viernes, 30 de noviembre de 2012

¿Buitres? ¿quienes?

MAURICIO ORTIN










En el año 2001 la Argentina declaró la cesación de pagos de su deuda pública. ¿Cómo lo hizo? No con la vergüenza propia del que procede indecorosamente sino en medio de una algarabía y festejo dignos de mejores causas.



El Congreso Nacional y casi toda la sociedad en su conjunto aplaudió a rabiar el hecho de mandar  “a cobrar a Magoya”, a los que habían confiado en el país comprándole títulos públicos (Es cierto que era otra época; pero, en mi barrio, los deudores seriales no tenían tanto descaro. Salían de noche, caminaban rápido y siempre con la cabeza gacha).


Apenas asumido, Néstor Kirchner negoció (léase, impuso) con estos deudores una quita del 75% de la deuda. Es decir, si habían prestado 100, se les devolvería 25. Era eso o nada.

Sucede que un país, no es como la empresa privada que, cuando quiebra, se le rematan todos sus bienes para pagar a los acreedores. Un país tiene, de hecho, impunidad para estafar porque no puede ser ejecutado judicialmente por una instancia superior. Salvo, como en el caso argentino, que hubiera convenido con la otra parte dirimir posibles futuros litigios en tribunales extranjeros.

Pero, aún así, tampoco ningún juez del mundo puede declarar, por insolvencia financiera, la caducidad de un estado-nación como si de un banco privado se tratara. Dentro de un estrecho margen puede, sí, embargar y/o incautar bienes a los efectos de resarcir a los acreedores.
Eso, justamente, es lo que pretenden los que, atraídos por las promesas del gobierno argentino, colocaron su dinero en bonos que emitió el país. Pues bien, como sabemos, el resultado fue la mayor estafa de la historia.


Lejos de ganar, los que confiaron en la Argentina perdieron el 75% de su capital. Esta estafa, récord mundial, es la del que el gobierno K tanto se ufana. Los llamados “fondos buitres” no son otra cosa que las acreencias de poseedores de bonos de deuda que no se acogieron a la negociación y que vendieron los derechos de cobro a terceros.

¿Por qué hacerlo gratis?

Es evidente que estos últimos persiguen un fin de lucro. ¿Por qué habrían de hacerlo gratis? Pero, además, ­quienes son “los buitres”! Es evidente que estos no surgen por generación espontánea; tienen su razón de ser en el hecho de que fueron precedidos por un “estado buitre” que embaucó a gente común (entre ellos muchos jubilados) que confió en él.


Chile, Uruguay, Noruega, Nueva Zelanda o cualquier país que honra sus deudas, no sufren acosos de “fondos buitres”. El gobierno argentino que ha saqueado y sigue saqueando el dinero de los ciudadanos depositado en las AFJP ¿Por qué no iba a proceder así con los poseedores de bonos de deuda?

No pagar ni un dólar, esa es la intención expresa de Cristina y, también del Congreso Nacional (que sacó una ley “cerrojo” para “los fondos buitres”), pero “a cada chancho le llega su San Martín (o su Griesa), reza el dicho. Es que, como sabemos, hay individuos a los que gente piadosa llama jueces, y jueces.


Ni Griesa es “apretable”, ni en los EEUU la Justicia se parece en algo a la caricatura que sufrimos los argentinos. Pero no sólo los que mal gobiernan; también, los argentinos de a pie somos responsables. Porque, cuando fueron por los bonistas no hicimos nada, es mas compartimos la alegría (cuando por los militares, los curas y los jueces, tampoco) y, ahora, aquí, a la vuelta de la esquina, están esperando por nosotros.

La decadencia no comienza cuando los gobernantes “buitres” llegan al poder, sino cuando nos da lo mismo que se queden o se vayan.

Fuente: http://www.eltribuno.info/salta/228579-Buitres-quienes.note.aspx