"A partir de nuestra confluencia ideológica
socialdemócrata vamos a ir a buscar los votos
de una mayoría en la Argentina que hay que construir
a través de la diversidad y la pluralidad, con generosidad y amplitud",
socialdemócrata vamos a ir a buscar los votos
de una mayoría en la Argentina que hay que construir
a través de la diversidad y la pluralidad, con generosidad y amplitud",
Ernesto Sanz
La realidad política
argentina es inexorable en sus conclusiones. Ella nos dice que, más allá de sus
torpezas intrínsecas, ningún gobierno radical ha terminado su mandato. Yrigoyen e Illia fueron echados por los militares; luego, más civilizada la
Argentina fueron los peronistas quienes se encargaron de la faena sucia e
hicieron que Alfonsín y de la Rúa se fueran en olor de estúpida
impericia. A mÍ, y a mucho que hemos vivido los últimos treinta años en la
República, se me hace cuento imaginar que un presidente radical, socialista o
algo así termine su mandato, ese mandato del que- perejiles irredentos- abrigamos
la esperanza que comenzará en 2015. Nada ni nadie nos puede asegurar que esto,
al menos la parte que les corresponde al peronismo, no volverá a suceder.
Algún iluso puede mencionar
a la Constitución como carta educativa o creer en la bonhomía de los dirigentes
peronistas. Las pruebas están al canto, todo lo que sucedió en estos diez años
tienen como impronta aquella verdad gritada por el general que decía: “al
enemigo, ni justicia”. Que su esencia se haya exacerbado con el criptomontonerismo de los que se encaramaron
hace diez años al poder, no significa que no pueda ser utilizada de nuevo -por
otros peronistas- como elemento para disciplinar a cuanto díscolo ande suelto
por el país.
Como contrapartida a este
futuro posible que es algo más que serio pero que con voluntad suicida la “dirigencia
política” sigue soslayando, asistimos por parte de una parte de la
oposición a un sainete de circo criollo donde una trouppe de ganapanes de la
política: Morales, Solanas Pacheco, Cobos, Binner y Alfonsín chico entre otros, creyendo
que están en la inmediatez de un acto eleccionario tipo Canadá o Australia
dicen muy sueltos de cuerpo que frente al futuro eleccionario su bondad
política tiene un límite: Macri.
Macri es como el tuerto en el país de los ciegos. Entre tantos inútiles que
solo pueden mostrar sus gestiones inexistentes como resultado de su obsecuencia
y del afán por la bolsa de sus mandamases, la gestión de Macri resplandece. Que su brillo sea igual al de una copa de latón oxidada en manos del
presidente de una asamblea de pordioseros no le resta méritos en la Argentina
de hoy. Más, si el que lo critica es Binner. Es como darle a la copa una
mano de lustra metales; porque, que este pobre tipo al que el matrimonio
presidencial le debe unos cuantos
favores salga a censurar al “Mauri” tiene la misma entidad que
suponer que los cascos azules en Haití se comportan como las monjas de Santa
Teresa de Calcuta. Al menos, hasta el día de hoy, los “narcos” no se matan en el centro de la CABA como sucede en Rosario
ni sé que se haya denunciado a la “Metropolitana”
por liberar alguna entrada a la ciudad como ha sucedido reiteradamente con la
policía de Santa Fé en la ruta nacional 34.
Pero dejemos esto, tampoco Macri es santo de mi devoción ni me
interesa más allá de lo anecdótico que es más bien pobre. Al fin y al cabo ya
lo dijimos, tampoco la CABA es Montreal o Melbourne. Lo que si preocupa es la
mentalidad de enano de estos bobos que poniendo caras de vestales ultrajadas dicen "tenemos algunas diferencias ideológicas" con el PRO, cuando estamos a más de año y medio de las elecciones y se olvidan que llegar a ellas será una vía dura y dolorosa porque, ¿hay alguien que pensando con seriedad y evaluando las condiciones en que se encuentra el país pueda excluir la posibilidad de violencia extrema y guerra civil?
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José "Pepe" Estenssoro |
Mientras tanto estos chambones -la “oposición” toda- lo que deberían hacer es juntarse, no para “ganar” una elección sino para ponerse de acuerdo sobre cómo será el país que vendrá luego de esta debacle. Porque los argentinos queremos saber qué es lo que se va a hacer con los pillos que han saqueado durante diez años el país; que se va a hacer con el Banco central, si seguirá siendo la caja de mantenimiento de políticas económicas espurias o se lo pondrá en manos de gente idónea; si de una vez por todas las organizaciones obreras se democratizarán o seguirán los barones del sindicalismo trabando extorsivamente cualquier idea de producción y desarrollo; si vamos a tener ferrocarriles y rutas en serio o seguiremos moviéndonos como en Sri Lanka; si YPF será la empresa con futuro que armó Pepe Estenssoro en los noventa o seguirá en manos de charlatanes y logreros; si en cuestiones de seguridad seguiremos de la mano de Zaffaroni o de una vez por todas los ciudadanos honestos podremos caminar con seguridad por las calles de Argentina; si el narcotráfico será tratado como un terrorista que atenta contra la sociedad o seguiremos viendo como la droga se lleva los sueños de muchísimas familias; si se darán las condiciones para que el campo sea por enésima vez el motor de la recuperación nacional o solo servirá para que haga el papel de malo en otro estúpido y malintencionado relato.
Si eso no queda claro en el futuro inmediato las esperanzas de una recuperación nacional son nulas. Para eso es para lo que hay que juntarse, lo demás vendrá solo si hay capacidad y honestidad.
JOSE LUIS MILIA
NOTA: Las imágenes y negritas no corresponden a la nota original.
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