viernes, 28 de julio de 2017

OTRA HISTORIETA MILITANTE. La Cámara Federal Penal


La Cámara Federal Penal fue creada en 1971, por Ley 19.053, promulgada por el Gral. Lanusse, destinada al juzgamiento de los delitos de terrorismo dado que los juzgados federales estaban desbordados e impotentes para hacer frente a la violencia armada que se había asentado en el país por parte de los terroristas entrenados, financiados y armados en Cuba y URSS, o sea “los jóvenes idealistas” cuyo objetivo era implantar en Latinoamérica el “paraíso comunista”.

La Cámara constaba de tres salas, integrada cada una por tres jueces de calificadas condiciones, independencia y amplia formación jurídica. El Dr. Smart era uno de los jueces de la Sala 2.

Fueron juzgados los terroristas en un marco de absoluto respeto a la defensa en juicio, condenando a quienes se les probara los delitos imputados, liberando a quienes cuya responsabilidad no se hubiera probado.

Desde el 15 de julio de 1971 al 15 de Mayo de 1972, se instruyeron 3392 causas, en 197 se declaró la incompetencia, 660 se encontraban en trámite, en 2151 se había dictado sobreseimientos por autores ignorados, en 208 los sobreseimientos se dictaron a los imputados o procesados, y 176 pasaron a la instancia de plenario que terminaron 70 con sentencia condenatoria, 25 declaradas la incompetencia, 7 sobreseimientos provisionales, 3 definitivos, 2 rebeldías y 69 en trámite.

Fue así que los condenados terminaron en prisión en los penales de Villa Devoto (no muertos, asesinados ni tirados al río como fabulan los militantes, los ignorantes y los políticos interesados en tergiversar la historia).

El Gral. Lanusse había decidido pacificar el país combatiendo y juzgando a la guerrilla para entregar así el poder en elecciones libres.

Juan Manuel Abal Medina, anuncia que ha logrado la libertad para los presos.
“Los compañeros combatientes” estaban nuevamente en la calle



Cumplido su objetivo, el 25 de Mayo de 1973 entregó el mando al Presidente electo Dr. Cámpora quien la misma noche de su asunción ordenó al novio de su hijo, Dr. Righi, Ministro del Interior, abrir las cárceles y liberar a los criminales asesinos terroristas traidores a la patria con la lógica consecuencia del reinicio del baño de sangre de inocentes.


Poco tiempo después, y como lamentable consecuencia, asumió la Junta Militar que pedía la sociedad ante el caos que vivía la República. Y viene al caso recordar a Balbín y demás líderes políticos, periodistas e intelectuales con su reclamo al Gral. Videla para tomar el poder tambaleante de Isabelita, la bataclana de Panamá City, antecesora en tres décadas de la exitosa abogada e inigualable arquitecta egipcia.


Año después, derrotada la guerrilla y entregado el Poder al Presidente electo, o sea el defensor de terroristas Dr. Alfonsín, se desarrolló el juicio a las juntas. Y el mismo Tribunal que las juzgó, expresó los siguientes conceptos sobre la eficacia de la actuación de la Cámara Federal Penal: “ … a partir de 1970 los distintos gobiernos de la Nación Argentina dictaron normas tendientes a hacer más efectiva la defensa del país contra el flagelo terrorista … dirigidas a reprimir con rigor creciente la actividad subversiva, salvo un momentáneo eclipse operado en el curso de 1973 … durante este año, por razones políticas que no corresponde a esta Cámara juzgar, se dictó la ley de amnistía 20508, en virtud de la cual obtuvieron su libertad un elevado número de delincuentes subversivos – condenados por una justicia que se mostró eficaz para elucidar gran cantidad de crímenes por ellos perpetrados – cuyos efectos, apreciados con perspectiva histórica lejos estuvieron de ser pacificadores”.

Es decir que los mismos jueces que juzgaron a la Junta Militar reconocían la eficacia de los “distintos gobiernos a partir de 1970” y por el contrario que la medida del Presidente Cámpora de “liberar” a los terroristas tuvo efectos que “lejos estuvieron de ser pacificadores”.


Esos mismos “jóvenes idealistas” que fueron liberados y rearmados reiniciaron el Tour de Sangre y traición a la Patria que todos sufrimos, una de sus primeras víctimas fue justamente un juez de dicha Cámara, el Dr. Jorge Vicente Quiroga, quienes estos “valientes” acribillaron por la espalda al salir de su despacho.

Sería interesante y provechoso para la República que en las instituciones educativas se enseñe la historia real vivida en el último medio siglo en lugar de lavar cerebros con cuentos de militantes “émulos de Robin Hood”

De esa forma seguramente el “curro de los derechos humanos” caería por su propia falsedad sin necesidad de esperar eternamente el arribo de un funcionario con la honestidad y valentía necesarias para ello.

Juan Manuel Otero


NOTA: Las imágenes y destacados no corresponden a la nota original.