lunes, 12 de septiembre de 2016

“GENTE DE CHÁVEZ ENTRENABA A LOS CHICOS DE LA CÁMPORA”

Por Iván Velázquez

Un ex agente de inteligencia que trabajó dentro del aparato paralelo de César Milani rompió el silencio con Adelanto 24. Reveló cómo funcionaba la estructura de espionaje ilegal K, quiénes la comandaban y por qué Cristina pasó a retiro a su general.


Con el progresivo debilitamiento del kirchnerismo y su posterior salida del poder, tras la inesperada derrota a manos de Mauricio Macri, uno de los temas que emergió desde los sótanos del Estado fue la existencia de un aparato de inteligencia ilegal dedicado a nutrir de preciada información al gobierno anterior, la cual era empleada para perseguir a opositores y vigilar a la propia tropa.

Mucho de mito y tergiversación rodeó el asunto, que hace apenas semanas la Justicia pidió investigar, luego de una entrevista que el ex espía Antonio Stiuso brindó al diario La Nación. En ella, “Jaime” apuntó por este servicio secreto K contra el ex jefe del Ejército, César Milani. Sin embargo, que tanto de mito y verdad hay aquí es la pregunta.

“Todos hablan, pero pocos saben”, sintetizó un ex agente civil de Inteligencia del Ejército (PCI) que, arrepentido, decidió contar su verdad en Adelanto 24. Por razones de “seguridad”, el entrevistado pidió que su identidad permaneciera bajo secreto. Ya que, posiblemente, termine aportando información ante la Justicia.

-      ¿Qué puede contarnos sobre el aparato de inteligencia K? ¿Realmente existió?

-      Gran parte de lo que se dice es cierto. Pasa que nadie sabe realmente cómo funcionaba. Todos hablan de la tecnología, a la cual no hay que quitarle mérito, pero llevo más de 25 años en la Inteligencia Militar y nosotros trabajábamos muy distinto. El secreto que encerraba el éxito de Milani era su red de informantes extendidos a lo largo y ancho del país, y en el exterior con el personal agregado en las embajadas.

-      ¿Y cómo funcionaba esa red?

-      Milani, a través del coronel Marcelo Granitto, el suboficial Joaquín Conrado Pereyra, el coronel Víctor Hugo Pérez, el PCI Jorge Barreiro y el actual Director General de Inteligencial del Ejército, José Arce, tenía repartido el país en zonas. Y en cada una de ellas reclutaban a sus informantes. Había mucho dinero destinado a esto. Llegamos a tener el presupuesto más grande del país: 600 millones de pesos para tareas de inteligencia, ¡más que la SIDE y el Ministerio de Seguridad!

-      ¿Y qué hombres llegaban a ser parte de la red de informantes?

     De todo tipo. Policías provinciales, federales, gendarmes… el nexo ahí era Pereyra, por su amistad con el entonces jefe de Gendarmería. Se tenía todo controlado. Además, obviamente, había gente infiltrada en organizaciones sociales, la oposición y en los ministerios de todas las provincias. Todos estos informantes, semanalmente, pasaban un parte vía mail a su jefe de Grupo. Y después estaban las Operaciones Especiales, donde si se tenía que alquilar una propiedad o comprar voluntades para espiar a alguien, se hacía. Eran operaciones que ni la SIDE ya hacía. A mí me toco viajar al Norte, por ejemplo, y alquilar una casa que estaba frente a la de un fiscal que acusaba a Milani en el caso Ledo .

-      ¿Cómo fue eso?

-      Se alquiló la casa y después un equipo técnico se instaló bajo la cobertura de una familia pero, en definitiva, de allí se operaban los scanner de interceptación de telefonía y se tenía vista de los movimientos de ese blanco. Como eso no le alcanzaba a los jefes, incluso, dieron la orden de ponerle un rastreador vehicular. ¿Por qué cree que a Milani nunca lo metieron preso?…

-      ¿Qué lo lleva a contar esto?

-      Que esta gente es una basura, que se enriqueció con plata del Estado, a costa del desprestigio de la Institución Militar. Y porque la verdad se tiene que saber.

-      ¿Por qué se rompe la relación entre Milani y Cristina?

-      Mire, la Señora será lo que será pero de tonta no tiene nada. Los K tenían tres “inteligencias”: la de la SIDE, en la cual después de la muerte de Néstor dejaron de confiar por completo, en especial en la figura de Stiuso; la del Ejercito; y una que actuaba en tunder con servicios extranjeros Venezuela. Acá había gente de Chávez, militares de Inteligencia, operando y entrenando a los chicos de La Cámpora en contraespionaje y guerra cibernética. Y créame, trabajaban muy bien. A la Señora le llegaba información de todos lados.

Cuando matan a Nisman (sic) Milani se había transformado en un peligro latente para el Gobierno, porque si fallaba la “operación desvío” podían llegar a la Señora. Pero eso no fue todo: Milani comenzó a tener relaciones profundas con el sciolismo, ofreciéndole sus servicios y blindaje para perdurar en el próximo mandato. Esta maniobra fue advertida por el riñón más leal de informaciones y comprobada; es ahí cuando la Señora montó en cólera y decidió pasarlo a retiro.

-      ¿Qué es de la vida de Milani hoy?

-      Y muy mal no le fue. Y no lo digo por la pancheria (NdR: Tío Tola, la cual abrió en sociedad con Guillermo Moreno). Como buen hombre de Inteligencia, supo reciclarse y ofrecer sus servicios al mejor postor. Por un lado, llegó al Ministerio de Seguridad de la Nación a través de Nilda Garré. Aunque Patricia Bulrrich lo oculte o niegue, conoce a Garré de los dorados ’70, cuando ambas eran jóvenes idealistas y luchaban por un mundo mejor. Además, solapadamente, su consultora consiguió unos contratos y mantiene cobertura con ese Ministerio. Y como si fuera poco, logró sostener a su delfín, José Arce, que sigue controlando gran parte de esa estructura de Informantes, en la Dirección General de Inteligencia del Ejército. Lo que no sabe el Gobierno es que Milani es Lucifer, y tarde o temprano los va a extorsionar. También sigue trabajando para la reconstrucción del PJ. Se junta seguido con los intendentes Alejandro Granados y Mario Ishi; y come asados con Guillermo Moreno, que terminan con una ronda de whisky y truco, en el que apuestan por la caída de Macri en 2017.