jueves, 23 de agosto de 2018

ALFREDO CASERO, EL ACTOR MALDITO


22/08/2018                                           Por Mauricio Ortín

La Asociación Argentina de Actores a través de un comunicado repudió las declaraciones del actor Alfredo Casero. Por idénticos motivos el empresario que contrató al actor para una presentación de su espectáculo unipersonal en Salta, canceló el evento. Casero puso en duda la identidad de los nietos recuperados por las Abuelas de Plaza de Mayo y, en especial, cuestionó a Estela de Carlotto. Esta, a juicio del actor, se vale de  la bandera de los derechos humanos para hacer política. La reacción del gremio no se hizo esperar y calificó sus dichos de “inadmisibles declaraciones públicas” que ponen “en duda la honorabilidad de nuestras Abuelas de Plaza de Mayo”, y de “incomprensible odio, atacando lo que es un patrimonio moral de nuestro país” y “su negacionismo perverso y consuetudinario, termina siendo una versión peligrosamente cercana a la apología del delito.”


Pues bien, en primer lugar, digo que coincido con todo lo que dijo Casero en ese programa y festejo la forma genial en que lo logró. En segundo lugar, manifiesto mi solidaridad hacia él por el ataque fascista que sufre por parte del gremio del cual es  afiliado y  que, se supone, está para  ampararlo. Vamos a ver, Alfredo Casero dijo lo que dijo a título personal y no en representación de la Asociación Argentina de Actores. En una república, un camionero, un médico o un jugador de bochas deben gozar del derecho de ser dueños de decir lo que mejor les parezca sin la perturbación latente de verse difamados por la asociación profesional a la que pertenecen. ¿Qué autoridad moral tienen las autoridades de la AAA para llamar “negacionista” y “perverso” al que no piensa (“correctamente”) como ellos? Y ¿por qué motivo Casero debe considerar “patrimonio moral de nuestro país” a Estela de Carlotto y a las Abuelas de Plaza de Mayo? Carlotto se abrazó a dictadores asesinos de la calaña de Fidel Castro y Hugo Chávez y, como es público, fue y es una defensora de primera línea del ex gobierno kirchnerista, el más ladrón de la historia argentina. Defender ladrones es incompatible con quien exalta la  moral. En cuanto a que Alfredo Casero, por sus declaraciones, estaría rozando “la apología del delito” no queda otra que tomarlo como lo que es, una amenaza cobarde del poder corporativo contra el individuo a quien, solapadamente, le dice: “la próxima te denuncio por apología del delito”. También es grave que, por el simple y soberano derecho de decir lo que piensa, Alfredo Casero haya sido censurado en Salta[1]. El totalitarismo, por lo general, se impone por un asalto al poder; pero también gradualmente. Por ejemplo, a través del trabajo hormiga de acumular pequeñas actitudes totalitarias que llevan a naturalizar el atropello. Entonces, es tarde para reaccionar.
Por último, es revelador que la Asociación Argentina de Actores que acusa de “negacionismo perverso” culmine su nota con la mentira de que los desaparecidos son 30.000. Así también, la senadora Cristina Kirchner, responsable del último conteo de desaparecidos que dio 6.348, cerró su discurso en el Senado de la Nación  afirmando su hermandad generacional con los “30.000”. Tan convencidos lo dicen, que pareciera que se creen sus propias mentiras.




[1] También la Universidad Nacional de Tucumán suspendió la función de Alfredo Casero en el Teatro Alberdi… será que Alfredo Casero fue incluido en alguna lista negra por expresar libremente su opinión? En todo caso en democracia es mucho más grave la CENSURA que los dichos del actor.

NOTA: Las imágenes y destacados no corresponden a la nota original.

martes, 21 de agosto de 2018

CORRUPCIÓN EN ARGENTINA: LA MIRADA DE ANDRÉS OPPENHEIMER EN INFOBAE


El tema no es solo el robo… es el engaño.


26 de agosto - MISA POR LAS VÍCTIMAS DEL TERRORISMO


AGRADECIMIENTO



S.E.R. Monseñor Santiago Olivera


Estimado Monseñor:

En nombre del Foro de Generales Retirados del Ejército que tengo el Honor de presidir, le hago llegar nuestras felicitaciones y sincero agradecimiento por los términos de la Carta de Lectores de su autoría con el título  ¿Es esto Justicia? publicada en el Diario La Nación el 16 de agosto ppdo.

Si bien es cierto que Su Santidad el Papa Francisco, la Conferencia Episcopal Argentina y en forma personal varios Obispos se han referido en forma reiterada  a la cultura del diálogo como forma de buscar la reconciliación, la concordia  y la unión entre todos los argentinos, es la primera vez que un Obispo se refiere de manera clara, explícita y valiente, a la dramática situación que padecen más de 2400  imputados, procesados, condenados y muertos en injusto cautiverio a consecuencia de los mal llamados juicios de  Lesa Humanidad que revisten el carácter de ilegales e inconstitucionales.


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Creemos que Ud., con esta carta, efectúa una reparación largamente esperada por la feligresía de su Obispado, quienes siempre esperamos la mediación de Su Santidad y de los Señores Obispos para que esta injusta situación tenga una solución institucional y constitucional a fin de lograr la libertad de los encarcelados.

Sus palabras alientan la esperanza y ayudan a restañar las heridas físicas y morales producto de tantos años de padecimiento, a la vez que expresan de su parte un genuino espíritu de Misericordia y Caridad siguiendo las enseñanzas de Nuestro Señor Jesucristo.

Con particular afecto,

Juan Miguel Giuliano
General (R)
Presidente del Foro de Generales Retirados del Ejército

NOTA: Las imágenes, enlaces y destacados no corresponden a la nota original.

DÍA INTERNACIONAL DE CONMEMORACIÓN Y HOMENAJE A LAS VÍCTIMAS DEL TERRORISMO

Hoy en el mundo por disposición de las Naciones Unidas se celebra el Día Internacional de Conmemoración y Homenaje a las víctimas del terrorismo. Varias de las ONGs más importantes del mundo están difundiendo el testimonio que dieron en España para el Proyecto “La voz de los sobrevivientes contra la Radicalización” aquí el nuestro por CELTYV, por las víctimas del terrorismo de Argentina.


¡Gracias por difundir!


EL COSTO DE UN "MARTIRIO" IDEOLÓGICO


La próxima elevación a los altares de monseñor Enrique Angelelli provoca una consternación silenciosa.

Agustín De Beitia
 @agustindebeitia
19.08.2018


Angelelli, celebrando misa bajo una bandera de la organización terrorista Montoneros

"Dejadme ser pasto de las fieras. Por ellas me será dado llegar a Dios". San Ignacio de Antioquia.

Acaba de cumplirse un nuevo aniversario de la muerte de monseñor Enrique Angelelli (1923-1976), con la novedad de su pronta elevación a los altares. Desde que se anunció en junio pasado que el papa Francisco había autorizado a promulgar el decreto que reconoce su martirio, una consternación silenciosa se apoderó de muchos católicos. Conviene detenerse en esa aflicción, que se expresó hasta ahora en forma privada o, a lo sumo, se trasladó a algunos sacerdotes, para indagar en el confuso momento que se vive hoy en la Iglesia.

El martirio siempre fue el supremo testimonio de la fe. La prueba definitiva de aquellos que no renegaron de la verdad incluso ante la muerte. En las actas de los Mártires, nos dice el catecismo, la Iglesia recogió "con el más exquisito cuidado" los recuerdos de quienes declararon su fe hasta dar la vida. Pero, ¿puede Angelelli ser contado entre ellos? ¿Fue derramada su sangre "por odio a la fe"?

Como todo argentino sabe, y el papa Francisco también, la muerte del obispo de La Rioja se produjo en un accidente automovilístico. Así lo entendió siempre la Justicia, que revisó el caso numerosas veces, incluso en gobiernos constitucionales. Peritos, fotos, evidencias, siempre apuntaron en ese sentido.

El vehículo en que viajaban el obispo y su vicario, el entonces sacerdote Arturo Pinto, dio un vuelco mientras ambos regresaban desde Chamical hacia La Rioja por la ruta nacional 38, a la altura de Puerto de los Llanos, y el cuerpo del prelado salió despedido.

Hubo un único testigo del hecho, Raúl Nacusi, que estaba arreglando un poste de alta tensión. El hombre dijo que vio cómo el vehículo se salió parcialmente de la ruta hacia la derecha, avanzó con dos ruedas sobre la banquina, y en una maniobra brusca -"como si el conductor se despertara", dijo-, giró a la izquierda para volver al camino, ocasión en que reventó un neumático y volcó. Nacusi nunca vio ningún otro vehículo en las inmediaciones.

De su testimonio surge que quien iba manejando no habría sido el obispo sino el vicario, que sobrevivió al incidente. La alegación contraria, esto es, que Pinto era el acompañante, fue interpretada, igual que su falta de memoria, como un intento de encubrir su presunta negligencia al volante.

Un exhaustivo trabajo de investigación sobre la causa judicial y su desarrollo fue realizado por la ex juez de Cámara Penal de Río Cuarto Silvia Marcotullio (disponible en http://centrodeestudiossalta.blogspot.com/2018/06/caso-angelelli-como-se-construyo-la.html).



DENUNCIA

La denuncia de asesinato fue planteada en 1986 por fray Antonio Puigjané, el mismo que años más tarde participaría del copamiento del regimiento de La Tablada. Se basa en la versión de Pinto de que un automóvil blanco los estaba siguiendo.

Esa denuncia fue desestimada por una Cámara de Apelaciones en 1990. Aun así, un tribunal de La Rioja la readmitió en 2014 y la dio por cierta, sin que aparecieran nuevas pruebas, testigos directos, y mucho menos los autores materiales.

La ex juez Marcotullio, tras revisar los distintos procesos a los que fue sometido el caso, y sopesar las dudas que se plantearon sobre el único testigo directo y sobre los otros que dijeron haber visto después del hecho un vehículo como el descrito, concluye que "no hay elementos de juicio ni siquiera con grado de probabilidad de un hecho homicida".

Pero si aun se quisiera tomar como hipótesis que hubo un crimen, que un vehículo los persiguió, los encerró, y después uno o varios sicarios asesinaron solo al obispo (dejando vivo a Pinto, una tesis absurda), eso probaría en todo caso un móvil político, nunca religioso. De acuerdo a ese encuadre, el obispo habría sido asesinado por oponerse a intereses políticos o económicos del gobierno de facto.

Estas mismas objeciones las expuso recientemente un editorial del diario La Nación, para disgusto del hasta ahora administrador diocesano de La Rioja, Marcelo Colombo, que había organizado una serie de actos en homenaje a Angelelli en el 42º aniversario de su fallecimiento. El texto periodístico recordó además la probada vinculación del prelado con la organización terrorista Montoneros y sus homilías a favor de la subversión.

Los reparos que genera la actuación pública del pastor son numerosos. El muy recomendable blog Wanderer, que repasó hace poco la vida de Angelelli, mostró cómo éste llevó a fondo las recomendaciones del Concilio y de Medellín, y cómo asumió e impuso en su diócesis el pensamiento y la acción del Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo. Una corriente que constituía ya una iglesia clandestina que buscaba "instrumentar todo lo cristiano al servicio de una revolución social de inspiración marxista", como lo advertía entonces el filósofo católico Carlos Sacheri, quien sería asesinado por un grupo escindido del ERP.

María Lilia Genta, hija de otro profesor católico acribillado por el mismo grupo subversivo, Jordán Bruno Genta, cuenta todavía una anécdota más escalofriante sobre Angelelli. Su pedido de "algunos fierros para armar a los muchachos", formulada al capellán de Aeronáutica, Eliseo Melchiori. Algo que contó el propio Melchiori y que sucedió en 1968, antes de que estuvieran constituidos definitivamente los grupos guerrilleros, señal de la temprana afinidad del prelado con la lucha armada.

EJEMPLO

No, Angelelli no fue martirizado y no parece ser un ejemplo de santidad. Pese a los méritos que pueda acreditar en su preocupación por los pobres, al elevarlo a los altares el papa está proponiendo como modelo de vida cristiano y de virtud a un obispo que ideologizó su fe. Pero, además, el Santo Padre está desvirtuando el significado del martirio.

Por eso plantea una serie de interrogantes que se proyectan hacia un horizonte sombrío. Porque lo que aquí se considera no es ya una expresión privada de un sacerdote o del mismo papa, sino de un acto magisterial.

¿Puede el magisterio proclamar un martirio que no ocurrió? ¿Obliga ese decreto al asentimiento de la fe? Es decir, ¿estamos obligados a creer los católicos que el de Angelelli fue un crimen por odio a la fe? Y, en caso de no ser obligatorio, ¿qué consecuencias se deducen de esto? Pero también: ¿por qué no haber estudiado el martirio de Genta o de Sacheri, asesinados con armas de fuego mientras iban o volvían de misa por subversivos que sí se burlaron de su fe?

Son las dudas de todo católico consciente de su fe, desgarrado entre el respeto filial a los Santos Padres en el que fue criado y la rebelión interior a la que ya se vio sometido por otros actos magisteriales que minan la doctrina, las tradiciones e incluso la verdad de la fe. Como sucedió con las exhortaciones apostólicas Evangelii gaudium, donde se afirma que la Eucaristía "no es un premio para los perfectos" (cap. I, V, 47), y Amoris laetitia, que admite el acceso a la comunión a los divorciados vueltos a casar (cap. VIII), soslayando el pecado mortal e incluso el sacrilegio que estas situaciones comportan.

Para dilucidar si es infalible la proclamación de martirio, y la posibilidad de oponerse, consulté a un teólogo confiable, identificado con el mundo tradicional, que no es argentino. El momento actual de la Iglesia es tan absurdo, como otros han dicho ya, que un sacerdote en comunión con Roma que quiere transmitir la enseñanza de la Iglesia corre un riesgo, por lo que preservaré su nombre.

"Está claro -respondió el teólogo- que elevar a los altares al obispo Angelelli es un acto ideológico".

"Cuestiones semejantes conciernen a la canonización de Pablo VI", añadió, para enseguida aclarar que "las intervenciones del papa Francisco sobre este terreno no son verdaderamente magisteriales".

"Después del Concilio Vaticano II, la máquina magisterial ha sido de algún modo deteriorada por la adopción de un magisterio pastoral, explicó. "Pretende ser una enseñanza, pero que se da a priori como no infalible. De suyo, exige respeto (Lumen Gentium, n.25), pero no el asentimiento de la fe".

"Amoris laetitia -continuó- fue manifiestamente un acto de esta especie, como lo son las canonizaciones y declaraciones de martirio".

"Pienso que es por esta misma razón que uno está en su derecho de oponerse a la nueva liturgia, que es de manera equivalente pastoral".

Ante la duda de si no se corre el riesgo de caer en el protestantismo por oponerse al magisterio papal, el teólogo responde que no. "Al contrario, es una suerte de requerimiento hacia los órganos del magisterio: que nos enseñen con la autoridad de Cristo".

Con todo, la posibilidad de un repliegue y toma de distancia de las enseñanzas pontificias no puede significar otra cosa que la existencia, ya hoy, de una suerte de cisma informal, es decir, "dos iglesias" que conviven en el tiempo. "Sí", respondió. "Cisma informal parece ser la expresión que define, en efecto, nuestra situación. Lo que es más mortífero que un cisma declarado. De hecho, muchos católicos no lo son hoy más que como credencial", añadió.

Vivimos tiempos brumosos en que lo único seguro para no perder la fe será la doctrina y el magisterio constante de la Iglesia.

lunes, 20 de agosto de 2018

AGRADECIMIENTO A MONSEÑOR OLIVERA



El Foro de Almirantes Retirados agradece a Monseñor Olivera  por presentar una situación que no es "políticamente correcta" y exponer públicamente una injusticia de dimensiones insospechadas.

Injusticia, que es ignorada y continúa en el tiempo como si no existiera, la de los acusados de crímenes de lesa humanidad y la de las víctimas del terrorismo. Los primeros sufren todas las violaciones posibles a las instituciones del derecho, a la Constitución Nacional y a los tratados de derecho humanitario; los segundos son desconocidos oficialmente y se les niega el apoyo que reciben otras víctimas de la violencia.


Las palabras de Monseñor Olivera devuelven la esperanza en un futuro mejor en el que habrá Justicia y no Venganza.

Confiamos que los argentinos, integrantes del gobierno o no, sumen sus esfuerzos para lograr que la esperanza de hoy se convierta en Justicia. El Foro se compromete a redoblar sus esfuerzos en pos del bien común.

Enrique Molina Pico
AlmiranteVGM -R-
Presidente

DNI 5173413

NOTA: Las imágenes y destacados no corresponden a la nota original.