renunciando a su banca y declaró: “El
proceso político argentino está agotado”
Pero en ese histórico debate, la expresión más clara y
sintética de lo que sucedía y de lo que la clase política podía dar, la
manifestó el Diputado radical Molinari Romero: “Qué podemos hacer? Yo no tengo
ninguna clase de respuesta¨.
Por esas horas no había nadie en el gobierno que se hiciera
cargo de nada, a los peronistas y opositores el poder les quemaba entre las
manos y era mucho más fuerte el ánimo de fugarse que de solucionar el
inmanejable drama. Tal es así que por esas horas el iconográfico líder de la C.G.T, el dirigente peronista Casildo Herrera
se escapó al Uruguay y desde Montevideo hizo pública su rememorada frase: ¨yo
me borro¨.
Estaba visto que el oficialismo, en lugar de dar
respuestas, tenía ganas de “borrarse”.
En una República normal, la expectativa de una solución debería depositarse en
la oposición. Pero en Argentina, el líder máximo opositor, el Dr. Ricardo Balbín, Presidente de la
U.C.R, 48 horas antes del 24 de marzo afirmó públicamente: ¨Hay soluciones pero yo no las
tengo¨.
¿Había chances de una salida política?, si la
había la clase política la desestimó.
Nadie quería una salida política dado que ya habían
pasado ininterrumpidamente por la Presidencia de la Nación cinco presidentes de
¨jure¨ distintos (Cámpora, Lastiri, Perón, Isabelita y tras
su “licencia”, Luder), sin que
ninguno pudiera efectuar siquiera una condena a ningún guerrillero. Por el
contrario, fueron amnistiados en mayo de 1973 por irresponsabilidad de Cámpora, y los jueces que enjuiciaron a
los terroristas que luego fueran indultados, padecieron persecuciones y
asesinatos, como el Juez Quiroga,
asesinado por la espalda.
Resulta que hoy, los que reivindican a Cámpora cuestionan a los militares por
haber combatido a la guerrilla sin jueces y sin leyes, pero nada dicen acerca
de que fue justamente Cámpora quien en mayo de 1973 derogó las leyes y las tres
Cámaras Federales que fueron creadas en 1970 para juzgar con la ley y las
instituciones al terrorismo. ¿Cómo me explican esa contradicción?. Insisto
Señores Diputados, al 24 de marzo no se llegó de la nada, sino por una serie de
actos de notable irresponsabilidad política que no pueden soslayarse de la
historia.
Algunos además, con bastante desconocimiento de lo
sucedido, apelan a un gastado fetiche, que dice que los militares intervinieron
de gusto, dado que existía una cercanía con las elecciones (recordemos que ante
el caos se había adelantado la fecha fijándose el mes de octubre de ese año).
Seguidamente preguntamos:
¿Quiénes eran los candidatos de los principales
partidos?, ¿qué candidato tenía el P.J?, ¿qué candidato la U.C.R?, ¿quiénes
estaban en campaña?, ¿en qué fechas se efectuaban las internas partidarias?,
¿dónde se inscribían los fiscales?, ¿qué días se reunía la Junta Electoral para
organizar los comicios?, ¿a quién beneficiaban las encuestas?, ¿estaba
confeccionado el padrón electoral?, ¿cuáles eran los afiches proselitistas?
¿dónde se efectuaban los actos partidarios?, ¿qué propuestas se esbozaban en
las plataformas electorales?.
Todas estas preguntas no tienen ninguna respuesta, porque
no había candidatos, ni campaña, ni junta electoral ni nada de nada, y esta es
otra prueba acabada de la ausencia total de interés y voluntad por parte de la
clase política en proseguir por la vía institucional. Como vemos, los militares fueron un instrumento de la clase política,
la cual le fue a golpear las puertas de los cuarteles para que estos les saquen
las “papas del fuego”, y una vez hecho esto, fue la misma clase política
cuartelera la que al retomar al poder institucional, comenzó a enjuiciar y
demonizar a quienes oportunamente llamaron con desesperación para entregarles
en bandeja el poder del Estado. ¿No habrá algo de hipócrita en este tipo de
celebraciones del calendario?
La realidad, es que en forma virtualmente unánime,
oficialismo, oposición, ricos, pobres, izquierdas, centro y derechas querían
una urgente intervención militar. Al respecto, es interesante mencionar lo que
se preguntaba Oscar Camilión (futuro
Ministro de Menem) en su libro “Memorias
Políticas”:
“¿Por qué no se trabajó en la sucesión de Isabel? Yo creo
que en un momento dado era imposible. Faltaba para terminar el mandato de
Isabel un año y la situación económica se había hecho inmanejable. La
experiencia de la hiperinflación en las condiciones internacionales sumadas al
problema de la violencia terrorista hacían muy difícil la hipótesis de que
pudiera mantenerse un año más.” (…), “lo único que dio estabilidad al último
ciclo de Isabel, quiero decir, que demoró el golpe, era la renuencia militar.
Es decir, los militares no querían hacerse cargo del gobierno.”
¿Cuál fue el papel del terrorismo subversivo hasta el 23
de marzo?
Esta respuesta nos la concede el diario de Timerman, quien desde las páginas de La Opinión titulaba: ¨Una
Argentina inerme ante la Matanza¨ (tapa – 23 de marzo de 1976) y
repasando el accionar subversivo informaba:¨El terrorismo ha causado 1358 muertes
desde el 25 de mayo de 1973, así desglosadas: 66 militares, 136 miembros de las
Policías provinciales, 34 de la Policía Federal, 677 civiles y 445 subversivos¨.
En cuanto a lo que Tucumán concierne, la periodista y ex miembro del ERP María Seoane confirma que el líder de su organización, Mario Roberto Santucho, en 1975 contaba
con 500 combatientes sólo para instalarse en la selva. El 8 de enero, el diario
La Opinión, bajo el título “Once meses de operaciones”
informaba: “desde la iniciación del Operativo Independencia en la zona de
Famaillá, el 9 de febrero de 1975, se produjeron alrededor de 500
enfrentamientos armados entre tropas del ejército y grupos subversivos”.
REPASEMOS ALGUNOS DIARIOS DE LOS DÍAS
PREVIOS AL 24 DE MARZO:
El emblemático diario de los Timerman La Opinión,
informaba: ¨Un muerto cada cinco horas, una bomba cada tres¨ (Tapa – 19 de
marzo de 1976), ¨De jueves a jueves (entre el 11 y el 18 de marzo) 38 personas fueron
asesinadas en todo el país sin que se produjera ninguna detención ni se diese
cuenta de ninguna pista. En el mismo período, 51 bombas estallaron en
diferentes sitios¨. Respecto del grado de adhesión popular que tenía la
posibilidad de un gobierno “cívico-militar”, el 20 de marzo el
diario La Opinión informaba: “Prácticamente
un noventa por ciento de los argentinos habla hoy de la proximidad de un Golpe
de Estado”. Ese mismo día, el dirigente justicialista Jorge Antonio manifestó: “si las Fuerzas Armadas vienen para poner
orden y estabilidad, bienvenidas sean”. Francisco “Paco” Manrique, Presidente del Partido Federal (por
entonces la tercera fuerza electoral) afirmó: “Estamos asistiendo al sepelio de
un gobierno muerto, al desalojo de una pandilla”.

Los Diputados
voluntariamente abandonaban sus puestos, y el 21 de marzo Clarín informaba: “Los legisladores que asistieron al
Parlamento se dedicaron a retirar sus pertenencias” y agregaba: “y
algunos solicitaron un adelanto de sus dietas”. El mismo día, el diario
La Razón completaba: “Hay
tranquila resignación en el Congreso frente a los inevitables acontecimientos
que se avecinan”. También el 21 de marzo, el diario La Prensa detallaba en sus titulares: “Hubo
1358 muertos desde 1973 por acciones terroristas”. El diario La Nación, por su parte, informaba el
21 de marzo: “Doce personas asesinadas en el interior”.
Al día siguiente, el 22 de marzo, el Senador radical Fernando De la Rúa arremetió: “Es increíble que la Presidente,
que proclama su aficción a los látigos, ni siquiera desmienta que su ex
ministro y principal consejero, López Rega, siga alojado en su quinta
madrileña, convertida en aguantadero de un prófugo de la justicia”. El
mismo día, procediendo de igual modo que los Diputados que se escapaban de sus
funciones, el Intendente de la Ciudad de Buenos Aires, el peronista José Embrioni presentó su renuncia.
Tapa de los diarios del 23 de marzo:
el diario LA RAZON
titulaba: ¨Es Inminente el Final Todo Está Dicho”. Al mismo tiempo, el
diario La Nación informaba: “Aguárdanse
decisiones en un clima de tensión” y en otro pasaje agregaba: “Éxodo
sindical ante hechos imprevisibles”; por su parte, el diario La Prensa titulaba: ¨Diez
Extremistas Muertos en La Plata¨.
Llegamos en este contexto al 24 de marzo y nos vemos
obligados a hacer la siguiente pregunta:
¿Ese día se quebró el Estado de derecho en
la Argentina?.
Antes del 24 de marzo, durante los tres años de gobierno
peronista se padeció: 500 muertos por la AAA
(conducida desde un Ministerio gubernamental), 1358 personas fueron asesinadas
por la subversión (Montoneros y ERP), 6500 atentados subversivos sin
condena se llevaron a cabo entre mayo del 73 y marzo del 76, escandalosas
cifras a las que cabe sumar 908 desaparecidos en democracia por responsabilidad
del Estado peronista.
¿Saben cuántas sentencias condenatorias hubo en ese lapso
tanto a miembros de la AAA como de
la subversión por tamaña masacre durante esos tres años?: NI UNA SOLA. Eso sí, Cámpora
amnistió a más de 2000 terroristas en mayo de 1973.
¿Puede decirse seriamente que antes de la fecha que hoy
recordamos existía el Estado de derecho? Y si el Estado de derecho fue
destruido desde antes: ¿porque no recordamos las fechas precedentes también?.
Con este tipo de rememoraciones que promueve el gobierno nacional en donde
demoniza a unos y disculpa a otros: ¿estamos contribuyendo a la verdad
histórica o a su deformación?
Quizás es por todo lo señalado, que el mismo 24 de marzo,
el diario vespertino La Tarde,
dirigido por el actual Canciller de la
República Héctor Timerman sin ocultar su alegría nos informaba: “Esta
madrugada culminó la dramática crisis en que, ante el vacío de poder político,
estaba sumida la Nación. Las FF.AA., agotadas todas las instancias del
mecanismo constitucional, asumieron la conducción del Estado”.
Como vemos, a diferencias de otros golpes ocurridos en la
Argentina que fueron más bien de tipo sectorial (como el llevado a cabo por los
conservadores en los años 30` o el protagonizado por Perón y todos los simpatizantes del Eje en 1943`), el del 24 de
marzo de 1976, quiérase o no tuvo un consenso masivo en la dirigencia y la
opinión pública sin mayores contrastes ni discriminaciones ideológicas.
Vayamos a cuentas:
Una vez ocurrido el golpe Ricardo Balbín afirmó: “nunca fue tan fácil como en este momento
para las fuerzas armadas tomar la Casa de Gobierno: Porque no hay nadie en
ella”.
El gobernador del
Chaco y Vicepresidente Primero del
Justicialismo, Felipe Bittel
(compañero de fórmula de Luder en
1983) al enterarse del nuevo gobierno le gritó a Osvaldo Papaleo (Secretario de Prensa de la Presidencia): “Chau…papá,
hasta mañana… Esto hay que festejarlo con champaña. Todo se ha disipado”.
Una de las voces más representativas de peronismo, Jorge Paladino (ex secretario general
del P.J y delegado personal de Juan
Domingo Perón) describió la realidad manifestando: “las Fuerzas Armadas no hicieron
más que aceptar un pedido general, tácito y/o expreso de la ciudadanía para
encarar, con su intervención, una crisis de supervivencia de la Nación que las
instituciones formales y las organizaciones civiles demostraron ser incapaces e
impotentes de resolver”.
A partir del día siguiente de la destitución de Isabelita, se produjo una avalancha de
apoyos provenientes de todos los sectores del periodismo gráfico, radial y
televisivo:
El diario La
Nación, el 25 de marzo de 1976 decía: ¨Lo que termina y lo que comienza. En la
madrugada de ayer concluyó el desmoronamiento de un gobierno cuya única
fortaleza consistía, en los últimos seis meses, en el empeño que para
sostenerlo pusieron quienes no compartían sus propósitos. Nunca hubo en la
Argentina un gobierno más sostenido por sus opositores [...] La crisis ha
culminado. No hay sorpresa en la Nación ante la caída de un gobierno que estaba
muerto mucho antes de su eliminación por vía de un cambio como el que
se ha operado. En lugar de aquella sorpresa hay una enorme expectación. Hay un
país que tiene valiosas reservas de confianza, pero también hay un terrorismo
que acecha.”
Ese mismo día, el diario Clarín en su esperanzado editorial titulado “Un final inevitable”,
afirmaba: “Se abre ahora una nueva etapa, con renacidas esperanzas”.
El 25, el diario La
Prensa publicaba: “Orden, seguridad, confianza [...] En dos horas,
sin el asomo de una sola falla, al cabo de una operación impecable, precisa,
sin estridencias vanas y sin disparar un solo tiro, las Fuerzas Armadas de la
Constitución pusieron término al desempeño ilegítimo del gobierno instaurado el
25 de mayo de 1973. Lo hicieron para salvar “un tremendo vacío de poder” [...]
La revolución del 24 de marzo no sólo ha puesto fin a una época de ignominia y
a un régimen corrupto y corruptor, sino que ha abierto el cauce por el cual
podrá ir derramándose un nuevo modo del comportamiento colectivo” y respecto al
clima social agregaba “Basta recorrer la ciudad, terciar en la conversación del
grupo callejero, prestar oídos a la tertulia del café, de la sobremesa, anotar
los comentarios en el ámbito del trabajo o de la familia, para percibir en
todos una sensación de alivio”
El 27, el diario de izquierda La Opinión, en una nota firmada por Jacobo Timerman
esgrimía: “Si los argentinos, como se advierte en todos los sectores – aun dentro
del ex oficialismo-, agradecen al Gobierno Militar el haber puesto fin a un
vasto caos que anunciaba la disolución del país, no menos cierto es que también
le agradecen la sobriedad con que actúan”.
Como vemos, no había sector social ni ideológico que no
avalara la intervención militar. Tanto es así, que hasta el mismísimo Partido
Comunista emitió una extensa proclama de apoyo al “golpe” al día siguiente de producido el mismo que se titulaba:
”Ayer, 24 de Marzo, las FF.AA. depusieron a la presidenta
María E. Martínez, reemplazándola por una Junta Militar integrada por los
comandantes de las tres armas. No fue un suceso inesperado .La situación había
llegado a un límite extremo que agravia a la Nación y compromete su futuro”
[...]” La
movilización de tropas del 24 de Marzo había sido precedida de una intensa
campaña que reclamaba “rectificar el
rumbo”. Efectivamente, era necesario y urgente cambiar el rumbo[...] ”En
víspera de los dramáticos sucesos del 24, bandas fascistas impunes asolaron con
sus crímenes el país. La muerte rondaba las calles y caminos, fabricas,
universidades, hospitales; penetraba en la intimidad de los hogares. Nunca se
había visto en nuestro país nada tan cruel.”[...] “Entre los objetivos expuestos
por la Junta Militar está el de combatir la corrupción que pudre donde penetra;
y en nuestro país ha penetrado hondo en ciertos medios” [...] ”También
expuso su propósito de poner fin a la subversión…El P.C. considera auspicioso
que la Junta Militar haya desechado una solución “Pinochetista”.
Pero el apoyo de todos los sectores y partidos
tradicionales al gobierno militar no se limita a lo declamativo sino a la
colaboración activa. Al cumplirse tres años de gobierno del Presidente Videla, el día 25 de marzo
de 1979, el diario La Nación
publicaba la nómina de los 1697 intendentes en pleno ejercicio de sus
funciones.
Solamente el 10% de los municipios eran
comandados por miembros de las FF.AA., el 90% restante por civiles repartidos
del siguiente modo:
El 38% de los intendentes estaba conformado por
personalidades civiles de reconocida trayectoria en sus respectivas
jurisdicciones y comunas, y el 52% restante era directamente comandado por los
partidos políticos tradicionales. ¿Y quién encabezada la lista?, por supuesto
que:
“la Unión Cívica Radical con 310 Intendentes en el país,
secundada por el PJ (partido presuntamente “derrocado” con 192 intendentes), en
tercer lugar se encontraban los Demo. Progresistas con 109, el MID con 94,
Fuerza Federalista Popular con 78, los Demócratas Cristianos con 16 y el
izquierdista “Partido Intransigente” con 4”.
Sin duda alguna, en este cogobierno cívico-militar fue la
U.C.R la más entusiasta colaboradora. Es llamativo el error que cometieron los
militares al rodearse tanto de un partido caracterizado por la recurrente
ineficacia en ejercicio del poder: el radical “Ricardo Yofre fue subsecretario
general de la Presidencia […] el último embajador del “Proceso” en Washington
fue el radical alfonsinista Lucio García del Solar” Además: ¨fueron
designados embajadores: en Venezuela, el radical Héctor Hidalgo Solá; Rubén
Blanco en el Vaticano; Tomás de Anchorena en Francia; el demócrata progresista
Rafael Martínez Raymonda en Italia; el futuro Ministro peronista Oscar Camilión
en Brasil (futuro Ministro de Menem), el demócrata mendocino Francisco Moyano
en Colombia y el socialista Américo Ghioldi en Portugal¨. De igual modo
se conservaron excelentes vínculos con los sectores sindicales del peronismo, y
también con la Comisión Nacional del Trabajo, liderada por Jorge Triacca, quien junto al Ministro
de Trabajo de Videla asistía a la Asamblea Anual de la O.I.T.
Todo este extenso comentario no lo hice para abrumar sino
para esclarecer, no hay dato que no tenga la fuente correspondiente para quien
lo quiera chequear o corroborar. Los años 70` fueron parte de un drama del que
todos los sectores y actores sociales tuvieron alta responsabilidad, resulta
fácil ahora cargar tintas y demonizar gratuitamente a los militares, pero yo
acá no vine a tratar de vender memoria sino de hacer historia con los datos en
la mano y teniendo en cuenta de que no se puede entender lo que ocurrió con
explicaciones simplonas y maniqueas sino que todos los tristes episodios
vividos formaron parte del principio de acción y reacción.
Es decir:
1) No hubiese habido represión de Estado si antes no
hubiese habido agresión guerrillera,
2) No hubiese habido represión ilegal si Cámpora no derogaba la legislación
antisubversiva, ni la Cámara Federal
ni amnistiaba a los terroristas en 1973.
3) No hubiese habido Triple
A sin la anuencia de Perón.
4) No hubiese habido desaparecidos sin la anuencia de Isabel
5) no hubiese
habido golpe militar sin el apoyo de la civilidad ni la dirigencia política.
Hagamos hoy no el día de la hipocresía y la demagogia,
sino un día para que cada sector asuma la responsabilidad que le toca,
efectuando una autocrítica integral sin incurrir en demonizaciones facilistas.
Solo contando las cosas como son y distribuyendo las responsabilidades de modo
justo y desapasionado podremos aprovechar un 24 de marzo para crecer como
sociedad, y no usar esta fecha para adelante propaganda demagógica y
aprovecharla como feriado ocioso tal como el gobierno la proclamó en los nuevos
calendarios.
Cerraré mi exposición citando a un escritor emblemático
para el tema que hoy nos ocupa, Ernesto
Sábato, y digo emblemático porque Sábato
fue nada más y nada menos que presidente
de la Conadep alfonsinista y redactor del promocionado best seller
financiado por el Estado, llamado “Nunca Más”, el cual hoy se usa como
lema y bandera. ¿Qué decía el alma mater de este libro y este slogan en 1978
respecto del 24 de marzo?:
“La inmensa mayoría de los argentinos rogaba casi por
favor que las Fuerzas Armadas tomaran el poder. Todos nosotros deseábamos que
se terminara ese vergonzoso gobierno de mafiosos. Desgraciadamente ocurrió que
el desorden general, el crimen y el desastre eran tan grandes que los nuevos
mandatarios no alcanzaban ya a superarlos con los medios de un estado de
derecho…los extremistas de izquierda habían llevado a cabo los más infames
secuestros y los crímenes monstruosos más repugnantes” y haciendo un balance de
la gestión en curso de Videla, remató: “Sin duda alguna, en los últimos meses,
muchas cosas han mejorado en nuestro país; las bandas terroristas han sido
puestas en gran parte bajo control. La democracia tiene que aprender su lección
de la historia y debe saber que con los viejos métodos liberales heredados de
tiempos menos problemáticos, no se pueden dominar los delirios del presente”.
Esto decía en 1978 el redactor del libro Nunca Más y Presidente de la Conadep en una revista alemana llamada GEO, y fueron reproducidas en el libro
de Juan José Sebreli llamado “CRITICA
A LAS IDEAS POLITICAS ARGENTINAS”, publicado en el 2003 por la
editorial Sudamericana. y ¿resulta que ahora desde el oficialismo kirchnerista
nos piden que tengamos memoria?.
Fue una época de sangre y fuego, en donde todos los
sectores padecieron amigos o familiares muertos, desaparecidos o afectados por
la violencia multilateral. Lo cual es lamentable y hay que guardar respeto para
todos quienes padecieron estos episodios. Sin embargo, vale subrayar que no
todos sufrieron tanto sino que algunos sacaron provecho de esas circunstancias,
tal el caso del matrimonio Kirchner,
que entre 1977 y 1982 compraron 22 propiedades en Santa Cruz, gracias a la
Circular 1050 de Martínez de Hoz.
Esto también hay que traerlo a la memoria, para que nos sean los vivos, los
usureros o los oportunistas los que nos impongan los feriados, los relatos, los
ángeles, los demonios y los slogans maniqueos.
Muchas gracias
Reflexiones sobre Semana Santa
Felices
Pascuas… ordenen la Casa
Jesús sufrió una muerte violenta por ser fiel a la verdad predicada y por hacer el bien. Su vida y sus principios atrajeron la furia de muchos. No soportaron que sanara a un paralítico porque lo había hecho el día equivocado; no admitieron que se acercara a los marginados y excluidos; no aceptaron que hiciera milagros sin el consentimiento de la jerarquía religiosa; no asintieron que el amor, como él decía, fuera la ley suprema de la vida. Fue perseguido por presentar el rostro generoso de Dios y por hacer presente, por medio de sus acciones, la bondad de ese Dios. “Todo esto irritó a quienes se arrogaban la supremacía de la fe y creían que el poder político era intocable”.
Jesús murió en medio de una oscura trama de equívocos humanos. Es cierto. Pero su muerte tenía propósitos que trascendían el límite de esa historia terrenal en cumplimiento de los propósitos establecidos por Dios para la humanidad entera. ¡He ahí el meollo de su muerte sacrificial! En la cena de la noche anterior había dicho: «Esto es mi sangre del pacto, que es derramada por muchos para el perdón de pecados» (Mateo 26.28). Jesús vivió en función de los demás y murió en coherencia con ese mismo destino. Se entregó en la cruz y lo hizo para que todos tuviéramos perdón de pecados; “esa fue una entrega consecuente con su vida de servicio”. Nada de absurdo había en ella; tampoco nada parecido a un inesperado y trágico final.