lunes, 20 de febrero de 2017

UNA RESPUESTA AL CLAMOR DE LOS MILANI


Recién leí en los Facebook de la hija y esposa del Grl Milani comentarios agraviantes al actual gobierno y quejándose de la "injusticia" que sufre su padre y esposo respectivamente.

Sólo quiero hacerles una corta reflexión.

Mi marido, al igual que cientos de camaradas, se encuentra privado de su libertad desde hace 9 años, condenado a prisión perpetua. Otros llevan 12, 13 y hasta 14 años. No tuvieron la fortuna de tener un paraguas protector.

Qué difícil que debe ser para Uds. ver a su familiar preso y según su abogada en condiciones alarmantes.

Después de casi 400 muertos en cautiverio Uds. se preocupan por las condiciones de detención de un soldado del Ejército Argentino?

Qué difícil debe ser para Uds estar del "otro lado del mostrador" o de las rejas. Francamente no se lo deseo a nadie.

Y en cuanto a la frase "cortinas de humo para tapar los escándalos del gobierno" les sugiero que hagan memoria y revisen el pasado reciente. Cuando el gobierno nacional y popular que Uds. tanto apoyan levantó las banderas de los DDHH y se llenaron los bolsillos y nos dejaron en la ruina.

No me alegra la detención del Grl Milani preferiría que investigarán su patrimonio y el origen del dinero de la casita de La Horqueta.

Pero Familia Milani les cuento que por mucho menos hay cabos, sargentos, subtenientes, tenientes, agentes de policías condenados a prisión perpetua. 

Dios quiera que el Grl Milani, aunque no corresponda porque se le aplican leyes en forma retroactiva y se lo ha sacado de sus jueces naturales, tenga un juicio justo, sin aprietes a jueces federales, sin fiscales cómplices casi "comisarios políticos". Sin testigos armados y con libreto. Sin poder hacer careos y sin aceptar un solo pedido de falso testimonio.

Circo? Yo ya viví el circo K.

Era pan y circo y les dieron circo.

Y para terminar sólo me queda preguntar si desde su alto cargo, el Grl Milani, hizo algo por sus camaradas presos y por hacer conocer la Verdad Histórica por el bien de la Nación y el Ejército.

Atentamente.


Gabriela Parodi

PARADOS SOBRE LA HIPOCRESÍA


Editorial Sábado, 11 De Febrero Del 2017

La Argentina es un país espasmódico, agitado por reacciones violentas. Todo el mundo sabe que sobrenada en un mar de inexactitudes, de falacias, de mentiras, pero lejos de enfrentar los problemas con tranquilidad, con respeto, con auto crítica y –lo que es fundamental– una firme decisión de solucionarlos, prefiere una nueva capa de barniz de hipocresía para poder mal dormir una noche más.

Cuando el actual administrador de Aduanas habla de 8.000 desgracias y 22.000 mentiras, la paz parece resquebrajarse, el suelo tiembla y la gente supone estar en los Abruzzos, Le Marche o la Umbria, en lugar de aquí. Pero no se necesita que esas palabras salgan de la boca de Gómez Centurión, del cual algunos estarán en contra sin importar lo que diga. Cuando quien habló –o lo escribi – fue Graciela Fernández Meijide, destinataria de una de esas 8.000 desgracias, y ella misma dijo que no eran 30.000, la reacción no fue menor. Se la acusó de traición y, aquellas que inscribieron los Derechos Humanos como parte de su patrimonio personal, declararon su muerte civil.

Es que aceptar la verdad es difícil. Debería venir con digestivo incluido. Tanto para unos como para otros.

Los argentinos nos debemos, como morosos crónicos, un sinceramiento. Algo que en el retorno a la democracia hubiera sido más fácil, igual de doloroso pero menos traumático para la sociedad. Se prefirió en su lugar la teoría de los dos demonios, que en especial molestaba a uno de ellos y dejaba disconforme al otro. El resto de los demonios  –porque eran muchos– se disfrazó de ángeles y se lo creyeron. Eran los mismos que habían aplaudido el golpe de estado sabiendo que si éste estado caía en manos del terrorismo ellos también podían morir. Al menos eso era lo que propiciaban ciertos teóricos del terrorismo, un millón y medio de muertos como para apaciguar los belicosos ánimos de estas pampas. Algo que hoy prefieren obviar ya que esclavos de los archivos, no pueden borrar la letra escrita, el sonido ni la imagen.

Dado que el pasado era tan tortuoso cada uno intentó reescribirlo en lugar de reconocerlo en una autocrítica madura que nos permitiera crecer. El advenimiento de Kirchner montó un negocio más a su cadena de corrupción, el de los derechos humanos, creando lo que el actual presidente llamó en su momento "el curro de los derechos humanos", que a más de un año de asumir no se anima a desbaratar.

Los argentinos convivimos con la prisión de militares condenados en juicios amañados, con la de otros que tienen causas probadas, y la de quienes son procesados y detenidos durante años hasta que se sustancien las causas.

Pero también convivimos con quienes ejercieron el terrorismo, quienes también mataron y tuvieron millonarias indemnizaciones, mientras las familias de los soldados –que eran conscriptos y cumplían con una ley de la Nación– y fueron asesinados por estos, algunos que hoy ocupan bancas legislativas, jamás recibieron otro reconocimiento que las banderas que cubrían su féretros.

Convivimos con políticos, sindicalistas y una fauna variopinta que aplaudía entonces y hoy habla de los tiempos oscuros de la dictadura.

Nadie entiende por qué haber matado a un guerrillero en el monte tucumano por orden presidencial en un gobierno democrático ha sido un crimen de lesa humanidad, y matar a un soldado de guardia en una unidad militar era sólo una expresión rebelde de muchachos idealistas y soñadores.

Pongamos un punto final. Que cada uno acepte sus culpas y comencemos de nuevo, pero pegados a la ley.

Un país en que no se permite siquiera discutir el número de muertos no es un país maduro. Mientras sigamos siendo el país de Nunca Jamás, los argentinos no seremos otra cosa que émulos de Peter Pan, viviendo la fantasía que produce nuestro manejo hipócrita de la historia. Pero ¿quién puede hacer entender a los argentinos que un país sin una historia escrita con la verdad, es un país sin futuro?



LOS DOS MILANI


Hay veces que la vida, impiadosa, nos pone en situaciones paradojales. Hoy está preso el general Milani. No nos equivoquemos, no lo han puesto preso por las escuchas, ni por la SI paralela, ni por las amenazas hechas -nunca denunciadas pero si recibidas- a muchas personas importantes del quehacer político, económico o social de la República, porque Milani, con la autoridad que la “señora” le delegaba, sabía perfectamente y hora a hora que senador, diputado, obispo, empresario, colchonero o rey de bastos, se drogaba, tenía pasión por los menores de doce años, daba vueltas de noche por el rosedal o le pegaba a la mujer o a la amante. Milani ha caído preso por algo que -como subteniente de veintiún años en el primer año de carrera- se supone que hizo como  resultado de una orden, en una época en que el Ejército Argentino estaba en guerra por mandato de un gobierno constitucional.


Hoy debemos aceptar que si bien Milani hizo en los últimos años de la República y como Jefe del Estado Mayor General del Ejército cosas que no honran a nadie, tanto en lo institucional como en lo personal, hoy comparte barrotes con Señores dignísimos que por la Patria estaban dispuestos a entregar la vida y a los que una infame venganza les ha quitado la libertad.

No nos equivoquemos en la apreciación. Hoy Milani está preso, no por sus errores y trapisondas sino por haber creído, en su juventud -lo habían formado para eso- en ideales que se escriben con mayúscula. Milani, nos guste o no, es hoy un Preso Político

Jose Luis Milia

EL MOMENTO DE LA VERDAD SOBRE LA DÉCADA DE LOS ‘70

 


La historia de la violencia en la década de 1970 está saturada de mentiras, verdades a medias, lugares comunes y toneladas de hipocresía. Es una historia contada a medias, en la que hay unas víctimas que reciben toda la atención y otras que fueron barridas del recuerdo

Dos programas recientes en la televisión abierta y otro previsto por un portal de noticias en Internet, algunas declaraciones políticamente incorrectas de funcionarios públicos y los reclamos persistentes en redes sociales volvieron a poner en debate la visión establecida de lo que sucedió en nuestro país en la década de 1970.

Que el tema sea motivo de una incipiente discusión abierta es un hecho alentador. No lo es tanto comprobar que, pese al esfuerzo por escuchar nuevas voces, los prejuicios y las ideas impuestas siguen operando sobre los grandes medios y los formadores de opinión.

Lo puede atestiguar Silvia Ibarzábal, quien la semana pasada evocó en uno de esos programas televisivos el calvario de su padre, el teniente coronel Jorge Ibarzábal, secuestrado en enero de 1974 por el ERP del cuartel que comandaba en Azul, y que fue mantenido en cautiverio durante diez meses en una "cárcel del pueblo" hasta que los guerrilleros lo asesinaron cuando lo trasladaban.

Los periodistas escucharon por unos minutos ese testimonio desgarrador, pero rápidamente volvieron al acto reflejo de interrogar a la entrevistada acerca de su opinión sobre Videla y Massera y el régimen que comandaron, repitiendo la vieja costumbre de pensar que la maldad en la Argentina empezó el 24 de marzo de 1976. Simulan una mayor apertura, pero sus mentes cultivadas por el progresismo siguen blindadas a toda discrepancia.

Todavía no pueden percibir que la historia de la violencia en la década de 1970 está saturada de mentiras, verdades a medias, lugares comunes y toneladas de hipocresía. Es una historia contada a medias, en la que hay unas víctimas que reciben toda la atención y otras que fueron barridas del recuerdo.

Se llama idealistas a los guerrilleros que, siguiendo el mandato del Che Guevara, operaban como frías "máquinas de matar". Se los evoca como precursores de la democracia, cuando en verdad combatían por instalar una dictadura totalitaria de rígida ideología marxista.

Se prohíbe definir como guerra aquel enfrentamiento, pese a que los propios montoneros y erpianos así lo llamaron una y otra vez en sus publicaciones internas, en sus arengas, en cartas personales y en ciertos libros confesionales. Y ahora se pretende impedir por ley el cuestionar la cifra de 30.000 desaparecidos, a pesar de que ningún organismo público o privado, nacional o internacional, llegó jamás a computar semejante número de víctimas.

El proyecto de la diputada kirchnerista Nilda Garré para sancionar con penas de prisión a quien objete la cifra mágica y niegue "cualquier forma de genocidio" revela al menos cierta coherencia. Es un exceso, pero un exceso que sigue una línea de censuras y autocensuras, prohibiciones y vetos que, desde 1983 en adelante, ha tenido un peso insoportable sobre la vida pública argentina.

Que la iniciativa se presente en este momento en que parece haber una mayor disposición a debatir los mitos y las falsedades de la tragedia de hace cuatro décadas, anticipa además el empeño que pondrán los beneficiarios de ese "relato" por impedir su desmoronamiento, pese a que cada vez está más resquebrajado y tambaleante.

Por Jorge Martínez


PENAR EL “NEGACIONISMO”, LA POLÉMICA QUE TRAJO GARRÉ


Circulan en estos días un par de proyectos, creaciones de la diputada Cecilia Moreau uno y de la ex funcionaria Nilda Garré otro, cuyas similitudes consisten en tipificar como delito penado con prisión el hecho de expresar discordancia con la posición oficial respecto de los 30.000 desaparecidos o disentir de cualquier forma con el “relato setentista”. Será penado el “negacionismo” tal como expresa la ex funcionaria kirchnerista.

Prohibir el constitucional derecho a opinar libremente es otra muestra del pensamiento de quienes se alzaron en armas contra la Nación. La Declaración Universal de Derechos Humanos establece en su artículo 19 que “todos tendrán derecho a la libertad de expresión, incluyendo la libertad de buscar, recibir e impartir información e ideas de todo tipo…” Doctora Garré, legisladora Moreau, prefiero ir preso bajo su absurda tipificación delictual, antes que callar una verdad.

Juan Manuel Otero
juanm.otero@usal.edu.ar

domingo, 19 de febrero de 2017

EL MOMENTO DE LA VERDAD SOBRE LA DÉCADA DE LOS ‘70

La historia de la violencia en la década de 1970 está saturada de mentiras, verdades a medias, lugares comunes y toneladas de hipocresía. Es una historia contada a medias, en la que hay unas víctimas que reciben toda la atención y otras que fueron barridas del recuerdo


Dos programas recientes en la televisión abierta y otro previsto por un portal de noticias en Internet, algunas declaraciones políticamente incorrectas de funcionarios públicos y los reclamos persistentes en redes sociales volvieron a poner en debate la visión establecida de lo que sucedió en nuestro país en la década de 1970.

Que el tema sea motivo de una incipiente discusión abierta es un hecho alentador. No lo es tanto comprobar que, pese al esfuerzo por escuchar nuevas voces, los prejuicios y las ideas impuestas siguen operando sobre los grandes medios y los formadores de opinión.

Lo puede atestiguar Silvia Ibarzábal, quien la semana pasada evocó en uno de esos programas televisivos el calvario de su padre, el teniente coronel Jorge Ibarzábal, secuestrado en enero de 1974 por el ERP del cuartel que comandaba en Azul, y que fue mantenido en cautiverio durante diez meses en una "cárcel del pueblo" hasta que los guerrilleros lo asesinaron cuando lo trasladaban.

Los periodistas escucharon por unos minutos ese testimonio desgarrador, pero rápidamente volvieron al acto reflejo de interrogar a la entrevistada acerca de su opinión sobre Videla y Massera y el régimen que comandaron, repitiendo la vieja costumbre de pensar que la maldad en la Argentina empezó el 24 de marzo de 1976. Simulan una mayor apertura, pero sus mentes cultivadas por el progresismo siguen blindadas a toda discrepancia.

Todavía no pueden percibir que la historia de la violencia en la década de 1970 está saturada de mentiras, verdades a medias, lugares comunes y toneladas de hipocresía. Es una historia contada a medias, en la que hay unas víctimas que reciben toda la atención y otras que fueron barridas del recuerdo.

Se llama idealistas a los guerrilleros que, siguiendo el mandato del Che Guevara, operaban como frías "máquinas de matar". Se los evoca como precursores de la democracia, cuando en verdad combatían por instalar una dictadura totalitaria de rígida ideología marxista.

Se prohíbe definir como guerra aquel enfrentamiento, pese a que los propios montoneros y erpianos así lo llamaron una y otra vez en sus publicaciones internas, en sus arengas, en cartas personales y en ciertos libros confesionales. Y ahora se pretende impedir por ley el cuestionar la cifra de 30.000 desaparecidos, a pesar de que ningún organismo público o privado, nacional o internacional, llegó jamás a computar semejante número de víctimas.

El proyecto de la diputada kirchnerista Nilda Garré para sancionar con penas de prisión a quien objete la cifra mágica y niegue "cualquier forma de genocidio" revela al menos cierta coherencia. Es un exceso, pero un exceso que sigue una línea de censuras y autocensuras, prohibiciones y vetos que, desde 1983 en adelante, ha tenido un peso insoportable sobre la vida pública argentina.

Que la iniciativa se presente en este momento en que parece haber una mayor disposición a debatir los mitos y las falsedades de la tragedia de hace cuatro décadas, anticipa además el empeño que pondrán los beneficiarios de ese "relato" por impedir su desmoronamiento, pese a que cada vez está más resquebrajado y tambaleante.


Por Jorge Martínez

EL APOYO INTERNACIONAL AL FALSO RELATO


A TODOS LOS CAMARADAS DE LAS FUERZAS ARMADAS, FUERZAS DE SEGURIDAD, FUERZAS POLICIALES Y FUERZAS PENITENCIARIAS.

A LOS INTEGRANTES DE LAS DISTINTAS INSTITUCIONES Y ONG VINCULADAS.

A TODOS LOS ALLEGADOS, AMIGOS, INTERESADOS Y COMPATRIOTAS EN GENERAL.


Estimados Camaradas y Amigos:

Continúa la presión desde grupos internos, solicitando apoyo internacional para forzar a la República Argentina, a la liberación de la dirigente "política presa" Milagro Sala por una presunta violación a los derechos humanos, ocultando la realidad de las múltiples violaciones que se cometen contra los verdaderos Presos Políticos, que los organismos e instituciones internacionales, ante su falta de respuestas, han convertido en desaparecidos simbólicos.

Esta nueva Presentación se titula: Dra. Josefina MARGAROLI y Dr. Sergio L. MACULAN - El apoyo internacional al falso relato - 05 Feb 17.

Puede accederse al documento, clickeando directamente en el antedicho Link de acceso.

Presentaciones anteriores relacionadas:
  • Unión de Promociones - Adhesión a la CIDDHH - 19 Jul 2016.
  • Dra. Josefina Margaroli y Dr. Sergio Luis Maculán -  Informe de situación de denuncias presentadas ante la CIDH - 15 Nov 16.
  • Dra. Josefina Margaroli y Dr Sergio Luis Maculán - Ampliación a la CIDH sobre Solicitud de Audiencia Temática - 20 Nov 16.
  • Dra. Josefina Margaroli y Dr Sergio Luis Maculán - Medidas de Acción en Juicios de LH - Nivel Temático - Procedimiento Manipulación de Testigos - 27 Nov 16.
  • Cnl (R) Guillermo César Viola - 385 Muertos por el Derecho a la Verdad en Causas de Lesa Humanidad. Solicitud de Medidas Cautelares. Petición - 14 Dic 16.
  • Dra. Josefina Margaroli - Dr Sergio Maculán - CIDH - De la Discrecionalidad a la Arbitrariedad - 27 Ene 17.

Se solicita tomar conocimiento de lo actuado, dando posteriormente la mayor difusión posible al presente Mensaje.

Coronel (R) Guillermo César Viola

Unión de Promociones