domingo, 18 de febrero de 2018

SOLOS EN LA MADRUGADA


"El gobierno tiene los resortes para encauzar la acción
privada en el sentido más favorable al bienestar general".
Arturo Frondizi

El próximo miércoles veremos, en la Avda. 9 de Julio, que Hugo Moyano (más sus hijos, su tercera mujer y los vástagos anteriores de ésta) se encuentran absolutamente solos, como nunca lo han estado, en el amanecer del momento en que irán presos. Aún así, sin duda estarán rodeados por lo más granado del kirchnerismo (la CTA, los docentes y bancarios), el trotskismo,  y los movimientos sociales, incluida la CTEP, la organización encabezada por Juan Gabrois, funcionario vaticano por designación de SS Francisco, todos aunados solamente por su actitud opositora al Gobierno.

Es bueno recordar que el Papa cumple dos roles: Sumo Pontífice de la Iglesia Católica Apostólica y Romana, y Jefe del Estado Vaticano. Cuando habla de dogma su palabra es infalible para nosotros, los fieles de su Iglesia; en cambio, como estadista, no es más que un ser humano común, susceptible de incurrir en errores y, sobre todo, con derecho a tener opinión propia en temas terrenales. Si le envía rosarios a los imputados por corrupción o una carta personal a Hebe de Bonafini, donde la bendice y la compara con Jesús como objeto de calumnias en procesos amañados, está ejerciendo su derecho, pero no por ello sus pareceres tienen que ser aceptados por la grey; y lo mismo sucede con el resto de sus expresiones estrictamente políticas o económicas.

La soledad en que han dejado al Negro Moyano sus pares se debe a que éstos han comprendido, con sagacidad y experiencia, que hoy el poder real está en manos de Mauricio Macri quien, a diferencia de sus predecesores no peronistas, sorteó con facilidad las elecciones de medio término. Percibieron que no se trata de un personaje débil o manejable sino que están frente a alguien con decisión y firmeza; además, puede abrir o cerrar la bolsa de recursos de las obras sociales gremiales, principal fuente financiera de los sindicatos, y activar las acciones de la Oficina Anticorrupción, que tanto preocupa a varios de los congéneres del líder camionero, autores de similares delitos.

La concentración del 21 para la defensa política frente a las acciones penales que lo tienen contra las cuerdas puede derivar en violencia urbana, pero no dudo que la Ministro de Seguridad está preparada para reprimirla; a Patricia Bullrich tampoco le temblará la mano para hacerlo.

Pero hay otro ángulo en el que la mayoría de la sociedad está de acuerdo. Me refiero a la imperiosa necesidad de despedir al millón de empleados públicos que se agregaron en la década anterior; en ello coinciden todos los ciudadanos, asfixiados por una presión impositiva que no para de crecer. Si por unos pocos cientos de empleados, a los cuales no fueron renovados sus contratos temporarios, la ciudad de Buenos Aires y sus accesos se ha transformado en un caos, ¿qué sucedería si estuviéramos hablando de miles? ¿Estamos dispuestos a pagar el precio, aunque sólo sea en materia de libre circulación?

Moyano y sus socios son verdaderamente capaces de convertir nuestra vida en un infierno por la falta de alimentos, de dinero, de combustibles, de exportación de granos, de clases, etc., y no tengo dudas que activarán paros crecientes a medida en que avancen las causas penales; ¿lo soportaremos todos los que hoy despotricamos contra el inmenso poder que han sabido construir extorsionando a mandatarios y ministros?

Esto nos lleva a las dificultades económicas que jaquean al Gobierno, en especial la indomable inflación. En materia de mercados, los factores psicológicos tienen una enorme importancia; cuando un rumor -favorable o negativo, cierto o falso- trasciende, el precio de los activos sube o baja sin ninguna razón aparente que lo justifique y, cuando la multitud actúa como masa, la fortuna o la ruina están a la vuelta de la esquina; muchos pánicos y burbujas generalizados que se han producido en el mundo en épocas recientes dan acaba prueba de esta afirmación. Y en este aspecto el accionar de los gremios y el desorden generalizado está produciendo un grave deterioro en la imagen que Macri está intentando construir de cara a los inversores; en especial cuando, como sucedió esta semana, se reflejan en el diario más influyente en la materia, The Wall Street Journal.

Hay virus enormemente peligrosos que se han instalado en nuestro cuerpo social desde hace tiempo y, como terribles drogas adictivas, costará mucho tiempo erradicarlos. Por estar enfermos de populismo, pretendemos que se nos "regalen" los servicios públicos, sin pensar que los pagaremos con nuestros ya insoportables impuestos; y al apostar permanentemente al alza futura de los precios internos y de los salarios, convertimos a la inflación, la peor gabela, en una profecía autocumplida.

Sabemos que el precio del dólar en la Argentina está atrasado, y que esa situación perjudica enormemente a nuestras exportaciones industriales y a las economías regionales; sin embargo, tan pronto comienza una sensación alcista, salimos a remarcar los precios a su ritmo, aunque no estén vinculados a las importaciones. Nos quejamos del sideral déficit de nuestra balanza de pagos, pero batimos records absolutos en materia de turismo y compras en el exterior, aprovechando precisamente el dólar barato.

Criticamos el nivel de endeudamiento del país en el exterior, pero no ahorramos en el país el dinero suficiente para solventar el sideral gasto público heredado; tampoco nos conforma el gradualismo del Gobierno, pero no proponemos recetas alternativas políticamente viables para reducirlo.

Los industriales protestan por la baja en el consumo, pero rechazan frontalmente la apertura de la economía, que les permitiría buscar clientes en el mundo entero. Los dirigentes sindicales aúllan contra cualquier medida que pretenda mejorar la competitividad y reclaman por la caída del poder adquisitivo, mientras se asocian a los pedidos de las entidades patronales, pero sus pretensiones en materia salarial aportan nuevo combustible al incendio inflacionario.

Nos sentimos por completo inseguros, pero calladamente permitimos que se procese a un policía que mata a un asesino frustrado que huye y a un padre que golpea a un individuo mayor por intentar seducir por Internet a su hija de once años. Hace cuarenta, rogabamos que las Fuerzas Armadas reprimieran a los terroristas que ponían bombas, asesinaban y secuestraban a mansalva, pero hoy miramos para otro lado cuando se nos enfrenta a la realidad de dos mil ancianos militares presos, muchos sin condena, por ganar la guerra a la guerrilla.

En resumen, todos tenemos que dejar la hipocresía de lado y tomar conciencia de cuánto depende de nosotros mismos que la Argentina se reconvierta en el país viable y envidiable que alguna vez fuimos y deje atrás  esta espiral de decadencia en que nos hemos sumergido desde hace décadas. Es cierto que costará grandes sacrificios presentes lograrlo, pero así dejaríamos a nuestra descendencia un legado de paz y prosperidad del cual hoy carece. ¿Seremos, realmente, capaces de hacerlo?

Bs.As., 17 Feb 18

Enrique Guillermo Avogadro
Abogado


NOTA: Los destacados no corresponden a la nota original. 

AMICUS CURIAE


Se presentó en el Tribunal Oral Federal N1 (La Plata) un escrito donde los integrantes de la "Asociación Abogados Defensores de Derechos Humanos de Latinoamericano (AADDHL)” se presentan como "Amicus curiae" en la Causa "Etchecolatz" a fin de peticionar que sean rechazadas las presentaciones efectuadas  por distintas personas y organizaciones que solicitan la revocación del otorgamiento de la prisión domiciliaria de Miguel Osvaldo Etchecolatz, pues desde la Asociación entendemos que la solicitud de los organismos involucrados es arbitraria e ilegal y que los eventuales fundamentos que pudieran tenerse en cuenta para revocar el beneficio otorgado, a quien,  por derecho y por su situación personal merece, conculcarían garantías elementales de carácter constitucional y convencional.  Por lo demás también entendemos que la Justicia Federal no puede ni debe someterse a la extorsión de algunos sectores, sino siempre dictar sentencia de acuerdo a derecho.


El objeto social de nuestra Asociación nos interpela a peticionar de la forma que lo hacemos pues nuestro fin es el de proteger los derechos humanos de todas las personas y no solamente los de un sector de la sociedad Argentina.




miércoles, 14 de febrero de 2018

LA SENTENCIA “POLÍTICAMENTE CORRECTA” POR EL ESTRAGO DE RÍO TERCERO

Por Mauricio Ortín
Centro de Estudios Salta

En el año 2006 el juez subrogante de bajo perfil de la ciudad Río Cuarto, Diego Estévez, cometió el desliz de fallar de manera “políticamente incorrecta” al sobreseer a los coroneles De la Vega, Franke y Cornejo Torino y al mayor Gatto de la imputación por haber provocado intencionalmente, el 3 de noviembre de 1995, el incendio y posterior explosión de la Fábrica Militar de Río Tercero. El imperdonable “error” de Estévez consistió en fundar el fallo estrictamente en base a los indicios y pruebas que pudo corroborar y no atender a la circunstancia crítica de que Néstor Kirchner, el por entonces presidente de la Nación, ya había manifestado su opinión contraria al respecto. No previó, tampoco, las obvias consecuencias derivadas de un fallo que absuelve a militares. Entre otras: a) ofrecer el mejor perfil para que la izquierda y las organizaciones de Derechos Humanos, por sécula seculórum, le rayen la marca de Caín en la frente y, b) echarse en contra a la mayoría de la prensa por arruinarle, con el cuento de que NO fue un atentado, una noticia “bomba”. Resulta evidente que el juez Estévez perdió el olfato político, o nunca tuvo, porque ¡Estamos en la Argentina, y no en Dinamarca, donde algo huele a podrido!

Los camaristas Luis Rueda e Ignacio Vélez Funes, al entregar el fallo en Tribunales Federales. Foto: LaVoz / Raimundo Viñuelas










El odio, siempre y por mucho, ha sido un arma política más eficaz que cualquier otra. Si alguien tuvo plena conciencia de tal ventaja y la utilizó en su provecho ese fue Néstor Kirchner. Su “política de derechos humanos” promovió, con recursos del Estado, la grieta entre argentinos que enfrentaba a las Fuerzas Armadas, de Seguridad y Policiales con el conjunto de los civiles. Donde pertenecer al primer colectivo (con la excepción de Balza, que se encontraba en el planeta Marte) hace de uno, prima facie, “genocida bajo sospecha”, mientras que, en el caso de integrar el segundo, uno puede haber asesinado a 24 personas con una bomba y ello no es óbice para dirigir una ONG de derechos humanos o que un Tribunal Federal le deniegue presentarse como querellante en juicios de lesa humanidad. Así las cosas, el fallo de Estévez le cayó al gobierno como una pelota picando en el área. Había que aprovechar al máximo el rédito, a favor del kirchnerismo y en contra de Menem (su principal enemigo de entonces), que resultaría de la indignación social producto del “encubrimiento” de un juez. El animal político olió sangre y como un rayo atacó, por puro instinto, a la garganta del fallo del juez Estévez al calificar a la sentencia de “vergonzante”. La acción siguiente fue obra del cálculo racional. Se hizo presente en Río Cuarto (Córdoba) y, a los “hermanos de Río Tercero”, les prometió que colaboraría con ellos para que se hiciera justicia. Los oficialistas Aníbal Fernández, Diana Conti, Nilda Garré, y tantos otros fueron contestes con el presidente. Así las cosas, la anulación del fallo de sobreseimiento y la eyección de Estévez constituyó un mero trámite. A propios y extraños, especialmente a los jueces, les quedó claro que el derrotero “políticamente correcto” de la causa de Río Tercero pasaba por desarrollar la hipótesis del atentado y archivar la del accidente. Para Kirchner, un juez “políticamente incorrecto” era como la manzana podrida del canasto.

juez Carlos Julio Lascano

A diez años de la anulación del fallo que sobreseía a los cuatro militares y un civil el Tribunal Oral en lo Criminal Federal Nº2 de Córdoba, presidido por el juez Carlos Julio Lascano e integrado por los jueces José Pérez Villalobo y Mario Eugenio Garzón, por fin puso “las cosas en su lugar”. Condenó a De la Vega, Franke, Cornejo Torino y a Gatto a prisión por el siniestro Río Tercero.

El fallo y los fundamentos para condenar son un muestrario de disparates contenidos en 1070 páginas.

Eso sí, nadie podrá poner en duda la jerarquía “políticamente correcta” de la sentencia.


NOTA: Las imágenes y destacados no corresponden a la nota original.

CRÓNICA DE UNA SENTENCIA ANUNCIADA

Autor: Carlos de Paz

(…) “Artículo 14 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos de las Naciones Unidas”.

“Todas las personas son iguales ante los tribunales y cortes de justicia. Toda persona tendrá derecho a ser oída públicamente y con las debidas garantías por un tribunal competente, independiente e imparcial, establecido por la ley, en la substanciación de cualquier acusación de carácter penal formulada contra ella o para la determinación de sus derechos u obligaciones de carácter civil”.

“Mi deber es hablar, no quiero ser cómplice. Mis noches serían atormentadas por el espectro del inocente que expía allí, en la tortura más horrible, un crimen que no cometió.”
Zola anuncia al principio la inocencia de Dreyfus[1]:

Para aquellos que aún consideran que la Argentina es un estado de derecho en el que la justicia respeta la igualdad ante la ley y el derecho mundialmente reconocido a un juicio imparcial, quisiera compartir aquí algunos aspectos de mi triste experiencia.

Mi derrotero comenzó con una indagatoria (ante un funcionario judicial muy joven de baja jerarquía)  y mi inmediata detención el 17 noviembre de  2006 por la causa ESMA, siguió con 11 años de prisión preventiva y se saldó con una arbitraria sentencia a cadena perpetua que no tuvo en cuenta ninguno de los elementos probatorios de mi defensa. Mi delito: portación de uniforme.

El expediente que inicia mi triste destino, es el J 12,S 23, Nº 14217/03 (fiscalmente 26521) y es la historia de una sentencia anunciada.

Voy a citar aquí tres elementos que lo demuestran.

1) Un párrafo de mi auto de acusación.

“ …se trata de los elementos probatorios suficientes para producir probabilidad, aun no definitivos ni confrontados, pero que sirven para orientar el proceso hacia la acusación, vale decir hacia la base del juicio, y esa apreciación se materializa a las reglas de la sana critica racional que impone este auto de merito en contra de VILARDO”.

Además de un texto confuso (con tufillo a prearmado) ¿Cómo puede un elemento ser probatorio si no es definitivo ni ha sido confrontado? ¿Cómo puede un elemento no probado servir de base suficiente para acusar a una persona y mantenerla en prisión preventiva durante 11 años?

De las 800 declaraciones que surgen de los diferentes testigos que pasaron por las audiencias a lo largo de cinco años, no hubo uno sólo que me  conociera, que me haya visto en la ESMA, o me acusara de delito alguno.

Al día de hoy, los elementos siguen sin estar probados ni confrontados.

2) Cinco años antes de que se dictaran las condenas de primera instancia, mi nombre ya figuraba en el Museo de la memoria como “represor”. Es decir ya estaba condenado antes de la condena.

3) Once años de prisión preventiva, contrariamente a lo dispuesto en la ley 25.430, que establece que “la prisión preventiva no podrá ser superior a dos años sin que se haya dictado sentencia”.

La duración desmedida de la situación de excepción que es la prisión cautelar constituye un modo encubierto de castigo. (en mi caso avalada por la Corte Suprema de Justicia en una votación dividida en la que me negaron la excarcelación).

Es decir no permitieron la excarcelación  porque mi suerte de cadena perpetua  estaba echada el 17/11/2006.

Vale la pena citar aquí el considerando 11 del Dr. Rosenkrantz en el reciente fallo referido a la prisión preventiva de Milagros Sala:

“Que, sin perjuicio de lo desarrollado precedentemente, esta Corte debe enfatizar que los jueces deben fundamentar la imposición de la prisión preventiva de modo claro, con expresas referencias a las constancias de la causa y no deberán basarse únicamente en las características personales del imputado o las del hecho atribuido".

La justicia que no está al servicio de la verdad socava el fundamento mismo de la filosofía jurídica: el respeto al otro y la igualdad.

Considero que se ha cometido  un  exceso de condena y un encarnizamiento  jurídico contra  mi persona, y dada mi edad (80) años considero también que  una condena a perpetua por crímenes que no cometí y sin pruebas, es una condena a muerte encubierta.


ME HAN ROBADO MI VEJEZ.

HAN CONDENADO A MUERTE A UN INOCENTE.

Esta es la (in)justicia argentina.

EUGENIO VILARDO
Preso político

NOTA: Las imágenes y referencias no corresponden a la nota original.



[1] J’accuse…! (en francés Yo acuso, pronunciado [ʒaˈkyz]) de Émile Zola es un alegato en favor del capitán Alfred Dreyfus, en forma de carta abierta al presidente de Francia Félix Faure y publicado por el diario L'Aurore el 13 de enero de 1898 en su primera plana.

LOS MUERTOS INVISIBLES DE LA ARGENTINA

11 de febrero de 2018 

Por: Jorge Fernández Díaz

El último gesto de vida de Antonio Muscat, segundos después de recibir una lluvia de plomo, es esta lágrima furtiva que le cruza el rostro final, tendido sobre la vereda ensangrentada. Nació en Dock Sud, provenía de una humilde familia de inmigrantes malteses y se casó con una bella croata de tres nombres a quien todos llamaban Beba. Se recibió de contador público, ingresó en Molinos e hizo una larga carrera en el grupo Bunge & Born. Su vida personal siguió siendo sencilla, frugal y feliz: se lo veía siempre cortando el pasto del jardín de su casa de Quilmes, acompañando a sus tres hijas mujeres y ayudando a los más pobres desde sociedades de fomento, club de leones y parroquias ribereñas. Beba lo esperaba todas las tardes con la alegría de una novia. Al día siguiente del secuestro de los hermanos Born, ella atendió un llamado: "Decile al hijo de puta de tu marido que va a ser el próximo". Al principio de los violentos años 70, la compañía le había ofrecido trasladarse a Brasil; luego le intervinieron el teléfono y le pusieron una custodia. Pero Antonio no quería asilarse ni vivir vigilado; pensó sinceramente que nadie querría matar a un simple gerente, a un tipo de barrio. Más bien cavilaba, y no sin algo de razón, que esos amagues eran simples presiones para que el patriarca de los Born soltara por fin el dinero del rescate. Pero el patriarca se ponía duro y las negociaciones se dilataban, y entonces los responsables de la Operación Mellizas tomaron secretamente la decisión de "ejecutar" a algún empleado de la compañía para ablandar la voluntad, para aceitar el diálogo. Antonio Muscat no tenía forma de saber que ya se había transformado en un blanco móvil.


Esta mañana del 7 de febrero de 1975 gobierna Isabel Perón, y hay un sol radiante. Muscat, como todos los días, se levanta temprano, sale a hacer flexiones y ejercicios de respiración, se ducha y despierta a Beba: siempre se sienta a su lado en la cama y le ceba unos mates. Luego carga a dos hijas en su Ford Falcon y cambia su itinerario de rutina, puesto que debe dejar a una de ellas en la estación de trenes. "Apurate que tengo varios coches atrás", le dice. Ella se apura y, por lo tanto, solo le deja un beso fugaz. Todavía hoy, 43 años después y con la perspectiva del drama, se arrepiente de aquella fugacidad. El dolor nos vuelve injustos con los detalles.

En la barrera Rodolfo López un coche le frena a Muscat por la retaguardia, y otro se adelanta y se le pone a la par. El contador entiende que algo grave está por suceder, porque comienzan a sonar dos sirenas. La barrera se alza y él pisa el acelerador. Pero a los pocos metros un tercer auto sale de la nada y lo bloquea, y lo encierran hacia la derecha. De ellos surgen nueve tipos armados con ametralladoras y le arrojan gas pimienta. La otra hija de Muscat baja aturdida y se refugia por un instante detrás del Falcon, y Antonio parece alejarse de ella quizá porque intuye que van a rociarlo de muerte, y no quiere que las balas la alcancen. Los asesinos se concentran en él: uno de los proyectiles le entra por el brazo, le atraviesa el tórax y le toca el corazón.

Cuando se acerca, su hija lo ve caído y por el rabillo del ojo divisa a los nueve homicidas, que regresan a sus coches con las ametralladoras humeantes. Es en ese instante de conmoción cuando observa que aquella lágrima solitaria y última surca la cara de su padre. Un conscripto que pasa por ahí la ayuda a cargar el pesado cuerpo y a conducirlo a la Clínica Modelo. Beba Muscat, pocos minutos más tarde, entra en el quirófano sin saber que su marido ya ha expirado y le grita: "¡Vamos, Antonio, fuerza!". Hasta que una enfermera la acaricia amorosamente, ella se da cuenta de la verdad y se desmorona.

Antonio Muscat y su familia

Muscat fue sepultado en el cementerio de Avellaneda; dentro de la caja fuerte de su oficina encontraron varias amenazas firmadas por Montoneros y ERP. Born, que lo conocía y lo estimaba, ordenó fríamente que pagaran una indemnización, pero solo envió unas flores y una tarjeta impersonal. Sus dos hijos recobraron la libertad, pero nadie se acordó nunca de esa familia mutilada. Ni una línea, ni una palabra, ni un llamado. Beba se sintió abandonada emocionalmente por los patrones de su esposo. Estuvo un año entero muerta en vida, hasta que de pronto resucitó: dijo que nunca más iba a consumir la yerba ni la harina ni ningún otro producto que fabricaran las empresas de los Born, y se dedicó con risas y con garra a sacar adelante a sus hijas. Jamás volvió a enamorarse, pero logró que todas hicieran un buen duelo y que no se agitara obsesivamente en el hogar la memoria de aquel terrible atentado; no quería que sus nietos crecieran con resentimiento. La dictadura militar les pareció a todas ellas una aberración inexcusable: lavar sangre con más sangre, combatir el terrorismo transformando al Estado en terrorista y en sádico asesino en masa[1]. Los posteriores negocios de Born con Galimberti les hicieron rechinar los dientes. Y la irresponsable mitificación de los montoneros operada por el gobierno kirchnerista les crispó los nervios. Tuvieron que romper su propio criterio con esos hijos y sobrinos cuando descubrieron que el clima de época les inculcaba la épica de la "juventud maravillosa". Se vieron forzadas a sentar a esos chicos y a explicarles seriamente lo que había sucedido con el abuelo. Y cómo los miembros de aquellas bandas armadas jamás pidieron perdón, y el modo en que se silenciaron a todas sus víctimas mediante una extraña extorsión pública según la cual evocar las aberraciones terroristas implicaba necesariamente disculpar el exterminio de Videla y de Massera, o sustentar de manera automática la "teoría de los dos demonios".

Por esa misma razón, hay 1094 muertos invisibles en la Argentina; la mayoría de ellos, eliminados en tiempos de democracia. Civiles y no combatientes. Personas que trabajaban para una multinacional y eran fusiladas con alevosía bajo la acusación de "colaborar con el capitalismo", o que se encontraban en el lugar equivocado a la hora equivocada, y una bomba las volaba en pedazos. O policías recién salidos de la escuela que eran agentes de tránsito y servían como bautismo de fuego para los militantes más ambiciosos: les disparaban a los vigilantes a mansalva en una esquina y ganaban así prestigio en el escalafón interno de la Orga. Hirieron, por ese camino, a 2362 ciudadanos y secuestraron a 756 hombres y mujeres.

Los Muscat no reivindican la represión ilegal, ni repudian las condenas a los militares, ni siquiera esperan que un juez alcance alguna vez a las cúpulas guerrilleras: parece demasiado tarde. Solo aspiran a salir del pozo del olvido, ese averno de silencios donde la muerte es omitida por el Estado y por la sociedad. Los desaparecidos, con gran justicia, tienen actos, homenajes, museos, parques de la memoria, lugar en los libros. Estos muertos, en cambio, no tienen nada. Su recuerdo no solo es necesario para reparar esa sustracción, sino para cuestionar esta nueva historia oficial que se cuenta en las aulas colonizadas, según la cual hubo una generación "heroica" que dio todo por cambiar el mundo. Incapaces de un mínimo pedido de disculpas, muchos de ellos fueron en verdad asesinos autoindulgentes, arrogantes e impunes recubiertos bajo la piel de "idealistas". Pensé mucho en ellos y en Muscat al leer esta semana la novela Patria, sobre ETA y el País Vasco. Fernando Aramburu, su autor, vino a Buenos Aires y lo dejó claro: "Matar por un ideal es un crimen".


NOTA: Las imágenes, referencias y destacados no corresponden a la nota original.





[1] Las fuerzas legales del estado fueron arrastradas a una guerra nueva, distinta y traicionera. El campo y modo de la batalla lo eligió el enemigo que se mimetizaba en la población civil, a la que atacó al mismo tiempo que al estado. El objetivo de las organizaciones terroristas era alzarse con el poder del estado a través de la violencia. La orden de aniquilar el accionar subversivo la impartió el gobierno justicialista de esa época y aún no se han hecho cargo de sus consecuencias. El personal de las Fuerzas Armadas, de Seguridad, Policiales y de otros organismos del estado que se enfrentaron con el enemigo terrorista ha sido investigado, juzgado y condenado en juicios que fueron una venganza de los vencidos… en esta oportunidad el estado y sus máximos responsables tampoco garantizaron un “juicio justo”.

viernes, 9 de febrero de 2018

ENTREVISTA A VICTORIA VILLARRUEL EN SOMOS AZUL

Luego del Acto Homenaje del Ejército en la ciudad de Azul, por el ataque del ERP a la guarnición militar, la Dra. Villarruel fue entrevistada por Carolina Di Cataldo para el noticiero Somos Noticias.

POLÍTICA DE PUÑAL FÁCIL

Por Mauricio Ortín

¿Cuál era la manera correcta de proceder del policía Chocobar dentro de la escena de la que formaba parte? Un turista estadounidense gravemente apuñalado, dos apuñaladores en fuga y él con un arma de fuego. Digamos que, básicamente, tenía dos posibilidades. Una, dar la voz de “alto o disparo” y esperar sentado a que los fugitivos la acataran o, en su defecto y ante el no acatamiento, actuar en arreglo su ultimátum verbal. Ocurrió lo segundo con el luctuoso saldo del delincuente abatido en lugar del delincuente fugado como otra posibilidad. Es claro que la vida de Chocobar no estaba siendo atacada ni en serio riesgo antes de que se decida a intervenir. Al contrario, el policía comienza a exponerse cuando saca el arma y se coloca en la posición de blanco a batir. Además, Chocobar no tenía la información (ni tiempo, ni modo de consultarla) acerca de si había un tercer delincuente de apoyo o si los tipos portaban armas de fuego. Su deber era detener al delincuente y, éste último, el cómo. Chocobar debió suponer que un sujeto capaz de asesinar a cara descubierta, a plena luz del día y en un lugar atestado de gente, representa un peligro sustantivo para la sociedad. Detenerlo era una cuestión de vida o muerte para las próximas y seguras víctimas. El tipo no estaba robando un chupetín cuando recibió la voz de alto; estaba cometiendo un cobarde y depravado acto de apuñalar por sorpresa a una persona indefensa (el turista no estaba avisado, ni tenía un puñal).


La cuestión es que el hecho tuvo un pico de presión política cuando Macri, en clara señal de apoyo frente al procesamiento (por homicidio) de Chocobar, lo invitó a la Casa Rosada y la ministra de Seguridad, Patricia Bulrich, declaró: “El policía actuó como debía. En cualquier país civilizado el Estado lo primero que se hace es darle la presunción de inocencia a su policía y no al revés”. El “¡Vade retro Satanás!” que la izquierda, el kirchnerismo y el sector progre opuso fue automático. Agustín Rossi, presidente del PJ santafesino y jefe del bloque de diputados del Frente para la Victoria calificó la señal de Bulrich como “horrible y peligrosísima”, en tanto que el diputado del “Peronismo para la Victoria”, Fernando “Pino” Solanas denunció penalmente a ambos; “Chocobar es el policía con sed de sangre que fusiló por la espalda a su hijo con el mismo plomo policial que arrebata una vida inocente cada 23 horas”, escribieron en, “La Izquierda Diario”, Alexis Cabañas y Alan Gerónimo. A partir de estas ideas, en situaciones similares a las que protagonizó Chocobar, los policías deberán advertir, ¡Alto o no disparo! y, luego, dejar huir al delincuente cada vez que asesine. Otra opción sería la de entrenar policías en la destreza de esposar delincuentes esquivando puñaladas.  El juez de Menores Enrique Velásquez, el que procesó a Chocobar, debiera demostrar, a partir de reducir con sus solas y propias manos a dos apuñaladores, que esto es perfectamente posible.


Solidarios con el apuñalador, indiferentes con el apuñalado y enemigos declarados del policía, más que un punto de vista atendible, lo que expresan estos señores en sus sofismas es una discapacidad moral. Discapacidad que, en nombre de combatir lo que ellos designan al voleo “política de gatillo fácil”, justifican y promueven de hecho la “política de puñal fácil” de los criminales.


NOTA: Las imágenes y destacados no corresponden a la nota original.

CONTINÚAN FALLECIENDO MÁS PRESOS POLÍTICOS


Estimados Amigos:

A través de la Unión de Promociones hemos tomado conocimiento con carácter retroactivo del  fallecimiento de 2 (dos) Presos Políticos, en las fechas que para cada caso se indican:

Viernes 24 de mayo de 2013: señor Comandante General (R) José Eugenio SAN JULIÁN (Gendarmería Nacional.

Sábado 02 de diciembre de 2017: señor Prefecto General (R) Pedro Luis BUSTAMANTE (Prefectura Naval Argentina.

Ya son 434 (cuatrocientos treinta y cuatro) los fallecidos, pertenecientes a todas las Fuerzas Armadas, Fuerzas de Seguridad, Fuerzas Policiales, Fuerzas Penitenciarias y Civiles; en el marco de este proceso de persecución, venganza y exterminio, donde SE CONTINÚAN REPITIENDO en forma sistemática infinidad de irregularidades jurídicas, instrumentadas en el ámbito de una justicia prevaricadora.

Debe destacarse que del total de Presos Políticos que han fallecido, 93 (noventa y tres) decesos se han producido desde el día 10 de Diciembre de 2015.

Expresamos nuestras sentidas condolencias a todos sus familiares, allegados, compañeros y amigos, rogándole al Señor, les conceda pronta y cristiana resignación.

Dadas las avanzadas edades y estados de salud de los Presos Políticos en la Argentina, estas lamentables noticias son cada vez más seguidas. Una vez más levantamos nuestra voz hacia el poder de turno, no pueden continuar con esta matanza selectiva… es su obligación como presidente de todos los argentinos garantizar el debido proceso, la igualdad ante la ley, brindar asistencia sanitaria adecuada y por sobre todo lograr la unión de la sociedad para superar las antinomias que después de casi 206 años aún nos mantienen divididos. Es hora de sin odios, ni venganzas, es hora de una mirada superadora. ¡BASTA!

Sinceramente,

Pacificación Nacional Definitiva

Por una Nueva Década en Paz y para Siempre

jueves, 8 de febrero de 2018

INTERCAMBIO DE CARTAS ENTRE UN PRESO POLÍTICO Y UN HISTORIADOR


El señor Capitán de Navío de I.M. (R.E.) Eugenio  Vilardo –Preso Político– envió una carta al Dr. Omar López Mato[1] y recibió su respuesta, relacionadas con el artículo LA MUERTE DE OBERDAM SALLUSTRO. A continuación dejamos las comunicaciones intercambiadas:

El 7 feb. 2018 20:22, Eugenio B. Vilardo escribió:

Estimado Dr. Lopéz Mato:

He leído atentamente su artículo “LA MUERTE DE OBERDAM SALLUSTRO”, y quería felicitarlo y agradecerle, por ser uno de los pocos, que publican, y recuerdan el infierno que fue nuestra Patria.

Soy un preso político, al que no se le dieron las mínimas garantías constitucionales, y me acusaron de cientos de crímenes que jamás cometí, contra personas que jamás tuve a mi frente y me condenaron a Cadena perpetua

De 800 personas que declararon en el juicio, ninguna me conocía ni me vieron en los lugares que la fiscalía decía que yo había estado,


En él  describo la farsa que son nuestros juicios y que se está condenando a inocentes.

Estuve detenido en prisión preventiva durante doce años, destruyeron mi familia y mi vida, pero nadie se hace cargo que estamos en juicios de nulidad absoluta de actos  de venganza

Tengo 80 años y creo que es una condena a muerte lejos de mis tres hijos que tuvieron que emigrar, por la situación insostenible que vivieron

Nuevamente le agradezco, porque la acción psicológica ha sido de tal magnitud, que han desinformado  intencionalmente  a  la población

Eugenio Vilardo
Capitán de Navío de I.M. (R.E.) VGM

Respuesta del Dr. Omar López Mato

Dr. Omar López Mato

Estimado Capitán:

Gracias por sus palabras y me apena su situación como la de tantos valientes.

No es este el único artículo que he escrito por este tema, no el único programa de radio sobre la injusticia de estos dictámenes...

Lo tendré siempre en mente.

Un fuerte abrazo.

Muchos estamos con ustedes.

Omar López Mato

NOTA: Las imágenes y referencias no corresponden a la nota original.


[1] Omar López Mato (Buenos Aires, 26 de agosto de 1956) es un médico oftalmólogo argentino, investigador de la Historia y el arte. Nacido en Buenos Aires en 1956, se recibió de médico con Medalla de Oro (Premio Villamil), es director del Instituto de la Visión, así como también de la editorial Olmo Ediciones.

Entre sus libros se encuentran: Ciudad de Ángeles: Historia del Cementerio de la Recoleta, Males de Artista, Monstruos como nosotros, La Patria enferma, la serie Detrás de las Pinturas (Desnudo de Mujer, Cuadros Clínicos, La Marea de los Tiemposetc.), Artigas: Un héroe de las dos orillas, La Patria Posible, Iatros, Ciencia y Mitos en la Alemania de Hitler, entre otros títulos. Muchos de sus libros fueron reeditados en España, Italia y Polonia.

Es columnista del diario La Prensa, además de colaborador de varias publicaciones como Todo es Historia, Perfil, etc. Fue conductor de los programas radiales Hablemos de Historia (desde 2006 a 2009) y Historias para ver; de la serie televisiva de Males de Artistas y los programas Ojo Clínico y 80 pulsaciones, ambos emitidos por canal Metro. En la actualidad conduce junto a Emilio Perina el programa TENEMOS HISTORIA por Radio Concepto FM 95.5. Es además padre de cinco hijos.

CONMEMORACIÓN DEL COMBATE DEL RÍO PUEBLO VIEJO

miércoles, 7 de febrero de 2018

A 43 AÑOS DEL COMBATE DE PUEBLO VIEJO


Salta, 07 de Febrero de 2017

CARTA ABIERTA PARA MIS LEALES VALIENTES OFICIALES, SUBOFICIALES Y SOLDADOS DE LAS CLASES 53 Y 54 INTEGRANTES DEL “EQUIPO DE COMBATE GAM 5” DURANTE LA “OPERACIÓN INDEPENDENCIA”

Como lo hago todos los años, esté donde esté, quiero conmemorar junto a todos ustedes lo vivido por nosotros el 14 de Febrero de 1975 y homenajear a aquellos que fueron víctimas del terrorismo en los sucesos de ese día.

Cabe señalar que éste es el cuarto año que lo hago como Prisionero de Guerra y Preso Político, detenido en forma anticonstitucional con “Prisión Preventiva” desde el 01 de octubre de 2014.

María Estela Martínez de Perón (a) "Isabelita"

Recuerden como en un día como hoy, el 07 de febrero de 1975 a las 23 horas, partimos desde nuestro cuartel del GAM 5, en Jujuy, rumbo a Tucumán en cumplimiento a lo ordenado por el Decreto Nº 261/75 78 del gobierno constitucional de María Estela Martínez de Perón, donde ordenaba al Ejército realizar operaciones militares, para “neutralizar y/o aniquilar” el accionar de los elementos subversivos en la provincia de Tucumán. El día 08 permanecimos en la ciudad de Tucumán, en la Compañía de Arsenales 5, y el 09, a las 03.00 de la mañana nos dirigimos hacia lo que sería nuestra primera “Base de Combate” en la escuela de “Los Sosa”, junto con el Equipo de Combate del RIM 20.

En pocos días más se cumplen 43 años en que nos internábamos en la selva de “La Florida”, en columna de a uno, buscando una madriguera de la llamada “Compañía de Monte Ramón Rosa Giménez” integrante de la banda terrorista del “Ejército Revolucionario del Pueblo” (ERP), para aniquilar su conformación en pos de “asegurar” la paz interior.

Columna del ERP en el río Pueblo Viejo

Como recordarán, el combate se desarrolló en la margen sur del río Pueblo Viejo, a la altura de un puesto de la “Finca Sarmiento”, a las 16.45 hs., en un sendero que corría paralelo al río y que discurría por el denso y enmarañado monte tucumano.

Ese 14 de febrero, a las 07.00 horas, dos fracciones del Equipo de Combate (EC) del GAM 5 (menos una Sección), bajo la supervisión del entonces Mayor Julio Luis Teodomiro Bidone, 2do Jefe de la Fuerza de Tarea “Chañi” (era el 2do Jefe del GAM 5), iniciamos un reconocimiento ofensivo en el monte hacia el sur-oeste de la ciudad de Monteros, tras atravesar el extenso y tupido cañaveral, hasta el sur del río Pueblo Viejo. Inicialmente, la marcha se realizó en vehículos hasta la zona denominada “El Vivero” y desde allí a pie atravesando el monte de “La Florida” hasta las compuertas del mencionado río, lugar que se alcanzó a las 16.00 horas. Aproximadamente una hora después, el EC inició el regreso por una senda diferente, bordeando el río Pueblo Viejo. A las 16.45 horas tomamos contacto con un grupo guerrillero, iniciándose un combate de encuentro contra 20/30 guerrilleros.

Rodolfo Richter fue herido de gravedad por un disparo de un terrorista en el monte tucumano

Nos encontramos casi sorpresivamente. Los guerrilleros emboscaron a la punta de infantería del EC, hiriendo gravemente al  entonces Teniente Rodolfo Richter. Y cuando el otro oficial de especialidad comando, el Teniente 1ro. Héctor  Cáceres, intentó acudir en su ayuda, recibió por la espalda un disparo de FAL que impactó en su corazón. Se hacia el anochecer cuando se generalizó el combate en ambas orillas del río Pueblo Viejo. El EC del GAM 5 contraatacó y persiguió al enemigo que huía, apoyado por helicópteros de Aviación de Ejército a órdenes del entonces Capitán Arturo Grandineti; logrando abatir a 3 guerrilleros e hiriendo a varios más. El resto de los insurgentes se dio a la fuga aprovechando la oscuridad. En el contraataque resultaron también heridos el entonces Subteniente Daniel Arias y el Cabo 1ro Orellana.

Teniente 1ro. Héctor  Cáceres

Después de su bautismo de fuego, la Fuerza de Tarea “CHAÑI” (RIM 20 y GAM5) cambió el nombre, pasando a denominarse FT “Capitán Cáceres” en homenaje al héroe muerto en combate, ascendido “post mortem”, y el EC/GAM5 cambió su nombre por el de EC “Pueblo Viejo” recordando el lugar del primer combate de la “Operación Independencia”. Recuerden que ese 14 de febrero nos convertimos rápidamente en “infantería de monte”, sin olvidar nuestro origen de “artilleros de montaña”. Fue un rápido, costoso y doloroso aprendizaje en medio del combate.

Para nuestras tres bajas de combate, nuestra admiración, agradecimiento y reconocimiento

Admiración, porque demostraron ser verdaderos soldados argentinos que supieron entregar su humanidad por la PATRIA. Agradecimiento, porque sus actitudes quedaron como ejemplo de ciudadanos responsables, íconos de la defensa de nuestro sistema Republicano, Representativo y Federal. Reconocimiento, porque son arquetipos de hombres leales al juramento que, algún 20 de junio, realizaron ante la bandera celeste y blanca de “defenderla hasta perder la vida”, y así lo hicieron.

Parece que todo eso hubiese sido ayer y, sin embargo, casi medio siglo nos separa de esa historia.

Con la idea que seguramente pudiese ser reiterativo, les comento que aún hoy me duele el recuerdo del momento en que, esa noche, después del combate, pasamos por los “Canchones” de Monteros donde se realizaban los bailes de Carnaval y la gente bailaba entre risas arrojando serpentinas y papel picado, mientras nosotros pasábamos en un silencioso y respetuoso homenaje a nuestros camaradas caídos unas horas antes cuando nosotros “bailábamos otra música” mientras nos arrojaban proyectiles de fusiles, escopetas, ametralladoras y granadas de mano. La gente de Monteros no conocía nuestro “baile”. Peor fue durante la guerra de Malvinas, el país miraba el Mundial de Futbol por TV mientras en las Islas morían argentinos. No fue como Monteros, que no conocía aún el combate, la Argentina si conocía lo de Malvinas, pero no podía dejar de ver “el fulbito”.

Ese dolor aún lo llevo porque observo que 43 años después, la Argentina sigue igual, insensible, individualista e incriminadora.

Ojalá este 14 de Febrero los habitantes del pueblo tucumano de “Capitán Cáceres” (ex Yacuchina) rindan un justo homenaje al héroe de quien hoy llevan su nombre.

Aún conservo, preservado en un pequeño sobre de plástico, el escapulario de la Virgen del Carmen que nos entregaron las monjas Carmelitas descalzas de Río Blanco (Jujuy) a pedido de nuestro Jefe de GAM 5, el entonces Tte. Cnl. José Eduardo Durand Cornejo y nuestro Capellán Monseñor Germán Mallagray, quienes nos acompañaron en las patrullas a los montes y cerros en varias oportunidades.

Como todos los años, quiero saludar, en particular, a los Oficiales que estaban ese 14 de Febrero en Pueblo Viejo, los Sres. Coronel (R) Julio Bidone, Teniente Coronel (R) Horacio Marengo y Teniente Coronel (R) Aldo H. Martínez Segón, quienes, como yo, hoy somos Prisioneros de Guerra y Presos Políticos por causas inventadas en otros años. Cabe señalar que al Teniente Coronel Marengo, quien había sido condenado a 16 años de Prisión por el TOF “Jujuy”, por supuestos delitos cometidos en 1976 en esa provincia, y llevando cumplidos 8 años de cárcel, la Cámara de Casación lo ABSOLVIÓ. ¿Quién le devuelve a él y a su familia los 8 años perdidos de su vida?

Nuestro homenaje al heroico Capitán Héctor Cáceres y para los valerosos y sufridos Teniente Coronel (R) Rodolfo Richter, Capitán (R) Daniel Arias y Sargento 1º (R) Orellana.

Mi reconocimiento a todos los suboficiales del EC que lucharon con patriotismo, lealtad y profesionalismo.

También, mi reconocimiento a todos los valerosos jóvenes soldados jujeños y salteños que combatieron ese día. Entonces tenían 20/21 años, hoy son dignos ciudadanos de 63/64. De cada uno recuerdo su cara y su apellido.

Me despido de todos los integrantes del “Equipo de Combate GAM 5” evocando y reiterando una frase que escribí en mi camarote de la prisión de Güemes (Salta) el 17 de agosto de 2015; que dice: “Con orgullo estoy donde y como estoy, sólo por haber sido lo que fui, lo que soy y lo que siempre seré, un OFICIAL DEL GLORIOSO EJERCITO ARGENTINO”.

Sigamos llevando adelante la defensa de la PATRIA desde y como cada uno de nosotros pueda. CAMARADAS, EL COMBATE NO HA TERMINADO.

¡¡SOLDADO, NUNCA TE ARREPIENTAS NI PIDAS PERDÓN POR DEFENDER A LA PATRIA!!

Equipo de Combate GAM 5: ¡¡FIRMES!! ¡¡SUBORDINACIÓN Y VALOR!!

¡¡VIVA LA PATRIA!!

Juan Carlos Jones Tamayo
Año 1975 Capitán. Jefe de Equipo de Combate GAM 5
Año 2018 Cnel. (R) Prisionero de Guerra

PD: “HAN CONVERTIDO LA VENGANZA EN ESTA PSEUDO JUSTICIA”.


NOTA: Las imágenes no corresponden a la nota original.