sábado, 23 de abril de 2011

OTRA VEZ LE TOCÓ A LA ARMADA

El 30 de abril de 1973 el Almirante Hermes Quijada fue atacado cuando viajaba en su automóvil en el cruce de las calles Junín y Cangallo (actualmente llamada Tte. Gral. Perón) en el barrio Congreso de la ciudad de Buenos Aires. Recibió seis disparos a quemarropa, uno de ellos en la cabeza, que le produjeron la muerte poco después de ingresar al Hospital Naval.

Hay que recordar que en diciembre de 1961 siendo Capitán de Fragata de la Aviación Naval, Hermes Quijada, comandó el primera expedición aérea argentina al Polo Sur. Siendo la primeva vez que un avión unía el continente americano con la Antártida, eran tiempos de héroes.

Su vil asesinato no es considerado de “lesa humanidad”… ni siquiera por sus camaradas en actividad  de la Armada Argentina, una vez más la institución ha cedido a los caprichos del poder de turno.

La Base Aeronaval de Río Grande ya no se llama “Hermes Quijada”

Lo resolvió el Estado Mayor General de la Armada, ante el pedido que habían iniciado en 2007 organizaciones de derechos humanos y sindicales. Ahora la base deja de llamarse «Almirante Hermes Quijada» y se denomina «Pioneros Aeronavales en el Polo Sur».

La Base Aeronaval asentada en la ciudad deja de llamarse «Almirante Hermes Quijada» para pasar a ser «Pioneros Aeronavales en el Polo Sur», según dispuso el Estado Mayor General de la Armada.

Con esto se cierra un capítulo controvertido de la extensa y rica historia de la Armada en Tierra del Fuego, que surgió años atrás con el reclamo iniciado por distintas organizaciones derechos humanos y sindicales para que se quitara el nombre del militar a la unidad naval en Río Grande.

Hermes José Quijada fue un militar argentino perteneciente a la Marina, pionero antártico en los ’60 y asesinado en 1973 por el Ejército Revolucionario del Pueblo, cuando ya había sido elegido presidente constitucional Héctor Cámpora.

En 1972 fue el encargado de leer por televisión la versión oficial sobre los sucesos del 22 de agosto en la base aeronaval Almirante Zar de Trelew, cuando resultaron muertos 16 guerrilleros detenidos, en lo que luego se conoció como la Masacre de Trelew.

Frente a estos antecedentes, desde 2007 organizaciones de derechos humanos locales iniciaron el reclamo hacia el Ministerio de Defensa para que se cambiara el nombre, considerando que la Armada no puede honrar a un funcionario dictatorial.

Incluso el año pasado la Secretaría de Derechos Humanos provincial había manifestado su postura favorable al cambio de nombre, y en enero de 2008 inclusive el entonces secretario Adrián Camerano se reunió con la ministra Nilda Garré por ese tema.

Tras un largo expediente y un par de años de reclamo, el jueves último llegó desde el Ministerio de Defensa la información oficial que se había cambiado el nombre de «Hermes Quijada» por el de Base Aeronaval Río Grande «Pioneros Aeronavales en el Polo Sur».

Como antecedente del pedido formulado en la ciudad se citó el cambio de nombre en una Escuela de la provincia de Buenos Aires, que también llevaba el nombre del militar. Decisión que se adoptó bajo los mismos fundamentos.

Fuente: Río Grande  - El Surenio

jueves, 21 de abril de 2011

En la Ciudad de Buenos Aires, en el Club Español, el 12 de abril de 2011 fue presentado el libro “Los Mitos Setentistas - Mentiras fundamentales sobre la década de los 70”, escrito por el joven investigador histórico cordobés Agustín Laje Arrigoni. La sala colmada asistió a una impecable presentación, con disertaciones del autor, el Director del Diario La Nueva Provincia Dr. Vicente Massot, el ex guerrillero Lic. Luis Labraña y el Tte. Cnel. (RE) Emilio Guillermo Nani Veterano de dos guerras.

Este libro se puede adquirir en Buenos Aires en:

Aconsejamos a nuestros amigos del interior que acudan a las librerías de su ciudad y les soliciten el libro para que lo encarguen a la Editorial Edivérn (E-mail: info@edivern.com.ar).

Es un libro de lectura recomendable, especialmente por la juventud, ya que el autor se encarga de demoler las “mentiras de la historia oficial” instalada durante los últimos años.
Tras una rigurosa y exhaustiva investigación, Agustín Laje Arrigoni, con apenas 22 años de edad, ofrece un libro tan combativo como documentado, en el cual revisa, refuta y desacredita de cabo a rabo todos y cada uno de los mitos que la agobiante historia oficial impuso sobre los años 70 en la Argentina.

Entre muchos de los fetiches setentistas que Laje pulveriza, el joven autor confirma y demuestra que en aquellos años se vivió una guerra interna entre las Fuerzas Armadas de nuestro país y organizaciones terroristas apoyadas y entrenadas por el aparato represivo de la Cuba del dictador vitalicio, Fidel Castro, cuyos objetivos no fueron la promoción de “un mundo mejor” sino la instauración del estalinismo fusilador en estado puro y duro. La formidable capacidad de fuego que tenía el ERP, Montoneros y estructuras afines, a diferencia de lo que sostienen los embustes institucionalizados, fueron de dimensiones alarmantes; tanto es así, que las bandas guerrilleras hubiesen podido ganar la guerra y alzarse con el poder del Estado de no ser por el rechazo que padecieron por la mayor parte de la sociedad, la cual al mismo tiempo apoyó y aplaudió a las FF.AA. exhortándolas a tomar el poder el 24 de marzo de 1976, cuando el desgobierno de Isabel Martínez de Perón implosionaba y el terrorismo acechaba con un poderío fastuoso, dato que los intelectuales rentados del kirchnerismo omiten mencionar.

¿Hubo excesos por parte de los militares en la guerra antiterrorista? Laje sostiene que sí, los lamenta y reprueba profundamente. Pero los errores y horrores militares no incluyen en absoluto la cifra de 30.000 desaparecidos, ni un genocidio, ni terrorismo de Estado o plan sistemático de exterminio a muchachos altruistas. Señala Laje que, inspirada en los principios del propagandista nazi Joseph Goebbels, el marketing sesentista ha instalado conceptos, vocablos y banderas como las antedichas a los efectos de engañar, confundir y manipular a los argentinos.

En este cambiante contexto, el libro de Agustín Laje Arrigoni, irrumpe desenmascarando las mentiras fundamentales sobre la década del 70,  las cuales no necesariamente fueron construidas sólo por partidarios del terrorismo por mera sed de venganza, sino también por connotados empresarios de los Derechos Humanos que han hecho del pasado un negocio de formidables dimensiones crematísticas.

miércoles, 20 de abril de 2011

Entrevista al Dr. Eduardo San Emeterio

El día 11 e3 abril de 2011 Radio Cultura FM 97.9 le realizó una entrevista al Dr. Eduardo San Emeterio, conocido abogado defensor de “presos políticos”, tan interesante y rica en su contenido resultó la entrevista, que Radio y Televisión Martí de Miami ha solicitado autorización para reproducir la misma en Estados Unidos de Norteamérica y otros país de América del Norte y Central.

En opinión del Dr. San Emeterio es necesario que la situación de la Justicia en la República Argentina sea conocida en todo el mundo.

Les dejamos la transcripción del reportaje, para que se informe y saque sus propias conclusiones.

ENTREVISTA

“Hay 1022 Presos Políticos, y la idea es llegar a más de 1.500,  porque ahora, a pesar de que la gente no lo quiere creer, van por los civiles …”   
El relato corresponde al doctor EDUARDO SAN EMETERIO, uno de los Abogados que defienden a Presos Políticos de la Argentina.

Nuestro invitado es un conocido Abogado especializado en Derecho Penal, que se encuentra defendiendo a Presos Políticos en la Argentina.
Una buena medida inicial, nos pareció que el especialista nos ilustre porqué se los llama Presos Políticos a sus defendidos, denominación extraña en un supuesto sistema democrático, y así responde el doctor SAN EMETERIO:

R: “Entiendo que no hay una definición exacta como para poder decir qué es un Preso Político. Yo entiendo que son Presos Políticos porque están detenidos y privados injusta e ilegítimamente de su libertad, en atención a que las causas por las cuales se los está juzgando, son sobre hechos que han pasado hace 36 años, causas que están prescriptas y con las cuales se están violando todos y cada uno de los artículos del Código Penal y del Código Procesal, los Tratados internacionales y la Constitución Nacional. Acá, a cada uno de estos detenidos, procesados e imputados, se les viola sistemáticamente 22 artículos de la Constitución Nacional. El principio de la irretroactividad de la Ley Penal, la Ley Penal más benigna, no juzgar a una persona dos veces por la misma causa, como ocurre en estos momentos con el General VIDELA, es decir, no se aplica estrictamente la ley, sino que se los juzga con un Código muy distinto con el que se juzga a personas comunes. No se juzga igual a un Militar o a un uniformado, o a alguien que estuvo o que dicen que estuvo con el Proceso, como se lo puede juzgar a un pedófilo, a un tratante de blancas o a un contrabandista de drogas, por ejemplo. Ese es mi concepto de Preso Político. Están detenidos arbitraria e ilegítimamente.


P: ¿Cuántos hay en estos momentos en la Argentina?:

R: “En este momento tenemos, entre procesados, imputados, condenados y otros que también están a veces en domiciliaria, 1022 Presos Políticos, y la idea es llegar a más de 1.500, porque ahora, a pesar de que la gente no lo quiere creer, van por los civiles, han intentado crear ahora la figura de delitos de lesa humanidad económicos, o los delitos de lesa humanidad, con respecto a la compra de PAPEL PRENSA, por ejemplo. Están yendo hasta por los civiles, o sea que ya no es un ataque sistemático sólo contra las Fuerzas Armadas y de Seguridad”.

P: Usted ya tiene hasta experiencia internacional en esta materia, porque sabemos que ha hecho presentaciones ante organismos extranjeros, para reclamar por el comportamiento de la Justicia de la Argentina, para denunciar precisamente, sobre estas aberraciones jurídicas. ¿Cómo le está yendo con estos reclamos?:

R: “Usted sabe que las resoluciones que puedan dictar los organismos internacionales, no son obligatorias para la Argentina, sino que son meramente declarativas, o sea que pueden convertirse en sanciones de tipo moral, para el país, nada más, pero en estos momentos con otro colega, estamos tramitando ante la OEA dos denuncias penales contra tres jueces, del Juzgado Federal de Mendoza, que paradójicamente también han actuado en San Luis, y la causa es por el homicidio, por dolo eventual, de dos detenidos, que dejaron morir en la cárcel, sabiendo que si permanecían detenidos en una Cárcel común iban a morir, no les interesó e igualmente los dejaron ahí …”.

P: Le vamos a pedir que en el curso de este reportaje, nos de algunos nombres, mencione algunos de los casos en que los detenidos han fallecido por medidas de este tipo …

R: “Sí, también quiero aclararle que en estos momentos ya tenemos 126 muertos en cautiverio. Jóvenes y algunas personas de más de 70 y 80 años, además de los que en una guerra se denominan efectos colaterales, dos mujeres, que no tenían nada que ver, también muertas, indirectamente, por este motivo, una de ellas por ejemplo la esposa del General SÁ, que sufrió un infarto por el disgusto cuando lo fueron a detener al General a su domicilio; y otra es la muerte de la señora LÓPEZ, dos personas que no tenían absolutamente nada que ver con esto …”

P: Doctor, usted nos dice que si hay alguna resolución condenatoria de parte de los organismos internacionales, sobre los crímenes que puedan haber cometido los jueces argentinos, se trataría nada más que de sanciones morales, lo que quiere decir entonces que no se puede hacer nada, porque son Tratados externos, sin embargo suele escucharse acerca del Pacto de San José de Costa Rica, y de la aplicabilidad que le dan en el país …

R: “Es relativa la aplicabilidad, porque por ejemplo, lo único que se pudo obtener, fue en el año 1987 con el caso LAPACÓ, que fue cuando se llegó a los Tribunales de Costa Rica, cuando se abrieron los juicios de la verdad, nada más, pero no es un juicio punitivo, no puede haber sanciones punitivas …”

P: ¿En qué década fue suscripto ese Pacto?:

R: “En los sesenta”.

P: Antes de comenzar esta nota usted nos nombraba dos casos muy conocidos de Presos Políticos que fallecieron, muy representativos del trato que se les brinda a este tipo de Presos.

R: “Uno es directamente mío, y el otro de un colega, con el cual hemos iniciado estas acciones en la Organización de Estados Americanos (OEA), no en Costa Rica.
Uno es el caso del fallecimiento en San Luis, de un Comisario de la Policía de esa provincia, el Comisario VÍCTOR DAVID BECERRA, quien tenía una grave afección la que lo llevó a que en definitiva tuvieran que amputarle las dos piernas, y a pesar de ello los jueces siguieron insistiendo en llevarlo a juicio, lo tenían en una habitación al lado, en el Tribunal, haciéndole ver por televisión todo el desarrollo del juicio, y a pesar de las recomendaciones de los Médicos en el sentido de que esta persona no podía estar arrestada en una Cárcel común …”

P: Disculpe la interrupción: ¿Habla usted de Médicos forenses?:

R: “Sí, Médicos forenses. A pesar de las recomendaciones médicas, estos tres jueces de San Luis, directamente ignorándolas, lo hicieron comparecer a juicio y lo mantuvieron preso en una Cárcel común”.

P: ¿Cómo se llaman esos jueces?:

R: “Son los doctores BURAD, NACIFF y CORTÉS, en estos momentos están integrando la Sala A de la Cámara Federal de Mendoza, y además fueron los responsables de la muerte de otro detenido más, en San Rafael, del Comisario MUSSERE. En ese caso yo mismo denuncié a los tres jueces y a los tres fiscales, por el delito de homicidio, agravado con dolo eventual, porque también teníamos una recomendación de los Médicos forenses, que decía que el Comisario MUSERE, no podía ir a una prisión común …”

P: Vale la aclaración que le pedí hace un ratito, con respecto a la característica de los Médicos intervinientes, porque, aclaremos para quienes no conozcan de estos casos, los Médicos forenses son aquellos que pertenecen al mismo Tribunal, y no son los particulares que puedan poner los detenidos …

R: “Exacto, son Médicos pertenecientes al Poder Judicial. Y en el caso este de MUSSERE, le repito, los Médicos forenses recomendaron que continuara en prisión domiciliaria, como había estado hasta ese momento, pero estos tres jueces, cuando integraron el Tribunal Oral, NACIFF, BURAD y CORTÉS, haciendo caso totalmente omiso de estas recomendaciones, dispusieron la detención de este Comisario, en la prisión común de San Rafael”.>

P: O sea que hay arbitrariedades de parte de los jueces, decisiones unilaterales, inconsultas, que pasan, inclusive, por encima de los dictámenes de los forenses. ¿Para qué tienen en esos Tribunales pagando a este tipo de Médicos …?:

R: “Por eso también podemos hablar de Presos Políticos y de Juicios Políticos, porque acá tienen que cumplir un cometido: Tienen que condenar. Como les digo siempre a los mismos jueces, acá no hablamos de juicio y sentencia, sino de juicio y castigo. No interesa analizar los hechos, las pruebas, hay que castigar, por el simple hecho de haber pertenecido. Y sobre el caso MUSSERE, en el que denuncié penalmente a estos tres jueces y tres fiscales, tenía las tres partes de su corazón con necrosis, es decir, con tejido muerto, lo hicieron examinar por un Médico del Hospital de San Rafael, quien dijo que sí, que podía ir a una Cárcel común, y curiosamente, ese mismo Médico después es testigo víctima en el juicio donde es juzgado este Comisario. Por supuesto que este pobre Comisario sobrevivió 15 días, y luego falleció”.

P: ¿Y qué se puede hacer contra este enorme poder de los jueces que han de estar siendo manejados políticamente?:

R: “En lo que a mi respecta, y también en el caso de otros colegas con el mismo criterio, en lo personal los estoy denunciando penalmente y además de eso estoy haciendo las pertinentes denuncias ante el Consejo de la Magistratura. Pretendo la destitución de estos jueces, porque no están capacitados, no tienen idoneidad para seguir siendo jueces. Lo que yo quiero, y proclamo a los gritos, es la justicia. Quiero que me dejen ejercer mi ministerio de la defensa, con las leyes que tiene nuestro país y no con la política de ordenar, directamente, condenar, y nada más”.

P: Ojalá consigamos eso en un futuro cuando no esté todo tan manejado políticamente por el Gobierno que hoy detenta el poder, y que los tres Poderes, entonces, funcionen armónicamente.
Muchas gracias por habernos permitido conocer la información que nos brindó.

R: “Soy yo quien le agradece, y quisiera cerrar con una simple frase que dice: “Cuando no hay justicia es peligroso tener razón, ya que los imbéciles son mayoría”. La dijo el Escritor español QUEVEDO”.

Fuente: Enfoques Positivos

jueves, 14 de abril de 2011

¿Quo vadis, Universidad?

Por Pilar Rahola
La Nación - Miércoles 13 de abril de 2011

¿Qué le ocurre a nuestras Universidades? ¿Aún son el templo de la inteligencia, o se han convertido en un conspicuo reducto de la imbecilidad ilustrada? Y perdonen el supuesto oxímoron de estos dos substantivos, pero sabemos desde que el mundo es mundo que tener un título universitario y haber leído cuatro libros, no significa tener una cabeza bien amueblada. Muy al contrario, la historia está llena de grandes letrados que han construido edificios intelectuales que se caían con el movimiento de un simple naipe.
Este no es un artículo de historia, pero si hacemos un breve repaso de algunos grandes nombres, cuya categoría intelectual no les impidió tener una baja categoría ideológica (e incluso moral), la lista da miedo. Premios Nobel que han defendido a brutales dictadores de izquierdas, líderes de opinión que hace dos días daban la mano a Gadaffi, líderes sociales que se paseaban por Irán como si fuera el paraíso de la libertad, y por el camino de la confusión de conceptos, intelectuales, periodistas, escritores, políticos y el tutti quantti de la izquierda más ruidosa aplaudiendo las locuras de Chávez. Muchos de ellos, gentes de universidad, cuyas lecturas no han sido aprovechadas para la claridad del pensamiento.

¿Qué le ocurre a la izquierda? Y, por ende, ¿qué le ocurre a esa izquierda enquistada en los púlpitos universitarios, convertida en gurú de ideas caducas, cuyo romanticismo revolucionario es tan kitsch como irresponsable?

Profesores, catedráticos, líderes estudiantiles contaminan cerebros juveniles ávidos de ideas románticas. Por supuesto que la Universidad debe ser el territorio natural del pensamiento crítico. Y por supuesto que debe caminar vis a vis con las ideas de progreso. Pero no hablo de pensamiento crítico, ni de progreso. Muy al contrario, hablo de lobos dogmáticos que venden ideas reaccionarias, disfrazados de corderos progresistas. Hablo del pensamiento inverso, de la izquierda lunática, de esa izquierda que algún día tendrá que dar explicaciones a la historia por haber traicionado los valores de la libertad.

El artículo parte, por supuesto, del último ejemplo de esta inversión de valores: el premio que la Universidad de la Plata ha otorgado recientemente a Hugo Chávez. Según el veredicto, premian a Chávez por su defensa a favor de la libertad de expresión, y ante la noticia, una no sabe si se trata de una broma al estilo de las que gastaba Hitchcock con la invasión de los marcianos, si se tomaron unas copas y el veredicto fue al final de la fiesta o si les gusta tomar el pelo al personal porque se aburren en las aulas. ¡Premio libertad de expresión a este autarca que ha cerrado medios de comunicación, persigue a disidentes, a opositores y a periodistas, que ha pervertido las reglas de juego democráticas y que aspira a ser el pequeño Napoleón de

Latinoamérica! ¿Cómo se puede traicionar tan alegremente la definición básica de la palabra "libertad"?

Se puede, y ahí está la Universidad de la Plata para demostrarlo. Sugiero, para continuar la broma, que el año próximo le den el mismo premio a Mahmoud Ahmadinejad. Es un buen amigo de Chávez…

La cuestión, sin embargo, deja de ser una broma cuando la alucinante anécdota de este premio se convierte en la categoría de una forma de hacer y pensar que, en nombre de las libertades, el progresismo y la revolución, esconde un gran edificio de pensamiento totalitario. Seamos claros. La extrema izquierda es a

la libertad lo mismo que la extrema derecha: su enemigo. Y la diferencia entre militar en un grupo de skin heads con el cerebro lleno de vacuidad intolerante, y hacerlo en un grupo de extrema izquierda lleno de dogmas de fe que justifican atrocidades, abusos y dictaduras, es la misma diferencia que hay entre una manzana y una poma, que en mi lengua, el catalán, significa una manzana: es decir, ninguna.

Quizás hay que empezar a hablar claro. Ni todos los que hablan de libertad, aman la libertad, ni todos los que se erigen en líderes sociales presentan valores éticos, ni todos los políticos que aseguran defender al pueblo, son de fiar.

A diferencia de la derecha, que es estigmatizada cuando pisa los territorios perversos del extremismo y se convierte en un monstruo, la izquierda goza de mucha más impunidad y atraviesa y pisotea esa delicada frontera de valores sin que nadie la envíe al infierno. Aún hoy los grandes dictadores de izquierdas son venerados en los pósters de nuestros jóvenes gracias al buen hacer de los caducos revolucionarios de antaño. Cuyas barbaridades, por cierto, sembraron de cadáveres las tierras del mundo. ¿O solo mataron los Pinochet y los Videla? ¿O no mataron los Castro y los Stalin? ¿O eran héroes los tipos que tomaban una pistola, se paseaban por una calle de Buenos Aires y disparaban al primer pobre policía que encontraban, quizás un joven emigrante de tierras pobres, con un sueldo de nada y un miedo de todo, y lo mataban en nombre de su causa impuesta a fuego?

Perdonen la insolencia pero entre un dictador y un terrorista no encuentro otra diferencia que la que propia de las dos caras de la moneda. Eso lo aprendimos hace tiempo en España, con ETA. Pero decirlo en Argentina es extraño, porque ustedes aún no han hecho los deberes con la memoria trágica del terrorismo. Solo lloran a un lado de las víctimas. Las otras, desgraciadamente, son ninguneadas, despreciadas y olvidadas. Como si aquellos que tomaron pistolas, mataron personas y querían imponer una dictadura comunista, fueran libertadores… Como si las víctimas fueran culpables de su asesinato. ¡¡Qué inversión de valores, asesinar impunemente en nombre de la libertad de los pueblos!

De eso hablamos, de eso, de una civilización basada en la Carta de Derechos Humanos y que si ha sido violentada y pisoteada en nombre del fascismo, tambien lo ha sido en nombre de la izquierda reaccionaria. De ahí que el premio de la Universidad de la Plata sea más trágico que cómico. Y no porque no provoque una hilaridad cósmica, sino porque es la punta del iceberg del pensamiento inverso. Ese que dice defender el progreso, y avala a los peores reaccionarios de izquierdas. Ese que dice defender la opinión libre, y premia a los que imponen dogmas, consignas y pensamiento único. Ese que dice amar la libertad, y la traiciona con diurnidad y alevosía. ¿Quo vadis, Universidad? Hacia dónde va no lo sé, pero desde luego a menudo no circula ni por los caminos del compromiso moral, ni por los senderos de la inteligencia.

Pilar Rahola, la autora recibió el premio Derechos Humanos, 2011 de UN Watch

martes, 12 de abril de 2011

Carta Abierta a los dirigentes políticos firmantes del documento “en defensa de la democracia”


Señores:

Hemos visto el público compromiso -ejemplo de civilidad- que han suscripto ustedes la semana pasada. Sin embargo, creemos necesario hacerles presente que allí ha sido omitido un tema fundamental para la salud de la República, cual es el estricto respeto a la Constitución y a las leyes.

Con profundo estupor nuestra Asociación contempla la diaria degradación del papel que, constitucionalmente, debiera desempeñar la Corte Suprema de Justicia de la Nación como custodio de los derechos de los ciudadanos. No hay República sin una recta justicia.

Tal deterioro en la administración de la justicia se muestra como una lamentable actitud de complicidad del Poder Judicial con el Poder Ejecutivo, que hoy comete los delitos más aberrantes de manera impune y sin cortapisas.

La democracia no es sólo el voto. Implica también el respeto hacia las reglas que permiten que una sociedad funcione; y no es la menor de ellas el reparto de poderes, que hace a la esencia de la convivencia republicana.

Cuando este principio es transgredido, cuando el supremo Tribunal del país, seguido por muchos tribunales inferiores, se hace parte en un proceso de tergiversación y parcialización de la historia impulsado por ideólogos de un proyecto que pretende modificar a la Argentina desde sus raíces y desatar una persecución de odio y de venganza, acontece lo que hoy presenciamos: la desaparición de nuestro sistema jurídico de principios sin los cuales ninguna sociedad civilizada puede subsistir; son ellos el principio de legalidad, irretroactividad de la ley penal, aplicación de la ley penal mas benigna, cosa juzgada, derechos adquiridos, cumplimiento irrestricto del debido proceso.

Como consecuencia de ello hay mil presos políticos y su número crece en forma inquietante. Como agravante se cuentan más de ciento veinte muertos en cautiverio. Son presos políticos por cuanto su encarcelamiento obedeció a una decisión política. Ya no solamente son perseguidos los militares, sino también, como se ha visto, cualquier ciudadano, a designio de la tiranía. Ante la ausencia del principio de legalidad todos los argentinos estamos en libertad condicional.

Así, con la certeza de la complicidad de la Corte Suprema en este modo de impartir ¿Justicia?, nuestros tribunales aplican hoy viles procedimientos a imputados y testigos, despreciando aquellos principios que permitieron que llegaran a nuestras tierras inmigrantes de todos los orígenes, confiados en la imagen de civilización y justicia que la Argentina mostraba al mundo.

Todos compartimos, la terrible sensación de decadencia de nuestra Patria, que ha desaparecido de todos los mapas, producto de la falta de seguridad jurídica imperante. Los argentinos hemos dejado de respetar la ley y, por sobre todo, la palabra empeñada. Nos transformamos en habitantes de una selva en la cual impera la voluntad del más fuerte. Hoy se ha logrado sustituir la vigencia del Código Penal y de  los derechos y garantías contenidos en la Constitución Nacional, por una falsa, difusa y ambigua política de derechos humanos.

Pedimos que piensen en los inmediatos beneficios del regreso de ese esencial instrumento republicano en cuanto a la corrupción, a los contratos, a la verdadera educación pública, a la salud y a la vivienda; en suma, la Argentina volvería a ser la que nunca debió dejar de ser.

Los abogados que integramos nuestra Asociación, personas con diferentes visiones políticas, reclamamos unánimemente a quienes ejercen la máxima magistratura judicial el respeto a la ley y a esos principios básicos que hemos enumerado.

A ustedes les consta que lo dicho es cierto, y como dirigentes, algunos potenciales candidatos a la presidencia de la República, tienen la obligación de bregar por la restitución de un orden justo, como premisa necesaria para alcanzar la concordia entre los argentinos. Deben abordar con coraje y verdadero patriotismo, la reconstrucción de la República. Dios y la Patria lo demandan.

Mariano Gradín           Alberto Solanet
Secretario                    Presidente

jueves, 7 de abril de 2011

Presidente uruguayo sobre la Ley de Caducidad...

La Ley de Caducidad en Uruguay

El nombre completo es Ley Caducidad de la Pretensión Punitiva del Estado, el número 15.848, conocida popularmente como "Ley de Impunidad" ya que determina la amnistía de "delitos cometidos hasta el 1 de marzo de 1985 por funcionarios militares y policiales, equiparados y asimilados por móviles políticos o en o lleva ocasión del cumplimiento de sus funciones y en ocasión de acciones ordenadas por los mandos que actuaron durante el período de facto”

Al finalizar la Dictadura, en 1985, comenzaron a pedirse juicio a los represores alcanzando un pico de denuncia y habilitaciones judiciales hacia el fin de 1986. Las primeras audiencias judiciales estaban fijadad para el 22 de diciembre. El gobierno de Julio María Sanguinetti consiguió el apoyo de la mayoría del partido Colorado y del partido Blanco para redactar una ley que dejara fuera del área judicial a los represores y torturadores.

Fue tratada, de urgencia, el fin de semana anterior al lunes 22 de diciembre, aprobándose en la madrugada del domingo 21 en el Senado y en la madrugada del 22 en Diputados.

En 1989, una campaña en contra de la Ley alcanzó las firmas necesarias para un referéndum que pedía la derogación de la Ley. La votación resulto negativa y se mantuvo la mencionada legislación. En 2007 se efectuó el mismo procedimiento para un plebiscito que se realizó en las elecciones nacionales de octubre de 2009. Por poco margen no alcanzó los votos necesarios ya que arrojó un 47.98 % a favor de la derogación.

Recientemente la CIDH (Corte Interamericana de Derechos Humanos) emitió un fallo condenando al Estado uruguayo a "dejar sin efecto" la Ley Nº 15.848, "Ley de Caducidad de la Pretensión Punitiva del Estado".

Requerido por los medios, el presidente de la República, José Mujica, dijo que su gobierno hará "lo que pueda" para cumplir con el pedido de la CIDH. Con su habitual forma de dar a conocer su pensamiento Mujica contesto a la pregunta “¿Pero qué puede hacer el gobierno?", respondiendo "Y bueno... Hay que preguntarle a los jueces, qué es lo que pueden investigar. No es sencillo".

Al ampliar la reflexión Mujica dijo que el tema de los derechos humanos "Es infinito lo que falta y siempre faltará” agregando "¿Quién dice que los hombres somos justos? Hacemos justicia hasta donde podemos, pero no somos justos".

En una mirada hacia el pasado, en el que fue participante activo en el Movimiento de los Tupamaros y estuvo en cárcel varios años, comentó que "Toda una muchachada se había forjado como pudo (...) y lucharon como pudieron" durante los años de la dictadura.
Según Mujica "Los seres humanos somos muy vanidosos, se hizo una aureola del sacrificio", pero se debería "quitarle decibeles a ese culto del torturómetro" Avanzó sobre esa línea de reflexión al afirmar que “A mí me tocó perder, quería cambiar el mundo y pagué el precio, pero ¿cuánta gente se comió un garrón?" Para Mujica "siempre se puede avanzar" en la investigación sobre los hechos del pasado.+ (PE)

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La División de los Argentinos


Los doscientos años de historia política de la Argentina están marcados a fuego por la obstinada presencia de antinomias que polarizaron al país y que fueron el origen en muchos casos de las mayores confrontaciones violentas entre argentinos.

La antinomia más fuerte fue “civilización y barbarie”, con la que Domingo Faustino Sarmiento definió su preferencia por los valores y aspiraciones de los hombres de ciudad, el unitarismo, contra las formas de vida "bárbaras" de los habitantes del campaña pastora y el interior, el federalismo.

Los enfrentamientos son parte constituyente de la historia argentina, desde la Primera Junta hasta nuestros días. Hoy día el “poder kirchnerista” parece más interesado en dividir para gobernar, que en resolver las necesidades y problemas de la sociedad en su conjunto.

Así lo demuestra Luis Gregorich en el siguiente artículo publicado en La Nación.

LA DIVISIÓN DE LOS ARGENTINOS
Por Luis Gregorich,   para LA NACION    Martes 05 de abril de 2011

Las pequeñas historias que siguen son auténticas, aunque se han modificado ligeramente algunos de sus contextos y perfiles. Después de frecuentarlas, el lector podrá compararlas con otras de su propia cosecha, igualmente reales.

La primera historia se inicia hace unos meses en un hogar de clase media (tirando a baja) del Gran Buenos Aires. Asistimos a un almuerzo de fin de semana en el que se reúne la familia, en torno de un plato de pastas. Están el padre, la madre y los tres hijos, uno de los cuales es casado y está acompañado por su esposa.

Se habla de política, y la discusión va subiendo de tono. Mientras la madre pide calma para terminar el almuerzo en paz, los dos polemistas más agudos, el padre y el hijo menor (estudiante universitario), no le hacen caso y redoblan sus argumentos. El padre afirma que es un peronista genuino, dice que el gobierno actual está lejos de serlo, que está lleno de montoneros jubilados, y que de la Presidenta se puede esperar poco.

El hijo, elevando la voz, acusa al padre de haberse alejado de los ideales de su juventud, y de que, como tantos otros, se ha convertido en un autómata controlado por los monopolios mediáticos. El padre le responde, gritando, que no va a permitir que le hable así. El hijo, sin decir nada más, se levanta y sale dando un portazo. Desde entonces, no ha vuelto los domingos.

La segunda historia, más bizarra, transcurre en un departamento de Palermo, un ámbito también de clase media (más bien alta), esta vez con dos protagonistas: la madre, una señora muy producida de cerca de 70 años, y el hijo, un médico cuarentón que aborrece la política, pero que sabe que cada visita a su madre lo obligará a internarse en su laberinto. Contra lo que pudiera suponer un fácil esquematismo, aquí la kirchnerista es la madre, y el hijo, el opositor. La madre, con seguridad y convicción, le recuerda al hijo que ella asiste a cursos en la Biblioteca Nacional, que ha tenido oportunidad de conocer a integrantes del grupo Carta Abierta, que la entusiasman sus planteos, y que el hijo no debería criticar lo que no conoce. El hijo, mustio, resignado, balbucea una defensa de la democracia, y por fin, en un rapto de rebelión, proclama que no le interesa conocer a los de Carta Abierta, ni lo piensa hacer. "Vos sos igual que tu padre. No ves más allá de la punta de tu nariz", remata la madre, y da por concluido el debate. Madre e hijo se ven cada vez menos.

En la tercera y última historia, estoy incluido. Me veo sentado en un café de esos clásicos de la calle Corrientes. Frente a mí está un escritor y poeta, bastante conocido y difundido, que es mi amigo (muy amigo, no un poco) desde hace más de cuarenta años. Le tengo un afecto invariable y un respeto por su inteligencia que nada podrá cambiar. Y, sin embargo, está ahí, juzgándome, bajándome línea, preguntándome dónde dejé a mi Marx, a mi Sartre, a mi Fanon, mientras en la Argentina se dirime una disputa entre el campo popular y las fuerzas del privilegio, en la que, pese a todo, el kirchnerismo está del lado correcto. "Y lo peor de todo -dice, definitivo- es que escribís en LA NACION." Me gustaría decirle que escribo donde me aceptan como soy; que desde hace muchos años, soy un modesto reformista, un socialdemócrata que cree en la lenta e imperfecta evolución de la democracia; que no creo para nada en el progresismo del Gobierno; que después de muchos años, valoro a una persona -y más a los amigos- como persona, y no como estandarte político parlante, sea socialista, liberal, radical o peronista, y que envidio la consistencia taxativa de sus ideas. Me gustaría decirle eso, pero, en realidad, me limito a una frase más breve: "Me parece que estás equivocado". Nos quedamos un rato más y nos despedimos. No lo he vuelto a ver.

Historias que llevan consigo la marca de la división. En la familia. Entre amigos. En cualquier compartimiento de la vida social. ¿Acaso se trata de una novedad en la Argentina? ¿Hay elementos suficientes como para asustarse? Vivimos en el país de los eternos enfrentamientos, con la divisa del "o vos, o yo". Unitarios y federales. Radicales y conservadores. Peronistas y antiperonistas (con mutuo desprecio, "peronchos y gorilas"). Militares y civiles. Enemigos futbolísticos, que llegan al extremo de celebrar la derrota de su rival ante un equipo extranjero.

Pasión oscura de la división, anterior al nacionalismo.

Por lo menos la violencia directa ha disminuido, porque éste ha sido también el país de Barranca Yaco, de los fusilamientos de la Patagonia, de Juan Ingalinella, de los bombardeos de Plaza de Mayo, de los explosivos guerrilleros, de los millares de desaparecidos.

Ocurre que, en forma expresa o tácita, todos creemos tener ahora derecho a algo más. El ahora empieza en 1983, el año en que tomamos el compromiso, entre todos, de recorrer el camino de transición hacia la democracia, sin recaídas autoritarias. Sabemos que no somos ni Finlandia ni Canadá. Sabemos que los regímenes democráticos son todavía minoría en el mundo, y que ocupan sólo un pequeño porcentaje de los miles de años de historia humana. Pero, desde 1983, como homenaje para todos los caídos en causas justas, estamos obligados a acercarnos a ese objetivo utópico.

Los buenos pronósticos respecto de octubre, y el alza de su imagen positiva, además del discurso de la conmemoración de Malvinas, parecerían sugerir que la Presidenta se dispone a iniciar una campaña de paz y unidad, acorde con su -hasta ahora- aceitado camino a la reelección. Lamentablemente, todo indica que hechos y prácticas seguirán oponiéndose a las palabras. La Presidenta, aparte de su reiterada actitud desdeñosa hacia quien piensa distinto, debe de ser una de las pocas mandatarias del planeta que jamás se ha dignado invitar a una reunión a los jefes de la oposición. ¿Será capaz de hacerlo? En España, donde hay durísimos cruces entre el presidente del Consejo de Ministros, José Luis Rodríguez Zapatero, y el jefe de la oposición, Mariano Rajoy, ambos se reúnen cuando hay asuntos de Estado que lo requieran. Es cierto que, en la Argentina, la oposición está desmembrada, pero el Gobierno parece complacerse en desocupar un lugar que mañana podrían reclamar los sindicatos y otras corporaciones. Claro que, con estas últimas, la amistad es mayor.

Otra empeñosa combatividad la ejerce la Presidenta, innecesaria y machaconamente, contra el mayor multimedio del país y, en menor medida, contra un par de editoras importantes de medios gráficos. Al mismo tiempo, en otro ensayo de división, intenta crear un imperio de medios propio, con ayuda financiera para amigos y millonarias inversiones publicitarias. La experiencia demuestra que ni en los momentos de mayor popularidad de los gobiernos tienen éxito los operativos contra los grandes medios, que están escudados en sus bien ganadas tradiciones, en su masa de lectores y en sus vínculos con una red de comunicación que traspasa las fronteras. Salvo, por supuesto, que se elija la improbable opción de entrar a hierro y fuego en las redacciones, o su versión menor, los amañados procesos de expropiación judiciales.

Se ha dicho que el pensamiento oficial, por lo menos de lo que podría ser el ala izquierda del Gobierno, se mueve dentro del espacio neo y posmarxista de Ernesto Laclau y Chantal Mouffe, con sus antagonismos y hegemonías viniendo a reemplazar, o a perfeccionar, la teoría de las clases sociales. Este sería el fundamento teórico que sostendría la inevitable división de la sociedad, más allá de la voluntad de quienes la integran. Parece adecuado para Carta Abierta, pero un poco demasiado sofisticado para el núcleo duro del equipo que acompaña a la Presidenta.

Siguiendo la conclusión de nuestras tres historias iniciales, ¿un esquema tajante de la división, que continúa planteando el "nosotros o ellos" en el que las viejas amistades ya no sirven, o la apuesta ideológica del "izquierda o derecha", hoy marchita, pero que todavía conserva una densidad pasional considerable? No hay matices ni escalas intermedias en esta ruta; sólo la certeza de sentirse en posesión de la verdad única, escindido, dividido de los otros por este privilegio. Y cierta violencia psicológica para someter al nuevo aliado.

No hay que engañarse. Se trata de la vieja concepción del poder del peronismo, ahora convertida en doctrina de fe kirchnerista, con módicos aderezos de ideología setentista y un superficial baño de progresismo. El Estado cuenta con muchos recursos para alistar militantes. Los premios son materiales e inmateriales: el contrato y la verdad revelada. Pero la Presidenta debería reflexionar acerca de su sistema de acumulación de poder. Hay motivos para temer lo que podría ocurrir durante su eventual segundo mandato.

Podría ocurrir que la situación económica, agobiada por el gasto público, se desmadrase; podría ocurrir, también, que la inestable alianza que hoy rodea al Gobierno explotara; podrían sobrevenir graves conflictos sociales. Entonces, quizá, la Presidenta se avendría -aunque bien podría hacerlo ya- a condenar la división, a emitir auténticas, comprobables señales de unidad a quienes piensan distinto, para que el diálogo entre padres e hijos, y el reencuentro de los viejos amigos, más allá de sus lícitas diferencias, tengan un buen modelo para imitar. Y que estén, por lo menos, acompañados de gestos de sincera cortesía.