martes, 14 de enero de 2020

VISITA A SS

Mons. Olivera fue recibido en audiencia privada por el Santo Padre Francisco


Estimados camaradas:

Creo que en esta oportunidad la expresión ¡¡FELIZ AÑO NUEVO!! deja de ser una indicación de nuestros buenos deseos para representar en este comienzo de año la esperanza renovada. En efecto el sábado 11 de enero Su Santidad Francisco recibió en una audiencia privada a Monseñor Olivera, nuestro Obispo Castrense, quien le explicó la situación de nuestros camaradas presos que no detallaré por ser conocida por nosotros.

Pero quiero especialmente agradecer a Monseñor Olivera la tarea realizada desde la asunción de su cargo en búsqueda de la verdad, lo que no siempre ha sido fácil o políticamente correcto, conocimientos que le han permitido informar al Santo Padre sobre nuestra real situación.

La tarea de Monseñor Olivera, fue encarada con criterio amplio y abierto lo que permitió la colaboración de grupos de oficiales y de personal retirados, así como de profesionales civiles, en forma que cada uno pudiese aportar de sí lo máximo posible.

Con la experiencia obtenida en la reunión llevada a cabo en el Vaticano por los obispos militares del mundo poco más de un mes atrás, en la que a pedido de Su Santidad, Monseñor Olivera expuso la situación en nuestro país, un grupo de integrantes del Foro de Almirantes y de Justicia y Concordia se reunió durante las dos últimas semanas de diciembre y la primera de enero para proveer a Monseñor Olivera información cierta y datos precisos para respaldar su presentación.

Ha sido un paso, un gran paso esperanzador, pero aún queda mucho camino por recorrer.

Agrego dos links, el primero con la página oficial del Obispado Castrense y el segundo con "La Nación".

Un cordial saludo,

Enrique Molina Pico
Almirante VGM                                                                     






AVANZA UNA CAUSA POR ESTAFAS EN SUBSIDIOS A GUERRILLEROS



Los cuerpos de los montoneros quedaron en el cuartel. FOTO: CEDOC.
En Comodoro Py avanza una causa que investiga si hubo una defraudación al Estado al permitir el pago de millonarias indemnizaciones por ser víctimas del terrorismo de Estado a guerrilleros que se habían alzado contra un gobierno constitucional. Se trata del caso de la toma del regimiento Monte 29 de Formosa en 1975, mientras gobernaba Isabel Perón, donde murieron doce militares y doce guerrilleros. Desde la fiscalía ya tienen acreditado que los familiares de nueve de esos guerrilleros cobraron el subsidio y ahora esperan otras medidas de prueba para definir si impulsan la causa o no. Según información que ya consta en el expediente, los guerrilleros en cuestión recibieron bonos del Estado que se fueron emitiendo entre los años 1999 y 2013 (cada uno tuvo su expediente particular). Sumados totalizan $ 3,5 millones, pero como fueron otorgados en diferentes períodos si se actualizan por inflación suman un monto de más de $ 90 millones. Esos datos fueron aportados por el Ministerio de Hacienda hace poco más de dos meses respondiendo un pedido de informes de la justicia federal.

El fiscal Ramiro González, que tiene a su cargo la investigación, volverá de vacaciones a mediados de enero y al recibir más información que fue solicitada (debe analizar, por ejemplo, cómo fue el procedimiento de entrega de cada una de las indemnizaciones) definirá si avanza con la investigación. Hasta el momento, la causa, que cayó en el juzgado de Daniel Rafecas, está caratulada como “estafa”.

La denuncia original la presentó Jovina Luna, la hermana de uno de los conscriptos que falleció en el ataque. Allí acusó de defraudación al Estado, falsedad ideológica de documentos públicos e incumplimiento de sus deberes a ex funcionarios y particulares que, según sostiene, permitieron que se incorpore al listado de víctimas del terrorismo de Estado a guerrilleros que murieron en ataques cometidos durante el gobierno constitucional de Isabel Perón. Allí incluye a quienes lideraron la Secretaría de Derechos Humanos en las últimas décadas, como Martín Fresneda, Eduardo Luis Duhalde o Diana Conti, entre otros.

Durante el tramo final de su gobierno, Mauricio Macri se interiorizó en el caso, encabezó un homenaje a los militares y conscriptos caídos en el hecho conocido como Operación Primicia y habilitó un subsidio para sus familiares. Además, en el Ministerio de Justicia se abrió una auditoría para analizar el caso e incluso para tomar una determinación por otro reclamo de Luna: que sus nombres sean quitados de la lista de la Conadep y de los muros del Parque de la Memoria. Ahora deberá ser el nuevo gobierno el que defina si sigue ese camino o no.

Gabriel Ziblat
Subeditor de Política - Diario Perfil

domingo, 12 de enero de 2020

SEÑORA DE OJOS VENDADOS



"Nuestros jueces son absolutamente incompatibles.
Todo lo pueden hacer, menos justicia".
Bertold Brecht

La serie "Nisman: el fiscal, la presidenta y el espía", que Netflix incluyó en su plataforma a partir del 1º de enero, el quinto aniversario de su irresuelto asesinato que se cumplirá el próximo sábado, y las declaraciones del principal imputado como autor intelectual -Mohsen Rabbani- colocaron otra vez en el tapete el tema que debiera ser prioritario en la cabeza de los argentinos: no tenemos Justicia. Procesos como los de los atentados contra la Embajada de Israel (1992) y la sede de la AMIA (1994) no solamente no han tenido resolución sino que se han convertido lodazales sin futuro, hollados por las pezuñas de cerdos de todos los colores, de todos los intereses y de todas las nacionalidades.

Más allá de estos y otros innumerables actos de terrorismo y de megacorrupción que han quedado -y seguramente quedarán- impunes a lo largo de nuestra historia, y de tantos magnicidios que aquí se han cometido sin que nadie consiguiera siquiera identificar a los responsables, esa carencia nos condena a la inviabilidad como nación independiente.

Piénsese qué sucedería si, por esos extraños milagros que pocas veces ocurren, pudiéramos darnos una Justicia transparente, seria, apegada exclusivamente a su rol de único intérprete de la ley y, además, veloz.

Una Justicia que permitiera a sus miembros, y a la sociedad en general, estar orgullosos de ella, volviendo a convertirse en un galardón para aquéllos a los que el mérito y la consideración pública les otorga la decisión final sobre la libertad, la honra y el patrimonio de los demás. Que se transformara, ni más ni menos, en lo que nuestra sabia Constitución, prostituida por los políticos, le concede y le exige: ser la real garantía de defensa del individuo frente al poder del Estado y frente a las arbitrariedades de los demás.

Si la Justicia recuperara ese prestigio perdido o dilapidado, mejorarían enormemente las relaciones que el país mantiene con los tenedores de bonos y con los inversores, que ya no necesitarían reclamar extrañas jurisdicciones, y las que cada uno de nosotros mantiene con sus acreedores y deudores, propietarios e inquilinos, cónyuges, padres e hijos, vendedores y compradores, profesionales y clientes, sanatorios y pacientes, empleadores y trabajadores, funcionarios y ciudadanos, etc. Porque, convengamos, somos hijos del rigor, y allí estaría la señora de ojos vendados para recordárnoslo e impedir los abusos a los que somos tan proclives.

No debe entenderse en mis dichos que todos los jueces son indignos de cumplir con honestidad y crudeza el tan noble rol que la Constitución les asigna. Por el contrario, con cincuenta y dos años de ejercicio como abogado, estoy convencido que la mayoría de ellos son probos y preparados, y mira con tanto asombro como los ciudadanos cuanto de inmundo sucede en el Poder Judicial.

Nada puede hacerse de un día para otro, pero todos los caminos comienzan por un paso. Ese paso inicial podría ser algo que ya funciona, con éxito, en muchísimos países del mundo: el juicio civil y penal por jurados, y la elección popular -desacoplada de las de cargos políticos- de los jueces y fiscales en los pueblos y ciudades de menor tamaño. La duración de los mandatos sería de cinco años, renovable, y el principal requisito para cada juez sería la residencia en el lugar en que se desempeña, para permitir un adecuado control de los vecinos sobre su conducta personal y sus bienes. 

En un plazo razonable, se encomendaría a esos distintos magistrados y fiscales la elección de aquellos que merecerían integrar las cámaras de apelaciones y de ejercer como fiscales ante ellas; y así sucesivamente hasta haber recorrido toda la pirámide que corona la Corte Suprema de Justicia y la Procuración General de la Nación. La obvia razón de esta propuesta es que nadie los conoce mejor que sus propios colegas y, cuando éstos han concitado el respeto y la admiración de los demás, seguramente se sentirán más obligados frente a la sociedad.

Lamentablemente, impulsado por las necesidades de su tan procesada Vicepresidente, Alberto Fernández nos mintió en forma descarada cuando, en su discurso de toma de posesión del cargo, aseguró que "nunca más" habría injerencia del poder político en la Justicia. Si le creímos fue sólo culpa nuestra, porque ya había condenado severamente a Cristina imputándole corrupción y complicidad con los terroristas y, poco más tarde, exigido a quienes la tienen contra las cuerdas que expliquen sus fallos y las "barbaridades" (sic) que escribieron para dictarlos.

Y la designación de personajes tan nefastos como Carlos Zannini (Procurador del Tesoro y jefe de los abogados del Estado), Daniel Rafecas (propuesto para Procurador General y cabeza de los fiscales), Juan Martín Mena (Secretario de Justicia), Gerónimo Ustarroz (Consejero de la Magistratura), Félix Crous (Oficina Anticorrupción) y miles de etc., prueban más allá de toda duda el escaso apego a la verdad que afecta a nuestro Presidente.   

Bs.As., 11 Ene 20

Enrique Guillermo Avogadro
Abogado

miércoles, 8 de enero de 2020

LA “SACRALIZACION” DEL ABORTO


"la interrupción voluntaria del embarazo va a ser ley;
creo que Francisco lo va a entender ya que interpreta cómo va el mundo,
pero nunca va a decir que está de acuerdo.”
Eduardo Valdés, ex embajador en la Santa Sede.
www.telam.com.ar, 24/11/2019

La frase del acápite solo podía salir de la boca de un pensador de esos que la Argentina produce en abundancia en lugares tipo Laferrere, Tolosa o Villa Lugano donde, por la ilustrada formación de sus habitantes, cualquier elección será siempre ganada por el peronismo. Que haya terminado su honda reflexión con una frase notable por su perspicacia: “creo que cuando hay embrión hay vida pero debemos considerar que la sociedad civil va a por un lado y lo religioso va por otro” nos permite entender que el amigo del papa sabe que hay vida desde la concepción pero que si la sociedad civil lo determina, esa vida puede ser segada alegremente. En algún lugar del mundo, en el primer tercio del siglo pasado, hubo una sociedad civil que decidió que el judío no tenía derecho a vivir, entonces, de acuerdo con el pensamiento del embajador Valdés, podríamos justificar los campos de concentración, las cámaras de gas y, ¿Por qué no?, la Shoa en su totalidad.

Dejando de lado la ironía, cualquiera que desconozca como se manejan las cosas entre el peronismo y la Santa Sede desde que Jorge Mario es papa, podría argüir que la opinión de este fulano es irrelevante. Lamentablemente, este gordo malvestido que movía a risa embretado en su frac el día de la entrega de su plácet  de embajador en el Vaticano, tiene “llegada” con Jorge Mario -es amigo desde que éste era arzobispo de Buenos Aires-  y fue quien durante 2015 organizó las reuniones realizadas entre Cristina Kirchner y el Papa Francisco. También, un mérito que nadie osa discutirle fue la reunión entre Francisco y los dirigentes de La Cámpora, ya que hasta en el mismo kirchnerismo se dudaba que este fulano pudiera meter a veinte impresentables dentro de Santa Marta; aún más,  se dice que sus palabras anticipan mensajes y situaciones pedidas por el papa para que los discretos susurrones de la CEA sepan cómo actuar.

Pero, al día de hoy y dada la situación en que la Argentina se viene desenvolviendo desde fines de 2018, quizás el mayor logro de Valdés haya sido acercar a Albertico al papa; Según lo que el embajador inglés en el vaticano, Nigel Baker, le contó a Benedict Mander, periodista del Financial Times, la reconciliación entre Cristina y Alberto, quienes mantuvieron durante años fuertes diferencias, se produjo "bajo la bendición del Papa". "La reunión de Fernández con el Papa fue un paso clave para unificar la oposición peronista golpeada por su derrota en las elecciones legislativas de 2017 y puede haber ayudado a allanar el camino para su regreso al poder" (*). Esto nos da una idea de la presencia de Valdés en un aparato supranacional, y no sería raro que su condición de “correo secreto del papa” estuviera detrás de las mentiras estadísticas del “Observatorio de la deuda social” de la UCA que le propinaron a Mauricio Macri el knock out final.

Es en este poder de Valdés,  o en su ubicuidad, que reside lo preocupante de las palabras de este sujeto. Sus aseveraciones sobre la legalización del aborto podrían ser un mensaje para la CEA, así lo piensan muchos sacerdotes que, por su independencia de criterio, jamás accederán a las canonjías vaticanas. Es sintomático que ante la ofensiva lanzada por el gobierno por la legalización del aborto solo hayamos escuchado palabras anodinas sobre este tema de los obispos argentinos. Recuerdo que dos años atrás, con motivo de la festividad de la Maternidad de la Santísima Virgen María, las homilías hacían mención específica de este tema. Hoy, ante la nueva ofensiva abortista, nada.

Según muchos sacerdotes, no solo de Argentina, sino también de Europa, el acuerdo al que se ha llegado es que el aborto será tratado como un tema sanitario, no de interrupción del embarazo y por consiguiente de la muerte del nonato, quizás en consonancia con las palabras de Valdés, que divinizan cualquier determinación que la sociedad civil haga: “…debemos considerar que la sociedad civil va a por un lado y lo religioso va por otro”.

(*).- “Argentina’s opposition reunited with Pope’s blessing”. Financial Times 17/08/2019.

Pehuajó, zona rural. 03/01/2020

Jose Luis Milia

  
Non nobis, Domine, non nobis. Sed Nomini tuo da gloriam.

57° ANIVERSARIO DEL PRIMER ATERRIZAJE ARGENTINO EN EL POLO SUR


6 de enero de 2019

Sábado 6 de enero de 1962: Importantísima epopeya protagonizada por ilustres aviadores navales: dos Douglas "DC-3"; versión "C-47" ("decetros" en la jerga naval) aterrizaron en el Polo Sur.

¡¡¡GLORIA y LOOR!!! A esos valientes, prestigiosos e intrépidos aviadores navales que pusieron a la Argentina a nivel de las principales potencias del mundo en lo relacionado con la aeronáutica.  


Un 6 de enero de 1962, día de Reyes, hace 57 años, dos aviones Douglas DC-3, versión C-47, de la Aviación Naval (matriculados como el CTA-15 y el CTA-12 y con las inscripciones respectivas: "Total para qué" y "Te vas a preocupar") aterrizaron en el Polo Sur Geográfico, en la Base estadounidense  Amundsen Scott (89 grados 59 min. 51seg. de Latitud Sur). Uno de tales aviones era comandado por el entonces Cap de Fragata HERMES JOSE QUIJADA, quien era además el Comandante de la Unidad de Tareas y, el otro, por el entonces Tte. de Navío JORGE PITTALUGA. Ellos fueron los primeros aviadores argentinos, y uno de los primeros en el mundo, en aterrizar en el Polo Sur. . Fue una verdadera proeza de la aviación naval, que sorprendió al mundo, y que figura dentro de las hazañas de la aviación no sólo Argentina, sino Internacional. Fue la cuarta expedición mundial en llegar por aire a esos confines.


En el marco de la Campaña Antártica 1961-62 la ARA dispuso la intervención de la Unidad de Tareas 7.8, llamada "de Exploración y Reconocimiento Aerofotográfico", dependiente de la Fuerza de Tareas 7. Dicha Unidad de Tareas 7.8 se encargó de efectuar el histórico vuelo al Polo Sur con dos aviones Douglas "DC-3", versión "C-47" (matriculados CTA-15 y CTA-12), destacados por el Comando de Transportes Navales para dicha empresa, cuyo Comandante era el entonces Cap. de Fragata Dn. Hermes José Quijada.

El Cap. Pedro F. Margalot, uno de los miembros de esta expedición al Polo Sur, en el Capítulo XVI de su libro "Primeros Argentinos en el Polo Sur", a modo de conclusión final, expresa el objetivo de dicha misión con las siguiente palabras: "El vuelo de los dos aviones navales al Polo Geográfico Sur [...]. Fue una operación largamente meditada, nacida por imperio de la necesidad de buscar una ruta más directa al fondo del Mar de Weddell, a lo largo de la península antártica, de modo tal de ahorrarse muchos días de navegación y ampliar los conocimientos del sector antártico argentino al sur de la barrera de Filchner".

La mencionada Unidad de Tareas estaba conformada como sigue:

1. Avión CTA-15: Cap. de Fragata Hermes J. Quijada (Comandante de la Unidad de Tareas y del avión); Cap. de Corbeta Pedro F. Margalot (2do. Cte. de la U. de Tareas y Jefe de Operaciones, Navegación y Fotografía); Tte.de Fragata Miguel A. Grondona (Piloto y Jefe de Comunicaciones); Tte. de Corbeta José L. Pérez (Copiloto, Jefe de Meteorología y Ayudante de Navegación); Suboficial Segundo E. C. Franzoni (Mecánico) y Cabo Primero Gabino R. Elías (Radiooperador).
2. Avión CTA -12: Cap. de Corbeta Rafael M. Checchi (Jefe de Ingeniería y Mantenimiento); Tte. de Navío Jorge A. Pittaluga (Comandante del Avión y Ayudante de Operaciones); Tte. de Fragata Héctor A. Martini (Piloto y Jefe de Supervivencia); Tte. de Fragata Enrique J. Dionisi (Copiloto y Navegante); Cabo Principal Ricardo M. Rodríguez (Mecánico) y Cabo Primero Raúl Ibasca (Radiooperador).

A ambos aviones hubo que agregarle grandes esquíes de aluminio bajo las ruedas del tren de aterrizaje principal.

3. Grupo de Apoyo Terrestre: Integrado por:

3.1 Grupo Matienzo: Tte. de Fragata Médico Pedro E. Barza (Jefe); Cabo Segundo Ramón Jofré; Técnicos: Efrain Zelayeta, Virgilio Fontana, José Di Paola; Conscripto Francisco Vega

3.2 Grupo Ellsworth: Cabo Primero Gerardo Palladino; Sargento Héctor Farina; Técnicos: Bautista Bulgaroni, Raynundo Chiaperini, Julio A. Líbano, Héctor Paganuzzi, Juan Perlini y René Pesano.

Entre las restantes unidades de apoyo a esta expedición  hacia el Polo Sur se contaban: rompehielos ARA Gral. San Martín, transporte ARA Bahía Aguirre, el buque tanque ARA Punta Médanos, los buques hidrográficos ARA Chiriguano y ARA Sanavirón, un hidroavión PBM Martín "Mariner", un avión Douglas DC-4, dos aviones de Havilland "Beaver" y dos helicópteros Sikorsky S-55 embarcados en el rompehielos. También apoyaron a los Douglas C-47 (CTA-15 y CTA-12) las bases navales propias en el continente americano y las argentinas y norteamericanas en la Antártida.
       
El itinerario de los citados Douglas DC-3 versión C-47 (CTA-15 y CTA-12) fue el siguiente: despegaron la ciudad de Buenos  Aires el 5 de diciembre de 1961 con destino a Río Gallegos (2.020 Km.) adonde llegaron ese mismo día. El 18 de diciembre, cuando se presentaron las condiciones meteorológicas adecuadas para ir al Continente Antártico y previa colocación de esquíes de aluminio bajo las ruedas del tren de aterrizaje principal a ambos aviones, partieron de Río Gallegos hacia el Aeródromo Provisional Capitán Campbell (1.560 Km.), localizado en la isla de Robertson, lo que insumió un poco más de 8 Hs. de vuelo. Ese era el asiento de la entonces Base Aérea Teniente Matienzo. La Nochebuena y la Navidad los encontró en la mencionada isla. Actualmente ese lugar es mar abierto, debido a la desintegración de la barrera de hielo de Larsen que tenía un espesor de algo más de 250 m.. El 26 de diciembre, cuando nuevamente las condiciones meteorológicas lo permitieron, despegaron de Campbell con destino hacia la Estación Científica Ellsworth (1.700 Km.), cubriendo tal trayecto en 9 Hs. de vuelo. En Ellsworth pasaron Año Nuevo, a la espera de que las condiciones meteorológicas volviesen a ser favorables para emprender la última etapa del viaje. Es así como el 6 de enero de 1962 decolaron hacia la Base Amundsen Scott en el Polo Sur Geográfico  (1.350 Km), anevizando en dicha base de EE UU a las 21:10 Hs., luego de 8 horas de vuelo. No bien aterrizaron, enarbolaron una bandera nacional y descubrieron  una placa en homenaje a los exploradores Amundsen y Scott, con el siguiente texto: “La Repúbica Argentina a Amundsen, Scott y sus hombres en el cincuentenario de su llegada al Polo Sur. 

Homenaje de la Aviación Naval de la Armada Argentina en su primer vuelo al Polo Sur”.

Al día siguiente, 7 de enero, los dos aviones emprendieron el regreso. Llegaron a Ellsworth luego de casi 6 horas de vuelo y, el 18 de enero, partieron hacia Campbell, donde aterrizaron después de aproximadamente 8 horas de vuelo. El 20 de enero recién se dieron las condiciones meteorológicas como para abandonar la Antártida. Dicho día zarparon con destino a Ushuaia adonde arribaron después de 5 Hs. de vuelo. Allí le sacaron los esquíes a las aeronaves y, al día siguiente, despegaron con destino hacia el Aeroparque Jorge Newbery de la ciudad de Buenos Aires, donde aterrizaron el 22 de enero, previa escala en Río Gallegos y Punta Indio. En esta última base de la Aviación Naval se le volvieron a colocar los esquíes a los dos aviones, puesto que ellos representaban el símbolo de la hazaña realizada y era importante que se vieran al llegar a Bs. As.. Dicho 22 de enero de 1962 se dio por finalizada esa exitosa epopeya, todo un verdadero hito de la otrora gloriosa aviación naval. 

Hasta 1957 únicamente noruegos y británicos habían llegado hasta el Polo Sur  por medio aéreo. En dicho año, los norteamericanos también lo hicieron partiendo desde Australia. Y sólo cinco años más tarde pilotos navales argentinos, con el entonces Cap. HERMES JOSE QUIJADA a la cabeza, lograron una colosal hazaña similar a la de sus antecesores noruegos, británicos y estadounidenses.

El "Héroe del Polo Sur", calificación dada al entonces Cap. Quijada por la prensa nacional y extranjera de la época, no dejó nada librado al azar. Tuvo que sortear, conjuntamente con su avezada tripulación, difíciles obstáculos mientras planeaba la mencionada epopeya, a los cuales  venció gracias a su férrea voluntad, su pericia, su valentía y su firme determinación de posar estos dos aviones en el Polo Sur. Ya cumplida esta riesgosa pero exitosa misión, y a unas pocas horas después de regresar a su base, Quijada mantuvo una conversación con un redactor del diario "La Nación", donde afirmó: "Gracias a Dios todo salió bien, hemos pasado la noche en el polo y regresado sin la menor dificultad. Las máquinas han respondido magníficamente". Ante la pregunta del redactor: "¿y los hombres?", el brillante, prestigioso e intrépido aviador naval respondió: "Eso se daba por descontado".

Para QUIJADA, quien había nacido en Tucumán el 16 de septiembre de 1920, ésta no era más que otra de las tantas misiones que tuvo que cumplir desde su ingreso en la Armada el 1ro. de febrero de 1938. Y así lo reflejó a través de sus palabras alusivas: "El vuelo que hemos cumplido, no es más que una de las tantas misiones que la Armada de mi país cumple sobre las aguas y zonas desérticas del extremo sur del globo terráqueo, desde la primera comisión naval que invernara en la Antártida, comandada por el Tte. de Navío Juan Nadaud y el vuelo precursor del Alte. Gregorio A. Portillo, quien en diciembre de 1947 se internara más allá del Círculo Polar Antártico". Como todo hombre de destacada inteligencia, coraje, pericia y prestigio, era sencillo y modesto.
Es así como el entonces Cap. Quijada recibió, como distinción honorífica, la medalla al "Mérito Aéreo Antártico", que le entregó el Comandante en Jefe de la Fuerza Aérea Argentina de aquella época, por haber sido comandante del primer avión naval que aterrizó en el Polo Sur.   

En el año 1962 el Alte. QUIJADA y toda la tripulación que lo acompañaba reafirmaron las bases de la presencia Argentina en la Antártida, que fueron sentadas casi 60 años antes (1903) por otro prestigioso marino (el Sr. Alte. JULIAN IRIZAR) quien, con el grado de Tte. de Navío y al comando de la gloriosa Corbeta Uruguay, rescató de los hielos antárticos al científico sueco Dr. Otto Nordenskjöld, a sus colaboradores, al Alferez argentino José María Sobral y a los náufragos del buque Antartic.

Quiero destacar muy especialmente esto: los gloriosos aviadores navales QUIJADA y PITTALUGA, conjuntamente con la no menos meritoria tripulación que los acompañaba, fueron los primeros aviadores argentinos en aterrizar en el Polo Sur. Con esto no quiero desmerecer a otros pilotos de las otras dos FFAA, que también han honrado a sus respectivas fuerzas con hazañas similares, sino ubicar el hecho histórico como cronológicamente corresponde. 


Años más tarde, un 30 de abril de 1973, el entonces Alte. HERMES JOSE QUIJADA fue asesinado por el ERP. A raiz de los conocidos episodios terroristas de Rawson-Trelew de agosto del 1972, Quijada tuvo que dar un mensaje al país relatando los hechos. Esto constituyó su sentencia de muerte por parte de los guerrilleros.

Aproximadamente a las 09:00 Hs de ese 30 de abril de 1973, el Alte. salía de su domicilio de Arenales al 1900, en su automóvil. Lo acompañaba su chofer. Ambos estaban armados, como defensa frente a las constantes amenazas contra su vida que recibía el marino en aquellos aciagos tiempos, como consecuencia de haber tenido que informar al público sobre los hechos citados en el párrafo precedente. 

El automóvil tomó la calle Arenales y, al alcanzar la esquina de Junín, dobló hacia la izquierda en dirección hacia Rivadavia. Cuando llegó a la intersección con la calle Cangallo (lamentablemente rebautizada hace alrededor de 33 años con el nombre de Tte. Gral. J. D. Perón) el semáforo lo detuvo. En ese momento una motocicleta "Gilera 300", que venía siguiendo al coche donde iba el Alte. Quijada, se colocó al lado del vehículo. De dicha moto descendió un terrorista del ERP, llamado Víctor José Fernández Palmeiro, quien se aproximó a la ventanilla derecha del auto y disparó varios tiros contra la cabeza y el cuerpo del marino quien, ante el sorpresivo y fugaz ataque, quedó sin reacción y no pudo defenderse usando el arma que portaba. Quijada fue así herido de muerte. Fernández Palmeiro se subió  luego rápidamente a la Gilera, donde lo esperaba el conductor de dicha moto (Raúl Argemí), y los dos escaparon por Cangallo. Mientras estos guerrilleros se preparaban para huir, el chofer del Alte. Quijada, que había recibido también heridas pero sólo en una mano, tomó con su otra mano ilesa la pistola que llevaba como defensa y disparó contra los ocupantes de la moto. Las balas alcanzaron al terrorista erpiano Fernández Palmeiro, quien murió unas horas más tarde.

Raúl Argemí, como era de esperar, siguió con sus "andadas" y al año siguiente interviene en el asesinato del Juez Jorge Vicente Quiroga, donde también se usó una moto desde donde se le disparó al magistrado.

El Alte. Quijada, de cuyo asesinato se cumplirán 46 años el próximo 30 de abril, fue un prestigioso, intrépido y valiente marino que honró a la Armada. Sabía que iba a ser asesinado y se quedó en el país, a pesar de los múltiples ofrecimientos que tuvo desde el extranjero para desempeñarse en tareas ligadas a su profesión. Era conocida su pericia como aviador, fundamentalmente a raíz de los hechos del Polo Sur previamente mencionados. Enfrentó a la guerrilla con coraje y dignidad, ofrendando su vida en aras de la libertad de su patria.

Como justo homenaje a este héroe de la aviación naval, dos escuelas de la localidad de José C. Paz (Pcia. de Bs. As.) y la Base Aeronaval de Río Grande (Pcia. de Tierra del Fuego) llevaban como nombre "Almirante Hermes José Quijada". Y decimos "llevaban" en tiempo pasado, pues en octubre de 2009 la entonces Ministra de Defensa (Nilda Garré) y el Estado Mayor General de la Armada, cediendo a presiones de las así llamadas organizaciones de "Derechos Humanos", decidieron cambiar el nombre de "Alte. Hermes José Quijada", que llevaba la mencionada Base Aeronaval de Río Grande, por el "Pioneros Aeronavales en el Polo Sur". Si bien es algo inconcebible y totalmente arbitrario, no llama para nada la atención teniendo en cuenta quiénes fueron los autores de esa lamentable, deshonrosa e injusta medida.

No nos olvidemos del glorioso y valiente Alte. HERMES JOSÉ QUIJADA, como así tampoco de todas las víctimas del artero accionar terrorista, que enlutó a la Argentina en el pasado reciente.

Cordiales saludos

Ma. Alejandra

sábado, 4 de enero de 2020

ILUSIONES DEL VIEJO Y DE LA VIEJA



"El misterio político más grande del Siglo XX
es el fracaso de Argentina como Nación".
Robert D. Crassweller 

A Alberto Fernández, que sueña con transformarse en el nuevo refundador de la Argentina, los papeles se le están quemando rápidamente, incluso en el ámbito externo, que ayer se complicó en serio. Forzado por la innegable influencia de su compañera de fórmula en el diseño de la política, está cayendo rápidamente en las mismas contradicciones que tanto nos perjudicaron.

Nos pide que dejemos de pensar en dólares pero, desde que asumió hace menos de un mes, ya imprimió un 12% más de pesos que, necesariamente, darán nuevos aires a la monumental inflación que padecemos. 

Pretende pagar llegar a un rápido arreglo con los acreedores y el FMI para evitar caer una vez más en default, pero parece ignorar que la voluntad de los Estados Unidos es determinante en el organismo. El ataque en Bagdad con misiles, que produjo la muerte de un jerarca del régimen iraní, Qassem Soleimani, demuestra que Donald Trump no bromea cuando se trata de combatir a su "eje del mal".

Ya el día anterior, la Casa Blanca había advertido que la posición de la Argentina con respecto a Evo Morales y el notorio reacercamiento con  Venezuela y Cuba tendría graves consecuencias en la relación bilateral. Sin embargo, inexplicablemente se autorizó a una línea aérea, que cubre la ruta Caracas-Teherán, a llegar a Buenos Aires; y lo digo porque, en la medida en que no parece racional desde el punto de vista comercial, falta conocer las verdaderas razones que la motivaron.

El Presidente declaró que Argentina sólo podrá hacer frente a sus compromisos externos cuando vuelva a crecer, y ha centrado sus expectativas en Vaca Muerta, que nos ha hecho recuperar la autosuficiencia energética, y en el artificial y populista impulso al consumo interno. Para que el yacimiento se transforme en un verdadero motor de ese necesario crecimiento, se requieren gigantescas inversiones internacionales para financiar su expansión; sin embargo, para que se concreten resultan esenciales tres condiciones: claras e inamovibles reglas de juego, rentabilidad y confianza, sobre todo en la Justicia.

Pero ninguna de ellas se da. Demostrando que padece una grave bipolaridad, el Gobierno interviene en el mercado energético, congela tarifas y modifica arbitrariamente esas reglas, mientras el impuestazo de la ley de "solidaridad y reactivación" deprime el consumo y destruye toda rentabilidad de las empresas. El ajuste sólo afecta al sector privado, ya que el gasto del Estado -incluyendo a los tres millones de jubilados sin aportes incorporados por Cristina Fernández al sistema- en todos sus niveles se ha incrementado de modo perverso. Con observar qué sucedió cuando se atrasaron demagógicamente los precios, resulta fácil predecir el futuro: más déficit fiscal, más cortes de suministro, más despilfarro, menos producción, más negociados, etc.

En la medida en que, como se ve, ninguna de las condiciones esenciales se cumple, los inversores escapan de la Argentina como de la peste y se van a buscar otros horizontes más amigables, con la improbable excepción de las siempre soñadas de China. La maraña de impuestos y costos agregados inviabilizan cualquier proyecto productivo y, así, el futuro de nuestra economía se percibe como cada vez más negro, y enterrará las aspiraciones personales de Alberto.

Y nadie desconoce el dominio que Cristina Fernández ha adquirido sobre la Justicia (con Carlos Zannini, Procurador del Tesoro y jefe de los abogados del Estado; Daniel Rafecas, Procurador General y cabeza de los fiscales; Juan Martín Mena, Secretario de Justicia; Gerónimo Ustarroz, Consejero de la Magistratura; Sabina Fréderic, Ministro de Seguridad; Félix Crous, titular de la Oficina Anticorrupción; Sergio Berni, Ministro de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires; etc.) con todo lo que ello implica en materia de inseguridad jurídica.

Nótese que ya Fréderic, el Gobernador Axel Kiciloff y hasta el propio Presidente calificaron a los juicios por corrupción que afectan a tantos funcionarios kirchneristas y empresarios como persecuciones políticas, y han llegado al gravísimo extremo de criticar las pericias que determinaron que Alberto Nisman fue asesinado y que Santiago Maldonado se ahogó.

Si Cristina Fernández sueña con la impunidad, al menos para sí misma y sus hijos, lo cierto es que no resultará posible; la ciudadanía movilizada no tolerará que esa ilusión se concrete y, si se intentara, produciría un verdadero estallido social. Pero aún si consiguiera aquí algo por el estilo, tampoco podrá moverse por el mundo, ya que hay causas instruidas en el extranjero, motivadas por los raros movimientos financieros realizados por nuestros ladrones en otros países, que no se cerrarán fácilmente y que le dificultarán esos desplazamientos.

Bs.As., 4 Ene 20

Enrique Guillermo Avogadro
Abogado

viernes, 3 de enero de 2020

SE CUMPLIERON 45 AÑOS DE LA MUERTE DEL AUTOR DE "LA IGLESIA CLANDESTINA"

Sacheri, o la verdad amable

El asesinato en 1974 del brillante filósofo católico puso fin a un magisterio espiritual que empezaba a proyectarse sobre la política del país en tiempos de violencia y discordia. La palabra de su biógrafo.

POR JORGE MARTÍNEZ 22.12.2019


Era un hombre cordial pero enérgico, admirado por su inteligencia y su erudición de tomista eximio, un conferencista incansable que viajó por todo el país (y también por Uruguay y Chile) dando charlas ante públicos diversos, y un católico valiente que no tuvo miedo de levantar la voz en tiempos aciagos. Ese compromiso extremo, ejemplar, le costó la vida en un sacrificio martirial que hoy pocos conocen, y menos aún valoran.

Aquello ocurrió hace hoy 45 años, el 22 de diciembre de 1974. Carlos Alberto Sacheri fue asesinado un mediodía de domingo en la localidad bonaerense de San Isidro, cuando volvía de misa en auto acompañado por su numerosa familia (era casado y tenía siete hijos). Una minúscula banda guerrillera de izquierda, la misma que dos meses antes había asesinado a otro pensador católico, Jordán Bruno Genta, se atribuyó el crimen. Que fue un crimen de odio religioso, así confesado por sus autores en una irreverente comunicación distribuida tiempo después del hecho.

De ese modo terminó, a los 41 años, la vida terrenal de Sacheri. En su legado intelectual quedaron dos libros decisivos, incontables publicaciones menores, varias de las cuales había tenido que firmar con seudónimo a modo de protección, y un persuasivo magisterio personal como profesor universitario, orientador académico y espiritual, y gestor de cursos, clases, publicaciones, institutos y entidades dirigidas a la difusión del bien, la verdad y la belleza, incluso en las horas más adversas, sobre todo en las horas más adversas.

Puesto que desde entonces quedó del lado políticamente incorrecto de la grieta ideológica, hoy no se alaba a Sacheri como el "intelectual comprometido" que fue. Su historia merece recordarse. A mediados de la tumultuosa década de 1960, después de perfeccionarse en universidades del exterior, el joven profesor regresó al país para emprender un auténtico apostolado. Dos peligros veía abatirse en esos años sobre las almas y las mentes de sus compatriotas. En la Iglesia, la desviación del Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo, que ganaba terreno y amenazaba con romper la unidad de la Fe, ante la aparente pasividad de las jerarquías eclesiásticas.

En las universidades, el avance de los ideólogos de izquierda que estaban logrando convertir a las cátedras en fábricas de combatientes por el socialismo.

Al primer mal Sacheri dedicó una solicitada dirigida a los obispos argentinos ("A nuestros padres en la fe") que apareció con su nombre y apellido en mayo de 1969 en dos de los principales diarios del país. Y que fue la semilla de lo que al año siguiente se convertiría en La Iglesia Clandestina, su libro más famoso, y la expresión más cabal de eso que su biógrafo, Héctor H. Hernández, llama la "vida pública" de Sacheri, el inicio de "una locura de reuniones, de conferencias, de proyectos, de viajes".

LA DENUNCIA

"Sacheri comprendió que en la Iglesia se jugaba en gran parte el destino de la Argentina y de Occidente -opina Hernández, autor del completísimo Sacheri, predicar y morir por la Argentina (Vórtice, 2007). Por eso hizo una denuncia totalmente bondadosa, pero firme y sin pelos en la lengua, con una tenacidad que le llevó a hablar en todo el país, en todos los auditorios, por todos los medios incluso televisivos y radiofónicos, disertando varias veces por semana y hasta por día, contra esos curas al revés que querían la conversión de la Iglesia al mundo en una especie de laicismo con palabrería clerical, y no la del mundo a la Iglesia. Y se puede decir que en la época venció a los tercermundistas, consiguiendo que los dirigentes argentinos de aquélla pusieran alguna firmeza en el asunto".

Al otro mal, la manipulación marxista de las universidades, Sacheri destinó su vida misma como profesor de Filosofía, carrera que había perfeccionado en Canadá bajo la guía del belga Charles de Koninck, un tomista de relevancia internacional, y que a partir de 1967, pese a las posibilidades que se le ofrecían en el extranjero, eligió continuar en el país. Aquí enseñó en la UCA y en la UBA (donde llegó a ser coordinador del área de ingreso a la universidad), con clases que merecieron el elogio de académicos como el Premio Nobel Bernardo Houssay, José Luis de Imaz (decía que en sus lecciones "se producía una ósmosis tremendamente curiosa" entre tema y expositor) o Carlos Escudé, de quien Sacheri fue director de tesis.

Ese apostolado personal también se manifestó en incontables charlas, conferencias y cátedras privadas para las que siempre encontraba tiempo pese a una ocupada vida profesional y familiar. (El doctor Jorge Ferro ha recordado, en una reciente entrevista filmada con Sebastián Randle, los cursos de lectura de la Suma Teológica que Sacheri aceptó darles durante un año a él y a un pequeño grupo de jóvenes que hacia 1972 se reunían una vez por semana, a la noche). No rechazaba ningún auditorio, ya fueran académico u obrero, militar o eclesiástico, propio o ajeno. Evitaba encerrarse en círculos y no le temía a la competencia de sus adversarios ideológicos, que justamente por eso veían en él a un enemigo peligroso, "porque sabía mucho y nunca se enojaba ni insultaba", según un testimonio recogido por Hernández. Tampoco le importaba el número de oyentes ("aunque haya dos personas, yo igual voy", solía repetir) ni la geografía donde demandaran su presencia.

TODO PARA TODOS

"Mi experiencia de los testimonios que he recogido es que los que hablaban de Sacheri se superaban a sí mismos en su capacidad de describir a una persona" -recuerda Hernández-. Lo entendían todos, convencía a todos, y nadie podía correrlo ni por derecha ni por izquierda. Todos lo reconocían como un intelectual valioso y como un tipazo. Alguien ha dicho de él que "hacía amable la verdad".

Su segundo libro, El orden natural (publicado inicialmente en 1972 con otro título), es una recopilación de artículos que habían aparecido a lo largo de 50 domingos en el diario La Nueva Provincia de Bahía Blanca. En ellos Sacheri hizo un acertado compendio de la Doctrina Social de la Iglesia en momentos de confusión y fuga a los extremos ideológicos. "Creyó que había una tercera solución, ni liberal capitalista ni socialista sino de justicia social y patriotismo, para los problemas políticos" -observa Hernández-. Vio la practicidad salvadora y justiciera de la verdad y la justicia. El Orden natural y cristiano. Y reivindicó la misión del laico contra el clericalismo, cada vez mayor en la Iglesia, en "la instauración en Cristo de la sociedad".

Promediada la década de 1970, Sacheri era ya mucho más que un profesor universitario. La política nacional lo convocaba. Se había convertido en un "estratega" intelectual, en un "hombre nexo" entre sectores diversos y hasta enfrentados que buscaban salidas para un país que marchaba hacia un abismo de violencia y destrucción. Algunos pedían para él el Ministerio de Educación; otros lo consideraban el único "presidenciable" que podía ofrecer el catolicismo tradicional y nacionalista en una eventual etapa de recambio.

"En Sacheri confluían fuerzas de relativa importancia y él era muy convocante" -completa Hernández-. No dejaba los flancos que deja la llamada "derecha" y la llamada "izquierda". Si el político Sacheri hubiera sobrevivido y tomado posiciones en un nuevo gobierno, no necesariamente militar... porque podía darse tranquilamente otra salida, hubiera habido justicia social y política, sin desaparecidos seguramente, sin la deuda externa que fabricó (José Alfredo) Martínez de Hoz".

Las balas asesinas frustraron esa posibilidad. Sacheri murió, pero quedaron sus libros, sus artículos y el ejemplo que marcó a innumerables alumnos y discípulos. Lo atestigua un documento que Hernández encontró entre los papeles que atesoraba con devoción el padre de Sacheri. Era una nota firmada por un "Alumno anónimo de la UCA" que había salido en el número 3 de la revista Claustro. Algunas líneas que decían poco y lo decían todo. Decían esto: "Profesor Sacheri, lo quiero mucho. Le debo casi toda mi formación intelectual y una buena parte de mi visión del mundo. Lo quería, más que como un amigo, como a un padre que me había dado vida espiritual...".

Jorge Martínez
 @JorgeGMar