jueves, 17 de noviembre de 2016

HOMENAJE AL CNL (PM) JORGE ROBERTO IBARZÁBAL


A TODOS LOS CAMARADAS DE LAS FUERZAS ARMADAS, FUERZAS DE SEGURIDAD, FUERZAS POLICIALES Y FUERZAS PENITENCIARIAS,

A TODOS LOS AMIGOS,

A TODOS LOS COMPATRIOTAS,

Estimados Camaradas y Amigos:

La Unión de Promociones adhiere e invita al homenaje que la Promoción 80 "Del Libertador" realizará al Coronel (PM) Jorge Roberto Ibarzábal, al cumplirse el 42º. aniversario (19 Nov 74) de su secuestro y posterior asesinato a manos de la organización terrorista autodenominada “ejército revolucionario del pueblo”.

Se oficiará la Santa Misa el día Sábado 19 de Noviembre, a las 11.00 horas, en la Capilla del Regimiento 1 "Patricios", sito en Avda. Bullrich 481, de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Esperamos contar con su presencia, a fin de rendir todos juntos, un sentido, merecido y renovado tributo a un héroe de nuestra Patria.

Cnl (R) Guillermo César Viola.
Unión de Promociones

P.D.: Agradeceremos dar la mayor difusión posible a esta convocatoria.

NO NOS QUEDEMOS CHAPOTEANDO EN LA SANGRE Y EN EL BARRO DE LOS '70


Ceferino Reato se refirió al informe oficial del Gobierno sobre los desaparecidos durante la última Dictadura Militar



lunes, 14 de noviembre de 2016

CARLOTTO NECESITA MUERTOS PARA PRESERVAR SU NEGOCIO


Por Nicolás Márquez

Días atrás, el poco confiable Secretario de Derechos Humanos Claudio Avruj se tomó por fin el trabajo de confirmar oficialmente la verdad: los desaparecidos durante el último gobierno militar no fueron 30 mil sino 6300, casi cinco veces menos a la cifra demagógicamente difundida. Lo ratificado por el burócrata en el año 2016, no es más que el mismo dato que nosotros mismos habíamos confirmado 12 años atrás en mis libros La Otra Parte de la Verdad y de manera más completa, en mi segunda obra La Mentira Oficial.

Pues bien, ante esta verdad de a puño que ahora ha sido institucionalmente vociferada, salió a la palestra Estela Carlotto (Ceo de la rentable empresa “Abuelas de Plaza de Mayo”), quien ante esta confirmación estatal y oficial se molestó sobre manera y emitió un comunicado de furia tanto en los medios masivos de comunicación como desde la página web institucional de su negocio, en la cual lamenta la actitud del gobierno de decir la verdad en vez de insistir en una cifra que de sobra se sabe falsa: “Fue una muy mala noticia, muy desagradable. En vez de investigar cuántos son, que nos ayuden a encontrarlos, no a sacar una estadística” sentenció: ¿no hubiese sido más desagradable saber que fueron 30 mil? ¿no es acaso una buena noticia saber que el desencuentro entre argentinos fue muy inferior al popularmente divulgado? ¿O Carlotto se hubiese sentido más feliz con 24 mil muertos más?.

Supongamos por un rato que en los años 70´ no hubo una guerra civil entre terroristas organizados y las Fuerzas Armadas sino un “genocidio de los militares a expensas de chicos con buen corazón”. Aceptemos esta fantasía y hagamos el siguiente análisis: ¿no es algo para celebrar el hecho de saber que hay 24 mil familias destrozadas menos de las que sospechábamos? ¿No constituiría dicha noticia un alivio o un sensible mal menor entonces?

“En los últimos meses hemos advertido intentos por desprestigiar la lucha de los organismos de derechos humanos” dice Carlotto en el sitio web de su próspero kiosko. ¿No son ellos quienes se han desprestigiado a sí mismos al mentir desde siempre con la cifra, al glorificar los crímenes de la guerrilla y al vivir del Estado a cuatro manos mediante subsidios, indemnizaciones y cargos públicos para toda la parentela y amigos tal como Carlotto lo hizo colocando a sus hijos en cargos provistos por la delincuencia kirchnerista a la que ella tanto apañó?. 

“No sé de dónde han salido esas cifras” disparó Carlotto.

Yo se lo explico: fueron publicadas en el año 2006 (a la sazón Néstor Kirchner Presidente) por la Secretaría de DDHH de aquella gestión, dirigida entonces por el extremista y ex abogado de Mario Roberto Santucho, Eduardo Luis Duhalde, tras confeccionar una edición revisada del anexo del libro Nunca Más con motivo de lo que por entonces constituía el aniversario de los 30´ años del golpe militar que oportunamente el grueso del pueblo celebró.

Pero Carlotto hubiese deseado que la cifra hubiese sido 30 mil: ella quiere sangre. Prefiere 24 mil muertos más. Cuánto más muertos más grande y perdurable sería su indecoroso negocio paraestatal en el cual vende memoria deformada a cambio de plata ajena.

Sería sumamente interesante que el desteñido Avruj hoy completara el marco de la revisión histórica informando también desde su Secretaría a cuánto ascienden las víctimas del terrorismo subversivo (del cual dos hijas de Carlotto formaron parte actuando bajo las órdenes de Firmenich en la banda homicida Montoneros), a los efectos de que todos los sectores que padecieron en la desdichada Argentina de hace cuatro décadas, puedan verse reflejados y representados en un trabajo integral y desapasionado que desnude de una vez por todas tantas mentiras oficiales.


“COMO PARA HACER DULCE”

Por Mauricio Ortín

El grado de decadencia de una sociedad debería valorarse por la cantidad y la calidad de falsedades que sea capaz de tolerar. En los últimos días, por fin y porque no tenía otro remedio, la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación blanqueó el número de desaparecidos y muertos en la guerra contra la subversión. La cifra, calculada desde la asunción de Cámpora hasta la de Alfonsín, asciende a 7010. Muy lejos de los 30.000 que Pérez Esquivel, Carlotto, Bonafini y casi toda la clase política argentina anuncian dogmáticamente como número axiomático. Hace tan solo menos de un año que Darío Lopérfido, Secretario de Cultura de la ciudad autónoma de Buenos Aires, debió renunciar a su cargo presionado por sostener que no eran 30.000. Al respecto, el mismísimo Secretario de Derechos Humanos y Pluralismo Cultural (sic) de la Nación, Claudio Avruj, expresó su desacuerdo con Lopérfido: aludió a que se trataba de una cifra emblemática y simbólica. En tanto, Malher, el funcionario que reemplazó a Lopérfido, sostuvo que el número de 30.000 había sido adoptado por el pueblo y, por tanto, lo respetaba. No hubo ni un solo político del partido radical o del de Macri que saliera a respaldarlo. Una de dos, o la verdad en la Argentina no es políticamente correcta o no se tiene lo que hay que tener para, siquiera, murmurarla. Porque hay que ser un pusilánime de quinta para soportar impávido que la señora de Carlotto acuse al gobierno de “quererla mostrar como mentirosa ante la sociedad” justamente por mentir de manera escandalosa. ¿Qué es lo que les impide decir que Carlotto MIENTE y Bonafini es una LADRONA? Un tal Daniel Lipovetzky, diputado macrista, se arrugó frente a Rossi y el periodista Silvestre cuando estos le refregaron la “infamia” de no mantener el símbolo emblemático (de la mentira) de los 30.000. Lipovetzky, con cara de “yo no fui”, hizo la defensa del blanqueo mientras, al mismo tiempo, defendía la bandera de los 30.000. Al final, chorizo. Prefiero la actitud cínica y perversa de los que mantienen su mentira a la pusilánime que ni lo uno ni lo otro.


A esta hora de la soirée (cuarenta años han pasado), la defensa sobreactuada de la mentira de los 30.000 huele a podrido. Sobre todo porque Carlotto, Bonafini, Vertbisky, con el apoyo incondicional de los Kirchner durante doce años, no pudieron estirar la cantidad ni a diez mil. De las treinta mil placas del Parque de la Memoria sólo pudieron llenar un tercio. Luego, no es pecar de precipitado el presumir que se quiere tapar un chanchullo mayúsculo. Miles de millones de dólares se destinaron para indemnizar a familiares de desaparecidos ¿Por qué habría de pasar inadvertido a los Kchorros semejante boccato di cardinali?

Ante la evidencia, arguyen que un desaparecido o 30.000 es lo mismo. No, no es lo mismo. Hay que ser discapacitado moral para entenderlo así. Inmoral también es atribuir muertes que no fueron tales a quienes no las cometieron. Pero es que, si fueron tantas, entonces los culpables serán tantos también. La ecuación es: a más muertos, más “genocidas” a perseguir.


Con la mentira de los 30.000 se infecta el alma de los niños argentinos en las escuelas; las dirigidas por la iglesia católica, incluidas. Se le atribuye a Hitler la frase: “Mientras más grande es la mentira más gente la cree”. No comparto. Más acertado sería: “Mientras más grande es la mentira más gente teme contrariarla”. Y, de estos últimos, en la Argentina, hay cantidad como para hacer dulce.

domingo, 13 de noviembre de 2016

¡QUÉ NÚMEROS RAROS!


"A nuestros oponentes políticos les ofrezco un trato:
Si ellos dejan de mentir sobre nosotros,
yo dejaré de decir la verdad sobre ellos".

Adlai Stevenson

Si usted cree que debemos vivir en un estado de derecho y tal como hice la semana pasada, le ruego que copie este link (http://tinyurl.com/haftfpc), lo pegue en su navegador y, si está de acuerdo con la petición, la firme y difunda.

No voy a hablar hoy de las consecuencias de la victoria de Donald Trump el martes, una rareza, ya que lo votaron menos ciudadanos que a su contrincante. Las especulaciones sobre el futuro de los Estados Unidos y del mundo han poblado las pantallas y las páginas de todo el globo, y habrá tiempo para hacerlo cuando anuncie su gabinete. Tampoco hablaré aquí de otro número inexplicable: los US$ 65 millones que, en Estados Unidos, dejó a sus deudos Daniel Muñoz, secretario privado de don Néstor (q.e.p.d.).

La semana contuvo un hecho realmente importante que, en medio de la vorágine, pasó bastante desapercibido: la divulgación, por parte de la Secretaría de Derechos Humanos, de una estadística confeccionada durante la "gestión" de Cristina Elizabet Fernández, que estableció en 6348 el número de desaparecidos entre 1976 y 1983. Cuando se conoció el dato, Estela de Carloto bramó de indignación: "En vez de investigar cuántos son, lo importante es encontrarlos"; raro, porque no explicó cómo buscar a los demás si ni siquiera sabe quiénes serían.

La relevancia del número es enorme, toda vez que termina en forma definitiva con el invento de los "30.000", que tuvo dos fines concretos: la instalación del concepto de genocidio para construir la venganza y, sobre todo, habilitar la recolección de fondos internacionales, organizada por los mismos terroristas para financiar campañas y lujos. Hasta ahora, no bastaba para desmentirlo ni siquiera la imposibilidad de completar los nombres en todas esas chapitas que Kirchner colocara en el Parque de la Memoria pese a que, para intentarlo, se incluyeron a los muertos desde 1955, a quienes cayeron al intentar asaltar instalaciones militares, a quienes se suicidaron ingiriendo cianuro y a los guerrilleros asesinados por sus propias organizaciones.

Es que, si se deja de hablar de genocidio -y la verdadera cifra revelada obliga a ello- se cae la teórica imprescriptibilidad en todos los amañados procesos que permitieron que, aún hoy, cuando ya ha pasado un año del desalojo del kirchnerismo del poder, casi dos mil ancianos continúen presos, privados de todos los derechos de los que gozamos, por imperio de la Constitución, el resto de los argentinos: irretroactividad de la ley penal, principio de inocencia, legalidad del proceso, jueces naturales, límite máximo de la prisión preventiva, 2x1 y prisión domiciliaria a los mayores de 70 años. Y todo eso mientras los corruptos de toda laya se ríen a carcajadas, se pasean en libertad y exhiben impúdicamente sus mal habidas fortunas.

El otro episodio fue la exacerbada polémica desatada por las declaraciones de Miguel Pichetto en favor de una política inmigratoria racional. El Senador fue imprudente, pero no por el contenido de sus dichos -con los cuales, adelanto, coincido- sino por haberlo hecho en un programa periodístico porque los tiempos de aire son limitados y no permiten dar acabada razón de los mismos. Esa imposibilidad de explicarse habilitó a que un sinnúmero de imbéciles y malintencionados se rasgaran rápidamente las vestiduras y lo acusaran de xenófobo y racista, pese a lo justificado de sus afirmaciones.

La Argentina es el único país que conozco que carece de política inmigratoria, a punto tal que no exige nada a quienes arriban a su territorio: carencia de antecedentes penales, demostración de la capacidad de sustentarse o de vinculaciones que la reemplacen, o aptitudes laborales; además, al poco tiempo obtienen documentos nacionales de identidad. No funcionan así países como Bolivia, Venezuela, Cuba, China, Rusia, Irán, etc., cualquiera sea la orientación, o la falta de ella, del régimen que los gobierna.

Nuestra nación se formó con los inmensas oleadas inmigratorias de fines del siglo XIX y la primera mitad del XX, provenientes de tantas latitudes diferentes que, al fusionarse, nos dieron estas características tan originales de nuestra sociedad. Y debemos continuar con esta tradición, recogida por el preámbulo de la Constitución, de brazos abiertos; pero recordemos que en él se habla de los hombres de "buena voluntad" que quieran habitar nuestro suelo. Ese requisito es esencial y, en esa categoría, obviamente, no entran los delincuentes, los narcotraficantes, los terroristas ni, en general, aquéllos que no están dispuestos a trabajar y, sobre todo, a adaptarse e integrarse a la comunidad; como muestra de cuanto digo, basta recordar que los extranjeros representan el 20% de nuestra población carcelaria.

Pero, pese a que aún aparecemos como un foco de atracción para muchos latinoamericanos, debemos reconocer que, más allá de la potencial riqueza de nuestros recursos naturales, somos un país pobre; tanto que nada menos que un tercio de nosotros vive por debajo de la línea que permite hacerlo con dignidad, carece de agua corriente, de cloacas, de gas y electricidad, de educación y de establecimientos sanitarios aptos, cuando no está directamente desnutrido.

Entonces, y como la caridad empieza por casa, debemos destinar, prioritariamente, nuestros esfuerzos en materia presupuestaria a la atención de las necesidades de nuestros ciudadanos, sin por ello dejar de brindar ayuda humanitaria a extranjeros que lo necesiten. Resulta de todo punto de vista ilegítimo que quienes aquí residen -y pagan sus tributos al fisco, que sostiene el sistema público de salud- deban esperar, a veces por meses, para recibir atención en los hospitales, mientras los turnos son ocupados por "turistas" que, en la práctica, realizan curiosos "tours de salud" para operarse gratuitamente dentro de nuestras fronteras.

Estamos, en este momento, soportando una presión impositiva que es record mundial y, producto de la crisis heredada (e idiotamente no explicada en detalle), los recursos no alcanzan para tantas necesidades sociales; pensemos entonces, por ejemplo, que todos quienes llegan a un hospital hoy, reciben gratuitamente hasta las prótesis, sin pedirles absolutamente nada.

Entonces, ¿por qué ser tan generosos con habitantes de otros países que no asumen su responsabilidad frente a ellos, pero les cobran sus propias gabelas? Para solucionar este intríngulis y, a la vez, compartir el esfuerzo, nuestra Cancillería debería firmar acuerdos recíprocos con todas las naciones de la región, para que cada una, mediante el depósito previo de las sumas necesarias, se hiciera cargo del costo de los tratamientos y prácticas quirúrgicas de sus ciudadanos, cuando éstos fueran atendidos en otro país. Y lo mismo debería aplicarse a la educación superior, aquí también colapsada.

Bs.As., 12 Nov 16

Enrique Guillermo Avogadro
Abogado

sábado, 12 de noviembre de 2016

MEDIDAS DE EXCEPCIONALIDAD DEL GOBIERNO ARGENTINO: LA NECESIDAD DE TENER

Por Mario Sandoval[1]1

En un reciente artículo bajo el título “El escándalo jurídico”[2], Raúl Zaffaroni, recuerda que “Nadie nunca ejerció un poder represivo arbitrario en el mundo sin invocar la “necesidad” y la “excepción”, y reconoce que “…somos todos los argentinos quienes cargamos con el baldón de tener prisioneros políticos”. El autor de esas afirmaciones sabe de lo habla porque fue uno de los artífices de la inseguridad jurídica en la Argentina que desde 2003, utiliza la excepcionalidad como procedimiento ilegal para perseguir, enjuiciar y encarcelar los (hasta la fecha) 2500 prisioneros políticos. Hombres y mujeres representando todas las actividades socio-profesionales, que en los años 70’, al servicio del Estado o en sus actividades privadas, defendieron y protegieron de los ataques terroristas, las instituciones nacionales y la sociedad, hoy son víctimas del abuso del Estado.

El ex miembro de la Corte Suprema de Justicia de la Nación (CSJN), “se asombró” con la lectura de una sentencia brasileña del Tribunal Federal Regional de la 4ª Región porque se permiten excepciones a las normas que establecen garantías constitucionales, cuando él mismo como ministro de la Corte, fue un defensor visceral, de los principios que hoy se asombra. En el ejercicio de sus funciones se destacó como un fiel representante del juez Roland Freisler[3] y garante del principio de estado de excepción de Carl Schmitt[4].

Recordando, que para ese jurista alemán, defensor del art. 48 de la Constitución de Weimar, el poder real se descubre en la situación de excepción, según quién conserve la capacidad de decisión, y no de acuerdo con la atribución constitucional de poderes.

Así, afirmaba en 1922: “Soberano es quien decide el estado de excepción”[5]. Para luego agregar que: “El caso excepcional, el que no está previsto en el orden jurídico vigente, puede a lo sumo ser calificado como caso de extrema necesidad, de peligro para la existencia del Estado o de otra manera análoga, pero no se puede delimitar rigurosamente...Ni se puede señalar con claridad cuándo un caso es de necesidad…”[6].

En 1921, ya había mencionado que: “La dictadura es un estado de excepción…La Dictadura es en realidad una historia de la "situación excepcional"[7],

Este principio, considerado una jurisprudencia para la ilegalidad, recibió rápidamente la crítica de académicos alemanes de la época.

En ese mismo periodo, Karl Loewenstein[8], constitucionalista reconocido e inspirador de la doctrina de la democracia militante, desde una perspectiva positivista y legalismo integral se opuso desde 1922, en numerosas publicaciones, a la tesis de Schmitt, a la vez sobre los límites inherentes al poder de revisión de la Constitución de Weismar (art.76) y sobre el estado de excepción (art.48), que lo considera inconstitucional porque la excepcionalidad por parte del soberano determina la suspensión de los sietes derechos fundamentales más importantes[9], precisando así que:

“Los poderes de excepción tomaron corrientemente la forma de decretos de necesidad, ocupando el lugar de la legislación ordinaria. Ni el parlamento, ni los tribunales podían controlar la justificación de las medidas tomadas; ni tampoco la conveniencia de las medidas tomadas; los poderes en cuestión no estaban ni temporal ni materialmente limitados. Durante la duración de este periodo podían ser suspendidos los siete derechos fundamentales más importantes…”[10].

Tomando la referencia de Schmitt, en el caso argentino, ese poder lo ejerció la Corte Suprema de Justicia de la Nación quien decidió la excepción, como manifestación de voluntad del Presidente de la Republica, dejando de lado la legalidad constitucional. Desde ese momento, la falacia de la excepcionalidad es aplicada en todas las etapas procesales contra los únicos y verdaderos Prisioneros/Presos Políticos, en las decisiones administrativas, en los argumentos políticos-jurídicos. Zaffaroni participó activamente a esa ilegalidad y a la emergencia de una rigurosa y permanente inseguridad jurídica.

¿Cuál era la supuesta amenaza para la existencia del Estado, el caso de extrema necesidad y la realidad empírica, que llevó a la CSJN y al gobierno de tomar medidas de excepcionalidad en violación a las garantías constitucionales, del estado de derecho, las obligaciones positivas, tratados y convenciones que son de aplicaciones obligatorias para la Argentina? Zaffaroni, por las funciones ejercidas, legalizó todos los principios de excepción sabiendo que eran ilegales y violatorias de los derechos humanos.

Es una pena que la admiración por Schmitt de la parte de Zaffaroni le impide comentar y comparar, la importante contribución de Loewenstein como defensor de la constitución, de los derechos fundamentales y de haber realizado una publicación sobre la Argentina.[11] La referencia a Schmitt es permanente en todas las publicaciones de Zaffaroni, por ejemplo, afirmando que: “Las decisiones estructurales actuales asumen en la práctica la forma pre moderna definida por Carl Schmitt, o sea, se limitan al mero ejercicio del poder de señalar al enemigo para destruirlo o reducirlo a la impotencia total….El enemigo no merece el trato de persona…”[12], cuando el concepto amigo-enemigo se adapta más al ámbito de las relaciones internacionales que al penal.

La posición del profesor emérito de la Universidad de Buenos Aires es confusa porque observando la defensa por ciertos casos como los mencionados en el artículo y pese a declarar que: “….La ley penal no puede ser retroactiva…”, que “El crimen de lesa humanidad no es pretexto para las excepcionalidades….”, o “Cuando se invoca la excepcionalidad, cuando las condenas son pronunciadas sin respeto cuidadoso del derecho de defensa, cuando se imponen por una ley retroactiva, no tienen legitimidad…”[13], continua siendo un ferviente defensor de las excepcionalidades en los mal llamados crímenes de lesa humanidad aplicadas a los prisioneros/presos políticos.

Finalmente, el razonamiento del autor del artículo de página 12, es de un silogismo irreprochable porque desde su legitimidad de ex ministro de la CSJN, ex profesor universitario, actual juez de la corte IDH, afirma, confirma y reconoce, una situación que el poder judicial, el gobierno y los supuestos defensores de los derechos humanos en Argentina, niegan en forma permanente:

·       la utilización por parte de la justicia de la excepcionalidad no solo carece de legitimidad y de legalidad, sino que en realidad es una fascinación revanchista, una conducta de venganza, donde no se puede ocultar esos métodos.

·       existen prisioneros/presos políticos producto de procedimientos de excepción.

·       durante el gobierno de los Kirchner existió un poder represivo, arbitrario, que invocando una supuesta e ignorada necesidad y excepción, provoca presos políticos, donde “…todos afirmaron hipócritamente que actuaban legitimados por la urgencia de salvar valores superiores ante la amenaza de males de extrema gravedad…”.

·       la excepcionalidad es inconstitucional, viola los derechos fundamentales, los principios de legalidad, de no retroactividad, de la prescripción, las convenciones y tratados integrados a la Constitución Nacional.

·       el gobierno del Presidente Macri continúa con la nefasta excepcionalidad iniciada en 2003.



Pero lo más sorprendente es que como ex miembro de la CSJN, Eugenio Zaffaroni favoreció activamente la excepcionalidad con sus consecuencias jurídicas hacia numerosas personas que hoy están ilegalmente en las cárceles de la Nación.

Paris, 11 noviembre 2016,
Prof. Mario Sandoval





[1] Mario Sandoval, francés, nació en Buenos Aires. Formación y actividades en ciencias políticas, filosofía, habiendo ocupado funciones en los sectores públicos y privados, la docencia superior y consultorías, a nivel nacional e internacional, en los campos de las relaciones internacionales, la geopolítica. Regularmente participa a conferencias, asesorías, publicaciones coloquios a nivel internacional. Miembro de centros de investigaciones, asociaciones multidisciplinarias.
[2] El escándalo jurídico, E. Raúl Zaffaroni, 30 octubre 2016 http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-313021-2016-10-30.html

[3] Roland Freisler, juez del horror, (30 octubre1883 / 03 febero1945), presidente del tribunal del pueblo durante el periodo del III Reich.
[4] Carl Schmitt jurista y filósofo alemán (11 julio1888 / 07abril1985), miembro del partido nacionalsocialista.
[5] Carl Schmitt utiliza indiferentemente diversos términos: Estado de excepción, estado de urgencia, estado de excepción, caso de excepción, caso excepcional, estado de urgencia, caso de necesidad, caso de urgencia

[6] Carl Schmitt in Teología Política, página 14, Ed. Trotta, 2009:
[7] Carl Schmitt in La dictadura, Ed. Revista de Occidente, Madrid, 1968, https://ia601306.us.archive.org/35/items/SCHMITTCarl.
[8] Karl Loewenstein 09 noviembre 1891- 10 julio1973, constitucionalista, filósofo alemán, forzado al exilio en 1933 por el nazismo, junto a otros académicos judíos. Realizó numerosas publicaciones desde 1922-1933 en Alemania, posteriormente en USA y Europa.
[9] Los derechos fundamentes previstos en los artículos 114, 115, 117, 118, 123, 124 y 153 de la Constitución de Weimar, fueron suspendidos por decreto del 27 febrero 1933, hasta 1945.
[10] Karl Lowenstein in Teoría de la Constitución, Ed. Ariel, 1979 (paginas 170-71, 278-79, 288-89, 518-19, 582-83)
[11] Legislation against Subversive Activities in Argentina. Karl Loewenstein Harvard Law Review Vol. 56, No. 8 (Jul., 1943), pp. 1261-1306. Karl Loewenstein enviado especial en la Argentina por el gobierno de los Estados Unidos, periodo 1941-1942.
[12] 12 Eugenio Zaffaroni in El enemigo en el derecho penal, Editorial Ediar, 2006, página 17.
[13] “El juicio en ausencia de ninguna manera es posible” http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-291972-2016-02-07.html.   

DARÍO LOPÉRFIDO: "EL INFORME SOBRE LOS DESAPARECIDOS ME DA LA RAZÓN"

“El fanático cree que si yo no digo treinta mil soy un negacionista, es la mayor canallada que escuché”, asegura el director del Colón en esta charla en la que reivindica el valor de la verdad y no descarta ser candidato el año próximo

Por Tatiana Schapiro
@tati_schapiro



"Este año fue histórico, no recuerdo como espectador una temporada con tantas estrellas. Sólo creo que va a ser superada por la del año que viene", dice en esta charla Darío Lopérfido, que afirma disfrutar más la música que la política.

A la hora de elegir cómo quiere ser recordado, no duda: "Como una persona que siempre dijo la verdad, le doy un valor superior".  "En la Argentina se lee la verdad como polémica, y la verdad es la verdad", agrega, en clara referencia al impacto que generaron sus comentarios sobre la dictadura y el fraude en la industria audiovisual durante el kirchnerismo y que desencadenaron su renuncia al Ministerio de Cultura porteño.

En esta charla con Infobae, Darío Lopérfido analiza lo sucedido, evalúa una posible candidatura en el 2017 y opina sobre la actualidad del país y el teatro Colón. A continuación, algunas ideas destacadas de la entrevista que puede verse completa en el video al final de la nota.

Sobre su renuncia y la discusión por la cantidad de desaparecidos:

El kirchnerismo hizo lo peor que puede hacer un régimen, que es llenar el país de fanáticos. El fanático no razona, agrede, no escucha los argumentos de los demás. Me tocó un año movido, pero que me da muchas satisfacciones porque parte del servicio público es decir la verdad. La verdad sana. Dije que la cifra de treinta mil desaparecidos era una cifra simbólica y ahora apareció un dictamen oficial del Ministerio de Justicia, por pedido de una ONG, donde dice que fueron 8.630 y pico entre desaparecidos y ejecutados en forma sumaria. También dije que las desapariciones en la Argentina no habían empezado con la dictadura, habían empezado en el gobierno justicialista de Isabel Perón. El informe dice exactamente eso.

—Renuncié porque Horacio [Rodríguez Larreta] es una buena persona y sentí que le estaba trayendo problemas por culpa de unos fanáticos que me acosaban. Me queda la tranquilidad espiritual de haber dicho la verdad.

El fanático cree que si yo no digo “treinta mil”, soy un negacionista. No, 8.600 personas muertas es una tragedia, fue tremendo

—El informe oficial que se publica me da la razón. Para mí es una tragedia 8.600 personas muertas en un país que no fue bombardeado, que fueron muertos de a uno, torturados. Como decía [Jorge Luis] Borges, "un solo desaparecido sería un escándalo de la razón". Fue tremendo. El fanático cree que si yo no digo "treinta mil", soy un negacionista, la mayor canallada que escuché -muy estimulada desde el diario Página 12, que perdió millones cuando terminó el gobierno de Cristina Kirchner, porque les dieron millones durante todos los años a través de la pauta oficial-, es decirme a mí negacionista. Negacionista es, primero, un signo de vulgaridad intelectual, negacionista es decir: "No hubo muertes en la Argentina". Yo dije lo que dijo [Ernesto] Sábato, lo que dijo [Graciela] Fernández Meijide, lo que dijeron historiadores y lo que ahora dice un documento oficial que se ocupa de eso. Y no es un número fijo, porque nos podemos enterar dentro de un tiempo de que hubo otra persona desaparecida y se suma, es una lista abierta.

—Dije que se había hecho el fraude audiovisual más grande de la historia en la época del kirchnerismo. Me acosaron, me amenazaron, me piquetearon. Ahora es público y notorio que lo que dije es cierto.

Me acosaron, me amenazaron y me piquetearon por decir que se hizo el fraude audiovisual más grande de la historia
—El kirchnerismo adoctrinó fanáticamente y lo hicieron de una manera intensiva, hasta se metieron en Pakapaka, un canal de niños donde se demonizaba a [Domingo F.] Sarmiento. Sarmiento fue Presidente de la República, escribió una cantidad impresionante de libros, fue un hombre que copió el modelo americano, donde había un lugar más pobre había que poner una escuela mejor, creía que la escuela era lo único que podía salvar al país. Y a él lo demonizaban.

—Hago mi autocrítica. Me parecía tan irracional todo. Yo estaba diciendo algo que había dicho ya un montón de gente y me atacaban de tal manera que entré en el enojo y discutí. Soy muy crítico de mi propia ira. No me siento orgulloso de haber estado a los gritos discutiendo sobre un tema, porque no creo en eso. Lo que pasa es que te agotan las instancias, porque les proponía debatir pero no querían, me querían gritar "traidor", "negacionista", "asesino", "genocida", "te vamos a pegar un tiro". Me amenazaron de muerte. El nivel de locura fue bravo.

No descarto ser candidato en el 2017. Hay un sector muy amplio de la sociedad que valora mucho esto de decir la verdad siempre

Sobre las elecciones 2017 y el presente político

—Nunca fui candidato. No lo descarto, porque hay elecciones y este sistema de elecciones abiertas está muy bueno, así que no lo descarto. Siempre fui una persona conocida, pero ahora me volví muy conocido y hay un sector muy amplio de la sociedad que valora mucho esto de decir la verdad siempre. Vivo en permanente contradicción. Si por mí fuera, me quedaría toda la vida acá en este teatro. Por otro lado, admiro tanto la labor del Presidente y si hay algún lugar donde lo pueda ayudar mejor en este proceso increíble que estamos viviendo, ahí estaré. Estuvimos a tres puntos de ser Venezuela. Veremos qué depara el destino.

—Hoy en el mundo somos un país de vuelta normal. Ángela Merkel se junta con el presidente [Mauricio] Macri; [Barack] Obama, que en doce años no había venido nunca a la Argentina, vino; el premier italiano vino. La Argentina vuelve a estar en el foco de las grandes naciones y sólo necesitamos el tiempo para que el desastre económico que se generó se recomponga.

—El populismo te da un subsidio, el puntero que te lo da, se queda con la mitad y con esa mitad que te quedaste estás esclavizado a votar siempre al mismo para que no te lo saquen. Hay que transformar eso en un círculo virtuoso donde la gente tenga trabajo, pague cargas sociales, entonces tenga obra social y asignaciones familiares. Tengo mucha confianza, va a pasar. Lo que sucede es que no hace un año todavía que salimos de eso.