domingo, 20 de octubre de 2013

REVANCHA Y ASEDIO

Por Julio María Sanguinetti
Abogado, dos veces Presidente de la República

La justicia uruguaya continua bajo asedio. Ahora un relator de Naciones Unidas acaba de exigirle a nuestra Suprema Corte de Justicia – sin autoridad alguna- que modifique su criterio sobre la inconstitucionalidad de la disparatada ley que dejó sin efecto los alcances de la ley de caducidad. Esa ley, según ha sostenido el Dr. Hebert Gatto en reciente columna, “desconoció el principio de libertad (lo no prohibido es lícito), soslayó la cosa juzgada y omitió el principio conexo de legalidad (solo la ley puede limitar derechos)”. En una palabra, concluye, ignoran “ochocientos años de garantías jurídicas”.

Estos burócratas internacionales llegan por iniciativa de nuestro gobierno (abierta o solapadamente) y mantienen así vivo el acoso a un poder del Estado que ha sufrido una asonada aún no juzgada, visitas de Ministros del Poder Ejecutivo para cuestionar sus fallos y hasta aquella insólita recusación que cinco Fiscales formularon contra los miembros de la Suprema Corte de Justicia: uno que había expresado un criterio procesal sobre el tema de la discutida ley y otros cuatro que ni siquiera habían abierto la boca . No hay precedentes de algo así y es notorio que esos Fiscales actúan corporativamente y han resuelto autoerigirse en la espada inflamada de un revanchismo que tramposamente se envuelve en la bandera de la Justicia.

Todos los días se sigue invocando el derecho internacional cuando éste es clarísimo: el Estatuto de la Corte Penal Internacional (artículos 11 y 24) dice que sus normas se aplicarán a hechos posteriores a su vigencia y que nunca habrá retroactividad en los delitos. Justamente, ese es el caso: los dramáticos episodios de la época de la dictadura ocurrieron antes de ese Estatuto. En cuanto al siempre recordado Pacto de San José de Costa Rica, el artículo 7°, numeral 2, es claro en prohibir toda acción retroactiva y este también es el caso, pues se pretende aplicar una categoría de delitos (lesa humanidad) entonces inexistente.

Nuestros jueces máximos han actuado conforme a derecho, más allá de la idea y convicción que cada uno pueda tener. No podían hacerlo de otro modo y, como dice bien Gatto, enterrar la historia de la libertad.

En cualquier caso, todos quienes construyen esta ola revanchista ignoran sistemáticamente dos aspectos fundamentales: 1) que nuestra Suprema Corte de Justicia posee competencia originaria para interpretar nuestra Constitución y que ninguna norma internacional está por encima de ella, ya que no se acepta la supranacionalidad; 2) que hubo dos pronunciamientos de la ciudadanía ratificatorios de la tan discutida ley de caducidad y que solo alguien que no es demócrata, por fascista o comunista, puede ignorar ese pronunciamiento del órgano máximo del sistema democrático, que es el cuerpo electoral.

Olímpicamente se desconoce también que esa discutida amnistía a los militares fue parte de un proceso de pacificación que comenzó con una amnistía a quienes habían intentado por medio de la violencia derribar la institucionalidad democrática. Y que se acompañó con una ley de reparación que devolvió cargos a funcionarios destituidos y millonarias indemnizaciones que se pagaron a víctimas de abusos o familiares de ellos. Todo se hizo bajo el espíritu de reparar —o compensar— lo reparable y alcanzar un estado de pacificación que fuera la garantía real y efectiva de que el país no caería nunca más en los excesos del pasado. A 28 años del retorno democrático, sin que se hayan se producido rebrotes militares o guerrilleros, nadie podrá discutir la eficacia de las leyes de amnistía, que lograron plenamente su propósito. Con apoyo comprobado de la ciudadanía, además.

Las amnistías, histórica solución final a los sangrientos enfrentamientos de nuestra historia, fueron y son naturalmente discutidas y discutibles. Se trata de una solución racional a un tema pasional. Lo importante es si logran su objetivo pacificador, como es cumplidamente en el caso.

Eso no implica detener la búsqueda de la verdad o el rastreo de cadáveres de personas fallecidas, cosa que la ley de caducidad expresamente previó. Lo que sí dispuso —con dos ratificaciones de la ciudadanía— fue terminar con los juzgamientos, del mismo modo que se dieron por precluidos los juicios por los numerosos crímenes cometidos por los guerrilleros y por los que nadie fue condenado.

Quienes estuvimos sin vacilación alguna en contra de la violencia antidemocrática de los movimientos subversivos y —con la misma convicción y constancia— en contra de la dictadura, no cedemos a nadie la derecha en la defensa de los derechos humanos y del Estado de Derecho. Por eso contribuimos en su tiempo a la pacificación del país y hoy nos rebelamos ante el acoso a que se somete a la Corte de Justicia, nos indignamos ante pronunciamientos legislativos descaradamente inconstitucionales y no aceptaremos jamás que se instale la idea de que haya norma alguna por encima de la Constitución de la República.


AMOR, ODIO Y RECONCILIACIÓN EN LOS CICLOS POLÍTICOS

Por A. CARO FIGUEROA [1]
Ex Ministro de Trabajo de La Nación

En la actividad política cotidiana se entremezclan sentimientos y pulsiones de signos diversos.

Se trata, por tanto, de una actividad que desborda las luchas ideológicas. En su complejo mundo, los idealistas conviven con sujetos movidos por la sed de poder y por un ilimitado afán de lucro.

En los tiempos que corren, el odio ha regresado a nuestra escena política para convertirse en el motor de enfrentamientos agonales.

La decisión de dividir a los argentinos entre amigos (merecedores de todo) y enemigos (sin siquiera derecho a la justicia), es una decisión tan consciente como perversa.

La política del odio tiene, ciertamente, teóricos y ejecutores. A lo largo de estos últimos años, el ejercicio implacable de todos los odios ha dado réditos electorales.

Sus profetas, violando los principios del derecho penal democrático, han inspirado leyes penales que institucionalizaron la venganza, y han procurado sentencias arbitrarias. La manipulación del pasado, la reescritura de la historia y la demonización de lo ideológicamente diverso, son otras tantas herramientas que han utilizado y utilizan aquellos mismos profetas triunfantes.

No es casualidad que la palabra Victoria identifique a los empeñados en ejercer el mando concentrando todos los poderes. Quienes, hasta ahora, vienen cantando Victoria, rectifican al ministro Mariano Varela (1868) y proclaman que su victoria sí da derechos; olvidando el retórico eslogan de Eduardo Lonardi (1955), actúan identificando a vencedores y vencidos. Y, como se sabe desde el año 390 antes de Cristo, “Ay, de los vencidos”.

Las vísperas

Pero, afortunadamente, algo se mueve en la Argentina política. Nuevos resultados electorales preanuncian el fin de un ciclo y la inauguración de otro en donde las demandas cívicas de paz interior y de reconciliación, adquirirán intensidad.

El oportunismo de los que mandan anticipa el tiempo nuevo. Véase sino la propaganda del primer candidato a Diputado bonaerense por el Frente para la Victoria, cuando -con rostro y voz angelicales-, proclama que “la política es amor”.

Con toda seguridad, la introducción de este edulcorado mensaje es el resultado de las encuestas que maneja, desde las sombras, el Ministerio de la Propaganda Oficial.

Unas encuestas que revelan el hastío de la mayoría de los argentinos con la prédica sectaria, soberbia y excluyente que se derrama a raudales tanto desde Balcarce 50 (Buenos Aires), como desde Las Costas en Salta.

Otro tanto puede decirse de la súbita propuesta del Intendente de Lomas de Zamora de retirar al pasado de la agenda presente, explicando que ahora se trata de hablar del futuro. Curiosas palabras en boca de quienes construyeron su poder abrumando a la ciudadanía con discursos demonizadores de casi todos los pasados, salvo los 50 días de 1973 presididos por Héctor Cámpora.

sábado, 19 de octubre de 2013

HONDURAS, ELECCIONES A LA VISTA SOBRE FONDO ROJO

POR RICARDO ANGOSO

El proceso preelectoral hondureño se está complicando, cuando a primera vista no tenía que ser así y todo parecía previamente controlado, incluso precocinado, tranquilo. Pero la política no es una ciencia cierta, ni certera, y ahora en los sondeos vuelve a aparecer -contra todo pronóstico- el peligro castrochavista, esta vez encarnado en ese monstruo del surrealismo y el esperpento, en versión caribeña, que es la esposa del anterior bufón de corte. Se trata, ni más ni menos, que de Xiomara Castro de Zelaya, cuyo principal mérito reside en haber sido Primera Dama en el gobierno más siniestro, turbio, corrupto y tragicómico de la historia reciente de Honduras.

Pero es que, como diría Carlos Marx -no Groucho, no sea que se vayan a confundir los Zelaya, Rodas y compañía-, la historia se repite dos veces, la primera como tragedia y la segunda, como farsa. Algo parecido sucede en Honduras. Si la presidencia de Mel Zelaya (2006-2009) acabó en la intervención institucional en favor del cambio político en la persona del presidente del legislativo, Roberto Micheletti, esta campaña electoral, para suceder al inepto y fracasado políticamente Roberto Lobo, parece que va a terminar en el peor de los escenarios si las encuestas no se equivocan y el pueblo hondureño no evoluciona a tiempo. ¿Reaccionarán los hondureños y cambiarán el viento de los sondeos que soplan a favor de Xiomara?

El sainete hondureño, que comenzó cuando el difunto Hugo Chávez puso en el punto de mira a este pequeño país como "punta de lanza contra el imperio", no tiene fin y no quiere concluir nunca. La pretensión de los países bolivarianos, un bloque en plena descomposición y en crisis tras la sucesión en falso de Nicolás Maduro, de reconquistar Honduras tiene fundamentos lógicos. Serviría para apuntalar a Maduro al frente de Venezuela, legitimar la decrépita Alianza Bolivariana para los pueblos de Nuestra América (ALBA) y crearle problemas a los Estados Unidos, la obsesión permanente de los hermanos (y tiranos) Castro de La Habana y la "pléyade" payasesca de Caracas. Los Castro siguen al frente del timón de la isla-prisión de Cuba y ahora controlan la caja del petróleo venezolano, una amenaza conjunta para la región que no debe minusvalorarse.

viernes, 18 de octubre de 2013

ABOGADO DENUNCIA A MONTONEROS Y A MARTÍN BALZA ANTE LA CORTE PENAL INTERNACIONAL


El día jueves 17 de octubre -nada que ver la coincidencia de la fecha- el Dr. Eduardo San Emeterio ha remitido a la Fiscal de la Corte Penal Internacional en la Haya, sendas denuncias, contra los Montoneros que están en el gobierno y al gentilhombre Martín Balza. Las mismas incluyen doctrina internacional especialmente para abrir la instancia en esta Corte. El Dr. San Emeterio agregó en la denuncia a Margarita Camus y Eloy Camus, quienes se han jactado públicamente de haber pertenecido -en el carácter de perejiles- a la OPM Montoneros.

Este abogado, defensor de muchos Presos Políticos, con muy poco apoyo, pero con la convicción de los que tienen una misión que cumplir sigue bregando por una justicia que les es negada en nuestro País.

Esperamos que el Señor le dé la fortaleza necesaria para que con su precaria salud pueda llevar adelante tan difícil misión.

Las madres, esposas, hijos/as y nietos/as de los Presos Políticos le desean el mejor de los éxitos. Fuerza Doctor, usted hace honor a la profesión. Nuestra asociación Pacificación Nacional Definitiva adhiere a esos deseos y se pone a disposición para colaborar, dentro de lo posible, en esa difícil tarea que lleva adelante el destacado abogado defensor.

Para quienes deseen leer las denuncias en forma completa, solo deben ingresar en los siguientes links:
Solo deseamos una solución integral al grave problema que ha planteado la justicia al aceptar juzgar a los Soldados de la Patria, cometiendo horribles “Aberraciones Jurídicas” de las que un día deberá rendir cuentas. Debemos recuperar el principio de que todos somos iguales ante la ley. Amnistía general y libertad a los Presos Políticos injustamente detenidos.



Sinceramente,
Pacificación Nacional Definitiva

por una Nueva Década en Paz y para Siempre

LOS JUICIOS DE LESA HUMANIDAD COMO “ARMA POLÍTICA”

Cualquier parecido con la Argentina… no es pura coincidencia, el esquema del poder para perseguir a quienes le molestan, tiene características similares a las nuestras: los acusan de supuestos crímenes de lesa humanidad ocurridos hace 40 años. Aquí el matrimonio Kirchner usó esa perversidad para ‘aniquilar’ a las Fuerzas Armadas, siguiendo lo establecido en el Foro deSan Pablo, allá el poder lo está usando para desembarazarse de quienes no piensan como él. También disponen de una justicia obediente que lleva adelante los juicios de lesa humanidad y la máxima pena es la condena a muerte, una vez cumplida ya no tiene retorno… acá los dejan morir de prisión.

La comunidad internacional deberá mirar con detenimiento esta forma de gobernar, abusando del poder mediante la venganza o la silenciación de la disidencia… es inadmisible decir que se vive en democracia, cuando se oprime a un sector de la población. La justicia doméstica no ofrece soluciones.

Sinceramente,

Pacificación Nacional Definitiva
por una Nueva Década en Paz y para Siempre




LOS JUICIOS DE LESA HUMANIDAD COMO “ARMA POLÍTICA”

por Emilio J. Cárdenas Ex Embajador de la República Argentina ante Naciones Unidas




Bangladesh es a la vez una nación vieja y un país joven. Su historia, si nos remontamos al antiguo estado de Banga, es realmente profunda, desde que tiene varios miles de años.

Gran Bretaña, como potencia colonial, la bautizó ‘Bengal’, en el siglo XVII. Luego, a mediados del siglo XX, fue denominada ‘Bengal Oriental’, después de la partición con India. Concretamente en 1947. Para enseguida cambiar otra vez de nombre y pasar a ser ‘Pakistán Oriental’, cuando se creara Pakistán, en 1956. Finalmente, en 1971, se independizó y desde entonces el país se denomina ‘Bangladesh’, que quiere decir ‘la tierra de los que hablan el idioma bengalí’.

Pese a que su población es étnica y culturalmente homogénea, políticamente Bangladesh está dividida en partidos que desde hace rato no se respetan, ni toleran entre sí, con tendencia a la arrogancia en el discurso y a la violencia en los hechos. El 83% de su población es musulmana y el 16% hindú.

Como sociedad, Bangladesh conoce el hambre y la pobreza y, por razones climáticas, es castigada con frecuencia por los desastres naturales. No obstante, en las últimas dos décadas, su situación social ha mejorado algo. La desnutrición y la mortalidad infantil han disminuido. Y al mismo tiempo han crecido los porcentajes de alfabetización y la expectativa de vida al nacer. En el conocido ‘Índice de Desarrollo Humano’ del PNUD, sobre 186 países analizados Bangladesh ocupa el lugar número 146, con 69 años de expectativa de vida al nacer y un ingreso per cápita promedio anual de apenas unos 1.785 dólares. Su población es de 150 millones de almas.

En lo económico, Bangladesh es, con China e Italia, uno de los mayores exportadores del mundo de prendas de vestir. En los últimos tiempos, algunos incidentes graves han demostrado sus tremendas falencias en lo que a normas de seguridad en el trabajo se refiere. Sin ir más lejos, el pasado mes de abril la caída de un edificio de una empresa dedicada a la producción de ropa dejó un saldo de horror: más de mil muertos, que quedaron de pronto atrapados o sepultados entre los escombros.

Un arma abusiva

En el escenario de la política doméstica, las cosas se están complicando y el gobierno ha comenzado a usar hipócritamente, las investigaciones de presuntos crímenes de lesa humanidad como ‘arma’ para perseguir a la oposición. Esto es abusar de los derechos humanos y utilizarlos con perversidad para intentar destruir a quienes disienten con el gobierno hoy encabezado por Sheikh Hasina, el líder de la ‘Liga Awami’.

El instrumento concreto de persecución utilizado a ese efecto es el ‘Tribunal de Crímenes Internacionales‘, una institución desprestigiada que, pese a su pomposa denominación, es –en verdad– un tribunal doméstico más.

Recientemente acaba de condenar a muerte a Salauddin Quader Chowdhury (foto), un legislador que pertenece al ‘Partido Nacionalista’ de Bangladesh, esto es a la oposición. El sentenciado fue acusado de haber cometido crímenes de lesa humanidad durante la guerra que terminara con la declaración de independencia respecto de Pakistán, en 1971. Hace más de 40 años entonces. Los crímenes por los que se lo condenara velozmente incluyeron las torturas y el genocidio. La prueba realizada no tuvo la contundencia necesaria y dejó muchas dudas flotando. El mencionado parlamentario es la séptima persona que recibe una condena del ‘Tribunal de Crímenes Internacional’ de Bangladesh.

jueves, 17 de octubre de 2013

VENEZUELA, EN ESTADO DE GUERRA PERMANENTE

por Ricardo Angoso

Desde que falleciera el máximo líder de la revolución bolivariana, Hugo Chávez, Venezuela se halla sumida en una profunda crisis de liderazgo que se proyecta sobre la economía, la vida política e incluso sobre un cuerpo social cada vez más dividido y polarizado. La falta de carisma del presidente venezolano, Nicolás Maduro, junto con un sinfín de errores cometidos por el sucesor que darían para un ensayo más prolijo, ha sido suplido por un permanente estado de guerra. El lenguaje utilizado por Maduro en sus discursos es absolutamente belicoso y agresivo, habiendo creado un clima en el país nada proclive al diálogo y a la resolución de los problemas y conflictos por la vía pacífica.

En la permanente búsqueda de un enemigo exterior, supuestamente aliado de la "burguesía parásita" del interior, el régimen tan solo trata de legitimar sus torpes acciones y ocultar una realidad social y económica que cada día que pasa es más calamitosa. El descontento se hace creciente en la ciudadanía, hastiada del desabastecimiento alimenticio, el alza de la inflación -con la consiguiente caída en el poder adquisitivo-, el azote de la criminalidad y la inseguridad, los cortes en los servicios básicos y el creciente caos económico. La inflación ya llega al 50% este año, los precios de los productos alimenticios están por las nubes y el dólar en el mercado negro se paga seis veces más que en la cotización oficial, fijada a 6,30 bolívares por cada unidad de divisa norteamericana.

Como señala la analista Marianella Salazar en su blog: "Se siente en el ambiente, en los mercados, en las colas para agarrar un carrito o pagar en un supermercado... en cualquier medio de transporte masivo, todo el mundo habla de lo mismo: de la incompetencia, del caos, del desastre de la economía, de la inflación, del colapso en el país. La gente tiene la convicción de que esta situación es insostenible y no puede continuar como está, que algo va a pasar y es inminente".

El clima político tampoco está mejor. Maduro incluso estudia aprobar una Ley Habilitante que le daría plenos poderes y evitaría que el país cayese en manos de los "enemigos de la patria" y el "imperio", en una clara referencia a los Estados Unidos. Fruto de esta estrategia delirante y del ambiente de confabulación que vive (padece) el país, tres diplomáticos norteamericanos fueron expulsados recientemente de Venezuela y el régimen volvió a acusar a los "gringos" de estar detrás de la "guerra económica" (¿?) que vive la nación.

Desde hace unos días varios programas de Telesur acusan a los Estados Unidos, con la ayuda de la oposición local, claro, de tratar de hacer con Venezuela lo mismo que hizo, supuestamente, la CIA con el Chile de Allende, es decir, socavar su economía para provocar la inestabilidad política y social y el consiguiente golpe de Estado. La tesis, demasiado manida y caduca tras el fin de la Guerra Fría, sigue sirviendo al régimen poschavista para amordazar a la oposición, perseguir a la prensa libre, endurecer el acoso a toda forma de disidencia y señalar como "apátridas" y "traidores" a todos aquellos que no comulgan con los ideales del sainete bolivariano. Por lo pronto, el canal de televisión independiente Globovisión ya ha caído en manos chavistas y ha dado un giro radical en favor de las proclamas oficialistas.

LA PARADOJA DE LOS VIOLENTOS




El exjuez español Baltasar Garzón fue condenado en España a 11 años de  inhabilitación por el Tribunal Supremo de esa nación. En un riguroso e implacable fallo ese alto tribunal de la Madre Patria lo encontró responsable de haber conducido arbitrariamente un proceso, por la restricción sustancial del derecho de defensa de imputados en prisión, “sin razón alguna que pudiera resultar mínimamente aceptable”.

Además, el ex juez Garzón está procesado por cohecho y  prevaricato, por haber desconocido el principio de irretroactividad de la ley penal y la ley de amnistía vigente en España, violando así principios liminares del derecho, también avasallados hoy por gran parte de los jueces federales argentinos, en consonancia con la Suprema Corte de Justicia.

Ese oscuro personaje es el niño mimado de la izquierda argentina, se le dio trabajo como asesor de la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara de Diputados de la Nación. También se le otorgó la residencia temporal por un año y renovable. El 29/11/2012, en el acto por el lanzamiento de una nueva etapa del plan de viviendas Procrear, la señora presidente de la nación, Cristina Kirchner, le entregó a Garzón su DNI.