jueves, 6 de marzo de 2014

TESTIMONIO FALSO (SIN PONERSE COLORADO)

Audiencia del Jueves 27 de febrero de 2014

San Luis. El Tribunal Oral Federal que juzga en San Luis a 29 acusados por supuestos delitos de lesa humanidad cometidos en la provincia durante el gobierno de facto de las FFAA de 1976-1983, tomó hoy declaración al “testigo” el señor Roberto Francisco López, quien en el año 76 se desempeñaba como Jefe de Personal de la fábrica de cerámica “San José”, manifestando con total sinceridad (o descaro, amparándose en las prescripciones actuales para todos aquellos que pertenecían a las organizaciones terroristas, que en la fábrica había no menos de noventa  (90) personas que pertenecían a Montoneros y que él mismo se encargó de quemar sus fichas (legajos) cuando la policía o el Ejército empezó a incursionar en la fábrica haciendo averiguaciones.


Aún hay 3 personas de las cuales se desconoce su paradero, una de ellas, llamado Nolasco Leyes, cuya ausencia fue falseada por el testigo ya que narró que fue “secuestrado” por el Ejército que, según su testimonio se lo llevaron desnudo, una noche que él había terminado su trabajo, mientras se estaba duchando en la fábrica. La verdadera historia es que habiendo sido apresado por la policía cuando llegaba a su casa, escapó luego, saltando desde un camión en que era trasladado desde la Policía a la Penitenciaría (tal lo demostrado y narrado en el sumario de la época y corroborado por la declaración de un compañero de trabajo quien testimonió que Nolasco Leyes salió del trabajo en su bicicleta la noche en que López asegura que fue secuestrado).

Pero lo más interesante de este caso y digno de resaltar con mayor énfasis, es que el mismo testigo narró con toda naturalidad y total descaro (amparado por la prescriptibilidad de los delitos para los terroristas, por no ser considerados sus delitos o crímenes de lesa humanidad), es que en esa época, el abogado sindicalista sanjuanino de apellido Bernasconi, entraba y salía de la fábrica como “Pancho por su casa” o “como si fuera el dueño de la fábrica”, con la finalidad de “arengar”, casi siempre a la hora del almuerzo, a los obreros de la fábrica.

En una oportunidad en que el testigo López se retiraba de la fábrica, ingresaba el abogado Bernasconi manejando un automóvil Ford Falcon, acompañado por una persona y sobre el asiento de atrás, atrevidamente a la vista, observó que había una ametralladora.

En su testimonio el testigo omitió decir que la persona que lo acompañaba, al abogado Bernasconi, en esa oportunidad era nada más y nada menos que el “ahora” abogado de la querella, Norberto Foresti, quien más tarde caería preso por 8 años teniendo luego la opción de salir del país, eligiendo un país limítrofe como aguantadero provisorio.

Norberto Foresti

Con los años, el ahora abogado de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos de San Luis, es el que acusa a los imputados todos los días en su rol de querellante.



Carta a los Lectores

LA NACIÓN – 27 de febrero de 2014

PRESOS POLÍTICOS

En su artículo de anteayer, titulado "Cuando la política desvirtúa la justicia", Luis Alberto Romero aborda uno de los temas de mayor vigencia: que por la justicia imperante no se trata de si el acusado es culpable o no, porque los juicios están "armados", contrariamente a lo que en materia judicial se llama "a derecho". Concurro frecuentemente a visitar amigos presos políticos a la cárcel de San Luis y lo que digo lo compruebo cada vez que acudo allí. Romero menciona la frase del secretario de Justicia, Julián Álvarez, ("Quisiera que los jueces hagan política a través de sus sentencias") y cita a un alumno suyo que, al referirse al juicio de su padre, preso político, señala: "No vi nada nuevo, jueces que opinaban; defensores hostigados; fiscales y abogados que indicaban a los testigos lo que debían decir; cambios notables respecto de sus testimonios; tribunas vociferantes. Todo ponderando, explícita o implícitamente, la gesta de las organizaciones armadas de los años setenta".

¿Es ésta la década ganada en materia de justicia?

Adrián Canteros


Carta a los Lectores

LA NACIÓN 04 de marzo de 2014

JUICIOS CALCADOS

El Editorial I de hoy - 03 de marzo - "Juicios teñidos de graves sospechas", parece haberse "calcado"  de lo que sucede en todos los juicios de lesa humanidad.

Soy concurrente al juicio de San Luis y concordante con vuestra columna editorial, nos encontramos: 1) Todos los Jueces son "subrogantes"; 2) La Fiscal General es Subrogante; 3) Esta misma Fiscal, se desempeñó como Fiscal Federal hasta el día anterior a la iniciación del juicio, es decir que la persona que imputó a los Presos Políticos en la etapa de Instrucción, es la misma persona que hoy, descaradamente, oficia de acusadora en el debate del Tribunal Oral; 3) Tanto los Jueces como la Fiscal fueron recusados desde el primer día siendo rechazada la demanda por el mismo tribunal; 4) El abogado querellante perteneció a una organización armada en los años '70 al que se le dio la opción de salir del país, refugiándose en Brasil; 4) Todas las acusaciones a los imputados se basan en declaraciones "testimoniales" de las "victimas" sin que la Fiscalía y el Juez Federal las hayan investigado. Es la palabra de la víctima contra la palabra del imputado sin "la exigencia de la prueba fehaciente o del beneficio de la duda y la presunción de inocencia", tal como sentencia vuestra Editorial. Ustedes mismos afirman que "el historiador Luis Alberto Romero, ha sostenido por ello, con mucha razón, que una condena judicial es legítima tan sólo cuando realmente existen y se han aportado pruebas que deban tenerse por fehacientes, más allá de toda duda razonable". 

Adrián Canteros