domingo, 23 de febrero de 2014
miércoles, 19 de febrero de 2014
EL NEGOCIO DEL MEGAJUICIO
Quiero contarles como
es esta verdadera fiestas de los DDHH , ayer domingo 16 en un parque de la
Ciudad de Mendoza empezo la vigilia para hoy concurrir al Gran Megajuicio,
consistiendo en grupos de musica y entretenimientos mientras se arengaba con
improperios a los (genocidas). Cosa que
ya paso frente a los tribunales hasta con violencia fisica.
Para este fin ( como
es una provincia K muy rica ) se
contrato gente paga de distintos sectores,
entre estos LOS BARRA BRAVA del CLUB MAIPU de futbol, que hoy marchan
para asistir al Mega Juicio a los tribunales de la ciudad a arengar con
insultos, improperios, amenazas y violencia fisica, a todo aquel que se les
inerponga, pues han sido contratados por el Estado a tal fin por el dia de ayer
16/2,( como es una provincia muy rica y que distribuye bien su riqueza) se les
pago la suma de $ 50 a cada uno.
Creo que desde aca no
podemos mirar mas para el costado, esto
no se sabe, y el fin es que se conozca, ya que es un infimo acontecimiento que
ocurre en nuestro pais, pero que mientras involucra a toda una provincia, lo
oculta para el resto del pais.
Pero hay mucho mas,
La Presidenta frente a la cadena Nacional se da el gusto de pelearse con la
Justicia, mintiendonos. Tiene toda una Justicia Federal Ilegitima que trabaja
en la ilegalidad que es servil a ella a
todo poder el Ejecutivo y a su nucleo de allegados y que trabajan
insoslayadamente baja sus ordenes, para que la politica de los derechos Humanos
no caduque. No importa a quien se juzgue
sino la cantidad. Eso es lo relevante. no importa inocencia o culpabilidad las
carceles y los tribunales tienen que estar completos y desbordantes, de
quienes, no importe, ya que a un Juez,
Camarista o Fiscal se lo saca de alguna galera, (vaya a saber cual), con el
termino subrrogante no hay que saber nada, solamente negar y condenar.
Y Todo el Pais
contento porque se esta cumpliendo con la Justicia tan anhelada durante tantos
años, que indemniza si alguien es
condenado por algun hecho con U$ 250.000 a las personas, ya que la conadep no
fue justa y estos casos no entraron y aparecieron recien en el 2008, con todo
este sistema de recompensas al que denuncie lo que sea, no importa a quien ni
que.
Este año se espera
para esta provincia varias fiestas,
recitales, choripanes, y Barras, ya que tienen planeado mas de un Mega
Juicio.
INÉS GONZALES DEL
SOLAR
SURGE UN LÍDER
En
estos días de protestas estudiantiles en Venezuela
y de violenta represión ejercida por el gobierno de Nicolás Maduro, ya sea a través de la Guardia Nacional Bolivariana o el
Movimiento de Revolución Tupamaro[1],
surgió un líder político que incentivó y obtuvo que los jóvenes se expresaran
en forma entusiasta por un objetivo común. Nos
referimos a Leopoldo López,
un político y economista venezolano que fue alcalde del municipio Chacao de
Caracas, desde el año 2000 hasta el 2008, luego de haber sido electo para el
cargo por dos períodos consecutivos.
Luego de
convocar a la marcha opositora del 12F
, López recibió una orden de
arresto por los delitos de homicidio intencional calificado ejecutado por
motivos fútiles innobles, terrorismo, lesiones graves, incendios de edificios
públicos, daños a la propiedad pública, delitos de intimidación pública,
instigación a delinquir y delitos de asociación ilícita, . El líder opositor se
entregó voluntariamente a la justicia venezolana ayer, el 18 de febrero de 2014,
argumentando su inocencia. Este miércoles a las 10:00, hora local (14:30 GMT)
se celebrará la audiencia en el Palacio de Justicia y habrá una nueva marcha de
Voluntad Popular. Su líder está
recluido en el Centro de Procesados
Militares Ramo Verde, en el estado de Miranda. Maduro lo tildó de fascista y desestabilizador.
Voluntad
Popular,
el partido al que pertenece el dirigente opositor detenido este martes,
confirmó que el destino para esa primera noche fue el penal de Los Teques. Allí
también están recluidos otros políticos opositores, como Iván Simonovis y Raúl Isaías
Baduel, compañero de armas de Hugo
Chávez y su ministro de Defensa (2006), encarcelado por el Gobierno.
![]() |
| María Corina Machado y Leopoldo López |
Sin
duda Leopoldo López durante
y después de los graves acontecimientos de las protestas masivas en Venezuela,
se ha transformado en un líder natural, junto a María Corina Machado se distinguen del resto de la oposición
política a Nicolás Maduro. Con
presencia y acciones han demostrado que son capaces de tomar decisiones
acertadas para el país, inspirando al resto de los
que participan de ese colectivo a alcanzar un objetivo común.
Las bases para ser un buen líder son: mantenerse informado de lo último en el campo en el que se
desarrolla sus acciones, observar la labor de otros líderes y modificar la
forma de conducción siempre que sea necesario. Por otro lado, las cualidades
que debe tener alguien que ejerce el liderazgo son: conocimiento, confianza,
integridad y por supuesto, carisma para inspirar a sus subordinados.
Los mejor líderes son aquellos que son
visionarios, que son capaces de comprender las situaciones
productivas para la empresa antes de que estas se presenten, son innovadores y
están a favor del cambio. Podemos poner como ejemplo a Bill Gates, un frustrado
estudiante de Harvard, que gracias a sus cualidades de líder fue capaz de
fundar una de las empresas más importantes en el sector tecnológico, Microsoft
y, gracias a las decisiones que supo tomar y a que consiguió que empresas
influyentes confiaran en él, se convirtió en la persona más rica del mundo. Él
fue capaz de comprender que los ordenadores un día se convertirían en una parte
indispensable de los hogares, y trabajó desarrollando los productos que lo
permitieran, suponemos que es el mejor ejemplo de un líder
visionario.
Si
conseguimos cautivar al público con nuestra idea, posiblemente nos
convirtamos en un líder visionario y valorado por el entorno. Existen
innumerables ejemplos de líderes en la historia universal, tales como: Napoleón Bonaparte, Martin Luther King, Jr., Mahatma Gandhi, Juana de Arco, José de San Martín, Genghis Khan, William Wallace, Alejandro
Magno, Adolf Hitler, Winston Churchill, Nelson Mandela, etc.
Un líder no dice que hay que hacer, enseña como se hace
En
nuestro país, que se encuentra en la etapa final –dura 2 años- del kirchnerato
se necesita un líder visionario capaz de reunir a la dispersa oposición bajo
una sola conducción en pos de un objetivo supremo de la Nación. Por ahora no
sobresale ninguna figura con esas características, no queremos llegar al
extremo de Venezuela o de otros países como aquellos en los que se desarrolló
la “Primavera Árabe”. Solo queremos
llegar al recambio de gobierno en forma institucional y bajo el liderazgo de un
dirigente político que sea capaz de sacar al país del bajo mundo al que nos han
empujado y nos conduzca por el camino hacia el futuro de grandeza que se otea
en el horizonte.
Sinceramente,
Pacificación
Nacional Definitiva
por
una Nueva Década en Paz y para Siempre
[1] No confundir con el Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros de Uruguay, este es un grupo armado venezolano que suele transportarse en motos, controlan barrios y medios de comunicación, alzando la bandera de la revolución bolivariana. Esta semana atacaron las protestas de opositores.
martes, 18 de febrero de 2014
lunes, 17 de febrero de 2014
ALEGATO FRENTE AL OPROBIO
El
contexto
El presente alegato
lo escribo desde mi rol de dirigente político acreditado por doce años de participación en dicha
actividad, durante los cuales contribuí a la creación del partido Nueva Unión Ciudadana, con personería en la provincia de Buenos Aires y fui
cuatro veces candidato a Diputado Nacional y una vez candidato a Diputado en la
Ciudad Autónoma de Buenos Aires, por distintas fuerzas y alianzas. Me mueve a
hacerlo una situación que considero oprobiosa, como es la flagrante y sistemática violación de los derechos
humanos que sufren los militares imputados por delitos denominados de “lesa humanidad” que es ignorada por la
justicia, los medios y las
organizaciones públicas y privadas que deberían velar por evitar este tipo de
agravios. Aspiro a que quede constancia histórica de que al menos un dirigente
político se apartó de la mordaza que impone el temor a exceder lo políticamente
correcto y aunque detento la condición de militar retirado eso no quitará a mi
testimonio el valor de provenir de un miembro de la dirigencia política
nacional.
Si existía
alguna duda de que la justicia en
Argentina fue inmolada en el altar de la política fue justamente el presidente de la Corte Suprema de Justicia,
Ricardo Lorenzetti, quien se encargó de disiparla al expresar en un libro
de su autoría que “los juicios de lesa humanidad forman parte del contrato social de los
argentinos y constituyen una decisión colectiva, un consenso que va más allá de
cada dirigente, que no tiene dueño y que, como dijimos antes, nadie puede ya
impedir”. Esta expresión de voluntarismo de tono eminentemente político
que no admite siquiera la posibilidad de
la preeminencia del derecho, demuestra además una postura absolutamente
comprometida y anticipada de quien preside el tribunal que, en última instancia, deberá juzgar las
apelaciones y los cuestionamientos jurídicos que pudieren plantearse a esa
supuesta “decisión colectiva” de los
argentinos.
Expresado en los
términos crudos de un político cínico, lo actuado se puede sintetizar en la
idea de que los militares cometieron para su criterio crímenes tan graves que
había que encontrar los recursos jurídicos para juzgarlos y condenarlos aunque para ello fuera
necesario ignorar los obstáculos planteados por el derecho. Lo que muchos
sectores que adscribieron a esta teoría comprobaron luego duramente fue que el
gobierno una vez que comprobó que podía pasar por encima de los diques que la
ley ponía a sus apetencias, continuó
usando el recurso contra otros grupos arremetiendo contra empresas,
medios de comunicación y opositores,
llegando a tratar de imponer una reforma judicial que la Corte rechazó, ya en última instancia, cuando comprobó que también
venían por ella. Estos hechos no quedarán impunes. Como no quedarán impunes los
abusos con las millonarias indemnizaciones
que primero llegaron a los familiares de los “desaparecidos”, para continuar luego con los exiliados y con los
terroristas que cayeron atacando cuarteles en períodos democráticos hasta
llegar al extremo de malversar los recursos del Estado pagando a familiares de
terroristas ejecutados por terroristas en nombre de la “justicia revolucionaria”. Tanto abuso impune, tanto descaro para
juzgar a militares mientras se ignoran jurídicamente los crímenes guerrilleros
o se rechazan los reclamos de los familiares de víctimas del terrorismo serán
juzgados por la historia y en muchos casos, por tribunales más ecuánimes y justos que los que actualmente siguen la
corriente dominante, ignorando la justicia y el derecho.
El
núcleo
![]() | |
| Militar anciano y enfermo encadenado a su cama en el Hospital Central de Mendoza |
Sin embargo y pese a la gravedad de lo expresado, el núcleo de mi alegato está apuntado a algo más inmediato y urgente, más grosero y aún más oprobioso, por lo que su tratamiento no admite dilación. Esto es la forma desembozada en que se violan los derechos humanos de los más de mil militares que se encuentran sometidos a juicios en causas vinculadas justamente a la violaciones de derechos humanos. Esta cuestión, no la expreso en forma de opinión o de apreciación subjetiva. Las agrupaciones constituidas por familiares de los detenidos y los abogados defensores, han expuesto reiteradamente con nombre y apellido los numerosos casos de ciudadanos con estado militar que cumplen prisión preventiva durante períodos que triplican lo que autoriza la ley. Peor aún es la sistemática negativa a conceder la prisión domiciliaria a detenidos con edades superiores a los setenta años que padecen enfermedades que requieren tratamientos que no pueden ser seguidos en los centros de detención en que viven en condiciones precarias. Esa falta de atención médica adecuada ha llegado al extremo de que se prohíba a los detenidos ser atendidos en institutos médicos dependientes de su obra social, como castigo por la fuga de dos imputados de un nosocomio militar. Como consecuencia de estos agravios y de los traslados en condiciones inadecuadas e insoportables para las patologías y las edades de los imputados, se ha producido ya un número de más de 200 decesos, algunos de ellos que reflejan una notoria e inaceptable falta de atención médica. Toda la información al respecto está disponible y debe ser urgentemente investigada pues estas violaciones a los derechos humanos se están produciendo en estos días y en esta sociedad en la que convivimos.
No es en este escrito
en que citaré caso por caso (tengo la posibilidad de hacer llegar los datos
específicos a quien los requiera) pero basta relatar cómo situación
paradigmática el fallecimiento de Jorge
Rafael Videla, que según información pública tenía al morir fracturas
producidas en prisión que no habían
recibido adecuado tratamiento.
Justamente por ser el mayor imputado, su juzgamiento debería haber sido
un ejemplo del respeto a los derechos humanos, las formas y los procedimientos,
que diferencian a un Estado vengativo de un Estado justo. Pero si ni
siquiera en este caso de segura
repercusión se atendieron estas cuestiones menos aún se les da importancia
en el cuidado de la situación de los
cientos de detenidos de origen militar con condena o prisión preventiva.
Si las
cuestiones enunciadas son intrínsecamente oprobiosas en el contexto de una sociedad que pretende vivir
en estado de derecho, se alcanza el paroxismo cuando se trata el caso de los
cientos de militares, de policías y miembros de las fuerzas de seguridad y aun
de algunos civiles, que se encuentran imputados a pesar de que no tuvieron relación con los hechos
vinculados a su acusación. La cuestión es que después de que fueron juzgados los miembros de las Juntas Militares y los altos mandos que
condujeron las operaciones y establecieron
los procedimientos en la lucha contra la subversión, el afán
persecutorio se extendió sobre los
oficiales de baja graduación y suboficiales, elaborando razonamientos y
argumentos ajenos a las normas jurídicas pre existentes, que han llevado a los
tribunales a los imputados tan solo por ocupar cargos propios de su profesión o
por participar de operativos contra la guerrilla aun en tiempos de democracia.
La falta de objetividad y el respeto del principio de inocencia se hacen
evidentes y solo se traen a colación cuando se tratan casos de interés para el
gobierno como sucedió con el actual Jefe
de Estado Mayor del Ejército demostrando una inaceptable parcialidad.
Se han formulado
acusaciones bien concretas contra la animadversión evidenciada por jueces y fiscales y la respuesta es que “al menos se les concede a los
militares un juicio, cosa que ellos no
ofrecieron a sus víctimas”. Según esta aberrante línea argumental se vuelve
al concepto de que la gravedad de los crímenes de que se acusa a los militares
(sin presunción de inocencia) es tal, que ni siquiera es exigible un juicio
justo. Al llegar a este punto es necesario admitir que se hace imprescindible
un replanteo inmediato de este proceso acusatorio que ha excedido los límites
de la justicia para caer en las ciénagas morales de la venganza.
Es en beneficio de la
salud moral de la república y la dignidad que merece nuestra sociedad, que ante
la gravedad de los hechos que describo, avalado por las denuncias de familiares
y abogados defensores que son sistemáticamente ignorados y desoídos, debería realizarse una inmediata
investigación de la situación procesal de los más de mil detenidos en causas vinculadas a la violación
de derechos humanos.
Dicha acción debería poner un tope a las “prisiones preventivas perpetuas”,
remitir a prisión domiciliaria a los mayores de setenta años y a los aquejados
de enfermedades que requieren tratamientos que
no pueden cumplirse en prisión y liberar de la acción penal a todos
aquellos oficiales y suboficiales que por su jerarquía carecían de toda
capacidad de decisión y contra los cuales no hay acusaciones personales.
Esto responde a un
elemental respeto a los derechos humanos que merece todo individuo y requiere
una acción inmediata, sin perjuicio del análisis de las cuestiones de fondo
respecto de las anomalías jurídicas de la figura de lesa humanidad, su
aplicación retroactiva, la valoración del contexto en el cual se desarrollaron
las acciones objeto de acusación y la asimetría en la consideración de
guerrilleros y militares a la hora de penalizar conductas.
He expresado que escribo este alegato desde el punto de vista
del dirigente político. No persigo por cierto con ello conseguir votos para la
próxima elección, ya que soy consciente de lo políticamente incorrecto de mi
posición en el actual contexto. Tampoco cuento con que lo que expreso sea del
agrado de los detenidos o sus familiares. Mi objetivo es ofrecer a la sociedad
argentina la oportunidad de modificar una situación que en el futuro
llevará a avergonzarse cuando los hechos
que relato cobren notoriedad y obliguen al remanido recurso de pretextar
ignorancia. Hoy, en nuestro país, se
están violando los derechos humanos de un numeroso grupo de detenidos y no hay excusa que justifique ese atropello.
Para asegurar
que la información llegue a quienes
tienen que conocerla y actuar en consecuencia espero poder hacer llegar este
escrito a diversos protagonistas de la vida social:
A las autoridades de
la Iglesia Católica Argentina para
que hagan visible su proverbial vocación
por la defensa de los derechos humanos.
A su santidad,
el Papa
Francisco, a quien no puede privarse de conocer esta oprobiosa situación
que se está produciendo en su país de origen y que ya comenzó durante su
episcopado.
A los Senadores y Diputados nacionales, a
pesar de la animadversión que muchos de ellos puedan sentir por los militares
que revistaban en actividad durante el período de gobierno militar, justamente
para que demuestren que su respeto por los derechos humanos está por encima de la condición de quienes sufren
su violación.
A los jueces de la Corte Suprema de Justicia,
quienes ya recibieron información por parte de familiares de los detenidos pero
que aún no han respondido ni actuado al respecto.
A los dirigentes de los partidos políticos,
grandes y pequeños, que consideren que la universalidad de los derechos
humanos no debe admitir parcialidad ni excepciones.
A los medios de comunicación, cuyos
eficientes e inquietos equipos de investigación han ignorado hasta el presente
estas situaciones que algunas veces aparecen tímidamente en alguna de sus
editoriales.
A
todos ellos les pido que no teman hacer oír su
voz en defensa de una verdadera justicia y de los derechos humanos del más
excluido de los sectores sociales, el militar argentino, porque ningún hombre o mujer de buena fe los acusará de complicidad ni de connivencia
y podrán evidenciar, en cambio, la pureza de sus convicciones.
Liberemos
a la sociedad argentina del oprobio de la injusticia, si queremos sinceramente
dejar un legado cabal a las futuras generaciones.
Buenos Aires, 14 de febrero de 2014
Presidente de Nueva
Unión Ciudadana
Correo Electrónico: nevesar@yahoo.com.ar
Twitter:
@NevesJuanCarlos
domingo, 16 de febrero de 2014
PROLONGAR LA AGONÍA
Las señales siguen
confirmando el rumbo. El gobierno de Argentina se esmera en esto de ganar
tiempo y hacer de esta actitud, una absoluta política de fondo. En realidad,
ese es justamente su gran plan en marcha.
El oficialismo solo
pretende concluir el actual mandato constitucional con el menor daño político
posible. No le interesa, en lo más mínimo, los padecimientos por los que la
sociedad deba transitar, ni mucho menos aún, lograr los objetivos que recita en
ese relato retorcido que ha fabricado con dedicación y que se ha convertido en
su propio callejón sin salida.
En el mientras tanto,
intentará negociar las mejores condiciones de impunidad para la mayor cantidad
de integrantes de su tropa partidaria y si complementariamente puede producir
un milagro político, pondrán empeño para promover al candidato más amigable
para sucederlos luego de esta etapa nefasta signada por la degradación moral.
Ya han demostrado que
solo pueden conducir la nave con viento favorable y cuantiosos recursos. Se han
ocupado de dilapidar una de las mejores oportunidades que ha tenido este país
en su breve historia como nación.
Las decisiones que
toman a diario tienen una sola dirección. Ellos NO harán absolutamente nada
para resolver los problemas reales, las verdaderas cuestiones de fondo. No
saben cómo, o simplemente no quieren hacerlo. Las soluciones disponibles no son
de su agrado porque han resuelto no hacer el trabajo duro. No tienen el coraje
necesario para enfrentar esa determinación, ni el valor político suficiente
para hacerse cargo de las consecuencias esperables de lo que han engendrado
durante años.
Sus energías están
puestas en el arte de disimularlo todo. Por cada decisión que deben tomar,
invierten abundante cantidad de horas y dinero en diseñar argumentos que los
justifiquen. La labor consiste en delinear un discurso aceptablemente
verosímil, que logre esconder la verdad y encontrar a los culpables de lo que
está ocurriendo.
La oposición también
necesita de tiempo. Está desorientada y no tiene las soluciones a la mano, ni
siquiera ha logrado construir un proyecto político capaz de enfrentar con
dignidad al inmenso e inescrupuloso aparato estatal con el que cuenta el
oficialismo para la próxima batalla electoral.
De ese lado del
mostrador, una dirigencia sin principios, mezquina por convicción, que cuida
sus negocios domésticos y que hace de la disputa interna su centro de interés,
no encuentra los caminos para encontrar acuerdos elementales que garanticen al
menos un poco de institucionalidad, cierta sensatez y un horizonte con algunos
parámetros definidos.
Lo paradójico de esta
etapa, es que muchos ciudadanos, demasiados tal vez, prefieren este desenlace
lento que propone el oficialismo y le resulta incluso funcional a la oposición.
Es probable que eso explique, en parte, la crueldad de este proceso político.
Los "representantes del pueblo", después de todo, se parecen bastante
a los representados.
Dicho de otro modo,
los votantes, los que seleccionan a los políticos de turno, no están dispuestos
a asumir los errores como propios, ni tampoco los evidentes desaciertos
electorales, ni mucho menos admitir que su mirada política errónea es la que
explica, en buena medida, el presente.
La sociedad no es la
que instruye a ciertos funcionarios para que se corrompan y administren las
arcas públicas como si fueran suyas y se tratara de un botín. Pero es justo
decir que lo estructural de este fenómeno es la consecuencia inexorable del
conjunto de ideas que defiende una ciudadanía contradictoria que sigue creyendo
en la utopía del Estado honesto y eficiente, cuando abundan pruebas que
demuestran exactamente lo contrario. Es la gente la que fomenta la existencia
de un Estado grande, omnipresente y controlador, ingrediente vital de la
descomposición actual.
Una inmensa mayoría
de personas están enojadas con lo que pasa, pero en algún punto, prefieren este
sinuoso sendero, que ofrece una medicina amarga, como parte de un tratamiento
prolongado que tampoco curará la enfermedad sino que solo atacará parcialmente
los síntomas. Se acepta sin euforia y con resignación, este tipo de alivios
porque resulta menos desagradable, en el corto plazo, que el duro sobresalto
que en realidad se merece una sociedad que ha vivido equivocada desde hace
décadas.
Las malas noticias
nunca son bienvenidas. Nadie quiere un fuerte impacto, pero no menos cierto es
que esta visión de posponer el trance sistemáticamente, solo aleja las
soluciones reales y pone mayor distancia del anhelado desarrollo y progreso
sobre el que tanto se declama.
El futuro tiene
preparado algo mejor. Pero esta es una decisión que se debe tomar con plena
conciencia y resulta evidente que la ciudadanía no está lista para semejante
esfuerzo. La dinámica de emparcharlo todo, solo postergará el final de esta
brutal etapa que ha anestesiado a la gente, haciendo que la prosperidad deba
esperar mansamente su turno.
El dilema de esta
nación está a la vista. Y su preferencia también. Ningún actor social, mucho
menos en la política, tiene la más mínima intención de enfrentar los problemas
como corresponde. Eso solo la muestra la irresponsabilidad de una sociedad que
pretende que la realidad se acomode a sus deseos, sin terminar de comprender
que transita este momento difícil porque ha hecho los méritos más que
suficientes para estar en el lugar en que está. Por ahora, es indudable que
existe consenso tácito para prolongar la agonía.
Alberto Medina Méndez
SOLIDARIDAD CON EL PUEBLO DE VENEZUELA QUE LUCHA POR SU LIBERTAD
NO AL AVANCE DEL
CASTRO-COMUNISMO
EN LATINOAMÉRICA
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