domingo, 28 de diciembre de 2014

AMARGA NAVIDAD

"I have a dream"  Martin Luther King

La omnipresente mala pata que acompaña a doña Cristina desde su reasunción, en 2011, llegó en Navidad transformada en una fractura de tobillo que, ante la falta de aparatología adecuada en Santa Cruz -¿y la "década ganada"?- la obligó a regresar a Buenos Aires y, seguramente, la hará cancelar su inminente agenda internacional.

Desde los tribunales federales siguen llegando gigantescas olas de malas noticias a las playas de la Casa Rosada, agravando rítmicamente el grave stress -¿se deberán a eso los recurrentes problemas de salud?- que padece su inquilina; qué sucederá con ella cuando sea citado a prestar declaración como imputado el propio Máximo es una de las grandes incógnitas que plantea el año que iniciaremos el jueves.

Lo más repulsivo de la semana fue, sin dudas, la información de compras presidenciales de joyas por más de un millón de dólares anuales que puso en tapa la revista Noticias; ya se abrió una investigación penal sobre el tema, por la denuncia de una ONG, pero lo más grave fue la impudicia que trasluce esa actitud de nuestra "reina de los humildes". Resultará interesante ver a qué dislates apelan los aplaudidores habituales para justificar esta locura.

La otra mala nueva provino del campo del Tte. Gral. Milani, cuya indagatoria ha sido pedida en la causa por la desaparición de Agapito Ledo, cuando éste se desempeñaba como conscripto a las órdenes del primero; recordemos que, con muchas menos pruebas, hay 1.600 militares presos, para los cuales no rige el principio de inocencia.

Además, la Cámara Federal rechazó todas las nulidades planteadas por Guita-rrita, nuestro aún (increíblemente) Vicepresidente. La lista de funcionarios actuales requeridos por la Justicia se ha visto engrosada con los nombres de Axel Kiciloff, Julio de Vido, Florencio Randazzo, Di Cesare (PAMI) y varios segundones enriquecidos, y pronto llenará tantas páginas como la guía telefónica. ¿Estarán todos ellos dispuestos a inmolarse solos en el altar cristinista o empezarán a contar lo que saben, arrastrando a la jefa?

La Presidente demostró que, como afirmara en la editorial de la semana anterior, se ha transformado en un club sin semillero para designar testaferros de confianza y recurrió a toda su familia -Máximo y Florencia, Giselle, Rocío, Romina y Sancho- para integrar, en un acta llamativamente postdatada, el nuevo Directorio de Hotesur, del cual desplazó a varios amigos de Bóvedas Báez. La inexplicable y arriesgada maniobra pone a todos ellos en la primera fila de la línea que recibirá el fuego graneado de Comodoro Py.

Desde Estados Unidos, Suiza, Uruguay y Brasil siguen, también, soplando vientos contrarios a los intereses espurios de la noble viuda. Además de Báez, ahora se investiga por corrupción a Cristóbal Timba López, que también podría tener algo que ver con las 123 sociedades de Nevada, a cuyos datos accederá Jorge Lanata en los próximos meses por decisión judicial.

Esta semana, como Martin Luther King, debo decir "tengo un sueño"; si se hiciera realidad, la Argentina podría tener un promisorio futuro. Lo contaré primero, para luego intentar analizar sus ventajas e inconvenientes, si es que los últimos existen.

Soñé que Macri, Massa, Sanz, Aguad, Carrió y muchos otros constituían un grupo de trabajo para hacer el inventario real de la herencia que dejará la "década ganada" en todos los aspectos: moral, económico, social, educativo, estadístico, energético, geopolítico, fiscal, laboral, judicial, de marco legal, de seguridad y narcotráfico, de corrupción, de defensa, etc. Ese inventario era dado a conocer al gran público, como máximo, a fines de febrero.

El listado así confeccionado daba a toda la ciudadanía el pleno conocimiento de cuál es la verdadera magnitud de los problemas que deberemos afrontar cuando, finalmente, los Kirchner sean desalojados del poder, y ponía de relieve el gigantesco apoyo parlamentario y social que se requerirá para adoptar las medidas necesarias para corregir tantos desaguisados y mamarrachos.

Ese mismo día, todos ellos anunciaban la designación de Mauricio Macri como único candidato a presidente de ese conglomerado, acompañado por Sanz como vice, y ambos asumían el irrevocable compromiso de ejercer los cargos sólo por cuatro años. A la vez, Sergio Massa era designado como único candidato a gobernador de la Provincia de Buenos Aires.

Así y con el respaldo de casi todo el arco político, ambas cámaras del Congreso serán ocupadas por legisladores que se habrán comprometido a respaldar al Ejecutivo cuando adopte esas imprescindibles medidas.

Desde el punto de vista político, creo que si mi sueño se concretara tendría ventajas importantes para cada uno de los actuales candidatos. Macri, quien parece no haber hecho pie en la Provincia de Buenos Aires, donde se juega el 40% del padrón electoral, encontraría allí el respaldo que necesita.

Massa, diez años más joven que el candidato del Pro, dedicaría sus cuatro años como gobernador a mostrar qué es capaz de hacer en materia de gestión transparente en el distrito más grande del país, y despejaría las dudas que aún tiene la clase media respecto a que sea kirchnerismo con otra cara. A pesar del costoso tren fantasma que lo acompaña, creo que atribuirle esa posición resulta injusto, toda vez que su triunfo en el 2013, precisamente aliado con Macri, fue el hecho que enterró definitivamente el proyecto de modificar la Constitución para permitir una nueva reelección de doña Cristina.

Los radicales, que hoy constituyen un partido que ha casi desaparecido de las preferencias del gran público, brindarían el conocimiento que, sin dudas, poseen sus principales líderes y, además, recuperarían capacidad de gestión en muchas provincias, hoy en manos de los señores feudales del más rancio peronismo. Lilita, a quien casi nadie quiere como presidente pero muchos ven como controlante del poder, será unánimemente designada como Procuradora General, en reemplazo de la nefasta ¡Giles! Carbó.


El sueño de Martin Luther King, de integración racial en los Estados Unidos, se ha ido concretando, a pesar de los esporádicos problemas que acarrea la marcada disparidad de ingresos entre negros y blancos, sobre todo en el sur del país. La asunción de Barack Obama como Presidente fue innegablemente, la frutilla que coronó ese postre, acompañada por la presencia de magistrados afroamericanos en la mismísima Corte Suprema.

Si todo eso, que parecía absolutamente inimaginable hace menos de cuarenta años, cuando el apartheid y la violencia racial se imponían, hoy se ha transformado en una realidad, ¿podremos nosotros concretar algo tanto más simple si queremos sobrevivir como país independiente?

Por ahora, y antes de despertarme completamente, le envío mis deseos del mejor 2015 posible -que no será mucho- para todos.

Enrique G. Avogadro