Hoy hace cuarenta y
tres años de la defección cobarde de la clase política argentina y del error
garrafal cometido por nuestras Fuerzas Armadas, error por el cual hoy pagan con prisión aquellos que,
parafraseando a Ernesto Sábato, “no
tenían nada más que un brazo que empuñara el sable para defender a la patria y
un corazón para ayudarse a enfrentar la muerte”.
Eso es hoy, historia.
Historia cuya realidad fue una increíble relación de actos heroicos y muertes
ejemplares: Cáceres, Berdina, Luna, Moya y tantos más a los que hoy tratan de
tapar con el recuerdo espurio y la compensación económica de los apátridas que
dejaron sus huesos en esta tierra a la que querían conquistar.
Aunque los escribas
mercenarios lo nieguen, esto fue una guerra civil, quizás la peor clase de
guerra que un soldado puede soportar, pero también es, a posteriori, una larga
conexión -porque nada de esto ha terminado- de agachadas vergonzantes y
arreglos ilegítimos hechos en función de una justicia que trocó su nombre por
el de venganza.
El desconocimiento de
como se hacía este tipo de guerra, guerra sin tiempo, ha hecho que hoy,
cuarenta y tres años después, la venganza internacional, llámese izquierda
pura, socialdemocracia o iglesia “popular
y militante” con el concurso de colaboracionistas vernáculos -jueces,
políticos, empresarios y obispos- y con el silencio de una sociedad civil
cobarde que desde 1983 busca hacerse perdonar sus pedidos de horca y degüello
para los terroristas, caiga sobre aquellos que vencieron a la subversión todo
el peso de leyes tergiversadas al amparo de la violación de la Constitución
Nacional.
Nada ha cambiado,
seguimos con “el curro de los derechos
humanos”, a los que les hemos agregado el estúpido ritual de tirar flores
al río como una exaltación de la violencia de la que no se puede hablar.
Mientras tanto, las víctimas del terrorismo son lágrimas que no se han secado
porque la venganza las ha relegado al olvido.
Hoy es 24 de marzo y
como desde hace treinta y seis años volverán a salir los carroñeros de siempre -que
los hay en todos lados, pero muchos, dentro del gobierno- a hacer su faena de
la mano de la desmemoria, la cobardía y la complicidad de los argentinos.
Jose
Luis Milia
Non nobis, Domine, non nobis. Sed Nomini tuo da gloriam.
Comparto el ciento por ciento las palabras publicadas. Rindo homenje a todos aquellos que lucharon contra el terrorismo apátrida, haciendo posible la vida de nuestros hijos y el nacer de nuestros nietos. Hoy es el día en que nuestras FFAA ofrendaron sus vidas para salvarnos de la izquierda comunista.
ResponderBorrarAdalbero A Clifton Goldney
DNI N°5222051