domingo, 26 de febrero de 2012

No es lo mismo vestir el uniforme militar, que serlo

Ya no hemos referido a este tema, pero llegado el día y otro feriado largo, para que continúe la fiesta del olvido en la república, hemos decidido publicar un artículo  escrito por Ernesto Bisceglia para el diario El Intransigente de Salta. 

Por lo menos para que recordemos porque el 27 de febrero es feriado, uno de los nuevos incorporados este año por nuestra presidente.


EL DIA QUE DEGRADARON AL GENERAL BELGRANO
por Ernesto Bisceglia 

El Decreto 292/2011 dice “Declárase el año 2012 como el "Año de Homenaje al Doctor D. Manuel Belgrano”. Fue eliminado su título de General. Pareciera ser que hay espíritus que han sido marcados para sufrir aún más allá de la muerte los sinsabores del desagradecimiento y la mutilación de sus glorias a manos de sus propios paisanos. El caso del General Manuel José Joaquín del Sagrado Corazón de Jesús Belgrano constituye un verdadero paradigma en cuanto a esa lamentable práctica. El año 2012 contiene varios episodios de la Gesta Belgraniana que cumplen su Bicentenario: Izamiento por primera vez de la Bandera Nacional en las Barrancas del Paraná, el 27 de Febrero de 1812 (previa creación de la Escarapela Nacional bajo diseño del Prócer) Bendición de la Enseña en la Provincia de Jujuy a manos del Canónigo Ignacio Gorriti con motivo de celebrar Belgrano el Segundo Aniversario del Movimiento llamado “Revolución de Mayo”. El heroico “Éxodo Jujeño” protagonizado junto al pueblo de Jujuy dejando tierra arrasada al avance realista, el 23 de Agosto de 1812. El Combate de Río Piedras, el 3 de Noviembre de 1812, antesala de los grandes y decisivos triunfos del 24 de Setiembre de ese año con la Batalla de Tucumán, tiempo histórico que tiene su broche de oro al año siguiente en los Campos de Castañares, en la Provincia de Salta con la Batalla del 20 de Febrero de 1813; contienda que hay que decirlo, salvó no sólo la Independencia Argentina sino que también aseguró el proyecto soñado de una América libre de “toda dominación extranjera”, como valientemente señaló el Acta del Congreso de Tucumán. Si el General Manuel Belgrano hubiera perdido la Batalla de Salta, nada hubiera impedido al “Ejército Grande” comandado por Pío Tristán llegar hasta Córdoba y desde allí hacerse con Buenos Aires. La Revolución se habría perdido. La vida pública de Belgrano fue siempre aciaga, incomprendida y mal recompensada, no sólo por sus contemporáneos que lo dejaron morir en la más indigna pobreza y soledad, sino también por quienes le sucedieron. Abogado de profesión, observó con vergüenza cómo los ingleses se hacían con Buenos Aires y pasó a Montevideo para evitar inclinarse ante la Bandera de los invasores. En sus “Memorias” contará cómo aquel episodio lo marcó al punto de tomar los servicios de un maestro en armas para aprender su manejo. Consumada la Revolución que depuso al Virrey Cisneros, fue enviado comandando la Campaña al Paraguay, de triste resultado y que le valiera un juicio para determinar su responsabilidad por el fracaso de una tropa que Buenos Aires enviaba en condiciones muy precarias. Los 40.000 pesos fuertes que Belgrano dispusiera para la construcción de escuelas en Jujuy, Salta, Tucumán y Tarija, son otro ejemplo del pillaje al que le sometieron los funcionarios públicos; se puede decir que aquel fue el primer caso de malversación de fondos públicos, porque las escuelas tuvieron una suerte errante de edificios a medio construir y hasta terrenos expropiados como ocurrió en tiempos del Gobernador de Tucumán (nada menos) Julio Miranda. Recién 191 años más tarde, en el año 2004, se inauguró la última de ellas, la de Jujuy. Según un cálculo que realizó en su momento Felipe Pigna, el valor de aquel oro, hoy equivaldría a Un Millón, Trescientos Mil Dólares. Pero Belgrano pensó que era indecoroso que un General de la Patria recibiera ese dinero que le había otorgado la Asamblea del Año 1813. Ya enfermo y con sus piernas deformadas por la hidropesía, en la noche del 11 de noviembre de 1819, un grupo de sublevados que respondían al gobernador tucumano Bernabé Aráoz intentó apresarlo y engrillarlo, acto deshonroso al que se opuso su médico y amigo Redhead. Solo y perseguido por aquellos por quienes había resignado su posición social y económica, volvería a morir en Buenos Aires.


Ahora, la última felonía contra el General Manuel Belgrano se comete paradójicamente “honrando” el año del Bicentenario de sus glorias, destituyéndolo de su grado militar y consignando sólo su título civil, el de Abogado. El Decreto 292/2011 que lleva la firma de la Presidente de la Nación, Cristina Fernández, dice “Declárase el año 2012 como el "Año de Homenaje al Doctor D. Manuel Belgrano". Lamentable ejercicio de la indolencia ideológica en desmedro de los legítimos títulos alcanzados por el Prócer en base al desapego personal, la austeridad y el sacrificio más extremo. Nuevamente Manuel Belgrano es castigado y esta vez por causa de ajenos a su Gesta, a su persona y a su tiempo. El patriota consumado debe pagar los errores de un grupo de hombres que vestidos a la usanza militar violentaron la Constitución Nacional para alzarse en armas contra sus propios compatriotas. ¿Qué tendrá que ver Belgrano con esto; él que hizo todo lo contrario? Porque nada tiene que ver el uniforme sino el sentimiento de un hombre de armas, como lo señaló el propio Belgrano cuando dijo aquello que “No es lo mismo vestir el uniforme militar, que serlo”. Su reloj, última posesión terrena dado en pago a Redhead fue robado del Museo Histórico Nacional y sus pistolas fabricadas especialmente para él en el Reino Unido, fueron subastadas por Christie’s en 300 mil dólares. ¿Será ya éste el último despojo que se le haga a Manuel Belgrano? Ni siquiera tiene día para morir, ya que la fecha de su paso a la inmortalidad depende del negocio turístico. Ahora también lo han degradado, ya ni el grado militar con el que libró los decisivos combates que les permiten hoy a los que firman estos papeles gobernar un país supuestamente libre, le ha quedado. Por repetido que sea: ¡Qué vigencia tienen sus palabras póstumas: “Ay, Patria Mía”!

Por Ernesto Bisceglia para "El Intransigente" de Salta

EL RELATO DEL KIRCHNERISMO NO ES UN RELATO, ES UN CUENTO.

Muchos analistas políticos e informadores, pese a su oposición fuertemente crítica al oficialismo y particularmente a la gestión de la presidente, destacan el talento, la inteligencia, preparación y capacidad de Cristina Kirchner.
No creo que lo hagan convencidos de lo que afirman, seguramente no. Lo hacen para no aparecer exageradamente duros con la presidente, o para morigerar o endulzar sus fuertes críticas.
No estoy en absoluto de acuerdo con esos calificativos de las supuestas virtudes de Cristina y además, me parece incorrecto que se le atribuyan dones o cualidades que la presidente claramente no tiene.
Muy por el contrario, pienso que su capacidad intelectual deja mucho que desear y está francamente debajo de lo normal.  No solo su inteligencia, sino también su sentido común.

Recordemos que una de las muchas definiciones expresa que es la facultad que posee la generalidad de las personas, para actuar y juzgar razonablemente las cosas. En la presidente el sentido común está casi completamente ausente.
Y cuando no hay sentido común es difícil, casi imposible, que haya sensatez y coherencia en los pensamientos y en los actos.
Tampoco tiene una formación y preparación adecuada ya que todo indica que no es abogada, ya que no terminó sus estudios universitarios. En realidad ni se sabe si rindió solamente unas pocas materias de la carrera o si terminó alguno de los ciclos de la misma.
Lo que si tenemos que reconocer, en honor de la verdad que tiene una gran experiencia y una facilidad de palabra notable. En cuanto a la experiencia se nota que no ha sido bien aprovechada. Hay temas que siendo senadora defendía de una manera y siendo presidente los encara 180º al revés, siempre con argumentos muy endebles y opinables.
Con respecto al don de la palabra, si bien puede hablar largo rato sin ayuda memoria, sus discursos caen en la vulgaridad y en un tono  coloquial no acorde con lo que debe ser un discurso presidencial dirigido a todo el país. Además en su irresistible impulso a hablar, expresa ideas incomprensibles o totalmente alejadas de la realidad. Genera tanto rechazo, que es muy común encontrar personas que dicen que no pueden escucharla y automáticamente cambian de canal o apagan la transmisión.
Si a ello le agregamos los conocidos trastornos psíquicos, bipolaridad, depresión, esquizofrenia y megalomanía y su exagerado egocentrismo y narcisismo, estaremos claramente en presencia de una conducta, cuando menos extraña, que como uno de los muchos resultados negativos, deja una deformada percepción de la realidad.
Pero además a toda esta ya larga lista de deficiencias personales habría que agregarle a la presidente, su desmedida soberbia que conduce automáticamente al autismo, como dueña exclusive de la “verdad”. Este perverso coctel de calamidades explica porque el país anda como anda.
Cualquier libro sobre liderazgo  o de conducción empresaria menciona que para ser un líder exitoso no es necesario ser un especialista o experto en todas las áreas. Lo más importante es tener la suficiente inteligencia o la habilidad de rodearse de asesores y consejeros, que si sean especialistas reconocidos y prestigiosos en sus diversos campos de gestión.  Y que además sostengan firme y honradamente sus propios puntos de vista profesionales.
En el caso de la presidente, el núcleo de asesores naturales del gobierno, los ministros, jamás fueron reunidos para analizar algún tema en particular.
Actualmente sus asesores son el Secretario Legal y Técnico de la presidencia, Carlos Zanini, un ignoto y oscuro abogado de extracción maoísta, fuente            de la ideología de Cristina probablemente el López Rega de ella, su hijo Máximo Kirchner, un mediocre joven sin formación o preparación alguna y sin ambición política o de protagonismo, el impresentable secretario de Comercio Guillermo Moreno, Axel Kicillof un joven brillante, pero sin experiencia política, proveniente  de la agrupación kirchnerista “La Cámpora”. No nos olvidemos de Rudy Ulloa Igor, ex chofer de Néstor Kirchner, ahora convertido en un exitoso y próspero empresario.
Este impresentable elenco, esa mesa chica “de probada capacidad intelectual”, son los que buscan soluciones a los graves problemas del país, asesorando a la presidente.
Cristina desconfía prácticamente de todos y mediante esa desconfianza se va aislando del mundo exterior, del mundo real.
Cada vez más, su febril mente, aislada del mundo exterior, salvo en sus discursos ante su propia claque de laca­yos, cor­te­sa­nos y bufo­nes, que aplau­den, y se delei­tan con su trillado mono­logo y con el asesoramiento y consejo de su mesa chica y eventualmente algún otro, va tejiendo su realidad en un mundo totalmente ficticio.
Casi una autista perfecta, que ya no presta atención a sus importantes obligaciones y deberes gubernamentales.
      Un simple ejemplo reciente de su ya probada incapacidad de liderar: ¿Nadie fue capaz de decirle a la presidente que debería haber puesto la cara ante el desastre ferroviario en la estación Once de la cual ella, en última instancia es la responsable del luctuoso accidente?
      ¿O responde a una política gubernamental de no salir al ruedo hasta que pase la conmoción pública?
       Casi podríamos pensar que es así porque nunca los Kirchner dieron la cara. Siempre se escondieron en su refugio en “El Calafate” o en algún otro sitio.
Y así se va tejiendo el “relato kirchnerista”. Tergiversando groseramente la historia y los valores de los argentinos. Así surgió de la profundidad de nuestra Historia, el “Dr. Belgrano” y el perverso genocida, “el Gral. Roca”, el retiro de los crucifijos de los edificios públicos, la denostación de la Iglesia y de la FF.AA. la Policía asociada a la delincuencia, y el sistemático ataque a otras instituciones y la destrucción de los valores y el sentir de los argentinos.
Paso a paso va degradando, tergiversando y destruyendo. O mejor dicho lo está intentando.
        No lo va a lograr. De eso estoy seguro. Pero mientras tanto su perversa gestión gubernamental va generando cortocircuitos, roces, desgastes, peleas, enconos y el consecuente sufrimiento del pueblo y el sistemático retroceso del país.
      El pueblo argentino, “el país de buena gente” se va dando cuenta que el relato kirchnerista es en realidad un mal cuento infantil.

                   24-Feb-12                                           Dr. ALFREDO RAÚL WEINSTABL                                 
                                                                                              alfredo@weinstabl.com.ar

Pedimos una oración por "Madiba", el hombre ejemplar

El expresidente sudafricano, de 93 años, padece un fuerte dolor abdominal prolongado. La noticia fue oficializada por el actual mandatario, Jacob Zuma. Aseguran que está de "buen humor".


El expresidente sudafricano Nelson Mandela, de 93 años, que fue hospitalizado hoy en Johannesburgo, "está bien, y no fue ingresado de urgencia", informó el portavoz del Gobierno de Sudáfrica, Mac Maharaj.

"Es una visita que ya estaba programada", afirmó Maharaj, que aseguró que la Presidencia informará del estado de salud del expresidente en cuanto tengan un informe de los médicos. Mandela fue operado esta mañana y su condición se reporta como "estable".
El gobierno de Sudáfrica anunció a través de un comunicado que Mandela fue ingresado en un hospital de Johannesburgo debido a un dolor abdominal.

"Madiba (nombre con el que se conoce a Mandela en Sudáfrica) sufre un dolor abdominal prolongado y los doctores consideraron que necesitaba atención médica especializada", señaló la Presidencia en la nota oficial.
El portavoz del gobierno no confirmó las informaciones que apuntan a que Mandela será intervenido de una hernia, y declaró que "eso dependerá de los exámenes médicos que se le realizan en estos momentos", al tiempo que volvió a pedir respeto por la intimidad de Mandela y de su familia.

El gobierno sudafricano no precisó en qué hospital está hospitalizado el expresidente.

Mandela dejó hace un mes su casa de Qunu (sureste de Sudáfrica) para regresar a Johannesburgo, supuestamente para realizarse un chequeo rutinario, según explicaron fuentes cercanas a la familia en aquel momento.

El líder de la lucha contra el régimen racista del apartheid sudafricano permanece bajo vigilancia médica desde que fuera ingresado en enero de 2011 en un hospital de Johannesburgo aquejado de una complicación respiratoria.

Mandela, premio Nobel de la paz de 1993, fue dado de alta en febrero del año pasado y enviado a su casa de Houghton, Johannesburgo.
Pocos días antes de cumplir 93 cumpleaños, en julio de 2011, el expresidente se trasladó a su casa de Qunu, lugar donde pasó su juventud, acompañado de un equipo médico.

La última aparición pública de Mandela fue en la ceremonia de clausura del Mundial de Fútbol de Sudáfrica de 2010, que ganó España.

sábado, 25 de febrero de 2012

el silencio, el luto, el dolor... la bronca e impotencia

Nuestro socio el periodista Horacio Palma en su columna del semanario Gualeguay al Día de la provincia de Entre Ríos, no deja hoy una nota sobre la tragedia nuestra de cada día. Específicamente analiza el accidente ferroviario que enlutó el año, hace referencia a la ausencia de la señora presidente en el manejo de todo este drama… aquel que llevó a hebe pastor a decir: “Me avergüenza que un funcionario sea tan pelotudo”, refiriéndose con su habitual delicadeza al Secretario de Transporte de la Nación, el ineficiente Ing. Juan Pablo Schiavi"Lo que dijo Schiavi es una vergüenza. Yo no se si podrá dormir tranquilo, si se podrá mirar en el espejo, al haber dicho que si fuera un día de fiesta hubiera habido menos muerte porque viajaba menos gente", sostuvo la inefable hebe pastor.


La tragedia nuestra de cada día

Cuando suceden estas tragedias inmensas, el dolor nos une a todos en ese exacto punto. El dolor tiene ese misterio de juntarnos más allá del pensamiento. Más allá de las mezquindades. Pero un paso más allá del dolor, otra vez las diferencias.


Despertarse en la mañana y desayunarse con tanta muerte nos hermana en el espanto. Curiosamente, el día en que la tragedia de Once enlutó Argentina, todos los medios se habían preparado para cubrir la llegada de un Crucero al puerto de Buenos Aires con varios supuestos afectados por la Gripe B. Todo preparado para la noticia intrascendente frente a un barco de lujo de bandera extranjera, esperando para entrevistar algún turista con tos… hasta que la tragedia nos explota con furia en cara… a 40 cuadras del puerto.

La noticia llega tímida: Un tren que no frenó. Muchos heridos.

Pero con el correr de las horas lo que parecía una crónica simple, se convirtió finalmente en una tragedia que nos enlutó el año.

Lamentablemente, la tragedia de Once con 51 muertos y casi 700 heridos, es la imagen devastadora de una Argentina que se repite. Mil discursos sobre el país de las maravillas se estrellan una mañana contra el muro del final de un andén en el barrio de Once. El relato oficial sobre el primer mundo desmentido por una tragedia del subdesarrollo.

Si no fuera tan trágico el final, y si no hubiese tanta muerte inútil de por medio, la imagen podría ser la metáfora perfecta de un gobierno empeñado en el monólogo y encerrado en su autismo: El tren del relato oficial que corre sin frenos a chocar contra el andén de la realidad.

En ese final de vías del ferrocarril Sarmiento en la estación de Once, los relatos oficiales se estrellaron contra nuestra realidad de país irremediable.

Y no es cuestión de decir yo lo dije, o de gritar ahora que la tragedia estaba cantada. Es cuestión de hacer un gran mea culpa como sociedad para no repetirnos hasta esa muerte inútil con la que coqueteamos en cada esquina. Tanto solemos coquetear con la muerte absurda, que hasta se nos hace costumbre y la costumbre nos roba la reacción de ciudadanos indignados. Y los hombros encogidos. Hasta que la tragedia nos toca.

Cada vez, el período de asombro nos dura menos a los argentinos. La consternación nos dura lo que los medios tardan en sacar una noticia de la tapa de los diarios. Y primero la indignación y luego la queja exigua y luego la resignación y rápidamente el olvido.

Y de ahí, si te he visto no me acuerdo. Hasta la próxima tragedia. Espasmos de sociedad.

No hay peor estado social que el de una sociedad resignada. Ese fatal encogerse de hombros hasta que la ruleta nos señale a nosotros es imposible de entender.

Un tren que no frena se estrella contra el final del andén de la estación a 25 km.  por hora. 51 muertos y casi 700 heridos. ¿Accidente?

No señor. Accidente es que un rayo parta un avión en pleno vuelo. Eso es un accidente. Pero que un tren de 1950, donde viajan amasijados como sardinas miles de personas que han pagado ochenta centavos un boleto, digo, que un tren desvencijado de 1950 de una empresa que recibe millones de pesos diarios en subsidios sin control, se quede sin frenos porque los fondos para el contralor el Estado los gasta por ejemplo en promover un relato guionado de la realidad, en programas demagógicos como fútbol para todos, o turismo carretera para todos, eso no es un accidente. Eso es lisa y llanamente  un crimen.

Y no digo que el Estado sea un estado criminal. Digo que somos en cierta medida una sociedad criminal a la que nada le importa mientras nuestra quintita esté a buen resguardo.

Después las lágrimas. Y casi siempre, cuando ya es demasiado tarde para el llanto.
Me niego a ser cómplice de la desidia oficial llamando las cosas con eufemismos. 

Tampoco me sale hacerme el distraído ante las responsabilidades que me tocan.

El Estado, embarcado en un modelo que necesita mentir y mentirse la realidad, aplica una millonaria política de subsidios con los que logra mantener la mentira de las tarifas a precios irrisorios. Hasta que la olla levanta tal presión que se vuela tapa.


Concesiona un servicio público de transporte. Le fija una tarifa ridícula… y para mantenerla ridícula subsidia con subsidios millonarios. Y los subsidios van, pero nadie controla dónde ni cómo.

Jugar a subsidiar con millones a empresas de empresarios amigos y no llevar un control estricto de las inversiones ni un monitoreo serio del destino de los subsidios, ni controlar seriamente al transporte público de pasajeros, para que después de la tragedia la culpa sea del maquinista es tan fácil en Argenjoda!


Y también estamos nosotros, siempre estamos nosotros, los que nos subimos confiados a un transporte público pagando un boleto irrisorio sin siquiera preguntarnos ¿a qué riesgo?

La tragedia nuestra de cada día. Dolor, pataleo, resignación y olvido. Así nos va.
Familias destrozadas, vidas cortadas de cuajo por traiciones a la República. Traiciones de desidia y corruptas traiciones obcecadas.

Párrafo aparte merece nuestra presidentA. Que es presidenta sí, pero que antes es mujer y es madre. Y sabemos todos de las entrañas sensibles de las mujeres. Por eso llama la atención que Cristina haya cometido ante esta tragedia inmensa, el mismo error de los hombres que la precedieron. El mismo error de Néstor y de Aníbal Ibarra cuando, con la tragedia inmensa de Cromagnón desatada, ambos eligieron refugiarse en la vergonzosa intimidad del silencio.

Es raro esto en una mujer. Es raro que la sensibilidad especial de una mujer no se conmueva ante los ruegos desesperados de una madre buscando a su hijo durante casi dos días. Sinceramente no me entra en la cabeza el silencio de la presidenta en medio de esta tragedia que enluta mucho de nuestra historia. Son muchos muertos como para callar. Y es mucha sangre como para tomarse un avión hacia el sur, sin siquiera intentar el abrazo para con esos jirones de alma que dejó la tragedia. Hubiese sido un gesto importante para las víctimas el abrazo de una mujer que sabe ese dolor de perder un ser querido.

Cristina ha guardado inexplicable silencio ante tanta corrupción que mató y ante tanto dolor de familiares desesperados.

Sinceramente no se entiende tamaña especulación política en una mujer que es madre.

Cristina quedó con su silencio notable, y todos nosotros con nuestro silencio resignado que espanta. Vaya a saber cuál es peor. Son complicidades que matan. 

Que nos matan.

Creo que tras esta semana de tanto dolor rondando nuestras calles, se impone una semana de reflexión ante lo que estamos dejando hacer.

Y no es cuestión de salir a romper vidrieras ni cabezas de policías. Es cuestión de salir a las calles a reclamar en paz y a militar con el ejemplo. Y es cuestión de preguntarnos por qué tanta parsimonia social ante tanta tragedia evitable. ¿Nos quebraron la voluntad?

En esta tragedia recordé las palabras de la película Gladiador: “Un Senado corrupto, un gobernante desequilibrado, un pueblo embrutecido, sus guerreros tirados a la arena para ser devorados por las bestias, pan y circo para todos…”

Si a los argentinos nos han quebrado o no la voluntad… lo veremos en la próxima tragedia.


Horacio R. Palma
El Día de Gualeguay
Gualeguay
E. Rios

viernes, 24 de febrero de 2012

Jorge Rafael Videla y Eduardo Emilio Massera

Después de las repercusiones políticas y periodísticas de las recientes declaraciones del ex presidente de facto señor Teniente General (R) Don Jorge Rafael Videla, empezamos a rastrear antecedentes de su alegato en el Juicio a Las Juntas Militares en el año 1985 y descubrimos que el citado general no había efectuado ningún alegato. Cuando le tocaba hacerlo, razones de salud lo impidieron y cuando el tribunal lo citó a efectuar su alegato final, el general Videla se niega a hacerlo… en la sala solo se encontraban él y los miembros del tribunal, a quienes les recordó que ese juicio era “oral y público”. Faltaba el público… el tribunal había decidido que hablara en soledad y se negó a hacerlo.


Ya han transcurridos 27 años de ese suceso, en la breve investigación encontramos el alegato efectuado por el señor Almirante Don Eduardo Emilio Massera, quién el 3 de abril de 1985 lo efectuara ante el tribunal que lo juzgaba junto a los otros militares que se sucedieron en las 4 Juntas Militares que gobernó a la República Argentina durante el período denominado Proceso de Reorganización Nacional (24 de marzo de 1986 a 10 de diciembre de 1983).

Subimos a nuestro blog ese testimonio tal cual ha sido publicado por el diario La Nación el 4 de Abril de 1985, estimamos que es un artículo de gran interés público y prácticamente desconocido, especialmente por los más jóvenes, a quienes el poder de turno a sometido a un proceso de lavado de cerebro e impuesto su “relato oficial” de la historia reciente y que abarca uno de los períodos más violentos de nuestra joven nación.

No venimos a defender la figura del mencionado almirante, él mismo no se defendió… se responsabilizó y eximió de responsabilidades a todos las personas, de cualquier fuerza u organismo del estado,  que actuaron bajos sus órdenes.

Tampoco defendemos al Proceso de Reorganización Nacional, nuestros objetivos son ayudar a la concordia y pacificación del país a través de la justicia. Deseamos que se aplique el principio de la ley igualitaria para con las Víctimas del Terrorismo en la Argentina, que se las reconozca y repare históricamente; deseamos la inmediata libertad de todos los miembros de las Fuerzas Armadas, Fuerzas de Seguridad, Fuerzas Policiales, Servicio Penitenciarios Federal y Provinciales, organismos del estado y civiles detenidos como Presos Políticos mediante juicios injustos y ajustados a un “derecho a medida de la venganza impiadosa de los terroristas”. En esta guerra existieron dos actores bien diferenciados… ambos tienen que ser medidos por la misma vara.

Este alegato justifica  un análisis cabal desprovisto de juicios a priori, y llama la atención que las palabras del Massera fueran una premonición de lo que sobrevendría en el país. Al final, cada uno arribará a sus propias  conclusiones.


El Art 28 del Estatuto de la Corte Penal Internacional  sobre "Responsabilidad de los Jefes y otros superiores", dispone:

1.El Jefe militar será penalmente responsable por los crímenes de la competencia de la Corte Penal Internacional que hubieran sido cometidos por fuerzas bajo su mando y control efectivo, en razón de no haber ejercido un control apropiado sobre esas fuerzas, cuando:

a. Hubiere sabido que las fuerzas a su mando estuvieren cometiendo esos crímenes.

b. No hubiere tomado todas las medidas necesarias para prevenir o reprimir su comisión.

POR LO AQUÍ EXPRESADO CUANDO UN SUPERIOR HABLA NO PUEDE ELUDIR EL TEMA DE LA RESPONSABILIDAD.

Alegato del Almirante Eduardo Emilio Massera.


“No he venido a defenderme” Nadie tiene que defenderse por haber ganado una guerra justa. Y la guerra contra el terrorismo fue una guerra justa. Sin embargo yo estoy aquí procesado porque ganamos esa guerra justa. Si la hubiéramos perdido no estaríamos acá — ni ustedes ni nosotros –, porque hace tiempo que los altos jueces de esta Cámara habrían sido substituidos por turbulentos tribunales del pueblo y una Argentina feroz e irreconocible hubiera substituido a la vieja Patria.

Para leer el alegato completo, ver página de más arriba y la derecha con el título de: "Alegato del Almirante Eduardo Emilio Massera".

jueves, 23 de febrero de 2012

ESTO NO FUE UN ACCIDENTE.


Hoy es un día de duelo, de tristeza, de impotencia…


La tragedia ocurrida en la Estación Once de Septiembre nos apabulla y, una vez más, pone en claro la corrupción que, de arriba hacia abajo, se abate sobre los restos de nuestra República.

Recordaba hoy mis años idos, cuando trabajaba en el centro y desde Villa Luro tomaba cada día el Sarmiento, porque el servicio era excelente, puntual, seguro y rápido. También recordaba que, para ahorrar tiempo y caminatas, llegando al Once nos apilábamos todos en el primer vagón… un escalofrío me volvió a la realidad.

Era otro país. O el mismo país pero otros con políticos… y tal vez otros ciudadanos, que de la misma ciudadanía emerge hoy esta cáfila.
Existían controles, fiscalizaciones, responsabilidad, respeto.

Éramos una República!

Hoy vivimos acelerados y olvidamos lo que sucedió hace diez minutos. Entonces no hay historia. Y si no hay historia no hay enseñanzas, no hay tradición, no hay orgullo…

Hoy ha muerto medio centenar de argentinos y están hospitalizados varios centenares más y nuestra Presidente se escondió bajo un felpudo… y los funcionarios que aparecen en los medios no permiten las preguntas.

Y la prensa habla de un accidente.

Y no fue un accidente, fue algo que se pudo haber evitado.

Con el simple funcionamiento de los organismos de control esta tragedia no nos habría avergonzado. Porque además de tristeza, de solidaridad, de impotencia, sentimos vergüenza. 

Y no es para menos. Tal vez lo entenderemos mejor si hacemos un "esfuerzo sobrehumano" y tratamos de recordar un episodio de hace menos de un año en el que fueron incendiados vagones de trenes en las estaciones Haedo, Liniers y Ciudadela por pasajeros enfurecidos cansados de los retrasos e irregularidades de la línea “obsequiada” a  los amigos del gobierno.

Por supuesto que desde las altas esferas se explicó que se trataba de mentiras de Clarín y La Nación y que el responsable de todo era el gremialista Rubén “el pollo” Sobrero. Y ya está, la culpa la tuvo el otro. Los que deberían haber tomado nota de las advertencias seguían contando billetes...

Resulta que este señor, con décadas de ferroviario, gritaba a los cuatro vientos que era imposible trabajar y viajar en el Sarmiento por la falta de mantenimiento de las unidades obsoletas, falta de controles y demás falencias, que en  esas condiciones la tragedia podía llegar en cualquier momento.

Por supuesto que estos comentarios irritaron al Gobierno y “El Pollo” fue acusado, procesado y encarcelado en una parodia de juicio de esos que ya conocemos de memoria.

La reacción de la ciudadanía y lo absurdo del proceso motivaron que sea liberado y declarada su falta de mérito, pero en la memoria de algunos quedó su advertencia. El material era obsoleto, no había mantenimiento y los subsidios estatales iban a los bolsillos y no a los talleres.

Han pasado nueve meses.

La tragedia no era una posibilidad remota. Todo lo contrario.

ESTO NO FUE UN ACCIDENTE.
A causa de la corrupción de algunos privilegiados, hoy hay argentinos deambulando por hospitales y morgues en busca de seres queridos.

NO LO OLVIDEMOS.