miércoles, 9 de enero de 2013

ALFREDO ASTIZ SOLO TENÍA 23 AÑOS


El día sábado 1 de diciembre de 2012 publicamos una dolida carta de Lucrecia Astiz, una de las hermanas del señor Capitán de Fragata (R) don Alfredo Astiz, en ella describía la situación de su hermano en la Guerra Revolucionaria/Contrarrevolucionaria que castigara a nuestro país en la década de los años 70(s).


El entonces joven oficial, solo tenía 23 años, y el grado de Teniente de Corbeta era parte de los eslabones más débiles de la cadena de mando. ¿A quién se le puede ocurrir que Astiz tenía capacidad de decisión?… su obligación era cumplir las órdenes impartidas por sus superiores, de no hacerlo cometía desobediencia o insubordinación. Además él, como todos, había jurado defender la bandera hasta perder la vida, él tenía sus ideales respecto a la Patria y convencido combatió con valentía al enemigo terrorista que pretendía alzarse con el poder del estado a través de la violencia. Todo lo demás es puro relato e imaginación de quienes fueron sus vencidos en el campo de batalla.

Recibimos una carta de una amiga de Lucrecia Astiz y pensamos que vale la pena difundirla.

Sinceramente,

Pacificación Nacional Definitiva
por una Nueva Década en Paz y para Siempre


Mi querida Lucrecia:

He leído conmovida tu sentida y desgarradora síntesis de los hechos, la cual me empuja a agregar reflexiones que brotan, quizás desenfrenadas, pero no por ello menos ciertas.

Tu hermano tenía 23 años, realizó entonces, siendo un chico una épica elección que le arrancó la vida. Cómo saberlo entonces... cómo desconfiar desde su inocente esencia de la mano que lo guiaba y lo llenaba de ideales y valores y además le daba de comer.


Ja... quien podía predecirlo...

¡Miserables verdugos! Alfredo tenía 23 años, era absolutamente espléndido: brillante , lindo , canchero, fino, culto, ganador, pero sobre todo con un coraje y una nobleza inconmensurables.

Quedaría feo de mi parte resumirlo como "aquello de lo cual muchos hombres carecen"

Alfredo no necesitó de la Patria ni de la Marina , más bien ellos necesitaron de él.

Alfredo no fue solamente víctima de los terroristas ni de la prensa: el fue combatiente en su campo, respetuoso de quién ofrece su vida como enemigo y como par, convencidos ambos de la razón de su causa.

En cuanto a los periodistas, son buitres mercenarios, nada les importa menos que la verdad, lo mismo les da un roto que un descosido mientras les paguen la boca.

Alfredo tuvo una inteligencia y unas pelotas descomunales, pero fue más grande aún su lealtad y su inocencia. Y que quede feo...

Lástima....esto lo perdió.

El brillante y admirable Capitán Alfredo Astíz fue en realidad una víctima de la pusilanimidad, la envidia y el silencio de las Fuerzas Armadas de la Nación, de sus superiores, de sus compañeros, de los ciudadanos cuyo sistema de vida defendió. Ellos fueron sus reales verdugos. Las otras eran legítimas.

Quiera Dios que la culpa no le de descanso a sus traidores, a quienes lo abandonaron, a quienes no lo reivindicaron.

El podrá mantener la mirada en los ojos y la frente en alto ante todo aquel que lo enfrente.


Cristina nos queda grande, no merecemos más.

Tampoco lo merecimos a él, le quedamos demasiado chicos.

A quienes lo saben y lo dicen, los abrazo desde el alma.

Alejandra Canale
Psicotraumatóloga
( Hija del Brig. Ator. Héctor Nicolás Canale, fiscal General del Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas , 1.986 - Fallecido abruptamente en extrañas circunstancias durante la investigación de esta causa)