martes, 23 de agosto de 2016

ALEGATO FINAL DE ERNESTO GUILLERMO BARREIRO EN EL JUICIO LA PERLA


“Ya que se habla de terrorismo de estado, no deberíamos dejar pasar el recuerdo de la gobernación del doctor Obregón Cano que asumió el 25 de mayo de 1973, hasta el 22 de febrero de 1974. En ese interín, se produjeron cientos de atentados. Muertos, secuestros, bombas. Nadie habla de eso. Y Obregón Cano fue miembro de la conducción nacional de Montoneros. Nunca nadie habla de eso...”



lunes, 22 de agosto de 2016

DALE FUEGO: ENTREVISTA A COMBATIENTES DE LA COMPAÑIA DE MONTE RAMÓN ROSA JIMENEZ PRT-ERP

Realmente causa indignación y tristeza ante tantas mentiras. Nunca dijeron, ni reconocieron, que combatían a un gobierno constitucional. ¿De qué uniformes históricos hablan estas 3  ratas, chifladas y sinvergüenzas?



LA UTILIZACIÓN POPULISTA DE LOS PUEBLOS ORIGINARIOS

Con el fin de expandir en forma totalitaria su poder, los populismos de la región invocan gestas emancipadoras y luchas revolucionarias para sus falsas batallas


Ejército de Roca en la ribera del Río Negro año 1879. Fuente Archivo General de la Nación

En aquella mañana fría del 25 de mayo de 1879, cuando se celebraba la misa de campaña en Choele Choel, frente al río Negro, el joven general Julio A. Roca, de 37 años, no hubiese podido imaginar que ese emocionante tedeum, muchos años después, iba a ser interpretado como la culminación de una campaña genocida para exterminar a los pueblos originarios de la Patagonia, con objetivos subalternos.

El populismo kirchnerista ha utilizado todos los medios, incluyendo la historia, para dividir a los argentinos e imponer su falso relato con el solo objetivo de acumular poder para acaparar dinero.


Mientras la ex presidenta sostiene que El Calafate es su lugar en el mundo, que YPF debía ser estatizada, que el futuro está en Vaca Muerta y que las Malvinas son argentinas, sus seguidores parecen haber olvidado que El Calafate, YPF, Vaca Muerta y las Malvinas son todos íconos de la argentinidad gracias a que, en aquella fría mañana, el general Roca consolidó hacia el Sur las fronteras de la República, evitando que toda la Patagonia fuera chilena. Lo mismo vale para tantos otros lugares que se incorporaron al "ser nacional" en virtud de esa patriótica campaña: desde La Pampa hasta la Antártida, pasando por el cerro Catedral, el glaciar Perito Moreno, la ruta 40, los chocolates de Bariloche, las manzanas de Río Negro, las frambuesas de El Bolsón, las tortas galesas, las merluzas de Puerto Madryn, las ballenas de la península Valdés, el faro del fin del mundo y Ushuaia, la ciudad más austral del planeta.

Es perverso intentar una condena moral de quienes representaban en aquel momento la modernidad y el progreso, cuestionando el desplazamiento de otros pobladores, que tampoco estaban desde siempre. Y, mucho menos, para ocupar tierras, ejercer la violencia y demandar indemnizaciones.


En realidad, se trató de un conflicto de culturas, como ha ocurrido y continuará ocurriendo en toda la historia humana. Desde que los primeros habitantes cruzaron por el estrecho de Bering hace 20.000 años, durante la última glaciación, se han sucedido distintas civilizaciones en todo el continente, caracterizadas por guerras y conquistas, sojuzgamientos y matanzas. Igual que en Europa luego del Imperio Romano, cuando irrumpieron las tribus "bárbaras" que configuraron las distintas nacionalidades, que también nos anteceden.

Ningún pueblo es realmente originario de ningún lugar, pues la evolución humana incluye desplazamientos, dominaciones, extinciones, connubios e himeneos. En ese desarrollo siempre agónico, siempre incierto, ha existido un avance ético, aún tambaleante, al reconocerse ahora valores universales e inalienables de la persona humana. Ése es el mayor legado de la modernidad y el progreso, mal que le pese al relativismo cultural.


Cuando Pedro de Mendoza regresó a España luego de fundar la ciudad de Buenos Aires, había muy poca población indígena, como los querandíes, los guaraníes, los ranqueles o los tehuelches, toda gente de a pie, puesto que no había aún caballos para recorrer distancias. Tampoco había vacunos, ni cerdos, ni perros, ni aves de corral. Cuando los animales traídos de España se multiplicaron, irrumpieron jinetes del otro lado de la Cordillera que hablaban "mapudungun" (mapuche). Los españoles, que los veían llegar del Arauco, llamaron araucanos a estos visitantes que arriaban ganado cimarrón hasta Chile recorriendo las extensas "rastrilladas".

Cuando desapareció el ganado salvaje, el tráfico comercial transandino no desapareció, pues los araucanos lanzaron sus malones sobre los poblados, con sus terroríficos ataques, degüellos y raptos de cautivas con sus críos.

La primera gran araucanización ocurrió después de la derrota en Rancagua (1814) y luego de la victoria de Maipú (1818), cuando las tribus boroanas, que apoyaban a los patriotas chilenos en un caso y a los realistas en el otro, emigraron a nuestro suelo para afincarse en Carhué, Masallé, Guaminí y las Salinas Grandes.





El cacique Juan Calfucurá convocó en 1834 a unos mil caciques y capitanejos de las pampas, los embriagó y luego los mató a todos.

El imponente Juan Calfucurá llegó de Chile en 1834 y estrenó sus armas contra sus propios compadres en la "matanza de Masallé". De allí en adelante, lideró la confederación de las Salinas Grandes y dominó a casi todos los pueblos originarios durante 40 años hasta su muerte, en 1873, después de la batalla de San Carlos de Bolívar.

La irrupción de forasteros en nuestro territorio también ocurrió en el norte de la Argentina. Allí se expandió el imperio incaico, con su capital en Cuzco, que alcanzó los dos millones de kilómetros cuadrados y 14 millones de habitantes, extendiéndose por Chile hasta el río Bio Bio y también por la región andina de nuestro país. La expansión inca no fue pacífica, sino fruto del sometimiento de múltiples pueblos originarios, como los huancas y taramas, los cajamarcas y cañaris, los collas, chachapollas y lupacas.

La historia es irreversible, lo ocurrido no tiene marcha atrás y, como dice Borges: "Todo era fácil nos parece ahora, en el plástico ayer irrevocable?".

El análisis contrafáctico no es muy científico, pero cabe preguntarse: ¿cómo sería el país que imaginan quienes condenan la llamada Conquista del Desierto? ¿Nunca se debió avanzar más allá del río Salado, respetando la línea que el virrey Loreto pactó con los pampas? ¿O quizá ni Juan de Garay ni Pedro de Mendoza debieron llegar al Río de la Plata? ¿A qué nación del mundo pertenecerían hoy nuestros territorios patagónicos, sus bellezas naturales, sus yacimientos de hidrocarburos, sus recursos pesqueros, su proyección antártica?

El populismo kirchnerista ha llevado a su máximo nivel ciertas concepciones del revisionismo histórico, trasladando sus hipótesis y consignas desde el mundo de la academia al mundo del activismo político.

Sería jerarquizar a sus escribas atribuirles raíces en la prosa romántica de Johann von Herder o en el relativismo cultural de Claude Lévi-Strauss. El populismo resucita a los "pueblos originarios" para combatir a la "civilización" representada por la Generación del Ochenta y su proyecto liberal, cosmopolita y modernizador. Y, por elevación, al Occidente contemporáneo y anglohablante, con democracias vibrantes que comparten valores esenciales y que fundan su prosperidad en economías abiertas e integradas al mundo.

Sin duda, esos valores esenciales y nuestras instituciones republicanas son contrarias a los proyectos de los demagogos y dictadores, como se aplican en Cuba, Venezuela, Irán o Rusia.

Los populismos latinoamericanos prefieren adoptar las banderas de la revolución, sobre la educación; de la liberación, sobre la Constitución; de la reclusión, sobre la integración. Para expandir en forma totalitaria su poder interno, invocan gestas emancipadoras y luchas revolucionarias para sus falsas batallas contra enemigos internos y externos.

Eligen a Che Guevara sobre Domingo Sarmiento, a Juana Azurduy sobre Cristóbal Colón o a Juan Manuel de Rosas sobre Julio Argentino Roca. Ocultando, en este caso, que la campaña del primero contra el indio, en 1833, provocó más víctimas que la de 1879 y soslayando que don Juan Manuel buscaba proteger sus estancias, mientras que al ministro de Guerra de Avellaneda lo animaba un sentido nacional.

Todos somos pueblos originarios y, como tales, debemos estar orgullosos de nuestro pasado y de compartir un destino común. Todos tenemos apellidos que reflejan migraciones, rupturas y exclusiones. Las pocas comunidades locales que aún conservan intactos sus linajes merecen amor y cuidado, como parte del pueblo argentino. Sus culturas deben ser integradas y respetadas. Pero nunca utilizadas por activistas, politicastros y picapleitos para juntar votos o engrosar sus billeteras.

Quienes expandieron la cultura occidental por el territorio de la patria, aun mediante conflictos, sembraron las semillas de un valor esencial que no existía en América y que difícilmente hubiera florecido si aquella misa matutina, frente al río Negro, no hubiera tenido lugar: el respeto por la dignidad individual, heredado de Atenas, consolidado en el Renacimiento y, finalmente, plasmado en la concepción moderna de los derechos humanos.



NOTA: Las imágenes no corresponden a la nota original. 

sábado, 20 de agosto de 2016

SERÁ POR ESO QUE DEL TODO NO ME FUI


por Enrique G. Avogadro

Será por eso que del todo no me fui[1]

"Quienes quieran analizar la política o la historia
en términos ideológicos, sólo estarán contemplando
el espectáculo de un teatro de títeres".  
Carlos Manfroni

Que ya no hay ideologías en la política argentina no es una novedad, pero donde más se nota es en la violencia política. Con toda mi profunda repugnancia por el accionar de los terroristas de los 70's, que tantas víctimas cobró, no dejo de reconocer que actuaban convencidos de ser el "hombre nuevo" popularizado por el Che Guevara, acompañado por muchos curas extraviados, y se sentían mesiánicamente destinados a conducir la revolución socialista. Pretendían replicar en la Argentina el genocidio comunista (el propio Santucho dijo que, al triunfar, fusilarían a un millón de argentinos) y contaban con el apoyo militar y financiero de países como Cuba, Libia, Argelia, Líbano, etc.

Si bien quienes vivimos aquella trágica época recordamos claramente qué sucedió entonces, ya convivimos al menos con dos generaciones que lo ignoran o están confundidas, engañadas por la exitosa acción psicológica que permitió que la historia fuera tergiversada completamente, calificando a aquellos asesinos como "jóvenes idealistas".

Hoy, cuarenta años después, esa demencial violencia que resurge de la mano de los militantes kirchneristas -algunos de ellos ex integrantes de organizaciones como Montoneros, Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) y Movimiento Todos por la Patria (MTP)-  y busca la desestabilización o caída del actual gobierno, tiene como único objetivo impedir que la Justicia envíe a la cárcel a Cristina Elizabet Fernández y al resto de los integrantes (funcionarios y empresarios) de la asociación ilícita que encabezó, como antes lo fue el asesinato de Alberto Nisman. Mañana Jorge Lanata, que mostrará en su programa cuentas bancarias extranjeras, con sus saldos, procedencia del dinero y titulares, seguramente incrementará la inquietud que los embarga.

Todo comenzó, el 10 de diciembre, cuando la viuda de Kirchner se negó a entregar los atributos del mando a su sucesor, y continuó con la resistencia en organismos y cargos por parte de ñoquis sembrados como virus malignos en toda la administración pública (¿qué es de la vida de Milani y Berni?). Siguió la masiva distribución del manual de procedimiento para la concreción de micro acciones destinadas a promover el descontento social, y una feroz actividad en las redes. Así, lograron instalar la sensación de desempleo masivo, que nunca existió, o una hambruna generalizada, pese a que todos los planes sociales han aumentado, incluyendo la distribución de alimentos.

Aunque no les sería posible ahora reunir una tropa ideologizada para la subversión, no es menos cierto que hay mucha mano de obra disponible para asumir ese rol. Me refiero, naturalmente, a elementos de la Policía bonaerense, a pseudo organizaciones sociales -como Barrios de Pie, Quebracho, Miles TTT, Tupac Amaru, Hijos, Corriente Clasista y Combativa, etc.- para invadir violentamente el espacio público y alterar el orden y, en especial, a otro tipo de personas, vinculadas al narcotráfico, como los "ni-ni", dispuestos a todo por algunas dosis de paco, o los barrabravas, que se venden al mejor postor. Si a esa inestable mezcla explosiva le sumamos la actitud de los sacerdotes de "Curas en Opción por los Pobres", declaradamente kirchneristas y prohijados por el Papa Francisco, tendremos delante un escenario por demás inquietante.

Me preocupa la actitud del Presidente y su entorno, que minimizan este rebrote de violencia y se resisten a enfrentar, con todo el peso de la ley, hechos que van escalando en gravedad y que, de no ser cortados de cuajo, seguramente acarrearán consecuencias terribles. No fue menor que el automóvil en el que se trasladaba Mauricio Macri fuera apedreado ni que se optara por modificar locaciones de actos para evitar confrontaciones callejeras; tampoco lo fueron las reiteradas amenazas implícitas en las invasiones al despacho de María Eugenia Vidal o a la casa de alguno de sus ministros, cometidos en el marco de la resistencia de la Policía de la Provincia de Buenos Aires a la limpieza que la Gobernadora está encarando en sus filas.

Parte de lo que sucede en la Justicia fue desnudado por el Juez Alfredo López, de Mar del Plata, que denunció que la Fiscal Laura Mazzaferri se había negado a recibir la denuncia que formulara la propia Policía y entorpecía la investigación de la agresión al Presidente y, sin pelos en la lengua, instó a éste a promover juicio político a todos los integrantes de la nefasta organización autodenominada "Justicia Legítima", a la cual pertenece la funcionaria en cuestión, creada por la Procuradora General, Alejandra ¡Giles! Carbó, para servir al innoble propósito kirchnerista de colonizar al Poder Judicial; el magistrado fue clarísimo cuando explicó que, mientras esa organización subsista, resultará imposible gobernar.

Es demostrativo de una cobardía visceral o de una complicidad dolosa que ningún fiscal del país haya denunciado -el Título VIII del Código Penal reprime los delitos contra el orden público- a siniestros personajes como Luis D'Elía, Fernando Esteche, Hebe de Bonafini, Roberto Perdía, Gabriela Cerruti, Guillermo Moreno, Cristóbal López y sus medios, etc., que desembozadamente han dicho que buscan, incluso recurriendo a la violencia, la renuncia o la destitución de Macri, a quien han llegado a comparar con Hitler. En este tema, como sucede con la corrupción, la impunidad está reñida con la gobernabilidad.

No voy a explayarme sobre el tema de las tarifas, puesto que ya he fijado mi posición en otras notas, pero sí voy a insistir en que, más allá de las repercusiones financieras que el fallo de la Corte Suprema produce, el impacto más grave ha sido sobre la posibilidad del arribo de inversiones extranjeras, que el país requiere más que un vaso de agua para un perdido en el desierto.

Considero que la culpa de lo sucedido corresponde al Gobierno, que torpemente se negó a informar oportunamente a la sociedad la magnitud de la crisis heredada, responsabilidad luego amplificada por el magnífico aparato comunicacional del kirchnerismo, que logró instalar la idea de un inexistente tarifazo salvaje. Si el Ministro Aranguren hubiera convocado antes a los ocho ex secretarios de Energía, que tienen diversas filiaciones políticas pero llevan años proponiendo unánimes soluciones al problema fabricado por don Néstor y doña Cristina, casi con seguridad se hubiera conducido mejor el proceso.  

Espero que los jóvenes que hoy están a cargo de la administración nacional dejen de usar como libro de cabecera el "Diario de la guerra del cerdo", del inolvidable Adolfo Bioy Casares, y por lo menos escuchen a quienes, por edad y experiencia política, podrían haberles evitado sufrir esta derrota que nos afecta y que pagaremos todos, en especial los más pobres.

Enrique Guillermo Avogadro
Abogado



[1] De "El corazón al sur", de Eladia Blázquez.

A NUESTROS QUERIDOS HÉROES:

A través de la presente carta les queremos hacer llegar nuestras humildes palabras de apoyo en este momento tan difícil para ustedes y sus familias.

Nosotros podemos entender tanto tiempo de calvario y agonía.

Ustedes soportando la batalla más dura de sus vidas, y de nuestra parte “las familias” acompañándolos fielmente en este cruel y triste  transitar.

Tantas madres sin sus hijos.


Tantas esposas peregrinas que quedaron solas en la vida derramando sus lágrimas en soledad, mirando a su lado esa almohada vacía, aferrándose a la frialdad de la noche, rezando a Dios para que todo termine pronto.  Esas amigas fieles e incondicionales que visten bellas para ustedes y entran sonriendo cuando por dentro existe ese dolorcito que nunca se va  y que se agudiza y duele en cada despedida.


Sus hijos: Sensibles y duros a la vez, irradiando esa cuota de fuerza y vitalidad. Ellos mismos… que serían capaces de organizar un rescate y salvarlos a como dé lugar de ese infierno.

Ellos... que entregan su vida afuera por ustedes, que hacen honor a su sangre y llevan su apellido con la mayor de las dignidades. Ellos… que si tuvieran que enfrentarse al mismísimo demonio lo harían porque nada temen. Tantas cosas hacen afuera que ustedes queridos héroes no lo saben. Porque “ellos son ustedes” y su forma de pelearla es esa.

Sabemos que ésta dura etapa  ha cambiado nuestras vidas por y para siempre. Hemos decaído, nos hemos enojado y llorado en silencio; quizás también noches enteras pensando en qué mas hacer, dónde ir, a quién más escribir, qué puerta tocar, pero nada nos detuvo. Siempre fuertes para ustedes, abrazados entre hijos, conteniéndonos los unos a los otros. Sobrepasamos las fronteras de las distancias y logramos aferrarnos a aquellos que vivían nuestro mismo dolor a pesar de que muchos nos encontrábamos solos.

Los hermanos… fieles e incondicionales brindándoles esa incomparable compañía y asistencia.

Y sus nietos… los más inocentes seres que los supieron llenar de alegría, aquellos que con un beso y un abrazo colman sus espíritus; ellos, chiquititos, que se conforman con visitar a su abuelo en “ese lugar” y no otro, sin hacer preguntas o tal vez creyendo que su abuelo no puede irse de allí porque está trabajando.


Cuántos de nosotros tenemos grabado el eco de un portón cerrándose fuertemente. Cuando debemos partir llevando en nuestro corazón miradas tristes y solitarias. Y otra vez, la desolación en nuestros hogares.

¿Pero saben qué? hemos cambiado, hemos madurado y crecido junto a ustedes; quizás soportamos el peor de los destinos y las más terribles humillaciones, y Dios, nuestro Señor, jamás nos abandonó.


Por eso, hoy les pedimos que no nos abandonen en esta lucha. Los necesitamos fuertes. No se dejen vencer. Afuera estamos nosotros para seguir dando batalla contra el peor de los enemigos, porque el miedo ya lo perdimos, porque no nos sirve  vivir entre las penumbras. Al contrario, nos llena de orgullo ser parte de ustedes, de llevar su sangre; y estamos  más que agradecidos por habernos legado el mejor de los ejemplos, los más sublimes valores: “el amor por nuestra Patria”.

Por ello, queridos viejos, queremos  que sepan que estamos y seguimos de pie junto a ustedes con la fuerza que Dios nos brinda cada día.

Junto a Ustedes…
                        
“La Fuerza de los Dignos”.

-Vanina  Denise Arráez.
-María Eugenia Brizuela.
- Alicia Esther Cañicul.
- Natalia Graciela Ceparo.
-Marcelo Hernán Cremonte.
-María Marta Cunha Ferré.
-Mercedes Cunha Ferré.
-Madgalena Cunha Ferré.
-María Georgina D’ Amico Pinto
-Raquel Alejandra Di Salvo.
- María de las Mercedes Driedichs
- Sandro José Rojas Filártiga.
-Eduardo Pedro Fracassi.
- Leila Guillermina Gutiérrez.
-María Guadalupe Jones.
-María Alejandra Jones Tamayo.
-María Virginia Leites.
- María Lucía Leites.
-María José López.
-María Natalia Lucero.
- Fernanda Eugenia Megías
-Flavio Esteban Sfulcini.
-Maria de Lourdes Soto Escudero.
-María Mercedes Soto Escudero.
-María Guillermina Steding.
-Fernán Luis Varela.
-Mariano Javier Varela.
- Elisabet Verónica Wolk.
-Carlos Rafael Yanicelli.

LA JUSTICIA REPRIME A LA POLICÍA

GUADALUPE GODOY. OTRA EXITOSA ABOGADA

Guadalupe Godoy

“Los mismos apellidos que llevamos o intentamos llevar a juicio por delitos de lesa humanidad hoy están en el gobierno nacional. Ahora son lo que detentan espacios de poder que les permiten influenciar muchísimo más que antes”. (¿?)

"Estamos dolidos con esta decisión, no sorprendidos"

Estas maliciosas, falsas y temerarias expresiones fueron volcadas por la Dra. Guadalupe Godoy, abogada de la familia de Jorge Julio López y están referidas a la decisión del Tribunal Oral Federal N° 1, que falló otorgando la prisión domiciliaria en favor del comisario Etchecolatz (87), beneficio que en primera instancia había negado el Juez Ernesto Kreplak.

Se agravia la letrada por cuanto el Juez Esmoris sostuvo en su fallo que pasados los 70 años la prisión domiciliaria debe otorgarse de manera automática (lo concede la ley) y el Juez Castelli fundó su decisión en razones humanitarias pese a “los informes médicos que señalan que Etchecolatz está en condiciones de permanecer en el Servicio Penitenciario”.

No vale la pena comentario alguno sobre la queja de esta abogada por el hecho de que los jueces del Tribunal simplemente aplicaron la ley, tampoco sobre su absurda conclusión de que si los informes médicos lo declaran apto para permanecer en el Servicio Penitenciario, deba por tal motivo, negársele un derecho humano.

Bastarían para enervar sus arbitrarios argumentos las citas a la norma vigente que otorga el beneficio a los mayores de 70 años.

Pero tal vez haya llegado el momento en que estos letrados tengan que ponerse a estudiar el derecho como corresponde, comprender el principio de irretroactividad de la ley penal, la constitucional presunción de inocencia, las disposiciones del Comité Internacional de la Cruz Roja y Derechos Humanos, y la Declaración Universal de Derechos Humanos.

El Comité Internacional de la Cruz Roja y DDHH ha declarado que el derecho internacional humanitario, como parte del derecho de la guerra o del derecho de los conflictos armados, tiende a garantizar a las personas puestas fuera de combate, o que ya no participan en las hostilidades, una protección y un trato humano.

Propicia una reglamentación del derecho de los conflictos armados distinta de la de los derechos humanos por cuanto, a su criterio, los convenios humanitarios se aceptan más ampliamente que los convenios sobre los derechos humanos.

Están más sometidos que el derecho de los conflictos armados a los efectos de la diversidad de concepciones del Estado y de las oposiciones ideológicas. Por lo demás, la aprobación de los dos Protocolos adicionales de 1977 a los Convenios de Ginebra evidencia que una reglamentación distinta del derecho de los conflictos armados responde a la voluntad de los Estados.

Y por su parte la Declaración Universal de Derechos Humanos contiene las siguientes disposiciones que por lo visto también son desconocidas por la Dra. Godoy: Artículo 8 Toda persona tiene derecho a un recurso efectivo, ante los tribunales nacionales competentes, que la ampare contra actos que violen sus derechos fundamentales reconocidos por la constitución o por la ley. Artículo 9 Nadie podrá ser arbitrariamente detenido, preso ni desterrado. Artículo 10 Toda persona tiene derecho, en condiciones de plena igualdad, a ser oída públicamente y con justicia por un tribunal independiente e imparcial, para la determinación de sus derechos y obligaciones o para el examen de cualquier acusación contra ella en materia penal. Artículo 11 1. Toda persona acusada de delito tiene derecho a que se presuma su inocencia mientras no se pruebe su culpabilidad, conforme a la ley y en juicio público en el que se le hayan asegurado todas las garantías necesarias para su defensa. 2. Nadie será condenado por actos u omisiones que en el momento de cometerse no fueron delictivos según el derecho nacional o internacional. Tampoco se impondrá pena más grave que la aplicable en el momento de la comisión del delito.

Finalmente invito a la Dra. Guadalupe Gómez a que denuncie e identifique a las personas que, acusadas por delitos de lesa humanidad, “hoy están en el gobierno nacional”.

Una acusación de semejante gravedad debe probarse o atenerse a las consecuencias en caso de falsedad maliciosa.

Juan Manuel Otero

viernes, 19 de agosto de 2016

TTE. ESTÉVEZ... el Hombre, el Soldado, el Héroe


LOS ESFINTERES INCONTINENTES DEL GOBIERNO DE CAMBIEMOS



“Alguno, en disenso, querrá recordarnos que estamos en democracia, sin observar que nuestra democracia es muy sui generis: lloramos por las víctimas del terrorismo en Europa, pero lanzamos flores al río reivindicando a los terroristas locales.”
JORGE MILIA.- Editorial Diario Castellanos

Para el gobierno de Cambiemos los muertos que Maby Picón arrastra en su dolor desde hace años -su marido, el Capitán Viola y su hijita María Cristina de tres años, asesinados en 1974 por el ERP en Tucumán- carecen de importancia; peor aún, ni siquiera tienen la identidad de símbolo que la izquierda y los cagones “bienpensantes” y políticamente correctos -políticos y periodistas- les han dado a los terroristas muertos ni, menos aún, la calificación de “juventud maravillosa” que impúdicamente hoy ostentan los facinerosos sobrevivientes cuando se pasean como querellantes junto con los alcahuetes de la secretaría de derechos humanos en las tramoyas judiciales que monta la justicia federal; el último invento de estos rufianes, la megacausa Operativo Independencia, es una perversa forma de desprecio a los deudos de las víctimas ya que los asesinos del Capitán Viola y su hija se abrazan en la querella con los funcionarios mandados por Avruj.


Pero esta ofensa no se circunscribe a una sola madre y esposa, ésta multiplica padres, hijos, hermanos… por lo menos por mil noventa y cuatro veces que es el número de asesinados por el terrorismo en la Argentina y a los que deberíamos sumar a aquellos que sobrevivieron a los atentados pero que quedaron con secuelas irreversibles por las heridas recibidas. De ninguno de estos se habla, cargan con ellos cualquiera de los sambenitos infamantes que las “orgas” de derechos humanos les han adjudicado: ser de derechas, ser milicos, oponerse a la “revolución” o simplemente arrastrar la mala suerte de haber pasado por el lugar equivocado a una hora desafortunada. Nunca esperemos que un político o un periodista hablen de ellos, son brasas ardientes recuerdo de una parte de la Argentina que hizo del ejercicio de la muerte una sinrazón absoluta y que queman las manos de los cobardes que defienden a los muertos que los mataron o que callan vergonzosamente dando a entender con sus silencios comprados que en la Argentina hay muertos y muertos…

La única realidad que nos muestra hoy la Argentina es que en este tema nada ha cambiado, aún seguimos arrastrando la teoría que una pareja de malandrines pergeñó para robar con tranquilidad: que se necesitan los fueros que da la izquierda.


Se sigue ocultando que la subversión mató sin asco a otros argentinos y se calla de manera pusilánime el hecho que de haber triunfado ésta hubiera convertido a nuestra tierra en una fosa común desde la Quiaca a Ushuaia. Por eso, la guerra contra la subversión es negada y tergiversada utilizando presunciones falaces, soslayada por puro oportunismo y apuntalada por un poder judicial cobarde y prevaricador. Visto de esta manera, es estúpido sorprenderse porque el presidente diga que desconoce cuántos terroristas desaparecieron en la “guerra sucia”, “ignorancia” y afirmación que enoja a los dueños de los derechos humanos y hace que asuste y ponga a prueba la debilidad de esfínter de los muñequitos de torta que juegan de “guardaespaldas intelectuales” como son Peña, Garavano, Vidal, Avruj y otros tantos que, perteneciendo a las corporaciones política o periodística, ensucian sus calzones y agachan la cabeza si la desquiciada Bonafini, (Macri dixit), los mira torvamente o si la gerente comercial del “emprendimiento Abuelas” se siente ofendida porque cree que estos pobres tipos -los funcionarios de Cambiemos- realmente se animan a pensar que sus hijos fueron realmente lo que fueron: asesinos y terroristas.

Estos hechos suceden en el país porque hemos permitido, como sociedad irresponsable y cobarde que somos, que se bastardearan conceptos elementales. Conceptos con los que en ningún lugar del mundo nadie se anima a jugar -salvo en aquellos dominados por Dáesh o Boko Haram- pero a los que aquí hemos teñido de una ambigüedad que los banaliza de manera rastrera: decir que se está por los derechos humanos mientras desde el 10 de diciembre más de veintisiete ancianos han muerto en los penales federales en situación de abandono producto de una cruel venganza, es reírse del derecho de gentes; decir hoy y acá -con 7.459 muertos, de los cuales por lo menos el 60% cayó en combate- que la guerra contra la subversión fue un genocidio es reírse descaradamente de seis millones de judíos o de un millón y medio de armenios, seres pacíficos que jamás levantaron un arma contra los que luego los mataron y que fueron eliminados por puro odio en condiciones mucho más infames; pero esto es lo que sucede en la Argentina “democrática” donde si uno piensa que los desaparecidos no son treinta mil debe abandonar cualquier aspiración política por más capacidad que tenga, ya que las matriarcas -y también los vividores- de los “derechos humanos” le saltarán al cogote y algún miedoso jefe de gobierno lo sacará arteramente de circulación.


Digamos las cosas como son. Primero, que los argentinos asesinados por la subversión son parias por los que ningún presidente argentino tirará una flor al río, y segundo, que aquellos que combatieron a la subversión deben morirse de mala muerte en las sucias mazmorras federales porque hay mucho dinero en juego en este curro como para que los que puedan perder este “yeite” se queden callados. Ellos no han perdido las esperanzas de continuar el negocio porque en verdad el gobierno ha comprendido bien que el “manoseo amoroso” de muertos de izquierda da fueros y tranquilidad y lo que realmente importa en este tema con el que muchos lucran desde hace cuarenta años es seguir con esta farsa aunque para eso la muerte ya haya cosechado más de veintisiete vidas de cautivos desde que la “transparencia” se hizo con el gobierno nacional.



NOTA: Las imágenes no corresponden a la nota original.

QUERELLANTES


El presidente Macri prometió en su campaña respetar la independencia del Poder Judicial y el Estado de Derecho. Pero la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación no está en esa postura, al actuar como querellante en los mal llamados juicios de "lesa humanidad". Siendo parte del Poder Ejecutivo, no puede ni debe hacerlo, y si lo hace, como es el caso, es ilegal (arts. 82 y 82 bis del Código Procesal Penal de la Nación). Sólo puede hacerlo en casos de corrupción en que se encuentre afectado el patrimonio del Estado (Art. 5, Inc. 19, de la ley 25.233/99). El Ministerio Público Fiscal es quien brega por los intereses de la sociedad en todo juicio (Art. 120 de la Constitución). ¿Cómo se explica que un organismo del PEN que, teóricamente, debe bregar por los derechos de todos los argentinos sea querellante en estos juicios pero en ninguno referido a corrupción, narcotráfico, trata de personas, atentados terroristas como el de la AMIA, tragedias como la de Once, etc.? ¿Cómo se explica que esta secretaría sea querellante en juicios cuya ilegalidad e irregularidades han sido reiteradamente denunciadas? ¿Cuánto dinero de los argentinos gasta la Secretaría de DD.HH. en sus numerosos representantes en las citadas querellas? ¿No nos dijo el Presidente que iba a terminar con el negocio de los DD.HH.? Es indudable que, al presentarse como querellante, la Secretaría de DD.HH. toma una posición que no es imparcial, que envía un "mensaje" al Poder Judicial y, por lo tanto, no respeta la independencia de éste y no brega por los derechos humanos de todos, sino de una parte claramente identificada. Esta situación, en Tucumán, en el juicio que se lleva adelante por la operación Independencia (ordenada por decreto durante el gobierno de María Estela Martínez de Perón), ha llegado a la brutal paradoja de que los imputados, que combatieron el terrorismo en esa operación por orden del PEN y en defensa de nuestra nación, tienen como querellantes a la Secretaría de DD.HH. de ésta y de la provincia junto a los terroristas que acribillaron al capitán Viola y a su familia en 1974, asesinando al primero y a su hijita María Cristina, de tres años, e hiriendo gravemente a su otra hijita, María Fernanda, de cinco. A esto se suma que en la XXIV Reunión Plenaria del Consejo Federal de DD.HH., realizada en Tucumán en julio, no se invitó ni se permitió el ingreso de familiares de víctimas del terrorismo. Entonces, ¿de qué derechos humanos hablan?

Es indispensable y urgente, para el resguardo de la república y del Estado de Derecho, que el PEN y los poderes ejecutivos provinciales, con sus secretarías de DD.HH., abandonen su papel de querellantes en estos procesos, dejando actuar a la Justicia sin tener la más mínima intervención.

Horacio Guglielmone
DNI 10.525.334


jueves, 18 de agosto de 2016

DISCURSO AL GENERAL SAN MARTÍN

Salta, 16 de Agosto de 2013


Discurso leído por la Profesora Gabriela Ortín

Mi General, los que hoy, conscientes de no ser merecedores del honor de homenajearlo, aquí estamos, sin embargo, haciendo el intento. Sepa usted disculparnos, pero no tenemos excusas, ni vergüenza, ni siquiera para justificar el que, este acto, se lleve a cabo en esta fecha y no en la que corresponde. Empero, así y todo, recordarlo fue, es y será importante. Fundamentalmente, porque estos jóvenes que son la esperanza de la patria necesitan de un norte seguro para fijar el rumbo. Y, entre tanto oscurantismo desorientador su ejemplo de vida es la mejor brújula para ser mejores. ¡Jóvenes! ¡He aquí un modelo a imitar! ¡Aprovechad la oportunidad! ¡Conoced a nuestro General e identificaos con él! ¡Jugad con vuestro espíritu y colocaos en su lugar! ¡Abandonad por unos segundos el aquí y el ahora y fundid el cuerpo con el alma universal de Don José de San Martín! ¡Qué el sea vuestro entrenador espiritual! Este grato, simple y recomendable ejercicio estético y moral dejará huellas indelebles en sus existencias; porque la vecindad con las bellas y nobles almas es la mejor manera de embellecer y ennoblecer las propias. El gran e inagotable tesoro sanmartiniano legado a los argentinos y a los latinoamericanos no es mensurable en especies o en moneda. Simplemente, no tiene precio. Los paradigmas de virtud encarnados antes que representar un valor, son un criterio para valorar las cosas.

En los tiempos que vivimos es para los argentinos una necesidad urgente dialogar con los padres de la patria. Son tan grandes ellos y, a su lado, tan insignificantes nosotros, que superarnos constituye una obligación cardinal. Así, tal vez, comencemos a merecer el honor de homenajear al General Don José de San Martín.

En ustedes, alumnos, depositamos ese anhelo.


¡¡Viva el General Don José de San Martín!!

HOMENAJE AL CNL ARGENTINO DEL VALLE LARRABURE


JORGE LANATA ENTREVISTA A ANIBAL GUEVARA DE PUENTES PARA LA LEGALIDAD. ORGANIZACIÓN EN LUCHA POR LOS DERECHOS DE LOS PRESOS POLÍTICOS (LESA HUMANIDAD)


Jorge Lanata entrevistó al joven Aníbal Guevara, hijo de un militar detenido como Preso Político, quién hizo una descarnada descripción de los juicios de lesa humanidad y las condiciones de detención de los militares que combatieron al terrorismo en la década de los '70.

Clic para escuchar audio

Aníbal Guevara



miércoles, 17 de agosto de 2016

LOS OTROS MUERTOS – BOOKTRAILER

LIBRO DE CARLOS MANFRONI Y VICTORIA VILLARRUEL
Publicado el 28 mar. 2014


LOS OTROS MUERTOS. Las víctimas civiles del terrorismo guerrillero de los 70 cuenta algunas de las historias de las 1.094 víctimas mortales del terrorismo en la Argentina.

Familias a las que la historia y la política de Derechos Humanos les han dado la espalda. Ellos son los olvidados de los setenta. Este libro, que incluye la lista de muertos, heridos y asesinados, demuestra que las organizaciones armadas atacaron a la población civil y que muchos de quienes participaron de aquellos atentados no sólo cuentan con impunidad absoluta, sino que además aparecen ante la política actual como moralmente irreprochables y hasta se consideran jueces del resto de la sociedad.

“Los otros muertos” constituye un aporte invalorable para completar la memoria de nuestro pasado reciente y terminar con la conversión del crimen en arquetipo del bien.



EL OTRO 17 DE AGOSTO...

Durante el Gobierno del Presidente de Facto, General Edelmiro J. Farrell, se tomó la decisión de realizar un Homenaje al "Soldado Desconocido de la Independencia".

Para llevar adelante tan importante homenaje, se designó al Ministro de Guerra, Juan Domingo Perón, para la organización de dicho acto.

Los agregados militares de Chile, Bolivia, Perú y Ecuador, con la venia de los respectivos embajadores, realizaron las gestiones ante los gobiernos de las citadas repúblicas. Se reunieron e incineraron restos de los caídos en los campos de batallas de: Chacabuco, Cancha Rayada, Maipú, Pichincha, Río Bamba, Junín, Ayacucho, Suipacha, Sipe Sipe y Cerro de Pasco.

Los restos del Perú y Ecuador se reunieron en Chile para ser entregados en El Plumerillo, en Mendoza. Los restos de Bolivia se recibieron en La Quiaca y se unieron con los caídos en las batallas de Salta y Tucumán, también los caídos en los combates a las órdenes de Güemes, trayéndolos por Jujuy, Salta, Tucumán, Catamarca, La Rioja, San Juan y Mendoza. Se deseaba entregarlos al pie del Cristo Redentor en los Andes, pero la estación invernal no lo permitió.

Se le sumaron restos de Granaderos caídos en San Lorenzo. E inclusive la Armada aportó gloriosas reliquias de marinos desconocidos.

Se incineraron todos esos sagrados restos y fueron colocados dentro de una Urna confeccionada con el bronce de un cañón de la Independencia.

Esa Urna cargada con tanta gloria, viajó desde Mendoza a Buenos Aires en el Tren Presidencial, custodiada por los Granaderos a Caballo. A cada pueblo que llegaba, era descendida del tren y homenajeada por los habitantes y autoridades del lugar

Cuando todo estuvo listo, al llegar a Buenos Aires, cien antorchas llevadas por el pueblo iluminaron la noche del homenaje y quedó una de ellas encendida desde entonces, la antorcha de la Argentinidad custodiando y enmarcando este homenaje que se hizo hace 71 años en las puertas de la Catedral Metropolitana de Buenos Aires, cuna de la Revolución.

Por decreto Ley Nº 12.387 se instituyó desde aquel lejano 17 de agosto de 1945 el día del Libertador y del "Soldado Desconocido de la Independencia" que inmolara su vida por la Libertad e Independencia de su Patria.

Desde entonces el Soldado Desconocido y el General San Martín comparten el mismo Mausoleo y la misma Gloria....

Por fuera de la urna dice:

"SOLDADO DESCONOCIDO DE LA INDEPENDENCIA. DIO TODO A LA PATRIA, Y NADA LE PIDIÓ"
  

LA IZQUIERDA ADENTRO PARA RECAUDAR EN PAZ

La corrupción y los derechos humanos. Interacción durante el kirchnerismo.

escribe Oberdán Rocamora
Redactor Estrella, especial
para JorgeAsísDigital

“Con la izquierda adentro se roba mejor”, confirma la Garganta.

Muchos que repudian la corrupción estructural del kirchnerismo aprueban, en simultáneo, la política implementada en el ámbito de los derechos humanos.

Cuesta asumir las concepciones contradictorias del mismo gobierno.

El vicio de la corrupción se ampara en la virtud humanitaria. Se complementan.

El propósito noble del humanitarismo facilita el ejercicio del robo.

En síntesis: la corrupción arrastra mala prensa. Pero la defensa de los derechos humanos genera una loable aceptación social.

Arrebato de genialidad

A esta altura de la crónica debe aceptarse que Néstor Kirchner, El Furia, mantuvo arrebatos de ingeniosidad.

Desde el poder comprendió que, para recaudar en paz, por izquierda, debía conformar precisamente a la izquierda. Integrarla.

Consta que la izquierda, en su versión progresista, solía angustiar hasta la congoja a los gobiernos. Los acosaba con las clásicas denuncias de los negociados.

Desde Página 12, por ejemplo, los progresistas culturales despellejaron al menemismo.

Cierto intelectual intolerable describió el trayecto de instalación de los escándalos:

“Pagina 12 inicia/ Clarín amplifica/ Mariano Grondona reflexiona/ Y después hay que aguantarse a Cadorín” (por Atilio Cadorín, columnista extinto que escribía los domingos en Nación, buena persona).

¿Y qué necesita la izquierda para que no moleste?

Antes de indagar con la pregunta, tal vez Kirchner ya conocía intuitivamente la respuesta.

La izquierda reclamaba justicia, reparación histórica, reconocimientos morales, de ser posible presupuestos y -sobre todo- presos.

Consta que como gobernador de Santa Cruz, Kirchner jamás supo conmoverse con los pañuelos de las Madres. Y se demoraba en los asados de los cuarteles.

Pero como presidente debía diferenciarse del “caos heredado de los años noventa, y de la entrega”.

Entonces le importó un pepino la “cosa juzgada”. De un sopapo acabó con la obediencia debida de Alfonsín y con los indultos de Menem.

Ocurría que los “represores” envejecían paulatinamente libres. La izquierda y las organizaciones sociales acumulaban indignaciones.

Lo que Kirchner entonces debía hacer estaba servido. Casi regalado. Y hasta había espacio para la sobreactuación de bajar dos cuadros falsos, pero simbólicos.

Aparte, nadie iba a protestar si se apresaba militares.

Téngase en cuenta que el estadista se encontraba en la etapa de construcción del poder propio. Debía desembarazarse de quien lo había instalado en la presidencia. Eduardo Duhalde, El Piloto de Tormentas (generadas) desconocía que el Elegido distaba de ser previsible, o simplemente controlable. Ni siquiera atendía la sabia recomendación de Luis Barrionuevo, que con su serenidad habitual le dijo:

“El Kirchner ese, acordate te va a c…”.

Aquel “Kirchner ese” ya estaba lanzado a la pasión recaudatoria. “Para la política”, siempre.

Nadie le oponía la menor resistencia. Contaba con el apoyo del Grupo Clarín y de aquella popular Radio 10. Tenía la calle controlada “con las organizaciones”. Lo tenía a Hugo Moyano, El Charol, de socio. Y hasta lo apoyaban los mismos comunicadores que hoy combaten a La Doctora (por piedad, no mencionarlos), y apoyan (transitoriamente) a Macri.

Por si no bastara, El Furia estaba protegido por el manto de los derechos humanos, que lo blindaba. Era celebrado con énfasis por los empresarios de la construcción, y por los empresarios de ramos generales. Entregados, en bloque, al keynesianismo que instrumentaba el superministro De Vido, junto al Neolopecito. Constructores del Sistema Recaudatorio de Acumulación (“para la política”, siempre).

La contabilidad del dolor

13 años después, es Macri, Presidente del Tercer Gobierno Radical, el que condena, como aquel Kirchner, el “caos heredado”.

Transcurre la plena peste de transparencia (selectiva), que impulsan los grandes medios. Fueron los que despertaron finalmente a los jueces que estaban pasados de melatol.

Hoy medios y jueces combaten estoicamente la corrupción. Y escandalizan estéticamente con el expresionismo de los corruptos. Produjeron el colorido Desfile de Modelos iniciado con la Colección de Otoño, y que prosigue inalterable con la Colección de Invierno. Aunque los bolsos y las excavadoras amenacen con agotar el impacto en la sociedad.

Lo único que queda en pie del kirchnerismo, hasta hoy, es la política de derechos humanos. Cabe entonces el riesgo del esclarecimiento total.

Pero los temas vinculados al ejercicio de la muerte y el calvario son más sensibles. No pueden tratarse con la frontal bestialidad con que se trata el despreciable robo.

El primero en ser doblegado fue Darío Lopérfido, un fusible administrativo de la cultura. Y por el error táctico de haber impugnado la contabilidad del dolor. En el desborde perdonablemente verbal de un reportaje olvidable de verano.

Pero después es Macri quien se sumerge trivialmente en la confusión formal. Se enreda también con la contabilidad perversa que ni siquiera quiere, para colmo, tratar. Se entierra solo en el rubro menos tratable de “la herencia recibida”. En una entrevista amable, como todas las que suelen organizarle, para lucimiento personal, a través de colegas que le lanzan preguntas cordiales como si fueran centritos. Para que Macri cabecee. De palomita.


Aquí, los muchos que celebran el desmenuzamiento activo de la corrupción, se abstienen de bancarlo a Macri. Tal vez ni sospechan que corrupción y humanitarismo se retroalimentan.

Conste que desde el portal se advirtió:

“Del roban pero hacen se pasa al roban pero juzgan y castigan”.

Y para explicar las sutilezas de la resignada compensación, también aquí se escribió:

“Robarán, pero Videla murió en la cárcel”.

Política de Estado

En “Presos de Lesa, tema tabú”, aquí también se avanzó en la problemática de los 2.168 presos. Y de sus respectivas familias.

Pero debe registrarse otro dato que magnifica la cuestión tabú. El 97% de los militares apoya a Macri. Con ilusiones que deben, por cautela, ocultar.

Significa confirmar que el Presidente del TGR se dispone a complacer, según nuestras fuentes, al electorado castrense. Por coherencia ideológica.

Lo sospechan los muchachos que insultan a Macri por adelantado. Por lo que pueda, en realidad, hacer.

¿Liberarlos? ¿Acabar con los juicios?

Bastan los progresos en materia salarial. La atención sanitaria más profesional para los presos, en el Hospital Militar.

O mantener la creciente tendencia a enviar, hacia la prisión domiciliaria, a los militares de la tercera edad, que superan los 70 años.

Tampoco pasa inadvertida la aprobación que tiene el ministro de Defensa, el radical Julio Martínez, entre los cuarteles (y en los domicilios).

La izquierda esclarecida, en este campo, no acepta cambios. Se dispone entonces a resistir los avances que consideran, paradójicamente, retrocesos (justo cuando se disponían a encanar lo poco que les faltaba: ir por los civiles).

En el universo estricto de las organizaciones de derechos humanos se extiende la inquietud, el veredicto: “peligra la política de estado”.

Sin siquiera aceptar que esa política fue instrumentada, en cierto modo, para recaudar sin culpas, en paz.

Porque verdadera política de estado era, en el kirchnerismo, la recaudación (por decirlo de manera relativamente elegante).

Oberdán Rocamora