por una Nueva Década en Paz y para Siempre.

sábado, 3 de marzo de 2012

EL DEBATE SOBRE LOS JUICIOS A LAS FUERZAS ARMADAS EN ARGENTINA:

La entrevista que publicara Cambio16 días pasados al ex presidente de facto argentino Jorge Rafael Videla,  causó una gran expectación en la sociedad y clase política de Argentina. Al punto tal que casi nadie lo pudo ignorar, especialmente los medios de ideología progresista, la clase política y hasta la misma presidente se encargó de darle mayor difusión al mencionarlo extensamente en la ceremonia de NO  apertura de las sesiones ordinarias legislativas del presente año.


Los principales periódicos de Argentina y sitios de noticias en internet recogieron los testimonios de Jorge Rafael Videla al periodista español Ricardo Angoso. También han tenido eco sus declaraciones en la prensa Española, el diario ABC recogió parte de las palabras de Videla destacando que "no da un paso atrás" en la lucha que las Fuerzas Armadas Y de Seguridad libraron venciendo por las armas al terrorismo. En realidad esa entrevista tuvo un gran impacto internacional.



El objetivo del autor al dar la palabra a un personaje histórico,  ha sido mostrar sin censura el pensamiento actual del ex presidente de facto, quién guardó silencio durante muchos años. Continuando con esa línea de investigación el citado periodista nos hizo llegar su entrevista a un abogado defensor que señala profesionalmente  parte de las “Aberraciones Jurídicas” a la que diariamente son sometidos los Presos Políticos en la Argentina.


Juicios a los militares en Argentina
Por Ricardo Angoso, 1 Marzo 2012 12:01
EL DEBATE SOBRE LOS JUICIOS A LAS FUERZAS ARMADAS EN ARGENTINA:

ENTREVISTA A GERARDO IBAÑEZ, ABOGADO DEFENSOR DE MILITARES JUZGADOS

POR RICARDO ANGOSO
ENTRADILLA:

Gerardo Ibañez es un joven jurista argentino que tiene ante sí el difícil desafío de defender a varios militares procesados en Argentina por sus responsabilidades durante el denominado “Proceso de Reorganización Nacional” (1976-1981), más conocido como la dictadura militar a secas.

Hay unos mil militares procesados por las causas relacionadas con esos años y 153 militares han muerto en prisión, lo que da una idea de la magnitud y envergadura de estos juicios. Otros, como el general y ex presidente Jorge Rafael Videla, de 86 años, también pagan por los supuestos delitos cometidos en aquellos años y que fueron perdonados, en su momento, por el presidente Carlos Saúl Menem. También estos procesos se abrieron ignorando, de una forma de dudosa legalidad, las Leyes de Obediencia Debida y Punto final, aprobadas a finales de los años ochenta. Ibañez, hombre curtido en estos procesos, no duda de que hay una intencionalidad política en estos juicios y no la supuesta búsqueda de una justicia ejemplar.

TITULARES:

  • “Hay una intencionalidad política en muchos de estos juicios a los militares en Argentina”.
  • “Es muy difícil que obre la justicia en unos procesos que juzgan hecho que ocurrieron hace casi cuatro décadas”.
  • “Está muchas irregularidades en los juicios contra los militares en nuestro país”.
  • “Las Leyes de Punto Final y Obediencia Debida fueron aprobadas en su momento por el Congreso de la República y consideradas constitucionales, una situación que después se alteró”.
  • “Analizar la historia de Argentina sin atenernos a lo que ocurrió antes del golpe de Estado de 1976 es no ser rigurosos e ignorar una parte de lo que luego ocurrió sin ser objetivos”.
Ricardo Angoso: ¿Puede explicarme qué casos estás llevando en estos momentos?
Gerardo Ibañez: Esencialmente, los casos que ahora defiendo competen a militares argentinos o a personas que pertenecieron, en su momento, a las Fuerzas Armada, pero también tengo entre mis defendidos a policías. Actualmente, los defiendo en varias circunscripciones y en un mismo proceso ocurre que tengo a varios defendidos. Lo que está ocurriendo últimamente es que muchos de estos procesos vienen muy condicionados, políticamente hablando, y algunos magistrados o jueces ejercen muchas veces una suerte de comisariato sobre sus compañeros, presionando para que los juicios se atengan a un esquema predeterminado. Se ha convertido en una suerte de política de Estado, incluso con la participación de la Corte Suprema de Justicia, el impulsar estos procesos y que se abran de una forma rápida, algo que hasta ahora no había ocurrido y no habíamos visto los juristas.

R.A.: ¿Los procedimientos contra los militares se siguen de una forma correcta?
G.I.: Está habiendo irregularidades en muchos de estos procesos. Nos encontramos con una realidad bien clara: antes de los sucesos de 1976 (el golpe de Estado) teníamos un grave problema de la subversión terrorista y era una amenaza clara a toda la sociedad argentina. Vivíamos, mucho antes del año 1976, una guerra de guerrillas intensa y como estaba ocurriendo en otras partes del mundo. Todo el Cono Sur vivía en ese estado de cosas, en esa guerra, pero en Argentina tenía una mayor virulencia. ¿Qué ocurrió? En la época del gobierno militar, entre 1966 y 1973, comienza la actividad guerrillera y terrorista; mostraban una gran capacidad de organización y ejecutaron numerosos actos terroristas de una gran violencia. Estos delitos fueron perseguidos y muchos de sus responsables, detenidos, procesados y juzgados entonces. Y así, para juzgar esos hechos y a sus responsables directos, se creó una Cámara Federal que tenía jurisdicción en todo el país, con el fin de poner fuera de juego y acabar con las actividades ilícitas de estos grupos terroristas. Estos juicios se fueron llevando a cabo en un marco de mucha violencia, ya que el país pasaba por momentos muy difíciles y los jueces, en su gran mayoría, estaban amenazados. Y muchas personas que habían cometido delitos relacionados con la acción terrorista fueron condenadas y otras cumplían ya su condena.
Pero, en estos momentos de zozobra, uno de los presidentes de entonces, el peronista Héctor Cámpora (1973), desoyendo las recomendaciones que le había el mismo Juan Domingo Perón, decreta una Ley de Amnistía, que no fue un instrumento de pacificación como pretendía o para calmar los ánimos. Ocurrió lo contrario; quienes salieron de las cárceles después de haber sido juzgados salían empuñando las armas y dando gritos de alegría, incluso con cánticos a la revolución. Apelaban a la guerra y lejos de constituirse en un factor de pacificación se convirtieron en un problema, ya que volvieron a la lucha armada con un afán de venganza y atacando directamente a aquellos que les habían detenido en su accionar, como las Fuerzas Armadas y las fuerzas de seguridad del Estado. Asesinaron a jueces, colocaron bombas, y el desorden volvió a las calles argentinas. Lo curioso del caso es que el ministro del Interior con Cámpora es ahora quien promueve desde las instancias judiciales los procesos contra los militares, muchos de los cuales hicieron frente a la subversión y al terrorismo valientemente. Es el Procurador General de la Nación quien ahora alienta e inspira esos procesos, de una forma bastante sospechosa, claro está.

Luego llega la presidencia de María Estela Martínez de Perón y la situación se sigue tensando, de tal forma que un presidente provisional por la enfermedad de la máxima mandataria, Italo Luder, firma unos decretos que confieren a las Fuerzas Armadas y a las fuerzas de seguridad más poderes para lucha contra el terrorismo. La justicia, por lo pronto, estaba asustada y amedrentada, pues había sido blanco de los terroristas y muchas jueces tuvieron que abandonar el país para evitar ser asesinados. Analizar la historia de Argentina sin atenernos a lo que ocurrió antes del golpe de Estado de 1976 es no ser rigurosos e ignorar una parte de lo que luego ocurrió sin ser objetivos. Creo, por tanto, que estos juicios a militares ya no tienen ningún sentido, es simplemente remover el pasado y actuar en contra de un principio político que se estableció inicialmente para mirar hacia el futuro, algo a lo que creo que tienen derecho todas las naciones del mundo. No olvidemos que Francia ni siquiera juzgó a un solo militar por los sucesos que ocurrieron en Argelia, como también España prefirió cerrar esa página en aras de la concordia y el encuentro entre todos los españoles. Creo que estos procesos que se desarrollan en la actualidad no tienen ningún sentido.

R.A.: ¿Cómo comenzaron estos procesos?
G.I.: El origen de estos juicios comenzó con el primer presidente de la democracia, Raúl Alfonsín, en 1983, que pretendía juzgar a unos militares que en el combate contra el terrorismo y la subversión podían haber cometido algunos “excesos”. Así fueron juzgadas las Juntas Militares y algunos responsables civiles y militares que podían haber incurrido en algún tipo de delito. Era un planteamiento muy distinto al actual. En esos juicios, además, quedo claro que había habido una provocación por parte de los terroristas y que el Estado, en algunos casos, pudo haber actuado con desproporción al perseguir esas acciones terroristas. Pero, entonces, las asociaciones de derechos humanos consideraron insuficiente que fueron juzgados los responsables militares y políticos de ese periodo (1976-1981), y pretendieron seguir con los procesos y ahondando en esa línea, lo que provocó que más tarde se aprobaran las Leyes de Punto Final y Obediencia Debida para terminar con una situación que ya se hacía interminable y que generaba inestabilidad y malestar en el país. Se decretó que todo militar que un plazo de sesenta días no fuera llamado por un juez quedaba exculpado, en un intento por poner fin a los procesos y ponerle un punto y final a esta sucesión de procesos. La mayoría de los militares que habían estado en primera línea en la lucha contra el terrorismo, al que habían conseguido doblegar, seguían en activo y era absolutamente inoportuno el seguir juzgando a las Fuerzas Armadas por los sucesos de aquellos años. Hubo alzamientos, sublevaciones, sobre todo debido a que la oficialidad más joven consideraba que ya se debían de poner fin a esos juicios, tal como después pasó al ponerse en marcha la Ley de Obediencia Debida. El malestar en las Fuerzas Armadas era evidente.

En estos juicios contra los militares, y lo digo como abogado defensor, se están juzgando hechos que pertenecen a un pasado que no se puede sacar del contexto que vivíamos, en plena guerra contra el terrorismo y la subversión. Había habido un ataque de la guerrilla contra el Estado del Derecho. Hubo excesos en el fruto de una lucha entre los subversivos y las fuerzas de seguridad. Eso es un hecho innegable y fuera de ninguna duda. Creo que, sin embargo, esas Leyes de Punto de Obediencia Debida y Punto Final trataron de subsanar y superar ese periodo de alguna forma legal y llegaron a entrar en vigencia. Y estas Leyes fueron sancionadas en plena democracia por el Congreso de la Nación y son absolutamente legítimas, acordes a nuestro Estado de Derecho.

Ahora, sin embargo, ¿qué ocurría? Pues que había un grupo de oficiales que no encajaban  en las Leyes de Punto Final o en la de Obediencia Debida, entonces fueron indultados por el presidente Carlos Saúl Menem mediante un perdón presidencial y gracias a las facultades que le otorgaba nuestra Constitución al máximo mandatario. Estas Leyes y este perdón no fueron reconocidas por algunas organizaciones de derechos humanos que las consideraron inconstitucionales, allá por el año 1987. Y la Corte Suprema de Justicia declaró entonces, incluso con algunos miembros de los que están ahora en la institución presentes, que esas Leyes eran constitucionales, lo que significa que ya es un asunto resuelto y juzgado. Las Leyes fueron declaradas constitucionales y tuvieron su vigencia.

Desde entonces, estos organismos de derechos humanos siguieron trabajando, tanto en el plano interno como externo, para que esas Leyes fueron superadas. Comenzaron luego los juicios de la verdad, en que los familiares de las víctimas intentaban juzgar hechos no juzgados más allá de la Ley y en la búsqueda de una supuesta verdad. No había acusados, era un proceso penal sin nadie que pudiera responder siguiendo unos principios de lo que era totalmente jurídico. Finalmente, llega Néstor Kirchner a la presidencia y vuelve a sacarse de la manga nuevamente los procesos contra los militares; se derogan las Leyes, pero se hizo en el sentido retroactivo, algo que no puede hacer en términos jurídicos. Las Leyes penales que reabrieron los procesos a los militares se aplicaron con un carácter retroactivo e ilegal. Fueron derogadas las Leyes para juzgar a los militares y se decretan Leyes casi de carácter ilegal como la de Nulidad. El Congreso no puede anular Leyes, sino que tienen que ser los jueces, en un acto ilegal y contrariamente a los principios del Estado de Derecho se estableció otro criterio. Así se recomenzaron los procesos que habían sido paralizados y detenidos en la década de los ochenta, sumiendo a estos militares, de nuevo, en un calvario judicial que no parece tener fin. Tampoco para el país.

R.A.: ¿En qué año se dio esa situación?
G.I.: En el 2003, año en que se reabren estos procesos y el tema vuelve a ser noticia de primera plana.

R.A.: ¿Pero no habían prescrito muchos de esos delitos?
G.I.: Lo que se hizo fue no asumir esa prescripción de esos delitos. Por ejemplo, en Argentina prescriben si desde la media noche de la consecución del delito hasta la fecha en que se habría cumplido la pena se extingue la acción penal. Ese es un cómputo que no deja lugar a dudas. No olvidemos que son hechos que ocurren a finales de los años setenta y que están totalmente prescritos. Luego está el asunto de la lesa humanidad, que ni siquiera existía cuando ocurrieron los hechos supuestamente juzgados ni después, en los primeros juicios contra las Juntas Militares. El concepto de lesa humanidad es posterior y se les aplica con retroactividad a los acusados. Luego la Ley de Nulidad, que deja sin efecto anteriores Leyes aprobadas por el Congreso de la República, es ilegal e inconstitucional a todas luces. Se dice, entonces, que estos delitos no prescriben porque son de lesa humanidad. Aplicar tratados internacionales que han sido firmados recientemente por Argentina para encausar a estos militares por unos delitos que ya han prescrito atenta claramente contra nuestro orden jurídico, ya que ponen a los encausados en manos de una situación mucha más gravosa y que les perjudica notablemente. Incluso muchos jueces me han llegado a dar la razón y a mis argumentos, pero esos mismos jueces no se atreven a darme la razón en público porque hay una intencionalidad más allá de lo jurídico en estos procesos.

R.A.: ¿Qué perspectivas de evolución tienen estos procesos?
G.I.: Estamos inmersos en un proceso que va a más. Es muy difícil juzgar hechos que ocurrieron hace tantos años, en que faltan muchos testigos y muchos documentos, sobre todo porque el Estado argentino quemó y destruyó en el año 1983 una buena parte de la documentación del periodo de la lucha contra la subversión, lo que impide a muchos de los acusados realizar una defensa efectiva. El propio Estado que dio órdenes a esos militares a realizar acciones después no les dio la oportuna protección. ¿Qué está pasando? Pues que se les da un crédito sin mácula de duda a las supuestas víctimas de estos delitos y sin que haya pruebas fehacientes, o documentación, que impliquen a estos militares en estos hechos, muchas veces escasamente probados y documentados. Muchas veces, además, los testigos se coordinan para acusar a cualquiera. Muchas veces es poco importante que un militar sea inocente o no, ya que es declarado culpable previamente; ser militar es sinónimo de ser culpable. Los hechos juzgados son gravísimos pero eso no significa que todos los militares juzgados sean culpables o responsables de los crímenes de que se habla. Hay una intencionalidad política en juzgar a los militares y machacar a las Fuerzas Armadas, eso lo tengo muy claro y así lo denuncio. Hay una conexión clara entre el poder político, subordinado a determinadas organizaciones de derechos humanos generosamente financiadas por los Kirchner, y un poder judicial que no escatima todos sus esfuerzos para condenar a los militares. Hay una gran presión sobre el poder judicial para que someta a los militares de ese período histórico a juicios y sean condenados, no es justicia lo que se busca, sino que hay intenciones políticas claras en los procesos.

Nota: al día de la fecha la suma de fallecidos en prisión asciende a 155 Presos Políticos.

La Voz de los Presos Políticos... De Eso no se habla

La Voz de los Presos Políticos era un programa de radio que inició su transmisión a partir del jueves 2 de junio del 2011 por Radio FM “CULTURA” como un nuevo instrumento para canalizar su voz. Lamentablemente el programa fue levantado de la radio a fines del año 2011.

Hoy podemos anunciar que esa voz regresó al aire, haciéndolo esta vez a partir del 01 de marzo de 2012, se transmitió el primer programa de radio  "DE ESO NO SE HABLA". Quienes deseen escucharlo en diferido pueden hacerlo ingresando a:


Los "Presos Políticos de la República Argentina" se hacen escuchar a través del nuevo programa "DE ESO NO SE HABLA" que se transmitirá en vivo en la radio:

AM 1300. RADIO IDENTIDAD

Todos los días jueves en el horario de 19:00 a 20:00 horas.

Es un programa donde se tocan los temas que nadie toca

Les dejamos los teléfonos donde los oyentes podrán participar e interactuar con los conductores del programa:

  • Teléfono: 011-4856-8819 para hablar en vivo
  • Celular: 011-15-6022308 para mensajes de texto
Agradecemos su difusión.


jueves, 1 de marzo de 2012

Ausencia Temporal

Deseamos presentar nuestras disculpas a los lectores de este blog,
por razones personales hemos debido viajar y estamos temporalmente 
ausentes de nuestra sede habitual.

En breve volveremos a difundir todas las noticias que sean de interés 
para las causas de las Víctimas del Terrorismo y continuar
exigiendo la inmediata liberación de los Presos Políticos.
Todo bajo el principio de igualdad ante la ley.

Sinceramente,

Pacificación Nacional Definitiva

martes, 28 de febrero de 2012

"Un insulto a la razón" absolver a Garzón

Seguramente mucho de ustedes, hoy esperaban que tocáramos el tema de la reaparición de la dueña del ejecutivo, pero cuando el discurso se hace farsa y la corrupción no tiene frenos, preferimos enfocarnos en la insólita absolución del ex juez Grazón. Por lo menos un juez del Tribunal Supremo de España voto en contra y para oponerse a la ideología de que “el fin justicia los medios”. Algo muy parecido está ocurriendo en la justicia argentina… no preocupa mucho el impacto que esa ideología está produciendo en la población de nuestro país.


CASO DEL FRANQUISMO
El juez discrepante: es "un insulto a la razón" absolver a Garzón


27 FEB 2012 | Europa Press
  
El magistrado del Tribunal Supremo José Manuel Maza ha sido partidario de condenar a Baltasar Garzón en el 'juicio de la memoria histórica', en el que el ex juez ha sido absuelto, en un voto particular discrepante al entender que el acusado "sabía perfectamente" que incurría en un "grave incumplimiento de la Ley" y afirmar lo contrario supone "un insulto a la razón".

Además, el magistrado se muestra "seriamente" preocupado porque este precedente pueda dar pie a que otros jueces se encuentren habilitados para aplicar el principio de que "el fin justifica los medios".

Maza defiende que la "buena intención" del ya ex juez de la Audiencia Nacional para reparar a las víctimas no sirve para justificar su conducta y expresa así su "honda preocupación" por el precedente que supone la sentencia absolutoria en relación con el delito de prevaricación judicial y por la posibilidad de que los magistrados puedan apartarse de las normas alegando la "bondad de sus fines o intenciones subjetivas" en resoluciones que contravengan de manera "clara y flagrante" los principios básicos del ordenamiento jurídico.

"¿Es que a partir de ahora el Juez español puede desobedecer las leyes patrias, las dictadas por nuestro Parlamento soberano, porque encuentre criterios u opiniones ajenos a nuestro Derecho que coincidan con su particular modo de ver las cosas?", cuestiona.

En esta línea, remarca que la filosofía basada en que "el fin justifica los medios" se ha declarado "enérgica y razonablemente" ajena al Estado de Derecho, como señaló la propia Sala de lo Penal del Supremo en la sentencia que condenó a Garzón a 11 años de inhabilitación por intervenir las conversaciones de los imputados de la Gürtel con sus abogados en prisión.

"Pocas veces se habrá visto un ejemplo más claro de lo que es una prevaricación judicial, cuando el Juez elige aquellos criterios que se compadecen con su voluntad, independientemente de su origen, razón o eficacia, para justificar con ellos el incumplimiento del mandato de la norma que verdaderamente le vincula", advierte sobre la instrucción que llevó a cabo Garzón sobre los crímenes y desapariciones de la Guerra Civil y el franquismo. A su entender, el juez instructor incurrió en un abuso de sus facultades jurisdiccionales al incoar un procedimiento penal a raíz de unas denuncias que, en realidad, no buscaban el enjuiciamiento y condena de los responsables, sino la "legítima satisfacción moral" de conocer el paradero de los restos de sus familiares.

Reproches al fiscal

El magistrado discrepante dirige parte de su voto particular a las "poco afortunadas y carentes de razón" referencias del fiscal Luis Navajas sobre la labor del instructor Luciano Varela y sobre sus dudas de que la causa se tratase de un "ejercicio repudiable" contra el acusado "por ser quien" era.

Maza tranquiliza al Ministerio Público, que solicitaba la absolución, diciéndole que no debería estar preocupado ya que "seguro que conoce sobradamente que no entra dentro del proceder de ningún miembro" del Supremo "actitud alguna persecutoria contra un ciudadano por el hecho de ser quien es, sospecha que permítasenos calificar a estas alturas, de absurda". En su opinión, el hecho de enjuiciar un supuesto delito de prevaricación no debería causa "alarma alguna a nadie" y menos si cabe al Fiscal. En cambio, sí pone de manifiesto la confianza en el correcto uso de la independencia judicial.

"El pronunciamiento absolutorio acordado por la mayoría de esta Sala habrá dado cumplida satisfacción al Ministerio Público, despejando ampliamente sus dudas y tranquilizándole respecto de los temores por la incolumidad de la independencia judicial", remacha.

Añadió un "efecto victimizador"

Es más, Maza mantiene que el ex juez de la Audiencia Nacional debía "sin duda" conocer que las pretensiones de los afectados no podían resolverse por la vía penal y que su actuación se convertiría en un "verdadero simulacro" de instrucción penal, "que, a la postre, conduciría a los denunciantes, como era previsible e inevitable, a una frustración más en tan difícil y meritoria búsqueda de los restos de sus seres queridos para honrarlos debidamente, añadiendo sobre ellos un nuevo y reiterado efecto "victimizador".

El que fuera titular del Juzgado Central de Instrucción número 5 calificó los hechos como un delito permanente de detención ilegal sin dar cuenta del paradero de la víctima y defendió que no estaban prescritos.

A este respecto, el juez discrepante reprueba la "tamaña inconsistencia" de tal argumentación, que evidencia, en su opinión, la voluntad de Garzón de seguir adelante con sus "personales designios" sin preocuparse de cumplir el Derecho vigente. "¿Pretende acaso el magistrado acusado que unas personas víctimas de desaparición forzada bajo la Dictadura han permanecido en situación de privación de libertad, en algún lugar ignoto, durante una extensión tal de tiempo, en la que se incluyen los últimos 36 años, recuperadas ya plenamente las libertades propias de nuestro sistema democrático?", se pregunta Maza.

El magistrado dice compartir "fervorosamente" el "excelente texto" en el que sus compañeros ofrecen una explicación "contextual, social, política e histórica" de las normas de aplicación en el caso enjuiciado, aunque disiente "por completo" de que la conducta del acusado fuera una "simple equivocación". Resalta que la amplia experiencia y conocimientos de Garzón y la gran cantidad de asuntos de indudable trascendencia que tramitó "hace imposible" pensar que desconociera "cuestiones tan elementales" del Derecho como la Ley de Amnistía o de la Memoria Histórica.

domingo, 26 de febrero de 2012

No es lo mismo vestir el uniforme militar, que serlo

Ya no hemos referido a este tema, pero llegado el día y otro feriado largo, para que continúe la fiesta del olvido en la república, hemos decidido publicar un artículo  escrito por Ernesto Bisceglia para el diario El Intransigente de Salta. 

Por lo menos para que recordemos porque el 27 de febrero es feriado, uno de los nuevos incorporados este año por nuestra presidente.


EL DIA QUE DEGRADARON AL GENERAL BELGRANO
por Ernesto Bisceglia 

El Decreto 292/2011 dice “Declárase el año 2012 como el "Año de Homenaje al Doctor D. Manuel Belgrano”. Fue eliminado su título de General. Pareciera ser que hay espíritus que han sido marcados para sufrir aún más allá de la muerte los sinsabores del desagradecimiento y la mutilación de sus glorias a manos de sus propios paisanos. El caso del General Manuel José Joaquín del Sagrado Corazón de Jesús Belgrano constituye un verdadero paradigma en cuanto a esa lamentable práctica. El año 2012 contiene varios episodios de la Gesta Belgraniana que cumplen su Bicentenario: Izamiento por primera vez de la Bandera Nacional en las Barrancas del Paraná, el 27 de Febrero de 1812 (previa creación de la Escarapela Nacional bajo diseño del Prócer) Bendición de la Enseña en la Provincia de Jujuy a manos del Canónigo Ignacio Gorriti con motivo de celebrar Belgrano el Segundo Aniversario del Movimiento llamado “Revolución de Mayo”. El heroico “Éxodo Jujeño” protagonizado junto al pueblo de Jujuy dejando tierra arrasada al avance realista, el 23 de Agosto de 1812. El Combate de Río Piedras, el 3 de Noviembre de 1812, antesala de los grandes y decisivos triunfos del 24 de Setiembre de ese año con la Batalla de Tucumán, tiempo histórico que tiene su broche de oro al año siguiente en los Campos de Castañares, en la Provincia de Salta con la Batalla del 20 de Febrero de 1813; contienda que hay que decirlo, salvó no sólo la Independencia Argentina sino que también aseguró el proyecto soñado de una América libre de “toda dominación extranjera”, como valientemente señaló el Acta del Congreso de Tucumán. Si el General Manuel Belgrano hubiera perdido la Batalla de Salta, nada hubiera impedido al “Ejército Grande” comandado por Pío Tristán llegar hasta Córdoba y desde allí hacerse con Buenos Aires. La Revolución se habría perdido. La vida pública de Belgrano fue siempre aciaga, incomprendida y mal recompensada, no sólo por sus contemporáneos que lo dejaron morir en la más indigna pobreza y soledad, sino también por quienes le sucedieron. Abogado de profesión, observó con vergüenza cómo los ingleses se hacían con Buenos Aires y pasó a Montevideo para evitar inclinarse ante la Bandera de los invasores. En sus “Memorias” contará cómo aquel episodio lo marcó al punto de tomar los servicios de un maestro en armas para aprender su manejo. Consumada la Revolución que depuso al Virrey Cisneros, fue enviado comandando la Campaña al Paraguay, de triste resultado y que le valiera un juicio para determinar su responsabilidad por el fracaso de una tropa que Buenos Aires enviaba en condiciones muy precarias. Los 40.000 pesos fuertes que Belgrano dispusiera para la construcción de escuelas en Jujuy, Salta, Tucumán y Tarija, son otro ejemplo del pillaje al que le sometieron los funcionarios públicos; se puede decir que aquel fue el primer caso de malversación de fondos públicos, porque las escuelas tuvieron una suerte errante de edificios a medio construir y hasta terrenos expropiados como ocurrió en tiempos del Gobernador de Tucumán (nada menos) Julio Miranda. Recién 191 años más tarde, en el año 2004, se inauguró la última de ellas, la de Jujuy. Según un cálculo que realizó en su momento Felipe Pigna, el valor de aquel oro, hoy equivaldría a Un Millón, Trescientos Mil Dólares. Pero Belgrano pensó que era indecoroso que un General de la Patria recibiera ese dinero que le había otorgado la Asamblea del Año 1813. Ya enfermo y con sus piernas deformadas por la hidropesía, en la noche del 11 de noviembre de 1819, un grupo de sublevados que respondían al gobernador tucumano Bernabé Aráoz intentó apresarlo y engrillarlo, acto deshonroso al que se opuso su médico y amigo Redhead. Solo y perseguido por aquellos por quienes había resignado su posición social y económica, volvería a morir en Buenos Aires.


Ahora, la última felonía contra el General Manuel Belgrano se comete paradójicamente “honrando” el año del Bicentenario de sus glorias, destituyéndolo de su grado militar y consignando sólo su título civil, el de Abogado. El Decreto 292/2011 que lleva la firma de la Presidente de la Nación, Cristina Fernández, dice “Declárase el año 2012 como el "Año de Homenaje al Doctor D. Manuel Belgrano". Lamentable ejercicio de la indolencia ideológica en desmedro de los legítimos títulos alcanzados por el Prócer en base al desapego personal, la austeridad y el sacrificio más extremo. Nuevamente Manuel Belgrano es castigado y esta vez por causa de ajenos a su Gesta, a su persona y a su tiempo. El patriota consumado debe pagar los errores de un grupo de hombres que vestidos a la usanza militar violentaron la Constitución Nacional para alzarse en armas contra sus propios compatriotas. ¿Qué tendrá que ver Belgrano con esto; él que hizo todo lo contrario? Porque nada tiene que ver el uniforme sino el sentimiento de un hombre de armas, como lo señaló el propio Belgrano cuando dijo aquello que “No es lo mismo vestir el uniforme militar, que serlo”. Su reloj, última posesión terrena dado en pago a Redhead fue robado del Museo Histórico Nacional y sus pistolas fabricadas especialmente para él en el Reino Unido, fueron subastadas por Christie’s en 300 mil dólares. ¿Será ya éste el último despojo que se le haga a Manuel Belgrano? Ni siquiera tiene día para morir, ya que la fecha de su paso a la inmortalidad depende del negocio turístico. Ahora también lo han degradado, ya ni el grado militar con el que libró los decisivos combates que les permiten hoy a los que firman estos papeles gobernar un país supuestamente libre, le ha quedado. Por repetido que sea: ¡Qué vigencia tienen sus palabras póstumas: “Ay, Patria Mía”!

Por Ernesto Bisceglia para "El Intransigente" de Salta

EL RELATO DEL KIRCHNERISMO NO ES UN RELATO, ES UN CUENTO.

Muchos analistas políticos e informadores, pese a su oposición fuertemente crítica al oficialismo y particularmente a la gestión de la presidente, destacan el talento, la inteligencia, preparación y capacidad de Cristina Kirchner.
No creo que lo hagan convencidos de lo que afirman, seguramente no. Lo hacen para no aparecer exageradamente duros con la presidente, o para morigerar o endulzar sus fuertes críticas.
No estoy en absoluto de acuerdo con esos calificativos de las supuestas virtudes de Cristina y además, me parece incorrecto que se le atribuyan dones o cualidades que la presidente claramente no tiene.
Muy por el contrario, pienso que su capacidad intelectual deja mucho que desear y está francamente debajo de lo normal.  No solo su inteligencia, sino también su sentido común.

Recordemos que una de las muchas definiciones expresa que es la facultad que posee la generalidad de las personas, para actuar y juzgar razonablemente las cosas. En la presidente el sentido común está casi completamente ausente.
Y cuando no hay sentido común es difícil, casi imposible, que haya sensatez y coherencia en los pensamientos y en los actos.
Tampoco tiene una formación y preparación adecuada ya que todo indica que no es abogada, ya que no terminó sus estudios universitarios. En realidad ni se sabe si rindió solamente unas pocas materias de la carrera o si terminó alguno de los ciclos de la misma.
Lo que si tenemos que reconocer, en honor de la verdad que tiene una gran experiencia y una facilidad de palabra notable. En cuanto a la experiencia se nota que no ha sido bien aprovechada. Hay temas que siendo senadora defendía de una manera y siendo presidente los encara 180º al revés, siempre con argumentos muy endebles y opinables.
Con respecto al don de la palabra, si bien puede hablar largo rato sin ayuda memoria, sus discursos caen en la vulgaridad y en un tono  coloquial no acorde con lo que debe ser un discurso presidencial dirigido a todo el país. Además en su irresistible impulso a hablar, expresa ideas incomprensibles o totalmente alejadas de la realidad. Genera tanto rechazo, que es muy común encontrar personas que dicen que no pueden escucharla y automáticamente cambian de canal o apagan la transmisión.
Si a ello le agregamos los conocidos trastornos psíquicos, bipolaridad, depresión, esquizofrenia y megalomanía y su exagerado egocentrismo y narcisismo, estaremos claramente en presencia de una conducta, cuando menos extraña, que como uno de los muchos resultados negativos, deja una deformada percepción de la realidad.
Pero además a toda esta ya larga lista de deficiencias personales habría que agregarle a la presidente, su desmedida soberbia que conduce automáticamente al autismo, como dueña exclusive de la “verdad”. Este perverso coctel de calamidades explica porque el país anda como anda.
Cualquier libro sobre liderazgo  o de conducción empresaria menciona que para ser un líder exitoso no es necesario ser un especialista o experto en todas las áreas. Lo más importante es tener la suficiente inteligencia o la habilidad de rodearse de asesores y consejeros, que si sean especialistas reconocidos y prestigiosos en sus diversos campos de gestión.  Y que además sostengan firme y honradamente sus propios puntos de vista profesionales.
En el caso de la presidente, el núcleo de asesores naturales del gobierno, los ministros, jamás fueron reunidos para analizar algún tema en particular.
Actualmente sus asesores son el Secretario Legal y Técnico de la presidencia, Carlos Zanini, un ignoto y oscuro abogado de extracción maoísta, fuente            de la ideología de Cristina probablemente el López Rega de ella, su hijo Máximo Kirchner, un mediocre joven sin formación o preparación alguna y sin ambición política o de protagonismo, el impresentable secretario de Comercio Guillermo Moreno, Axel Kicillof un joven brillante, pero sin experiencia política, proveniente  de la agrupación kirchnerista “La Cámpora”. No nos olvidemos de Rudy Ulloa Igor, ex chofer de Néstor Kirchner, ahora convertido en un exitoso y próspero empresario.
Este impresentable elenco, esa mesa chica “de probada capacidad intelectual”, son los que buscan soluciones a los graves problemas del país, asesorando a la presidente.
Cristina desconfía prácticamente de todos y mediante esa desconfianza se va aislando del mundo exterior, del mundo real.
Cada vez más, su febril mente, aislada del mundo exterior, salvo en sus discursos ante su propia claque de laca­yos, cor­te­sa­nos y bufo­nes, que aplau­den, y se delei­tan con su trillado mono­logo y con el asesoramiento y consejo de su mesa chica y eventualmente algún otro, va tejiendo su realidad en un mundo totalmente ficticio.
Casi una autista perfecta, que ya no presta atención a sus importantes obligaciones y deberes gubernamentales.
      Un simple ejemplo reciente de su ya probada incapacidad de liderar: ¿Nadie fue capaz de decirle a la presidente que debería haber puesto la cara ante el desastre ferroviario en la estación Once de la cual ella, en última instancia es la responsable del luctuoso accidente?
      ¿O responde a una política gubernamental de no salir al ruedo hasta que pase la conmoción pública?
       Casi podríamos pensar que es así porque nunca los Kirchner dieron la cara. Siempre se escondieron en su refugio en “El Calafate” o en algún otro sitio.
Y así se va tejiendo el “relato kirchnerista”. Tergiversando groseramente la historia y los valores de los argentinos. Así surgió de la profundidad de nuestra Historia, el “Dr. Belgrano” y el perverso genocida, “el Gral. Roca”, el retiro de los crucifijos de los edificios públicos, la denostación de la Iglesia y de la FF.AA. la Policía asociada a la delincuencia, y el sistemático ataque a otras instituciones y la destrucción de los valores y el sentir de los argentinos.
Paso a paso va degradando, tergiversando y destruyendo. O mejor dicho lo está intentando.
        No lo va a lograr. De eso estoy seguro. Pero mientras tanto su perversa gestión gubernamental va generando cortocircuitos, roces, desgastes, peleas, enconos y el consecuente sufrimiento del pueblo y el sistemático retroceso del país.
      El pueblo argentino, “el país de buena gente” se va dando cuenta que el relato kirchnerista es en realidad un mal cuento infantil.

                   24-Feb-12                                           Dr. ALFREDO RAÚL WEINSTABL                                 
                                                                                              alfredo@weinstabl.com.ar

Pedimos una oración por "Madiba", el hombre ejemplar

El expresidente sudafricano, de 93 años, padece un fuerte dolor abdominal prolongado. La noticia fue oficializada por el actual mandatario, Jacob Zuma. Aseguran que está de "buen humor".


El expresidente sudafricano Nelson Mandela, de 93 años, que fue hospitalizado hoy en Johannesburgo, "está bien, y no fue ingresado de urgencia", informó el portavoz del Gobierno de Sudáfrica, Mac Maharaj.

"Es una visita que ya estaba programada", afirmó Maharaj, que aseguró que la Presidencia informará del estado de salud del expresidente en cuanto tengan un informe de los médicos. Mandela fue operado esta mañana y su condición se reporta como "estable".
El gobierno de Sudáfrica anunció a través de un comunicado que Mandela fue ingresado en un hospital de Johannesburgo debido a un dolor abdominal.

"Madiba (nombre con el que se conoce a Mandela en Sudáfrica) sufre un dolor abdominal prolongado y los doctores consideraron que necesitaba atención médica especializada", señaló la Presidencia en la nota oficial.
El portavoz del gobierno no confirmó las informaciones que apuntan a que Mandela será intervenido de una hernia, y declaró que "eso dependerá de los exámenes médicos que se le realizan en estos momentos", al tiempo que volvió a pedir respeto por la intimidad de Mandela y de su familia.

El gobierno sudafricano no precisó en qué hospital está hospitalizado el expresidente.

Mandela dejó hace un mes su casa de Qunu (sureste de Sudáfrica) para regresar a Johannesburgo, supuestamente para realizarse un chequeo rutinario, según explicaron fuentes cercanas a la familia en aquel momento.

El líder de la lucha contra el régimen racista del apartheid sudafricano permanece bajo vigilancia médica desde que fuera ingresado en enero de 2011 en un hospital de Johannesburgo aquejado de una complicación respiratoria.

Mandela, premio Nobel de la paz de 1993, fue dado de alta en febrero del año pasado y enviado a su casa de Houghton, Johannesburgo.
Pocos días antes de cumplir 93 cumpleaños, en julio de 2011, el expresidente se trasladó a su casa de Qunu, lugar donde pasó su juventud, acompañado de un equipo médico.

La última aparición pública de Mandela fue en la ceremonia de clausura del Mundial de Fútbol de Sudáfrica de 2010, que ganó España.