miércoles, 20 de febrero de 2013

SOY AMIGO DE PLATON, PERO MÁS AUN DE LA VERDAD


Queridos amigos:

Aristóteles de Estagira

Cuando al sabio y filósofo Aristóteles de Estagira[1], le hicieron notar que alguna de sus afirmaciones contradecían a las de su maestro y amigo Aristocles de Atenas  [2](conocido como Platón, que significa: el de las anchas espaldas) le atribuyen haber respondido “soy amigo de Platón, pero más aún  de la verdad”. Lo expresado nos deja como enseñanza que hay un compromiso superior con la verdad que se impone al hombre de principios por sobre los intereses y aun por sobre las relaciones afectivas. Apelaremos a esa lección que nos dejó el Estagirita para encarar el tema del acuerdo entre el gobierno argentino y el gobierno  de Irán respecto a la causa del atentado terrorista contra la AMIA tratando de sustraernos a las simpatías y antipatías que nos despiertan los  estados, funcionarios, organizaciones e  instituciones que son protagonistas de esta historia.

Platón

El horroroso atentado terrorista contra la AMIA fue perpetrado en Julio de 1994 por medio de un vehículo cargado de explosivos cuyo conductor se inmoló en la maniobra. Los servicios de inteligencia argentinos, que habían sido duramente desarticulados a partir del advenimiento de la democracia siguiendo la equivocada política  de atribuir a las instituciones  las responsabilidades de las acciones de sus dirigentes y olvidar que los profesionales que las componen cumplen directivas cuya pertinencia difícilmente pueden evaluar, no tenían ninguna pista a pesar de que previamente se había efectuado un atentado de características similares en la embajada de Israel en Buenos Aires en el año 1992. La investigación del atentado se orientó primero sobre un grupo de miembros de la policía bonaerense que fueron sobreseídos cuando se demostró que el testigo de la acusación había sido impulsado por el juez de la causa. Posteriormente surgió una pista que se llamó la “conexión siria” que apuntó a una venganza contra el gobierno de Carlos Menem organizada desde ese país. Finalmente en el año 2006 (doce años después del atentado) un nuevo fiscal determinó que el atentado había sido organizado por el gobierno de Irán señalando como imputados a funcionarios de esa nacionalidad.


Ahora bien, a partir del momento en que el fiscal Nisman determinó la culpabilidad de Irán, el problema del atentado dejó de ser  un problema judicial para pasar a ser, definidamente,  un problema internacional. Las pruebas disponibles debieron ser presentadas ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas para que Irán fuera sancionado en consecuencia,  si se lograba demostrar lo denunciado. El gobierno de  Néstor Kirchner presentó el caso ante la Interpol y logró que esa organización policíaca, cuyo estatuto prohíbe “toda actividad e intervención en cuestiones o asuntos de carácter político, militar, religioso o racial”, dictara cédulas de detención contra los funcionarios iraníes imputados. Ni el presidente argentino ni sus diplomáticos podían ignorar que el caso era llevado así a un camino sin salida. Irán nunca entregaría a sus funcionarios como imputados no solo porque su ley interna lo prohíbe sino porque ello significaría asumir la responsabilidad por acción u omisión de una agresión extraterritorial de gravísimas consecuencias. Con esta acción, Néstor Kirchner no logró avanzar un paso en la  búsqueda de verdad y justicia pero recibió el beneplácito de las naciones que en el plano internacional disputan con Irán, particularmente EUA e Israel. Por su parte, las pruebas aportadas por agencias extranjeras tienen el problema de que dichas agencias no trabajan como auxiliares imparciales de la justicia sino como fieles servidoras de sus gobiernos. En otras palabras los funcionarios de inteligencia no son necesariamente amigos de la verdad sino más bien, “empleados de Platón”.

fiscal Alberto Nisman

¿Por qué cambió ahora el gobierno argentino su posición e impulsó un acuerdo bilateral con Irán al margen de los procedimientos judiciales? Los indicios fueron claros. Primero la delegación argentina ante la ONU  modificó su política de abandonar la sala de la Asamblea General a la hora de escuchar al presidente iraní. Después la presidente Cristina Fernández ofreció a los iraníes la posibilidad de efectuar las indagatorias en un tercer país. Luego vinieron las negociaciones secretas denunciadas por el periodismo, negadas por el Ministro Timerman y ahora reconocidas por las partes y, finalmente, las negociaciones públicas que culminan con un acuerdo que comienza por poner en duda todo lo actuado judicialmente y someterlo a una “Comisión de la Verdad”. En síntesis, al igual que sucedió con la Fragata Libertad y con los deudores de bonos, la diplomacia argentina está tratando de deshacer los entuertos que ella misma provocó, en este caso porque ahora quiere, evidentemente,  recomponer las relaciones con Irán y probablemente  apoyar a su más firme aliado que es Venezuela.


De modo que las contradicciones del Ministro Timerman son ineludibles y las objeciones de la comunidad judía y de la oposición resultan impecables. Pero como el gobierno argentino no  trata en absoluto de buscar verdad y justicia sino de avanzar en una cuestión de Estado, se produce un diálogo de sordos. El gobierno ya eligió su nueva alineación internacional y los familiares de las víctimas son, una vez más, abandonados y decepcionados.  Si la Cámara de Diputados logra rechazar el acuerdo con Irán, no se avanzará nada en la causa pero al menos la burda maniobra quedará expuesta  y será más difícil de concretar.


Otros de los que parecen no desesperarse demasiado por el compromiso con la verdad son los responsables del INDEC, cuyas mediciones de la inflación se alejan cada vez más de lo obtenido por agencias independientes, dato  que debe ser presentado a través del Congreso para evitar sanciones. Sus  números arrojan que un argentino puede comer diariamente con algo así como seis pesos, lo que ya dejó de rozar el ridículo para precipitarse abruptamente en él. No voy a insistir con el 2,58 por ciento de inflación de enero medido en forma independiente sino que relataré  algo más simple, como una excursión a una verdulería del conurbano. Por cuatro manzanas verdes, cinco pelones, un kilo de tomates y cuatro bananas en buen estado, hubo que pagar 50 pesos. Eso es nada menos que la mitad del valor del billete de mayor valor de nuestra moneda. Me sonrío recordando los sanos consejos del respetado Doctor Cormillot que nos recomienda cinco porciones de frutas y verduras por día. En verdad, comer sano es carísimo y aguantar además la presión impositiva requiere un esfuerzo denodado.


Los gremios se resisten lógicamente a que les pongan topes a la discusión salarial y solo difieren entre “oficialistas” y “opositores” en la metodología para expresar sus reclamos. Los primeros, aún esperan obtener algún reconocimiento por su fidelidad pero ya no se resignan al silencio. Los opositores, en cambio, ya plantean nuevas acciones de fuerza y un directo enfrentamiento en el plano político en que anteriormente supieron apoyar al gobierno.


En este entorno, el gobierno perdió la oportunidad de imprimir los billetes del bicentenario con el rostro de Eva Perón con un valor superior, que podría haber sido de 200 o 500 pesos, para no reconocer una inflación que ya nadie deja de reconocer. En cambio prefiere dar la batalla pseudo ideológica de reemplazar la figura de Roca en los billetes de 100 pesos, demostrando que el fundamentalismo ideológico no tiene límites.


El gobierno necesita enemigos para confrontar y los busca donde puede. Bucea en la historia, mira allende las fronteras y aprovecha cualquier hecho, aunque sea menor, para organizar una confrontación. La señora presidente ha llegado a decir que para ella “los árboles son sagrados” para atacar al Jefe de Gobierno de la Ciudad que encaró el trasplante de 277 árboles para realizar obras en la Avenida 9 de Julio. Por supuesto que logró un cruce de acusaciones por el incumplimiento del Estado de la Ley de Bosques y la tala de árboles para instalar la feria de Tecnópolis. Todo asunto es bueno para promover la confrontación desde los discursos y las redes sociales y ubicarse en el centro de la escena por cuestiones que distraigan de la gravedad de la inflación, la inseguridad y el persistente estancamiento de la economía que continúa en el 2013 electoral.

Área de Tecnopolis

Sin embargo, en conversaciones con distintos dirigentes políticos todos hacen notar que las encuestas indican que la ciudadanía cada vez tiene menos paciencia para soportar las confrontaciones sin sentido entre dirigentes  y están menos dispuestos a prestarse al juego de los agravios públicos de los que no se privan los funcionarios.  También se percibe que la preocupación por la situación general del país es creciente  y generalizada. No hay dudas de que la vigencia  del actual supuesto modelo está agotada y de que para sacar al país del pozo será necesario un consenso entre los futuros gobernantes electos y quienes fueran sus competidores. Nos referimos a las políticas públicas que habrá que desarrollar para disminuir la inflación sin caer en la recesión, a la recuperación del autoabastecimiento energético  (en 2012 solo en importar gas se insumieron 4700 millones de dólares) y a recuperar la paz social conmovida por el auge de la delincuencia, el avance de la droga y la impunidad para cortar vías de comunicación con la sensación de ejercer un derecho adquirido. También se menciona la necesidad de la recuperación de la capacidad de defensa y la finalización de las persecuciones revanchistas contra militares con poco sustento legal, aunque esto último se expresa  en voz baja y “off the record” (fuentes con atribución de reserva total). Scioli no se priva de reunirse con Cobos, ni De la Sota con MacriLas señales de la disposición de los dirigentes políticos a dejar aislada la búsqueda  del conflicto y frenar la concentración del poder son cada vez más frecuentes y claras aunque todavía no se traducen en alianzas concretas.

Convocatoria de una sociedad harta

Nos despedimos con una referencia al anuncio del Papa Benedicto XVI de su próxima renuncia que impactó fuertemente en los católicos del mundo. Desde el punto de vista religioso, es una cuestión que, en su carácter de ungido por el Espíritu Santo, resolverá con su Señor. Desde el punto de vista humano, es un maravilloso ejemplo de lo que significa el compromiso con su verdad, de la capacidad del renunciamiento aún  a la más grande magistratura y de la humildad de no sentirse insustituible ni aferrado a su cargo. Podríamos hacer una larga lista de líderes políticos que tendrían que tomar esos ejemplos comenzando por Cuba, Venezuela, Corea del Norte o la Argentina, ya que, lejos de ejemplo del  Papa y de la cita de Aristóteles, son seguidores mucho más fieles de sus intereses que de la verdad.



Un abrazo para todos,


Juan Carlos Neves, Presidente de Nueva Unión Ciudadana
@NevesJuan Carlos

NOTA: Las imágenes y negritas no corresponden a la nota original.


[1] Aristóteles nació en Estagira (Tracia) en el año 384 a.C. Fue a Atenas para estudiar en la Academia y se convirtió en el discípulo más importante de Platón. El rey Filipo de Macedonia lo convocó a Tracia para que se encargara de la educación de su hijo Alejandro, quien sería con el tiempo el famoso emperador Alejandro Magno. Aristóteles fue el maestro de Alejandro y lo vió crecer, llegar a su máximo esplendor, e incluso morir (323). Aristóteles murió en el año 322. Sus obras son muchas y abarcan  temas diversos.

[2] Arístocles de Atenas, apodado Platón («el de anchas espaldas»), nace, probablemente, el año 428-427 a.n.e. en Atenas, o quizás en Aegina. Pertenecía a una familia noble. Su padre, Aristón, se proclamaba descendiente del rey Codro, el último rey de Atenas.
Platón tuvo una educación esmerada en todos los ámbitos del conocimiento. A los veinte años (407) tiene lugar el encuentro con Sócrates: acontecimiento decisivo para Platón. Sócrates contaba entonces 63 años y se convertirá en su único maestro hasta su muerte. La injusticia del orden oligárquico y los errores de la democracia conducen a Platón a orientar su pensamiento en el sentido en encontrar un fundamento sólido para poder instaurar un orden justo: «Entonces me sentí irresistiblemente movido a alabar la verdadera filosofía y a proclamar que sólo con su luz se puede reconocer dónde está la justicia en la vida pública y en la vida privada. Así, pues, no acabarán los males para los hombres hasta que llegue la raza de los puros y auténticos filósofos al poder o hasta que los jefes de las ciudades, por una especial gracia de la divinidad no se pongan verdaderamente a filosofar»

En la isla de Aegina, a la sazón en guerra con Atenas, y Platón es hecho esclavo y luego rescatado por Anníceris, a quien había conocido en Cirene. En el 387 regresa a Atenas y funda la Academia, primera escuela de filosofía organizada, origen de las actuales universidades. Allí permanecerá durante veinte años dedicado al estudio y a la enseñanza.