miércoles, 15 de marzo de 2017

HECHOS, NO PALABRAS


Deben retomarse las promesas de campaña para que en la Argentina no haya más víctimas sin reconocimiento ni victimarios sin castigo

Cuando todavía era candidato a la presidencia de la Nación, Mauricio Macri aseguró que, de acceder al gobierno, con él se acabaría "el curro de los derechos humanos" (sic).

Distintos sectores de la población aprobaron esta afirmación de un cambio de rumbo desde una mirada dirigida a revisar la trascendencia histórica de los años 70, luego de 12 años de administración kirchnerista en los que el fiel de la balanza fue inclinado falazmente hacia un extremo. Sin embargo, transcurridos 15 meses de gobierno, aquella promesa sigue incumplida.

Como resultado de la mal llamada "década ganada", el Poder Judicial se vio jaqueado por el ideologizado abrazo de conceptos como "justicia y militancia", una yunta tan antagónica como peligrosa que derivó en que ex miembros de la guerrilla revolucionaria integraran tribunales que debían juzgar a militares. Así ocurrió en Santiago del Estero, con integrantes del Tribunal Oral Federal,hasta que la Cámara Federal de Casación Penal ordenó apartarlos de una megacausa por presuntos delitos de lesa humanidad ante la existencia de "dudas razonables acerca de su imparcialidad" y la necesidad de "evitar una inusitada privación de justicia".

El bienvenido debate abierto recientemente sobre aquella sangrienta década trae nuevamente a la luz la guerra revolucionaria iniciada por organizaciones armadas subversivas que pugnaban por instalar un régimen marxista capaz de convertirnos en algo parecido a la Venezuela actual, con una infiltración de militares cubanos en sus fuerzas armadas, en gran medida responsables de sostener el corrupto régimen de Maduro.

La brutal represión con que los gobiernos militares repelieron localmente el terrorismo merece asimismo una mirada ecuánime y sin amputaciones ni ánimo vengativo, dirigida a encontrar la verdad y a castigar por igual a unos y a otros por todo aquello que se hizo al margen de la ley desde ambos bandos.

Esta nueva instancia clarificadora constituye toda una oportunidad para que el presidente Macri cumpla su promesa y asuma protagonismo en la búsqueda de la verdad y la pacificación, dando vuelta otra página crucial del mendaz relato construido por el anterior régimen, habitado sólo por sangrientos militares e inocentes guerrilleros, una dicotomía que propuso justicia para unos e impunidad y beneficios para otros.

Manteniendo la forzada argumentación del peligro de fuga y desconociendo razones humanitarias, no ha habido cambios en el tratamiento a los detenidos: tanto a los condenados como a los procesados se les niega el derecho constitucional a la prisión domiciliaria en razón de su edad o estado de salud. Como reiteradamente denunciamos desde estas columnas, personas de más de 70 años, en muchos casos enfermas, no reciben la debida atención.

Bajo el falaz manto protector de la defensa de los derechos humanos, se cometieron millonarias estafas contra el Estado nacional. Inmersos en el barro de la corrupción y lejos del juvenil idealismo combativo, la malversación de fondos públicos fue el escandaloso camino elegido por muchos; entre ellos, la Fundación Madres de Plaza de Mayo, con Sueños Compartidos, y la organización Tupac Amaru, liderada por Milagro Sala, investigadas por millonarias defraudaciones ligadas a la construcción de viviendas sociales.

Con insistencia, Jovina Luna, hermana del soldado Hermindo Luna, asesinado en 1975 por Montoneros en el asalto al regimiento de Formosa, solicitó al secretario de Derechos Humanos el listado de beneficiarios de las leyes de reparación que recibieron indemnizaciones del Estado por considerárselos "víctimas" de la represión estatal en aquellos años oscuros. Tras una innecesaria demora, durante la cual se amparó en un primer momento en que se trataba de datos "sensibles", finalmente, el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación consideró "oportuno" disponer la publicación en su página web de los listados desde su digitalización, en 2004, exceptuando lo clasificado como "secreto", así como la confección de una base de datos específica con las diferentes categorías de indemnizaciones, cuya coordinación se pidió al secretario de Derechos Humanos, Claudio Avruj.

A partir de la semana próxima, respetando el principio constitucional que obliga a publicitar los actos de gobierno y a transparentar la utilización de los fondos públicos, se podrá acceder a información sobre indemnizaciones a ex presos políticos, ex exiliados y familiares de desaparecidos. Cabe recordar que el grueso de las indemnizaciones se asignó con anterioridad a 2004, por lo que no se revelarán los nombres de muchos de los que cobraron abultadas sumas.

Los listados permitirán confirmar de qué forma se interpretaron los hechos, a quiénes se consideró "víctimas" y si los asesinos de Hermindo Luna, o de alguno de los 12 soldados y oficiales del Ejército que fallecieron en ese ataque, fueron literalmente premiados con un monto de dinero por una muy conveniente interpretación kirchnerista que insólitamente los consideró "víctimas del terrorismo de Estado".

El desafío es retomar las promesas de campaña para que en la Argentina no haya más víctimas sin reconocimiento ni consuelo y victimarios sin castigo, como resultado de una ley que lejos está de ser pareja para todos, de la reiterada violación de los principios republicanos que nos rigen y de una dialéctica pseudoprogresista que ha venido alimentando el odio, los enfrentamientos y el afán de venganza anclándonos al pasado en lugar de apostar a la pacificación.


RECORDANDO A LAS VICTIMAS DEL TERRORISMO EN ARGENTINA


FALLECIÓ OTRO PRESO POLÍTICO


Estimados Amigos:

A través de la Unión de Promociones hemos tomado conocimiento que lamentablemente el martes 14 de marzo de 2017 falleció el señor Teniente Coronel (R) VGM Anselmo Pedro Palavezzati (Artillería - Promoción 94 - CMN), injustamente detenido como  Preso Político.

Consecuentemente, ya son 397 (trescientos noventa y siete) los fallecidos, pertenecientes a todas las Fuerzas Armadas, Fuerzas de Seguridad, Fuerzas Policiales, Fuerzas Penitenciarias y Civiles; en el marco de este proceso de persecución, venganza y exterminio, donde SE CONTINÚAN REPITIENDO en forma sistemática infinidad de irregularidades jurídicas, instrumentadas en el ámbito de una justicia prevaricadora.

Debe destacarse que del total de Presos Políticos que han fallecido, 56 (cincuenta y seis) decesos se han producido desde el día 10 de Diciembre de 2015.


Expresamos nuestras sentidas condolencias a todos sus familiares, allegados, compañeros y amigos, rogándole al Señor, les conceda pronta y cristiana resignación.

Dadas las avanzadas edades y estados de salud de los Presos Políticos en la Argentina, estas lamentables noticias son cada vez más seguidas. Una vez más levantamos nuestra voz hacia el poder de turno, no pueden continuar con esta matanza selectiva… es su obligación como presidente de todos los argentinos garantizar el debido proceso, la igualdad ante la ley, brindar asistencia sanitaria adecuada y por sobre todo lograr la unión de la sociedad para superar las antinomias que después de casi 205 años aún nos mantienen divididos. Es hora de sin odios, ni venganzas, es hora de una mirada superadora. ¡BASTA!

Sinceramente,

Pacificación Nacional Definitiva
por una Nueva Década en Paz y para Siempre

martes, 14 de marzo de 2017

FALLECIÓ OTRO PRESO POLÍTICO


Estimados Amigos:

A través de la Unión de Promociones hemos tomado conocimiento que lamentablemente el jueves 09 de marzo de 2017 falleció el señor Suboficial Principal (R) Marcelo Luna (Policía de la Provincia de Córdoba), injustamente detenido como  Preso Político y de 81 años de edad.

Consecuentemente, ya son 396 (trescientos noventa y seis) los fallecidos, pertenecientes a todas las Fuerzas Armadas, Fuerzas de Seguridad, Fuerzas Policiales, Fuerzas Penitenciarias y Civiles; en el marco de este proceso de persecución, venganza y exterminio, donde SE CONTINÚAN REPITIENDO en forma sistemática infinidad de irregularidades jurídicas, instrumentadas en el ámbito de una justicia prevaricadora.

Debe destacarse que del total de Presos Políticos que han fallecido, 55 (cincuenta y cinco) decesos se han producido desde el día 10 de Diciembre de 2015.

Expresamos nuestras sentidas condolencias a todos sus familiares, allegados, compañeros y amigos, rogándole al Señor, les conceda pronta y cristiana resignación.

Dadas las avanzadas edades y estados de salud de los Presos Políticos en la Argentina, estas lamentables noticias son cada vez más seguidas. Una vez más levantamos nuestra voz hacia el poder de turno, no pueden continuar con esta matanza selectiva… es su obligación como presidente de todos los argentinos garantizar el debido proceso, la igualdad ante la ley, brindar asistencia sanitaria adecuada y por sobre todo lograr la unión de la sociedad para superar las antinomias que después de casi 205 años aún nos mantienen divididos. Es hora de sin odios, ni venganzas, es hora de una mirada superadora. ¡BASTA!

Sinceramente,

Pacificación Nacional Definitiva

por una Nueva Década en Paz y para Siempre

domingo, 12 de marzo de 2017

LA PRIMERA VÍCTIMA


Se cumplen hoy 57 años del sangriento asesinato de la primera víctima del terrorismo en nuestro país: una niña de tres años. En la madrugada del 12 de marzo de 1960, durante la presidencia de Frondizi, un comando del Movimiento Peronista de Liberación Uturuncos hizo estallar una bomba en la casa del mayor David Cabrera. En el atentado murió Guillermina, hija menor de Cabrera, y él, su esposa y sus otros dos hijos, de cinco y seis años, sufrieron gravísimas heridas.

Si bien ninguna víctima de la violencia que asoló la Argentina debe ser olvidada, son demasiados los muertos cuya inocencia absoluta no es necesario probar, y que jamás han sido reconocidos oficialmente por ningún gobierno o ninguna organización de derechos humanos.

Nuestros legisladores realizarían una gran contribución a la verdad, la pacificación y la concordia si se instituyera un Día de las víctimas del terrorismo. Y qué mejor que el 12 de marzo, para que en nuestra memoria colectiva siempre recordemos el cruento atentado terrorista que inició la espiral de violencia más sangrienta de nuestra historia, y que se llevó la vida de su primera víctima: Guillermina Cabrera, una niña de tres años.

Manuel Pedro Fraga
DNI 12.361.798

sábado, 11 de marzo de 2017

DD.HH. S.A.


En la Argentina, sólo el terrorismo de Estado ha sido considerado como crimen de lesa humanidad y ni un solo jefe o integrante de las organizaciones armadas revolucionarias está preso. Tampoco fueron llevados a juicio los funcionarios del gobierno 1973-1976 que concretaron la "aniquilación" ordenada y el "exterminio" sugerido por Perón, incluida su esposa y sucesora. El nunca rendido dinero de las indemnizaciones fue sólo para las víctimas de la violencia estatal, no para las del terrorismo y en muchos casos los ex guerrilleros recibieron cargos públicos, cuando no se convirtieron en adalides de los derechos humanos, como Horacio Verbitsky. Las estadísticas del CELS al 31/12/2016 no dejan lugar a dudas (http://www.cels.org.ar/blogs/estadisticas/). Durante el período 1983-1987 se celebraron los juicios a las Juntas y a la cúpula de la policía bonaerense, con un total de 17 imputados, de los cuales once fueron condenados y seis absueltos. Entre 1988 y 2005, período posterior a las leyes de obediencia debida y punto final de Alfonsín y los indultos selectivos de Menem, se acumularon 23 nuevas condenas por apropiación de menores. Recién en 2006 se dictó la primera sentencia posterior a la anulación de las leyes e indultos citados y al fallo de la CSJN que declaró su inconstitucionalidad. Aunque el Tratado de Roma y el derecho humanitario internacional incluyen los crímenes de organizaciones armadas no estatales como delitos de lesa humanidad, esa universal doctrina fue bloqueada por la Procuración General de la Nación en línea con la estrategia del kirchnerismo de utilizar los derechos humanos comprando más impunidad para su gestión corrupta. Una perversa y aceitada maquinaria político judicial dirigida desde la PGN y el CELS que apuntó exclusivamente a los agentes del Estado (excepto los del gobierno Perón-Perón) tuvo el siguiente resultado: 2939 fueron acusados por delitos de lesa humanidad, de ellos 1120 están presos, aunque sólo fueron condenados 682 de ellos. Hay 517 encarcelados con prisión preventiva desde hace años, lustros o casi un decenio. Del total de acusados ya murieron 486, la inmensa mayoría sin sentencia, ya que sólo 59 de ellos habían sido condenados.

Impunidad para la corrupción, el peronismo y el terrorismo, dinero sólo para las víctimas del terrorismo de Estado, nada para las víctimas de la guerrilla y venganza consumada. A eso llamo yo Derechos Humanos S.A.

Pedro José Güiraldes


viernes, 10 de marzo de 2017

UN CAMINO HACIA LA CONCORDIA


La guerra de los años 70 fue cruel, extremadamente cruel. Por un lado, miles de guerrilleros, adiestrados muchos de ellos en Cuba, la iniciaron y desarrollaron con asesinatos incalificables (el juez Quiroga, Rucci, Sacheri, Genta, Soldati, Mor Roig, etc.), secuestros seguidos de muerte (Aramburu, Ibarzábal, Larrabure, Salustro, etc.), asaltos a cuarteles, bancos, extorsiones, bombas y otros hechos vandálicos, hasta sumar un total de 20.642 entre los años 1969 y 1979. Su objetivo era alcanzar el poder para convertir nuestra república en un Estado totalitario marxista. Estas acciones no distinguieron gobiernos de facto o constitucionales.

Por otro lado, las Fuerzas Armadas, de seguridad y policiales debieron enfrentar la agresión subversiva en defensa del Estado en cumplimiento de decretos firmados por la viuda de Perón e Ítalo Luder y refrendados por sus ministros. Esas fuerzas ejecutaron la orden de aniquilar la acción terrorista, no sin haber cometido extralimitaciones inadmisibles e ilegales. El presidente Alfonsín optó por ordenar el enjuiciamiento tanto de los comandantes en jefe de las Fuerzas Armadas como de las cabezas de las organizaciones terroristas.

La sanción de las leyes de obediencia debida y punto final extinguieron todas las acciones penales promovidas contra ambos contendientes a excepción de oficiales superiores y jefes guerrilleros. En 1989 y 1990 se dictaron los indultos que extinguieron todas las acciones y penas privativas de la libertad.

Con la llegada al poder de los Kirchner, se abandonó ese camino hacia la concordia y se impuso un relato falso y asimétrico de los hechos, bajo la proclama de una falsa política de "derechos humanos" declarada política de Estado, bajo cuyo amparo comenzó una persecución teñida de venganza contra los hombres de las Fuerzas Armadas y de seguridad que reprimieron el ataque subversivo. Los agresores pasaron a ser "jóvenes idealistas", premiados con suculentas indemnizaciones y convocados para altísimas funciones públicas como ministros, legisladores, magistrados judiciales, etc. Esta vindicta incluyó también a civiles y religiosos, a designio del poder.

La nueva mayoría de la Corte, instalada a partir de 2003, se encargó de "remover los obstáculos", como sostuvo Lorenzetti, que se presentaban para la concreción de aquella política y, en consecuencia, poder reabrir los procesos y volver a juzgar por los hechos ocurridos 30 años atrás. Para concretar ese designio político de perseguir y castigar de por vida a los defensores del Estado acusados por delitos de lesa humanidad se violó el orden jurídico, no sólo en la materialidad de las leyes positivas que lo integran, sino incluso en los principios que constituyen desde hace siglos patrimonio jurídico y cultural de los pueblos civilizados. Así, se arrasó con el principio de legalidad -pilar de las libertades en el mundo occidental- al aplicar con retroactividad tipos y condiciones de delitos que no existían al momento de los hechos; se emplearon retroactivamente en perjuicio de los imputados leyes más gravosas; se desconocieron el instituto de la cosa juzgada y el de la prescripción, mientras que se privó al Legislativo y al Ejecutivo de los dos instrumentos soberanos -y por ende irrevisables- que la Constitución les dio para consolidar la paz interior, esto es, la amnistía y los indultos para cualquier clase de delitos, especialmente los políticos.

Puede afirmarse, sin exageración, que casi todo el mundo jurídico no ideologizado ha denunciado el atentado cometido contra la Justicia en nuestro país. Como también la herramienta empleada para ese fin, esto es, el proceder de muchos jueces y funcionarios judiciales de todos los niveles, quienes, olvidando el juramento esencial de impartir justicia, se prestaron a la fabricación política de juicios que quedarán, para vergüenza de esta generación de argentinos, como muestras de arbitrariedad, corrupción, fraude y prevaricación. La Academia Nacional de Derecho y Ciencias Sociales, en dictamen del 25 de agosto de 2005, reprobó enfáticamente los pronunciamientos de la Corte.

El saldo de lo ocurrido en la Argentina al cabo de 12 años -que, a mayor abundamiento, se valió de la siembra permanente de discordia entre los argentinos como garantía de éxito- ha sido trágico, no sólo por el daño causado a la República y al bien común, sino porque ya son 344 los hombres que han muerto en cautiverio, la mayor parte de ellos sin haber recibido condena; mientras que más de 1600 ancianos y enfermos, encerrados en cárceles comunes, aguardan en condiciones inhumanas que se cumpla para ellos la misma sentencia de muerte. Con el estigma de lesa humanidad, se los trata como a los esclavos de antaño o a los parias, privándolos de todo derecho o garantía. Son los únicos a quienes se les deniega el beneficio de la detención domiciliaria y se los priva de una elemental asistencia médica. Son los únicos a quienes se mantiene en prisión provisional, sin condena, luego de dos, tres, diez y más años. Son los únicos a los cuales se les niega la aplicación de la ley penal más benigna para el cómputo de sus penas. Son los únicos a los cuales se les niega el instituto de la prescripción. Son los únicos a quienes no se conceden la excarcelación, la libertad condicional o las salidas transitorias de las que gozan legalmente todos los presos, no importa el crimen por el que hayan sido acusados o condenados

Esto debe terminar. El nuevo gobierno, la nueva dirigencia política, despojada de la ideología y del instrumento político del odio que caracterizó al kirchnerismo, hoy constituye una nueva esperanza y es indispensable que restaure la concordia y la vigencia de la justicia. La Argentina conmemorará pronto los 200 años de su independencia. ¿Puede haber fiesta nacional cimentada en el odio de unos contra otros, el deseo de venganza y, como marco general, la indiferencia de muchos?

La sinceridad en el reconocimiento de la verdad, el empeño en practicar la justicia, la inclinación a procurar la concordia, todo esto es necesario -aunque difícil- para asegurar la paz y la unidad nacional.

Alberto Solanet
Presidente de la Asociación de Abogados por la Justicia y la Concordia