lunes, 29 de agosto de 2016

LA PERLA NEGRA

Sábado, agosto 27, 2016

(Crónica tras las bambalinas del relato oficial)

El día 25 de agosto de este año  se leyó en Córdoba una sentencia escrita largo tiempo atrás, desde el primer minuto de los cuatro años que duró la farsa judicial denominada  Megacausa La Perla.


Simples ciudadanos, en forma individual o por agrupaciones, decidimos acompañar a los presos políticos que estaban siendo juzgados. Miembros de AFYAPPA, de  Justicia y Concordia y el Grl Miguel Giuliano presidente del foro de Generales retirados viajamos desde Buenos Aires. Otros como en el caso de Luz García Hamilton y Yetel Menéndez  desde Tucumán. Veteranos de Malvinas vinieron de Rosario o Salta.

Nos acreditamos un mes antes, por medio de los defensores de algunos imputados, para poder estar presentes el día de la sentencia.

Sin embargo, pese a que fuimos temprano esa mañana, nuestra “acreditación” no aparecía.

Nos informaron que no podíamos ingresar a la sala de audiencias y que, en un plazo perentorio, debíamos abandonar el edificio de tribunales porque estaba “blindado”. Pedimos hablar con alguien, ser acreditados, esto, aquello.


Subimos para hablar con un funcionario, bajamos para hablar con otro. Pedimos hablar con el Secretario del Tribunal. Nos acompañaron a hablar con Pablo Urrets Zavalía, un pelele soberbio  de cara naranja por la cama solar y apellido ilustre que nos mostró una serie de listas. Decía que no estábamos y que no había forma de entrar. No escuchó nuestras razones, que nos habíamos acreditado, que veníamos de Buenos Aires sólo para este juicio, que muchos imputados no tenían familiares que hubieran podido venir y que podíamos conseguir su autorización y hasta su firma para ingresar en nombre de ellos. No, no, no y no. La lista la había tenido que reescribir hasta el día anterior porque funcionarios como el vicegobernador confirmaron a último momento. “Ah! Entonces por eso nos sacaron de la lista, le dieron nuestro lugar a esos funcionarios”. Silencio. Le dijimos que íbamos a entrar de todas formas, que íbamos a ingresar en la fila del público general pero que estábamos con Cecilia Pando y que si alguien la agredía o había incidentes, sería su responsabilidad. No le importó nada, se sonrío,  creo que hasta disfrutó esa miserable cuota de poder que mencionaba San Martín respecto de los soberbios.  Le prometimos que íbamos a ingresar, de una forma u otra.

Bajamos, subimos, nos perdimos en un edificio laberíntico. Nos empezaron a poner límites, que acá no, que bajen para allá, que en este piso no, vayan a hall de entrada, que tienen cinco minutos para desalojar el edificio… Por otro lado la defensoría mandó una nueva lista, que llegaba, que no llegaba, que nos echaban, que no nos íbamos. Estuvimos cerca de dos horas en ese tironeo.

Luz García Hamilton también se había acreditado pero en su caso como periodista. Tampoco salía acreditada. Del otro lado, los miembros y amigos de las “orgas” de DDHH entraban por decenas, sin acreditación, les faltaba gente y dejaban entrar a cualquiera.

Cuando nos obligaron a dejar el edificio fuimos, como habíamos prometido, a hacer la cola con el público general. Vino la policía asustada “no, ustedes no pueden estar con el público general, puede haber incidentes”. Nos prometieron ingresar si salíamos de la cola “vayan a la posta 1”. Allí fuimos, no aparecía la lista, que ya venía, que no venía. Entonces, el líder de una “orga” de DDHH  cuchicheó algo con la que controlaba esa entrada, Inés llegó a escuchar “que entren de a cinco, aunque no estén acreditados”. Comenzaron a ingresar ante nuestra indignación. Nos metimos junto con ellos,  sólo detectaron a Inés y la siguieron. Al alcanzarla “¡vos no estás acreditada!”; “ellos tampoco” le contestó y se quedó. Subimos por una escalera, nos perdimos, la otra Inés se cayó. Llegamos a una sala extensa llena de gente, muchos con micrófonos y cámaras de fotos. Eran periodistas. ¿Será la sala de periodistas?


Pensamos que sí, en eso nos dimos cuenta de que no era la sala de periodistas sino el hall previo a la sala de audiencias cuya puerta estaba fuertemente custodiada.

Pensamos que eso era lo más lejos que podríamos llegar. Nadie nos reconoció ni nos detectó. Ni siquiera a Cecilia Pando que es la más conocida. Planeábamos quedarnos allí toda la lectura de la sentencia porque, al menos, la veríamos por pantalla gigante.

En eso llegó Estela de Carlotto y antes de que pudiéramos reaccionar Cecilia se dirigió a ella y le pidió en alta voz que defienda la verdad completa, que recuerde a las otras víctimas. El periodismo escuchó gritos, se acercó y captó el momento. Carlotto dijo que sus hijos eran las víctimas y Cecilia le retrucó que no eran víctimas ni jóvenes idealistas, que eran terroristas.

Nos colgamos los carteles con los rostros de las víctimas del terrorismo.


El periodismo le hizo notas, confirmamos la forma de actuar de algunos  operadores  que se hacen pasar por periodistas, atacaban, agredían, repetían consignas. No preguntaban sino que afirmaban sus consignas. Estos operadores están para controlar a sus supuestos colegas y bajar línea. Igual contestamos, mostramos los carteles. Algún operador le gritó a Cecilia “¡sos una provocadora!”. Típica acusación genérica cuando no tienen de qué acusar. Empezaron: “treinta mil compañeros detenidos- desaparecidos!” y se contestaban: “PRE-SEN-TE”.  Repetían: “treinta mil…” y entonces Cecilia gritó “Coronel Argentino del Valle Larrabure!” “PRE-SEN-TE”  contestamos. “Cristina Viola… PRE-SEN-TE!” Y una a una las víctimas del terrorismo. Se quedaron un poco sorprendidos y peor cuando uno ensayó un insulto: “TORTURADORES” y el corito de autómatas respondió “¡PRE-SEN-TE!”. Se dieron cuenta del pifie  y avergonzados  no hablaron más. Nos quedamos allí y vino un policía “a ver… las que están con Pando…”. Pensamos que nos iban a echar pero no, nos condujeron a la sala de audiencias bajo  la firme promesa de comportarnos durante la lectura. “Si” dijimos “durante la lectura”. Supongo que pensaron que haríamos menos escándalo en la sala de audiencias.

Llegó Schiaretti pomposamente  para hacerse notar . Le había dado asueto a la administración pública y a los colegios el día libre para que fueran a la sentencia.

Antes de la lectura de sentencia rezamos una oración. María tenía a la Virgen de la Eucaristía en sus brazos.


Ingresaron los jueces y un ujier gritó “¡de pie!”. Mis compañeras, las que pudieron ingresar, tuvieron un momento de vacilación. Ponerse de pie… quedarse sentadas… unas se pararon y se volvieron a sentar. Otras se pararon sin vacilar por respeto a la institución justicia. Yo las comprendo, la institución es respetable pero yo no me puse de pie, aun a riesgo de que me expulsaran de la sala. No siento respeto por esos jueces y la institución justicia no son los monigotes bien vestidos que ingresaron en esa sala.

Estuvimos todo el tiempo sobrecustodiadas, mujeres policías, personas de civil, hombres y mujeres, uno o dos por cada una de nosotras. Desplegamos los carteles, querían que los bajemos “que ellos bajen sus carteles entonces”. Cecilia tenía un cartel que decía “NUNCA MÁS terroristas y Montoneros”. Una pañueluda se acercó y le dijo a una mujer policía que tenía que hacer que Cecilia baje el cartel. La policía le contestó  que su función no era controlar lo que dicen los carteles.

Entraron los periodistas por tandas para fotografiar a los que iban a ser condenados. El último acto de escarnio. El My Barreiro dio vuelta la cara para no salir en la foto. Mirta Anton hizo lo mismo. Tienen cientos de fotos de ellos pero dieron esa pequeña batalla para demostrar su negativa a participar del circo. En una de esas tandas entró Luz García Hamilton. “Quién es esa?” se preguntaban entre ellos, no están acostumbrados a periodistas que no sean de izquierda.

La lectura fue lo de siempre, perpetuas para todos y todas, hasta para Mirta Antón que tenía 19 años cuando ocurrieron los hechos que le atribuyen. Los jueces hicieron bien la tarea, estaba el gobernador y la prensa, no podían defraudar.

Terminó la lectura y Cecilia Pando se paró de repente “Nunca más terroristas en la Argentina!” llegó a decir y los que estaban de civil la agarraron con violencia del cuello y la tiraron al suelo como si llevara una bomba. Nos agarraron a todas, a mí me tironeaban de un brazo, a Ana la tomaron con fuerza de los dos brazos. Fue bastante violento pero estábamos pasadas de indignación y peleamos, gritamos.

Cecilia se liberó, se incorporó y desplegó un cartel con la bandera Argentina y la Virgen de la Eucaristía. No llegó a desplegarlo que se lo rompieron a tirones los civiles de custodia. Los policías casi no se metieron, podría decir que en cierta forma nos querían proteger de esos civiles que, después supimos, eran la custodia del gobernador.

“Se van a tener que ir” nos anunciaron. Como si no lo supiéramos. Pero lo gracioso es que no podían sacarnos por la salida tradicional porque estaba colmada de gente sino que tuvieron que sacarnos por alcaidía, por donde salen y entran los imputados. El juzgado es, en toda su acepción, un escenario teatral en donde los actores salen y entran entre bambalinas que se encuentran tras el escenario. Nos convertimos en actrices de esa representación y nos llevaron por todo el recorrido largo hasta el escenario. Si lo hubiéramos planeado no podía haber salido mejor. En su afán por escondernos nos sentaron al final del salón y para sacarnos debíamos recorrer todo el perímetro. Tuvimos mucho tiempo para manifestar nuestra posición sobre el juicio, sobre los “caretas” que venían a sacarse la foto de los Derechos Humanos, sobre el gobernador. Cecilia gritó “Schiaretti ¿qué hacés acá?¿ por qué no vas a hacer las cloacas?” los custodios de civil estaban para proteger al gobernador y no podían callarla. “Te vamos a tener que llevar presa porque agrediste al gobernador” le dijeron para que se calle. Cecilia seguía. María estaba desbordada. Los autómatas gritaban “a donde vayan los iremos a buscar” y María les respondía “vení ahora! Acá!” “Carlotto sos una conchuda!” “Acá tienen sus derechos humanos” y les tiró como si fueran papelitos del mundial unos dólares de utilería. Cecilia les tiró los dólares a los jueces;  se sobresaltaron, pensaron que eran algún objeto contundente. El recorrido desde el fondo del salón hasta el escenario teatral fue largo así que les gritamos toda clase de cosas. Nos pusimos las naricitas de payaso que habíamos llevado y gritábamos que todo esto era un circo, que de juicio no tenía nada. Finalmente pasamos junto al secretario de cara naranja y apellido ilustre. Yo, con una sonrisa triunfante le dije “¿viste que entramos igual? A nosotras no nos para nadie”. Estaba sorprendido  sin capacidad de reacción. Entramos por las bambalinas del escenario teatral y tras de nosotras los acusados que se sumaron al fervor de nuestra manifestación gritando su propia indignación.

Los pudimos visitar en un cuartito minúsculo. Para nuestra sorpresa no se encontraban abatidos, todo lo contrario, estaban sonrientes y felices. Nos dijeron que les habíamos dado una alegría muy grande con este escándalo, todos comentaban esto o aquello, que fulanita se pasó con tal cosa, o menganita tal otra. Se sintieron defendidos y reivindicados. Hubo lágrimas de emoción, gratitud y abrazos cariñosos.  Nos encontramos con viejos amigos, presos durante años, conocimos a familiares con quienes tenemos contacto por correo. Cambiamos teléfonos, direcciones, invitaciones. Fue casi un festejo.

Si pudimos darles alegría a nuestros presos políticos, aunque sólo fuera por un momento, todo el esfuerzo valió la pena.

HASTA TODOS LIBRES.


domingo, 28 de agosto de 2016

JUICIO EN CORDOBA

El día 25 próximo pasado, el Tribunal Oral en lo Criminal Federal nro. 1 de Córdoba dictó la sentencia del Juicio por la causa “La Perla”.


Tal juicio, como todos los denominados de “lesa humanidad” son inconstitucionales, por violar el art. 18 de la Constitución Nacional e ilegales por vulnerar el principio de legalidad, este último reconocido por la legislación de países como España, Francia, y la Corte Penal Internacional. Además, para poder juzgar a los imputados, en todos los juicios se violaron los más elementales principios del derecho, negando las garantías que hacen al debido proceso, transformándolos en una venganza instrumentada en sede judicial.

Por lo expuesto, los juicios son insanablemente nulos, sus sentencias deben ser consideradas cosa juzgada irrita y los Jueces pasibles de ser acusados de prevaricato.

Con estos fallos, muchos considerarán que la tragedia de los años ´70 ha sido saldada; lejos de ello, será así cuando la MEMORIA deje de ser parcial y subjetiva, cuando la VERDAD sea completa y no un relato plagado de mentiras, y cuando la JUSTICIA alcance por igual a los terroristas de las organizaciones subversivas que mataron, secuestraron y torturaron a víctimas civiles inocentes que aún hoy esperan ser reparadas y son condenadas al olvido.

Más allá de estas dramáticas consideraciones, la mente y el sentimiento de los argentinos en general y de los poderes del estado deberían estar enfocados, en el año del Bicentenario de nuestra Independencia, en encontrar los caminos para superar las tragedias del pasado reciente y como en otras instancias similares de nuestra historia, lograr la pacificación y la UNION NACIONAL.

Juan Miguel Giuliano
General (R)

Presidente del Foro de Generales Retirados

DERECHOS HUMANOS EN ARGENTINA: DISTINTOS ANTE LA LEY

Sábado, 27 de agosto de 2016

Claudio Avruj, Secretario de DDHH de Argentina

“Si mañana a Alfredo Astiz, por cumplir 70 años, le dan la domiciliaria, también la objetaremos, porque además de la edad hay que ver su estado de salud, si es peligroso o no. Figuras como Astiz o la de Etchecolatz nos provoca, como a toda la sociedad, un rechazo. Por lo que hizo y por lo que representa…” le dijo Claudio Avruj, mandamás de la Secretaría de Derechos Humanos de Argentina a un periodista hace unas horas.

Avruj es funcionario, claro, y tiene la sartén por el mango, como decía mi abuelita… yo apenas soy un mortal ciudadano que un día de hace mucho tiempo… se preguntó ¿por qué?

¿Por qué algunos sí y otro no? ¿Por qué unos presos y otros libres? ¿Por qué unos tan ángeles y otros tan demonios? ¿Por qué algunos tanto… y otros tan poco? ¿Por qué unos con tanta prensa, y otros sin voz?


Curiosamente, cuando entré al primer piso del Hospital Penitenciario de la Cárcel Federal de Ezeiza, no ví “figuras”, no vi “símbolos”, no vi “emblemas”, no ví “asesinos” ni vi “genocidas”… ví hombres viejos de huesos gastados llevando como podían enfermedades imposibles de tratar en una cárcel.

Presos Políticos de Argentina

No ví números… ví personas. No ví expedientes, ví rostros.

Ví a un hombre atrapado en un cuerpo inmóvil que no podía subir a su silla de ruedas, porque eran las diez de la mañana y nadie lo ha ido a sacar de la cama. Ví un anciano encorvado al que le habían pasado varios otoños más los respectivos inviernos después de 80 abriles, caminando con una sonda arrastrando por el piso su bolsa de pis... y más lejos, ví a un viejito muy amable saliendo de su habitación, saludar a las visitas, y preguntarle a cada una la misma pregunta: ¿qué día es hoy?.

Vi a dos ancianos, casi tres, ayudando a subir a una silla de ruedas a un hombre corpulento con sus dos piernas amputadas.

Y en medio de ese triste espectáculo, ví pasar mil veces un señor muy mayor en camiseta y calzoncillos hablando con su sombra.

Un espectro de piel y huesos caminando agarrado de las paredes hasta un teléfono público que no funciona, eso también ví.

Pero Avruj mira con ojos de funcionario… y yo apenas con ojos de mortal ciudadano común, que no deja de preguntarse: ¿por qué?

Avruj[1] ve “símbolos” o “emblemáticos apellidos”… yo veo ancianos enfermos muriéndose de abandono.

Avruj es cómplice de los que murieron, de los que mueren, y de los que morirán abandonados por la política y la justicia.

Yo, apenas un testigo que grita en medio del silencio atroz.

Horacio Palma
Escribidor contumaz...




[1] El secretario de DDHH Claudio Avruj fue invitado por las autoridades del Centro de Estudios en Historia, Política y Derechos Humanos de la provincia de Salta a visitar a los Presos Políticos en los penales.

EL OFENSIVO Y LACERANTE CAMINO A LA CORDURA

Parece cuento, pero no siempre es fácil reconocer a los integrantes de la raza humana. A veces nos encontramos frente a oleadas de puro salvajismo, que exceden ampliamente el territorio de lo que llamaríamos, lo humano.


Algo así sucede en este interminable tiempo K. Un tiempo con tan poco de humano, que termina siendo parecido al de aquellas invasiones bárbaras que cuenta la historia. En este sentido, todos recordamos, de qué manera mandaba Néstor. Lo suyo eran amenazas, venganzas y alaridos, dirigidos a propios y ajenos, en medio de la furibunda demasía que lo caracterizaba. Cristilinga  no sólo continuó, sino que agravó hasta el límite, esta manera desastrada de entender el poder.

Siguiendo su ejemplo, los que están por debajo, no quieren ser menos y de alguna rara manera, compiten a ver quién es más bestia que quién. El grotesco conjunto insiste en ser llamado con el curioso nombre del  “modelo”. Nunca supimos modelo de qué o de quién.

Hoy sucede en el país, como si el entramado de la convivencia social, ese espacio en el que debería tener lugar la concordia, de repente se hubiese desvanecido y otro mundo, enteramente ruin, lo ocupara en su totalidad. Quizá y como observamos en el teatro de Shakespeare, en apenas un instante, la vida común y corriente de una comunidad, se retrae hasta casi desaparecer, y en su lugar, en una especie de alianza diabólica, se aglutinan las menos dignas de las pasiones humanas. El resultado esperado de esa tempestad brutal, no podrá ser otro que la tragedia.

En estos días y a propósito de la cantidad de informes de KORRUPCIÓN entregados por el PERIODISMO hemos sido testigos de la sobreactuación de ese odio, llevada casi, hasta la repugnancia.


Los que por diversas razones, hemos sido críticos del desgobierno K  y lo señalamos cuanto pudimos y desde sus inicios, de todos modos no podemos convalidar este macabro festival, que no es otra cosa que la expresión del resentimiento, la mentira y de las fábulas con las que procuran nutrir a la sociedad.

No fueron pocos los medios enrolados en el coro de agravios a la sagrada REPÚBLICA que alcanzaron aún, a la FAMILIA. Si se quiere, era una operación sencilla, sin riesgos, y sobre todo “políticamente correcta”, pero que no  se contrapone dramáticamente, con las alabanzas que leíamos,  en esos mismos términos allá por los setenta.

Y aunque todos sabemos que la historia de la traición y de los saltimbanquis de las convicciones, no es nueva, el cinismo alcanzado por los pobladores del modelo y ciertos cómplices mediáticos verdaderamente asusta.

Circunstancia que tampoco es nueva y por lo cual, hace tiempo escribimos acerca del plan sistemático de exterminio de los presos políticos, implementado desde el kirchnerismo. Un plan sin derechos humanos, que involucra a hombres de más de ochenta años, que culpables o no, en su mayoría están enfermos y sin asistencia médica adecuada, que van siendo juzgados no sabemos ya cuántas veces, en tribunales que no pasan de parodias vergonzantes, valiéndose de leyes penales retroactivas, encerrados en condiciones subhumanas y como consecuencia del cual ya hay más de trescientos  fallecidos.


Hace más de cuarenta años, en el Vº congreso del PRT los participantes anunciaron la creación del ERP, con el propósito de: “desarrollar la guerra revolucionaria atentos al modelo vietnamita”. Pues bien, resulta que para los que en definitiva iniciaron esa guerra y la ejecutaron de acuerdo a las reglas del terrorismo, para esos culpables de muertes atroces, no hay juicios, ni castigos, solo puestos en el estado, honores y dólares y como hiriente refriega EYA se deja tomar la fotografía   vergonzosa  en una “cueva vietnamita”. Y es cierto, no deberíamos tolerar que continúe el hiriente escándalo K.


Aún en medio del enseñamiento y de las circunstancias oscuras que rodean esta y otros muchos  más casos de Korrupción espantoso, asociaciones ilícitas y desfalcos a la nación,  aún en este momento de tanto dolor, muchos somos a la vez, que pedimos la reconciliación de LA PATRIA.  El testimonio de caridad ofrecido, invita necesariamente a la reflexión, no solo debe aspirar a obtenerlo, SEÑOR PRESIDENTE MACRI, porque tiene Ud. la opción , UNA GRAN AMNISTÍA y AMPLIO RECONOCIMIENTO a nuestros SOLDADOS  encarcelados sin condenas  muchos de ellos  ó  continua en este decadente dejar hacer  a aquellos encadenados al odio. En sus manos está hacer una gran NACIÓN o nuestra Argentina, menos un país, que una tierra baldía.

Fernando Castro Pintos

GRACIELA FERNÁNDEZ MEIJIDE: "LOS GRUPOS GUERRILLEROS NATURALMENTE FUERON TERRORISTAS"

Por Catalina Bontempo

¿Cuál fue el momento más intenso de su vida?

Ha sido una sucesión. Lo peor, lo peor, lo peor es el momento en el que vi que se llevaban a mi hijo Pablo delante de mí y no pude hacer nada.

¿Alguna vez sintió miedo?

Sí, muchas veces. Sos loco si no tenés miedo. El asunto es cómo pasás por encima y no dejás que te paralice.

¿En 1973 se hablaba de política en su casa?

Yo hablaba mucho de política, pero no militaba. Era un momento muy politizado. Incluso yo, que nunca fui peronista, voté a [Héctor] Cámpora y voté a [Juan Domingo] Perón, como mucha gente que sin ser peronista los votaba para que se terminara el enfrentamiento. Se supuso que Perón iba a poner orden en ese dislate, pero no fue así, los sectores enfrentados no estaban dispuestos a amigarse. Esto es lo dramático, porque los dos sectores, de derecha y de izquierda, habían hecho campaña para que Perón volviera. Al segundo día de las elecciones, Montoneros mata a [José Ignacio] Rucci. ¿Qué significa eso como gesto? Que, en realidad, le pidieron al pueblo que vote, pero no les importa el voto, porque ellos querían hacer una revolución. Perón lo sintió como un ataque a sí mismo y fue el primero que usó la palabra 'aniquilación' y les juró que los iba a perseguir. No sólo los echó de la plaza, sino que los persiguió. Es decir, reaccionó como un militar.

Graciela Fernández Meijide: “Yo siempre digo, si fueron 30 mil,
¿por qué las cúpulas no dicen quiénes son los 20 mil restantes?
(Adrián Escandar)


 ¿Por qué no siguió la línea de Madres [de Plaza de Mayo], sino la línea institucional de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos?

Precisamente porque mi forma de trabajo es más institucional. A mí no me alcanzaba con lo testimonial, que igual es importante. Pero había que reunirse en la calle y no había cómo guardar la documentación. En cambio, la Asamblea tenía una pequeña estructura que después se fue agrandando. Y había otra cuestión que para mí es importante, cuando vos tenés una institución conformada por distintas personas, debés ser política. Significa que cada vez que se hace una declaración, hay que consensuar. Eso te obligaba a escuchar muchas voces que a mí a veces me sacaban de quicio, porque yo, como madre, hubiera puesto un exocet contra todos los cuarteles y mi lenguaje hubiera sido ese. Esto te llevaba a comprender que la sociedad había apoyado al golpe por el miedo que le daba la violencia. Las Madres eran un puñadito cuando se votó a la presidente por primera vez, en 1979. Eran 20 madres y eligieron a Hebe de Bonafini.

¿Y en la Asamblea cuántos eran?

En la Asamblea no es que hubiera mucha más gente, sino que integraba gente que venía de partidos políticos. Si bien la cúpula de la iglesia apoyaba el golpe, en la APDH teníamos a monseñor de Nevares y a Alicia Moreau de Justo, y a Alfredo Bravo, que habían salido del Partido Socialista porque colaboraba con la dictadura. En el caso de los radicales, por ejemplo, estaba Raúl Alfonsín, que no era el jefe dentro de la Unión Cívica Radical, sino que lo era Ricardo Balbín, que nunca hubiera venido a la Asamblea.

Los Kirchner abordaron los DDHH
desde la mayor ignorancia

Por qué cree que Balbín no hubiera ido a la APDH?

Porque se consideraba, equivocadamente, que ocuparse del tema derechos humanos era de izquierda y, en realidad, ocuparse de ellos es un tema muy liberal.

¿Qué opina de la teoría de los dos demonios?

La teoría de los dos demonios es un invento que se reverdeció cuando Alfonsín dio, en 1983, los decretos 157 y 158, por los cuales se ordenaba el enjuiciamiento de los líderes de las tres primeras Juntas Militares y de los líderes de las organizaciones armadas Montoneros y ERP [Ejército Revolucionario del Pueblo], que no estaban en el país. Parecía que Alfonsín los ponía en nivel de igualdad. Sin embargo, si se lee la fundamentación de ambos decretos, no se dice "tienen igual responsabilidad". Es por eso que se declaró crimen de lesa humanidad uno y no el otro, porque la fuerza que tiene un gobierno con todas las agencias de represión a su disposición se suma a la garantía de total impunidad que se daba la dictadura al no poner en marcha la Justicia. Las organizaciones armadas, en cambio, no tenían capacidad de garantizar su impunidad. De hecho, durante la Dictadura se mató a muchísimos de los que habían cometido crímenes de sangre, como se decía, en la clandestinidad, lo cual fue venganza y no justicia. Si se los hubiera llevado ante tribunales, con derecho a defensa…

¿Cree que los guerrilleros que tomaban las armas deberían haber sido enjuiciados o que deberían seguirse esos juicios?

Hoy ya no tiene sentido.

¿Y respecto a los juicios a militares que se están llevando a cabo en la actualidad?

 Justo antes de que llegaras estaba hablando con el hermano de Eduardo Muñiz, uno de los chicos que se llevaron la noche en que se llevaron a Pablo, mi hijo. Él sigue más de cerca el juicio que está haciendo en San Martín, yo lo dejé, porque sé que de ahí no va a salir nada mientras los juicios se hagan como se están haciendo. Se hacen igual que antes, por lo tanto, la verdad la aportan siempre las víctimas, y los militares niegan y niegan. No se encontró la forma.

¿La ley del arrepentido?

No le llames "arrepentido", decile "de la compensación". A aquel que diga datos concretos, que tenga reducción de pena. Hoy no tienen ningún estímulo. Si Santiago Riveros, que era el responsable de Campo de Mayo, donde seguramente mataron a mi hijo y al hermano de Eduardo, pudiera negociar no tener condena perpetua, a lo mejor nos diría si mi hijo pasó ahí. De cualquier manera, no se intentó y siguen como pueden los juicios.

 ¿Cree que los juicios a los militares que fueron retomados en la época kirchnerista fueron revanchistas?

La intencionalidad fue política. Néstor Kirchner fue elegido con el 22% de los votos y necesitaba sectores de la sociedad que lo apoyaran. Cuando se empiezan a desarrollar los juicios, comienza la necesidad de hacer juicios y más juicios. Además, se los organizó con muy poca astucia desde el punto de los tiempos de la economía jurídica. Por ejemplo, hacia Luciano Benjamín Menéndez convergen muchísimos juicios de cada persona. Entonces, lo juzgan por el caso de Pérez y le dan perpetua, después va la querella por González, le dan perpetua… suman 600 años. ¿Cuál es el sentido? Estás pagándoles a los jueces y a los fiscales, que no tienen otros juicios, cuando en realidad se podría haber dicho: "Pérez, González, Fernández, todos estos son víctimas de la misma, hacemos una causa grande y él es condenado". Con que a los 70 años te condenen a perpetua, ¿qué va a hacer? Esa falta de criterio hizo que los juicios no acabaran nunca. Y en algunos casos jueces militantes no tienen empacho en abusar de la figura de "partícipe necesario".

¿A qué se refiere con "partícipe necesario"?

En un momento de enfrentamiento, mandan a un subteniente a detener a una persona a una casa, él lo detiene, lo lleva, no entra siquiera y lo entrega. Es posible que hasta supiera que ahí se torturaba, pero él ni tortura, ni mata ni hace desaparecer el cuerpo. Ahora lo condenan por perpetua por partícipe necesario. Otro ejemplo, dos policías estaban en una esquina de la provincia, llega un patrullón del Ejército y ataca a una casa donde había gente que se resiste y terminan matando a todos los que estaban en la casa. Los policías lo único que hicieron fue meterse detrás de un árbol y mirar, porque el Ejército no les pidió que tiraran un tiro. Después de muchos años, son juzgados partícipes necesarios. Esto es una sobreactuación, a mi gusto, de la Justicia. Es rascar el fondo de tarro para ver qué más se saca. La verdad es que cuando yo peleé por la Justicia, no es este tipo de Justicia la que yo personalmente quiero.

¿Y qué tipo de Justicia quiere?

Que se apliquen las leyes respetando todos los procedimientos de los códigos y que sea igual para todos. No peor para este, porque en este momento este es enemigo político. Si no, terminás haciendo lo mismo que hicieron los arbitrarios dictatoriales, es decir, utilizás la ley según se te da la gana, cuando la ley es para igualar.

Durante el gobierno kirchnerista se retomó el tema de los derechos humanos. ¿Cree que se desmereció el trabajo previo de los organismos de derechos humanos?

Se los desmereció, porque eran ignorantes de ignorancia supina. Ni a uno ni al otro les importó nunca el tema de los derechos humanos y nunca tuvieron nada, ninguna participación, ni física ni intelectual, con el tema. Por lo tanto, cuando lo abordaron, lo hicieron desde la mayor ignorancia. Yo creo que, no sé si voy a decir una barbaridad, los Kirchner honestamente no sabían que habíamos entrado en la ESMA [Escuela Superior de Mecánica de la Armada] con la Conadep, es decir, éramos funcionarios del Gobierno, entraba el Estado. Yo creo que se mantuvieron totalmente alejados y cuando les tocó llegar, descubrieron que era un filón que los acercaba a un sector de la sociedad progresista a la cual le interesaba el tema.

¿Por qué cree que fue posible cooptar a los organismos de derechos humanos?

Cuando uno dice "los" organismos, son en realidad tres o cuatro personas que hablan desde un sello. Ahora, la acción de recomenzar la justicia, convocar y financiar dio sus resultados. Además, los organismos estaban muy achicados ya, pensá que yo soy de las madres más jóvenes, ya muchísimas han muerto.

"Sueños Compartidos fue un curro
para hacer política y campañas
"

¿Qué sintió cuando, en 2014, Mauricio Macri habló del "curro de los derechos humanos"?

Me parece que él se estaba refiriendo al tema de Hebe y la empresa de construcción Sueños Compartidos. Por lo tanto, eso sí fue un curro. Más que de Hebe, que yo no sé si se quedó con un peso, fue un curro de los que, usándola a Hebe, utilizaron esa plata para hacer política y campañas. Hebe fue buena en la denuncia durante la Dictadura, pero como empresaria hay que tener alguna otra condición. Yo jamás podría manejar una empresa de construcción y ni una universidad.

En relación con ciertos dichos de Hebe, ¿cree que ser madre de desaparecidos otorga impunidad?

No, ser madre de desaparecido no te convierte ni en mejor ni en peor de lo que fuiste. Con suerte, entendés más cosas. Si te quedás en la crispación lógica de la angustia de la primera época y tomás en cuenta que es lo peor que le puede pasar a cualquier persona… En realidad, lo peor que le puede pasar es a las víctimas primarias, pero a los familiares nos rompe adentro esa incertidumbre. No sólo torturaron, juzgaron en la clandestinidad y escondieron los cadáveres, los padres terminamos matando a nuestros hijos, porque un día tuvimos que decir: "No lo busquen más desaparecido, ahora búsquenlo muerto".

¿De dónde sacó fuerza para poder luchar durante estos años?

Tiene que ver con el temperamento. Nadie nació en ese momento, cada uno venía con su yo formado. Sacabas fuerza de donde podías. Por eso, cuando Hebe dice disparates, ni siquiera la puedo… ni la critico ya. Me enojo mucho con quienes la usan y mandan a decir esas barbaridades.

La cifra de desaparecidos, según la Conadep, se estima en 8.960.

Yo siempre digo, si fueron 30 mil, primero: ¿por qué las cúpulas no dicen quiénes son los 20 mil restantes? Segundo: ¿Qué pasó en esta sociedad que hay 20 mil personas que desaparecen y no hay una familia, un amigo o un compañero que denuncie? ¡Es imposible! Son los que son, número más o número menos. Y es más, hubo muchos intentos de denuncia de desaparición posterior para poder cobrar las indemnizaciones, porque esas cosas también, desgraciadamente, pasan.

Para Fernández Meijide, todavía hay muchos montaneros nostálgicos de los 70

¿Por qué cree que las cúpulas de Montoneros no aportan más datos sobre a quiénes tenían a cargo?

Porque Mario Firmenich nunca se hizo responsable de todo, y hay muchos montoneros nostálgicos de aquella época que todavía piensan que si hubieran hecho las cosas de otra manera, habrían ganado, es decir, creen que era posible ganarle al Ejército Nacional.

¿Considera que se trató de un genocidio?

No, yo nunca estuve de acuerdo. El genocidio supone la persecución a un sector de la sociedad por raza, religión o etnia. Acá el tema era destruir las organizaciones armadas, sobre todo y básicamente ERP y Montoneros.

¿Piensa que la responsabilidad de las cúpulas de los grupos guerrilleros, como Montoneros, es mayor que la de quienes estaban por debajo?

Siempre los jefes son más responsables. A ver, cada uno es responsable de las decisiones que toma. La cuestión de la heroización es muy atractiva. Ahora bien, si hoy una persona mata, la juzgan. Cuando vos tomás la decisión de matar, así sea también la de morir, estás tomando una decisión y sos responsable de la muerte y el daño que causás. Por lógica, los máximos responsables son quienes conducen esas acciones. Y sobre todo cuando entraron en la clandestinidad, después de las elecciones de 1973.

¿Se puede aplicar esa misma máxima de las conducciones en el caso de los militares?

Por supuesto que sí.

¿La ley de obediencia debida le parece que fue correcta?

Lo que pasa es que la aplicaron después por una necesidad política. Pero sostengo lo mismo que con los demás: cada adulto sabe si mata. Una cosa es que mates en un enfrentamiento, otra cosa es tener a alguien atado, torturarlo, matarlo y después esconder el cuerpo. Eso no es trabajo de un militar.

¿Usted cree que las víctimas de los guerrilleros deberían ser reconocidas como víctimas del terrorismo? Por ejemplo, los conscriptos de Formosa.

Bueno, eso es otra historia. No tengo nada en contra, sobre todo con los conscriptos, que es gente que no estaba relacionada estrictamente con la violencia, y los conscriptos encima cumplieron con su obligación. Creo que merecerían ser reconocidos.

¿Cree que los grupos guerrilleros deberían ser llamados terroristas?

Es que naturalmente son terroristas. Sobre todo la guerrilla urbana, donde no hay un enfrentamiento con un ejército en un terreno. Por eso, para hacerse notar, o tomaban un cuartel o una comisaría para robar las armas o ponían una bomba. Cuando se pone una bomba, es para causar terror. No se hacen las cosas porque te volviste loco. El hecho en sí es un hecho de terror.

"Yo todavía no sé qué pasó con mi hijo"

¿Considera posible cerrar este capítulo en la Argentina?

Siempre se va a cerrar, más tarde o más temprano. Hoy por hoy es muy pronto. Primero, porque nadie dijo qué pasó con los desaparecidos. Yo todavía no sé qué pasó con mi hijo. Nos estamos muriendo sin saber el punto más importante y la pregunta central de los organismos de derechos humanos: que digan dónde están los desaparecidos. Segundo, porque cada vez que aparece un nieto recuperado a través de Abuelas, vuelve a aparecer el drama, de otra manera y con una alegría, pero al mismo tiempo eso está mostrando detrás la monstruosidad del asesinato de los padres y la entrega del bebé. Además, los hijos de desaparecidos o de militares que están siendo juzgados pertenecen a una generación que está cargando con una mochila ajena. Hoy, los hijos de los militares se están haciendo cargo de defender a sus padres en lugar de seguir con su vida. Tragedias de esa dimensión siempre te dejan heridas abiertas. Sobre todo cuando por una cuestión de necesidad política se reanima, como con los Kirchner. Y además se lo idealiza y termina en que esos muchachos que se equivocaron eran héroes, y no lo eran.

¿Por qué tras su militancia en los derechos humanos decidió involucrarse en la política?

Con la ley de obediencia debida dije: "Se acabó la Justicia". En esa misma época [Carlos] Menem empezaba a presentarse como candidato. Que en la interna del PJ [Partido Justicialista] ganara Menem hizo que algunos partidos políticos chicos que trabajaban para el peronismo no quisieran seguir con él. Fue el caso de un sector de la Democracia Cristiana, donde estaba Carlos Auyero, a quien yo conocía y respetaba, y trabajaba con una persona que había trabajado con nosotros en la Asamblea, Matilde Fernández de Quarracino. Ella me invitó a sumarme a un pequeño grupito que se había conformado alrededor de Auyero. Yo me sumé más que nada para ver cómo podía ayudar. Nunca había estado en un partido político y no tenía idea de cómo funcionaba. De ahí nos conectamos con otros grupos que estaban en circunstancias similares y se fue armando. Para cuando quise acordarme, yo tenía un protagonismo que jamás hubiera tenido en un partido común, me imagino, porque había otra estructura. Se dieron circunstancias y condiciones, pero nunca mi vida estuvo planificada para eso. Cuando fracasó la Alianza, dije: "Basta. Yo, política partidaria, nunca más, gracias".

En 1999, estuvo cerca de ser gobernadora. Viéndolo en retrospectiva, ¿cree que hubiera sido posible gobernar la provincia de Buenos Aires en ese momento?

No, era más difícil que ahora todavía. Hoy es difícil… A ver, en ese momento no existía la delincuencia ligada al narcotráfico. Cuando me preparaba para enfrentar esa posibilidad, no era un tema que a mí me preocupara mucho. Sí me preocupaba la policía brava de la provincia, que sigue teniendo las mismas dificultades y encima ahora el lazo con el narcotráfico. Lo cual hace que la tarea de María Eugenia Vidal sea titánica. Desde el punto de vista económico, a nivel nacional, hubiera sido imposible, porque no había dinero. Como ministra de Desarrollo Social, tenía cada vez más demanda y menos guita. Entonces, lo mismo hubiera sido como gobernadora.

"Nos estamos muriendo sin saber
dónde están los desaparecidos.
"

¿El legado kirchnerista es comparable con el menemista de 1999?

En principio sí, porque el déficit era más grande de lo que habían dicho y la recesión estaba desde dos años antes. Pero, por otro lado, tenías un salvavidas de plomo que era la convertibilidad. Cuando estalló, pegó a quienes tenían plata y a los no la tenían. También hubo desentendimientos políticos al interior de la propia Alianza, la renuncia del vicepresidente Chacho Álvarez, que no era uno cualquiera, porque en la práctica rompió la Alianza. Además, una incapacidad, a mi criterio, del entonces presidente Fernando de la Rúa de llamar a todos los sectores políticos, religiosos y sociales, que estaban dispuestos a darle una mano. Ahí no supo hacerlo, aunque tampoco sé si hubiera podido resolverlo. Yo ya no estaba en el Gobierno, pero de todas maneras era una situación prácticamente sin salida con una cuestión internacional donde desde hacía rato que Menem venía endeudándose para pagar deuda. Y la elección de George W. Bush cortó netamente eso, porque dieron orden a los organismos internacionales de no prestar más. Entonces, esa bicicleta hizo que no hubiera respaldo. Eso precipitó todo, con el agravante de que nuestras propias materias primas, 3 años después, con la entrada de China en el mercado internacional a comprar, subieron de precio exponencialmente, sobre todo la soja. Curiosamente, Cristina [Fernández de Kirchner] le decía "ese yuyo". Ese yuyo le salvó el Gobierno.

¿Se arrepiente de haber formado parte del Gobierno de la Alianza?

No me arrepiento de ninguna de las cosas que hice. A lo mejor, detalles que podría haber hecho de otra manera. Pero, en líneas generales, lo que hice lo hice con entusiasmo y mi coherencia no desmintió nunca. Se pueden leer mis declaraciones de 1979 o de 1980 y no vas a encontrar una gran diferencia. Seguramente que alguien más piola lo podría haber hecho mejor, pero es lo que yo podía hacer.