martes, 10 de mayo de 2016

ENTRE LA AMBICIÓN Y EL TEMOR

Editorial Lunes, 09 de mayo Del 2016

Si hay un elemento desconcertante en el nuevo gobierno es su miedo a ser políticamente incorrecto, no según sus cánones sino siguiendo los ajenos. Nadie entiende esta dependencia, ¿espiritual?, ¿psicológica?, vaya uno a saber…  Como si haber obtenido el triunfo por una diferencia estrecha los descalificase para jugar sus propias cartas. Es extraño, porque pretenden hacerlo con las cartas marcadas de quienes los precedieron. Solo en lo económico, porque nadie hubiese podido mantener la situación anterior, se atreven a opciones diferentes.


Al mejor estilo mistificador de Néstor Kirchner, han querido montarse sobre los Derechos Humanos manteniendo la misma concepción de quien intentó recrear la historia en beneficio propio. Poco le han importado los escándalos del latrocinio perpetrado por la corte de Hebe Pastor de Bonafini o las despóticas acciones de Estela Barnes de Carlotto, aceptando que los Derechos Humanos son parte del patrimonio de las mismas. Ellos se han dolido por los atropellos de los terroristas europeos en Francia y Bélgica pero han lanzado flores al río, con Obama y Hollande, celebrando los terroristas locales. Es cierto - y hay que dejar en claro - que no todos aquellos memorados por las flores en el río eran terroristas, algunos nunca se sabrá siquiera qué eran. Pero la gran jugada de hace tanto tiempo camufló los malos con los buenos y hoy no sabemos quién es quién ni el actual gobierno tiene ganas de investigarlo.


Días atrás, en la Feria del Libro de Buenos Aires, en el Foro del American Institute for Democracy, un expositor, Armando Valladares, disertó sobre "Los derechos humanos en América Latina". Uno de los temas de Valladares fue los presos políticos en la Argentina de hoy. Le tocó a Federico Pinedo cerrar este foro y al hacerlo expresó que el reto "no es mirar para atrás". Lo decía frente a quien se pasó 23 años en las ergástulas castristas como si hubiera estado de vacaciones. Armando Valladares, estaba reclamando en esa ocasión por los militares argentinos presos, a quienes había caratulado como presos políticos, dando datos vitales -o mortales, según se mire- sobre qué había pasado con ellos, tanto en los juicios amañados de los últimos años como en las cárceles en la que se les denegaba hasta la atención médica primaria.


Para Pinedo, ni para el gobierno actual, parece haber posibilidad alguna de revisión. Flojo de lengua da a entender que todo esto es el pasado, sin importarle que ese pasado los liberó, tanto a él y a su familia como a la del presidente, de la suerte que hubiesen tenido si aquel millón y medio de muertos previsto por los terroristas se hubiese cumplido en caso de conseguir aquello de "hasta la victoria siempre… Es bastante vergonzoso esto de no mirar atrás, con la filosofía de "lo pasado, pisado", ya que si es por eso de no mirar atrás, deberíamos dejar en paz a Lázaro, a De Vido, a Máximo, a Cristina… Y a esta altura tenemos dudas de que eso no vaya a suceder en la lentitud de la Justicia.

Lo que se esperaba del gobierno de Macri era una inmediata investigación y balance de todo lo actuado por el gobierno anterior que, a más de cinco meses, no se ha visto, salvo casos particulares como el de PAMI. Pero también se esperaba más. Muchos de los militares presos aún no están muertos, si el señor Federico Pinedo pretende mantener la situación con su prédica de "no mirar atrás" logrará ponerlos en esa situación sin retorno y así terminar con el problema. Su actitud parece ponernos ante un gobierno al que no le importarán los medios -como al anterior- para construir poder político.


Nadie está pidiendo abrir las cárceles al estilo de Héctor José Cámpora en 1973, solo se está pidiendo que se cumpla la ley, que los mayores de setenta años puedan tener prisión domiciliaria, que aquellos detenidos sin proceso sean liberados, que quienes precisan atención médica la tengan y que los juicios puedan ser revisados.

La actitud de Pinedo -"no mirar atrás"- denota la ambición de continuar y -si es posible- permanecer, pero al mismo tiempo denota el temor de incomodar a los desplazados. Poco parece importarle que en su "democracia" haya presos políticos.

Esa "tibieza" de la cual hace gala, ignorando frente a quien fue un preso político la suerte de otros que lo son hoy, lo incluye, sin dudas, entre aquellos que el Apocalipsis (3:16) promete vomitar de su boca.


FUENTE: http://www.diariocastellanos.net/noticia/entre-la-ambicion-y-el-temor#

NOTA: Las imágenes no corresponden a la nota original.