martes, 2 de abril de 2013

DIA DE GLORIA Y VICTORIA


Queridos amigos, me permito hacerles llegar una reflexión para la conmemoración del 2 de abril:

El 2 de abril del 2013, como cada 2 de abril, los argentinos conmemoramos, pero no todos conmemoramos lo mismo. Oficialmente,  es el Día del Veterano  y de los caídos en la Guerra de Malvinas. Está muy bien honrar a los vivos y recordar a los muertos. Los actos me llegan muy especialmente porque yo también soy veterano de esa guerra y tengo fraternos camaradas muertos en la contienda.


Pero más allá del dolor por los caídos, cada 2 de abril ha sido y seguirá siendo para mí y muchos otros argentinos, veteranos o no, el día en que nuestra alma se llenó de orgullo porque fuimos capaces de recuperar el territorio que nos arrebató por la fuerza una potencia  que jamás se dignó atender nuestros justos reclamos  desde la soberbia que le confiere su poder militar.


Nos erguimos como nación soberana contra la humillación  y la prepotencia de los poderosos. Peleamos por una causa justa  y bien argentina. Por la causa que reúne los valores de nuestra historia,  la integridad de nuestro territorio, la dignidad y la justicia del presente y la riqueza de los recursos que necesitaremos en el futuro. Peleamos con valor contra la tercera potencia del mundo apoyada por la primera, pelamos solos  y peleamos bien, digan lo que digan, como lo prueban las enormes pérdidas materiales del enemigo y el reconocimiento externo de los profesionales de la guerra de todo el mundo.


Conmemoremos el día de gloria y victoria, el día de la operación Rosario y de los ingleses rendidos y derrotados sin derramar una gota de su sangre. El rugido del débil. El izar de la bandera celeste y blanca en esas tierras en la que nunca debió ser arriada. Deploremos la mezquindad de los que minimizan nuestra gloria porque la operación fue dispuesta por un gobierno militar. La causa de Malvinas es de todos, de quienes gobiernan ahora, de quienes gobernaron entonces y de quienes gobernarán en el futuro. Cada uno con su plan, con su estilo, con su convicción, pero siempre juntos en la que quizás sea la única causa  nacional que nos reúne a todos los argentinos.


Por eso propongo para cada 2 de abril menos llanto y más festejo, menos debilidad y más fiereza, si casi parece que algunos parecen pedir disculpas porque sus compatriotas se jugaron el cuero  y enarbolaron las armas para recuperar lo  que es de todos.


Honremos a los veteranos, honremos a nuestros muertos pero no dejemos de conmemorar haber tenido el valor de animarnos  a pelear por nuestras Malvinas y haber gozado por unas semanas de la gloria de recuperarlas. Tiempo llegará en que las tendremos de nuevo para siempre y ese será el mayor homenaje para los veteranos, los caídos y todos aquellos que llevan la patria en el corazón y están dispuestos a defenderla, con el verbo o con la espada, según sea necesario.


Juan Carlos Neves, Presidente de Nueva Unión Ciudadana
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UN TESTAMENTO DE LOS AÑOS 70


Esta mañana al leer los diarios, nos encontramos con una interesante entrevista a Héctor Leis, un ex terrorista de la organización Montoneros, con quién en sus últimas reflexiones compartimos más coincidencias que disidencias.

Como en nuestro ideario siempre resaltamos que “es hora que los argentinos rescatemos las muchas cosas que nos unen y dejar de lado lo poco que nos desune en estos 213 años de antinomias”, compartimos la mayoría de la reflexiones de Leis –las que son fáciles de descubrir en la simple lectura de la entrevista- y solo haremos una breve referencia al accionar de las Fuerzas Armadas en ese período turbulento del reciente pasado violento de la Argentina.


Finalizada la Revolución Argentina, liderada en su último tramo por el teniente general Alejandro Agustín Lanusse, se entrega el poder al Frente Justicialista de Liberación Nacional, alianza política que había ganado ampliamente los comicios nacionales con la consigna de “Cámpora al gobierno, Perón al poder”. En el efímero gobierno de Cámpora, ya se vislumbró el futuro violento que se abatiría sobre la patria.


El mismo general Perón sufre la violencia con el asesinato confeso de Montoneros, al eliminar al hombre de mayor confianza del veterano líder político, José Ignacio Rucci. En una reunión de su casa en Gaspar Campos, con todo el staff del Estado Mayor del peronismo, el león herbívoro –así se autocalificaba–decide el aniquilamiento de las organizaciones terroristas e imparte las instrucciones pertinentes.


Al ser superadas las Fuerzas de Seguridad, por la violencia terrorista, se ordena la participación de las Fuerzas Armadas y recaé sobre el Ejército Argentino la responsabilidad operacional de conducir la lucha en todo el territorio.


Y como ya ha expresado el teniente general Jorge Rafael Videla: “En efecto, las Leyes de Punto Final y Obediencia Debida promulgadas por el presidente Alfonsín, así como los decretos de indultos dictados por el presidente Menem, crearon a su debido tiempo, en 1987 y 1989, respectivamente, una suerte de pacificación interior, frente a las secuelas dejadas por la guerra interna librada contra el terrorismo y ganada por las Fuerzas Armadas. Contrariamente, al asumir el gobierno, el matrimonio Kirchner se encargó de dejar sin efecto aquellas leyes y decretos, vulnerando elementales aspectos constitucionales (por los que algún día deberían rendir cuenta, ellos y muchos funcionarios políticos y judiciales), dando lugar a la reapertura de los juicios de manera totalmente inconstitucional.

Ese proceso generó una persecución judicial que aún hoy continúa y que ha llevado a la cárcel a numerosos militares que no son más que presos políticos”.

...

“Mis camaradas más jóvenes, que en ese entonces tenían escasa jerarquía (subtenientes, tenientes, sargentos y otros mandos inferiores), y que contaban entre 22 y 26 años, saben perfectamente que están injustamente  detenidos y que las actividades en las que participaron fueron en el marco del cumplimiento de las leyes y reglamentos que regían a las Fuerzas Armadas y de Seguridad.

Es inconcebible que los jóvenes de ese entonces, que no tenían poder alguno de decisión, estén hoy presos por  haber cumplido las órdenes emanadas de los superiores.

Si hay algún responsable de lo acontecido soy yo como comandante en jefe y los generales y coroneles que ostentaban el mando del Ejército en ese momento, pero nunca los cuadros subalternos, repito, hoy injustamente presos”.

En resumidas cuentas los jóvenes miembros de todas las fuerzas, que combatieron y vencieron por las armas al enemigo terrorista de la Nación, también merecen ser llamados “Jóvenes idealistas”, ellos tenían ideales muy distintos al del estado marxistas que les querían imponer los otros jóvenes que aspiraban a alzarse con el poder del estado e imponer un estilo de vida y de gobierno diferente a la Constitución Nacional y leyes vigentes. Este es el punto que la sociedad argentina debe reconocer y hacerse cargo.

No podemos cerrar esta introducción sin recordar a los bravos soldados que hace 31 años, en una impecable operación anfibia, recuperaron a nuestras Islas Malvinas. Ellos una vez más cumplieron las órdenes emanadas del más alto poder del estado.


En recuerdo del primer héroe que regó con su sangre la tierra malvinense, el señor capitán de fragata de I.M. Don Pedro Edgardo Giachino, les dejamos una poesía infantil –de autor desconocido- para que se la lean a sus niños en el día de la fecha:

Las Malvinas
Son dos hermanitas, muy chiquititas
Gran Malvina y Soledad,
están jugando en el agua,
muy cerquita a su mamá.
Su mamá es Argentina,
la que siempre cuidará
que no haya algún pícaro,
que las quiera molestar.

Sinceramente,

Pacificación Nacional Definitiva
por una Nueva Década en Paz y para Siempre



Domingo 31 de marzo de 2013 | Publicado en edición impresa

Entrevista con

Héctor Leis: "Para que el país supere las divisiones que hoy lo aquejan, es forzoso hacer la catarsis de los 70"


Politólogo y doctor en filosofía, este ex montonero hoy distanciado de la militancia critica el "uso sectario, político e ideológico de los muertos" y pide poner fin a los "ciclos recurrentes de guerra civil"

Por Astrid Pikielny  | Para LA NACION


Hay, en el gesto de entrelazar las nociones de testimonio y testamento, una intención de esclarecimiento y entrega, pero también de acto final que busca restaurar la verdad, trascender la propia finitud y transmutar en legado. Así sucede con el nuevo ensayo de Héctor Leis Un testamento de los años 70. Terrorismo, política y verdad en la Argentina (Katz Editores), un escrito político y moral que estará en la calle esta semana y que interviene con voz propia en el debate sobre la memoria y la responsabilidad de las organizaciones guerrilleras en el escenario de sangre y violencia que marcó la historia de nuestro país.

Militante comunista y peronista, Leis participó de la lucha armada, fue combatiente de Montoneros hasta el final de 1976 y hoy desenmascara el relato que manipula, aviesamente, historia, memoria y verdad, cuestiona el concepto de "delito de lesa humanidad", asume la violencia y las muertes provocadas por las organizaciones guerrilleras y reclama -atravesado por las nociones de perdón y reconciliación- una lista única de víctimas y un único memorial en el que figuren todos los nombres de los muertos: los de la guerrilla, los de las Fuerzas Armadas y los que mató la Triple A. "Asumo públicamente y con pesar mi propia historia de guerrillero. No puedo arrepentirme por lo que hice porque lo hice queriendo y empujado por el espíritu de época. Pero sí pido perdón por el sufrimiento causado por mis acciones. Lo nuestro fue una locura que fue al encuentro de otra locura", escribe Leis desde Brasil, destino del exilio desde 1977. "En ese sentido entiendo la mal llamada «teoría de los dos demonios» expresada en el Nunca Más por Ernesto Sábato: los dos lados del conflicto de los años 70 fueron igualmente ciegos y locos.

Desde el punto de vista criminal y moral, hubo diferencias notables, pero no en el grado de locura, de atreverse a hacer lo impensado e imperdonable. Confesar y pedir perdón por mi participación en esa locura es mi contribución al futuro del país. Si existe algún legado sería el de instruir modestamente a las nuevas generaciones para que puedan mirarles de frente la cara a todos los actores de aquellos años sin caer en sus redes", agrega.

Aunque la participación de Leis en el debate por la memoria fue relativamente distante, desde hace un tiempo, afirma, lo asedia un sentido de urgencia y angustia frente al "uso sectario, político e ideológico de los muertos" y la construcción de un discurso faccioso por parte del kirchnerismo. "Siempre me pareció difícil este debate, pero nunca hubo un discurso tan hegemónico y perverso sobre aquellos años como ahora. La memoria es fundamentalista cuando el Estado no busca el consenso y asume una versión de los hechos como única, condenando a la sociedad a dividirse en torno de memorias opuestas. La peor violencia, la que más destruye el tejido social, es la impuesta por un Estado fundamentalista. De igual forma, la peor memoria, la que más destruye la comunidad política, es la impuesta por un Estado fundamentalista. Estados que en ambos casos pueden ser autoritarios o democráticos, no importa", sostiene.

A 37 años del 24 de marzo de 1976, Leis equipara en responsabilidades a militares y militantes, cuestiona la falta de autocrítica de la dirigencia de Montoneros y considera que La Cámpora es una copia mala y oportunista de la militancia de los 70. Profesor universitario con una maestría en Ciencia Política y doctorado en Filosofía, desde hace algunos años su militancia se asocia al Club Político Argentino.

-¿Por qué equipara en responsabilidades a quienes detentaron el poder del Estado y quienes ejercieron la violencia armada por fuera de él y desde la sociedad civil?
-Mi mirada no es la del jurista, que ingenuamente cree posible entender y operar la realidad a partir de las normas, sino la del filósofo político. En este sentido me preocupa más la trama de la historia y su sentido que los hechos aislados. El concepto de terrorismo de Estado, tal como es usado, es engañoso y sin valor teórico, y no ayuda a entender la dinámica de aquellos años. Si fuéramos a usar este concepto en sentido estricto podemos verificar que en la Argentina existió terrorismo de Estado desde el golpe de Onganía hasta la llegada de Alfonsín. Todos los gobiernos de ese período aplicaron una dosis mayor o menor de terrorismo de Estado, que siempre contó con la complicidad de las máximas autoridades. ¿O acaso se puede dudar de que los gobiernos de Cámpora, Lastiri, Perón e Isabel Perón no fomentaron y ampararon algún tipo de terrorismo desde el Estado, se llame formaciones especiales, Triple A, Operativo Independencia o cualquier otra cosa? En la Argentina hubo violaciones de los derechos humanos a lo largo de 17 años, de 1966 hasta 1983, en un crescendo que tendrá su apogeo con Videla. Esas violaciones fueron fruto de una dialéctica terrorista infernal entre actores con base en el Estado y la sociedad civil, que se alimentaban mutuamente y que perjudicaba a la nación como un todo.

-Pero, ¿por qué afirma que esos crímenes no constituyeron delitos de lesa humanidad?
-Es que esos crímenes hubieran sido contra la humanidad si el Estado argentino hubiera desparecido, pero el Estado no desapareció. En 1983 retornó el Estado de Derecho, que estaba en condiciones plenas de juzgar los crímenes habidos. El Estado existe o no existe. Si existe, los crímenes en su territorio y contra sus habitantes deberán ser juzgados, más tarde o más temprano, por ese Estado. Los crímenes contra poblaciones indefensas e inocentes, como sería el caso de un grupo nacional, étnico, racial o religioso que se encuentre fuera del amparo del Estado pueden ser considerados, sí, crímenes contra la humanidad. Por lo tanto, pretender que en la Argentina hubo crímenes contra la humanidad es, en mi opinión, un artificio jurídico que atenta contra nuestra soberanía y esconde que en los 70 hubo una lucha armada donde los militares defendieron, aunque de forma ilegal y demoníaca, la existencia del Estado como tal, contra la amenaza de su disolución por causa de esa guerra civil en curso y la casi total ausencia del gobierno. Por otro lado, las organizaciones guerrilleras, como ya lo habían probado, no luchaban en defensa de la Constitución Nacional, ya que en ese caso se hubieran autodisuelto en 1973 cuando llegó Cámpora al poder. Ellas luchaban por otro Estado y otra Constitución.


-¿El robo de bebes tampoco es un delito de lesa humanidad?
-El robo de bebes es uno de los pocos casos que, por la extrema indefensión e inocencia de las víctimas, encuentro buenos argumentos para tipificarlo así.

-¿Por qué nunca hubo una autocrítica pública de la conducción de Montoneros?
-El hecho más extraño de la Argentina contemporánea es el limbo en el cual permanecen los dirigentes de la conducción de Montoneros. Nadie les cobra nada, ni crímenes ni cuentas bancarias. Y cuando alguien se anima a hacerlo, ellos no responden. Se puede pensar dos cosas sobre ese silencio. La primera es que no saben qué decir porque todavía están tratando de entender lo que pasó. La segunda, que es la más probable, es que por el momento creen conveniente no decir nada. La conducción interna de Montoneros siempre tuvo un estilo centralista y militarista, a un grado tan o más alto que las FFAA. Después de todo, las FFAA no ejecutaban a sus miembros por motivos banales, como ocurrió algunas veces con Montoneros. Esa dirigencia debe pensar que la historia habrá de reconocerle sus méritos algún día y hasta entonces mejor no abrir la boca, porque tampoco saben para dónde va la historia. Todo esto tampoco explica por qué los ex montoneros no les piden una explicación a sus ex comandantes. En cuanto a la conducción, continúa sin rendir cuentas del dinero que estaba en su poder, que no era poco.

-¿Qué similitudes y diferencias advierte entre aquella militancia y la actual, en algunos casos rentada y que ocupa puestos de poder? ¿Cuál es su opinión sobre La Cámpora?
-La militancia de los 60 y 70 fue tan heroica y altruista como voluntarista e ignorante de la realidad de las cosas. Primero fue víctima de la ideología, después de la metodología militarista-leninista-terrorista de sus organizaciones, y, por último, de Perón y los militares. Usamos ideas y métodos errados para combatir a todos al mismo tiempo. Pero fuimos originales, no reivindicamos la herencia de nadie, inventamos nuestros valores y nos sacrificamos por ellos. Las generaciones que nos siguieron son copias mal hechas de la nuestra. Adoptaron nuestra tradición de forma oportunista, desde el poder. No lucharon sino que fueron cooptados por los Kirchner. No existían antes de que ellos llegaran y fueron un invento del poder. No son ciegos, como fuimos nosotros, sino algo peor, son lacayos del poder del Estado. La Cámpora sería más coherente si se llamase "La Cayos". Su lealtad con el amo dura mientras esté en el poder.

-¿Cree que hay un uso mutuo de los derechos humanos tanto por parte del kirchnerismo como de las organizaciones de los derechos humanos?
-En algún momento los argentinos tendrán que preguntarse por qué toleran la instrumentación política de la actual memoria histórica de los años 70 hecha por algunas organizaciones de derechos humanos, como las Madres de Plaza de Mayo de Hebe Bonafini, y los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner. Existe, por supuesto, un uso mutuo por parte de actores de la sociedad civil y del Gobierno para glorificar y victimizar a la guerrilla de los 70 y culpabilizar absolutamente a los militares. Pretenden con eso legitimar su populismo de izquierda y sus aspiraciones de poder. Pero hay un uso de esa memoria que es peor todavía.

-¿En qué sentido peor?
-En el sentido de que esa memoria mentirosa y cínica es tolerada por la gran mayoría de la sociedad argentina porque le permite olvidar la verdad de aquellos años y, sobre todo, ocultar sus responsabilidades. La violencia y el terror practicado por los principales actores en conflicto de aquellos años fueron deseados de forma abierta o silenciosa por la mayoría. De todas las memorias posibles, la actual es la mejor para ocultar la verdad, ya que la culpa es únicamente de los militares. La sociedad argentina tiene miedo de abrir la caja de Pandora de su pasado: el rechazo que eventualmente les produce la mentira e instrumentación de la memoria histórica es infinitamente menor que el horror que les produciría confrontarse con su participación en ese pasado. Para que la Argentina supere las divisiones y enfrentamientos que hoy la aquejan es forzoso hacer la catarsis de los 70. La memoria actual es mentirosa porque es anticatártica. Es el alter ego de la sociedad argentina que prefiere la mentira a descubrir sus responsabilidades, tanto con la violencia de la guerrilla como de la dictadura, y de las consecuencias de ambas. Y digo sociedad argentina porque aún muchos de aquellos que padecieron la locura de la época permaneciendo neutrales, hoy también callan, esperando que la verdad sea producida por otros. ¿Por quiénes?

-¿Cuán necesarios son los muertos para alimentar una épica en el kirchnerismo?
-En esto debemos aliviar la culpa del kirchnerismo. El culto a los muertos es parte del ser nacional y Gardel es un ejemplo. Pero el uso político de ese culto es obra del peronismo y comenzó con la muerte de Eva Perón, a quien Perón declaró santa y le decretó un feriado. Es evidente que el actual gobierno pretendió legitimarse también sobre la figura de los muertos y desaparecidos víctimas de la dictadura militar, a los cuales agregó más recientemente a Néstor Kirchner. La cosa salió bien al comienzo, pero recientemente los familiares y amigos de los muertos en Once le mostraron a la Presidenta que el uso que podía hacer de la muerte de su marido era limitado. Puede ser una buena señal, indicando que los argentinos se están cansando del uso sectario, político e ideológico de los muertos. Es la señal que la sociedad argentina precisa para comenzar la tarea de actualización de la memoria histórica de los 70, aproximándola lo más posible a la verdad. Respetemos por igual a todas las víctimas de aquellos años y dejemos que los muertos entierren a sus muertos porque nadie sabe lo que pensarían hoy si estuvieran vivos.

-En ese sentido usted reclama una lista única de víctimas en la que figuren todos los nombres de los muertos y desaparecidos: los que mató la guerrilla, las FF.AA. y la Triple A. ¿Cree que algún día será posible?
-Creo que sí. De no serlo, esos nombres se perderán en la neblina de la historia. Mi propuesta apunta a salvarlos para que contribuyan a salvar el futuro de los argentinos. Si continúa la exclusión de unos u otros, los resentimientos del pasado continuarán alimentando el presente, generando nuevas listas de muertos en el futuro. La Argentina tiene que poner un fin a sus ciclos recurrentes de guerra civil. Tal como están hoy las cosas la guerra civil no es manifiesta, pero los instintos y odios que la alimentan continúan latentes.

-¿Qué les diría a los compañeros de militancia que sostienen que estas posiciones suyas, en lugar de avanzar en un proceso de sinceramiento y reconciliación podrían "hacerle el juego a la derecha"?
-Presumo que te referís como compañeros de militancia a los miembros de mi generación del 60, junto con los cuales quise hacer la revolución por la vía de las armas. Si fuesen ellos, les diría que están equivocados y que quien hace esa crítica decidió ser leal al peor de sus pasados, no al mejor. Decidió apegarse a los errores del pasado para defender su participación en la historia, en vez de mirar de frente a la verdad, pensando en el futuro de la nación. Diciendo la verdad sobre los años 70 no se le hace el juego a nadie, especialmente cuando en ese pasado no hubo héroes, ni vencedores, sino que fuimos todos víctimas y victimarios recíprocos. En los 60 y 70 nosotros creíamos que la verdad era revolucionaria y luchábamos contra las mentiras del poder. Cómo podría entonces hacerle el juego a la derecha si la memoria oficial, tal como aparece consagrada en los "museos" impulsados por algunas organizaciones de derechos humanos y la secretaria de Derechos Humanos del Gobierno, es mentirosa porque oculta una parte importante de los hechos. Todos lo sabemos. Yo les preguntaría a mis compañeros por qué se callan, por qué le hacen el juego a la mentira. Por otra parte, en la Argentina es imposible hacerle el juego a la derecha -o a la izquierda- si no aclaramos de quién estamos hablando. Desgraciadamente, en nuestro país existen derechas e izquierdas tan autoritarias unas como las otras, y no me une ninguna lealtad con ellas. Les preguntaría a los ex compañeros que me critican si ellos defienden todavía las muertes y el terror que provocamos durante un régimen democrático con gobiernos peronistas. Les preguntaría si ellos repetirían lo mismo otra vez.

-¿Y si le responden que sí?
-Si ellos me responden que sí, mucho me honran con sus acusaciones. Ellos están del lado de las dictaduras y las mentiras, y hoy mi única lealtad es con la democracia y el Estado de Derecho.

MANO A MANO

Calidez en un largo intercambio epistolar

Nunca nos cruzamos en el Club de Cultura Socialista, ámbito de intensos debates intelectuales durante la primavera alfonsinista y que yo frecuenté en mis épocas de estudiante de Ciencia Política. Leis había dejado su exilio brasileño y volvía a la Argentina en 1984 para reencontrar afectos y discutir críticamente el pasado. "Tenía que volver al lugar del crimen. En el exilio yo me había distanciado tanto de mi pasado que no me reconocía. A veces me parecía que era otro el que había vivido mis experiencias. Volví para discutir críticamente mi pasado, pero no encontré recepción. Los cinco años que estuve en la Argentina fueron intensos, fui profesor en las universidades de Buenos Aires y de Rosario y conviví con el maravilloso grupo humano del Club de Cultura Socialista. Pero lo que sería un retorno definitivo a la Argentina en 1984, se transformó cinco años más tarde en un retorno definitivo a Brasil. Nunca dejé de ser argentino, pero a la distancia", escribe Leis a través del correo electrónico, en un intercambio epistolar que tuvo varias etapas, todas ellas marcadas por su enorme calidez y la confianza prodigada hacia alguien a que nunca conoció personalmente.

UN FUTURO POSIBLE, SEGÚN LEIS

-      ¿Cuál cree que será el impacto del papa Francisco en la vida de los argentinos?

-      Es difícil hablar del papa Francisco para los argentinos, un pueblo mental y emocionalmente saturado por políticas e ideologías del pasado. En ningún país del mundo ocurre que cuando se recibe la noticia de la elección de un papa connacional no surja inmediatamente una alegría y emoción unánime. Las críticas mezquinas hechas a la elección de Bergoglio muestran, una vez más, que la Argentina es un país dividido por resentimientos originados en el pasado. Si Francisco continuase la obra de Bergoglio, ciertamente el Vaticano comenzará una nueva etapa. Su acción será espiritual y pastoral sin distinción de identidades políticas o ideológicas. Su compromiso será con los pobres y los necesitados. Su mensaje será de amor, reconciliación y fraternidad. Mi impresión es que un papado con esas características tendrá una gran contribución en América latina y en el mundo. Pero tengo mis dudas de que eso valga para la Argentina. Mi esperanza es que Francisco nos ayude a abrir nuestros corazones y mentes al amor, la verdad y la reconciliación con nuestro pasado que tanto precisamos. Pero sin un acto de contrición de nuestra parte, eso no será posible.

lunes, 1 de abril de 2013

EL TATA YOFRE EN HORA CLAVE


Una vez más Juan Bautista “el Tata” Yofre se lució con su memoria increíble, alimentada por informaciones fruto de sus minuciosas investigaciones periodísticas e históricas que echan luz sobre horas oscuras del pasado reciente de la República Argentina; lo hizo el pasado domingo 31 de marzo en el programa Hora Clave, conducido por el veterano Dr. Mariano Grondona y asistido por el joven periodista Pablo Rossi. "El Tata" habló con claridad y precisión, razonó con el rigor honesto que le es característico y dejó un mensaje de luz hacia un futuro mejor.


En esta oportunidad el Tata se manifestó sobre los Presos Políticos argentinos, quienes son privados de sus derechos humanos y legales, e instó a los conductores del programa a que inviten a su cuñado, el Dr. Alberto Solanet presidente de la Asociación de Abogados por la Justicia y la Concordia, quién puede ofrecerles un valioso testimonio sobre las “aberraciones jurídicas” en las que han caído los jueces encargados de llevar adelante la venganza… en vez de impartir justicia.

EL TATA YOFRE EN HORA CLAVE
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SE SUICIDO EL GENDARME CABO JUAN MARTÍN MANSILLA


Por Alejandro Ance Domingo 31 del Marzo de 2013 | 23:59

SE SUICIDO DESPUÉS DE LA NOTICIA DE SU PASE A DISPONIBILIDAD POR LOS RECLAMOS SALARIALES OCURRIDOS EN OCTUBRE DEL AÑO PASADO. CABO DE GENDARMERÍA QUE CONTÓ CON GRAN EMOCIÓN SU SITUACIÓN ANTE LOS MEDIOS.


El gendarme que emocionó a todos con su discurso directo, sencillo, había sido pasado a disponibilidad.

Juan Martín Mansilla fue pasado a disponibilidad por la protesta de octubre y hoy habría decidido terminar con su vida, ante la infausta situación económica en la que se encontraba. Es importante destacar que fuera de la fuente señalada, no hay confirmación oficial y tampoco rectificación de la noticia... es una nebulosa.

Este es el video de la protesta


LA CUASI DEMOCRACIA ARGENTINA


Queridos amigos:

Existen ciertas condiciones que constituyen el rango distintivo de las democracias occidentales. La primera es la existencia de un sistema democrático pluripartidista que brinde opciones de libre elección a la ciudadanía. Le sigue la disponibilidad  de un grado de libertad de prensa  que asegure que esas opciones tienen similares posibilidades de dar difusión pública a sus proyectos y candidatos. Luego tenemos la vigencia de una economía de mercado que permita compatibilizar la libertad política con la libertad económica. Finalmente se exige el respeto a los derechos humanos  y a la libertad individual, garantizados por una justicia independiente.


Nominalmente, todas las naciones de América Latina y el Caribe cumplen con esas premisas con excepción de la dictadura cubana, que a pesar de ello es apañada por numerosos países de la región por razones de afinidad ideológica.  En la práctica, diversos países que se reconocen como parte del sistema democrático van limitando y restringiendo las condiciones de base, operando desde el gobierno  en perjuicio de la prensa, la justicia y las minorías opositoras e  interviniendo en forma desembozada en el funcionamiento económico con medidas estatistas y socializantes.

Encabezan esa lista la República Bolivariana de Venezuela, el Estado Plurinacional de Bolivia, la República del Ecuador y la República de Nicaragua. No es casual que todas estas naciones se hayan unido con la República de Cuba para conformar la Alianza del ALBA (Alianza Bolivariana para  los Pueblos de nuestra América) guiada por  el socialismo bolivariano del siglo XXI, que  hayan modificado sus constituciones  y que bajo la premisa de una revolución anacrónica  y permanente contra amenazas inciertas, operen sobre las libertades internas para mantener en el gobierno a  los partidos y los líderes  de izquierda que se encaramaron en el poder.


La República Argentina ha comenzado hace tiempo a transitar por ese camino, pero quienes pretenden imponer estas ideologías han enfrentado fuertes resistencias internas y la imprevista circunstancia de la súbita muerte de Néstor Kirchner, que hizo fracasar el esquema de sucesión mutua con que este dirigente planeaba turnarse en el poder con su esposa, hasta que la muerte los separó. Sin embargo, el gobierno no ha cejado en sus esfuerzos por modificar la prohibición constitucional para que Cristina Fernández de Kirchner pueda acceder a un tercer período presidencial y cada semana se toma nota de los embates oficialistas sobre toda la estructura institucional.

Tomemos como ejemplo los actos desarrollados por el aniversario del golpe de Estado de 1976. La consigna convocante del gobierno fue “Por una justicia democrática, basta de corporación judicial”. Es decir que se aprovechó el acto como plataforma para sustentar los embates internos contra la justicia que aún no responde a la influencia del gobierno y particularmente contra la Corte Suprema de Justicia. Una de las expositoras, la señora Estela de Carlotto, presidenta de la fundación Abuelas de Plaza de Mayo que está nominalmente dedicada a la tarea de encontrar a nietos de padres desaparecidos, se ha convertido en una desembozada militante oficialista y lleva adelante escrupulosamente la agenda política gubernamental. Adicionalmente,  Carlotto reivindicó en forma explícita el accionar de los jóvenes terroristas y guerrilleros  que emplearon la violencia para el logro de sus objetivos tanto en gobiernos civiles como militares  y llegó en su exaltación a compararlos con la lucha libertadora del General San Martín. La señora se expresa con impunidad, en su  condición de referente de los derechos humanos, con argumentos que constituyen una verdadera apología del delito.


La justicia, sin embargo, no es el único blanco de los ataques gubernamentales. En esta misma semana la AFIP (Administración Federal de Ingresos Públicos) presentó un plan de facilidades de pago para deudas impositivas del que excluyó explícitamente a los medios de comunicación. Estos manifiestan que esa decisión es “discriminatoria y violatoria de la obligada  neutralidad del Estado en la materia” pero eso no modificó  la decisión que se  suma a un sinnúmero de presiones sobre los pocos medios que aun consiguen mantener su independencia del gobierno.

Podemos completar la trilogía (justicia, medios, oposición) mencionando la denuncia formulada por el apoderado del partido justicialista contra el diputado De Narváez , la Diputada Stolbizer, el gremialista Gerónimo Venegas y el economista Carlos Melconian, por violar los artículos del Código Nacional Electoral y de la Ley de Partidos Políticos que fijan los límites temporales para la campaña proselitista.  Aunque las campañas publicitarias a que se hace referencia no inducen al voto, lo que hace cuestionable la presentación, lo más grave es la discrecionalidad gubernamental ya que el oficialismo utiliza masivamente los espacios del entretiempo de los programas de Fútbol para Todos para hacer propaganda, atacar a los opositores y exaltar la figura presidencial, sin contar con la  injustificada  utilización de la cadena nacional por parte de la señora presidente. La desproporcionalidad de la afrenta es tan evidente que revela una gran desvergüenza y un abuso de la posición dominante de poder  que ostenta el gobierno nacional.


Nos queda por último considerar la cuestión de la economía del mercado cuyas bases doctrinarias tambalean. Tenemos ya el mercado de cambios cerrado, limitaciones a las importaciones y exportaciones según la discrecionalidad de la autoridad, precios congelados, expropiaciones de empresas sin previa indemnización (ni posterior) y un crecimiento desaforado del Estado que según se publicó esta semana aumentó el gasto en salarios un 160 por ciento desde el 2009, impulsado  por una masiva incorporación de empleados públicos aprovechada esencialmente por los militante políticos del oficialismo. Los empresarios deben responder a las directivas verbales del Secretario de Comercio que ha llegado al extremo de prohibir a las grandes cadenas de supermercados anunciar sus productos en la prensa. El cuadro se completa con la falta de estadísticas confiables que esconden la inflación y dibujan una ficción de crecimiento y bienestar. Lo cierto es que la noción de una economía libre se ha perdido y con ello la posibilidad de que prosperen las empresas y que nuestro país experimente un genuino crecimiento y acceda a  un verdadero desarrollo.

En este ambiente de semi democracia o cuasi democracia, el gobierno ya no confía en su éxito en las urnas  y se ha lanzado a quitar del medio a todo aquel que pueda ser considerado un posible presidenciable aun cuando milite en sus propias filas. El blanco favorito  de esta semana fue el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli, lo cual no es en sí novedoso pero ahora ha sumado la desvergüenza de ser explícito. El secretario general del Sindicato único de Trabajadores de la Educación, Roberto Baradel, anunció un nuevo paro docente de tres días sin poder ocultar su entusiasmo. El Jefe de Gabinete Provincial, Alberto Pérez, lo acusó de llevar a cabo una maniobra destituyente y de actuar con la motivación de su posicionamiento político. Los funcionarios  y Ministros más próximos a la presidencia han criticado a Scioli sin medias tintas pero fue la diputada Diana Contí quien puso en negro sobre blanco el pensamiento oficial al decir “No lo queremos echar, ni sacar, debe acatar las órdenes de quien conduce el proyecto,  que es Cristina Fernández”. La diputada estaba hablando del gobernador con más votos de la nación, de  uno de los hombres que hizo posible el triunfo de Cristina Fernández  y sobre todo de una autoridad provincial con atributos que están por encima de su burda pretensión de alineación. Pero el hecho de que la diputada Diana Conti se permita expresar tamaño desatino y de que el gobernador Daniel Scioli deba aclarar que está dispuesto a terminar su mandato, es la más cabal evidencia de la falta de respeto del poder central sobre todas y cada una de las  instituciones de la república federal que nos contiene.


El gobierno se enfrenta con todos, ya sin medir riesgos ni demostrar prudencia, pero no todos los rivales son tan complacientes como el gobernador de la Provincia de Buenos Aires o los sumisos empresarios nacionales. Las cabezas de la CGT y la CTA han recogido el guante y prometen nuevos paros generales. Los productores agropecuarios amenazan con  regular la venta de soja lo que significa restringir  el ingreso de dólares. Y lo más grave de todo, la justicia de los EUA no se ha asustado por los riesgos de que el pago a los bonistas acreedores de la Argentina arrastre a un fracaso masivo de los procesos de canje de deuda soberana y exigió la presentación de una propuesta de pago. El gobierno ofreció esta semana las mismas condiciones de los canjes que los bonistas habían rechazado y llevado a juicio. Si la Cámara de Apelaciones acepta esta propuesta, el gobierno deberá presentar un proyecto al Congreso para levantar la prohibición de reapertura del canje (daño político)  pero si lo rechaza, la Argentina deberá pagar la totalidad de la deuda o buscar caminos alternativos de marginalidad (tremendo daño financiero). Es el precio de la soberbia y de  no haber sabido medir al oponente, cegados por la impunidad que se permite el oficialismo en la política doméstica.

No queremos despedirnos en este día de Pascua sin mencionar una noticia positiva y alentadora. Los medios de comunicación registran que inspirado por la palabra y los gestos del Papa Francisco se ha producido en la Argentina  un  reverdecimiento de la fe, evidenciado en la multiplicación de la concurrencia a los templos y el sorprendente aumento de  asistentes al confesionario en busca del sacramento de la reconciliación. 


El crecimiento de la espiritualidad y la consecuente aproximación a las normas  y principios morales es una excelente noticia sobre todo en una sociedad que ha sido llevada a niveles de confrontación inéditos y que enfrenta una violencia cotidiana  y criminal que se cobra víctimas diariamente. Si el gobierno quiere mostrar que su aproximación a las posturas papales es seria, cuestión que despierta dudas a partir de la contumacia con que persiste en sus agravios hacia distintos sectores, deberá modificar sustancialmente sus conductas  o poner en evidencia su hipocresía. Para el resto  de la sociedad, es un soplo de aliento y esperanza que nos hace mirar el futuro con mayor optimismo.

Quizás este nuevo espíritu nos permita transformar la cuasi democracia argentina en una democracia plena y real que responda a los sueños y a las esperanzas de todos los que habitamos este querido suelo.

Un abrazo para todos y muy felices Pascuas.

Juan Carlos Neves, Presidente de Nueva Unión Ciudadana
Twitte   @NevesJuanCarlos

NOTA: Las imágenes no corresponden a la nota original.

¿OTRA MUERTE ANUNCIADA?


El inhumano tratamiento al que es sometido el ex comodoro Danilo Sambuelli, nos hace reflexionar sobre otra muy posible e injusta muerte anunciada… “sus señorías no se conmueven”, seguramente los jueces consideran que Sambuelli, en su estado de salud, es una grave amenaza para la sociedad.

Como expresara oportunamente el Dr. Mariano N. Castex, en ocasión de la muerte en prisión del general Ibérico Saint Jean: “Porque creo en los derechos humanos para todos, es que escribo estas líneas. De documentación oficial que puede solicitarse en El Cronista y que no se ha podido incluir por razones de espacio, surge la prueba indiscutible de que en mi patria, en nombre de tales principios, prostituyéndolos, un grupúsculo que ha tomado posesión de algunos tribunales “especiales” administra venganza y no justicia”.

Prueba de ello son los ya 192 fallecidos como Presos Políticos, y sin que a nadie se le haya movido un pelo. Basta de continuar sentenciado a muerte a los ancianos y enfermos Presos Políticos.

Sinceramente,

Pacificación Nacional Pacificación
por una Nueva Década en Paz y para Siempre


El ex comodoro Danilo Sambuelli se encuentra internado en pésimas condiciones, para su frágil salud,  en el Hospital José María Cullen, en la provincia de Santa Fe. Él mismo se encarga de describir su peligrosa situación:

“Me encuentro en la mazmorra del hospital Cullen que es muy frio. Yo con las inmunidades bajas, estoy expuesto a contraerme una enfermedad pulmonar, donde  funciona en un segundo subsuelo del hospital  la sala policial, con personal que nos tratan como animales, yo salí del hospital Iturraspe para ser tratado con todas las normas de higiene, es una mugre, no hay agua caliente, si querés higienizarte te dan un tacho con agua tibia, es un recinto pequeño donde una persona de 71 años no puede estar, necesita caminar más que yo tengo diabetes, bañarme es contraerme una infección pulmonar no entra la luz del sol todo se maneja con luz artificial, la pieza que ocupa le falta un vidrio la suplieron con hojas de papel, estoy conviviendo en celdas apartes con personal que sufre incapacidad que grita todo el día, las paredes y puertas llenas de telarañas, el baño sin luz, como colchón me dieron una colchoneta, después de tanto gritar los con discapacidades los atienden, no hay ronda para ver si los internados se encuentran en condiciones, solo nos atienden cuando dan el maté cocido o el almuerzo y la cena muchas veces fría que es incomible Conclusión: los penitenciarios están asociados a los jueces de que nos muramos en la cárcel sin atención de la familia”.

HAGANLO CIRCULAR Y POR FAVOR COLABOREN EN SU DIFUSIÓN HASTA QUE LA JUSTICIA SE HAGA CARGO.

domingo, 31 de marzo de 2013

UNA NUEVA OPORTUNIDAD PARA LA RECONCILIACIÓN


El Día de la Memoria nunca será un día completo y de serena reflexión, hasta que no se incorpore la otra parte de la historia y se reconozca que los errores partieron de toda la sociedad y no solo de una parte.

Hoy se desconocen y discriminan a las Víctimas del Terrorismo, hoy se encarcela, juzga y condena solo a los Soldados de la Patria –jóvenes oficiales, suboficiales y conscriptos de todas las fuerzas; que cumplieron con las normas y órdenes de la época. Cuando la ley se convierte en injusticia… no permite la pacificación, concordia y reconciliación. Es hora de ponerle fin a esas desigualdades ante la ley.

Felices Pascuas… la casa no está en orden, todo pasa por sus decisiones señora presidente.






Domingo 31 de marzo de 2013 | Publicado en edición impresa
Editorial

Es tiempo de que el recurrente llamado al diálogo entre los argentinos deje de ser una mera invocación para convertirse definitivamente en una práctica


La prédica austera y el ánimo reconciliador del papa Francisco podrían transformarse en una rápida quimera si el espejo argentino responde con la lógica de siempre: un primer embelesamiento seguido de contrición y promesas de cambio que suelen desaparecer con la misma presteza con que la luz se desplaza en el universo.

En las últimas dos semanas, los argentinos hemos pasado de la incredulidad al júbilo y de él a la esperanza de que se está ante una nueva oportunidad histórica que no podemos dejar pasar. La elección de Jorge Bergoglio como papa resultó un bálsamo para muchas más personas que las que profesan la fe católica en nuestro país. Su mensaje de paz, de unión, de simpleza y de una enorme austeridad invita a replantearnos qué hemos estado construyendo -si es que ése es el término- en medio de tanta fabulación, hostigamiento y altanería.


La rápida conversión de la frialdad presidencial en cálido saludo hacia el papa Francisco, sin dudas, sumó un voto positivo en esta necesaria introspección de nuestra historia personal y ciudadana. Recalar en la conveniencia política de esa actitud es un ejercicio avaro, orientado a seguir poniendo escollos en el camino del efectivo cumplimiento del cambio de acciones. El arrepentimiento no puede ni debe agotarse en sí mismo. De lo contrario, una vez más, habremos prometido y reclamado en vano.

En una de sus recientes presentaciones públicas, el domingo pasado, al cumplirse 37 años del último golpe militar, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner dijo que "no se puede vivir en el odio" y que no les dará "el gusto" a quienes quieren que los argentinos se peleen. "No se puede tener la soberbia de pensar que nunca nos equivocamos. Quiero que no peleemos, que nos entendamos. Ahí está la clave. Nos vamos a entender los argentinos de una vez por todas", sostuvo.


No es nada habitual que se manifieste una coincidencia de fondo entre las palabras de la Presidenta y el ideario de la nacion. "No se puede vivir del odio". Claro que no. Menos cuando éste se halla a disposición de exaltaciones emocionales destinadas a perpetuar las diferencias en una sociedad, o peor, para la atención de intereses aún más sórdidos, como el de aquilatar la posibilidad de obtener ventajas materiales en función del aprovechamiento de ideales aparentemente nobles. Tampoco se podría vivir siempre con odio. El que lo padeciera enfermaría sin remedio y dañaría a otros, tanto en la salud psíquica como física, por la transmisión de su grave toxicidad.

La Presidenta dijo que no les dará el gusto a aquellos que pretenden que haya confrontación y agregó: "Quiero que los argentinos nos entendamos". Confrontación siempre habrá, porque es de la naturaleza humana la diversidad de visiones sobre lo que es mejor para el género, pero lo que se ha debatido en los últimos diez años en la Argentina ha sido algo más modesto: si es posible lograr o no una convivencia civilizada dentro de la cual las opiniones encontradas se debatan en concordia.


Si la Presidenta se debate en una transición emocional que la impulsa a manifestaciones llamativas es algo que le concierne en principio a ella. Sin embargo, lo que diga y lo que dé a conocer que siente es, por las funciones que encarna, de interés inmediato para la sociedad argentina.

Curiosamente, ese llamado a un entendimiento no ha sido el único de los casi diez años del kirchnerismo en el gobierno nacional. La propia mandataria ya había apelado a la unidad "de los 40 millones de argentinos" en sus discursos de campaña de cara a las elecciones primarias y a las presidenciales que le concedieron la posibilidad de un nuevo mandato consecutivo como jefa del Estado. "Yo no le guardo rencor a nadie", había dicho en 2011. "Dejemos de lado las cuestiones menores", agregaba.


No obstante, pasados aquellos comicios primarios de agosto, en los que obtuvo un importante triunfo, luego reconfirmado en las presidenciales de octubre, no pudo precisar ante los periodistas el verdadero alcance de aquel llamado a la unidad nacional. Cuando se le preguntó si iba a convocar a las fuerzas opositoras, contestó que el Congreso era el lugar para ese debate. No se hizo cargo de la parte que le tocaba. En el acto del domingo pasado, fue más allá al pedir directamente que, entre los argentinos, aflore únicamente lo bueno y lo mejor, dejando de lado "lo malo, lo feo, el odio". ¿Es esta la misma Cristina Kirchner que sólo recordó a las 51 víctimas de la tragedia de Once cuando estaba por cumplirse un año del hecho? ¿Es la misma persona que suscribe las mentiras del Indec, desconoce la inseguridad, minimiza la pobreza y ataca a la clase media?

Si es la misma, bienvenido el cambio. Claro que para corroborar ese vuelco hay que aguardar que se transforme en hechos concretos y se contagie a su equipo de funcionarios tan acostumbrados al garrote, la amenaza y la presión .

Nadie ha estado a salvo de la comisión de errores en la Argentina reciente, de modo que cualquier rectificación respecto de los infortunios incurridos debe ser recibida con la generosidad con la cual se predica la necesidad de la enmienda y el perdón de los pecados. Nadie haría un buen servicio a la República si excluyera de esos beneficios a quien rige desde el Poder Ejecutivo los destinos del país.


Hay una impresión generalizada de que con el Papa salido del barrio de Flores se producirá un fortalecimiento del catolicismo en el país. En buena hora que así sea, pero tengamos en claro que la mayor contribución implícita de Bergoglio a su país de origen deberá abarcar espacios más amplios todavía, sin especificación de religión alguna: el secreto ha de estar en que, por la proyección de su nombre y su obra, crezca un sentimiento generalizado de que íbamos por muy mala senda y que a todos corresponde en adelante un esfuerzo hacia la perfección social: hacia metas de mayor solidaridad, inclusión, igualdad de oportunidades y afirmación de las libertades constitucionales que nadie -absolutamente nadie- está facultado a degradar.

Después de la barricada, siempre sobreviene la evaluación ulterior de las palabras a la luz de los hechos que le siguen. ¿Está siendo coherente la Presidenta entre lo que dice y lo que hace? ¿Cuál es la relación entre el primer reconocimiento que se haya hecho por parte del Gobierno de la "condición humana" de los detenidos por delitos de lesa humanidad, que mueren en las cárceles mientras se glorifica, desde tribunas adictas a la misma Presidenta, el terrorismo que tronchó la vida de cientos y cientos de argentinos y precipitó al país a la más violenta de las represiones, incluso por fuera de la ley, pero en realidad tal como lo había dispuesto, aun antes de la instalación del régimen militar, un gobierno civil peronista? A todos, aquí también, absolutamente a todos, corresponde el íntimo examen de conciencia sobre lo que se hizo para persuadir a sectores juveniles de la sociedad de entrar en un camino de sangre y fuego hacia el que los empujaban algunos de los más crueles totalitarismos de la época, como el de Cuba.

No obstante, pretender dejar únicamente en manos del equipo de gobierno el cambio de actitudes negativas por otras que nos lleven a reconstruir lo roto, sería tan simplista como hipócrita. Los gritos de un funcionario no tendrían poder si no hubiera personas o grupos de personas miedosas de enfrentar la prepotencia y de perder beneficios; la avanzada parlamentaria del oficialismo no se consagraría con tanta facilidad si no hubiera parte de la oposición dispuesta a someterse a esas presiones, canjeando apoyos por beneficios en lugar de pagar los costos políticos de sus decisiones. El arrevesado dibujo de la realidad no tendría sustento de no existir un coro de voces decididas a trocar lo onírico en sustancia y de transformar las derrotas en victorias.

Si seguir el ejemplo de Francisco implica sacar provecho de su imagen para acumular poder interno, ningún cambio podrá esperarse. Ni en el Gobierno, ni en la oposición ni en el total de la sociedad. Todo lo contrario, esa "apropiación" local del Papa desnudará una profunda debilidad.


Como dijo el ensayista Alejandro Katz, en una nota del domingo pasado en lanacion: "Un papa argentino es una buena ocasión para que terminen los discursos mesiánicos". Es una gran oportunidad para separar los mundos entremezclados de la política y de la religión. Una nueva chance para concretar en hechos los ejemplos de despojo que hoy nos deslumbran. Y para que tenga respuesta el llamado que monseñor José María Arancedo, presidente del Episcopado, efectuó en favor de una "mayor convivencia social" pues, agregó, "los argentinos nos debemos gestos de grandeza y de encuentro que nos permitan superar el agravio y la descalificación".


Por eso, en estas Pascuas de Resurrección de Cristo, en las que el espíritu de las grandes comunidades suele estar impregnado de los valores que emanan de la fe, aboguemos porque el llamado a la reconciliación y al diálogo deje de ser sólo eso, una invocación, para convertirse definitivamente en una práctica de la que nos beneficiemos todos.

FUENTE: http://www.lanacion.com.ar/1568282-una-nueva-oportunidad-para-la-reconciliacion

NOTA: Las imágenes y negritas no corresponden a la nota original.