martes, 18 de octubre de 2016

COMBATE DE ACHERAL


Los argentinos no quieren recordarlo pero hubo una guerra en Tucumán. Se luchó en la ciudad y en el monte.

Puedo ver una foto de la capilla ardiente en la que se vela a un soldado.

El general Edgardo Adel Vilas rezando ante el cuerpo de un soldado muerto es la prueba de una realidad dolorosa.

Uniforme de combate, fusil terciado en la espalda apuntando hacia el suelo, los dos solos, general y soldado ante la imagen de San Martín y el Cristo en la cabecera del féretro.

Releo relatos, testimonios, experiencias de dos periodistas de medios que entre septiembre y diciembre de 1975 estuvieron en el frente.

Es curioso, los que se autodenominan corresponsales de guerra hoy parece que la hubieran olvidado, pero en esa época contaban que había guerra y como en todas las guerras, las cosas sucedían rápido.


A mediodía, cuenta el corresponsal, cuando el sol es una gota de plomo fundido sobre las calles de la ciudad, cuando una muchedumbre desfila entre vendedores de abanicos mágicos, pilas, fósforos, cordones e indescriptibles costureros hechos de caracoles, un helicóptero los lleva a Acheral, donde ha estallado un combate. Nadie habla a bordo. Miran hacia abajo, hacia los cañaverales verdes y amarillos, hacia los campos prolijos e interminables.

Y tienen miedo, mucho miedo.

De pronto, otros ruidos inconfundibles los ubican de una vez por todas: a menos de 500 metros hay tableteo de ametralladoras, secos estampidos de fusiles FAL, disparos de pistola, humo de cohetes que parten de un helicóptero y revientan en los surcos. Están cara a cara con el horror de la guerra.

Los helicópteros vuelan sobre los surcos y los abren como una maestra revisando piojos entre los pelos de sus alumnos. Los camiones Unimog se bambolean por el terreno irregular y dejan a los soldados en posiciones estratégicas. El cerco se cierra sobre la patrulla subversiva, sorprendida una hora antes…

Uno de los helicópteros sufre una emergencia alcanzado por una bala de FAL en su sistema eléctrico y ha tenido que bajar en el centro mismo de la patrulla enemiga. El piloto ha salvado la máquina pero ha perdido al artillero, una bala le perforó el pecho. El hombre caído era un suboficial y justo ese día se iba de licencia. Fue su última misión.

La danza de los helicópteros no termina, arrojan bombas incendiarias y de demolición sobre los surcos.

Ramón Pío Fernández, nacido en Palma Sola, Jujuy.

Rogelio Ramón Espinoza, nacido en Caimancito, Jujuy.

Juan Carlos Castillo, nacido en Aguaray, Salta.

Enrique Ernesto Guastoni, nacido en Córdoba.

Freddy Ordoñez (desertor incorporado por su propia voluntad) nacido en Salta.

Todos estos soldados tenían 21 años y murieron en batalla de monte. Eran argentinos. Tanto como nosotros o más porque combatieron en Acheral el viernes 10 de octubre de 1975.

Tenían el rostro aindiado, la piel morena. Sus gestos no sabían de grandilocuencias y sus respuestas eran cortas y seguras. Luchaban por la Patria y tenían las manos acostumbradas al monte. Eran un símbolo, un poco cortados con el mismo molde con el que estaban hechos todos los jóvenes argentinos que pelearon en Tucumán.

No sé cual es la razón por la que nadie habla de ellos. Nadie cuenta sus historias. Nadie hace películas ni escribe libros sobre sus hazañas como han novelado en romance con la historia de los otros muchachos… “los idealistas” que pretendieron hacerse del poder a punta de fusil contra un gobierno constitucional.

Que concepto raro de verdad y justicia que tenemos los argentinos. ¡Que selectivos!.

Para unos el honor y para otros… ni justicia!

Un suboficial va cantando los nombres. Algunos están, otros se fueron de patrullaje. Otros murieron y su carta no tendrá destinatario. Todos abren sus sobres, leen y después… los comentarios: “Tengo un hermanito enfermo” “Mi señora está bien, esperamos un hijo para diciembre” “Mi hermano consiguió trabajo en Salta” “Mi papá me está levantando una piecita en el fondo para mí solo”. “Soy tío de una nena” Y muchos más. Eran cosa de todos los días. Días de guerra en los que una noticia simple de una carta era un canto a la esperanza para los que cumplían con el deber encomendado.

Esto que les cuento no son inventos míos, son crónicas de guerra escritas por corresponsales para las revistas de época extrañamente desterradas al olvido.

Me da asco tanta injusticia.

Por eso escribo y seguiré escribiendo por más que me repudien.

Hasta la semana que viene.

Juan Martin Perkins



NOTA: El Combate de Acheral se desarrolló en Tucumán en el Operativo Independencia, en octubre de 1975 durante el gobierno justicialista de María Estela Martínez de Perón.

Los soldados Juan C. Castillo, Enrique Guastoni, Fredy Ordóñez, Pío Fernández y Rogelio Espinosa mueren en combate con ERP el 08  de octubre de 1975, en Los Sosa, Tucumán (Operación Independencia). Se trató de un combate de encuentro, en el que se logró abatir a dos cabecillas del ERP: Asdrúbal Santucho (hermano de "Roby") y Manuel Negrín, hiriendo a otros seis terroristas. El resto se dió a la fuga, llevando heridos.

Ello desencadenó diversos patrullajes en persecución de los fugados, revisando zonas cercanas, prolongándose durante los días siguientes.

Para esas tereas de búsqueda y reconocimiento, se solicitó apoyo de Aviación de Ejército.

El 10 de octubre de 1975 se asigna un helicóptero Bell UH-1 Iroquois; sobrevolando a baja altura unos cañaverales donde se habían detectado movimientos, en la zona de Acheral (cerca de Arroyo San Gabriel) En uno de los pasajes, son ametrallados y el suboficial artillero de puerta, responde el fuego. En esa circunstancia es herido un Capitán (no se recuerda su nombre) y muere en combate el suboficial artillero Cbo 1ro Anselmo Ramírez (cuyo nombre no se consigna en el artículo). Concurren en apoyo otros 2 helicópteros y se emplean cohetes.

Resumiendo, son dos acciones diferentes (una consecuencia de la otra): los Soldados mueren el 08 en un combate de encuentro/contraemboscada, de infantería. El Suboficial muere el 10 en un combate aire-tierra.

JUSTICIA MILITANTE


Como familiar de un desaparecido, siento un hondo rechazo por el manejo de los juicios de lesa humanidad y la justicia militante. ¿Cómo podría vivir en paz con el cargo de conciencia de haber sido parte de un sistema que busca la venganza y no la verdad, que condena a partir de dudosos testimonios? ¿Cómo dejar librada la verdad de un delito sobre un ser querido a un poder igualmente inmoral? ¿Dónde están la ética y la imparcialidad de quienes actúan con espíritu de venganza, esclavos de una ideología violenta que ya era anacrónica hace 50 años?

Los familiares de desaparecidos no deberíamos prestarnos a ser usados por esta virtual dictadura judicial, una pequeña muestra del infierno que habría sido la Argentina si el terrorismo hubiera llegado al poder.


Ya lo había anunciado Mario Santucho, jefe del ERP: "En la Argentina hay que asesinar a un millón de burgueses". Ahora, los ciudadanos financiamos este "operativo venganza", una suerte de continuación por vía judicial de la lucha armada de los años 60 y 70. ¿No es esta vergonzosa irracionalidad un acto denigrante de lesa humanidad contra quienes el Estado ha convertido en presos políticos? ¿O acaso las condenas no se realizan desde el poder del Estado, y con posterioridad a la implementación en nuestro país del Estatuto de Roma?

Manuel Pedro Fraga
DNI 12.361.798



NOTA: Las imágenes y destacados no corresponden a la nota original.

lunes, 17 de octubre de 2016

FORMOSA / RIN 29: DIPUTADOS DE UCR APOYAN PROYECTO DE INDEMNIZAR A FAMILIAS DE SOLDADOS

14/10/2016

El regimiento de Infantería fue asaltado por guerrilleros Montoneros, en 1975 
 



Diputados radicales de la UCR pidieron a la Legislatura formoseña que acompañen la iniciativa de los diputados nacionales Martín Hernández (Cambiemos) y Lucila Dure (Socialista) de resarcir económicamente a familiares de las víctimas del ataque al Regimiento de Monte 29 por parte de los Montoneros. Los citados legisladores provinciales de la oposición formoseña pidieron en la Legislatura el tratamiento sobre tablas del respectivo proyecto de Declaración, pero el bloque oficialista formoseño del PJ decidió con su mayoría no acompañar el debate inmediato de la iniciativa.

Los diputados del bloque radical de la provincia norteña, encabezada por Osvaldo Zarate, Cristina Erico, Rodolfo Carabajal y Abraham Skierkier presentaron un “Proyecto de Declaración” que pide que se inste a los legisladores nacionales a que “apoyen la iniciativa parlamentaria para que se pueda otorgar por única vez un beneficio extraordinario a los derecho habientes de quienes fallecieran como consecuencia del ataque Montonero al Regimiento de Formosa el 5 de octubre de 1975”.

La propuesta de Declaración propicia que la Cámara de Diputados de Formosa vea con agrado el proyecto de los diputados nacionales Hernández y Duré, pero los legisladores provinciales del PJ "rechazaron el tratamiento” inmediato sobre tablas, aseguró a Télam el diputado provincial Osvaldo Zarate. Dijo que "van al Regimiento cada 5 de octubre a los actos homenaje, lo recuerdan, hacen presencia, pero a la hora de levantar la mano se esconden detrás de la mayoría automática”, en referencia a los diputados del FpV, “es una actitud contradictoria” sostuvo el legislador Zarate. También opinó que “parecen estar más del lado de los Montoneros que atacaron el RIM 29 que de las víctimas formoseñas”.


COMBATE DE ACHERAL


Los argentinos no quieren recordarlo pero hubo una guerra en Tucumán. Se luchó en la ciudad y en el monte.

Puedo ver una foto de la capilla ardiente en la que se vela a un soldado.

El general Edgardo Adel Vilas rezando ante el cuerpo de un soldado muerto es la prueba de una realidad dolorosa.

Uniforme de combate, fusil terciado en la espalda apuntando hacia el suelo, los dos solos, general y soldado ante la imagen de San Martín y el Cristo en la cabecera del féretro.

Releo relatos, testimonios, experiencias de dos periodistas de medios que entre septiembre y diciembre de 1975 estuvieron en el frente.

Es curioso, los que se autodenominan corresponsales de guerra hoy parece que la hubieran olvidado, pero en esa época contaban que había guerra y como en todas las guerras, las cosas sucedían rápido.


A mediodía, cuenta el corresponsal, cuando el sol es una gota de plomo fundido sobre las calles de la ciudad, cuando una muchedumbre desfila entre vendedores de abanicos mágicos, pilas, fósforos, cordones e indescriptibles costureros hechos de caracoles, un helicóptero los lleva a Acheral, donde ha estallado un combate. Nadie habla a bordo. Miran hacia abajo, hacia los cañaverales verdes y amarillos, hacia los campos prolijos e interminables.

Y tienen miedo, mucho miedo.

De pronto, otros ruidos inconfundibles los ubican de una vez por todas: a menos de 500 metros hay tableteo de ametralladoras, secos estampidos de fusiles FAL, disparos de pistola, humo de cohetes que parten de un helicóptero y revientan en los surcos. Están cara a cara con el horror de la guerra.

Los helicópteros vuelan sobre los surcos y los abren como una maestra revisando piojos entre los pelos de sus alumnos. Los camiones Unimog se bambolean por el terreno irregular y dejan a los soldados en posiciones estratégicas. El cerco se cierra sobre la patrulla subversiva, sorprendida una hora antes…

Uno de los helicópteros sufre una emergencia alcanzado por una bala de FAL en su sistema eléctrico y ha tenido que bajar en el centro mismo de la patrulla enemiga. El piloto ha salvado la máquina pero ha perdido al artillero, una bala le perforó el pecho. El hombre caído era un suboficial y justo ese día se iba de licencia. Fue su última misión.

La danza de los helicópteros no termina, arrojan bombas incendiarias y de demolición sobre los surcos.

Ramón Pío Fernández, nacido en Palma Sola, Jujuy.

Rogelio Ramón Espinoza, nacido en Caimancito, Jujuy.

Juan Carlos Castillo, nacido en Aguaray, Salta.

Enrique Ernesto Guastoni, nacido en Córdoba.

Freddy Ordoñez (desertor incorporado por su propia voluntad) nacido en Salta.

Todos estos soldados tenían 21 años y murieron en batalla de monte. Eran argentinos. Tanto como nosotros o más porque combatieron en Acheral el viernes 10 de octubre de 1975.

Tenían el rostro aindiado, la piel morena. Sus gestos no sabían de grandilocuencias y sus respuestas eran cortas y seguras. Luchaban por la Patria y tenían las manos acostumbradas al monte. Eran un símbolo, un poco cortados con el mismo molde con el que estaban hechos todos los jóvenes argentinos que pelearon en Tucumán.

No sé cual es la razón por la que nadie habla de ellos. Nadie cuenta sus historias. Nadie hace películas ni escribe libros sobre sus hazañas como han novelado en romance con la historia de los otros muchachos… “los idealistas” que pretendieron hacerse del poder a punta de fusil contra un gobierno constitucional.

Que concepto raro de verdad y justicia que tenemos los argentinos. ¡Que selectivos!.

Para unos el honor y para otros… ni justicia!

Un suboficial va cantando los nombres. Algunos están, otros se fueron de patrullaje. Otros murieron y su carta no tendrá destinatario. Todos abren sus sobres, leen y después… los comentarios: “Tengo un hermanito enfermo” “Mi señora está bien, esperamos un hijo para diciembre” “Mi hermano consiguió trabajo en Salta” “Mi papá me está levantando una piecita en el fondo para mí solo”. “Soy tío de una nena” Y muchos más. Eran cosa de todos los días. Días de guerra en los que una noticia simple de una carta era un canto a la esperanza para los que cumplían con el deber encomendado.

Esto que les cuento no son inventos míos, son crónicas de guerra escritas por corresponsales para las revistas de época extrañamente desterradas al olvido.

Me da asco tanta injusticia.

Por eso escribo y seguiré escribiendo por más que me repudien.

Hasta la semana que viene.

Juan Martin Perkins



NOTA: El Combate de Acheral se desarrolló en Tucumán en el Operativo Independencia, en octubre de 1975 durante el gobierno justicialista de María Estela Martínez de Perón.

¿JUAN MANUEL SANTOS O ALIAS 'CAMARADA SANTIAGO'?


Publicado el 29 mar. 2016

LA HISTORIA VERDADERA DE "ALIAS" SANTIAGO...

Pedro García, influyente periodista venezolano de la cadena DTV, acaba de sacar a la luz púbica un escandaloso video en donde cuenta -con lujo de detalles- sobre las andanzas de Juan Manuel Santos en Cuba en los años 90. Entérese de cómo el hoy presidente de Colombia, alias 'Santiago', se consolida como el fiel aliado de Fidel Casto, de Maduro, de las FARC y del comunismo internacional.

El documento es demoledor. Es una información que aterra, difícil de procesar, pero que le ayudará a atar cabos sueltos y a entender el tamaño de la humillante entrega que hacen de Colombia a través de las sórdidas e ilegales negociaciones con FARC en La Habana.

A continuación publicamos el video, junto con el texto de su transcripción. A partir de este momento, es su ENTERA RESPONSABILIDAD educarse y educar a los demás sobre las graves amenazas que se ciernen sobre nuestra amada Colombia.

“Juan Manuel, hoy se te cayó la careta! Hoy te expones ante el mundo como lo que eres, un comunista que no ama a su patria! Un comunista que odia a Colombia! Un comunista que se arrastra como una meretriz ante los intereses cubanos!”

JUECES DEL ERP

Una tarde de 1976 -no puedo precisar la fecha-, circulaba con mi auto por la avenida Figueroa Alcorta. Al frenar en el semáforo a la altura de la Facultad de Derecho, de pronto oí sirenas policiales y me pasó a toda velocidad un Torino que frenó de golpe, puso marcha atrás, me embistió y dobló a la izquierda, para atravesar luego el parque -atestado de transeúntes, casi todos estudiantes- hacia Libertador. Lo seguía un móvil policial, que llegó cuando me había bajado del auto para revisar los daños. Entonces sonaron los disparos y zumbaron los proyectiles. Me eché "cuerpo a tierra" en la vereda. Un oficial apoyó un pie en mi espalda y abrió fuego con su pistola. Una cápsula servida cayó sobre mi cabeza, crudo testimonio de esa guerra... luego desaparecieron todos por la avenida Pueyrredón. Esto ocurrió en segundos, con decenas de testigos. Al denunciar el hecho me dijeron que eran miembros del ERP, que fueron apresados cuando chocaron otros autos.


Cuarenta años después, leo que ex miembros del ERP conformaban un tribunal que juzgaba a militares y policías, como el que arriesgó su vida para protegerme. Y que esos jueces fueron apartados, cuando pensaba que, en materia de justicia en nuestro país, yo no entendía nada.

Jorge A. Diehl
DNI 4.598.927



NOTA: Las imágenes y destacados no corresponden a la nota original.

domingo, 16 de octubre de 2016

CERREMOS LA HERIDA

Reinaldo Dal Bosco y familia

Mi nombre es Sandro Dal Bosco y hoy se cumple un nuevo aniversario del asesinato de mi padre. Cada año tengo la esperanza de que este día sea un poco diferente. Lamentablemente, nada cambia.

He visto que el Presidente contesta muchos mensajes, también he podido ver que ha visitado personas que le escriben contándole sus historias de vida. Me parece un gran gesto. Yo no pretendo que me visite, porque vivo bastante lejos, me fui hace tiempo de nuestra querida patria. Tampoco espero que me llame por teléfono? solo le pido un favor: que lea la historia de mi viejo, Reinaldo Dal Bosco (Rino). Mi padre trabajaba en una empresa multinacional italiana. Era italiano como su padre, y llegó a la Argentina con solo 12 años junto a su familia, escapando de la Italia en guerra. Era ingeniero, como usted, y se recibió en la Universidad de La Plata con uno de los mejores promedios. Hincha fanático del fútbol, como usted, Mauricio. El llegó a amar tanto a su Argentina, como la ama usted. Y la amó más que muchos nacidos aquí. Y fueron algunos de los nacidos en su querida Argentina los que un día se encargaron de matarlo, como a una rata, en la puerta de nuestra casa cuando salía temprano al trabajo. No firmaron "argentinos". Firmaron "Montoneros", y dibujaron una bandera extraña. Mi padre es solo uno de entre miles. Y nunca tuvo lugar ni espacio en la historia. No podemos honrar sus muertes. No podemos siquiera mencionar sus historias. Ellos no existen. Y lo peor de todo, no podemos dejar de recordarlos con este dolor.


Mauricio, le pido de hijo a hijo: necesitamos que alguien se comprometa y empiece a hacer algo para cerrar esta herida que no cierra.

Sandro Dal Bosco
DNI 17.908.809


FUENTE: http://www.lanacion.com.ar/1947504-cartas-de-los-lectores

NOTA: Las imágenes y destacados no corresponden a la nota original.