martes, 2 de junio de 2015

FALLECIÓ OTRO PRESO POLÍTICO


Estimados Amigos:

A través de la Unión de Promociones hemos tomado conocimiento que el sábado 30 de Mayo de 2015 falleció el señor Teniente Coronel (R) Carlos Alberto del Campo (Ingenieros - Promoción 96 - CMN), quién se encontraba injustamente detenido como  Preso Político.

Con él, son 296 (doscientos noventa y seis) los Camaradas fallecidos, pertenecientes a todas las Fuerzas Armadas, de Seguridad, Policiales, Penitenciarias y civiles; en el marco de este proceso de persecución, teñido de incontables irregularidades jurídicas y sistemática venganza, propias de una justicia prevaricadora.

Expresamos nuestras sentidas condolencias a todos sus familiares, allegados, compañeros y amigos, rogándole al Señor, les conceda pronta y cristiana resignación.

Dadas las avanzadas edades y estados de salud de los Presos Políticos en la Argentina, estas lamentables noticias son cada vez más seguidas. Una vez más levantamos nuestra voz hacia el poder de turno, no pueden continuar con esta matanza selectiva… es su obligación como presidente de todos los argentinos garantizar el debido proceso, la igualdad ante la ley, brindar asistencia sanitaria adecuada y por sobre todo lograr la unión de la sociedad para superar las antinomias que después de casi 205 años aún nos mantienen divididos. Es hora de sin odios, ni venganzas, es hora de una mirada superadora.

Sinceramente,

Pacificación Nacional Definitiva
por una Nueva Década en Paz y para Siempre

PERÍODO AUSENTE


He vivido en estos días los actos conmemorativos por los 205 años de vida del Ejército Argentino. Entre ellos, destaco la formación en el Colegio Militar de la Nación y la muestra que se hizo en el Campo Hípico Militar, ambos impecables. En el primero escuché el mensaje del señor jefe del Estado Mayor de la fuerza y en el segundo recorrí los distintos stands de la muestra, en especial los que destacaron cada arma, especialidad y aspectos de beneficios institucionales, con la franca intención de entusiasmar y captar posibles candidatos de ingreso a la fuerza.


Hay un aspecto por demás significativo, común a los dos hechos: la ausencia total de una referencia histórica de la década del 70 y los muertos en la lucha contra la subversión. Resultó significativo que en la reseña histórica declamada por el jefe del Ejército, ese período no existiera. Por ese período de la institución hay 2000 prisioneros de guerra/políticos militares que recibieron la orden de combatir al terrorismo guerrillero mundial en el país, son también parte de este Ejército. En la muestra faltó el stand enrejado con ancianos de más de 80 años, con casi 300 muertos en la cárcel. Ellos también festejaron el día.

Enrique A. Treglia

lunes, 1 de junio de 2015

SOBRE EL COMBATE DE MANCHALÁ: SE ESTRENÓ LA PELÍCULA


por Jorge P. Mones Ruiz

Al cumplirse 40 años del combate, el 28 de mayo próximo pasado, en la Fundación Salta se estrenó a nivel nacional la versión completa del documental “La Escuelita de Manchalá”.

Con una fuerte presencia política en la sala y frente a un colmado auditorium de dos plantas -más de 700 personas-, se proyectó el filme dirigido por el cineasta Sandro Rojas Filártiga. Estuvieron presentes el Secretario de Cultura Sergio Bravo, el diputado nacional Guillermo Durand Cornejo, el diputado provincial Carlos Zapata, el concejal Andrés Suriani y representantes de diferentes organizaciones, como ser la Asociación de Abogados por la Justicia y la Concordia, la Unión de Promociones y la Asociación de Familiares de Víctimas del Terrorismo en la Argentina, entre otras.


















El acto fue organizado por el Centro de Estudios en Historia, Política y Derechos Humanos de Salta y contó con la presencia, además del director del filme, de invitados especiales y ex soldados conscriptos de Formosa -héroes de la defensa del Regimiento 29 de Infantería-, ex soldados conscriptos paracaidistas de Córdoba que participaron del Operativo Independencia contra la guerrilla en Tucumán, ambos episodios acaecidos durante el año 1975, y veteranos de Malvinas.

“Este documental rescata la verdad contada por sus propios protagonistas”, enfatizó uno de los integrantes del Centro de Estudios de Salta en el discurso previo a la proyección del filme. “La demolición del monumento homenaje al combate de Manchalá fue un intento de borrar la historia argentina con una fábula que no fue real. Allí, 15 efectivos resistieron a más de 100 guerrilleros que querían atacar el Comando de Faimallá de la Brigada de Infantería, fusilar a los oficiales y suboficiales, y secuestrar al comandante”, agregó.














El reconocido escritor y periodista, Juan Bautista “Tata” Yofre, a quien tuve el honor de acompañar a la ciudad de Salta, presentó la película, y entre sus conceptos más significativos para referirse a aquella parte de la historia que, según sus propias palabras, fue olvidada, se destaca: “Es importante que se haya filmado una película sobre Manchalá porque el combate representa un eslabón de hechos que sufrió el país en los años 70 y 80 cuando desde La Habana -Cuba- tomaron la decisión de apoderarse de la Argentina y no pudieron". Parafraseando al soldado Hermindo Luna, del 29 de Infantería, que se negó a entregarse frente a los terroristas que atacaron su cuartel en Formosa el 5 de octubre de 1975, y que exclamara antes de ser muerto: “Acá no se rinde nadie, carajo”, el “Tata” Yofre finalizó su disertación diciendo: “Acá, en Salta, tampoco se han rendido...”  y agradeció a los Bravos de Manchalá haber defendido a la Patria de la forma en que lo hicieron.

El film cautivó (“atrapó”) a todos los presentes, tanto por la calidad de la producción como por el guión. El director Rojas Filártiga supo sintetizar en una hora y media lo que fue la guerra en los ´70, a partir del combate de Manchalá.

Además, la presentación del “Tata” Yofre le dio el contexto histórico, político y estratégico, necesario para comprender la época; mostrando documentos inéditos y contundentes que constituyen pruebas fehacientes de lo que fue y significó la agresión internacional comunista sufrida por nuestra Nación.

Durante la proyección el público estalló en aplausos, no menos de cinco veces, y a partir de los testimonios que escuchábamos, muchos no pudimos contener las lágrimas. Paradójicamente, a los pocos segundos la hilaridad de los espectadores lograba romper el clima que las imágenes provocaban. Todo por la espontaneidad, simpleza y honestidad de las ocurrencias de los ex soldados, manifestadas en distintas intervenciones. Todos los que allí estábamos, adultos y muchos jóvenes -lo que llamó la atención-, vibrábamos al escuchar las anécdotas, en un ambiente patriótico, pletórico de emotividad, admiración y gratitud.

Sobre el final, todos los “Bravos de Manchalá”, de pie sobre el escenario y frente al público, fueron homenajeados y recibieron fuertes y calurosos aplausos; culminando con la entonación de las estrofas de nuestro Himno Nacional Argentino.


Como corolario, los presentes pudieron intervenir y manifestar opiniones o preguntas, siendo una de la más destacable la propuesta de una dama salteña, de reconstruir otro monumento, como homenaje a nuestros héroes. Sabemos que este proyecto ya está en marcha.

Se confirma así la sentencia del “Tata” Yofre: “Acá en Salta no se rinde nadie”. Esperemos que en el resto del país tampoco, para que la memoria, la verdad y la justicia renazcan, y que la reconciliación y la concordia de todos los argentinos de buena fe se conviertan en realidad.


viernes, 29 de mayo de 2015

PRESOS POLÍTICOS


Hoy en nuestro país existen unos 2000 militares, policías, gendarmes y civiles presos a los que la Justicia les niega en forma sistemática una defensa justa. Los llamo presos políticos porque su detención viola el artículo 18 de la Constitución, que establece que nadie puede ser penado sin juicio previo fundado en ley anterior al hecho del proceso. Les aplican en forma inconstitucional la retroactividad de la ley. Los llamo presos políticos porque la responsabilidad de los imputados debe ser demostrada con pruebas, cosa que no sucede, y se apela a la asociación ilícita o a la frase "algo deberían saber" para condenarlos, quitándoles el derecho a la inocencia hasta que se demuestre lo contrario. Los llamo así ya que a pesar de no tener condena firme y algunos estar sólo procesados llevan detenidos en cárceles más de 10 años, cuando el máximo establecido son tres, una aberración judicial. Los llamo así ya que a pesar de tener muchos de ellos más de 70 años, no tener condena firme y en algunos casos padecer enfermedades terminales se les niega la prisión domiciliaria. Esta persecución manifiesta no se podrá ocultar por mucho tiempo más, pronto saldrá a la luz y deberán pagar con juicio aquellos que violan la Constitución, las leyes y los tratados internacionales de carácter constitucional.

Si queremos crecer como Nación, debemos terminar con estas arbitrariedades de algunos que sólo buscan venganza y algún beneficio económico con los derechos humanos. Hoy, para los militares, policías, gendarmes y civiles no rigen las garantías de cualquier ciudadano. Para ellos, la venganza.

Beatriz Velasco
DNI 10.209.509

EL USO FALAZ DE LOS DERECHOS HUMANOS

La manipulación del pasado

La persecución judicial contra el juez Pedro Hooft, de reconocida actuación ante los atropellos de la dictadura, devela hasta qué punto para el oficialismo la verdad es menos importante que los intereses políticos
Por Carlos Balmaceda[1]| Para LA NACION

Hace diez años exactos que el catalán Enric Marcó, entonces un valeroso sobreviviente de los campos nazis de concentración durante la Segunda Guerra y un acérrimo luchador contra el franquismo desde la Guerra Civil española, de golpe y porrazo se convirtió en un mentiroso monumental. La investigación fulminante de dos historiadores demostró que la biografía épica que se había fabricado Enric Marcó era un fraude gigantesco. Ésa es la trama que reconstruye Javier Cercas en su novela El impostor, una historia que nos sirve de espejo, porque en la Argentina hay muchas fábulas épicas que se construyeron como si fueran testimonios irrefutables.

El héroe que a todos conmovía con el relato de su historia de deportado español a los campos de concentración del III Reich donde fueron asesinados cerca de 7000 compatriotas suyos, el hombre de cuerpo pequeño y fibroso, semicalvo y bigote renegrido que narraba con lágrimas en los ojos el espanto que había enfrentado en el campo de Flossenburg hasta que el 22 de abril de 1945 lo liberaron las tropas norteamericanas, en fin, la víctima que provocaba estupor con sus testimonios y que había recibido honores y condecoraciones por su coraje ejemplar de un día para el otro se convirtió en un maldito farsante. Todo lo que había dicho Marcó sobre su pasado de prisionero en un campo de concentración era mentira. Una ilusión desmesurada fabricada por él mismo.

Cuando explotó el caso Marcó, en mayo de 2005, yo andaba de gira por varias ciudades de la península presentando mi novela Manual del caníbal y en todos los lugares adonde llegábamos había un tema picante que ocupaba las charlas: la mentira descomunal que había construido Enric Marcó a lo largo de 30 años. ¿Cómo había sido posible que un fabulador se convirtiera en un símbolo? ¿Cómo había sido posible que millones de personas le creyeran?

En las páginas escritas por Javier Cercas están narrados los pormenores de una de las imposturas más escalofriantes de todos los tiempos. Advertencia: nadie escapa ileso de este libro. Si Marcó es un mentiroso incorregible, los lectores comprendemos que nos parecemos mucho a quienes le creyeron. Preferimos vivir atenazados a un pasado ficticio con tal de no aceptar que la naturaleza humana puede ser tan miserable que vulnera lo más sagrado de nosotros mismos. Hay quienes, al amparo de nuestra desidia histórica y moral, forjaron vidas ilusorias para convertirse en héroes o en símbolos de una lucha que de verdad jamás libraron o que, si la libraron, lo hicieron de modo controvertido. "La causa convierte a un asesino en patriota", reza un antiguo refrán castellano que repetía mi abuela. Sabía bien por qué lo decía: había escapado de la turbulenta España con mi madre y mi tío en julio de 1936, subida a un barco cargado con cientos de inmigrantes republicanos que atravesó el Atlántico y amarró en el puerto de Buenos Aires.

Vuelvo a Enric Marcó. ¿Podríamos aceptar que un heroico símbolo de la lucha contra los horrores de las dictaduras militares se convirtiera, de la noche a la mañana, en un impostor descomunal? ¿Seríamos capaces de reconocer que nos tragamos un río de mentiras fangosas debido a nuestra incapacidad para defender la verdad y a nuestro infantil deseo de conformarnos con historias fantasiosas que nos muestran cuán valientes podemos ser en medio del horror? ¿O cerraríamos los ojos a la verdad para decir que todo es una confabulación que busca manchar lo más sagrado de nuestra vida y entonces, como decía mi abuela, dejaríamos que el asesino se convirtiera en patriota?

En la Argentina hay graves imposturas con los derechos humanos, aunque lo neguemos o miremos para otro lado. Tal vez suceda que nos paraliza una mezcla de temor reverencial y miedo colectivo frente a los valores sociales y los símbolos populares. Son características infantiles de nuestra sociedad. Pero cuidado: hay quienes armaron fábulas perversas ya no para subirse al panteón de los ídolos, sino para tramar venganzas y maquinar persecuciones. ¿Para qué lado mirábamos cuando los impostores empujaban a los inocentes al cadalso?

Por suerte hay quienes se animan a levantar la voz para reclamar verdadera justicia. Por ejemplo: Julio Strassera jamás se dejó amedrentar ni confundir por los falsos pergaminos de los impostores cuando se trataba de luchar contra los atropellos de cualquier forma de autoritarismo y de sus máscaras más sofisticadas. Hablo del coraje de Strassera porque poco antes de morir fue un testigo clave para desenmascarar una de las más infames aventuras judiciales vinculadas con los derechos humanos que hubo en el país desde el regreso de la democracia. Me refiero al "caso Hooft", el juez provincial de Mar del Plata al que le fabricaron una causa para acusarlo de varios delitos de lesa humanidad. Un caso que conozco de cerca, dado que Pedro Hooft es mi suegro.

La maniobra contra él fue pergeñada por un grupo de funcionarios gubernamentales, miembros del Poder Judicial y de la Procuración General y unos pocos abogados. Todos vinculados con el Gobierno. ¿Qué pensaría y escribiría Javier Cercas si conociera estos detalles escalofriantes? La vergonzosa operación duró ocho años plenos de maniobras oscuras, manipulaciones políticas y judiciales, mentiras desorbitantes y falsos testimonios que buscaron arrasar con el prestigio del juez.

Pero fracasaron. ¿Cómo fue posible que una máquina tan poderosamente perversa perdiera la batalla? Porque la trayectoria del juez Hooft como jurista de actuación nacional e internacional es de larga data y perfectamente comprobable. Sus fallos sirven desde hace décadas como referencia jurídica y ética en nuestro país y el exterior, e incluso su actuación como defensor de los derechos humanos y las garantías civiles se remonta a los años negros de la dictadura, cuando juzgó y condenó a policías torturadores -lo que le valió un salvaje atentado en su casa en diciembre de 1976-, y al año 1981, cuando su labor humanitaria fue documentada por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

Vale saber que el propio Strassera definió a Hooft como "un campeón de los derechos humanos", y contó que gracias al juez marplatense se había logrado condenar al almirante Massera en el Juicio a las Juntas. La voz de Strassera recibió la adhesión de centenares de personalidades del país y del exterior que se sumaron a su defensa.

Hace un año, en La Plata, Pedro Hooft fue juzgado por un tribunal de once miembros conformado en la Suprema Corte de Justicia de la provincia de Buenos Aires. Como era de esperar, Strassera estuvo allí para contar la verdad, junto a otros testigos. Las mentiras y fabulaciones quedaron a la intemperie y el tribunal rechazó todas las acusaciones, confirmó la inocencia absoluta del juez y lo restituyó en su cargo. El fallo tiene casi mil fojas rigurosas y puede consultarse en Internet.

Pero hay un dato que nos deja estupefactos: al juez Hooft quieren juzgarlo de nuevo por la misma causa. ¡Los impostores no se rinden y atacan de nuevo! ¿Se rendirá la Justicia ante la nueva fabulación? ¿Nos rendiremos nosotros, que ya sabemos la verdad?

Por cierto, hay que reconocerle un gesto noble al mentiroso maldito de Enric Marcó: cuando lo descubrieron, dijo: "Mentí. Pero no mentí por maldad". Es cierto: jamás perjudicó a nadie con sus épicas maquinaciones. Sólo buscó un lugar efímero en el templo dorado de los héroes. Pero los que armaron la causa contra Hooft mienten por maldad y no se resignan a que triunfen la verdad y la justicia. Esa diferencia de orden moral entre Marcó y ellos es abismal y produce consternación.

Gracias, Javier Cercas, por el espejo.




[1] El autor es escritor.

jueves, 28 de mayo de 2015

FALLECIÓ OTRO PRESO POLÍTICO


Estimados Amigos:

A través de la Unión de Promociones hemos tomado conocimiento que el lunes 25 de Mayo de 2015 falleció el señor Teniente Coronel (R) Jorge Roberto Diab (Artillería - Promoción 90 - CMN), quién se encontraba injustamente detenido como  Preso Político.

Con él, son 295 (doscientos noventa y cinco) los Camaradas fallecidos, pertenecientes a todas las Fuerzas Armadas, de Seguridad, Policiales, Penitenciarias y civiles; en el marco de este proceso de persecución, teñido de incontables irregularidades jurídicas y sistemática venganza, propias de una justicia prevaricadora.

Expresamos nuestras sentidas condolencias a todos sus familiares, allegados, compañeros y amigos, rogándole al Señor, les conceda pronta y cristiana resignación.

Dadas las avanzadas edades y estados de salud de los Presos Políticos en la Argentina, estas lamentables noticias son cada vez más seguidas. Una vez más levantamos nuestra voz hacia el poder de turno, no pueden continuar con esta matanza selectiva… es su obligación como presidente de todos los argentinos garantizar el debido proceso, la igualdad ante la ley, brindar asistencia sanitaria adecuada y por sobre todo lograr la unión de la sociedad para superar las antinomias que después de casi 205 años aún nos mantienen divididos. Es hora de sin odios, ni venganzas, es hora de una mirada superadora.

Sinceramente,

Pacificación Nacional Definitiva
por una Nueva Década en Paz y para Siempre

viernes, 22 de mayo de 2015

FALLECIÓ OTRO PRESO POLÍTICO


Estimados Amigos:

A través de la Unión de Promociones hemos tomado conocimiento que el martes 19 de Mayo de 2015 falleció el señor Prefecto (R) Servando Ortega (Prefectura Naval Argentina), quién se encontraba injustamente detenido como  Preso Político.

Con él, son 294 (doscientos noventa y cuatro) los Camaradas fallecidos, pertenecientes a todas las Fuerzas Armadas, de Seguridad, Policiales, Penitenciarias y civiles; en el marco de este proceso de persecución, teñido de incontables irregularidades jurídicas y sistemática venganza, propias de una justicia prevaricadora.

Expresamos nuestras sentidas condolencias a todos sus familiares, allegados, compañeros y amigos, rogándole al Señor, les conceda pronta y cristiana resignación.

Dadas las avanzadas edades y estados de salud de los Presos Políticos en la Argentina, estas lamentables noticias son cada vez más seguidas. Una vez más levantamos nuestra voz hacia el poder de turno, no pueden continuar con esta matanza selectiva… es su obligación como presidente de todos los argentinos garantizar el debido proceso, la igualdad ante la ley, brindar asistencia sanitaria adecuada y por sobre todo lograr la unión de la sociedad para superar las antinomias que después de casi 205 años aún nos mantienen divididos. Es hora de sin odios, ni venganzas, es hora de una mirada superadora.

Sinceramente,

Pacificación Nacional Definitiva
por una Nueva Década en Paz y para Siempre