lunes, 8 de agosto de 2011

La Muerte de un Soldado



COMUNICADO DE AFYAPPA NRO 40
Hoy 8 de agosto a las 13:45hs, murió en el Hospital Militar el Teniente Coronel Julián Corres.
Pedimos oraciones por su eterno descanso y por su familia, para que Dios les de las fuerzas necesarias para sobrellevar su dolor.
El Teniente Coronel Corres hacía más de tres años que estaba ilegalmente detenido por haber combatido al terrorismo.
Fue jefe de mi marido en Río Gallegos, un gran soldado pero sobre toda una excelente persona.
Esta mañana antes de ir a visitarlo al Hospital Militar, pasé por el Estado Mayor y le dejé una carta al “General Pozzi”.


Señor  Luis Alberto Pozzi:
Lamentablemente no le puedo poner delante de su nombre, general, ya que no se lo merece, por haber abandonado a todos los soldados que combatieron al terrorismo en la década del 70, por órdenes de la institución que usted preside.
Por medio de esta carta le quiero avisar, si es que ya no se enteró, que en el Hospital Militar se está muriendo el Teniente Coronel Corres.
El Teniente Coronel en la década del 70 era subteniente, tenía 22 años y el ejército lo mandó a infiltrarse en las organizaciones terroristas. Después de más de 30 años le llega una causa por haber cumplido  órdenes de la institución, la misma institución que hoy le da la espalda.
 Hoy con 58 años de edad, se está despidiendo de su familia, está conciente de todo.
Gracias a Dios terminó su lucha en la tierra como un gran soldado, ofreciendo todo su sufrimiento a Dios.
Siempre estuvo acompañado de sus  familiares y amigos, jamás lo dejamos solo.
En estos casos siempre recuerdo, como esposa de militar, cuando los generales y oficiales jefes en sus discursos hablaban de la familia militar, ¿todavía lo siguen haciendo?,¡cuánta hipocresía!

Sinceramente siento vergüenza por todos ustedes, ¿tanto les gusta el poder? ¿Tienen miedo de pasar a retiro y cobrar menos? ¿Dónde quedaron sus principios y valores?
Ya son más de 140 los muertos en cautiverio y usted no hace nada, mira para otro costado, por lo tanto es  cómplice de todas esas muertes.
Aunque me cueste, voy a rezar por usted para que Dios le de la fortaleza que necesita para ayudar a su gente.


Recuerde, hoy le toca al Teniente Coronel Corres presentarse ante Dios, mañana nos va a tocar a nosotros y le puedo asegurar, que nos vamos sin nada, sin dinero, sin puestos importantes, nos vamos desnudos como llegamos…Nosotros todavía estamos a tiempo de reparar nuestras malas acciones.

María Cecilia Pando.

Pozzi... ¿donde está?

domingo, 7 de agosto de 2011

Arriba el espíritu... hoy es la 4ª revolcada electoral

¡Parlantes bien fuertes!

¿Son Gente con Swing o son Agentes del Terror?

La “Gran Fito” contra los porteños es que le daban asco por ser gente egoísta. Gente si swing…

Seguramente el poder K y sus seguidores son “gente con swing” grueso error del cantautor devenido en columnista del panfletario Página 12, “su gente con swing” no da asco, son de terror… Les dejamos un afilado artículo de Carlos Manuel Acuña.


06.08.2011 | Política | Por: Carlos Manuel Acuña

EL FRACASO DEL “MODELO”
Por Carlos Manuel Acuña para el Informador Público

Ha llegado el momento para afirmarlo con mayor contundencia: el “modelo” ha fracasado. Si bien son numerosas las señales indicativas de esta afirmación, elegiremos las más expresivas y, sobre todo, aquellas que dibujan un mal presagio para el escenario político, presagio peligroso y alarmante por lo que vamos a decir enseguida. Como uno de los males de la época consiste en privilegiar las definiciones materiales y entre ellas las económicas, iniciaremos nuestras reflexiones con una síntesis de éstas últimas. Lo haremos con la prevención de que, gane quien gane las elecciones, las correspondientes medidas que tendrán que adoptarse inevitablemente contendrán, inexorables, una carga de notable incidencia social. A ese peligro nos referimos.

¿Lo sabrá Ricardo Alfonsín, que aceptó a un economista para que lo acompañe en la lista como candidato a vicepresidente? Es posible, pero no lo dice con precisión. Entre quienes tienen posibilidades ciertas de resultar electo, sí lo hace Eduardo Alberto Duhalde y, para que no quede lugar a dudas, añade a sus mensajes las inquietudes concurrentes por la inseguridad que se extiende, el avance de la artificial y cada vez más corta “cultura del no trabajo” o el rechazo a la amenaza por los proyectos latentes para liberar el consumo de la droga.


En realidad son tres las candidaturas con posibilidades. Las ya mencionadas y, todavía, la de Cristina Fernández de Kirchner. Pero vayamos por partes. En coincidencia con los plazos electorales, el kirchnerismo se encuentra abocado a agotarse en una carrera para ganarle a la explosión que ya tiene la mecha encendida y que se ha anticipado con estallidos todavía menores, si los comparamos con lo que se avecina. Primero Jujuy, luego Tucumán y ahora con amenazas en el conurbano, la sociedad argentina debe prepararse a recibir los estruendosos resultados del famoso “modelo” que se agota. Los subsidios por más de 15 mil millones de dólares hacen imposible a cualquier economía que debe quitarles a los jubilados los recursos que les pertenecen para concretarlos en el tiempo y cautivar votos que, pese a todo, se muestran esquivos. Con las reservas genuinas del Banco Central -que no son las que se informan y apenas superan los 10 mil millones de dólares-, con las variables del costo de vida alteradas para llegar a los comicios, con una política basada en el consumismo para engañar a la tranquilidad pública, con las exportaciones agropecuarias limitadas por razones carentes de lógica, el futuro ofrece una certidumbre: el agotamiento y las consecuentes medidas para recomenzar de nuevo. Todo esto dentro de un marco externo severamente alterado, con ajustes en las principales economías y medidas que son las inversas a las que hasta hoy, sigue el gobierno kirchnerista.


Esto deberá cambiar y podemos decir que no son pocos quienes evalúan los ajustes que dejará el kirchnerismo como herencia o que deberá adoptar Cristina si se produce el milagro de un triunfo ajustado, por pequeño que sea. Ese ajuste se dará en todos los órdenes: impositivamente, con una reducción drástica del gasto todavía desatado e incluso -léase con detenimiento- una posible devaluación y una baja compulsiva de los salarios. Por decirlo brevemente, un enfriamiento de la economía con una paralela e inevitable convulsión social. ¿Esto ha sido buscado expresamente? ¿Forma parte del pensamiento íntimo del dominante maoísta Carlos Zannini? ¿Integra las recomendaciones de Ernesto Laclau y Chantal Mouffe, los sociólogos preferidos de Cristina?

El verdadero poder en las sombras, Zanini

Es difícil contestarlo, pero lo cierto es que ése es el camino buscado.

Ahora los hechos de Jujuy demuestran que fueron planificados hace bastante tiempo atrás. Registran la presencia de elementos bolivianos y desconocidos que intervienen con su activismo armado. Contenida la información mediática, la realidad es tan grave que la invasión del aeropuerto provincial y los cortes de ruta tienen alteradas las comunicaciones internas en Jujuy, a lo que debe agregarse la limitación impuesta a las informaciones. Para colmo, la Casa Rosada le pidió ayuda a Milagro Sala para superar la situación. Algo así como si en los setenta, se hubiera recurrido a Santucho, Firmenich, Kunkel o Verbitsky. Otro dato expresa con elocuencia lo que sucede. El gobierno local dispuso la expropiación de tierras para levantar viviendas, pero el caso es que el ingenio Ledesma ya había donado años atrás una superficie apta para levantar barrios que nunca se iniciaron o quedaron congelados o a medio hacer. ¿Esperaban un acuerdo para extender también allí a la estafa del proyecto de las Madres de la Plaza de Mayo? Es posible, pero las familias del personal policial jujeño que figuraban como adjudicatarias de las viviendas aún sin techo y apenas con paredes, decidieron ocuparlas. En consecuencia, el gobernador Barrionuevo no controla la situación, no puede dar órdenes y el gobierno central, paralizado, no atina a intervenir la Provincia. La primera y más directa consecuencia es la extensión artificial del conflicto a Tucumán, donde se repite una idéntica argumentación para avanzar en el descalabro social. Alperovich reprime con violencia pero hay grupos que resisten armados. Hace tiempo hablamos aquí de anarquía pero, objetivamente, aún falta para que se pronuncie con amplitud.


Muchas veces se habló de esta posibilidad, que no se dio en los setenta, cuando la población reclamaba y apoyaba la intervención militar. Lo primero que hizo el alfonsinismo primero y el kirchnerismo después fue destruir a las Fuerzas Armadas, suprimir la autoridad policial, eliminar los aparatos de inteligencia internos y alterar los Códigos Penales -un viejo sueño del ministro Zaffaroni- para, simultáneamente, no dar solución a los problemas básicos de los sectores más necesitados, alimentar las divergencias, mentir sobre el pasado revolucionario y alentar a las organizaciones que lo defienden. ¿Casualidad, intencionalidad o simple ineptitud?


Por cierto hay respuestas que hoy dejamos a cargo de nuestros lectores, aunque hay más elementos para alimentarlas. Hace un par de días -tal vez tres-, desde los sectores piqueteros creados y pagados por el kirchnerismo se iniciaron presiones sobre el gobernador de Buenos Aires, Daniel Scioli, con algunos nombres y apellidos: D’Elía y Pérsico, entre otros, para que disponga la “inmediata expropiación de un millón de lotes en el Gran Buenos Aires para viviendas”. ¿Expropiación o incautación? ¿Tierras fiscales o privadas? ¿Una simple alteración de la tranquilidad pública o un instrumento para incorporar contenido doctrinario a la contienda electoral? ¿O tal vez otra extensión de los planes de Hebe Bonafini y Sergio Schoklender, amparados oficialmente para utilizar una estructura que no ha sido desmantelada?


Todo es demasiado serio para continuar sólo con preguntas que requieren una contestación inmediata y contundente. Hasta ahora, los primeros resultados electorales descalabraron las expectativas del oficialismo, que insiste con la cantinela de que “Cristina ya ganó”, pese a que hasta ahora Cristina perdió. Las miradas están puestas entre los principales candidatos. Hay conversaciones reservadas que se desarrollan mientras la mayoría de los políticos callan. De todos modos, dejamos pendientes unas inquietudes adicionales. ¿Se reformará el sistema político...? ¿Habrá decisión y firmeza para reconocer la realidad y enfrentarla...? ¿Se presentará finalmente Cristina a las elecciones...?


¿Hasta cuando el silencio?

El 29 de Junio planteamos este tema, que ahora publica La Nación a través de un nuevo artículo escrito en su editorial del día de la fecha. Cada día son más las voces que se alza contra el atropello que diariamente sufren nuestras Fuerzas Armadas… Nos preguntamos ¿Quieren cumplir acabadamente con el objetivo de la indefensión nacional? ¿Hasta cuando la sociedad soportará en silencio este aniquilamiento de una de las instituciones fundamentales de las repúblicas?


Desde el regreso a la democracia se viene atacando sistemáticamente a las Fuerzas Armadas, ese ataque no tiene otro objetivo que su degradación como instituciones. Ya no podemos permanecer callados ante esa flagrante acción destructiva… tampoco lo pueden hacer las mujeres del personal de las Fuerzas Armadas, pero el poder de turno pretende amedrentarlas a través de truncar las carreras de sus esposos.

Un tema más para sentir el dolor de la vergüenza ajena o propia.


Editorial II

Nueva discriminación

No puede impedirse el ascenso de un oficial porque su esposa haya manifestado ideas distintas de las del Gobierno

Se han repetido en estos años los casos de postergación de ascensos y de pases a retiro de oficiales de las Fuerzas Armadas en razón de sus apellidos o también por manifestaciones de sus cónyuges.

El hecho es que la Junta de Calificaciones de la Armada había propuesto el año pasado el ascenso al grado inmediato superior del capitán de fragata Marcelo O. Toulemonde. La recomendación había superado la clarificación sobre la ausencia de responsabilidad del oficial en la avería de un buque hidrográfico. Sin embargo, el Ministerio de Defensa decidió, de acuerdo con lo manifestado en una carta de lectores publicada en este diario el 4 de junio del corriente año por el propio secretario de Estrategia y Asuntos Militares, Alfredo Forti, que "este ministerio no considera que el capitán Toulemonde cuente con la idoneidad profesional requerida para el ?desempeño de las funciones de responsabilidad que demanda el grado de oficial superior, ya que fue probadamente negligente en el ejercicio de funciones correspondientes a su grado actual".


El burócrata de turno, Forti

Hay un hecho que parece explicar esta particular situación. Durante un acto realizado en 2007, en el que recibían su sable dos hijos del capitán Toulemonde, y cuando la presidenta Cristina Kirchner hacía uso de la palabra, la esposa del capitán, Mónica Liberatori, preguntó en voz alta "¿Y Larrabure?" Luego del acto, el jefe de Inteligencia de la Armada le comunicó a Toulemonde que habían identificado a su señora como la persona que hizo la pregunta. En razón de ello, se le ordenó al oficial presentarse ante el almirante Godoy para recibir una sanción, lo que efectivamente ocurrió. La sanción se fundamentó en "no controlar debidamente a su señora esposa respecto de las normas a seguir, dando lugar a que las incumpliera en una ceremonia de entrega de espadas a oficiales de las tres fuerzas con motivo de sus egresos, la cual era presidida por la señora comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas".


El Capitán Toulemonde y su esposa Mónica

De esto se desprende que las esposas de militares deben contar con la autorización de sus maridos para poder expresarse, sea que cumplan o que alteren reglas protocolares. Sería interesante saber qué piensa la Presidenta de esta regla frente a su permanente preocupación por la igualdad de género. De la misma forma habría que preguntar cuál debería haber sido la reacción inmediata del Instituto Nacional Contra la Discriminación (Inadi) frente a este episodio, que debería haber conocido por la vía oficial. Pues bien, no hubo reacción y este organismo sólo respondió con el silencio ante la posterior denuncia efectuada por la propia señora del oficial afectado.

Sería también de interés saber si ¿la reacción y la sanción hubieran ocurrido si la expresión de viva voz hubiera tenido un signo afín a la sesgada visión oficial sobre la dramática historia de los años setenta? Sin duda el nombre del coronel Argentino del Valle Larrabure expone por sí solo todo lo que esa visión oficial no quiere recordar. La diputada Patricia Bullrich ha presentado un proyecto de resolución en la Cámara de Diputados de la Nación, pidiendo informes sobre este episodio. Es importante que sea aprobado y que se comience a poner coto a estas graves arbitrariedades.


El Coronel Larrabure continúa brindándoles batalla

miércoles, 3 de agosto de 2011

La preservación de las instituciones, deben ser defendidas por todos... especialmente sus integrantes

Uno de nuestros socios fundadores, nos acercó hoy una “joyita” de archivo… se las dejamos más abajo de nuestros comentarios.


¡Qué memoria flaca tenemos los argentinos! Seguramente al leer nuevamente esta nota, más de uno sentirá el sabor amargo de la injusticia, del engaño, de la mentira, de esos jueces probos que supo tener la República Argentina y que hoy parecen ausentes de los estrados.

¿Qué podíamos esperar de un aspirante a tan alto cargo que en la sesión de aprobación de su pliego en el Senado de la Nación, descargó la responsabilidad de no haber cumplido con el requisito de sus declaraciones impositivas en su contador?

¿Qué podíamos esperar de un juez que tiene como asesor a un ex convicto que pasó 13 años en prisión por habérsele probado una larga lista de secuestros extorsivos, y que fue indultado en 1991? El Dr. Jacobo Isaac Grossman asesor, socio y amigo del Juez de la CSJN  Dr. Zaffaroni reunió en 1973 a un grupo de delincuentes y los lideró conformando una banda de secuestradores que se dedicaban a sustraer menores de familias adineradas, cobrando por su rescate cuantiosas cifras.

·        Las crónicas de la época establecen que Grossman había afianzado relaciones con grupos guerrilleros que le señalaban cuáles eran las familias con poder adquisitivo alto, para que efectuara sus raptos.

·        Si bien la actividad de Grossman y sus cómplices no reportaba materialmente ni organizativamente a los grupos guerrilleros, su actividad puramente delictiva colaboraba con el fin de sembrar el terror, y por eso lo ayudaban.

¿Qué podíamos espera de un juez que siempre descarga la responsabilidad de los errores o cosas mal hechas en terceros? La primera versión del Dr. Zaffaroni apuntaba a la responsabilidad de alquilar sus departamentos en la Inmobiliaria –que no otra cosa que una entidad intermediaria- y que no le habían avisado de nada.

·        Según publica el diario Libre, el encargado de tramitar los alquileres de las propiedades del magistrado se llama Ricardo Montivero, tiene 65 años y figura ante la AFIP en el rubro "asesoramiento, dirección y gestión empresarial". De acuerdo a esa publicación, el domicilio de Montivero es el mismo que el de Zaffaroni, que vive en una casona del barrio de Caballito. "Es quien hace todas aquellas cosas que Zaffaroni no le gusta o no puede hacer, desde las compras en el supermercado, hasta firmar los contratos y administrar sus cosas", indicó a revista Noticias un amigo muy cercano al juez.

Como expresa un conocido abogado en el párrafo final de su carta elevada en la fecha a la Corte Suprema de Justicia de la Nación y referida al Dr. Zaffaroni:

“No es el principio de inocencia el que está en juego, es el prestigio de esa Excma. Corte ante la opinión pública el que está gravemente comprometido”.

No nos interesan los escándolos en los que se mete solo el Dr. Zaffaroni, nos interesa la preservación de las instituciones y la justicia merece ser preservada como la mejor de las instituciones republicanas, ella debe garantizar la igualdad ante la ley y la objetividad al administrar ese bien sagrado.

"Estuve frente a frente con él, encañonado"

Una víctima lo identificó por LA NACION 
Douglas Roberts fue secuestrado por Grossman en 1974 
Su cuñado, que pagó el rescate, escribió una carta a LA NACION 
Sorpresa, indignación y desazón 

Jueves 09 de octubre de 2003 | Publicado en edición impresa


Alejandro T. Watts Bollini vio el rostro de Jacobo Grossman en las fotos tomadas a Eugenio Zaffaroni durante su exposición del lunes último ante la Comisión de Acuerdos del Senado, que publicó LA NACION, y reaccionó con asombro. El fue quien entregó en 1974 el maletín con dinero que los secuestradores pidieron para liberar a su cuñado, Douglas Roberts, un ex directivo de la empresa Pepsi Cola en la Argentina.

Escribió el siguiente texto para la sección Carta de lectores de LA NACION, con su firma, su documento de identidad, número 93.183.301, su dirección y su teléfono.

"Me siento enormemente sorprendido al ver sentado junto al Dr. Zaffaroni junto al Dr. Jacobo Isaac Grossman (LA NACION, 7/10/03). A este último, que es ahora asesor de un futuro miembro de la Corte Suprema de Justicia, mi persona haciendo de mensajero tuvo que entregarle en mano, amenazado a punta de pistola, el dinero exigido a Pepsi Cola Argentina SA para rescatar a uno de sus directores, en enero de 1974. El Dr. Grossman, en ese momento Sr. Grossman, junto con otro de sus compañeros, fue tomado prisionero, pero al poco tiempo liberado de este delito", recordó.

"Años más tarde leí en la revista Gente del 28/02/91 la trayectoria violenta que había seguido, así como su vinculación con el Dr. Zaffaroni. El secuestro al que yo me refiero sucedió hace casi 30 años; no guardo rencor, pero estos acontecimientos me recuerdan el calvario que vivieron, durante el mes que duró el cautiverio, mi cuñado, mi hermana y mis sobrinas, apenas adolescentes; y me produce un sabor amargo de desazón y de indignación el imaginar posiblemente sentado cerca de los estrados de la Justicia a este ciudadano", concluyó.

A centímetros
En diálogo con LA NACION, Watts afirmó que reconoció al allegado de Zaffaroni: "Estuve frente a frente con Grossman. Lo vi porque tenía su rostro a 40 centímetros del mío, junto a otros dos que me tenían encañonado. Todo esto lo declaré ante la justicia de San Isidro, pero él tenía siete abogados trabajando, algunos muy vinculados al general Perón", sostuvo.

Roberts evitó hacer comentarios "por pedido de la familia", según sostuvo.

Pero se refirió a su secuestro: "Luego de aquello me tuve que ir del país. Ahora, cuando lo veo a Grossman, veo que por algo pasamos los últimos 30 años que pasamos".

Los secuestradores pidieron 5 millones de dólares para liberar a Roberts. "Mi cuñado fue secuestrado el 3 de enero de 1974. Después de las negociaciones que llevó adelante la propia Pepsi Cola, cuando hubo que pagar el secuestro, los secuestradores me eligieron para que hiciera el pago", comentó Watts. "Entregué el maletín y luego de la captura de la banda se rescató al menos una parte del dinero", recordó.


Hasta el 9 de agosto puede votar en nuestra encuesta. Gracias

lunes, 1 de agosto de 2011

¡Una imagen vale más que mil palabras!

Si perseveramos lograremos lo que tanto ansiamos:


Basta de atropellos a las personas, a las instituciones,
Estamos hartos de tantas mentiras, corrupción, injusticias,
inclumplimiento de la ley por sobre todas las cosas,
solo queremos verdad, memoria, justicia y reconciliación.

domingo, 31 de julio de 2011

Nunca es tarde... aún estamos a tiempo


Desde el inicio de nuestra Asociación Civil Pacificación Nacional (en trámite) hemos tenido una prédica constante de la necesidad de la “Igualdad ante la ley”, la “Inmediata libertad de los miembros de las Fuerzas Armadas, Fuerzas de Seguridad y Civiles que combatieron y vencieron al terrorismo” y el “Reconocimiento y reparación de las Víctimas del Terrorismo en la Argentina, estos tres derechos han sido sistemáticamente violados y olvidados por el poder de turno.


Ahora que en la República Argentina, se respira un aire de generalizada esperanza de terminar, por medio del voto, con el poder manipulador, crispado, totalitario que supo torcer la historia, la moral y la ética de la mayoría de la población… se empiezan a escuchar y leer otros comentarios, frutos de la vergüenza adormecida. Pero no importa, no es tarde para corregir un error… aún estamos a tiempo de salvar a la República.

La Paz y la Concordia son dos bienes fundamentales que debemos conquistar y consolidar, para que juntos como Nación logremos un futuro mejor. Les dejamos el editorial de La Nación en el día de ayer.



Editorial I



La violencia armada de los años 70

Es necesario diseñar un plan integral de reconciliación sin exclusiones, como antes lo hubo de muerte y terror

Sábado 30 de julio de 2011 | Publicado en edición impresa

Desde su irrupción en el escenario nacional, el Frente para la Victoria ha pretendido adueñarse de la bandera de los derechos humanos en la Argentina. En parte movilizados por su absoluta inacción durante el prolongado ejercicio del poder en la provincia de Santa Cruz, donde hicieron muy buenas migas con los militares allí destacados, sus principales figuras han sobreactuado en los últimos ocho años de manera de imponer una única y maniquea visión sobre el complejo problema de nuestra historia reciente.

El giro se produjo al llegar a la Casa Rosada. Incluso después de haber resultado elegido, Néstor Kirchner dio marchas y contramarchas en la cuestión militar, según hay testimonios de su propio entorno inicial.

Desde entonces, el kirchnerismo ha asumido una postura grandilocuente y grotesca, que ha impedido crear el terreno de mínima tolerancia y respeto a fin de que se genere el escenario superador del drama de hace más de treinta años. Así está envilecida la Nación, con los derechos humanos usufructuados para la facturación política y para facturaciones más subalternas, pero igualmente industriosas.

La falta de consideración con la tarea realizada en la materia por el ex presidente Raúl Alfonsín con inigualable coraje cívico y abriendo una experiencia de enjuiciamiento a militares desconocida hasta entonces en el mundo, y los agravios a notorios luchadores por los derechos humanos, como la periodista Magdalena Ruiz Guiñazú o el ex fiscal Julio César Strassera, han sido indicativos de la falsedad del relato oficial de los hechos de aquella época y del armado a medida de los intereses de poder de la versión ahora oficial. La manipulación de las cifras del Indec ha sido la coronación de una obstinada vocación por distorsionar la realidad y la historia.


Ha habido en estos años actos de provocación asombrosa, hasta sin la debida consideración del entonces presidente Kirchner con el jefe del Ejército designado por él mismo, a quien colocó en la situación de bajar de una pared del Colegio Militar el cuadro del presidente de facto ante el que se había cuadrado como oficial en actividad. Situaciones de esa naturaleza anticiparon las mañas que habría para avivar el rencor y, allí donde anidara, los deseos de revancha por los años de dictadura, pero también para obstaculizar el sendero de la paz y unión permanente de los argentinos.

La caducidad de las leyes de obediencia debida y punto final, declaradas inconstitucionales por la Corte Suprema de Justicia de la Nación en 2005 después de más de una década de sancionada, tampoco contribuyó a la pacificación nacional. A partir de esa interpretación, los tribunales inferiores han impedido el juzgamiento de la otra parte esencial del conflicto de los setenta: los guerrilleros que mataron a mansalva a cientos y cientos de argentinos, muchos de ellos civiles y ajenos por completo a la confrontación librada.


Alguien que en modo alguno podría ser catalogada como complaciente con los militares actuantes en la represión antiterrorista puso de relieve en el seno mismo del más alto tribunal del país lo controvertible de aquella decisión judicial. La doctora Carmen Argibay, incorporada a la Corte Suprema por iniciativa del presidente Kirchner, votó en contra de la inconstitucionalidad de los indultos. Se fundó para ello en la doctrina sentada por la Corte Suprema en 1990 que había alegado en la cuestión la existencia del principio superior de la "cosa juzgada". Y así, Argibay sostuvo en su voto que, "habiendo sido respaldado el indulto hace 17 años, ya no puede revisarse su legitimidad".

Tampoco es cierto que el carácter de lesa humanidad de tales crímenes, del que deviene su imprescriptibilidad, sea atribuible sólo a los delitos cometidos por militares. A ello se ha opuesto la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Lo hizo en la causa Almonacid, de septiembre de 2006, en la que sostuvo que deben ser penados los asesinatos ejecutados en un contexto de ataque generalizado o sistemático contra sectores de la población civil realizados tanto por el Estado como por una organización terrorista.

Ese mismo criterio ha sido sostenido por la Corte Penal Internacional en pronunciamientos recientes. Es oportuno señalar que dichos tribunales, como las convenciones y demás instrumentos internacionales a los que la Argentina se ha adherido libremente, tienen jerarquía constitucional en nuestro país, de conformidad con la reforma de 1994.

Estamos, pues, en medio de un escenario político montado por unos en detrimento de otros, con pingües ganancias para los pescadores de río revuelto. No es equitativo que algunas de las víctimas merezcan todo tipo de reconocimientos públicos y sus familiares sean adjudicatarios de costosas indemnizaciones para el erario nacional, mientras que otras sean consideradas por el Estado innombrables y reciban un desprecio que, por procedimientos inadmisibles, se pretende transmitir a parientes y extenderlos de generación en generación. Es la saña ejercida contra jefes y oficiales superiores de las Fuerzas Armadas -algunos de ellos con carreras profesionales brillantes- que han debido pasar a retiro sólo por el apellido que llevan.


El cumplimiento de penas de prisión perpetua en cárceles comunes por parte de los militares condenados seguirá siendo una expresión de enorme injusticia histórica si no es compartida por todos los protagonistas directos de los hechos de barbarie ocurridos hace tres décadas. Entiéndase bien: no puede haber juzgamiento, condena y demonización para unos, cuando ni siquiera hay un tibio reproche o una autocrítica respecto de los crímenes cometidos por los que originaron con su delirio la cruel e ilegal represión militar.

Así las cosas, es necesario diseñar un plan integral de reconciliación, como antes lo hubo de muerte y terror. Es menester convocar a las partes involucradas en forma directa, en primer lugar. Pero también a políticos, legisladores, intelectuales, hombres de la Iglesia y a todos aquellos ciudadanos destacados que sean capaces de contribuir con aportes para cerrar una penosa época de la Argentina.

Ninguna diatriba, ninguna amenaza debe arredrarnos de la voluntad de estimular ese espíritu.