viernes, 11 de noviembre de 2016

UN NUEVO MUNDO


Los imprudentes no miran el pronóstico y la tormenta los sorprende sin haber tomado previsiones. Los sabios se informan y se protegen de modo de tener alternativas ante el mal tiempo. Los poderosos cambian el clima. Bombardean las nubes o crean lagos artificiales de acuerdo a su conveniencia

Son distintas circunstancias y distintas actitudes ante  la adversidad.  Nos preguntamos ¿en cuál de esos perfiles se ubica la Argentina como sociedad? ¿Imprudente, sabia o poderosa?

La reciente elección en EUA que consagró como presidente a Donald Trump, nos sitúa claramente en el ámbito de los imprudentes. Nuestra Cancillería apostó sin necesidad  al triunfo la señora Hillary Clinton, candidata del partido Demócrata, y su inesperada derrota ha dejado a nuestro gobierno descolocado y desconcertado. Tozuda, la señora Malcorra no se privó de lamentar que no hubiera ganado su favorita  y nos hace preguntarnos porqué una nación que posee un excelente instituto de formación de diplomáticos y probados profesionales, improvisa al elegir a sus principales funcionarios en esa área.

Lo cierto es que más allá de nuestros desvelos, el triunfo de Donald Trump nos obliga a reflexionar acerca de las incipientes condiciones que plantea  un nuevo mundo en construcción. Un mundo en que  las maniobras mediáticas ya no pueden controlar la voluntad de electores que tienen sus propios medios de información directa  y que dejan desairados a analistas y encuestadores.  Lo demostró el resultado de esta elección aunque ya se había visto en el inesperado Brexit y, en el área local, con el triunfo de Cambiemos frente al aparato electoral del FPV. En este nuevo mundo, las estructuras políticas tradicionales se ven desbordadas por  el rechazo de las sociedades insatisfechas que castigan con dureza los rasgos de engaño y corrupción que antaño podían ser ocultados y tolerados. Finalmente, y en forma creciente, se percibe el retroceso de los procesos globalizadores en el terreno económico, el fortalecimiento de los nacionalismos, el rechazo a los  inmigrantes y la defensa de los mercados.

El señor Trump llega con  una agenda fuerte en estos temas y la capacidad de imponerla a partir de que el partido republicano controlará las dos Cámaras del Congreso de los EUA. El problema es saber si el nuevo presidente podrá imponer sus tiempos y deseos a su propio partido, pero eso ya es demasiada especulación.

Lo que debemos atender sabiamente para que las tormentas no nos desborden, es el cambio que muestran los vientos económicos  y sociales a la hora de diseñar nuestras políticas internacionales. Actitudes que entrañan concesiones  unilaterales como la ensayada en el Acta firmada con el Reino Unido respecto de la cuestión Malvinas, no solo son negativas sino también anacrónicas. Los tiempos de alineación y resignación pertenecen afortunadamente a un triste y superado  pasado.

En el ámbito local, las consecuencias de los años de destrucción “kirchnerista”, tanto en lo económico como en lo social, se hacen sentir y dificultan la recuperación esperada. Uno de los errores del actual gobierno fue  no enfatizar desde el inicio la gravedad de la situación encontrada, quizás por pretender crear un clima positivo y llamaron herencia a lo que era enfermedad. Los casos de flagrante corrupción ayudaron a sostener la paciencia social pero la situación se complicará si el año próximo no comienzan a verse síntomas claros de mejoría y si los numerosos juicios en curso a funcionarios corruptos  no terminan en condenas y confiscaciones. Si la sociedad llegara a entrever que hay una connivencia de políticos nuevos con políticos viejos para protegerse corporativamente de la ley o para especular electoralmente, las consecuencias serían catastróficas. Esperemos que no sea así por el bien de todos.

Una noticia positiva la constituyó la posición de los sindicalistas  no alineados en la izquierda, que tuvieron una actitud  conciliadora  y evitaron una innecesaria e inoportuna huelga general a pesar de tener variados motivos de queja. También es de destacar la colaboración de gobernadores  y sectores de la oposición, principalmente los que constituyen el Frente Renovador y algunos sectores del peronismo no “kirchnerista”, que permitieron la sanción del presupuesto y otras leyes importantes. Estas actitudes han contribuida a la gobernabilidad, ayudada por las actitudes conciliadoras del gobierno que evita frases altisonantes y choques frontales. Otro punto a favor lo marca el reconocimiento de errores y de los datos negativos de la realidad que antes se escondían. A eso contribuye mucho la labor del renovado INDEC, que ha ganado credibilidad  y que ya ha logrado que el FMI retire sus sanciones y observaciones a nuestras estadísticas.

El área en que el gobierno no termina de encontrar el camino es la continuidad de la interminable secuela de juicios y el financiamiento a organizaciones apologéticas de  las bandas setentistas que en su conjunto constituyen lo que bien se definió como “el  curro de los derechos humanos”. El Secretario  de Derechos Humanos sostiene que los juicios de lesa humanidad son un tema de la justicia pero al mismo tiempo se ufana de ser querellante en más de 200 causas. Eso es  incoherente. Su responsabilidad es directa al ignorar la violación de  los derechos humanos de los procesados, tanto en el abuso en el tiempo de prisión preventiva como en la permanencia en prisión de los mayores de 70 años  aquejados de graves enfermedades. 

Su última acción fue responder a una organización de abogados informando la cifra registrada de desaparecidos, que es largamente menor a  un tercio que los 30.000 alegados por las organizaciones de izquierda. Sin embargo, se ha permitido afirmar que esa cifra debe ser sostenida por ser “emblemática”. Desde que el actual gobierno ha asumido ya  suman más de 40 muertos entre militares  y miembros de las fuerzas de seguridad detenidos, mientras que los montoneros que cometieron atentados y asesinatos no solo están en libertad sino que ocupan cargos  públicos y no niegan su participación en las organizaciones subversivas. Sostener esta injusticia y estos abusos en el tiempo, puede preservar al gobierno de las críticas de la izquierda nacional e internacional pero no lo librará de la responsabilidad histórica de haber sostenido estas aberrantes situaciones sin darles solución.

Con la llegada del fin de año se acaba el período de gracia con que contaba el gobierno. El 2017 es un año electoral y no solo deberá comenzar la recuperación económica sino que la sociedad debe percibir que los grandes temas nacionales empiezan a ser atendidos. La inseguridad debe tener  una solución real. La inflación un freno sensible. Los cortes  y piquetes deben desaparecer de las calles. Las drogas deben dejar de circular.  Los juicios de hace 40 años deben dejar paso a una solución jurídica o política que abra el camino a la reconciliación. Los juzgados federales deben atender y dar respuesta a las innumerables causas de corrupción que nos han quitado la confianza en la política y los políticos.

Hay demasiados temas pendientes como para perder el tiempo. Hay un nuevo mundo que pide soluciones  y respuestas so pena de dejarnos desamparados e inermes ante las tormentas que se avecinan. El desafío está lanzado. Tenemos que estar a la altura de las exigencias de los tiempos que corren o quedaremos en el intento.

Buenos Aires, 10 de Noviembre de 2016

Juan Carlos Neves
Primer Secretario General

Nueva Unión Ciudadana