He leído en La
Nación del 23/03/12 una nota titulada “Tras las huellas de una historia
sin final” del periodista
francés Philipppe Broussard. Traza en ella un panegírico de la joven
franco-argentina Marie-Ann Erize,
modelo profesional integrante de la organización terrorista Montoneros, quien
fuera abatida en Octubre de 1976.
Al respecto me permito comentar algunos aislados pasajes que, sin
desmerecer en modo alguno la calidad del trabajo, denotan mínimamente o un
desconocimiento de la verdadera trama de los hechos, o una subyacente toma de
posición del autor.

Omite absolutamente el Sr.
Broussard mencionar las inocentes víctimas del terrorismo ni el calvario de
sus familiares para quienes aún no ha llegado la justicia ni el reconocimiento.
Intente, si le parece, acercarse a ellos. Seguramente tendrá material para otro
libro.
Es que vivimos, como gráficamente describe Pilar Rahola, bajo la “mirada
tuerta” de la historia y yo agregaría bajo
la mirada ciega de la justicia.
También remarca el escriba que se vivía una “época de utopía y de violencia”. Y esta simple opción, parecería
indicar una estanca división que imagina un único enfrentamiento: por un lado
los utópicos ideales de aquellos “jóvenes
maravillosos” y por el otro la “violencia”
irracional de la represión. Así de simple.
Señor Brossard, deje la comodidad bucólica
de lado, no fue así la historia. Y dada su profesión y reconocida capacidad lo
invito a investigar, por ejemplo, los últimos meses del Padre Mujica, quien siendo integrante de Montoneros, realmente
obraba en las villas a favor de los desposeídos.
Iniciados los ’70, y a raíz de los excesos, comenzó a tener una
actitud crítica hacia la organización y como consecuencia tomó distancia de sus
líderes (Abal Medina, Firmenich, Ramus, etc.), finalmente el 7 de diciembre de 1973 expresó
públicamente su postura “Hay que dejar las armas para empuñar los
arados”.
Cinco meses después caía acribillado por las mismas armas que
pretendía cambiar por arados.
Investigue Sr. Brossard,
se llevará más de una sorpresa.
Juan Manuel Otero
No fue "abatida", está DESAPARECIDA.
ResponderBorrarEspero que la indigencia intelectual del que escribió este "articulo" no le impida comprender la diferencia entre ambos términos.
Así les va muchachos. Son su peor propaganda.
En toda guerra hay heridos, muertos y desaparecidos. Todos son víctimas, de ahí el horror de la guerra.
ResponderBorrarEn el "artículo" dice ABATIDA ¿Si la "abatieron", adónde está su cuerpo?
ResponderBorrarDurante el PRN estaba vigente la pena de muerte, prefirieron actuar el forma clandestina. Optaron por el asesinato y la desaparición forzad de personas. Lo están pagando y van a seguir pagando.
¿Cuantos piensan juntar el próximo 5 de octubre?
La justicia está actuando en este caso y deberá expedirse al respecto.
ResponderBorrarSería mucho más justo si también se juzgara a los responsables de abrir la "Caja de Pandora"... los "jóvenes terroristas" y el país pudiera acceder a una VERDAD, JUSTICIA y MEMORIAS COMPLETAS, no parcializadas como se hace actualmente.