lunes, 1 de diciembre de 2014

LESA HUMANIDAD SIMILITUDES EN URUGUAY Y ARGENTINA

Montevideo, 17/11/14

Señor Don
Antonio Asencio
De mi consideración:

Tuve el gusto de leer su carta que se publica hoy en "La Nación".

¡Muy buena y muy oportuna!

En vuestro gran país y en el Uruguay se sancionaron amnistías para los dos lados, pero después los Gobiernos derogaron las amnistías de los ex militares y favorecieron a los ex terroristas-guerrilleros.

Esos Gobiernos eran amigos de los ex terroristas.

A estos últimos como usted muy bien sabe se les dieron cargos, indemnizaciones, reconocimiento de derechos jubilatorios,  otras ventajas y gangas..

En vuestro país los ex ERP y ex montoneros se acomodaron bien.

Lo mismo aconteció en mi país con los ex tupamaros.

Y al mismo tiempo se persiguió con saña a los ex militares y ex policías.

Dicha persecución abarcó a algunos casos en el Uruguay.

Mucho menos que en vuestro gran país.

Pero en vuestro país las persecuciones de los ex militares y ex policías fueron enormes.

Como usted lo dice y es notorio se trató a los ex militares muy mal en vuestro país.

Los revanchistas kirchneristas y sus camaradas de ruta violaron muchas normas jurídicas en la persecución referida.

Y dicha persecución sigue actualmente en forma intensa como usted sabe muy bien.

Como usted conoce y todo el mundo también,  se está tratando muy mal a muchos ex militares en varias prisiones de la Argentina.

Utilizaron el rótulo de "lesa humanidad" a piacere violando el Derecho.

Ese rótulo era inaplicable.

LA LEY PENAL NO ES RETROACTIVA.

Es retroactiva exclusivamente en el caso de que favorezca al condenado.

Si lo perjudica es un disparate jurídico aplicar la ley retroactivamente.

Pero en vuestro país y en el mío imperó una sádica venganza.

En vuestro país todo el mundo visita al estupendo Papa Francisco pero después muchos de esos visitantes violan cualquier norma jurídica.

Se hacen ver y se sacan una foto con Francisco, pero después violan cualquier norma.

Al margen de ello en vuestro gran país se está terminando esta lamentable década cristinista-camporista-montonerista-populista-kirchnerista-emepista-progresista.

A la Señora Presidenta le queda 1 año y unos días en su cargo pues el 10/12/15 deberá entregar la Presidencia al Sr. Ernesto Sanz, o al Sr. Mauricio Macri, o al Sr. Sergio Massa,  o a algún otro candidato.

Muy cordiales saludos,

Dr. Juan-Carlos Arrosa-Carve[1]



[1] Es corredor de seguros, abogado jubilado y escritor,  habiendo publicado 18 libros de cuentos.

CUANDO LA POLÍTICA USA A LA JUSTICIA PENAL PARA SATISFACER VENGANZAS



En su discurso ante la Asociación Internacional de Derecho Penal, pronunciado el día 23/OCT/20I4, el Papa Francisco, refiriéndose a fomentar la venganza en ámbitos judiciales, dijo lo siguiente:

“En la mitología, como en las sociedades primitivas, el público atribuye poderes maléficos a aquellos acusados de los problemas de la comunidad y que por esto serán sus víctimas sacrificiales. Esta dinámica no está ausente en la sociedad moderna. La realidad demuestra que, aunque existan instrumentos legales y políticos para enfrentar y resolver los conflictos, esto no ofrece garantías adecuadas para evitar que ciertos individuos sean acusados por los problemas de todos.”



En toda república civilizada la justicia debe ser independiente a ultranza. Debe honrar la verdad, nada más que la verdad y toda la verdad. Pero en nuestro país, desgraciadamente el gobierno kirchnerista, haciendo de la mentira su principal y cotidiano argumento, impuso políticas que manosean en forma descarada a la justicia, fomentando la venganza.


En el año 2003, los oportunistas gobernantes santacruceños, presionados por las "organizaciones llamadas de DD. HH," (todas presididas por terroristas o sus parientes), apuntalados por políticos "progres" u oportunistas funcionales de la oposición, como también por periodistas surgidos de los claustros gramscianos o muy bien pagados, no titubearon en hacer de las FF. AA. el perfecto “Chivo expiatorio”: Culpable de todos los males de la comunidad, únicos “demonios”, “genocidas”, “criminales de lesa humanidad”, “terroristas de estado”, “represores de jóvenes idealistas”, etc., etc.

En forma planeada puntillosamente, incidieron con su propaganda en todos los ámbitos posibles: Justicia, política, cultura, educación, deportes, etc., con el objeto de crear en la opinión pública sentimientos de odio y venganza contra las fuerzas legales que defendieron al país de los ejércitos terroristas que lo atacaron. Sin importarles violar la verdad histórica, la Constitución y las leyes.


En este accionar judicial direccionado por la denominada “política de DD. HH.” se advierten muchas anormalidades que no corresponden a un debido proceso judicial, sino a una evidente venganza:
  • Una mancomunada acción entre querellantes, fiscales y jueces, ignorando a las defensas.
  • Gran cantidad de organizaciones querellantes, todas con fuerte apoyo estatal y algunas dependientes directamente del Poder Ejecutivo, como las Secretarias de DD.HH.
  • Fiscales que no buscan la verdad, sino ocasionar el mayor daño posible a los procesados.
  • Jueces que ignoran el verdadero contexto histórico de supuestos delitos cometidos en una guerra librada hace casi 40 años, tratándolos sin pudor como delitos comunes cometidos hoy.
  • No se conocen procesos por falso testimonio, pese al cúmulo de evidencias que dan lugar a firmes sospechas sobre testimonios falaces, armados por la querella y los fiscales.
  • Juzgados que aceptan la acción de “barras bravas de DD.HH”, con sus canticos, carteles y panfletos, profiriendo insultos y agravios a los acusados, evidentemente organizadas por la querella (incluyendo al Estado querellante). Los juicios se convierten así en un espectáculo circense y politiquero, cuando deberían ser respetables actos de justicia.
  • Imposición automática de prisiones preventivas a todos los imputados, superando por muchos años los límites impuestos por las leyes y por los tratados internacionales
  • Máximas penas a los procesados, metiendo a todos en una bolsa llamada “Plan de exterminio”.
  • Negación de la legal prisión domiciliaria, sin fundamentos válidos, a ancianos soldados que superaron ampliamente los 70 años, porque no padecen enfermedades graves o terminales.
  • Aplicación de sanciones colectivas a los detenidos, sin tener en cuenta su conducta individual, negándoles la atención hospitalaria correspondiente, porque algún preso se fugó.
  • Y muchas más aberraciones judiciales que alargarían demasiado este listado.

Ésta politizada justicia ya produjo más de 1.800 presos políticos y más de 260 muertos cautivos.


¡Esto no es justicia, es venganza!  ¡No es lo que el Papa Francisco pide al mundo!

N/E: La autoría de las presentes reflexiones corresponde a un detenido como “Preso Político”, cuya identidad se mantiene en reserva por razones de seguridad.

NOTA: Las imágenes no corresponden a la nota original

LESA HUMANIDAD


En los denominados juicios de lesa humanidad se agravia a oficiales subalternos, suboficiales y algunos civiles al procesarlos y considerarlos penalmente responsables de hechos ocurridos hace casi cuarenta años en un contexto histórico y jurídico totalmente diferente al que se encuentra actualmente vigente, afectando de esta manera el principio de inocencia, de seguridad jurídica, de irretroactividad de la ley, pro homine y otros. También se desprecia la teoría del "error de prohibición invencible". La falta de real fundamentación, la venganza como única motivación, la sesgada interpretación de los hechos y el empleo de hipótesis desacertadas conducen al dictado de sentencias que imponen castigos desproporcionados e injustos a quienes tenían las menores jerarquías y ningún poder de decisión. Las Fuerzas Armadas, de Seguridad y policiales son de estructura piramidal y no celular.


Recordemos las palabras del papa Francisco: "Toda condena a perpetua es una pena de muerte encubierta" y hagamos un examen de conciencia respecto de la conducta de la sociedad toda frente a la acción de la guerrilla urbana y rural.

Rafael Mariano Braga
DNI 8.447.824
Siguen 20 firmas más.


NOTA: Las imágenes y destacados no corresponden a la nota original.

¿SE ACUERDAN?


Fue, es y será uno de los actos terroristas más emblemáticos de la guerra revolucionaria de los ’70: el artero asesinato del señor Capitán Humberto Viola y su hijita María Cristina de solo 3 años. En el mismo acto terrorista fue herida su otra hija María Fernanda, recibió balazos en su cabeza y las secuelas aún perduran.


Su señora esposa Maby Picón de Viola, estaba embarazada y gracias a Diós resultó ilesa… las secuelas del dolor aún perduran. La Patria le dio la espalda, hizo lo más fácil… olvidarla y premiar a los asesinos de su familia.


Ocurrió hace exactamente 40 años, el 1 de diciembre de 1974, en San Miguel de Tucumán ¿Se acuerdan? Sus asesinos pertenecían a la banda terrorista auto denominada Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP).

Hoy, nuestro sentido recuerdo, homenaje, y acompañamiento son para la señora Maby Picón y sus hijas María Fernanda y Luciana.

¡Gloria al señor Capitán Humberto Viola y a María Cristina! Mártires de la Patria.

Sinceramente,

Pacificación Nacional Definitiva
por una Nueva Década en Paz y para Siempre

viernes, 28 de noviembre de 2014

¿ES LEGÍTIMO UN GOBIERNO CORRUPTO?

Por Alejandro Poli Gonzalvo

Un gobierno es legítimo cuando se ha constituido de acuerdo con las instituciones aceptadas por quienes integran una sociedad política (legitimidad de título o de origen) y cuando el desarrollo de su acción de gobierno se cumple dentro de las prescripciones normativas y las costumbres imperantes en ese orden político (legitimidad de ejercicio).


La teoría de la legitimidad alcanza su madurez en la era moderna de la mano de John Locke, quien en sus “Dos tratados sobre el gobierno civil” se opone al derecho divino de los reyes y en su lugar propone la teoría del contrato social. Locke parte de la premisa de que todos los hombres son “libres por naturaleza, iguales e independientes” y, por tanto, ninguno puede ser sacado de esa condición de libertad natural sin su consentimiento. El contrato social es el acuerdo mediante el cual un grupo de hombres libres decide asociarse en una comunidad política. Esta comunidad se gobernará, continúa Locke, bajo la regla de la mayoría: éste es el principio de legitimidad de origen que dará lugar a la evolución de la democracia como forma de gobierno por excelencia de la época moderna. Pero Locke establece otra condición esencial: el gobierno de la mayoría tendrá legitimidad de ejercicio si cumple con los fines del contrato original: preservar la vida, la libertad y la propiedad de los hombres. Cuando estos principios básicos del contrato social se violan, cuando el poder se torna absoluto y arbitrario o gobierna sin respetar las leyes establecidas o no se dirige al bien común de la sociedad, cuando el gobernante toma decisiones que la sociedad no ha consentido previamente, el gobierno que así procede pierde su legitimidad de ejercicio y la sociedad tiene el derecho de rebelarse. De este modo, Locke da origen a la teoría del parlamentarismo moderno, que se expresó en Inglaterra en la Revolución Gloriosa de 1688. El sistema parlamentario democrático respeta la legitimidad de origen (obtenida mediante elecciones libres) y es más flexible para asegurar la legitimidad de ejercicio, ya que un gobierno puede ser cambiado sin cumplir su mandato original si la coalición que lo respalda pierde la mayoría en nuevas elecciones parlamentarias o por modificaciones en las alianzas de partidos. En cambio, el régimen presidencialista que predomina en nuestro país tiene igual legitimidad de origen que el parlamentario pero no tiene procedimientos que expresen una pérdida de legitimidad de ejercicio, excepto el juicio político al presidente.

Luego de esta introducción, corresponde preguntarse en sentido lockeano: ¿cuándo correspondería en un sistema presidencialista rebelarse frente a un gobierno con legitimidad de origen pero cuyas acciones y políticas violan los principios democráticos que juró respetar, perdiendo por completo la legitimidad de ejercicio? No deberían ser muchos los casos en que ello se promueva y deberían apuntar fundamentalmente a la violación de los principios básicos de la división de poderes: el cierre del Congreso o el no acatamiento de fallos de la Corte Suprema serían ejemplos de violaciones inaceptables. Hacer fraude masivo en las elecciones, encarcelar opositores, anular la libertad de prensa, impedir el libre tránsito de las personas o hacer confiscaciones masivas de bienes seguramente son extremos que justificarían la rebelión de los ciudadanos.

Afortunadamente, en la democracia argentina estas prácticas no se han verificado (aun cuando el actual gobierno ha iniciado una grave tendencia en contrario al no cumplir ciertos fallos de la Corte Suprema como la reposición del procurador general de Santa Cruz o no otorgarle publicidad oficial al diario Perfil). Pero sí ha existido y existe una extendida red de corrupción en la que muy pocos políticos pueden arrojar la primera piedra. ¿Pierde su legitimidad de ejercicio un gobierno corrupto y habilita su destitución sin esperar a las próximas elecciones presidenciales? ¿Incurre un gobierno infectado de corrupción en una gravedad comparable con uno que decidiera clausurar el Congreso o hiciera fraude masivo en las elecciones?

La teoría política no ha profundizado en esta materia y no existen avales doctrinarios que abran la posibilidad de destituir a un gobierno corrupto, como sí avalarían el derecho de resistencia de los ciudadanos frente a un opresor por más que hubiera sido elegido democráticamente. En algunas naciones con una trayectoria democrática más extensa es la sociedad civil la que condena al gobernante corrupto y lo fuerza a renunciar, quedando únicamente el expediente del juicio político como acción constitucional válida en otras sociedades, como la argentina, donde la presión de la opinión pública no tiene ese peso ético.

8N

Hoy los argentinos no tolerarían a un líder elegido por elecciones democráticas que en el ejercicio del poder se transformara en un dictador y dejara de cumplir con los preceptos constitucionales. Pero si toleran con mansedumbre una sucesión ininterrumpida de actos de corrupción desde que se recuperó la democracia.

Mientras no nos preguntemos si es legítimo un gobierno corrupto y dispongamos de conceptos teóricos y de mecanismos constitucionales innovadores para combatir a los gobernantes que se enriquecen desde el poder, será difícil erradicar este flagelo de la sociedad. Necesitamos un nuevo Locke que se enfrente a la pandemia de la corrupción como el Locke histórico se enfrentó al absolutismo. Entretanto, podemos comenzar esta búsqueda de fundamentos afirmando que un gobierno corrupto no es legítimo.

Publicado en Río Negro, 21/11/2014


NOTA: Las imágenes y destacados no corresponden a la nota original.

ESTE ES UN GRITO DESESPERADO


Jueves, 27 de noviembre de 2014

En el día de la fecha, hace apenas una hora acaba de confirmarme el defensor oficial que el juicio de mi hermano - junto a otros 25 PRESOS POLÍTICOS- comenzará el día 29 DE DICIEMBRE... SÍ, el VEINTINUEVE DE DICIEMBRE.

Sabía que el día llegaría, estaba preparándome para eso... pero es como la muerte, sabemos que va a suceder y cuando sucede igual nos sorprende.

Foro de Buenos Aires

Desde que comencé a caminar éste camino de espinas y mentiras he procurado acudir al llamado de todas las convocatorias y he sido consciente que un día me tocaría a mí convocar.

AFYAPPA espera a los obispos de la CEA

Serán llevados a juicio 25 PRESOS POLÍTICOS alojados en el penal de SAN FELIPE, algunos con domiciliaria, otros en pésimo estado de salud.


QUEREMOS HACER UNA GRAN MANIFESTACIÓN FRENTE AL TOF DE SAN RAFAEL, y queremos ser muchos!!!

Si bien es una fecha muy complicada por ahí pueden hacerse un pequeño lugar y venir a acompañarnos.

Para nosotros los familiares también es complicado ya que debemos hacer 240 km para trasladarnos, pero estaremos presentes.

NO ES LA INVITACIÓN MAS GRATA QUE PUEDAN RECIBIR, pero están invitados a ayudarnos con presencia, la necesitamos mucho.

UN GRAN ABRAZO Y OJALÁ PODAMOS VERNOS.

Mabel Irene Giovarruscio

SE SOLICITA DAR AMPLIA DIFUSIÓN
A ESTA INVITACIÓN. GRACIAS!

UN DIÁLOGO MÁS NECESARIO QUE NUNCA


Esperanzadora editorial de La Nación, en el día de la fecha, destacando la necesidad de un dialogo más necesario que nunca. Dos importantes instituciones han coíncidido en este tema: la Iglesia y el Foro de Convergencia Empresarial efectuaron un llamado a cultivar los consensos desterrando los enfrentamientos.

Una de las heridas más lacerantes de la historia reciente de la República Argentina, es la Guerra Revolucionaria de los años ’70 y sus consecuencias asimétricas del presente.

Bien conocido por toda la sociedad son las llamadas “leyes del perdón”  –Ley de obediencia debida, Ley de Punto Final e Indultos del presidente Menem–, toda esa normativa había servido para apaciguar los ánimos de los dos sectores que aún hoy continúan en pugna, fueron asimétricamente anuladas en el 2003 por el poder de turno. Se castigó, persiguió, escarnió, encarceló, juzgó y en algunos casos ya se condenó solamente al personal de las FFAA, de Seguridad, Policiales y otros organismos del estado que combatieron al terrorismo, cuyo objetivo final era alzarse con el poder del estado –mediante las armas– e instalar una dictadura merxista-leninista y castrista. Hoy existen aproximadamente 1.800 personas (cuyo número varía frecuentemente) detenidas como Presos Políticos.

¿Por qué son Presos Políticos?

Desde la Asociación de Hijos y Nietos de Presos Políticos, espresan: “Desde nuestra agrupación, exigimos el respeto irrestricto de los Derechos Humanos y las garantías constitucionales de todos los ciudadanos argentinos; particularmente de nuestros padres y abuelos.
Los llamamos presos políticos no porque estén presos por sus ideas, sino porque quienes violan sistemáticamente la Constitución y los Tratados Internacionales para encerrar a nuestros padres y abuelos, negándoles sus derechos elementales, buscan el rédito político. Ellos están presos por razones políticas.
También porque estos detenidos reciben un trato diferencial y discriminatorio, con respecto a cualquier otro detenido. Para que haya condena en un Proceso Penal la responsabilidad del imputado en el hecho puntual debe ser probada “más allá de toda duda razonable” con prueba “clara, precisa e irrefutable”. En el caso de nuestros familiares los magistrados justifican sus condenas porque los acusados “deberían haber sabido lo que pasaba”; o se sostiene la culpabilidad apelando a la figura de  “participes necesarios”. En los juicios comunes, con pruebas y testimonios del mismo año del juicio, tan solo alrededor del 30% de los imputados son condenados, en nuestro caso, con la prueba más fresca a 40 años del hecho, cerca del 95%”.
De los treinta artículos plasmados en la Declaración Universal de Derechos Humanos  podemos atestiguar que se violan dieciséis. La voluntad, que se comprueba en los procesos por delitos de lesa humanidad, implica un costo inmenso para nuestra sociedad. No hablamos únicamente del costo económico, equivalente a cuatro veces el costo de Fútbol para Todos, sino del costo institucional y cívico que significa salirse del marco del Estado de Derecho.

En contraoposición los ex integrantes de esas organizaciones políticas-militares-terroristas, se encuentran en libertad y gozando de reconocimientos y beneficios injustamente otorgados.


Mientras se continúe deformando la historia descaradamente, se haga uso de un derecho alejado de las principales normas internacionales y nacionales, se intensifique el “ataque” y desarme de las Fuerzas Armadas de la Nación… las heridas continuarán laceradas, abiertas y purulentas. Dadas las muestras del poder de turno, no es esperable que el actual gobierno solucione el problema de la reconciliación y concordia nacional. Es una pesada herencia que le queda al futuro gobierno, que asuma el poder del estado el 10/12/2015, formulamos votos para que el futuro Presidente de la Nación sea el estadista de la paz, el dialogo, la reconciliación y concordia de toda la sociedad argentina… sin exclusiones de algún sector.

Sinceramente,

Pacificación Nacional Definitiva
por una Nueva Década en Paz y para Siempre


UN DIÁLOGO MÁS NECESARIO QUE NUNCA

Editorial I

Tanto la Iglesia como el Foro de Convergencia Empresarial hicieron un esperanzador llamado a cultivar los consensos desterrando los enfrentamientos
  
La Iglesia y el Foro de Convergencia Empresarial han convocado a desterrar la intolerancia, a practicar un intercambio honesto de opiniones de manera franca y abierta que permita retomar la senda de la paz social, asegurando la división de poderes y una justicia independiente. Paralelamente, destacaron la importancia de la creación de puestos laborales, de la educación como vehículo privilegiado para contener la exclusión, y de atacar de manera decidida el avance del narcotráfico en nuestro país.


"El mayor acto de caridad hoy es generar empleo. El verdadero liderazgo supera la prepotencia del poder. La ejemplaridad viene de arriba, del que tenga algún tipo de responsabilidad", dijo monseñor José María Arancedo, arzobispo de Santa Fe y presidente del Episcopado, durante el encuentro realizado en la UCA, continuador de aquel inédito documento empresarial para consensuar políticas de Estado, suscripto en abril pasado.

Entre otras muchas coincidencias surgidas del foro, se destacan las siguientes:

La democracia sola es esencial, pero no suficiente. Se requiere un marco institucional en el que funcionen los pesos y contrapesos que marca nuestra Constitución.

Tenemos que avanzar en los consensos, pero también en saber cómo dirimir los disensos.


Debemos asegurar la división de poderes con una Justicia independiente y con un Congreso dispuesto a debatir.

Las palabras de ayer de monseñor Arancedo en el sentido de "favorecer entre nuestros pueblos el camino de la amistad social", que nos proyecte como sociedad, se suman al fuerte llamado al diálogo realizado durante la última reunión de la Conferencia Episcopal. También, a las expresadas en años anteriores por otros máximos referentes de la Iglesia, que vienen advirtiendo sobre la enorme herida social que se ha abierto en el país al cabo de años de intolerancia gubernamental frente a las ideas ajenas y de la soberbia narcisista que desde el poder constituye una elocuente expresión autoritaria.

La sociedad está enferma de soledad. Donde debe haber verdad, hay manipulación de la realidad para disfrazar fracasos; donde debiera haber respeto por quienes nos antecedieron, se reescribe la historia a fin de justificar atropellos. De tal modo, la verdad ha corrido riesgos de caer vencida ante la mentira sistemática, producto tal vez de patologías psíquicas que no la justifican, pero la explican: se miente con la desfachatez del convencimiento de que se dice algo verosímil. Mientras eso ocurre, se descalifica a quienes opinan lo contrario. Al que propone ideas propias, se lo corre de escena. Al que divulga una crítica, se procura degradarlo. Tan nefasta dialéctica rindió frutos por más de una década. Las críticas se hicieron en general en voz baja, con temor a que la venganza cayera desde lo más alto del poder. Así se anestesiaron voluntades y se aceptó hasta lo peor como parte natural de la vida diaria.

Por fortuna, tanta resignación sigue siendo sacudida por voces templadas como las de la Iglesia, por instituciones que tan cerca y seriamente trabajan por deshipotecar a la Nación de un porvenir sin esperanza. La Iglesia ha sido acompañada por infinidad de entidades de bien público, de representantes de otros credos, de organizaciones de la sociedad civil y de personas que, a título personal, se esfuerzan por erradicar la pobreza, por poner frenos al estrago que las drogas causan entre la juventud más vulnerable. También, por lograr que la educación pública fructifique en la igualdad de oportunidades que la Constitución nacional sienta como principio básico de la República y porque que el trabajo honesto reemplace las prebendas subsidiadas que hacen de los hombres prisioneros de políticas canallescas.

"Se perdió la capacidad de diálogo", viene repitiendo con inequívoca razón monseñor Arancedo. No ha habido, sin embargo, entre los sectores oficialistas que han pugnado estos años por mantener alto el nivel de crispación y corrosión políticas oídos atentos para captar el verdadero sentido del llamado pastoral a la reconciliación ciudadana. Lejos de inducir a un mero olvido sobre los dolorosos procesos políticos del pasado que enfrentaron a los argentinos, y sobre los que hay por igual culpas compartidas aunque hayan sido diferentes hasta aquí los tratamientos legales, la Iglesia promueve avanzar sin visiones sesgadas, sin sectarismos que impidan acceder a la verdad que dignifica a los seres humanos.


El papa Francisco, a quien el Gobierno se cansó de maltratar como arzobispo de Buenos Aires, ha denunciado de viva voz la ruindad de las políticas que han pretendido fracturar la unión nacional y las posibilidades de concordia a través de la exacerbación de las diferencias. De modo consecuente con aquella sensibilidad, acaba de solicitar de nuestras autoridades que retomen en el Congreso debates que enaltezcan a la Nación por el espíritu de proyectarse hacia el porvenir con un proyecto de vida en común.

"Cuando dejamos de lado los tiempos de la Constitución, nos empobrecemos", dijo monseñor Arancedo, en sintonía con el pedido papal para que cese la sobreactuación de sanciones legislativas aceleradas, carentes de consensos suficientes respecto de códigos llamados a regir por largo tiempo. Los obispos también consideran preocupante el crecimiento de la deuda social.

En este punto, resultan muy importantes las voces de autocrítica levantadas ayer durante el foro de empresarios. El mea culpa estuvo orientado al reconocimiento de la falta de políticas públicas impulsadas desde las empresas, las que han renovado su compromiso a trabajar por la inclusión social por medio del empleo y la educación.


Reconstruir el equilibrio perdido no es tarea fácil, pero sí urgente. Es enorme el daño que se inflige a la sociedad cuando sus miembros pierden la capacidad de diálogo, de escucharse mutuamente en la búsqueda de soluciones. Familias enteras han dejado de reunirse para evitar riñas políticas; amigos de toda una vida ya no comparten momentos fraternales. Mucha gente evita todavía abrir su pensamiento, mientras actores centrales del oficialismo lanzan exabruptos y se distancian de la actitud de perdón por los graves errores cometidos con la cual deberían presentarse a esta altura ante el conjunto ciudadano que los observa.


La violencia física y verbal se enseñorea en las calles. Nada de eso es susceptible de ocultarse con los recursos exorbitantes en propaganda que el Gobierno dilapida para exaltarse a sí mismo y transmitir las imágenes bucólicas, pero falsas, de una Argentina unida y floreciente. La cultura de la inclusión es mucho más que un eslogan de campaña. Es un hábito que empieza por la familia y que se extiende a la sociedad.

Como ha dicho la Iglesia en otras oportunidades, dar a conocer estadísticas es insuficiente si ellas no alcanzan a movilizarnos hacia actitudes superadoras. Desde el Gobierno se privilegian los números, generalmente fraguados, por sobre las necesidades impostergables de las personas.


Hay un relato victimario; tiene al diálogo por víctima principal. Es hora de cambiar el curso de esta historia. La reconciliación debe ser una meta esencial en el proceso de reparación del doloroso abismo social al que ha sido empujado el país por más de diez años.


NOTA: Las imágenes y destacados no corresponden a la nota original.