lunes, 22 de febrero de 2016

CONTINUAN FALLECIENDO PRESOS POLÍTICOS


Estimados Amigos:

A través de la Unión de Promociones hemos tomado conocimiento que lamentablemente fallecieron más camaradas, acaecidos en las fechas que para cada caso se especifica, quienes se encontraban injustamente detenidos como  Presos Políticos:
  • 25 de Octubre de 2000: señor General de Brigada (R) Jorge Alberto Maradona - (Artillería - Promoción 75 - EA).
  • 08 de Diciembre de 2006: señor Comisario Inspector (R) Daniel López Bernales - (Policía de la Provincia de Mendoza).
  • 23 de Julio de 2010: señor ex PCI Miguel Ángel Rovira (EA).
  • 16 de Mayo de 2011: señor Coronel (R) Luis Carlos María Sullivan (Infantería - Promoción 80 - CMN).
  • Martes 16 de Febrero de 2016: señor Suboficial Mayor (R) Héctor Horacio Carrera (Policía de la Provincia de Buenos Aires).

Con ellos, son 340 (trescientos cuarenta) los Camaradas fallecidos, pertenecientes a todas las Fuerzas Armadas, de Seguridad, Policiales, Penitenciarias y civiles; en el marco de este proceso de persecución, teñido de incontables irregularidades jurídicas y sistemática venganza, propias de una justicia prevaricadora.

Expresamos nuestras sentidas condolencias a todos sus familiares, allegados, compañeros y amigos, rogándole al Señor, les conceda pronta y cristiana resignación.

Dadas las avanzadas edades y estados de salud de los Presos Políticos en la Argentina, estas lamentables noticias son cada vez más seguidas. Una vez más levantamos nuestra voz hacia el poder de turno, no pueden continuar con esta matanza selectiva… es su obligación como presidente de todos los argentinos garantizar el debido proceso, la igualdad ante la ley, brindar asistencia sanitaria adecuada y por sobre todo lograr la unión de la sociedad para superar las antinomias que después de casi 205 años aún nos mantienen divididos. Es hora de sin odios, ni venganzas, es hora de una mirada superadora. ¡BASTA!

Sinceramente,

Pacificación Nacional Definitiva

Por una Nueva Década en Paz y para Siempre

DÍA DE LA ANTÁRTIDA: 112 AÑOS DE PRESENCIA DE ARGENTINA

La fecha conmemora el establecimiento de la primera base argentina en el continente antártico, en las Islas Orcadas del Sur.


Hoy 22 de febrero se celebra una vez más el Día de la Antártida Argentina. La fecha conmemora el establecimiento de la primera base argentina en el continente antártico, en las Islas Orcadas del Sur. Desde 1904 y de manera ininterrumpida, el Sector Antártico Argentino ha trabajado aportando a la ciencia y a la consolidación de la Soberanía Nacional.

El Servicio Meteorológico Nacional celebra con orgullo esta fecha ya que aquella primera instalación Argentina en la Antártida fue nada menos que el Observatorio Meteorológico y Geomagnético Orcadas del Sur. Aquellos pioneros que abrieron camino en la isla Laurie –meteorólogos muchos de ellos- fueron los que iniciaron esta historia de trabajo ininterrumpido, aportando su esfuerzo a la ardua tarea de investigar la naturaleza antártica, posibilitando así la participación de nuestro país en el quehacer científico.

UN MUNDO RARO


"No hay peor pecado que la estupidez".
Oscar Wilde

Siempre he sostenido, y Mons. Víctor Fernández, Rector de la UCA lo ratificó esta semana, que los argentinos padecemos de "ombliguismo", ese raro fenómeno que nos hace creernos el centro de un mundo cada vez más globalizado. Concretamente, usé esa palabra cuando, hace pocos años, dije que nunca los procesos políticos nacionales se habían dado fuera de un contexto generalizado similar, al menos en Latinoamérica y que, como consecuencia de ello, preveía el fin de los populismos más o menos corruptos en la región, tal como ya está sucediendo en Venezuela, Brasil, Uruguay, Ecuador, Bolivia y hasta Chile.

El distinguido prelado la utilizó cuando, a raíz de la fuerte reacción social, justificó el regalo papal de un rosario a Milagro Sala, detenida por gravísimos delitos comunes, con el manto de la evangélica caridad con los presos, en especial aquéllos que aún no han sido condenados, tal como había hecho antes S.S. Francisco con detenidos en cárceles italianas, y llegó a citar la visita que Juan Pablo II había hecho a quien atentara contra su vida, perdonándolo de su pecado. A partir de ese argumento, Mons. Fernández criticó duramente a quienes, de algún modo, nos sentimos agraviados por la deferencia vaticana hacia quien tanto mal le ha hecho a la República y a sus instituciones, mientras nos pedía a los argentinos que dejáramos de mirarnos el ombligo.

Pero, al expresarse así, el lúcido Rector olvidó otras actitudes muy controvertidas de Su Santidad en el pasado reciente y, por supuesto, en otras latitudes. El Papa, en sus visitas a Cuba, no recibió a las Damas de Blanco, que llevan años de persecución comunista, ni a los líderes de la oposición democrática de la isla; tampoco, al menos que yo recuerde, ha pedido claramente por la libertad de Leopoldo López y de los muchos políticos venezolanos que hoy pagan, en la cárcel, la culpa de haberse plantado frente al chávez-madurismo que azota a su país; y ni siquiera ha condenado en forma expresa las matanzas de cristianos que se suceden bajo el terrorismo islámico.

Como se ve, mi sorpresa ante las raras posiciones de S.S. Francisco no se circunscribe a lo que sucede en la Argentina, su propio "rancho", sino que abarca el mundo entero. Soy católico, apostólico y romano, pero mi fidelidad a la Iglesia no me impide recordar que el Papa sólo es infalible en cuestiones de dogma y, en todo lo demás, es únicamente un hombre y un líder político y moral de gran estatura al cual, como a los demás, a veces conviene sugerir procederes.

En este sentido, y como parte de la Asociación de Abogados para la Justicia y la Concordia, no puedo dejar de manifestar mi extrañeza ante la falta de respuesta de Su Santidad, que recibiera de manos de una delegación especialmente enviada hace un año al Vaticano un completo dossier sobre la situación de los 2000 presos políticos (militares y civiles, muchos de ellos detenidos hace más de una década sin sentencia o condenados en juicios amañados) del kirchnerismo que, para entonces, ya registraban 250 muertos en cautiverio -hoy, superan los 340- por falta de atención médica, y para los cuales no rigen los beneficios de la prisión domiciliaria de los mayores de setenta años: nada hizo al respecto, y sus representantes en el país, los obispos, tampoco. Puedo jurarlo, porque hablé por teléfono con Mons. Esteban Laxague, titular precisamente de la Pastoral Penitenciaria, para intentar reunirme y conversar sobre el tema, pero "mandó la pelota al corner".

Tampoco resultó un dato menor que otro Obispo, Mons. Lozano, gestionara una reunión de la Tupac Amaru y de algunos de sus corifeos con el Poder Ejecutivo. Olvidando el principio constitucional de la división de poderes, revalorizado al extremo por el gobierno de Mauricio Macri, el sacerdote en cuestión permitió que el tema de la detención de Milagro Sala adquiriera contornos políticos, susceptibles de concitar algún apoyo universal de las izquierdas imbéciles, amén de habilitar y justificar -el famoso rosario mediante- la destituyente protesta que realizaron los kirchneristas el jueves. Todos parecen hacer caso omiso -o son cómplices- de las vinculaciones de la jujeña con las organizaciones terroristas extranjeras, como Sendero Luminoso y FARC, y de su íntima relación con el narcotráfico.

Otro componente de la realidad, que me permite afirmar que vivimos en un mundo raro, se refiere al asesinato del Fiscal Alberto Nisman, a poco de presentar la denuncia por encubrimiento de los autores del atentado a la AMIA contra la ex Presidente, el ex Canciller y varios de quienes practicaron -como se hizo en la relación con Caracas- la "diplomacia paralela". Al acto convocado para conmemorar el primer aniversario de la marcha del 18F, tan multitudinaria pese al diluvio que la acompañó, sólo concurrieron mil personas; a trece meses de su muerte, la vergonzosa Justicia argentina aún se resiste a confirmar la causa y las circunstancias que rodearon al crimen y, sin embargo, esta curiosa sociedad demuestra, en los hechos, que ya ni siquiera se preocupa por ello.

Mientras tanto, la ATE de Micheli ha convocado a un innoble paro nacional para el próximo jueves, para manifestar su apoyo a los pocos -en comparación con los necesarios- que han perdido sus prebendas de empleados del Estado recientemente nombrados, con una pasión digna de mejor causa, por Cristina Kirchner en sus momentos finales. Lo raro es que, mientras quienes convocan a la huelga intentan que se dé marcha atrás con esas racionales y justificadas medidas, también se oponen a que se cobren más impuestos; o sea, critican tanto la enfermedad como el remedio. ¿De dónde suponen que deben salir los dineros necesarios para soportar tan irracional gasto?

Y, para concluir, una rareza final, esta vez expresada por otra prueba viviente de en qué se convirtieron los organismos de derechos humanos durante la larga noche del kirchnerismo. La inefable Estela Carlotto dijo sentirse herida en su "sensibilidad" por la inesperada visita del Presidente Macri a la ex Escuela de Mecánica de la Armada, hoy llamado Espacio de la Memoria, que pertenece al Estado nacional representado, por el voto democrático de la mayoría, por el visitante. ¿Se puede pedir mayor disparate?

Obviamente, los botones que muestran un aspecto triste de la realidad de la Argentina actual bien hubieran podido empujar a José Alfredo Jiménez a escribir otro bolero memorable, como aquél que dio su título a esta nota.

Uruguay, 21 Feb 16

Enrique Guillermo Avogadro
Abogado

DOS POSTALES DEL KIRCHNERISMO “RESISTENTE” LA ESMA, ¿PROPIEDAD DE LA SEÑORA DE CARLOTTO?

El lunes 15 de febrero el presidente Mauricio Macri, sin previo aviso, recorrió por la mañana, junto al Jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, y el Ministro de Justicia de la Nación, Germán Garavano, las instalaciones del Espacio para la Memoria y los Derechos Humanos, en el predio que ocupara la ESMA. En ese lugar participó, además, de la reunión de gabinete del Ministerio de Justicia. Increíblemente, esa visita fue duramente reprochada por dirigentes kirchneristas y de izquierda.

Así, entre otros, Gabriela Cerruti habló de "marketing" y sostuvo que no podría estar allí Macri por sus vinculaciones con la dictadura. Myriam Bregman, del Frente de Izquierda de los Trabajadores, dio que Macri quiere convertir a la ESMA en un monumento a la reconciliación y "volver a imponer la nefasta teoría de los dos demonios".

Cynthia García, la desopilante panelista de 678, lo acusó de haber ido y no pedir perdón ni generar un hecho político. Estela de Carlotto[1], por su parte, dijo que la visita hirió su sensibilidad, como si ella fuera la dueña del predio donde funcionaba la ESMA.

Todo se entronca en una premisa que ya hemos comentado y sobre la que será necesario volver muchas veces: que el gobierno de Macri es ilegítimo, pese a haber sido elegido limpiamente por la mayoría de los argentinos.

Esa supuesta ilegitimidad se funda en varias falacias que se machacan incansablemente. Una de ellas es que Macri fue parte de la última dictadura militar. Que esa afirmación sea tan ridícula como que ignora la edad de Macri, que en 1976 era un adolescente, no parece detener a los calumniadores.

Macri no integró el denominado Proceso de Reorganización Nacional. Tampoco lo apoyó ni habló después bien de él, como sí lo hizo el candidato presidencial del Frente para la Victoria. No solo eso: jamás en su actuación pública hizo nada en contra de los derechos humanos, y sí propició como Jefe de Gobierno porteño muchas acciones en favor de esa causa, que no está escriturada por nadie, sino que corresponde a todos los argentinos.

En todo caso, es curioso que algunos den lecciones de derechos humanos y pretendan determinar quiénes pueden hablar y quiénes no de esa cuestión cuando sus orígenes políticos se dieron en agrupaciones totalitarias o subversivas que tomaban a los derechos humanos como un pasatiempo burgués y que exaltaban regímenes que torturaban y mataban adversarios políticos sin los menores escrúpulos por el debido proceso y otros principios constitucionales.

La enorme mayoría de los argentinos lo sabe, pero conviene no dejar pasar estas mentiras porque, como lo sabía el siniestro Goebbels, de tanto repetirse una mentira algo queda.

JUGANDO AL ESCRACHE

Desprovistos de cargos, de funciones y de ocupaciones útiles en que entretener sus ocios, muchos dirigentes kirchneristas organizan los fines de semana actos en diferentes plazas. Allí, matizados por algún grupo musical o cantante que recibió durante años jugosas prebendas del Estado, se imaginan bajando de la Sierra Maestra, como Fidel Castro en 1959. Es su revolución simbólica.

En medio de cantos, claman por trabajo, alegría y libertad contra la "dictadura" de Macri. Son incapaces de indicar un solo elemento que permita asimilar al actual gobierno nacional, plenamente democrático y pluralista, como una dictadura, pero ellos repiten igual la consigna, con total indiferencia por su correspondencia con la verdad. Son, en eso, kirchneristas ortodoxos.

También organizan juegos para los niños. Por ejemplo, los incitan a escupir o tirar objetos contra imágenes de políticos o periodistas a los que consideran enemigos de la patria. Como antes jugábamos a la escondida, a la pelota o la mancha, los niños kirchneristas juegan ahora al escrache.

El espectáculo es tan grotesco que no merecería mayores comentarios, pero no puede subestimarse la capacidad de daño en los niños y en la sociedad toda de estas manifestaciones fascistas, que causarían estupor en cualquier democracia madura. No está de más recordar que los escraches fueron utilizados por el régimen nazi para identificar judíos y someterlos al escarnio público, como antesala de su exterminio. Es un recurso violento aun cuando no vaya acompañado por la violencia física. Jamás imaginamos en 1983, cuando Raúl Alfonsín inauguró la naciente democracia, que el retroceso en nuestra cultura cívica habría de ser alguna vez tan profundo.

¿Qué hacer? Señalar estos extravíos, no consentirlos con nuestro silencio, educar sobre todo con el ejemplo en las virtudes republicanas, en la tolerancia, en el respeto de la ley. Y evitar por todos los medios caer en la tentación -tan humana, pero nefasta- de combatirlos en su mismo terreno.

Viernes 19 de Febrero de 2016


Dr. Jorge R. Enríquez[2]




[1] Finalmente, el señor Presidente Mauricio Macri recibirá a Estela Carlotto. Si la titular de Abuelas acepta, la reunión se concretará el martes 23 de fecbreo. En enero Carlotto se quejó porque la recibió Peña y no el Presidente.
[2] Jorge Ricardo Enríquez (n. Buenos Aires; 3 de octubre de 1947) es un abogado y político argentino. Fue subsecretario de Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires durante las gestiones de Fernando de la Rúa y Enrique Olivera.
Fue dos veces Legislador de la Ciudad, por la Unión Cívica Radical (desde agosto de 2000 hasta diciembre de 2003), y por el partido Propuesta Republicana (PRO) (diciembre de 2003 hasta diciembre de 2007), respectivamente, ocupando el cargo de Vicepresidente 1° de la Legislatura durante el período comprendido entre noviembre de 2000 hasta diciembre de 2001.
Asimismo, fue Convencional constituyente de la Ciudad de Buenos Aires (Buenos Aires, 1996). Durante la Asamblea, se desempeñó como presidente de la Comisión de Justicia y Seguridad. Fue electo presidente de la Caja de Seguridad Social para Abogados de la Ciudad CASSABA, (en liquidación).
Se desempeñó como Consejero y Secretario General en el Consejo de la Magistratura (Ciudad Autónoma de Buenos Aires) , desde el 20 de diciembre de 2012 al 18 de diciembre de 2014-
Actualmente desarrolla su labor profesional como Secretario General de Seguimiento de Políticas Públicas y Penitenciarias, en el Ministerio Público Fiscal de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Preside la agrupación Justa Causa, asociación civil que concentra esfuerzos en pos de la mejora continua del servicio de Justicia en el ámbito del foro porteño.

domingo, 21 de febrero de 2016

LA PACIENCIA Y EL RUMBO


En estos tiempos la discusión parece centrarse en la velocidad con la que se deben generar los cambios, en la calidad y en la profundidad de las eventuales transformaciones necesarias. Tal vez valga la pena dedicarle unos instantes a reflexionar sobre el vínculo de la paciencia y el rumbo,  aspectos que intentan mostrarse de forma aislada pero que tienen indivisibles conexiones conceptuales.


Luego de tantos años de políticas equivocadas y ademanes autoritarios, de desmesurada dilapidación de recursos y de obscena corrupción, parece justo pretender que se dé vuelta la página asumiendo que la etapa que viene debe ser sustancialmente mejor que la que se está dejando atrás.


Es inevitable, en ese proceso, que asomen las ansiedades y que todo lo anhelado se reclame con mayor vehemencia. La infantil idea de que todo se resuelve con un simple “chasquido de dedos” es, a todas luces, una gigantesca fantasía y es parte del tradicional pensamiento mágico tan enquistado en estas sociedades.

Cierta expectativa desproporcionada nubla la vista y se aparta de la realidad. Es pertinente señalar que esas esperanzas han sido intencionalmente alimentadas desde la política en temporada proselitista y no provienen de la típica ingenuidad de la gente. En esto tendrán que hacerse cargo de las promesas de campaña y de los desafortunados recursos discursivos utilizados para seducir oportunamente al electorado.

La existencia de condiciones generales preexistentes, bastante negativas por cierto, no contribuye demasiado complicando la marcha, obligando a usar la creatividad y agudizar el ingenio para sortear esos escollos que tampoco fueron suficientemente previstos, ni debidamente dimensionados.

En ese contexto, el debate sobre “gradualismo o shock” se ha instalado y parece que vino para quedarse. Algunos creen que los problemas deben extirparse de una sola vez, porque así se podrá evolucionar más rápidamente. Por el contrario, otros sostienen que hay que evitar significativos impactos de esas decisiones sobre la comunidad y afirman que los logros deben conseguirse de un modo progresivo y por etapas.

Es probable que en esto no se pueda ser tan absoluto. Los remedios para resolver ciertos dilemas deben estar dotados de contundencia y frontalidad, pero en otras ocasiones se requiere de una secuencia extendida. La mayoría de los ciudadanos parece preferir, en términos generales, una estrategia más pausada. Bajo ese paradigma piden eufóricamente paciencia e invitan a generarle espacio a los gobernantes para que puedan maniobrar en la coyuntura y abordar cada asunto sin la clásica presión de la premura cívica.

Sin embargo, un ingrediente central parece escapar a este simplificado análisis tan habitual, que pretende exhibir aristas de aparente racionalidad. Es cierto que se debe tener paciencia cuando el camino elegido ha sido el adecuado, porque es muy razonable que si se está avanzando en el itinerario acertado se reclame serenidad, inclusive cuando las expectativas no se estén cumpliendo en su totalidad.

Ese planteo es lógico pero solo cuando se peregrina por el derrotero apropiado. No puede resultar deseable jamás tener paciencia frente a las rutas mal elegidas. Si el gobierno no hace nada sobre una cuestión, solo gira en círculos o  va en la dirección exactamente contraria a la deseada por casi todos, la paciencia es, seguramente, la peor de las actitudes.


Si alguien tuviera que viajar hacia el norte seleccionará la carretera que lo lleve hacia ese lugar. Si para lograr el objetivo final y llegar a destino se tarda un poco más o un poco menos, allí entonces cabe tener presente las circunstanciales dificultades y dotarse de una dosis de estoicismo.

Pero, siguiendo el mismo ejemplo cotidiano, si el norte fuera el fin último y se optara por viajar hacia el sur, se estaría transitando el tramo inapropiado. En esa situación la paciencia no suma y sólo hará que el objetivo se encuentre cada vez más distante. Cuando se tome nota del yerro, las chances de alcanzar el éxito habrán quedado a contramano.

Por eso es importante diferenciar situaciones y comprender que la paciencia debe permitir soportar con heroísmo los inconvenientes en el tránsito hacia el destino preciso, pero jamás puede ser una aliada cuando se ha fallado en la construcción del diagnóstico y todo se encauza en la dirección inversa.

Los gobiernos administran una infinita lista de disyuntivas. En algunos temas están bien orientados y saben adónde ir. Pueden dudar, pueden ser más lentos que lo esperable, hasta es posible que no encuentren las mejores herramientas o las personas ejemplares para lograr ese cometido. En esos casos, la paciencia es una virtud y es saludable ser tolerantes y otorgar mayores márgenes para que lleguen a destino en algún momento.

Pero en todo aquello en lo que, los gobernantes no encuentran la senda, cuando la quietud o el interminable zigzagueo demuestran desorientación, o peor aún, cuando se alejan del propósito, no corresponde tener paciencia alguna. Allí, la supuesta clemencia y comprensión se convierte en un disparate imperdonable. No se ayuda siendo cómplice de los desatinos, ni tampoco postergando los señalamientos frente a los desaciertos evidentes.

Aportar paciencia en esos asuntos que están prudentemente encaminados y en los que el tiempo es la variable para llegar a la meta parece muy atinado. Ser condescendientes frente al error grosero de los gobiernos, cuando es evidente que no dan en la tecla y deambulan sin brújula, o peor aún, cuando se recorre el rumbo opuesto, constituye una postura negligente y pone en evidencia una escasa inteligencia ciudadana.

Alberto Medina Méndez


CARTA A MONSEÑOR VICTOR FERNÁNDEZ


Monseñor Víctor Fernández, rector de la Universidad Católica Argentina, detalló incuestionables argumentos por los cuales, el Papa Francisco, puede regalar un Rosario, por él bendecido, sin que implique ideológicamente estar de acuerdo con el proceder del destinatario (caso Milagro Sala).

Pues bien, siendo así, humildemente solicito, a Monseñor Fernández, que interceda ante el Papa, para que mande 1000 Rosarios más. Suplico este envío para Hombres de honor, que, hoy, sin sentencia firme, de juez competente, están presos de un estado miope, incapaz de dar solución a tan aberrante injusticia.

450 rosarios, abrazarían la cruz de la tumba, de aquellos que fallecieron en cautiverio, sin honores militares y hasta privados de las palabras con que, las Fuerzas, despiden a sus integrantes, deseándoles que descansen en paz. 550 restantes, para aquellos que, arrastrando el suplicio de sus familias, transitan su calvario, deseando recibir, este rosario para consuelo espiritual en su perversa, y perpetua agonía.

Todos, cumplieron con su deber de soldados, en defensa de una Argentina occidental y cristiana, obedeciendo las órdenes de un gobierno constitucional, con mandato legitimado por el sufragio ciudadano e, inclusive, respondiendo a líneas directrices de la propia "iglesia católica".

Héctor Julio Álvarez
Vicealmirante (RE)
DNI: 4630003                                                                                             

UNA VERGÜENZA MÁS

Editorial
Sábado, 20 De Febrero Del 2016    | 04:00Hs


Ayer, a los 87 años, falleció el general Ernesto Arturo Alais[1] acorde a lo que informara el ministerio de Defensa.

Alais estaba afectado por demencia senil. El mal estado de su salud y la falta de cuidados fueron motivo de varias denuncias, pero en especial a través de una carta de lectores del diario La Nación escrita por su hija María Virginia Alais hace ya cuatro años.

Acusado por delitos de asociación ilícita, violación de domicilio, privación ilegítima de la libertad (secuestro), tortura y desaparición forzada (homicidio calificado) en calidad de autor mediato, por su actuación como exjefe del Regimiento 19 de Infantería durante el gobierno militar, Alais fue encarcelado con 83 años y cuando ya padecía todos estos trastornos.

Dos meses después de su detención su hija hacía pública la situación de quien sin estar condenado llevaba dos meses en una situación perversa que no contemplan las leyes pero que le imponía el tribunal Federal Oral de Tucumán.

Alais fue ascendido a general durante el gobierno del presidente Alfonsín, y debió actuar en defensa de las instituciones democráticas durante ese período. Ya retirado fue jefe del equipo argentino en los Juegos Olímpicos de Barcelona de 1992. De nada valió todo eso.

Hace pocos días hemos publicado un extenso artículo del Dr. Mariano N. Castex, sobre la situación del comisario Patti, su deteriorado estado de salud, y sobre la falta de decisión oficial sobre la cantidad de ancianos de más de setenta años. También hemos publicado un "manual" sobre cómo actuar con estos ancianos para coartar sus derechos a un trato humano, a la prisión domiciliaria, a la atención médica.

Varias veces, desde esta misma columna nos hemos referido a la justicia sesgada, a la memoria parcial, en fin, a todo este carnaval de acusaciones, muchas de ellas sin asidero legal, que han terminado con la vida de muchos por el único delito de haber vestido un uniforme y haber combatido al terrorismo, en muchos casos defendiendo un gobierno constitucional que les ordenó actuar.

En la Argentina de los Derechos Humanos es justo aclarar que no todos los tienen.

Los doce años de corrupción y desgobierno pasados, inteligentemente, buscaron la base segura de disfrazarse de campeones de los derechos humanos. Primero intentaron borrar las imágenes de Perón y Evita cambiándola por las de señoras con pañuelos que, con todo derecho, buscaban sus hijos y sus nietos. Cooptadas y transformadas en socias, su mundo cambió. Y los juicios de la memoria –que estuvieron muy lejos de la Justicia– las mostraron transformadas no en reclamantes de equidad sino en unas nuevas Némesis, las diosas de la venganza.

Esta venganza es una vergüenza nacional. Hubiera sido mucho más limpio un paréntesis en la legalidad y fusilarlos. La situación actual no es otra que una tortura y nadie –ni el novel gobierno– puede ignorarla.

Nadie está pidiendo indultos al estilo Cámpora, solo la aplicación de la ley, no solo por una cuestión de justicia sino de vergüenza.




[1] El señor Gral. Alais falleció el 3 de Febrero de 2016.