martes, 20 de febrero de 2018

NO ES ERUDICIÓN… ES UN AVISO SERIO, MUY SERIO


Hoy tengo resentimiento y bronca contra mi pueblo ovejuno, contra los sanguinarios vándalos terroristas de ayer y de hoy que fueron modelando nuestro actual perfil social; contra los  jueces federales cómplices por ideología y/o complacientes por cobardía con el accionar de aquellos, y contra los políticos que ayer, atormentados y temerosos por la violencia subversiva desatada entonces exclusivamente por su ineptitud y permisivismo, supieron suscribir y ordenar desde los poderes de la nación el aniquilamiento de aquellas bandas terroristas y hoy, con total desparpajo las apoyan o, como el pueblo, se hacen los distraídos y miran para otra parte, total....

Pero esos “señores” dentro de los cuales incluyo a un sector del sindicalismo,  a mí no me la pueden contar  porque vi,  viví y sufrí aquella historia macabra  en la que junto a mis camaradas de armas y de seguridad, junto a algunos compatriotas  supimos defender al pueblo argentino y su democracia   de aquella amenaza terrorista, en cumplimiento de la orden del entonces Presidente Constitucional y Comandante en Jefe de las FF.AA.   junto a la adhesión a esa disposición  de la inmensa mayoría parlamentaria.

Hoy, por esas cosas extrañas de la política y la Justicia,  los que entonces impartieron y/o apoyaron con sus firmas y resonantes discursos aquellas órdenes, descansan en paz y/o en libertad, los que aun viven, mientras que los que las cumplieron están arbitraria e ilegalmente presos o muertos (en combate o en prisión). Fueron, tanto los que ya no están con nosotros como los que aun viven, PRESOS POLÍTICOS, la mayoría sin sentencia firme y sin arresto domiciliario a pesar de su edad.

No olvido al ver la situación que padecen esos camaradas de armas,  que los mal llamados “jóvenes idealistas” ayer nomas supieron sin límites ni fronteras, matar criaturas, tomar cuarteles, secuestrar ciudadanos y pedir dinero para liberarlos;  poner bombas y, como si fuera poco, matar a 3 jefes de policía: Villar, Cardoso y Cáceres Monie. Son los mismos que hoy coordinan las actividades subversivas para Sudamérica desde el Foro de San Pablo (Brasil); o que,  habiendo ocupado algún sillón en la Casa Rosada mimetizados en el partido justicialista, fueron construyendo complicidades en todos los poderes de la Nación, haciendo de nuestra democracia una simulación para vengarse de la derrota sufrida y robarnos a todos… 

Hoy los vemos  actuar hipócritamente como políticos “buenos”, o como locutores o periodistas en los distintos medios de comunicación masiva, o en los sindicatos “duros” engañando a la juventud (formando opinión) sobre cómo fue aquella historia de guerra que el pueblo argentino conoce muy bien como se desarrollo, porque la sufrió,  pero por conveniencia o cobardía se hace el distraído para no comprometerse ni tomar parte en la defensa de aquellos que supieron protegerlos y salvaron al país de padecer un baño de sangre mayor.

¡Qué tristeza!  ¡Cuánta  miseria cívica y social! ¡Qué pueblo de mierda tenemos…! sin convicciones, sin compromisos, ni lealtad de ninguna índole, dividido y quebrada su voluntad de SER LO QUE SUPO SER, no hace mucho y muy pronto, si no cambia de actitud, SERÁ  LO QUE MERECE SER: NADA.

EL SILENCIO Y LA FALTA DE COMPROMISO DE NUESTRO TIMORATO PUEBLO,  ES ATERRADOR… Y NUESTRO COMÚN ADVERSARIO IDEOLÓGICO SIGUE AVANZANDO… ROBANDO, MINTIENDO, Y ASESINANDO… y nos sigue acechando...

Por ello hoy comprendo la desazón existente en mis camaradas presos, en sus familiares y amigos ¡Tanto sacrificio, tanto dolor y muerte para nada…! Y lo peor… es que casi, casi,  estamos en los albores de repetir otro 70… pero ellos ahora están mejor infiltrados, organizados y pertrechados. Hay mucho armamento que ingresó  ilegalmente… robaron 600 kg de pólvora negra que nunca apareció y alguien tiene…, robaron armamento de unidades militares y munición de Fabricaciones Militares…

Representantes de la Cámpora  fueron designados en el RENAR y desde allí acreditaron la tenencia, portación,  e ingreso de armas indiscriminadamente… y la droga llueve en nuestro país con la cual se financian para desestabilizar al Gobierno…

El daño social, económico y cultural que padecemos es evidente.

Arrastramos ideas equivocadas sobre el camino que conduce al progreso y a la justicia social

No hay hasta el momento (¿la habrá?) alguna condena por los distintos casos de corrupción, ni siquiera avances sustanciales en las distintas causas pese a estar la Justicia atosigada de pruebas al respecto

"VOY A TERMINAR CON EL CURRO DE LOS DERECHOS HUMANOS..." usted sabe quien lo dijo; hasta la fecha, como la lluvia de inversores: NADA!!!

En azul y blanco, Hugo Cesar Renés



INFORME SOBRE EL CONSEJO DE LA MAGISTRATURA

Noli, Ramos Padilla y Pérez Villalobos y sus participaciones en las muertes de Liendo Roca y Fiorini


El día de ayer, lunes 19 de febrero de 2018, se reunió el Plenario del Consejo de la Magistratura.



Uno de los dictámenes que firmó la mayoría de los Consejeros (N° 19/18) recomendaba desestimar el juicio político contra los jueces María Alicia Noli, Juan María Ramos Padilla y José María Perez Villalobos.
Este juicio político acusaba, entre otras cosas, de maltrato (a imputados y defensores), abuso de autoridad y prevaricato.
El maltrato a los imputados devino en la muerte de los presos políticos Arturo Liendo Roca y Cayetano Fiorini. Muertes evitables y predecibles porque los informes médicos daban cuenta de la imposibilidad de transitar un juicio en ambos casos, por cuestiones de salud.
Pese a la gravedad de los cargos, el Consejo, casi por unanimidad, había recomendado no hacer juicio político.
Antes de la audiencia Plenaria, algunas agrupaciones como Abogados por la Justicia y la Concordia, Puentes para la Legalidad y familiares de los fallecidos presentaron escritos advirtiendo la gravedad de desestimar las denuncias, particularmente porque los tres jueces son llamados a declaración indagatoria por estos mismos cargos, la que tendrá lugar el 26 de marzo de este año. Se acompañó a los escritos el dictamen del fiscal solicitando tal indagatoria.
A pesar de haber presentado por escrito la solicitud de que no se desestimen las denuncias, muchos nos quedamos a la sesión para asegurarnos el resultado que fue positivo, el Consejo de la Magistratura volvió sobre sus pasos, decidió no desechar por ahora las denuncias y volver el caso a estudio.
Si bien es una victoria momentánea, debemos estar atentos y vigilantes porque, si en esta ocasión no tuvo éxito el plan de encubrimiento de los jueces prevaricadores, fue porque lo descubrimos a tiempo. Sólo esperarán que nos descuidemos.

La República se construye todos los días con pequeños actos como estos. No bajemos los brazos.


Por la Dra.
Andrea Palomas Alarcón


domingo, 18 de febrero de 2018

SOLOS EN LA MADRUGADA


"El gobierno tiene los resortes para encauzar la acción
privada en el sentido más favorable al bienestar general".
Arturo Frondizi

El próximo miércoles veremos, en la Avda. 9 de Julio, que Hugo Moyano (más sus hijos, su tercera mujer y los vástagos anteriores de ésta) se encuentran absolutamente solos, como nunca lo han estado, en el amanecer del momento en que irán presos. Aún así, sin duda estarán rodeados por lo más granado del kirchnerismo (la CTA, los docentes y bancarios), el trotskismo,  y los movimientos sociales, incluida la CTEP, la organización encabezada por Juan Gabrois, funcionario vaticano por designación de SS Francisco, todos aunados solamente por su actitud opositora al Gobierno.

Es bueno recordar que el Papa cumple dos roles: Sumo Pontífice de la Iglesia Católica Apostólica y Romana, y Jefe del Estado Vaticano. Cuando habla de dogma su palabra es infalible para nosotros, los fieles de su Iglesia; en cambio, como estadista, no es más que un ser humano común, susceptible de incurrir en errores y, sobre todo, con derecho a tener opinión propia en temas terrenales. Si le envía rosarios a los imputados por corrupción o una carta personal a Hebe de Bonafini, donde la bendice y la compara con Jesús como objeto de calumnias en procesos amañados, está ejerciendo su derecho, pero no por ello sus pareceres tienen que ser aceptados por la grey; y lo mismo sucede con el resto de sus expresiones estrictamente políticas o económicas.

La soledad en que han dejado al Negro Moyano sus pares se debe a que éstos han comprendido, con sagacidad y experiencia, que hoy el poder real está en manos de Mauricio Macri quien, a diferencia de sus predecesores no peronistas, sorteó con facilidad las elecciones de medio término. Percibieron que no se trata de un personaje débil o manejable sino que están frente a alguien con decisión y firmeza; además, puede abrir o cerrar la bolsa de recursos de las obras sociales gremiales, principal fuente financiera de los sindicatos, y activar las acciones de la Oficina Anticorrupción, que tanto preocupa a varios de los congéneres del líder camionero, autores de similares delitos.

La concentración del 21 para la defensa política frente a las acciones penales que lo tienen contra las cuerdas puede derivar en violencia urbana, pero no dudo que la Ministro de Seguridad está preparada para reprimirla; a Patricia Bullrich tampoco le temblará la mano para hacerlo.

Pero hay otro ángulo en el que la mayoría de la sociedad está de acuerdo. Me refiero a la imperiosa necesidad de despedir al millón de empleados públicos que se agregaron en la década anterior; en ello coinciden todos los ciudadanos, asfixiados por una presión impositiva que no para de crecer. Si por unos pocos cientos de empleados, a los cuales no fueron renovados sus contratos temporarios, la ciudad de Buenos Aires y sus accesos se ha transformado en un caos, ¿qué sucedería si estuviéramos hablando de miles? ¿Estamos dispuestos a pagar el precio, aunque sólo sea en materia de libre circulación?

Moyano y sus socios son verdaderamente capaces de convertir nuestra vida en un infierno por la falta de alimentos, de dinero, de combustibles, de exportación de granos, de clases, etc., y no tengo dudas que activarán paros crecientes a medida en que avancen las causas penales; ¿lo soportaremos todos los que hoy despotricamos contra el inmenso poder que han sabido construir extorsionando a mandatarios y ministros?

Esto nos lleva a las dificultades económicas que jaquean al Gobierno, en especial la indomable inflación. En materia de mercados, los factores psicológicos tienen una enorme importancia; cuando un rumor -favorable o negativo, cierto o falso- trasciende, el precio de los activos sube o baja sin ninguna razón aparente que lo justifique y, cuando la multitud actúa como masa, la fortuna o la ruina están a la vuelta de la esquina; muchos pánicos y burbujas generalizados que se han producido en el mundo en épocas recientes dan acaba prueba de esta afirmación. Y en este aspecto el accionar de los gremios y el desorden generalizado está produciendo un grave deterioro en la imagen que Macri está intentando construir de cara a los inversores; en especial cuando, como sucedió esta semana, se reflejan en el diario más influyente en la materia, The Wall Street Journal.

Hay virus enormemente peligrosos que se han instalado en nuestro cuerpo social desde hace tiempo y, como terribles drogas adictivas, costará mucho tiempo erradicarlos. Por estar enfermos de populismo, pretendemos que se nos "regalen" los servicios públicos, sin pensar que los pagaremos con nuestros ya insoportables impuestos; y al apostar permanentemente al alza futura de los precios internos y de los salarios, convertimos a la inflación, la peor gabela, en una profecía autocumplida.

Sabemos que el precio del dólar en la Argentina está atrasado, y que esa situación perjudica enormemente a nuestras exportaciones industriales y a las economías regionales; sin embargo, tan pronto comienza una sensación alcista, salimos a remarcar los precios a su ritmo, aunque no estén vinculados a las importaciones. Nos quejamos del sideral déficit de nuestra balanza de pagos, pero batimos records absolutos en materia de turismo y compras en el exterior, aprovechando precisamente el dólar barato.

Criticamos el nivel de endeudamiento del país en el exterior, pero no ahorramos en el país el dinero suficiente para solventar el sideral gasto público heredado; tampoco nos conforma el gradualismo del Gobierno, pero no proponemos recetas alternativas políticamente viables para reducirlo.

Los industriales protestan por la baja en el consumo, pero rechazan frontalmente la apertura de la economía, que les permitiría buscar clientes en el mundo entero. Los dirigentes sindicales aúllan contra cualquier medida que pretenda mejorar la competitividad y reclaman por la caída del poder adquisitivo, mientras se asocian a los pedidos de las entidades patronales, pero sus pretensiones en materia salarial aportan nuevo combustible al incendio inflacionario.

Nos sentimos por completo inseguros, pero calladamente permitimos que se procese a un policía que mata a un asesino frustrado que huye y a un padre que golpea a un individuo mayor por intentar seducir por Internet a su hija de once años. Hace cuarenta, rogabamos que las Fuerzas Armadas reprimieran a los terroristas que ponían bombas, asesinaban y secuestraban a mansalva, pero hoy miramos para otro lado cuando se nos enfrenta a la realidad de dos mil ancianos militares presos, muchos sin condena, por ganar la guerra a la guerrilla.

En resumen, todos tenemos que dejar la hipocresía de lado y tomar conciencia de cuánto depende de nosotros mismos que la Argentina se reconvierta en el país viable y envidiable que alguna vez fuimos y deje atrás  esta espiral de decadencia en que nos hemos sumergido desde hace décadas. Es cierto que costará grandes sacrificios presentes lograrlo, pero así dejaríamos a nuestra descendencia un legado de paz y prosperidad del cual hoy carece. ¿Seremos, realmente, capaces de hacerlo?

Bs.As., 17 Feb 18

Enrique Guillermo Avogadro
Abogado


NOTA: Los destacados no corresponden a la nota original. 

AMICUS CURIAE


Se presentó en el Tribunal Oral Federal N1 (La Plata) un escrito donde los integrantes de la "Asociación Abogados Defensores de Derechos Humanos de Latinoamericano (AADDHL)” se presentan como "Amicus curiae" en la Causa "Etchecolatz" a fin de peticionar que sean rechazadas las presentaciones efectuadas  por distintas personas y organizaciones que solicitan la revocación del otorgamiento de la prisión domiciliaria de Miguel Osvaldo Etchecolatz, pues desde la Asociación entendemos que la solicitud de los organismos involucrados es arbitraria e ilegal y que los eventuales fundamentos que pudieran tenerse en cuenta para revocar el beneficio otorgado, a quien,  por derecho y por su situación personal merece, conculcarían garantías elementales de carácter constitucional y convencional.  Por lo demás también entendemos que la Justicia Federal no puede ni debe someterse a la extorsión de algunos sectores, sino siempre dictar sentencia de acuerdo a derecho.


El objeto social de nuestra Asociación nos interpela a peticionar de la forma que lo hacemos pues nuestro fin es el de proteger los derechos humanos de todas las personas y no solamente los de un sector de la sociedad Argentina.




miércoles, 14 de febrero de 2018

LA SENTENCIA “POLÍTICAMENTE CORRECTA” POR EL ESTRAGO DE RÍO TERCERO

Por Mauricio Ortín
Centro de Estudios Salta

En el año 2006 el juez subrogante de bajo perfil de la ciudad Río Cuarto, Diego Estévez, cometió el desliz de fallar de manera “políticamente incorrecta” al sobreseer a los coroneles De la Vega, Franke y Cornejo Torino y al mayor Gatto de la imputación por haber provocado intencionalmente, el 3 de noviembre de 1995, el incendio y posterior explosión de la Fábrica Militar de Río Tercero. El imperdonable “error” de Estévez consistió en fundar el fallo estrictamente en base a los indicios y pruebas que pudo corroborar y no atender a la circunstancia crítica de que Néstor Kirchner, el por entonces presidente de la Nación, ya había manifestado su opinión contraria al respecto. No previó, tampoco, las obvias consecuencias derivadas de un fallo que absuelve a militares. Entre otras: a) ofrecer el mejor perfil para que la izquierda y las organizaciones de Derechos Humanos, por sécula seculórum, le rayen la marca de Caín en la frente y, b) echarse en contra a la mayoría de la prensa por arruinarle, con el cuento de que NO fue un atentado, una noticia “bomba”. Resulta evidente que el juez Estévez perdió el olfato político, o nunca tuvo, porque ¡Estamos en la Argentina, y no en Dinamarca, donde algo huele a podrido!

Los camaristas Luis Rueda e Ignacio Vélez Funes, al entregar el fallo en Tribunales Federales. Foto: LaVoz / Raimundo Viñuelas










El odio, siempre y por mucho, ha sido un arma política más eficaz que cualquier otra. Si alguien tuvo plena conciencia de tal ventaja y la utilizó en su provecho ese fue Néstor Kirchner. Su “política de derechos humanos” promovió, con recursos del Estado, la grieta entre argentinos que enfrentaba a las Fuerzas Armadas, de Seguridad y Policiales con el conjunto de los civiles. Donde pertenecer al primer colectivo (con la excepción de Balza, que se encontraba en el planeta Marte) hace de uno, prima facie, “genocida bajo sospecha”, mientras que, en el caso de integrar el segundo, uno puede haber asesinado a 24 personas con una bomba y ello no es óbice para dirigir una ONG de derechos humanos o que un Tribunal Federal le deniegue presentarse como querellante en juicios de lesa humanidad. Así las cosas, el fallo de Estévez le cayó al gobierno como una pelota picando en el área. Había que aprovechar al máximo el rédito, a favor del kirchnerismo y en contra de Menem (su principal enemigo de entonces), que resultaría de la indignación social producto del “encubrimiento” de un juez. El animal político olió sangre y como un rayo atacó, por puro instinto, a la garganta del fallo del juez Estévez al calificar a la sentencia de “vergonzante”. La acción siguiente fue obra del cálculo racional. Se hizo presente en Río Cuarto (Córdoba) y, a los “hermanos de Río Tercero”, les prometió que colaboraría con ellos para que se hiciera justicia. Los oficialistas Aníbal Fernández, Diana Conti, Nilda Garré, y tantos otros fueron contestes con el presidente. Así las cosas, la anulación del fallo de sobreseimiento y la eyección de Estévez constituyó un mero trámite. A propios y extraños, especialmente a los jueces, les quedó claro que el derrotero “políticamente correcto” de la causa de Río Tercero pasaba por desarrollar la hipótesis del atentado y archivar la del accidente. Para Kirchner, un juez “políticamente incorrecto” era como la manzana podrida del canasto.

juez Carlos Julio Lascano

A diez años de la anulación del fallo que sobreseía a los cuatro militares y un civil el Tribunal Oral en lo Criminal Federal Nº2 de Córdoba, presidido por el juez Carlos Julio Lascano e integrado por los jueces José Pérez Villalobo y Mario Eugenio Garzón, por fin puso “las cosas en su lugar”. Condenó a De la Vega, Franke, Cornejo Torino y a Gatto a prisión por el siniestro Río Tercero.

El fallo y los fundamentos para condenar son un muestrario de disparates contenidos en 1070 páginas.

Eso sí, nadie podrá poner en duda la jerarquía “políticamente correcta” de la sentencia.


NOTA: Las imágenes y destacados no corresponden a la nota original.

CRÓNICA DE UNA SENTENCIA ANUNCIADA

Autor: Carlos de Paz

(…) “Artículo 14 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos de las Naciones Unidas”.

“Todas las personas son iguales ante los tribunales y cortes de justicia. Toda persona tendrá derecho a ser oída públicamente y con las debidas garantías por un tribunal competente, independiente e imparcial, establecido por la ley, en la substanciación de cualquier acusación de carácter penal formulada contra ella o para la determinación de sus derechos u obligaciones de carácter civil”.

“Mi deber es hablar, no quiero ser cómplice. Mis noches serían atormentadas por el espectro del inocente que expía allí, en la tortura más horrible, un crimen que no cometió.”
Zola anuncia al principio la inocencia de Dreyfus[1]:

Para aquellos que aún consideran que la Argentina es un estado de derecho en el que la justicia respeta la igualdad ante la ley y el derecho mundialmente reconocido a un juicio imparcial, quisiera compartir aquí algunos aspectos de mi triste experiencia.

Mi derrotero comenzó con una indagatoria (ante un funcionario judicial muy joven de baja jerarquía)  y mi inmediata detención el 17 noviembre de  2006 por la causa ESMA, siguió con 11 años de prisión preventiva y se saldó con una arbitraria sentencia a cadena perpetua que no tuvo en cuenta ninguno de los elementos probatorios de mi defensa. Mi delito: portación de uniforme.

El expediente que inicia mi triste destino, es el J 12,S 23, Nº 14217/03 (fiscalmente 26521) y es la historia de una sentencia anunciada.

Voy a citar aquí tres elementos que lo demuestran.

1) Un párrafo de mi auto de acusación.

“ …se trata de los elementos probatorios suficientes para producir probabilidad, aun no definitivos ni confrontados, pero que sirven para orientar el proceso hacia la acusación, vale decir hacia la base del juicio, y esa apreciación se materializa a las reglas de la sana critica racional que impone este auto de merito en contra de VILARDO”.

Además de un texto confuso (con tufillo a prearmado) ¿Cómo puede un elemento ser probatorio si no es definitivo ni ha sido confrontado? ¿Cómo puede un elemento no probado servir de base suficiente para acusar a una persona y mantenerla en prisión preventiva durante 11 años?

De las 800 declaraciones que surgen de los diferentes testigos que pasaron por las audiencias a lo largo de cinco años, no hubo uno sólo que me  conociera, que me haya visto en la ESMA, o me acusara de delito alguno.

Al día de hoy, los elementos siguen sin estar probados ni confrontados.

2) Cinco años antes de que se dictaran las condenas de primera instancia, mi nombre ya figuraba en el Museo de la memoria como “represor”. Es decir ya estaba condenado antes de la condena.

3) Once años de prisión preventiva, contrariamente a lo dispuesto en la ley 25.430, que establece que “la prisión preventiva no podrá ser superior a dos años sin que se haya dictado sentencia”.

La duración desmedida de la situación de excepción que es la prisión cautelar constituye un modo encubierto de castigo. (en mi caso avalada por la Corte Suprema de Justicia en una votación dividida en la que me negaron la excarcelación).

Es decir no permitieron la excarcelación  porque mi suerte de cadena perpetua  estaba echada el 17/11/2006.

Vale la pena citar aquí el considerando 11 del Dr. Rosenkrantz en el reciente fallo referido a la prisión preventiva de Milagros Sala:

“Que, sin perjuicio de lo desarrollado precedentemente, esta Corte debe enfatizar que los jueces deben fundamentar la imposición de la prisión preventiva de modo claro, con expresas referencias a las constancias de la causa y no deberán basarse únicamente en las características personales del imputado o las del hecho atribuido".

La justicia que no está al servicio de la verdad socava el fundamento mismo de la filosofía jurídica: el respeto al otro y la igualdad.

Considero que se ha cometido  un  exceso de condena y un encarnizamiento  jurídico contra  mi persona, y dada mi edad (80) años considero también que  una condena a perpetua por crímenes que no cometí y sin pruebas, es una condena a muerte encubierta.


ME HAN ROBADO MI VEJEZ.

HAN CONDENADO A MUERTE A UN INOCENTE.

Esta es la (in)justicia argentina.

EUGENIO VILARDO
Preso político

NOTA: Las imágenes y referencias no corresponden a la nota original.



[1] J’accuse…! (en francés Yo acuso, pronunciado [ʒaˈkyz]) de Émile Zola es un alegato en favor del capitán Alfred Dreyfus, en forma de carta abierta al presidente de Francia Félix Faure y publicado por el diario L'Aurore el 13 de enero de 1898 en su primera plana.

LOS MUERTOS INVISIBLES DE LA ARGENTINA

11 de febrero de 2018 

Por: Jorge Fernández Díaz

El último gesto de vida de Antonio Muscat, segundos después de recibir una lluvia de plomo, es esta lágrima furtiva que le cruza el rostro final, tendido sobre la vereda ensangrentada. Nació en Dock Sud, provenía de una humilde familia de inmigrantes malteses y se casó con una bella croata de tres nombres a quien todos llamaban Beba. Se recibió de contador público, ingresó en Molinos e hizo una larga carrera en el grupo Bunge & Born. Su vida personal siguió siendo sencilla, frugal y feliz: se lo veía siempre cortando el pasto del jardín de su casa de Quilmes, acompañando a sus tres hijas mujeres y ayudando a los más pobres desde sociedades de fomento, club de leones y parroquias ribereñas. Beba lo esperaba todas las tardes con la alegría de una novia. Al día siguiente del secuestro de los hermanos Born, ella atendió un llamado: "Decile al hijo de puta de tu marido que va a ser el próximo". Al principio de los violentos años 70, la compañía le había ofrecido trasladarse a Brasil; luego le intervinieron el teléfono y le pusieron una custodia. Pero Antonio no quería asilarse ni vivir vigilado; pensó sinceramente que nadie querría matar a un simple gerente, a un tipo de barrio. Más bien cavilaba, y no sin algo de razón, que esos amagues eran simples presiones para que el patriarca de los Born soltara por fin el dinero del rescate. Pero el patriarca se ponía duro y las negociaciones se dilataban, y entonces los responsables de la Operación Mellizas tomaron secretamente la decisión de "ejecutar" a algún empleado de la compañía para ablandar la voluntad, para aceitar el diálogo. Antonio Muscat no tenía forma de saber que ya se había transformado en un blanco móvil.


Esta mañana del 7 de febrero de 1975 gobierna Isabel Perón, y hay un sol radiante. Muscat, como todos los días, se levanta temprano, sale a hacer flexiones y ejercicios de respiración, se ducha y despierta a Beba: siempre se sienta a su lado en la cama y le ceba unos mates. Luego carga a dos hijas en su Ford Falcon y cambia su itinerario de rutina, puesto que debe dejar a una de ellas en la estación de trenes. "Apurate que tengo varios coches atrás", le dice. Ella se apura y, por lo tanto, solo le deja un beso fugaz. Todavía hoy, 43 años después y con la perspectiva del drama, se arrepiente de aquella fugacidad. El dolor nos vuelve injustos con los detalles.

En la barrera Rodolfo López un coche le frena a Muscat por la retaguardia, y otro se adelanta y se le pone a la par. El contador entiende que algo grave está por suceder, porque comienzan a sonar dos sirenas. La barrera se alza y él pisa el acelerador. Pero a los pocos metros un tercer auto sale de la nada y lo bloquea, y lo encierran hacia la derecha. De ellos surgen nueve tipos armados con ametralladoras y le arrojan gas pimienta. La otra hija de Muscat baja aturdida y se refugia por un instante detrás del Falcon, y Antonio parece alejarse de ella quizá porque intuye que van a rociarlo de muerte, y no quiere que las balas la alcancen. Los asesinos se concentran en él: uno de los proyectiles le entra por el brazo, le atraviesa el tórax y le toca el corazón.

Cuando se acerca, su hija lo ve caído y por el rabillo del ojo divisa a los nueve homicidas, que regresan a sus coches con las ametralladoras humeantes. Es en ese instante de conmoción cuando observa que aquella lágrima solitaria y última surca la cara de su padre. Un conscripto que pasa por ahí la ayuda a cargar el pesado cuerpo y a conducirlo a la Clínica Modelo. Beba Muscat, pocos minutos más tarde, entra en el quirófano sin saber que su marido ya ha expirado y le grita: "¡Vamos, Antonio, fuerza!". Hasta que una enfermera la acaricia amorosamente, ella se da cuenta de la verdad y se desmorona.

Antonio Muscat y su familia

Muscat fue sepultado en el cementerio de Avellaneda; dentro de la caja fuerte de su oficina encontraron varias amenazas firmadas por Montoneros y ERP. Born, que lo conocía y lo estimaba, ordenó fríamente que pagaran una indemnización, pero solo envió unas flores y una tarjeta impersonal. Sus dos hijos recobraron la libertad, pero nadie se acordó nunca de esa familia mutilada. Ni una línea, ni una palabra, ni un llamado. Beba se sintió abandonada emocionalmente por los patrones de su esposo. Estuvo un año entero muerta en vida, hasta que de pronto resucitó: dijo que nunca más iba a consumir la yerba ni la harina ni ningún otro producto que fabricaran las empresas de los Born, y se dedicó con risas y con garra a sacar adelante a sus hijas. Jamás volvió a enamorarse, pero logró que todas hicieran un buen duelo y que no se agitara obsesivamente en el hogar la memoria de aquel terrible atentado; no quería que sus nietos crecieran con resentimiento. La dictadura militar les pareció a todas ellas una aberración inexcusable: lavar sangre con más sangre, combatir el terrorismo transformando al Estado en terrorista y en sádico asesino en masa[1]. Los posteriores negocios de Born con Galimberti les hicieron rechinar los dientes. Y la irresponsable mitificación de los montoneros operada por el gobierno kirchnerista les crispó los nervios. Tuvieron que romper su propio criterio con esos hijos y sobrinos cuando descubrieron que el clima de época les inculcaba la épica de la "juventud maravillosa". Se vieron forzadas a sentar a esos chicos y a explicarles seriamente lo que había sucedido con el abuelo. Y cómo los miembros de aquellas bandas armadas jamás pidieron perdón, y el modo en que se silenciaron a todas sus víctimas mediante una extraña extorsión pública según la cual evocar las aberraciones terroristas implicaba necesariamente disculpar el exterminio de Videla y de Massera, o sustentar de manera automática la "teoría de los dos demonios".

Por esa misma razón, hay 1094 muertos invisibles en la Argentina; la mayoría de ellos, eliminados en tiempos de democracia. Civiles y no combatientes. Personas que trabajaban para una multinacional y eran fusiladas con alevosía bajo la acusación de "colaborar con el capitalismo", o que se encontraban en el lugar equivocado a la hora equivocada, y una bomba las volaba en pedazos. O policías recién salidos de la escuela que eran agentes de tránsito y servían como bautismo de fuego para los militantes más ambiciosos: les disparaban a los vigilantes a mansalva en una esquina y ganaban así prestigio en el escalafón interno de la Orga. Hirieron, por ese camino, a 2362 ciudadanos y secuestraron a 756 hombres y mujeres.

Los Muscat no reivindican la represión ilegal, ni repudian las condenas a los militares, ni siquiera esperan que un juez alcance alguna vez a las cúpulas guerrilleras: parece demasiado tarde. Solo aspiran a salir del pozo del olvido, ese averno de silencios donde la muerte es omitida por el Estado y por la sociedad. Los desaparecidos, con gran justicia, tienen actos, homenajes, museos, parques de la memoria, lugar en los libros. Estos muertos, en cambio, no tienen nada. Su recuerdo no solo es necesario para reparar esa sustracción, sino para cuestionar esta nueva historia oficial que se cuenta en las aulas colonizadas, según la cual hubo una generación "heroica" que dio todo por cambiar el mundo. Incapaces de un mínimo pedido de disculpas, muchos de ellos fueron en verdad asesinos autoindulgentes, arrogantes e impunes recubiertos bajo la piel de "idealistas". Pensé mucho en ellos y en Muscat al leer esta semana la novela Patria, sobre ETA y el País Vasco. Fernando Aramburu, su autor, vino a Buenos Aires y lo dejó claro: "Matar por un ideal es un crimen".


NOTA: Las imágenes, referencias y destacados no corresponden a la nota original.





[1] Las fuerzas legales del estado fueron arrastradas a una guerra nueva, distinta y traicionera. El campo y modo de la batalla lo eligió el enemigo que se mimetizaba en la población civil, a la que atacó al mismo tiempo que al estado. El objetivo de las organizaciones terroristas era alzarse con el poder del estado a través de la violencia. La orden de aniquilar el accionar subversivo la impartió el gobierno justicialista de esa época y aún no se han hecho cargo de sus consecuencias. El personal de las Fuerzas Armadas, de Seguridad, Policiales y de otros organismos del estado que se enfrentaron con el enemigo terrorista ha sido investigado, juzgado y condenado en juicios que fueron una venganza de los vencidos… en esta oportunidad el estado y sus máximos responsables tampoco garantizaron un “juicio justo”.