lunes, 12 de octubre de 2015

LESA HUMANIDAD


Según el Estatuto de Roma, los crímenes de lesa humanidad son aquellos que implican un ataque generalizado y sistemático contra la población civil, comprendiendo actos como asesinatos, secuestros, y otros. En general, los grupos terroristas se organizan en verdaderos ejércitos cuyo objetivo final es la toma del poder y dirigen sus actos en forma generalizada y sistemática contra la sociedad civil, ejecutándolos contra personas que signifiquen de alguna manera un obstáculo para los objetivos de dichas organizaciones o cuyo ataque le sirva para atemorizar y disuadir de toda resistencia al cuerpo social. Como la mayoría de los estados tienen... como instrumentos de defensa a las fuerzas de seguridad y a las Fuerzas Armadas, éstas suelen ser blanco preferido del accionar terrorista por razones obvias. Es por estas razones que no cabe duda alguna que los crímenes cometidos por la organización "Estado Islámico" encuadran exactamente en la figura de "Lesa Humanidad".

En nuestro país la guerrilla de los 70 resumió sus intenciones en la frase del comandante en jefe del ERP, Roberto Santucho, en carta a su hermano Asdrúbal, Oficial de la misma organización: "Creo que para lograr la Patria Socialista vamos a tener que matar a no menos de un millón de personas".

Se entiende claramente así que la pretendida atribución exclusiva de crímenes de este tipo a los cometidos por el estado, -que de ninguna manera expresa el Estatuto de Roma-, constituiría para muchos un descarado fraude jurídico utilizado por sectores provenientes o simpatizantes del terrorismo, con el fin de tomar venganza y/o hacer buenos negocios. La prevaricación de jueces- el no hacer justicia o incumplir con principios de legalidad universales en forma deliberada -, es grave cuando se realiza para exculpar a un acusado; pero cuando se utiliza para condenarlo y enviarlo a prisión, es ciertamente imperdonable: con frecuencia equivale a un homicidio.

Tenemos la esperanza en que una justicia independiente proceda y castigue ejemplarmente a los culpables.

Santiago Floresa