lunes, 9 de mayo de 2011

Siento que a mi hija la matan todos los días.

Como un ejemplo más que "el estado olvida y discrimina sistemáticamente a las Víctimas del Terrorismo y que no se cumple el principio de la ley igualitaria para todos", en nuestro blog reproducimos una nota de CELTYV (Centro de Estudios Legales del terrorismo y sus Víctimas) que transcribe una entrevista de la Revista Para Ti a Lorenza Ferrari, madre de Laura Ferrari asesinada por Terroristas Montoneros.

Si desea leer la entrevista completa, por favor vaya a la página de más arriba titulada: Siento que a mi hija la matan todos los días”.

domingo, 8 de mayo de 2011

Noche de Lobos. Novela sin ficción de Abel Posse

Esta desafiante novela -sin ficción- de Abel Posse se sitúa en esos años 70 que se prolongaron hasta la Guerra de Malvinas. Son años de terrorismo y represión en una atroz dialéctica que significó la decadencia abrupta de la Argentina. Posse aporta su don de eximio narrador para poner en primer plano a los protagonistas de los hechos, varios de los cuales alcanzó a conocer. Gente que vivió el secuestro, la tortura, el miedo. Hombres y mujeres que se vieron forzados a enfrentar en carne propia los grandes dilemas universales que la humanidad revive cíclicamente: la trágica opción entre el fin y los medios, entre la delación y la lealtad, entre el silencio y el grito, la vida y la muerte. Perón, los jefes guerrilleros, los representantes de la hipocresía internacional, los jóvenes idealistas, los agentes del poder económico: cada uno juega un rol en la tragedia de la ética sumergida en la espiral de violencia desatada. Y, en medio de todo, el amor aparentemente monstruoso pero real entre un torturador y su víctima, analizado en el laberinto existencial de su realidad. Noche de Lobos es un viaje alucinante por la noche del pasado argentino reciente y una síntesis lúcida de un tema fundamental de nuestro tiempo.

Palabras para la presentación del Libro “Noche de Lobos”, de Abel Posse, en la Feria del Libro (viernes 6 de mayo de 2011).
  
Querido Abel. Estimada audiencia.

Es la primera vez que vengo a la Feria del Libro a presentar una obra. En verdad, me siento más cómodo rodeado de papeles cuyos contenidos ya no se pueden alterar.

Como carezco de tu imaginación y tu rica pluma, me defino como un simple cronista de mi tiempo. En este caso, el periodismo lo ejerzo buscando aquellos documentos que son útiles para rescatar del olvido a las personas y los hechos que no merecen permanecer en la oscuridad. En definitiva, Abel, vengo a decirte que me siento orgulloso de ser una suerte de “auxiliar” tuyo. Se que vos a los viejos papeles le das una inspiración que yo no lograría alcanzar.

Vamos a tu libro, “Noche de Lobos”. Tú obra, disculpáme si no te agrada mi ejemplo, es una “caja negra” del drama argentino. La “caja negra” es ese instrumento que tienen los aviones más sofisticados, que sirven para resguardar las últimas conversaciones de los pilotos, los datos más precisos del navío, todo aquello que pretende conservarse en caso de accidente. Prefiero dar esta imagen, que decirte que tu obra me recuerda en algunos de sus pasajes al Infierno de la “La Divina Comedia”  del Dante.
No lo es por dos razones. Una porque el Dante escribió una alegoría y tú obra esta asentada sobre hombres reales, con nombres supuestos pero historias ciertas. También prefiero decirte que tu obra es una suerte de “caja negra” porque vivimos en un país que ha sufrido un “accidente”, muchos accidentes, en lo que va de mi generación.

Gran parte de “Noche de Lobos” transcurre en la Escuela de Mecánica de la Armada, la misma que supe condenar en 1977, 1978 y 1979. En otras palabras, cuando había que hablar de la ESMA, yo hable de lo que pasaba en la ESMA. Debo decirte, querido Abel, que en aquellos momentos entre los que me escuchaban solo encontré temor, silencio e incomprensión.
No puedo olvidar aquel día de la final del Mundial de Fútbol de 1978, la gente festejando en las tribunas y yo pensando que ahí, a pocas cuadras, había gente sufriendo en la ESMA. ¿O no se recuerda que el equipo de Holanda no salió a recibir la medalla por haber alcanzado el segundo puesto?

Esos recuerdos y otras desgracias me hicieron valorar años más tarde la importancia de la Cámara Federal Penal de la Nación de 1971-1973 y el coraje de todos los que la integraron, porque le pelearon al terrorismo con los códigos en la mano. Por eso escribí “Volver a Matar”. Siempre agradeceré a los funcionarios de esa Cámara que se quedaban a dormir en las comisarías para cuidar a sus presos de cualquier sorpresa.

Seamos sinceros entre nosotros, después del 25 de mayo de 1973 no hubo Justicia tal cual nosotros la entendemos. Existió la ley de la calle. Basta recordar, como eslabones de una larga cadena de asesinatos que conmovieron a la sociedad argentina, a José Ignacio Rucci, el almirante Hermes Quijada, Arturo Mor Roig y Rodolfo Ortega Peña. Todo esto transcurría en medio de las presidencias de Raúl Lastiri, Juan Domingo Perón y María Estela Martínez de Perón.

Con el desorden a flor de piel, Perón dio las “Instrucciones” para terminar con la infiltración marxista en el Movimiento, con todos los “medios que se consideren eficientes, en cada lugar y oportunidad”. En ese documento se pronunció la palabra “guerra”, ya escrita en los comunicados de las organizaciones terroristas. Después, el 7 de febrero de 1974, Perón pronunció la palabra “purificación”. Es decir, suprimir todo aquello que sea malo o extraño al cuerpo social. Así se entendió ayer, así se entendió después.

Después de mucha violencia, una suerte de “guerra civil intermitente”, como reconoció Montoneros en abril de 1989, el poder en la Argentina cayó en manos de las Fuerzas Armadas. “La sociedad, como me dijo un político temeroso en la soledad de su oficina, le dijo a las FFAA, terminen con este caos pero no me digan cómo lo van a hacer”.
Y Balbín no le fue a la zaga: Le dijo a Jorge Rafael Videla: “Terminen con esta agonía pero no esperen que los vaya a aplaudir…por mi educación, mí militancia no puedo aceptar un golpe de Estado.” Mal hecho, querido doctor Balbín, no se puede pedir un golpe y después andar silbando bajito con cara de yo no fui. No hicieron lo mismo en Chile, Eduardo Frei Montalva y Patricio Alwyn, tras el golpe del martes 12 de septiembre de 1973.
Raúl Alfonsín exigió algo parecido, en febrero de 1976, al general Ibérico Saint Jean en Chascomús.
¿Y qué nos dice un amplio sector del peronismo que se desentendió del gobierno de Isabel? ¿Y Montoneros? ¿Acaso Mario Eduardo Firmenich no afirmó “cuanto peor mejor”?

Así a los saltos, en medio de las bombas y los asesinatos, llegamos a la ESMA. ¿Y Qué fue la ESMA? Fue un lugar por donde pasó gran parte de la oficialidad joven, en su gran mayoría para cumplir órdenes. Ordenes. Y yo que una vez pase por una academia militar sé que “una orden, primero, se cumple” y si no se esta de acuerdo “después se levanta un recurso”. En el caso de la ESMA: ¿A quiénes iban a presentar un recurso los jóvenes oficiales? A nadie, porque el Almirantazgo los dejó librado a su suerte. Al mejor estilo de aquél político cobarde: “Hagan lo que tiene que hacer pero no me lo cuenten”. Entonces llego a la ESMA la hora de la “tortura técnica” y la “desmesura”, que vos Abel narras como nadie. La hora del “Sultán”, un Rey, un Monarca, dueño de la vida y de la muerte. Detrás del “Sultán” estaba el personaje “Chavarri”, emparejado con la “Negra” Marta Bazán, un cuadro de las FAR, de quien “Goyo” Levenson, su suegro, siempre esperó una explicación de por qué había entregado a su esposa. Murió sin encontrar respuesta. Recuerdo que me contó su historia durante su exilio y así se conoció en la Argentina.

A través de tu novela histórica recobran vida “Perrone”, “El Lobo” “Armando” y su novia “Greta Carrasco”. También se habla de “Natalio Kurten”, el que en la realidad intentó volar la Fragata “Santísima Trinidad”, entre otros graves atentados; el “Negro” Stille, quien se ligó afectivamente con “Greta” violando el código de conducta revolucionario,  porque su esposo “Kurten” estaba preso; “Mendioroz”, un amante de los uniformes, a quien yo reconozco con los nombres de guerra “Mendricrim”, “Lauchón” o “Hernán”. Todos personajes siniestros que de haber triunfado nos hubieran implantado el modelo cubano, o “castrista”. En estos días lo ha reconocido Antonio Cafiero.

Ni qué hablar de “Rodolfo Gallindo”, un aventurero de la peor especie, al que tuve que tratar y sentarlo frente a Jorge Born en el “Hotel Lancaster” y así ir preparando el clima para el primer indulto de 1989. Lo junte con el empresario a quien le pidió perdón y le devolvió el reloj que le había robado en 1974, cuando lo secuestró. Pensé que iba a hablar de “reconciliación, de un país “vivible” y salió pidiendo dinero.

Resumiendo, a la Armada, tras el 24 de marzo de 1976, recibió la responsabilidad de “purificar” a la Argentina de los Montoneros. Lo hicieron muy mal pero lo hicieron. Su centro fue la ESMA. También fui impiadoso con ese centro durante mi vida en el exterior, entre 1979-1982. Un muy cercano pariente mío, quizá un ejemplo de una sociedad que se mantenía (y mantiene) al margen de todo, como si nada los conmoviera, se puso a llorar, en Washington, cuando le mostré un informe de lo que allí pasaba.

Con la Argentina al borde del incendio y el quebranto como lo dejó Raúl Ricardo Alfonsín, con Carlos Saúl Menem llegaron los indultos, como una forma de poner un bálsamo en las tremendas heridas, en uno y otro bando. Aún espero una palabra de Menem al respecto.  Confío en que no pase a la historia de una manera tan indigna. Que la valentía que supo demostrar en algunos momentos no se melle ante los vientos del “progresismo” o el temor a alguna revelación de su íntimo pasado.

Lo cierto, Abel, es que en ese pozo negro de la ESMA entraron muchos, demasiados, personajes, tan bien reflejados en tu libro. Los que perdieron la guerra militar, hoy son vencedores. Y a los que triunfaron los convirtieron en “presos políticos” porque para llegar a ellos se violaron todos los preceptos jurídicos y consitucionales. Sus juicios no son juicios, son parodias. Es venganza. La humillación como dijo “Armando”

Fue reparador observar en el relato los nombres de Ignacio Pirovano, Nora Jaureguiberry, Hugo Caballero, Javier Fernández y Jorge Mourath, personajes que pasaron por el Palacio San Martín, en su gran mayoría, y que dejaron recuerdos muy gratos.

Quiero dejar una media revelación antes de irme y transmitir mi conclusión final. En una ocasión un presidente constitucional me pidió a través de altos jerarcas de su gobierno si yo podía hablar con un argentino amigo mío para que ayudara a que el capitán de la Armada, Ricardo Cavallo, no saliera de México, extraditado a España, cuando lo pedía un juez Garzón. Tomé esta solicitud como una “cuestión de Estado”. Hable con ese argentino, muy comprometido hechos que pasaron en la década del setenta. Después de escucharme, me dijo: “Si Tata, te voy a ayudar porque a esta página hay que darla vuelta”. Es decir, demostró una enorme grandeza. Así viaje a México y ayude al capitán Cavallo.
No se hizo más porque el “timorato” presidente no dio otra orden. Si hoy me volvieran a pedir un favor similar lo haría. Incluso por alguien que estuvo en lo que yo considero la mala senda con tal de terminar este clima de odio en el que estamos sumergidos. Como cuando me senté a conversar, como argentinos, con tus personajes Estefanich, Cirilo Gannan, “Bonfanti” y “Del Toro”.

Y me voy, ahora sí, con la conclusión. Esto es lo que yo pienso a mis 64 años, tras haber sido testigo y vivir innumerables acontecimientos. De esta posición no me muevo, a pesar de los agravios: Si ellos, los terroristas, hubieran ganado esa “guerra”, tal como la reconoció la Cámara Federal de 1985, esta Feria del Libro de hoy no se hubiera realizado, y muchos de los que aquí estamos viviríamos en el exterior o hubiéramos sido fusilados. Por razones muy privadas yo no voy a visitar a los presos en Marcos Paz, pero desde aquí les digo  “gracias”. A pesar de sus enormes errores y sacrilegios, “Muchas Gracias” y aspiro a que salgan cuanto antes.

Fallo unánime de la Sala II de la Cámara de Casación Penal

Estimados amigos:

Les envío un muy importante fallo de la excelente Sala II de la Cámara de Casación Penal, del cual milagrosamente salió por FALLO UNÁNIME. Es importante para los defensores que tienen a sus asistidos con condenas no firmes. 

Les ruego difundir a todos.

Eduardo San Emeterio

Ver la página de más arriba titulada:  PRISION DOMICILIARIA

sábado, 7 de mayo de 2011

La espada de Damocles

Un artículo escrito para el Informador Público, el año pasado, por Francisco Scolaro cobra notoria actualidad a la luz del valiente accionar de la viuda del capitán Humberto Viola, quién invocó la reciente declaración en un juicio del veterano dirigente peronista Antonio Cafiero para insistir en su pedido de que se considere crimen de lesa humanidad el atentado contra su esposo y se reabra la causa.

Justamente a raíz de las mencionadas declaraciones de Cafiero en la causa de Larrabure, nuevamente la espada de Damócles pende sobre las cabezas de muchos ex terroristas hoy amparados en una amnistía –injusta ante la igualdad de la ley para todos los ciudadanos de la República Argentina- y protegidos por un estado que ha olvidado sistemáticamente a las víctimas del terrorismo asesino.

Hoy el mundo entero es partícipe del júbilo de las familias de las víctimas del 11 de Septiembre de 2001, en el atentado de las Torres Gemelas de New York, ante el acto justiciero llevado a cabo por su Presidente Barack Obama de ordenar aniquilar al peligroso terrorista internacional Osama Bin Laden.


Mientras tanto en nuestro país, las víctimas del terrorismo continúan siendo ignoradas, sus familiares desfilan ante los tribunales sordos a sus reclamos, los soldados que combatieron y aniquilaron al terrorismo cumpliendo las órdenes del mismo estado son juzgados, privados ilegítimamente de su libertad hasta el punto de ser considerados “presos políticos” mueren en cárceles comunes o esperan que finalicen juicios armados y con sentencia escrita antes de que se emita cualquier fallo.

Es de “lesa humanidad” el asesinato del Coronel Larrabure
20.10.2010 | Justicia | Informador Público
por Francisco Scolaro para el Informador Público

Deberán declarar Bonasso y Caparrós. La calificación podría abarcar a la totalidad de los delincuentes montoneros que hoy están en el Gobierno (Verbitsky, Garré, Kunkel, Conti, Bettini, Taiana, Bielsa, los KK y algunos más).

Ayer se difundió por Cadena 3 - Redacción Santa Fe Capital -en el programa EL OBSERVADOR del periodista Pablo Rossi, lo siguiente:

La Fiscal a cargo de las acciones deducidas por el asesinato del Coronel Argentino del Valle Larrabure, ha resuelto en el día de la fecha hacer lugar al pedido de investigación de los familiares, patrocinados por el Dr. Vigo Leguizamón, y ha ordenado abrir la instrucción pertinente.

Las acciones apuntan a configurar dicho crimen como de lesa humanidad, basado en el hecho de haberse cometido por una organización armada (ERP), en el período en el que regía el Estado de Sitio decretado por un Gobierno Constitucional y Democrático.

El texto de la norma que ponía en vigencia esa medida, ampliado y prorrogado durante el año 1975, determinaba claramente que tal situación excepcional se adoptaba para asegurar la defensa del orden legal constituido frente al ataque que, bajo la identificación expresa de plan criminal, llevaban adelante grupos sediciosos y subversivos, en los que incluía entre otras autodenominadas Organizaciones Político-Militares, a aquella estructura.

Al resolver iniciar la instrucción, la Fiscal da por sentado que se acepta el encuadramiento del crimen como de lesa humanidad, por lo tanto imprescriptible. Para lo cual ha citado a declarar inicialmente en calidad de testigos, a Antonio Cafiero y A. Ruckauf por un lado (responsables de la implantación de la medida durante el gobierno de Estela M. de Perón), y a los entonces miembros de organizaciones subversivas Miguel Bonasso, A. Caparrós y otros.

Es importante destacar, por nuestra cuenta, que si ello prospera, se destrabará también la Causa Viola en Tucumán, lo que a su vez dará pie para activar la “megacausa” de montoneros que mantiene abierta el Fiscal Federal General Dr. Romero Victorica, y tratándose, sin duda, todo eso de un verdadero Plan Sistemático.

Pues tampoco podrán aducir que desconocían lo que estaba sucediendo... Y como ya no hay “leyes de impunidad” (Obediencia Debida, Punto Final y el Indulto oportunamente derogados). Entonces se dará lo que viene anticipando desde un año largo el ex montonero Lic. Luis (NG “Mariano”) Labraña: o todos libres, o todos presos.

viernes, 6 de mayo de 2011

Piden reabrir el caso del capitán Viola
06/05/11
Tucuman. Corresponsal

La viuda del capitán Humberto Viola, asesinado hace 36 años por el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), invocó recientes dichos en un juicio del veterano dirigente peronista Antonio Cafiero para insistir en su pedido de que se considere crimen de lesa humanidad el atentado contra su esposo y se reabra la causa.

En ese hecho, ocurrido el 1° de diciembre de 1974, también fue muerta María Cristina Viola, de 3 años, hija del militar. 

En 2009, el juez federal N° 1 de Tucumán, Daniel Bejas, rechazó la reapertura de la causa por entender que no se trató de un crimen de lesa humanidad -ya que el ERP no formaba parte del Estado- y porque sus autores habían sido juzgados y condenados.

María Cristina Picón, la viuda de Viola, apeló el fallo de Bejas ante la Cámara Federal de Tucumán. Y ahora añadió como elemento de prueba a su favor declaraciones efectuadas el mes pasado por Cafiero en la causa por el secuestro y asesinato en los años 70 -también por el ERP- del coronel Argentino del Valle Larrabure.

Según la presentación, Cafiero dijo allí cuando se le preguntó si las organizaciones guerrilleras fueron un factor de poder: “Fueron efectivamente un factor de poder muy importante.

Diputados deben haber sido treinta y pico ...; los gobernadores fueron un número menor. Estimando groseramente que deben haber sido unos 15 gobernadores”.

Para la viuda estos dichos indicarían que tanto el Poder Ejecutivo como el Legislativo de entonces “facilitaron con su acción u omisión el accionar terrorista”.

Carta a la CSJ y donación del libro "Los Mitos Setentitas"

Julio C. ALFONSO CORREAS
abogado

Lavalle 1454, 4to. piso
C1048AAJ - Buenos Aires
       tel-fax 4371-4985
alfonso@mab-abogs.com. Ar


Buenos Aires, 26 de abril de 2011.


Señores Jueces de la Excma.
CORTE SUPREMA DE JUSTICIA DE LA NACION.
S / D.

De mi consideración:

Me dirijo a VV.EE . con la autoridad que me dan más de 50 años al servicio de la justicia, primero en la justicia federal y luego en el ejercicio profesional, en la actividad académica y en la docencia universitaria.

La doctrina de VV.EE . sobre los llamados delitos de lesa humanidad no la comparto y advierto, con preocupación, soslaya la verdad sustancial de nuestra historia reciente, la de los años 70. Además generó y genera una división negativa de nuestra sociedad . Ello no empece ni mengua mi deber de resaltar ante VV.EE. que, a su amparo, se están cometiendo atrocidades judiciales más graves aun pues parten de una concepción perversa del derecho, con la que se victimiza discriminadamente a quienes no tienen más culpa que la de haber sido algunos de los ocasionales funcionarios gubernamentales en nuestra confusa, o confundida, vida política de esos años y, entonces, se lo hace violando ahora lo que se dice defender, es decir, los derechos humanos de ellos.

Así estamos en que aquella tenebrosa década ya no es lo que en realidad fue. Algunos están confundidos por no haberla vivido, otros, que si la han vivido, parece la han olvidado y otros, finalmente, han encontrado en el ocultamiento de la verdad una forma solapada para enarbolar sus viejas banderas. Nada de esto es bueno, y malos serán sus resultados.

Permítaseme entonces que, como una muy modesta contribución a la verdad en crisis, acompañe a la presente el libro "Los Mitos Setentistas" de A. Laje Arrigoni, recientemente aparecido, como una donación a la Biblioteca de W.EE . en la que tanto y tantos hemos aprendido.

Cumplo con la presente un deber moral y de conciencia insoslayable, y
confío sobrevendrá un cambio positivo pues así la justicia superará a la política.

Ruego a Dios, Nuestro Señor, ilumine a VV.E E

Julio C. ALFONSO CORREAS
“abogado”
CPACF 5-688

martes, 3 de mayo de 2011

¿Existe el "terrorista bueno" y el "terrorista malo"

Celebramos que ayer la presidente Cristina Fernández de Kirchner hay expresado  su rechazo al terrorismo a través de un tibio comunicado enviado a la Casa Blanca por la muerte de Osama Bin Laden.

Resulta una “paradoja” que este gobierne exprese que “La muerte de Osama Bin Laden coloca al terrorismo internacional, una vez más, como tema central de la sociedad. La República Argentina manifiesta su profundo rechazo a quienes utilizan la política o la religión para cometer acciones criminales”.

Una “paradoja”, por definición,  es una idea extraña, opuesta a lo que se considera verdadero o a la opinión general. En otras palabras, es una proposición en apariencia verdadera que conlleva a una contradicción lógica o a una situación que infringe el sentido común. En retórica, es una figura de pensamiento que consiste en emplear expresiones o frases que envuelven contradicción.

Solo cabe pensar que el gobierno ha dado un vuelco en su política respecto al terrorismo o es solo mera retórica obligada por las circunstancias y no continuar en el aislamiento internacional que estamos inmersos.

En el mencionado repudio del gobierno argentino, solo denuncia al terrorismo internacional… Nos cabe la pregunta ¿El terrorismo solo es malo cuando es internacional y el terrorismo entre hermanos está permitido?

La “paradoja” es un poderoso estímulo para la reflexión y así mismo los filósofos a menudo se sirven de las “paradojas” para revelar la complejidad de la realidad.

En la política también se dan las “paradojas” y eso es lo que  acaba de ocurrirle a la Presidente y sus asesores, si se repudia el terrorismo se lo debe hace en todos sus términos y no solo a lo que políticamente les conviene. Nuestra sociedad ha cometido un terrible pecado, el de olvidar e ignorar a sus víctimas de ese terrorismo que asoló a la República en las décadas de los 60 y 70.

Ese terrorismo desató una guerra que ensangrentó a la Argentina y hoy continuamos divididos como sociedad por la “historia oficial” montada en una mentira. Dice San Agustín, en la Carta 155: "Las verdades a medias, son mentiras enteras".

El que miente, salvo que sea patológico, tiende a tener sentimientos de culpabilidad. Pero las verdades a medias resultan especialmente repulsivas, ya que el mentiroso, en muchas ocasiones, además pretende salir indemne, eliminando toda consciencia de haber mentido. Y es así que en esa “historia oficial”, con la que se ha envenenado especialmente la mente de la juventud, existe un solo demonio: el llamado “terrorismo de estado” y el accionar criminal de las bandas terrorista que atacaron a la Nación toda, es benignamente olvidado y perdonado. Esa versión entre “psicópatas asesinos represores” y “jóvenes idealistas” es repulsiva hasta para los propios terroristas que han declarado, en más de una ocasión que, ellos combatieron en una guerra para alzarse con el poder del estado. No eran jóvenes ignorantes de sus acciones, eran militantes revolucionarios convencidos y las Fuerzas Armadas y de Seguridad no era una “asociación ilícita”… eran el brazo armado del estado que se defendió ante sus agresores.

El olvido de esa verdadera historia es el pecado de la sociedad –todos testigos de la época- y constituye el crimen de la mentira oficial pergeñada desde las más altas funciones del estado mismo. Y ahora se da la “paradoja” de reconocer y denunciar al “terrorismo internacional” uniéndose al concierto de las naciones que celebran la muerte de un siniestro personaje terrorista. No existe el “terrorista bueno” y el “terrorista malo”, “todo terrorismo es malo” y como tal debe ser sopesado en la historia.

Habiendo sido la sociedad argentina la que sufrió las peores consecuencias de la guerra revolucionaria, le corresponde a ella pronunciarse sobre el tema y no dejarlo solo en las manos de los políticos por ser un tema demasiado serio y que incumbe al futuro de la República Argentina. Por eso insistimos en nuestra propuesta de lograr una Pacificación Nacional Definitiva, basado en una ley que nos ayude a superar las diferencias y rencores del pasado, para mirar con optimismo el futuro y legar a las generaciones siguientes un país donde vale la pena vivir, trabajar  y amar.

Por una nueva década en paz y para siempre.