sábado, 5 de diciembre de 2015

¡YO DISIENTO!

Por Andrea Palomas Alarcón

Lejos del inmortal “Yo acuso” de Emile Zolá, en estos tiempos de temples tibios, la acusación esconde su ruda faz tras el disenso.

Un grupo de periodistas (y otras yerbas) manifestaron su hipócrita disenso contra un editorial del diario La Nación que hablaba con toda cordura y soltura de la venganza que se implantó como “política de Estado” a partir del kirchnerismo.

Tras la excusa del “disenso”, una operación de prensa bien montada y orquestada, bien disciplinada: todos los soldaditos al mismo tiempo, más o menos el mismo mensaje. Todos por Twitter. Incluso aquellos que han escrito para el mismo diario más o menos las mismas líneas sobre la venganza y la injusticia que mencionaba el Editorial.

Yo disiento con los periodistas que disienten, porque una cosa es disentir y otra muy distinta es escrachar. El diario que les paga el sueldo nunca les bajó línea ni les indicó que disentía con esto o con aquello que los periodistas escribían. Y sin embargo pudo haberlo hecho porque disentir es sentir distinto, con amabilidad y blandura, con argumentos. Pero no lo hizo, porque tuvieron la libertad para expresarse, libertad que hoy le niegan a La Nación. Porque de eso se trata, de que no se hable más del tema. De la moción de censura y escarmiento.

En 140 caracteres sólo se puede denunciar. Si es al unísono, operar, escrachar pero no disentir. No leí ningún argumento de Alconada Mon ni de De Vedia ni mucho menos de los otros.

También disiento con el diario La Nación porque se negó a publicar las cientos, tal vez miles de cartas que apoyaron el Editorial. Me consta. Sus directivos querían terminar con la polémica. Este es el tipo de operación que los argentinos hemos sufrido tantos años, de un lado nos atacan sin fundamentos y cuando queremos oponer argumentos al ataque, el periodismo nos silencia, en nombre de una paz boba que sólo genera más inquina.

Pero más que con unos o con otros disiento con la carta que el Episcopado envió a La Nación manifestando su “sorpresa” por el mismo Editorial. El disenso de los Obispos, en este caso, apuntaría a que el Editorial no trata el tema con la profundad debida.

Aunque Iglesia somos todos los fieles, en mi condición de simple católica exigua les pregunto a mis Pastores ¿cuándo han tratado ustedes el tema con mayor profundidad? La carta que envían a La Nación nos recuerda una serie de frases corteses que se deslizan sobre el hielo de la indiferencia por encima de los cientos de muertos y encarcelados como si no existieran. ¿Cuándo han mencionado el nombre de pila de uno solo de ellos?

En estos tiempos escandalosos, en los que la Iglesia nos otorga tantos permisos a los fieles, voy a utilizar los míos para disentir con su prolongado y doloroso silencio. “Un silencio que aturde” decía uno de nuestros queridos Abogados por la Justicia y la Concordia. Un silencio que mata, digo yo, con menos caridad que decisión.

La Iglesia, estimados Obispos, debió haber roto ese cerrado silencio hace mucho y no venir a criticar a los que, como el diario La Nación, han levantado su voz por los que no tenían voz, muchas veces en soledad.

La Iglesia tenía la obligación de haber denunciado el drama humanitario que significó y significa el encarcelamiento de más de dos mil personas, muchas de ellas ancianas y enfermas. Mártires. Hombres y mujeres, civiles y militares, jueces, sacerdotes que permanecen en prisión sin contar con los más mínimos recaudos para asegurar su vida, su salud y su decoro. Personas discriminadas que carecen de los mismos derechos que se le aseguran a otros presos, como estudiar o ser trasladados para ver a una madre moribunda o asistir al casamiento de un hijo.

Algunos podrían afirmar que la Iglesia no debe opinar sobre cuestiones tan temporales como si en nuestro país hubo una guerra o no. Yo disiento con ese pensamiento, creo que la Iglesia que bendecía las tropas cuando iban a pelear al Monte Tucumano bien podría tener una posición tomada.

Pero lo que ningún obispo o sacerdote me pueden discutir, aunque yo no sea más que una católica incompleta, con más esfuerzo que mérito, con menos formación que voluntad es que la Iglesia no podía ni puede mantenerse en silencio frente a la hecatombe humanitaria que implica mantener en prisión a miles de personas viejas y enfermas. Eso no me lo discute nadie. La Iglesia debió haber hablado, con profundidad o sin ella, hace mucho. Y no me cuenten que realizó buenos oficios en tal o cual caso, que acercó voces, que influyó en funcionarios desde la oscuridad y el anonimato. La Iglesia debió haber hablado públicamente, debió haber gritado en las plazas públicas que se estaba matando gente en prisión. Debió decir que el gobierno de la venganza se negaba a asistirlos, de viva voz y a la luz del día, sin esconderse de nada ni de nadie porque para eso está la Iglesia, para ser la voz de Cristo sobre la tierra y tengan por seguro que Cristo no se habría callado la boca, ni se habría puesto del lado del poder, ni habría abandonado al enfermo, al preso o al sufriente.

Unas palabras de la Iglesia nos habrían ayudado mucho cuando el capitan Scheller pesaba 40 kilos y se negaban a internarlo, o cuando el comisario Alais no fue evacuado a un hospital pese a que el médico del módulo penal lo pidió insistentemente; o cuando al comisario Becerra le fueron cortando en rebanadas primero sus pies, luego sus piernas putrefactas por la gangrena, sin que le suspendieran un solo día la asistencia a juicio o, ahora mismo, en favor del subcomisario Patti quien se encuentra postrado e imposibilitado de recibir la terapia que la ONU ha dictaminado que le debe ser provista.

La voz de la Iglesia, defendiendo una causa humanitaria, no pudo haber sido cuestionada por nadie y habría sido un importante cambio para los perseguidos. Al menos, habría sido un alivio espiritual y un consuelo para ellos y sus familias. Sentir la comprensión de sus pastores habría sido reconfortante para los presos políticos que en su mayoría profesan la Fe Católica.

¿Ven sus Excelencias lo que se saca de darle libertades a estas ovejas deslenguadas? Que un buen día, cuando menos se lo esperan, les decimos unas cuantas verdades que nos muerden el corazón y sin el menor sentimiento de culpa.

Alivian mi conciencia la tranquilidad de espíritu de no haberme callado nunca ante la injusticia y mi gratitud eterna al diario LA NACION que siempre estuvo del lado de aquellos a quienes se les negó todo derecho, en nombre de los Derechos Humanos. 

viernes, 4 de diciembre de 2015

DÍA DEL ARMA DE ARTILLERÍA




Estimados Camaradas y Amigos del Arma de Artillería

Con motivo de celebrarse hoy 04 de Diciembre el Día de la Artillería y el de su Santa Patrona Santa Bárbara, la Unión de Promociones hace llegar a todos los Artilleros y a sus familias un cordial saludo.

Vaya junto al mismo, el deseo de poder ver muy pronto en libertad, a todos y cada uno de los tantos Camaradas de las distintas Fuerzas y Civiles que hoy sufren con estoicismo y vocación de servicio, la injusta, arbitraria e inconstitucional privación de su libertad.


Nuestro inclaudicable compromiso es no dejarlos solos, dar testimonio y continuar trabajando por cada uno de ellos, codo a codo con todas las ONG, Instituciones y compatriotas que se van sumando a esta dura etapa por la que transitamos.

Cordialmente.

Coronel (R) Guillermo César Viola

Unión de Promociones

ARTURO LARRABURE: ENTREVISTA

En esta emisión de Relaciones Humanas, Rolando Hanglin entrevista a Arturo Larrabure, hijo del Coronel asesinado en 1974 durante el copamiento de la fabrica militar.

ENTRE LA ENFERMEDAD Y LA PERVERSIÓN

Diario Castellanos - EDITORIAL

Cristina Fernández nunca pensó que la salida del poder, dejar el cargo de Presidente, las prebendas y los privilegios, fuera una situación que le provocase tan profunda desazón, que la hiciese sentir tan frustrada ante su vocación de permanencia. Su reacción más dispar, pero a la vez más acorde a su sentir, fue el más primitivo amago de venganza.


En su necedad no puede darse cuenta que ni aquellos que la ensalzan y celebran sus tropelías finales también se están vengando de ella, de su mal trato, de su violencia serial.

Se puede elegir entre la luz y la oscuridad, ella prefirió volver a sus orígenes. La venganza no es un camino que lleve a la alegría aunque algunos confundan la carcajada que produce el odio con el júbilo que enaltece el espíritu.

Cristina Fernández ve frustrado su sueño de reina populista y necesita culpables de quien vengarse. No le alcanza con Macri de quien no creyó que llegaría, ni con Scioli que no fue lo suficiente fuerte como para superar las trapacerías que ella misma le puso en el camino. Tampoco eran suficientes los que votaron al primero, entonces sumó los que votaron al segundo. La venganza de la Presidente es contra los argentinos.

Quizá en su delirio piense que no nos la merecemos y que todos debemos pagar por ello. El fallo de la Corte Suprema que ordenó restituir dinero de la ANSeS a tres provincias le vino como anillo al dedo, y su decreto presidencial extendió a todos los distritos el fallo del máximo tribunal, que solo se aplicaba a Santa Fe, San Luis y Córdoba. La venganza: desfinanciar la seguridad social del gobierno entrante.

Así el 15% de la coparticipación a las provincias, dinero que hasta el fin de semana era destinado a la ANSeS, pondrá en peligro el pago a los pasivos. El Gobierno nacional perderá $ 100.000 millones por mes con ese 15 % que no va a tener y pareciera que el flujo no va a alcanzar para cumplir con la responsabilidad del pago de las jubilaciones.

¿Puede alguien entender cómo quien se ha dicho protectora de los humildes no dude en ponerlos en riesgo con tal de llevar a cabo esta vendetta miserable? Esa es Cristina.

En cierto modo la actitud es consecuente con su accionar en los últimos doce años. Hitos como los de los chicos Qom, llevados a la caquexia final por un estado más cercano a la asociación ilícita que a un gobierno democrático, fueron mostrando la existencia de una larga lista de víctimas. No son suficientes, parece querer más.

Poco importa si entregará el bastón de mando o lo enviará por correo, si los serviles de La Cámpora –de quienes también se está vengando– harán lío junto a facinerosos como D’Elía; si Bonafini seguirá llamando a la resistencia o Carlotto sacará un nuevo nieto de su galera. La realidad nos muestra que una persona que no sabemos si es más enferma que perversa o viceversa, esté vengándose del país que dice querer.

Si al odio le sumamos la soledad, no hay un futuro promisorio. Ese es el mañana de Cristina Fernández. Su compañía serán los fantasmas de aquellos que quedaron en el camino, los que no pudieron subsistir, los asesinados, los limados por la droga.

Cuando los aplaudidores dejan de aplaudir, cuando los aduladores se callan, cuando los lameculos comienzan a hacer gárgaras esperando un nuevo trabajo, todo se complica porque quien sembró cizaña, cosecha cizaña.

Jorge Milia
Director

jueves, 3 de diciembre de 2015

SERÁ INJUSTICIA


Crónica de un calvario: dinero, poder y DDHH – Argentrucha, 26 de noviembre de 2015

Desde ayer estoy pensando en que debo escribir algo. Verdaderamente no tenía ánimo, ganas ni fuerza para hacerlo, pero las cosas me vienen pasando por encima y no debo esperar más.
A fines de 2009 mi papá se enteró que estaba mencionado en un juicio en Bahía Blanca donde se investigaban supuestos delitos de lesa humanidad. Sabiéndose inocente me pidió que lo acompañe para aclarar la situación. Así nos fuimos mi hijo, mi padre y yo, para que se presentara en el juzgado. El 29-11-2009 lo recibió un juez amable, se acompañó la documentación que demostraba que en el año que se investigaba (1976) mi papá estaba en otro destino, con actas, fotos, recibos y hasta una copia del sitio web de las madres de Plaza de Mayo donde se lo mencionaba ocupando el puesto que dijo. El juez agradeció la colaboración, le dio la mano… y le hizo poner esposas para enviarlo detenido a la unidad 4 de Villa Floresta.


Hace 6 años de esto. Hace 6 años que viene pasando por diferentes estadios: excarcelado (muy poquito tiempo), detenido en Marcos Paz, prisión domiciliaria (la actual, por ahora). Hace casi 2 años comenzó el juicio oral. Fuimos a unas 80 audiencias en los tribunales de Comodoro Py, levantándonos a las 4:30 de la mañana para estar a horario, con sesiones maratónicas que han llegado a durar hasta las 21 horas. Tuvimos que viajar a Bahía Blanca cuando hubo que declarar, buscar pruebas -las poquitas que nos dejaron ver-, ampliar declaraciones, escuchar veredictos.


Mi papá tiene hipertensión, sufrió una AIT (una especie de pre-ACV pero temporal), camina con bastón porque tiene una rodilla gastada de la que ya fue operado pero que no tiene cura, e infinidad de pequeños problemas producto de la edad. Claro, tiene 80 años, pero eso no importa para algunos casos, no interesa lo que digan leyes, códigos o tratados internacionales.

Y ni por mucho es el mayor, hay otros de más edad, enfermos, cardíacos, hiper o hipo tensos, algunos con Alzheimer, otros con Parkinson, a los cuales hemos tenido que evacuar de las audiencias en más de una oportunidad, saliendo en camilla o silla de ruedas para llegar a la ambulancia y muchas veces quedar internados hasta conseguir estabilizarlos. Aprendí un montón de enfermedades de gerontes. Y aprendí, de un montón gente mayor con enfermedades, que se puede ser estoico en la adversidad.


Como abogado –aunque no ejerza- no coincido con que sean juicios de lesa humanidad. Esta definición es una creación jurídica, con una definición precisa y que Argentina ratificó recién en 2003. Ergo, y por los principios de presunción de inocencia, ley anterior al hecho, juez natural, irretroactividad de la ley, prescripción, prohibición de juzgamiento por comisiones especiales, la vergonzosa e ilegal anulación de leyes de amnistía, carga de la prueba, plazo razonable, y montones de etcéteras legales, los crímenes que pudieren haberse cometido no deben juzgarse como se está haciendo o están prescriptos.

Comparto que quien cometió un crimen, violó, robó, se apropió de un menor o mató, debe ser juzgado y purgar una condena. Pero no a cualquier precio. Los Estados tienen reglas y principios que deben respetarse, no hacerlo es caer en lo mismo que los organismos de DDHH dicen repudiar. Se juzga a militares por el sólo hecho de serlo. Algo habrán hecho. Tienen que haber sabido. El fin justifica los medios.
Aceptar este tratamiento no es justicia, es venganza disfrazada de ella.

Igualmente, y si cediera a la supuesta potestad del Estado para juzgarlos, hay cientos de otros principios que, en el juicio de mi papá, al que voy a referirme exclusivamente, están siendo conculcados.

No es cierto que se respeten los derechos de los enjuiciados. Cualquier detenido de más de 70 años va a su casa. Y no es aceptable la cantidad de pavadas que se escriben para justificar los presos en unidades carcelarias. La práctica indica que se concede prisión domiciliaria a todos, menos a los presos políticos. Por eso, porque son presos políticos.

No se respeta el elemental principio de que quien alega -acusación- debe probar. Se arman construcciones ideales, literarias y se sentencia en base a ellas aunque no se haya demostrado nada.

No se nos permite acceder a las pruebas. La fiscalía ingresa al juzgado y tiene contacto directo con todos los papeles. Las defensas deben hacer pedidos que no son contestados, solicitudes repetidas hasta el cansancio que nunca tienen respuesta. La excusa más usada es que no tienen personal para revisar. Todo lo que pude obtener fue una copia del Legajo de servicios de mi papá y, recién hace 2 meses, que me autorizaran a ver los legajos de otras 2 personas, bajo vigilancia de un integrante de la gendarmería y con el aviso de que, si quería fotocopiar algo debía ir acompañado con un guardia. Para ello debí viajar a Bahía Blanca por supuesto. Mandar copia no.

Por fin, a mi papá le endosan 5 casos de personas desaparecidas o detenidas entre fines de 1976 y abril de 1977, por haber supuestamente ocupado un destino en el que no estuvo hasta agosto de ese año. Y saben qué es lo mejor: la fiscalía, para acusar a otro detenido, presentó la mejor prueba que podíamos esperar: un despacho radiotelegráfico enviado al verdadero ocupante del cargo con fecha 9 de mayo de 1977. Justo lo que sostuvimos estos 6 años. Listo, nada más que analizar. La parte acusadora, por error, demuestra claramente su inocencia y su ajenidad con los hechos.

Ayer fuimos nuevamente a Bahía Blanca a escuchar el fallo indudablemente absolutorio. Los familiares de los otros procesados, con los que durante dos años escuchamos pacientemente a ¿testigos?, fiscalía, querellas y defensas, coincidieron en felicitarme por la pronta liberación de mi papá ya que es un caso muy claro. No estuvo y fue demostrado rotundamente por la propia fiscalía. Dicho sea de paso, fiscalía que como representante del Estado y titular de la acción, debió haber desistido de la acusación por estar en conocimiento de su inocencia. Pero se portó como querella y siguió para encontrar un culpable. No AL culpable, sino UN culpable.

Se inició el acto, calles cortadas, las agrupaciones con bombos en la calle. El tribunal marcó la cancha y declaró que si ellos querían, podían poner orden. A portarse bien entonces!!

Uno de los inculpados se descompensó antes de llegar a la audiencia. Hasta ayer a la noche estaba internado en el Hospital. Los imputados que podían caminar ingresaron esposados. Así bajaron las escaleras del circo, personas de 80, 90 y más años. Así escucharon los fallos. Cada vez que declaraban una perpetua, las agrupaciones aplaudían, cada vez el presidente del tribunal les daba tiempo deteniendo la lectura para no molestarlos.

Todos los fallos fueron condenatorios, todos de acuerdo a lo que pidió la fiscalía, sin evaluar los argumentos de las defensas. Lo único que le sacaron a los marinos fue el delito de asociación ilícita y alguna pavada menor. El tribunal dio por terminada la sesión y se retiró. Abandonó a los condenados, dejándolos a merced de los insultos de los presentes ya sin control judicial. Los integrantes del servicio penitenciario los sacaron tan pronto como pudieron mientras la barra les gritaba nazis, violadores, asesinos, hijos de puta, cagones, y algunas cosas más que no recuerdo. Lindo todo.

El resultado para mi papá: cadena perpetua, destitución y baja de la Armada (su Armada a la que dedicó su vida), pedido de prisión en cárcel federal, revocación de la prisión domiciliaria (eso si, previo paso por la revisión del cuerpo médico forense)

Los fundamentos: para marzo del año que viene. Mientras tanto a esperar y ver que pasa con las domiciliarias.

Ayer descubrí que a mis 54 años soy un pelotudo. Un pelotudo que creía en las instituciones. Un pelotudo que creía en la justicia. Un pelotudo que creía que en democracia, las reglas de juego iban a ser respetadas. Un pelotudo que realmente pensó que, con el cambio de gobierno, los jueces, por una vez, iban a ser imparciales ya que no deberían temer represalias. Bien, el pelotudo se equivocó. La plata, el poder, la política, manejan también la justicia.

Será Injusticia

José Luis Ripa (h)
Hijo de Preso Político
Abogado
DNI N° 13.916.631

miércoles, 2 de diciembre de 2015

MACRI CONTRA LA HISTORIA

Por Axel Kaiser

Es difícil dimensionar la trascendencia de lo ocurrido en Argentina. Se trata de un golpe devastador para el populismo latinoamericano, incluido nuestro gobierno, el que ha optado, como advirtió The Economist hace poco, por continuar la ruta que arruinó a nuestros vecinos.

Argentina, como sabemos, no siempre fue el desastre que es hoy. Por casi cincuenta años antes de la Primera Guerra Mundial nuestros vecinos crecieron a tasas de un promedio de 6% anual, la tasa más alta jamás registrada en la historia del mundo por un periodo tan prolongado. Millones de europeos abandonaban sus países para llegar a la tierra prometida de Argentina a tal punto que en 1914 la mitad de los habitantes de Buenos Aires era nacido en el extranjero. El país llegó a estar entre los diez más ricos del mundo superando a Francia, Alemania e Italia mientras su ingreso per cápita era de un 92% del promedio de los 16 países más ricos del mundo. Brasil, por hacer una comparación, tenía un ingreso de un cuarto del argentino. Y esto no era solo en base exportaciones de bienes primarios.

Entre 1900 y 1914 la producción industrial de Argentina se triplicó alcanzando un nivel de crecimiento industrial similar al de Alemania y Japón. En el periodo 1895-1914 en tanto, se duplicó el número de empresas industriales, se triplicó el trabajo en ese sector y se quintuplicó la inversión en el mismo. Todo esto fue acompañado de un progreso social sin precedentes en el país: si en 1869 entre un 12% y 15% de la población económicamente activa pertenecía a los sectores medios, en 1914 la cantidad alcanzaba el 40%. En el mismo periodo el nivel de analfabetismo se redujo a menos de la mitad.

Usted se preguntará cómo llegaron nuestros vecinos a ser uno de los países más ricos del mundo. La respuesta es que desde mediados del siglo 19 introdujeron instituciones liberales que desataron las energías creadoras de sus habitantes. El marco más relevante fue la constitución de Juan Bautista Alberdi, brillante intelectual que admiraba a Thomas Jefferson y a los padres fundadores de Estados Unidos. Reflejando la filosofía libertaria que inspiraría su constitución, Alberdi diría cosas impensables para un político actual, como por ejemplo, que "los pueblos del Norte no han debido su opulencia y grandeza al poder de sus Gobiernos, si no al poder de sus individuos" y que "las sociedades que esperan su felicidad de la mano de sus Gobiernos esperan una cosa que es contraria a la naturaleza".

El mismo Alberdi agregaría que "los Estados son ricos por la labor de sus individuos, y su labor es fecunda porque el hombre es libre, es decir, dueño y señor de su persona, de sus bienes, de su vida, de su hogar". Toda esta filosofía liberal que encumbró a la Argentina a la cúspide mundial se desplomó de manos del socialismo fascista de Perón y las nuevas doctrinas estatistas que proliferaron a partir de la Gran Depresión de los años 30. Desde ahí nunca más volvió a ser lo mismo. Hoy, Argentina es un fracaso económico y social con una de las inflaciones más altas del mundo occidental, niveles de corrupción récord, un ingreso que apenas llega al 43% del promedio de los 16 países más ricos, inseguridad galopante, pobreza de un 30%, y además ha sido expulsada de los mercados de capitales internacionales.

Pero la esperanza llegó, tras un siglo de declive. El nuevo gobierno encabezado por Mauricio Macri puso fin no solo a más de una década de degeneración institucional kirchnerista sino a casi cien años de dominio político peronista. Así las cosas, la tarea que enfrenta Macri es nada menos que derrotar la historia. Ya logró un primera victoria en las urnas el pasado domingo. Esa fue la parte "fácil". Ahora le toca dar inicio a una transformación sostenible en el tiempo que logre terminar, a nivel cultural e ideológico, con el peronismo que ha destruido la libertad y condenado a la decadencia y vergüenza internacional a un pueblo que ha probado tener lo necesario para pertenecer a la élite mundial.

Si Macri logra la titánica hazaña de dejar iniciado ese cambio permanente pasará a ser el más grande líder político que haya conocido la Argentina en más de un siglo y sin duda uno de los más grandes que haya conocido América Latina en toda su vida independiente. Los latinoamericanos de buena voluntad no podemos más que desearle suerte y ofrecerle toda nuestra ayuda, por el bien de Argentina y por el de América Latina.

CARRIÓ PIDIÓ PONER FIN A LOS JUICIOS CONTRA REPRESORES DE LA DICTADURA

Lunes 30/11/15

La socia política del presidente electo Mauricio Macri siguió la línea del polémico editorial del diario La Nación y aseguró que “no se puede tener presos a hombres de 80 años sólo por venganza”.

En línea con el polémico editorial que publicó el diario La Nación apenas unas horas más tarde de finalizado el escrutinio provisorio que consagró presidente electo a Mauricio Macri, una de sus principales socias en el frente Cambiemos, Elisa Carrió, llamó a suspender los juicios a los represores de la última dictadura cívico militar.

“El derecho a la verdad es total. No se puede tener presos a hombres de 80 años sólo por venganza. La única solución posible es la No Violencia”, escribió el último domingo Carrió en su cuenta de Twitter luego de participar del programa de Mirtha Legrand.

Así la socia de Macri se adscribió al camino marcado por el polémico editorial del diario La Nación del lunes 23 de noviembre pasado que suscitó un fuerte repudio de los trabajadores del centenario matutino que salieron presurosos a despegarse de ese llamado en favor de la impunidad de los crímenes de lesa humanidad.

En campaña Macri se vió obligado a garantizar la continuidad de muchas de las políticas adoptadas por los gobiernos de Néstor Kirchner primero y de Cristina Kirchner después aún cuando históricamente fue un fuerte crítico de ellas. El camino de Memoria, Verdad y Justicia inaugurado en 2003 y que derivó en la derogación de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final y en el enjuiciamiento y condena de cientos de represores fue una de estas políticas.

Sin embargo a la luz de su victoria en el balotaje, de la editorial de La Nacióny del mensaje de Carrió esa decisión política de combatir la impunidad de los crímenes de lesa humanidad parece estar en entredicho por estas horas.

A ellos se suma la estrategia que adoptaron en las últimas horas los abogados defensores de los represores en virtud del próximo cambio de gobierno. Tal como revela Página/12 en su edición de este lunes, “los abogados de los procesados por crímenes de lesa humanidad durante la dictadura empezaron a pedir postergaciones en los juicios, con el insólito argumento del cambio de signo en el gobierno central que exige analizar cómo se continúa”.

FUENTE: Minuto Uno y