lunes, 20 de enero de 2020

LOS PRESOS CÓMODOS Y LOS QUE INCOMODAN


PABLO VACA
Del editor al lector

Exfuncionarios K condenados por corrupción defendidos por los organismos de Derechos Humanos. Militares detenidos por delitos de lesa humanidad con regalos del Papa. Los aliados del Presidente que lo ponen en situaciones incómodas.

Julio De Vido en su casa: en diciembre le concedieron la prisión domiciliaria.

Julio De Vido es un preso cómodo. Desde diciembre pasa sus días de detención domiciliaria en su chacra de Zárate, casi cuatro hectáreas que incluyen la casa de 600 metros cuadrados en dos plantas, lago, cancha de fútbol y una enorme pajarera, auténtico orgullo del propietario, coleccionista de aves. Sin embargo, el exministro, condenado a cinco años y ocho meses por administración fraudulenta por la Tragedia de Once y con prisión preventiva también por administración fraudulenta en la mina de Río Turbio, entre otras causas de corrupción ya elevadas a juicio, acusa a otros de comodidad.

“Están cómodos con nuestra prisión, se les nota demasiado -lanzó el lunes por radio, sin disimular su vieja inquina con Alberto-. El Gobierno tiene toda una estructura de poder que va desde el Presidente hasta los ministros y secretarios. No hay ninguna inquietud, sacando al subsecretario de Medios (Francisco Meritello), que se ha preocupado personalmente y ha ido a visitar a los compañeros que están presos”. El ex planificador durante los 12 años del kirchnerismo defendió de paso a Amado Boudou, condenado a cinco años y diez meses de prisión por el caso Ciccone y a tres años por truchar los papeles de un auto.

“Realmente uno se siente, más que un preso, un pelotudo -abundó De Vido en un párrafo antológico por los argumentos utilizados-. Resulta increíble que sigamos presos. Es increíble que habiendo un gobierno del mismo signo, el vicepresidente esté preso”. En fin.


Entre “los compañeros que están presos” aparecen notables como D’Elía, condenado a tres años y nueve meses por la toma de una comisaría en La Boca, y Milagro Sala, condenada a 13 años por administración fraudulenta. No quedan en claro en cambio los casos de Ricardo Jaime, acusado en más de 30 causas y con tres condenas acumuladas, y el del arrepentido José López, atrapado con las manos revoleando bolsos con nueve millones de dólares. Tal vez sean difíciles de defender incluso para De Vido.

De ellos hablaron el martes los organismos de Derechos Humanos en la Casa Rosada con su máxima autoridad. Plantearon lo que plantea el ala dura del kirchnerismo: para ellos se trata de "presos políticos" porque no tienen sentencia firme de la Corte y, aunque tengan condena en primera o segunda instancia, deberían seguir libres hasta que se expida el Tribunal superior. Obligaron así a Alberto a practicar un arte que bien le sale, el de la pirueta dialéctica, según se vio cuando al salir del encuentro, Estela de Carlotto, de Abuelas, dijo que Fernández “no quiere que se diga que él tiene presos políticos” sino “víctimas de una persecución política”: pese a la comodidad que le enrostra De Vido, está claro que para el Presidente es un tema incómodo. Exhibe, como otras cuestiones, el inestable equilibrio que existe entre las distintas corrientes del Gobierno, empezando por las que encabezan Alberto y Cristina.

No fueron en estos días las Abuelas y las Madres los únicos aliados que incomodaron al Presidente meneándole en la cara a ciertos presos: el sábado el Papa les envió rosarios a más de 50 militares detenidos por delitos de lesa humanidad. El obispo castrense, Santiago Olivera, difundió el envío. Él le presentó a Francisco en el Vaticano las siguientes cifras: hasta octubre pasado fueron condenados 983 militares por delitos de lesa humanidad cometidos durante la dictadura, 847 están aún procesados y 553 murieron en prisión. Hay 93 que llevan más de una década con prisión preventiva sin que se hayan alzado voces del garantismo en son de queja.

No es sencillo el tema de los detenidos sin sentencia firme. De hecho, en la Argentina rige desde marzo la emergencia penitenciaria por la superpoblación en las cárceles federales. En total, sumando los establecimientos provinciales, en el país hay casi 64.000 reclusos. Y un 60% de ellos no tiene condena definitiva. La inmensa mayoría, además, están hacinados, en prisiones definidas por la Cámara del Crimen como “no aptas para la condición humana”. Incómodos, definitivamente, pero sin incomodar tanto como sus colegas militares y kirchneristas.

EL CECIM LA PLATA ES LA PRINCIPAL HERRAMIENTA DE LA ESTRATEGIA BRITÁNICA EN EL MUNDO DE LOS COMBATIENTES EN MALVINAS Y CARECE DE TODA AUTORIDAD MORAL PARA DENUNCIAR NADA


El CECIM La Plata, creyendo que el actual Gobierno lo beneficiará con cargos y manejo de estructuras del Estado Nacional, vuelve a sus prácticas históricas.

Con el apoyo de los habituales dispositivos mediáticos controlados por Horacio Verbitsky (al que definen como su “maestro”), atacaron con acusaciones a dirigentes de la Confederación de Combatientes de la República Argentina.


Al igual que su maestro, los “lilitos” del CECIM La Plata carecen de autoridad moral para acusar a nadie.

Desde su mismo nacimiento como organización, se opusieron a la unidad de los incipientes Centros de Ex Soldados Combatientes. Jamás promovieron una Ley para beneficio del conjunto de sus compañeros, sólo para su pequeña rosca de pequeñoburgueses de la Capital Provincial. E intervinieron, más de una vez, para restringir derechos, no para crearlos. En especial, contra los combatientes que se desempeñaron como militares profesionales durante la guerra.

Cuando les cupo desempeñar cargos, se limitaron a promover agendas ideológicas, totalmente divorciadas con las necesidades de sus compañeros y de la defensa de la Causa de Malvinas. Y lo que critican de los demás, ellos lo practicaron en forma constante, beneficiándose a sí mismos con la designación de familiares y amigos, a espaldas de las organizaciones representativas del conjunto.

Pero el peor de sus pecados no reside en sus miserias domésticas. Fueron, son y seguirán siendo agentes operativos –pagos o no, eso no es lo más importante-, de la estrategia británica en esta larga postguerra.

Al atacar permanentemente a las Fuerzas Armadas, resultan funcionales a la estrategia colonialista de diluir sus responsabilidades como potencia agresora, y “reconvertir” en el relato, un conflicto de carácter internacional, en un conflicto interno.

Asimismo, esas operaciones psicológicas de la inteligencia británica -ejecutadas prolija y tozudamente por los “anti-Héroes del CECIM La Plata-, resultaron instrumentos fundamentales y concurrentes para el desmantelamiento de nuestras FF.AA., lo que colocó a nuestro país en virtual estado de indefensión, debilitando nuestro reclamo en el Atlántico Sur. Porque, al decir de Federico el Grande: “Tratados que no se basen en cañones son lo mismo que música sin instrumentos”.


Más de un cuarto de siglo después de finalizada la guerra, promovieron denuncias de maltratos y abusos de los superiores -que existieron, por supuesto-, tratando de caracterizarlas como “crímenes de lesa humanidad”, homologables a los cometidos por la dictadura cívico-militar en el Terrorismo de Estado.

Un disparate completo, que además de engañar a aquellos ex soldados que sufrieron verdaderas ofensas de sus superiores, logró engatusar a un par de magistradas tan ignorantes de la Historia como del Derecho, y que fue enderezado por la Cámara Nacional de Casación Penal y, finalmente, por la Corte Suprema de Justicia de la Nación, que fallaron en contra de sus pretensiones. Pese a lo cual, insisten con sus engaños en la actualidad, reeditando el festival mediático, sin destino judicial auténtico.

La consecuencia más grave de su accionar, es que por primera vez en la postguerra un magistrado argentino se pronunció a favor de la tesis británica que el conflicto armado fue consecuencia de una decisión del Estado argentino (más allá de quién gobernase en ese momento, ya que en el Derecho Internacional Público esto carece de relevancia). Es decir, que el CECIM La Plata fue determinante para obtener un fallo del sistema judicial nacional, a favor de la tesis colonialista británica.

No integro la Confederación de Combatientes, por dos razones: la primera, es que no milito en la actualidad en ninguna organización de ex soldados combatientes; la segunda, sus actuales dirigentes (Rada y Robles, fundamentalmente), no sienten simpatía por mí. Seguramente, si tuviéramos oportunidad de conversar, coincidiríamos en muchas cosas, y en muchas otras, no. Pero hay algo que tengo claro: el bien común se conquista con organización y con unidad. Si uno no está de acuerdo con los dirigentes actuales, lo que tiene que hacer es involucrarse y tratar de cambiar desde adentro lo que le parece mal.

Mi límite, como creo debería ser el límite de cualquiera que haya peleado por su Patria, son los traidores. Como decía el Gral. San Martín:

“Lo que no puedo concebir es que haya americanos que por un indigno espíritu de partido se unan al extranjero para humillar a su patria y reducirla a una condición peor que la que sufríamos en tiempos de la dominación española. Una tal felonía ni el sepulcro la puede hacer desaparecer”.

Durante esta larga postguerra, he recibido palos de muchos lados. Pero del CECIM La Plata, supongo que entre operaciones de prensa y falsas denuncias en los pasillos políticos, habré soportado no menos de cien. La verdad, es que perdí la cuenta. Como decía el Gral. Perón: “que hablen mal, pero que hablen”. A lo que yo agregué en mi intimidad: “que hablen mal, mientras no tengan razón”. A pesar de lo cual, carezco de rencor u odio. Mi descripción de su accionar es objetivo; estos pibes son dañinos de verdad.

Espero sinceramente que el actual Gobierno de la Nación no repita el error de imponer a dedo a integrantes del CECIM La Plata en lugares de representación de los ex soldados combatientes de Malvinas. No sólo porque no nos representan, sino porque han sido los que más perjuicios han provocado sobre la memoria de quienes brindaron sus vidas en la defensa de Malvinas, sobre los familiares de los Héroes, sobre los ex soldados combatientes, y sobre la Causa de recuperación de nuestros territorios.

Sería ideal que, como acontece con otros sectores de la vida nacional, se abriera un diálogo amplio y plural, y que los espacios de representación de los veteranos de guerra sean ocupados por las expresiones mayoritarias, incluyendo a su vez a las minorías.

Nadie puede arrogarse la propiedad de esos espacios, pero sí es necesario hacer respetar las auténticas representaciones democráticas. Y, por sobre todas las cosas, brindarles las herramientas a quienes velan por el auténtico Bien Común. Difícil, pero no imposible.


NOTA: Las imágenes y destacados no corresponden a la nota original.

viernes, 17 de enero de 2020

ACTUALIZACIÓN DE AYUNO EN LA PRISIÓN: EL MILITAR QUE EMPEZÓ UNA HUELGA DE HAMBRE PARA RECLAMAR UN TRATO IGUALITARIO



La situación planteada por la decisión personal del teniente primero (R) Gustavo Ramón De Marchi, quién en cautiverio se declaró en huelga de hambre, desnuda varias verdades que se mantienen ocultas o en las penumbras del conocimiento del ciudadano común:
1.  La ley no es igual para todos en la República Argentina, el personal de las Fuerzas Legales que fue sometido a los llamados juicios de lesa humanidad es juzgado con un derecho a medida para poder ser condenado (seguramente de antemano). El resto de los presos en Argentina (comunes y corruptos) gozan de beneficios legales, que a ellos les son negados.
2.  Una vez más se pone en evidencia que el estado incumplió su obligación constitucional de garantizar el debido proceso.
3.  De Marchi no reclama nada en especial, solo que le apliquen la ley igual que al resto de la sociedad.
4.  El Tte. 1° De Marchi se considera un “prisionero de guerra” y como tal su primera misión en prisión era escaparse (sobran ejemplos de guerra al respecto).
Su fuga junto a la del Mayor (R) Olivera trajo como consecuencia que el entonces ministro de defensa, Agustín Rossi, ordenara la prohibición para que todo el personal detenido en esos juicios no pudiera ser atendido en los hospitales militares, que por sus respectivas obras sociales les correspondía.
Esa prohibición produjo malestar y grave consecuencias en esos “presos políticos”, algunos fallecieron y otros agravaron sus enfermedades al no recibir la atención sanitaria que por ley les correspondía. El Servicio Penitenciario Federal reconoció -en varias oportunidades- su incapacidad para atender las necesidades de cuidado adecuado de la salud que esa población etaria requiere.
En consecuencia el único responsable de esa prohibición y sus consecuencias es Agustín Rossi, casualmente hoy nuevamente a cargo de la cartera de defensa. Se deja constancia que durante el anterior gobierno se terminó esa prohibición.
Podríamos continuar explayándonos sobre porque en la Argentina la vara de la ley no mide a todos por igual, basta con ver que la actual vicepresidente de la Nación tiene pendiente varias causas con la justicia, por supuestos delitos de corrupción y tiene un pedido de prisión preventiva. La coraza que la defiende de la justicia es la impunidad de la que hace gala.
Los argentinos hemos dicho basta a la impunidad y en el tema específico de los “juicios de lesa humanidad”, a través de esta petición (clic acá para firmar), solo pedimos que se efectúe una auditoría jurídica “global” sobre todo lo actuado… existen demasiadas denuncias de las arbitrariedades jurídicas cometidas para llevarlos a cabo.
Hacer esa auditoría jurídica causa por causa, llevaría demasiado tiempo y su dictamen llegaría tarde… la mayoría o todos los detenidos ya habrán fallecido en cautiverio. Ellos mantienen viva la esperanza que algún día recibirán la justicia que reclaman, el envío de los rosarios por su SS hecho realidad gracias a una incansable tarea realizada por el Obispo Castrense, Monseñor Santiago Olivera, reavivó la luz de la esperanza en los verdaderos presos políticos y sus familias.
Para un mayor conocimiento del drama del personal afectado por esos juicios, a continuación le dejamos un oportuno artículo escrito por Mariano de Vedia en el diario La Nación: https://www.lanacion.com.ar/politica/ayuno-en-la-prision-el-militar-que-empezo-una-huelga-de-hambre-para-reclamar-un-trato-igualitario-nid2324746

jueves, 16 de enero de 2020

FUERZAS ARMADAS


Señor Presidente de la Nación: el sector militar de la sociedad espera de usted, su comandante en jefe, se reconozca sus méritos, su misión y su estructura.




Espera que se devuelva la conducción de la Obra Social de las Fuerzas Armadas y la del Instituto de Ayuda Financiera a sus integrantes, quienes las crearon y direccionaron desde su nacimiento y así, los políticos de turno que hoy las administran, dejen de percibir salarios muy superiores a los del personal militar, con fondos que salen de los aportes de los afiliados, grupo este al que nunca pertenecieron.

Señor Presidente: el sector militar de la sociedad y sus familias tienen la esperanza de poder contar con usted para que se modifique la situación descripta.

Jorge Augusto Cardos
DNI 7.784.561


NOTA: Las imágenes, enlaces y destacados no corresponden a la nota original.

martes, 14 de enero de 2020

VISITA A SS

Mons. Olivera fue recibido en audiencia privada por el Santo Padre Francisco


Estimados camaradas:

Creo que en esta oportunidad la expresión ¡¡FELIZ AÑO NUEVO!! deja de ser una indicación de nuestros buenos deseos para representar en este comienzo de año la esperanza renovada. En efecto el sábado 11 de enero Su Santidad Francisco recibió en una audiencia privada a Monseñor Olivera, nuestro Obispo Castrense, quien le explicó la situación de nuestros camaradas presos que no detallaré por ser conocida por nosotros.

Pero quiero especialmente agradecer a Monseñor Olivera la tarea realizada desde la asunción de su cargo en búsqueda de la verdad, lo que no siempre ha sido fácil o políticamente correcto, conocimientos que le han permitido informar al Santo Padre sobre nuestra real situación.

La tarea de Monseñor Olivera, fue encarada con criterio amplio y abierto lo que permitió la colaboración de grupos de oficiales y de personal retirados, así como de profesionales civiles, en forma que cada uno pudiese aportar de sí lo máximo posible.

Con la experiencia obtenida en la reunión llevada a cabo en el Vaticano por los obispos militares del mundo poco más de un mes atrás, en la que a pedido de Su Santidad, Monseñor Olivera expuso la situación en nuestro país, un grupo de integrantes del Foro de Almirantes y de Justicia y Concordia se reunió durante las dos últimas semanas de diciembre y la primera de enero para proveer a Monseñor Olivera información cierta y datos precisos para respaldar su presentación.

Ha sido un paso, un gran paso esperanzador, pero aún queda mucho camino por recorrer.

Agrego dos links, el primero con la página oficial del Obispado Castrense y el segundo con "La Nación".

Un cordial saludo,

Enrique Molina Pico
Almirante VGM                                                                     






AVANZA UNA CAUSA POR ESTAFAS EN SUBSIDIOS A GUERRILLEROS



Los cuerpos de los montoneros quedaron en el cuartel. FOTO: CEDOC.
En Comodoro Py avanza una causa que investiga si hubo una defraudación al Estado al permitir el pago de millonarias indemnizaciones por ser víctimas del terrorismo de Estado a guerrilleros que se habían alzado contra un gobierno constitucional. Se trata del caso de la toma del regimiento Monte 29 de Formosa en 1975, mientras gobernaba Isabel Perón, donde murieron doce militares y doce guerrilleros. Desde la fiscalía ya tienen acreditado que los familiares de nueve de esos guerrilleros cobraron el subsidio y ahora esperan otras medidas de prueba para definir si impulsan la causa o no. Según información que ya consta en el expediente, los guerrilleros en cuestión recibieron bonos del Estado que se fueron emitiendo entre los años 1999 y 2013 (cada uno tuvo su expediente particular). Sumados totalizan $ 3,5 millones, pero como fueron otorgados en diferentes períodos si se actualizan por inflación suman un monto de más de $ 90 millones. Esos datos fueron aportados por el Ministerio de Hacienda hace poco más de dos meses respondiendo un pedido de informes de la justicia federal.

El fiscal Ramiro González, que tiene a su cargo la investigación, volverá de vacaciones a mediados de enero y al recibir más información que fue solicitada (debe analizar, por ejemplo, cómo fue el procedimiento de entrega de cada una de las indemnizaciones) definirá si avanza con la investigación. Hasta el momento, la causa, que cayó en el juzgado de Daniel Rafecas, está caratulada como “estafa”.

La denuncia original la presentó Jovina Luna, la hermana de uno de los conscriptos que falleció en el ataque. Allí acusó de defraudación al Estado, falsedad ideológica de documentos públicos e incumplimiento de sus deberes a ex funcionarios y particulares que, según sostiene, permitieron que se incorpore al listado de víctimas del terrorismo de Estado a guerrilleros que murieron en ataques cometidos durante el gobierno constitucional de Isabel Perón. Allí incluye a quienes lideraron la Secretaría de Derechos Humanos en las últimas décadas, como Martín Fresneda, Eduardo Luis Duhalde o Diana Conti, entre otros.

Durante el tramo final de su gobierno, Mauricio Macri se interiorizó en el caso, encabezó un homenaje a los militares y conscriptos caídos en el hecho conocido como Operación Primicia y habilitó un subsidio para sus familiares. Además, en el Ministerio de Justicia se abrió una auditoría para analizar el caso e incluso para tomar una determinación por otro reclamo de Luna: que sus nombres sean quitados de la lista de la Conadep y de los muros del Parque de la Memoria. Ahora deberá ser el nuevo gobierno el que defina si sigue ese camino o no.

Gabriel Ziblat
Subeditor de Política - Diario Perfil

domingo, 12 de enero de 2020

SEÑORA DE OJOS VENDADOS



"Nuestros jueces son absolutamente incompatibles.
Todo lo pueden hacer, menos justicia".
Bertold Brecht

La serie "Nisman: el fiscal, la presidenta y el espía", que Netflix incluyó en su plataforma a partir del 1º de enero, el quinto aniversario de su irresuelto asesinato que se cumplirá el próximo sábado, y las declaraciones del principal imputado como autor intelectual -Mohsen Rabbani- colocaron otra vez en el tapete el tema que debiera ser prioritario en la cabeza de los argentinos: no tenemos Justicia. Procesos como los de los atentados contra la Embajada de Israel (1992) y la sede de la AMIA (1994) no solamente no han tenido resolución sino que se han convertido lodazales sin futuro, hollados por las pezuñas de cerdos de todos los colores, de todos los intereses y de todas las nacionalidades.

Más allá de estos y otros innumerables actos de terrorismo y de megacorrupción que han quedado -y seguramente quedarán- impunes a lo largo de nuestra historia, y de tantos magnicidios que aquí se han cometido sin que nadie consiguiera siquiera identificar a los responsables, esa carencia nos condena a la inviabilidad como nación independiente.

Piénsese qué sucedería si, por esos extraños milagros que pocas veces ocurren, pudiéramos darnos una Justicia transparente, seria, apegada exclusivamente a su rol de único intérprete de la ley y, además, veloz.

Una Justicia que permitiera a sus miembros, y a la sociedad en general, estar orgullosos de ella, volviendo a convertirse en un galardón para aquéllos a los que el mérito y la consideración pública les otorga la decisión final sobre la libertad, la honra y el patrimonio de los demás. Que se transformara, ni más ni menos, en lo que nuestra sabia Constitución, prostituida por los políticos, le concede y le exige: ser la real garantía de defensa del individuo frente al poder del Estado y frente a las arbitrariedades de los demás.

Si la Justicia recuperara ese prestigio perdido o dilapidado, mejorarían enormemente las relaciones que el país mantiene con los tenedores de bonos y con los inversores, que ya no necesitarían reclamar extrañas jurisdicciones, y las que cada uno de nosotros mantiene con sus acreedores y deudores, propietarios e inquilinos, cónyuges, padres e hijos, vendedores y compradores, profesionales y clientes, sanatorios y pacientes, empleadores y trabajadores, funcionarios y ciudadanos, etc. Porque, convengamos, somos hijos del rigor, y allí estaría la señora de ojos vendados para recordárnoslo e impedir los abusos a los que somos tan proclives.

No debe entenderse en mis dichos que todos los jueces son indignos de cumplir con honestidad y crudeza el tan noble rol que la Constitución les asigna. Por el contrario, con cincuenta y dos años de ejercicio como abogado, estoy convencido que la mayoría de ellos son probos y preparados, y mira con tanto asombro como los ciudadanos cuanto de inmundo sucede en el Poder Judicial.

Nada puede hacerse de un día para otro, pero todos los caminos comienzan por un paso. Ese paso inicial podría ser algo que ya funciona, con éxito, en muchísimos países del mundo: el juicio civil y penal por jurados, y la elección popular -desacoplada de las de cargos políticos- de los jueces y fiscales en los pueblos y ciudades de menor tamaño. La duración de los mandatos sería de cinco años, renovable, y el principal requisito para cada juez sería la residencia en el lugar en que se desempeña, para permitir un adecuado control de los vecinos sobre su conducta personal y sus bienes. 

En un plazo razonable, se encomendaría a esos distintos magistrados y fiscales la elección de aquellos que merecerían integrar las cámaras de apelaciones y de ejercer como fiscales ante ellas; y así sucesivamente hasta haber recorrido toda la pirámide que corona la Corte Suprema de Justicia y la Procuración General de la Nación. La obvia razón de esta propuesta es que nadie los conoce mejor que sus propios colegas y, cuando éstos han concitado el respeto y la admiración de los demás, seguramente se sentirán más obligados frente a la sociedad.

Lamentablemente, impulsado por las necesidades de su tan procesada Vicepresidente, Alberto Fernández nos mintió en forma descarada cuando, en su discurso de toma de posesión del cargo, aseguró que "nunca más" habría injerencia del poder político en la Justicia. Si le creímos fue sólo culpa nuestra, porque ya había condenado severamente a Cristina imputándole corrupción y complicidad con los terroristas y, poco más tarde, exigido a quienes la tienen contra las cuerdas que expliquen sus fallos y las "barbaridades" (sic) que escribieron para dictarlos.

Y la designación de personajes tan nefastos como Carlos Zannini (Procurador del Tesoro y jefe de los abogados del Estado), Daniel Rafecas (propuesto para Procurador General y cabeza de los fiscales), Juan Martín Mena (Secretario de Justicia), Gerónimo Ustarroz (Consejero de la Magistratura), Félix Crous (Oficina Anticorrupción) y miles de etc., prueban más allá de toda duda el escaso apego a la verdad que afecta a nuestro Presidente.   

Bs.As., 11 Ene 20

Enrique Guillermo Avogadro
Abogado