miércoles, 26 de febrero de 2014

CUANDO LA POLÍTICA DESVIRTÚA A LA JUSTICIA

Martes 25 de febrero de 2014 | Publicado en edición impresa
Lesa humanidad

Por Luis Alberto Romero[1] |  Para LA NACION

"Los jueces deben entender que tienen que hacer política." La frase es del doctor Julián Álvarez, secretario de Justicia de la Nación y nuevo miembro del Consejo de la Magistratura. Me recordó la carta de un antiguo alumno, quien asistió a la audiencia donde su padre fue juzgado por delitos de lesa humanidad. No vi allí nada bueno, me dice: jueces que opinaban; defensores hostigados; fiscales y abogados que indicaban a los testigos lo que debían decir; cambios notables respecto de sus testimonios; tribunas vociferantes. Todos ponderando, explícita o implícitamente, la gesta de las organizaciones armadas de los años setenta.

doctor Julián Álvarez, 

Él fue mi alumno en un curso que trataba sobre la democracia, las instituciones, la justicia y los derechos humanos. Tras su experiencia judicial, concluyó: esa democracia que estudiamos no funciona hoy; la noción de derechos humanos es borrosa y cambiante, y la Justicia difícilmente pueda ser independiente. Ronda los cuarenta años, y tiene memorias de la dictadura y de la democracia de 1983. Es un profesional de las ciencias sociales, con capacidad de observación y análisis suficiente para hacer abstracción de su caso personal. Y hoy es un descreído. De nuestra democracia, de nuestra Justicia y de nuestros derechos humanos. Seguramente la frase del doctor Álvarez no lo sorprendió. A mí tampoco.


La comparación con el Juicio a las Juntas de 1985 es inevitable. Pese al momento de transición institucional, quizá proclive al jacobinismo, los procedimientos judiciales se respetaron a rajatabla. No hubo "tribunales especiales", pues la Cámara Federal en lo Penal se integró casi totalmente con jueces ya en funciones. La fiscalía seleccionó, de entre la masa de testimonios reunidos por la Conadep, aquellos casos que podían ser adecuadamente sostenidos. Las audiencias transcurrieron en orden, cada parte fue escuchada y se mantuvo el silencio de los asistentes. El fallo sopesó las pruebas y aplicó condenas diferentes para cada caso, e ignoró los reclamos de quienes pedían más condenados y más penas. Los fundamentos de la Cámara, y luego de la Corte Suprema, fueron enjundiosos. Sólo conozco opiniones favorables sobre el fallo, incluso de algún abogado que en la ocasión intervino como defensor de un acusado.

El fallo castigó adecuadamente a los principales responsables del terrorismo de Estado, demostró que la Justicia podía acabar con la impunidad y reveló los horrores a los que una sociedad se expone cuando abandona el camino de la ley y la justicia. Pero, además, hizo una contribución pedagógica muy importante para una sociedad acostumbrada a vivir en una larga "legalidad de facto": mostrar de manera concreta qué cosa son el Estado de Derecho y el gobierno de la ley, los pilares sobre los que se sustentaba la nueva democracia.

En 1985 los jueces pudieron tomar distancia de una realidad política que era compleja e inestable. Los militares no habían abandonado todas sus posiciones, varias fuerzas políticas tenían ambigüedades y duplicidades, y la intransigencia dominaba en las organizaciones de derechos humanos. Muchas cosas ocurrieron entre la sanción de la ley de obediencia debida, en 1987, y su anulación, en 2003. Pero fueron decisiones de los poderes políticos y no de la Justicia, que con la reapertura de los juicios recuperó su lugar central.


Desde entonces, los principales responsables ya han sido condenados, y más de una vez, así como la segunda línea. Cabe preguntarse por la calidad de estos juicios. ¿Son impecables, como los de 1985? Hace unos meses, Ricardo Gil Lavedra advirtió en LA NACION sobre la posibilidad de que no se estuvieran respetando algunos principios esenciales de la Justicia, como la prueba fehaciente o el beneficio de la duda. También planteó el problema del uso ligero de la figura de "lesa humanidad".

No conozco en detalle cómo se desarrollaron los juicios, que fueron muchos y necesariamente distintos. Sólo tengo referencias parciales, y si escribiera como historiador, investigaría más. Como ciudadano que opina, en cambio, me resultan suficientes para conjeturar y para señalar un problema grave, que debería ser considerado por observadores calificados e independientes.


Los indicios concurren en un sentido: en muchos de estos juicios la Justicia está hoy lejos de la imparcialidad e ignora el principio de igualdad ante la ley. Por ejemplo, en los casos del teniente coronel Guevara -que fue expuesto por su hijo en LA NACION- y del general Milani. Ambos eran oficiales subalternos en 1976; ambos participaron en una acción represiva legal y oficial, que luego se hizo clandestina y concluyó en desapariciones. Ambos fueron denunciados en el ámbito de las organizaciones de derechos humanos. En ninguno de los dos casos se probó fehacientemente que hubieran participado en las acciones clandestinas. Pero Guevara fue encausado y condenado como "partícipe objetivo" o necesario, y Milani no fue encausado, pues se argumentó que a falta de pruebas le correspondía el beneficio de la duda. Dos varas para lo mismo.


En los juicios, como en los tribunales de la Revolución Francesa, la condena parece decidida a priori y cada uno cumple su papel siguiendo un guión. Los abogados orientan a los testigos, los amonestan cuando se salen del libreto y finalmente obtienen el testimonio acordado. Hay fiscales militantes que presentan el mismo alegato en distintos juicios, cambiando sólo los nombres. Los abogados defensores son "escrachados" por la prensa militante y el público; si son defensores de oficio, el juez les advierte que no se extralimiten en su función. Entre los jueces, hay algunos militantes y otros temerosos, no sin razón. Unos y otros ya habían comprendido el mensaje del doctor Álvarez. Sus sentencias, a falta de pruebas, frecuentemente se fundan en la noción de "partícipe necesario", es decir, un presunto culpable que ha fracasado en demostrar su inocencia. Inversión de la carga de la prueba. Seguramente no todos los juicios han sido así. Pero con uno o dos ya basta para alarmarse.


Por otro lado, está el contexto. Los juicios se parecen a un show o un acto político. El "juicio a los jueces", que ahora empieza en Mendoza, comenzó con un festival popular de rock, bajo la advocación de "Democracia con justicia. Futuro con Memoria", palabras clave en el discurso gubernamental de los derechos humanos. Lo presidieron la procuradora general Gils Carbó y el secretario de Derechos Humanos de la Nación. Todo un mensaje, ratificado luego por los militantes en las audiencias públicas, con cantos y estribillos. No es fácil para un juez abstraerse de ese clima.

Presión al tribunal

En estos juicios se ha seguido el principio de que todos los culpables deben pagar. Aunque en estos casos tenga un amargo regusto a venganza, es un principio aceptable. Pero no puede ser el único. Para que los horribles sucesos no sucedan nunca más no basta con castigar a los culpables; también hay que crear las condiciones para que los crímenes abominables no se repitan. Esto sólo es posible cuando hay una sólida convicción ciudadana sobre la imparcialidad de la Justicia y el gobierno de la ley. Una condena sólo es legítima cuando hay pruebas fehacientes, más allá de toda duda razonable. La eventual impunidad de algunos, cuya culpa no pudo ser probada, es un precio a pagar para sostener los principios de la justicia.

Hacia allí apuntaron los juicios de 1985, que acompañaron la construcción de una democracia institucional. ¿Cuánto queda hoy de aquel proyecto de 1983? Si tomamos en cuenta los indicios de estos juicios, no queda mucho. Por el contrario, en ellos se encuentran rasgos bien conocidos en nuestra cultura política que el actual gobierno expresa en forma extrema: poco aprecio por la ley, inclinación al decisionismo y espíritu faccioso. La política por sobre todo, como dijo el doctor Álvarez. Si no nos ocupamos de esclarecer este aspecto de la Justicia, seguiremos cosechando demócratas descreídos, como mi antiguo alumno.

FUENTE: http://www.lanacion.com.ar/1667004-cuando-la-politica-desvirtua-a-la-justicia

NOTA: Las imágenes y negritas no corresponden a la nota original.







[1] Es historiador. Ha sido profesor de la Universidad de Buenos Aires e investigador del CONICET. Enseña en la Universidad Di Tella y en FLACSO, e integra el Consejo de la Universidad de San Andrés. Recibió el Premio Konex de Historia y la Beca Guggenheim. Ha investigado sobre la sociedad, la cultura y la política de la Argentina en el siglo XX. Es autor de Breve historia contemporánea de la Argentina. 1916-2010, que ha sido traducida al inglés y al portugués. Dirige la colección Historia y Cultura de Siglo XXI Editores y colabora habitualmente en los principales diarios del país. Es miembro del Club Político Argentino.

martes, 25 de febrero de 2014

ESTA GENTE HA HECHO EN UN GOBIERNO DEMOCRÁTICO LO QUE NO SE ANIMÓ LA DICTADURA

Julio Strassera, fiscal del histórico juicio a las juntas, criticó la política de derechos humanos del kirchnerismo. Dijo en InfobaeTV que hay militares que están presos "por mucho menos de lo que se le atribuye a Milani". Criticó a Estela de Carlotto y a organismos "comprados"



Señores jueces, quiero renunciar expresamente a toda pretensión de originalidad para cerrar esta requisitoria. Quiero utilizar una frase que no me pertenece, porque pertenece ya a todo el pueblo argentino. Señores jueces, ¡nunca más!

La frase fue inmortalizada por el entonces fiscal Julio Strassera en el cierre del debate judicial que terminó con la condena a los miembros de las juntas militares que gobernaron el país a partir de 1976. Su labor en el caso fue reconocida internacionalmente como un paradigma de defensa de los derechos humanos. Veintiocho años después, al ser consultado sobre la política de derechos humanos del kirchnerismo, analiza: "Esta gente ha hecho en un gobierno democrático cosas que no se animó (a hacer) la dictadura".


El abogado fue muy crítico con las organizaciones de derechos humanos. Dice que los "compraron" y muestra de ello es que se los puede ver de "aplaudidores" en los actos que se realizan en Casa de Gobierno. Cuestionó puntualmente a la líder de las Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, de quien no se imaginaba que terminaría acercándose a un gobierno de la manera en que lo hizo con la actual administración.


"Lo de Hebe (de Bonafini) no me sorprendió, pero lo de Carlotto sí. Acá hay que tomar lo bueno, corregir lo malo y dar una profunda limpieza: sacarle el papel preponderante a ciertos personajes. Yo no doy vueltas: lo digo por Estela de Carlotto", sentenció.

Strassera diferenció la actitud del premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel, que siempre tuvo claro que las organizaciones de derechos humanos no deben comprometerse afectivamente con un gobierno para poder velar por el principal objetivo de su existencia. "Los gobiernos suelen ser los principales violadores de los derechos humanos", dice.

Pese a que podría creerse lo contrario, Strassera es muy crítico a los juicios que impulsó el Gobierno contra algunos militares. Y compara: "Hoy hay militares presos por mucho menos de lo que se le atribuye a Milani; hay gente muy mayor y muy enferma a la que no se le otorga el arresto domiciliario y sí se lo dan a un violador".


En una entrevista con los periodistas Ceferino Reato y Silvia Mercado, Strassera cuestionó la intención del Gobierno de "colonizar el Poder Judicial" con el objetivo de "garantizarse la impunidad futura". Dentro de estas maniobras incluyó la decisión de la procuradora kirchnerista Alejandra Gils Carbó de suspender al fiscal José María Campagnoli, quien tenía a su cargo la investigación por los negocios con el Estado del empresario Lázaro Báez.


El letrado valoró a Elisa Carrió(1), con quien dijo tener discrepancias desde el punto de vista político, pero, asegura, es la única que dice la verdad: "Este es un gobierno de ladrones". "Todas las investigaciones que se realizaron han demostrado claramente los negociados con Báez. ¿Se acuerdan de Fariña? Toda la plata regresaba a Báez, que es socio de la familia Kirchner", insistió.

Venezuela, D'Elía y el modelo a seguir

El piquetero Luis D'Elía fue noticia esta semana por pedir el fusilamiento de Leopoldo López, un líder opositor venezolano. Sus dichos provocaron que un fiscal pidiera su declaración indagatoria. Al ser consultado, Strassera advirtió que no hay ninguna organización de derechos humanos que pueda respaldar este tipo de expresiones.


"Es lo menos que se puede esperar de un sujeto como D'Elía. No le digo persona; sujeto. Uno puede estar a favor o en contra de la pena de muerte. Pero él propone un asesinato. Y por una actividad política. Y por una marcha pacífica. Ya bastante han inventado en Venezuela con los cargos que le han puesto. Venezuela, con Chávez en vida, metió presa a una jueza porque no le gustó lo que resolvió", recordó.


El ex fiscal aseguró que lo grave es que Venezuela es un país admirado como "modelo" por las autoridades argentinas. Y la designación de César Milani como jefe del Ejército es una muestra de ello. "Es lo mismo que hicieron en Venezuela: politizaron las Fuerzas Armadas para ponerlas detrás del gobierno", repasó.
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(1) Elisa Carrió fue una de las legisladoras -del entonces progresista ARI- que más fuerte impulsó la anulación de las leyes de "Obediencia Debida" y "Punto Final". Proyecto a pesar del apoyo, el texto original no llegó intacto y debió excluir del proyecto la nulidad de los indultos a los ex terroristas  para lograr el quórum necesario. 

FUENTE: http://www.infobae.com/2014/02/21/1545304-esta-gente-ha-hecho-un-gobierno-democratico-lo-que-no-se-animo-la-dictadura

NOTA: Las imágenes y negritas no corresponden a la nota original.


LA INJUSTICIA DE LA OBEDIENCIA DEBIDA DEL PODER JUDICIAL

Estimados:

Últimamente me estoy dedicando casi con exclusividad a la atender la situación de los presos políticos. No hago defensas técnicas ya que no hay nada que hacer ante "Tribunales Revolucionarios" armados por jueces federales o ideológicamente comprometidos con el terrorismo de los setenta o -lo que es peor- con seudo-jueces felpudos del gobierno que obedecen cual corderos lo que desde arriba se les pide. Trato sí de ayudar a los presos (integro la Asociación de Abogados por la Justicia y la Concordia)  y de buscar la forma de que quede escrito todo lo que esta gente está haciendo, para que en el futuro puedan ser ellos los que vayan presos por las vejaciones y violaciones a los derechos humanos que están cometiendo.

Lástima que si cambia la mano nosotros seremos tan estúpidos que les permitiremos defenderse conforme a derecho y no como sucede ahora.

Les pido vean el vÍdeo adjunto -si no lo vieron aún- y en lo posible lo difundan. Es un simple ejemplo de lo que sucede con decenas de presos en similar estado, presos que por lo menos tendrían que estar en su casa, con la prisión domiciliaria que estos jueces le otorgan a los asesinos más feroces pero que se la niegan a esta gente por ser militares que actuaron contra el terrorismo en los setenta.  Ya los autores materiales -si así queremos llamarlos- fueron juzgados y de estos una gran mayoría ha fallecido. Ahora se dedican a "escarbar el fondo de la olla" y procesan a los que en esa época eran imberbes oficiales recién salidos de los Colegios militares, a los que acusan por el delito de "haber estado allí" o "tener que saber lo que se hacía" (lo que llaman "responsabilidad objetiva"), ya que ni cuentan con los testigos pagos que se usaban hasta hace unos pocos años (parece que se les acabó también a ellos la guita). La doctrina que se usa para estos nuevos juicios es la del juicio de Nüremberg, y van aún más allá, pues ni en aquel famoso juicio, derivado del triunfo de los aliados sobre los alemanes, se trató de forma tan rastrera a los oficiales nazis mientras estaban prisioneros y siendo juzgados, pese a que eran muchos más jóvenes que nuestros presos políticos.

Hace unos días una valiente Defensora Oficial (a la que, como es regla, la amenazaron por "excederse" en las defensas que encara) obtuvo mediante un Habeas Corpus se intime al Servicio Penitenciario les dé a estos presos una "mínima comida decente" por día. Podría contarles decenas de casos de ancianos que murieron sin la atención médica que necesitaban, algunos que espantarían a los más duchos. (Como le conté al Papa Bergoglio, uno de mis defendidos -Coronel del Ejército con enfermedad terminal- murió en su celda, y su muerte se descubrió recién a los tres días por el olor).

No obstante, nadie se ocupa de esta maquinaria de venganza, que sigue actuando con total impunidad y con el aplauso velado de casi toda la clase política.

Vean este vÍdeo y, si les parece, inviten a conocidos a que lo vean también. Es sólo la punta del Iceberg, pero sirve para ilustrar lo que hacen con estos presos.


   
Un abrazo,
   
Edgardo Frola

NOTA: Las imágenes y negritas no corresponden a la nota original.

lunes, 24 de febrero de 2014

AUDIENCIAS CALIENTES

Tal como estaba previsto, después de la Feria Judicial del verano, continúo el CirKo contra las FFAA que derrotaron al terrorismo en los años ’70, por ejemplo el 6 y 7 de febrero, en San Luis ocurrieron los siguientes hechos:

José María Pérez Villalobo

1.  Gran sorpresa a la mañana del 6 de febrero, después de una hora y media de espera, se constituyó el Tribunal, sin la presencia de su Presidente,  José María Pérez Villalobo, quién había presentado su renuncia indeclinable por "motivos personales y de salud", sin presentar certificados médicos que lo respalden.

Oscar Hergott

2. Los abogados defensores requirieron que presentara los certificados médicos pertinentes -y luego de una deliberación por parte del nuevo Tribunal (el 4to Juez sustituto, Oscar Hergott pasó a ser titular),  los jueces aceptaron el pedido diciendo que los certificados iban a ser solicitados al Presidente renunciante y que a su presentación los iban a dar a conocer.

3.  De esta situación, a su vez, hay dos versiones:

   a.   Que el ex presidente del tribunal (el que había sido recusado a          principios del juicio por jurar, al ser nombrado Juez, por “la              sangre derramada de los héroes de Trelew”, además de                    participar él y su familia junto a las madres o abuelas de Plaza          de Mayo en una marcha partidista y por haber sido orador en            una conferencia en la Universidad Nacional de Córdoba,                    elogiando al ex gobernador   montonero Obregón Cano,                      haciendo alusión a su “pesada mochila de recuerdos” por su              militancia como “joven idealista de esa época”,  ahora tiene otra        denuncia importante en Córdoba, ciudad donde reside y que lo          tiene a "maltraer".

   b.  Que ya existía entre los otros miembros del Tribunal rispideces          con él y optó por renunciar. Pareciera que Pérez Villalobo, según        las mentas, piensa  que en este juicio la inmensa mayoría de los        imputados "son" unos perejiles y que en algún momento se va a          "caer", y él no querría estar entre los jueces que se ven                      obligados a absolver a varios imputados por falta de pruebas.            Ya que la orden es “condenar o condenar”.

Dr. Marcelo Álvero

4.  Lo concreto es que ese jueves, con la presidencia del Dr. Marcelo Álvero (Caso “Cromagnón”), se creyó que el tribunal estaría dispuesto a actuar en adelante con más “objetividad” y hasta se pudo observar, que a muchas de las objeciones de la Fiscalía "no le hicieron lugar" y la dejaron “desairada” a la Fiscal, frenándola de tal manera que se percibía en el ambiente el famoso “olor a goma quemada”.
5.  El inconveniente que surge de esta situación es que a partir de ahora siempre deberán estar presentes los tres jueces, si alguno se enferma o se ausenta por cualquier motivo, las audiencias se suspenderían por la complicación de nombrar otro cuarto juez sustituto; dicho remplazo no estaría "en autos" de todo lo actuado en las audiencias de noviembre y diciembre. Esto fue comunicado por el tribunal y podría suceder que si alguno por lo que fuera no pudiera integrar más el tribunal, el juicio se suspendería y correspondería iniciar desde foja “cero”. Situación más que grave, ya que la prisión preventiva que han cumplido los imputados es demasiado extensa e insoportable.

Víctor Carlos Fernández

6.  El jueves había sido citado a declarar un “testigo”, Víctor Carlos Fernández, con la objeción de la Fiscal que lo quiere hacer pasar por “loco” bajo tratamiento psiquiátrico, pero el tribunal no le dio lugar y Fernández  concurrió a declarar con la presencia (sentado a su lado) de un psicólogo.

7.  La presencia del psicólogo, justificada en la “contención” del declarante, ha sido practicada anteriormente por muchos testigos y puede interpretarse como un “teatro montado” en la idea de seguir siendo vistos en calidad de "victimas" y trasladar a la audiencia el sentimiento de "lástima" por los ex terroristas y a su vez incrementar la figura de la represión.

8.  El tribunal le dio la opción a Fernández de narrar los hechos o ser sometido a preguntas por parte de la querella, la fiscalía y por último los defensores, optando por la primera, es decir, narrar los hechos a "su manera".

9.  Ni bien comenzó a narrar los hechos y no habiendo transcurrido más de un minuto empezó a centrar su narración en la persona de uno de los imputados con el tema de su detención en la madrugada del 21/09/76, tesis totalmente falsa, ya que según las pruebas existentes, la detención fue efectuada por personal policial y el imputado acusado, posteriormente, lo trasladó y entregó en la Central de Policía de San Luis.

Eduardo Esley

10.  El imputado acusado, no avalando esta mentira, expresó en voz alta para que lo oyera toda la audiencia: "Está mintiendo, eso no es verdad" y al mismo tiempo, su abogado defensor Dr. Eduardo Esley, expresó lo mismo. Más que razón para que el presidente del tribunal expresara que la próxima vez que se repitiera dicho acto haría desalojar al imputado de la sala por desacato.

11.   Esa reacción del imputado  fue el "germen de la contrariedad", porque a partir de ahí, el querellante -con el psicólogo al lado- comenzó a hablar más rápido, ponerse nervioso y debieron repetirle en varias oportunidades que acercara el micrófono a su boca porque no se le entendía nada y se calmara.

12.  Al finalizar su relato la fiscalía continuó con preguntas intencionales, guiándolo para incriminar más al imputado, con las debidas "objeciones" por parte de las defensas.

13.  El abogado defensor solicitó se diera lectura a siete (7) declaraciones anteriores del mismo querellante, llenas de contradicciones y mentiras que hasta el más lego de los presentes en la sala se daba cuenta de las incongruencias y mentiras de cada una de sus acusaciones. Cuando llegó a su acusación sobre que “el principal imputado lo había torturado” y que él “lo reconoció por la voz, estando vendado”, explicando que lo había conocido anteriormente cuando cumplió el Servicio Militar Obligatorio (SMO) en el año 1968. Hay que destacar que en ese año el imputado solo era cadete de 4° ano del Colegio Militar de la Nación, sito en la localidad del Palomar, Pcia. de Buenos Aires.

14.    Ahí sobrevino la debacle porque apurado por los abogado defensores y otros más que se sumaron a la réplica, el testigo querellante -fuera de sí totalmente, a los gritos pelados- comenzó a insultar y a amenazar a los abogados con frases como éstas: "A vos ya te voy a agarrar en la calle y va a correr sangre"; "A vos te voy a reventar, no me conocés"; "Nunca te cruces conmigo", etc. Los jueces no salían de su asombro y cuando consiguieron calmarlo, por lo menos cuatro (4) abogados expresaron al tribunal que iban a radicar una denuncia penal por injurias, amenazas, intimidación, etc.

15.  Cuando el testigo querellante se retiró  -por su comportamiento hubiera correspondido quedar detenido-, y cuando ya se pasaba a cuarto intermedio para el viernes, el abogado defensor Dr.  Osvaldo Viola, pidió la palabra y dirigiéndose al tribunal expresó que no podía ser que a los "testigos", no se los tratara como tales, porque hasta ahora se los trata como "víctimas", según el Código Procesal Penal Argentino no son víctimas, sino que son "testigos", motivo por el cual, a los abogados a partir de ese momento no se les debía cercenar la posibilidad de hacer cualquier pregunta a favor de su cliente, porque hasta ahora lo que pasó siempre fue que a los testigos no se les podía hacer preguntas "fuertes" porque los revictimizan a las supuestas “víctimas” y les hacía mal a su salud física y mental.

16.  Además, el abogado defensor Dr. Eduardo Esley pidió formalmente que fijaran fecha y hora para un careo del testigo Fernández con el imputado acusado de torturas, el tribunal contestó que al otro día, viernes 7, se iba a dar  respuesta a todo lo solicitado por los abogados, dando por finalizada la audiencia aproximadamente a 21:00 horas.

El viernes 7 de febrero de 2014 asumió la presidencia del tribunal (lo hacen rotativo), quien había suplantado al ex presidente renunciante, el Juez sustituto, Dr. Oscar Hergott[1] con un evidente cambio de postura respecto del día anterior.

1.  No hicieron lugar al careo solicitado por el abogado defensor Dr. Esley del “testigo” Fernández con el imputado.

2.  Que a partir de ese momento, no se van a tener en cuenta las declaraciones anteriores de los testigos; lo que parecía una pesada broma, ya que justamente los imputados están detenidos por esas declaraciones testimoniales (bajo juramento), sin pruebas fehacientes.

3.   Que con el tema de la denuncia penal que le iban a hacer al testigo Fernández lo abogados por amenazas, injurias, etc., se iban a considerar cada una de ellas porque la actitud del testigo se debió a que las preguntas "insidiosas" de los abogados, le trajeron recuerdos que le revictimizaban y obró no estando en sus cabales.

4.  Uno de los abogados de oficio hizo una objeción y le llamaron la atención por intentar oponerse a esa medida y casi lo echan de la sala.

5.  Todo está a foja cero, y aún peor porque estos jueces prevaricadores han endurecido más su posición, porque se han dado cuenta que no tienen ningún caso para juzgar.

6.  En razón de las falsas declaraciones, prácticamente, los imputados han pasado a ser querellantes por falso testimonio de sus acusadores. La fiscalía, en un oficio anterior al debate oral, admitió que Fernández mintió, pero que lo hizo sin intención, en su afán de decir la verdad (sic), inexistencias de pruebas fehacientes, etc.

El día 14 de febrero de 2014 antes de las 13:00 horas, los abogados defensores presentaron una Recusación al Tribunal -la que debe ser resuelta por la Cámara Federal de Casación- denunciando todas las irregularidades cometidas los días mencionados y otras anteriores. De fallar favorablemente, debería suspenderse el juicio, nombrar nuevos jueces e iniciar el juicio de nuevo, si es a la inversa el juicio continúa con las mismas aberraciones jurídicas que lo destacan.

El pasado jueves 20 de febrero al reanudarse las audiencias, el abogado defensor Dr. Eduardo Esley presentó su renuncia indeclinable a sus cinco (5) representados, en razón de no estar acuerdo con las arbitrariedades del Tribunal afirmando que los juicios no se ajustan "a derecho". Antes de abandonar el recinto de la audiencia expresó que “avalar a este tribunal sería traicionar a mis representados”.

Rápidamente los cinco imputados debieron optar por otros defensores, de manera de poder continuar el juicio y la audiencia de ese día.

Si el secretario de justicia de la Nación, Julián Álvarez, después de asumir como nuevo integrante del Consejo de la Magistratura expresó: “Quisiera que los jueces hagan política a través de sus sentencias”, ¿qué justicia objetiva podemos esperar de aquí en más? Lo dicho tantas veces: las sentencias están redactadas antes que los juicios lleguen a su término y son frutos recogidos de la venganza impiadosa del montonerismo que se apropió del poder en el país.



[1] Este juez ya fue recusado y apartado de la causa ESMA, por “temor a parcialidad”.

MADURO, EL CAMPEÓN DEL ANTIFASCISMO

por Mauricio Ortín

Oriana Falacci decía que hay dos tipos de fascistas: los fascistas y los antifascistas. Es en este último género en el que se debe incluir a Nicolás Maduro y a todos los que apoyan al fascismo venezolano justificándose con el embuste de que es una democracia. Maduro, como antes Hugo Chávez, es lo que se podría señalar como un fascista clásico si no fuera por la singularidad con que reniega a su propia identidad política (Mussolini estaría orgulloso de semejantes discípulos). Lo cierto es que, por ignorancia o malicia, el Gobierno bolivariano chavista-madurista se proclama antifascista y, en cumplimiento de la palabra, persigue, expropia, encarcela y, como se ha visto, asesina a aquellos a los que les cuelga el “sambenito” de fascista. Así, por ejemplo, Génesis Carmona, la joven de veintidós años asesinada en la marcha de protesta (según ella misma, “una apasionada de la vida”) es una “fascista”. “Fascista” es también Leopoldo López, el joven político opositor encarcelado por Maduro por desaprobar el autoritarismo y para quien el “demócrata” Luis D'Elía pidió fusilamiento. “Fascista” es la diputada opositora María Corina Machado; quien en medio de una sesión legislativa y en presencia de Diosdado Cabello, el presidente del Parlamento venezolano, recibió una paliza que la envió al hospital.

Medidas económicas de corte fascista en la gestión “antifascista” de Chávez-Maduro hay para hacer dulce; mas, tres de ellas se destacan por representarlo acabadamente. Una es la devaluación de la moneda y, unida a esta, la segunda, el control de precios. Ambas, “justificadas” con la mentira oficial de que los empresarios son los culpables de la inflación. La tercera y más grave, ya que comporta el decurso hacia una etapa fascista o socialista, superior, es la apropiación lisa y llana de la propiedad privada de los particulares en nombre de la “razón de Estado”. Generalmente y, en el caso venezolano así sucede, el robo a los particulares se lleva a cabo “democráticamente” mediante una ley inconstitucional (fascista) desde donde se la mire. Se trata de la ley orgánica de precios justos, publicada en el Boletín Oficial del 23 de enero de 2014, la cual dice: “Se declaran y por lo tanto son de utilidad pública e interés social, todos los bienes y servicios requeridos para desarrollar las actividades de producción, fabricación, importación, acopio, transporte, distribución y comercialización de bienes prestados y servicios”. En criollo, los bienes particulares de los venezolanos pueden ser decomisados (robados) por el Estado a través de una simple denuncia de acopio o suba de precios “injustificada”. La misma norma establece, además, que la denuncia produce la sanción (castigo) inmediata (clausura del comercio, decomiso de la mercadería o multa) con total independencia del proceso judicial que debe demostrar la responsabilidad del supuesto infractor. Un absurdo legal. Está aquí nomás, a la vuelta de la esquina. Porque el proyecto de ley que impulsa el diputado nacional Humberto Recalde (el papá del inservible que administra Aerolíneas Argentinas) es calcado al vigente en la República Fascista Bolivariana, según el cual “se facilita el ejercicio de las facultades... al Poder Ejecutivo para expropiar bienes que sean objeto de maniobras de desabastecimiento, acaparamiento, agiotaje y/o especulación...” Agrega, “el requisito ineludible de abonar la multa con carácter previo a que la medida sea revisada por el órgano judicial”. Así, los que guardan la soja esperando mejores precios quedan sujetos a vender o perder todo. Idéntica situación para los comerciantes. Los que prestan servicios (médicos, peluqueros, futbolistas, periodistas, etcétera) en algún momento también recibirán del Gobierno las instrucciones acerca de cuánto deben cobrar por su trabajo.

El fascismo venezolano-bolivariano, como los otros que asolan América del Sur, sostiene que las barbaridades totalitarias de las que se valen para detentar el poder están plenamente justificadas porque han sido avaladas por el voto popular. Entienden que el triunfo en una elección general con el 54% les otorga “autoridad moral” (como dijo Capitanich en 6,7,8). Pues bien, demás está decir que, o están equivocados o se hacen los equivocados, porque salir airoso de un proceso electoral no hace ni mejor ni peor a nadie (hace dos mil años un tal Barrabás se ganó el favor de la mayoría por sobre uno -que creo- merecía mejor suerte).


NOTA: Las imágenes y negritas no corresponden a la nota original.

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