jueves, 5 de octubre de 2017

LA PÓLVORA YA FUE INVENTADA


El delito de prevaricación o prevaricato del juez casi no tenía antecedentes en nuestra historia judicial. Es que resultaba inconcebible que un juez fuera capaz de dictar una sentencia o resolución fundada a sabiendas en hechos o derecho falsos, que de eso se trata en este delito. Y mucho menos si semejante conducta se ejercitaba en causa criminal.

Aquel jurista notable que fue Sebastián Soler enseñaba, en efecto, que el prevaricato consiste en hacer pasar como derecho algo que positivamente se sabe que no lo es. Por eso advertía que no existía ni existe un prevaricato objetivo o inadvertido por el juez. El prevaricato es siempre y necesariamente doloso –no hay prevaricato por descuido o negligencia, afirmaba Soler– y, por ende, inspirado por pasiones tales como el favor, la enemistad, la bajeza: vengar un resentimiento, favorecer a quien puede otorgar ventajas.

Pues bien, la prevaricación judicial ha dejado de ser una rareza para los argentinos, por más que en apariencia la mayoría de ellos no se haya dado cuenta. Hace más de diez años que se ha instalado como conducta habitual entre los jueces a cargo de las causas llamadas de lesa humanidad, de la Corte Suprema para abajo. Con el agravante de que aquellos con la obligación de reaccionar frente a tamaña ofensa a la administración de justicia –jueces en lo  penal, Consejo de la Magistratura, Colegios de Abogados, Asociaciones de Magistrados o de ex Magistrados– guardan público silencio, mientras que en privado varios de sus integrantes admiten el crimen masivamente cometido y reconocen las tremendas consecuencias que los argentinos sufriremos por ello.

Ya habrá ocasión en que diremos cuáles serán –algunas ya están a la vista– las consecuencias para nuestra sociedad de las aberraciones cometidas en nombre de teorías o ideologías como la de los derechos humanos. En esta ocasión queremos señalar la última y brutal prevaricación cometida por los jueces que en Tucumán impusieron prisiones perpetuas o por larguísimos años a militares y policías que, cumpliendo órdenes de la Presidente de la nación elegida democráticamente, combatieron y derrotaron al terrorismo comunista en esa provincia… ¡hace más de 40 años!

Se pudo ver en ese juicio a ex terroristas, cuyas manos están manchadas de sangre, prestando testimonio bajo juramento contra los acusados. Se pudo escuchar a un fiscal de pacotilla afirmando a los gritos que el ejército argentino había actuado en Tucumán como una fuerza de ocupación. En cambio, lo que no pudo verse ni oírse fue una sola palabra de condena a estas monstruosidades del fiscal –representante del Estado– por parte de la gente que hoy gobierna –ni siquiera del Presidente, que creemos que todavía es el jefe supremo de las fuerzas armadas– y de los que fungen como dirigentes políticos y sociales.

Parece que, a propósito de lo que ha sido bautizado como el caso Maldonado, el Presidente Macri se ha mostrado asombrado o indignado –no se sabe bien– porque hay testigos que mienten abierta e impunemente, incluso ante un juez. Esta ingenuidad presidencial nos causa preocupación. Nos suena como si se dijera que el Presidente de la nación ha inventado la pólvora o descubierto América. Pero como nosotros no somos los que quieren que a su gobierno le vaya mal, nos sentimos en la obligación de decirle –y nos ofrecemos a demostrarle– que la pólvora ya fue inventada y América lleva siglos descubierta.

Presidente Macri: un breve repaso de los llamados juicios de lesa humanidad le revelará que no solamente son centenares los testigos mentirosos, sino que además lo son también los jueces que llevaron aquellos y protegieron a los perjuros. Y, de paso, empezará a vislumbrar que la farsa de esos juicios es causa principal de que la Argentina se esté quedando sin Estado, hecho puesto en evidencia por colegios tomados, juzgados federales invadidos, calles y rutas ocupadas, fuerzas armadas y de seguridad en ruinas, símbolos nacionales ultrajados, políticas de defensa abdicadas y un largo etcétera del cual seguiremos conversando.


42 AÑOS RECORDANDO CON TRISTEZA


miércoles, 4 de octubre de 2017

MISA POR LAS VÍCTIMAS DEL TERRORISMO EN LA ARGENTINA


CARTA DEL PRESO POLÍTICO EN HUELGA DE HAMBRE


Güemes, 03 de octubre de 2017

Compañeros, Camaradas de Pronose y de las FFAA, amigos:

“Hoy cumplo 16 días de huelga de hambre y remedios (salvo lo referido a mi hipertensión arterial).

Estoy físicamente muy bien, más delgado, pero totalmente consiente y convencido de la medida que adopte el 18 de setiembre ppdo. Quizás si Dios así lo dispone, es mi último servicio que el querido Ejército Argentino me ha dado como misión.

No soy, ni me considero ejemplo, líder ni nada parecido; es mi Plan "B" que lo pensé y medite hace tiempo, para el caso (como se dio) que jueces prevaricadores me negaran lo que por Ley Nro. 24660 inc. d, me corresponde. "La domiciliaria" por tener 70 años o más. No agrego nada mas (estado de salud, etc., etc.).

Es por ello que les respondo, que el cuándo, el cómo y el donde de mi último suspiro lo decido YO.

Pensando en Dios, La Patria y mi querida familia (además de amigos, camaradas y ciudadanos argentinos que nos honran), y por haber cumplido mi DEBER con honor: decido dar este paso.

Parafraseando al Cnel. Moscardo (guerra civil española); encomiendo mi alma a Dios y grito con fuerza, entero y de pie: "VIVA MI PATRIA LA ARGENTINA".

Un fuerte abrazo

Martin Rodríguez
Licenciado, Preso Político y PG


"Soldado, nunca te arrepientas ni pidas perdón por haber defendido a tu Patria"
(Frase del Cnel. (R) Juan Carlos Jones Tamayo, (PP y PG))




lunes, 2 de octubre de 2017

HUELGA DE HAMBRE


Mientras los organismos de derechos humanos se hacen los sordos, ciegos y mudos, un soldado anciano y enfermo va muriendo poco a poco. El 18 de septiembre comenzó una huelga de hambre y medicamentos el teniente coronel (R) Martín Rodríguez, preso en el penal de Güemes (Salta). Ni la CIDH ni las organizaciones de derechos humanos hacen algo por él. Lamentablemente, en la Argentina para los prisioneros de guerra sólo existen los derechos inhumanos.

María Guadalupe Jones


INFORME URGENTE - HUELGA DE HAMBRE EN CÁRCEL FEDERAL DE GENERAL GÜEMES EN SALTA




domingo, 1 de octubre de 2017

¿DELITOS DE LESA HUMANIDAD?


Señor Director:

El lector Gustavo A. Ramallo en carta “Cupos femeninos” (“La Prensa”, 26/9), se pregunta: “¿No sería mejor una ley que dejara bien establecido que ninguna persona podrá ser candidato a un cargo lectivo si está procesada o condenada en la Justicia por delitos de lesa humanidad?”…, lo cual, amén de abrogar el derecho político del ciudadano, es a todas luces inconstitucional y da de bruces con la verdad histórica, por ignorar que la Argentina, entre todas las naciones latinoamericanas, fue atacada con un guerra revolucionaria, impulsada y financiada por la ex Unión Soviética, en la década del ’70, a través de su peón de brega Fidel Castro, que adoctrinó y preparó tácticamente a las organizaciones subversivas/terroristas -Montoneros, ERP, FAP, FAR-, que asolaron nuestro país cometiendo entre 1969 y 1979 21.655 atentados terroristas y asesinando a 1.160 víctimas inocentes a traición, y cuyas consecuencias seguimos pagando, pues los miembros de las fuerzas legales -Fuerzas Armadas, de Seguridad y Policiales- que arriesgaron sus vidas librándonos de ser una nueva Cuba, Nicaragua o Venezuela, padecen prisión perpetua y persecución judicial unos 2.400 miembros hasta en la actualidad, por sedicentes delitos de lesa humanidad, mediante procesos y juicios amañados e inconstitucionales, pues el Estatuto de Roma, que estableció la figura de lesa humanidad, estipula su aplicación a posteriori y no a priori de su ratificación, como la Convención sobre Imprescriptibilidad de Penas de Delitos de Lesa Humanidad fue ratificada por el Congreso, mediante la ley 24.584 del 1-11-1995, y, por ende, no aplicable a los hechos de la década del ’70 del siglo pasado, y por la irretroactividad de la ley penal.

Prosigue la persecución -repito- en la actualidad contra los miembros de las fuerzas legales, y ancianos mayores de 90 años sieguen padeciendo prisión perpetua, vegetando y muriéndose de inanición y sin atención médica unos 440 “presos políticos” en las mazmorras de Marcos Paz, Ezeiza y presidios del Interior, cuando a peligrosos delincuentes, asesinos, pervertidos y violadores les conceden prisión domiciliaria al cumplir los 70 años de edad. Persiste la violación de la “igualdad ante la ley” y de “cosa juzgada”, pues quienes atentaron contra gobiernos constitucionales, los Firmenich, Bonasso, Vaca Narvaja, Perdía, Verbitsky… gozan de canonjías, habiendo sido amnistiados, indultados e indemnizados con fondos públicos, desde el gobierno de Menem (que promulgó el 7-9-1994 la ley 24.411 de indemnizaciones a ex subversivos o derechohabientes de U$S 4.000 millones (fue uno de los principales beneficiarios) y a razón de U$S 250.000 por persona, como sucedió con Alfredo Meade, juez de Instrucción de Morón); cuyos crímenes quedaron impunes. Y mediante la “anulación” (que no existe en el Estado de Derecho) de las leyes de Punto Final y Obediencia Debida, en el año 2003, que no existían por haber sido derogadas por el Congreso el 24-3-1998, para juzgar a los miembros de las fuerzas legales por segunda vez y condenarlos a prisión perpetua, conculcando el principio constitucional de “cosa juzgada”.
Es improcedente e impenitente la injusticia que pesa como una lápida sobre la conciencia de la República y debe ser encarada de una buena vez por el gobierno actual, a fin de que haya paz -“la tranquilidad en el orden”, según San Agustín; y que Mitre pidió “Paz en los espíritus y orden en las ideas”, por lo cual todos los “presos políticos” y veteranos de la Guerra de Malvinas, que lucharon por Dios y la Patria, deben ser liberados, cesando los maltratos en prisión, y reconociéndoles sus derechos humanos que los proclamados paladines de esos derechos les siguen negando (como a las víctimas de la subversión y sus derechohabientes), y que se haga Justicia reconociendo el principio jurídico de dar a cada uno lo que le corresponde.

Con cordiales saludos,

Alfredo Nobre Leite
DNI 18.221.024