lunes, 1 de abril de 2013

EL TATA YOFRE EN HORA CLAVE


Una vez más Juan Bautista “el Tata” Yofre se lució con su memoria increíble, alimentada por informaciones fruto de sus minuciosas investigaciones periodísticas e históricas que echan luz sobre horas oscuras del pasado reciente de la República Argentina; lo hizo el pasado domingo 31 de marzo en el programa Hora Clave, conducido por el veterano Dr. Mariano Grondona y asistido por el joven periodista Pablo Rossi. "El Tata" habló con claridad y precisión, razonó con el rigor honesto que le es característico y dejó un mensaje de luz hacia un futuro mejor.


En esta oportunidad el Tata se manifestó sobre los Presos Políticos argentinos, quienes son privados de sus derechos humanos y legales, e instó a los conductores del programa a que inviten a su cuñado, el Dr. Alberto Solanet presidente de la Asociación de Abogados por la Justicia y la Concordia, quién puede ofrecerles un valioso testimonio sobre las “aberraciones jurídicas” en las que han caído los jueces encargados de llevar adelante la venganza… en vez de impartir justicia.

EL TATA YOFRE EN HORA CLAVE
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SE SUICIDO EL GENDARME CABO JUAN MARTÍN MANSILLA


Por Alejandro Ance Domingo 31 del Marzo de 2013 | 23:59

SE SUICIDO DESPUÉS DE LA NOTICIA DE SU PASE A DISPONIBILIDAD POR LOS RECLAMOS SALARIALES OCURRIDOS EN OCTUBRE DEL AÑO PASADO. CABO DE GENDARMERÍA QUE CONTÓ CON GRAN EMOCIÓN SU SITUACIÓN ANTE LOS MEDIOS.


El gendarme que emocionó a todos con su discurso directo, sencillo, había sido pasado a disponibilidad.

Juan Martín Mansilla fue pasado a disponibilidad por la protesta de octubre y hoy habría decidido terminar con su vida, ante la infausta situación económica en la que se encontraba. Es importante destacar que fuera de la fuente señalada, no hay confirmación oficial y tampoco rectificación de la noticia... es una nebulosa.

Este es el video de la protesta


LA CUASI DEMOCRACIA ARGENTINA


Queridos amigos:

Existen ciertas condiciones que constituyen el rango distintivo de las democracias occidentales. La primera es la existencia de un sistema democrático pluripartidista que brinde opciones de libre elección a la ciudadanía. Le sigue la disponibilidad  de un grado de libertad de prensa  que asegure que esas opciones tienen similares posibilidades de dar difusión pública a sus proyectos y candidatos. Luego tenemos la vigencia de una economía de mercado que permita compatibilizar la libertad política con la libertad económica. Finalmente se exige el respeto a los derechos humanos  y a la libertad individual, garantizados por una justicia independiente.


Nominalmente, todas las naciones de América Latina y el Caribe cumplen con esas premisas con excepción de la dictadura cubana, que a pesar de ello es apañada por numerosos países de la región por razones de afinidad ideológica.  En la práctica, diversos países que se reconocen como parte del sistema democrático van limitando y restringiendo las condiciones de base, operando desde el gobierno  en perjuicio de la prensa, la justicia y las minorías opositoras e  interviniendo en forma desembozada en el funcionamiento económico con medidas estatistas y socializantes.

Encabezan esa lista la República Bolivariana de Venezuela, el Estado Plurinacional de Bolivia, la República del Ecuador y la República de Nicaragua. No es casual que todas estas naciones se hayan unido con la República de Cuba para conformar la Alianza del ALBA (Alianza Bolivariana para  los Pueblos de nuestra América) guiada por  el socialismo bolivariano del siglo XXI, que  hayan modificado sus constituciones  y que bajo la premisa de una revolución anacrónica  y permanente contra amenazas inciertas, operen sobre las libertades internas para mantener en el gobierno a  los partidos y los líderes  de izquierda que se encaramaron en el poder.


La República Argentina ha comenzado hace tiempo a transitar por ese camino, pero quienes pretenden imponer estas ideologías han enfrentado fuertes resistencias internas y la imprevista circunstancia de la súbita muerte de Néstor Kirchner, que hizo fracasar el esquema de sucesión mutua con que este dirigente planeaba turnarse en el poder con su esposa, hasta que la muerte los separó. Sin embargo, el gobierno no ha cejado en sus esfuerzos por modificar la prohibición constitucional para que Cristina Fernández de Kirchner pueda acceder a un tercer período presidencial y cada semana se toma nota de los embates oficialistas sobre toda la estructura institucional.

Tomemos como ejemplo los actos desarrollados por el aniversario del golpe de Estado de 1976. La consigna convocante del gobierno fue “Por una justicia democrática, basta de corporación judicial”. Es decir que se aprovechó el acto como plataforma para sustentar los embates internos contra la justicia que aún no responde a la influencia del gobierno y particularmente contra la Corte Suprema de Justicia. Una de las expositoras, la señora Estela de Carlotto, presidenta de la fundación Abuelas de Plaza de Mayo que está nominalmente dedicada a la tarea de encontrar a nietos de padres desaparecidos, se ha convertido en una desembozada militante oficialista y lleva adelante escrupulosamente la agenda política gubernamental. Adicionalmente,  Carlotto reivindicó en forma explícita el accionar de los jóvenes terroristas y guerrilleros  que emplearon la violencia para el logro de sus objetivos tanto en gobiernos civiles como militares  y llegó en su exaltación a compararlos con la lucha libertadora del General San Martín. La señora se expresa con impunidad, en su  condición de referente de los derechos humanos, con argumentos que constituyen una verdadera apología del delito.


La justicia, sin embargo, no es el único blanco de los ataques gubernamentales. En esta misma semana la AFIP (Administración Federal de Ingresos Públicos) presentó un plan de facilidades de pago para deudas impositivas del que excluyó explícitamente a los medios de comunicación. Estos manifiestan que esa decisión es “discriminatoria y violatoria de la obligada  neutralidad del Estado en la materia” pero eso no modificó  la decisión que se  suma a un sinnúmero de presiones sobre los pocos medios que aun consiguen mantener su independencia del gobierno.

Podemos completar la trilogía (justicia, medios, oposición) mencionando la denuncia formulada por el apoderado del partido justicialista contra el diputado De Narváez , la Diputada Stolbizer, el gremialista Gerónimo Venegas y el economista Carlos Melconian, por violar los artículos del Código Nacional Electoral y de la Ley de Partidos Políticos que fijan los límites temporales para la campaña proselitista.  Aunque las campañas publicitarias a que se hace referencia no inducen al voto, lo que hace cuestionable la presentación, lo más grave es la discrecionalidad gubernamental ya que el oficialismo utiliza masivamente los espacios del entretiempo de los programas de Fútbol para Todos para hacer propaganda, atacar a los opositores y exaltar la figura presidencial, sin contar con la  injustificada  utilización de la cadena nacional por parte de la señora presidente. La desproporcionalidad de la afrenta es tan evidente que revela una gran desvergüenza y un abuso de la posición dominante de poder  que ostenta el gobierno nacional.


Nos queda por último considerar la cuestión de la economía del mercado cuyas bases doctrinarias tambalean. Tenemos ya el mercado de cambios cerrado, limitaciones a las importaciones y exportaciones según la discrecionalidad de la autoridad, precios congelados, expropiaciones de empresas sin previa indemnización (ni posterior) y un crecimiento desaforado del Estado que según se publicó esta semana aumentó el gasto en salarios un 160 por ciento desde el 2009, impulsado  por una masiva incorporación de empleados públicos aprovechada esencialmente por los militante políticos del oficialismo. Los empresarios deben responder a las directivas verbales del Secretario de Comercio que ha llegado al extremo de prohibir a las grandes cadenas de supermercados anunciar sus productos en la prensa. El cuadro se completa con la falta de estadísticas confiables que esconden la inflación y dibujan una ficción de crecimiento y bienestar. Lo cierto es que la noción de una economía libre se ha perdido y con ello la posibilidad de que prosperen las empresas y que nuestro país experimente un genuino crecimiento y acceda a  un verdadero desarrollo.

En este ambiente de semi democracia o cuasi democracia, el gobierno ya no confía en su éxito en las urnas  y se ha lanzado a quitar del medio a todo aquel que pueda ser considerado un posible presidenciable aun cuando milite en sus propias filas. El blanco favorito  de esta semana fue el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli, lo cual no es en sí novedoso pero ahora ha sumado la desvergüenza de ser explícito. El secretario general del Sindicato único de Trabajadores de la Educación, Roberto Baradel, anunció un nuevo paro docente de tres días sin poder ocultar su entusiasmo. El Jefe de Gabinete Provincial, Alberto Pérez, lo acusó de llevar a cabo una maniobra destituyente y de actuar con la motivación de su posicionamiento político. Los funcionarios  y Ministros más próximos a la presidencia han criticado a Scioli sin medias tintas pero fue la diputada Diana Contí quien puso en negro sobre blanco el pensamiento oficial al decir “No lo queremos echar, ni sacar, debe acatar las órdenes de quien conduce el proyecto,  que es Cristina Fernández”. La diputada estaba hablando del gobernador con más votos de la nación, de  uno de los hombres que hizo posible el triunfo de Cristina Fernández  y sobre todo de una autoridad provincial con atributos que están por encima de su burda pretensión de alineación. Pero el hecho de que la diputada Diana Conti se permita expresar tamaño desatino y de que el gobernador Daniel Scioli deba aclarar que está dispuesto a terminar su mandato, es la más cabal evidencia de la falta de respeto del poder central sobre todas y cada una de las  instituciones de la república federal que nos contiene.


El gobierno se enfrenta con todos, ya sin medir riesgos ni demostrar prudencia, pero no todos los rivales son tan complacientes como el gobernador de la Provincia de Buenos Aires o los sumisos empresarios nacionales. Las cabezas de la CGT y la CTA han recogido el guante y prometen nuevos paros generales. Los productores agropecuarios amenazan con  regular la venta de soja lo que significa restringir  el ingreso de dólares. Y lo más grave de todo, la justicia de los EUA no se ha asustado por los riesgos de que el pago a los bonistas acreedores de la Argentina arrastre a un fracaso masivo de los procesos de canje de deuda soberana y exigió la presentación de una propuesta de pago. El gobierno ofreció esta semana las mismas condiciones de los canjes que los bonistas habían rechazado y llevado a juicio. Si la Cámara de Apelaciones acepta esta propuesta, el gobierno deberá presentar un proyecto al Congreso para levantar la prohibición de reapertura del canje (daño político)  pero si lo rechaza, la Argentina deberá pagar la totalidad de la deuda o buscar caminos alternativos de marginalidad (tremendo daño financiero). Es el precio de la soberbia y de  no haber sabido medir al oponente, cegados por la impunidad que se permite el oficialismo en la política doméstica.

No queremos despedirnos en este día de Pascua sin mencionar una noticia positiva y alentadora. Los medios de comunicación registran que inspirado por la palabra y los gestos del Papa Francisco se ha producido en la Argentina  un  reverdecimiento de la fe, evidenciado en la multiplicación de la concurrencia a los templos y el sorprendente aumento de  asistentes al confesionario en busca del sacramento de la reconciliación. 


El crecimiento de la espiritualidad y la consecuente aproximación a las normas  y principios morales es una excelente noticia sobre todo en una sociedad que ha sido llevada a niveles de confrontación inéditos y que enfrenta una violencia cotidiana  y criminal que se cobra víctimas diariamente. Si el gobierno quiere mostrar que su aproximación a las posturas papales es seria, cuestión que despierta dudas a partir de la contumacia con que persiste en sus agravios hacia distintos sectores, deberá modificar sustancialmente sus conductas  o poner en evidencia su hipocresía. Para el resto  de la sociedad, es un soplo de aliento y esperanza que nos hace mirar el futuro con mayor optimismo.

Quizás este nuevo espíritu nos permita transformar la cuasi democracia argentina en una democracia plena y real que responda a los sueños y a las esperanzas de todos los que habitamos este querido suelo.

Un abrazo para todos y muy felices Pascuas.

Juan Carlos Neves, Presidente de Nueva Unión Ciudadana
Twitte   @NevesJuanCarlos

NOTA: Las imágenes no corresponden a la nota original.

¿OTRA MUERTE ANUNCIADA?


El inhumano tratamiento al que es sometido el ex comodoro Danilo Sambuelli, nos hace reflexionar sobre otra muy posible e injusta muerte anunciada… “sus señorías no se conmueven”, seguramente los jueces consideran que Sambuelli, en su estado de salud, es una grave amenaza para la sociedad.

Como expresara oportunamente el Dr. Mariano N. Castex, en ocasión de la muerte en prisión del general Ibérico Saint Jean: “Porque creo en los derechos humanos para todos, es que escribo estas líneas. De documentación oficial que puede solicitarse en El Cronista y que no se ha podido incluir por razones de espacio, surge la prueba indiscutible de que en mi patria, en nombre de tales principios, prostituyéndolos, un grupúsculo que ha tomado posesión de algunos tribunales “especiales” administra venganza y no justicia”.

Prueba de ello son los ya 192 fallecidos como Presos Políticos, y sin que a nadie se le haya movido un pelo. Basta de continuar sentenciado a muerte a los ancianos y enfermos Presos Políticos.

Sinceramente,

Pacificación Nacional Pacificación
por una Nueva Década en Paz y para Siempre


El ex comodoro Danilo Sambuelli se encuentra internado en pésimas condiciones, para su frágil salud,  en el Hospital José María Cullen, en la provincia de Santa Fe. Él mismo se encarga de describir su peligrosa situación:

“Me encuentro en la mazmorra del hospital Cullen que es muy frio. Yo con las inmunidades bajas, estoy expuesto a contraerme una enfermedad pulmonar, donde  funciona en un segundo subsuelo del hospital  la sala policial, con personal que nos tratan como animales, yo salí del hospital Iturraspe para ser tratado con todas las normas de higiene, es una mugre, no hay agua caliente, si querés higienizarte te dan un tacho con agua tibia, es un recinto pequeño donde una persona de 71 años no puede estar, necesita caminar más que yo tengo diabetes, bañarme es contraerme una infección pulmonar no entra la luz del sol todo se maneja con luz artificial, la pieza que ocupa le falta un vidrio la suplieron con hojas de papel, estoy conviviendo en celdas apartes con personal que sufre incapacidad que grita todo el día, las paredes y puertas llenas de telarañas, el baño sin luz, como colchón me dieron una colchoneta, después de tanto gritar los con discapacidades los atienden, no hay ronda para ver si los internados se encuentran en condiciones, solo nos atienden cuando dan el maté cocido o el almuerzo y la cena muchas veces fría que es incomible Conclusión: los penitenciarios están asociados a los jueces de que nos muramos en la cárcel sin atención de la familia”.

HAGANLO CIRCULAR Y POR FAVOR COLABOREN EN SU DIFUSIÓN HASTA QUE LA JUSTICIA SE HAGA CARGO.

domingo, 31 de marzo de 2013

UNA NUEVA OPORTUNIDAD PARA LA RECONCILIACIÓN


El Día de la Memoria nunca será un día completo y de serena reflexión, hasta que no se incorpore la otra parte de la historia y se reconozca que los errores partieron de toda la sociedad y no solo de una parte.

Hoy se desconocen y discriminan a las Víctimas del Terrorismo, hoy se encarcela, juzga y condena solo a los Soldados de la Patria –jóvenes oficiales, suboficiales y conscriptos de todas las fuerzas; que cumplieron con las normas y órdenes de la época. Cuando la ley se convierte en injusticia… no permite la pacificación, concordia y reconciliación. Es hora de ponerle fin a esas desigualdades ante la ley.

Felices Pascuas… la casa no está en orden, todo pasa por sus decisiones señora presidente.






Domingo 31 de marzo de 2013 | Publicado en edición impresa
Editorial

Es tiempo de que el recurrente llamado al diálogo entre los argentinos deje de ser una mera invocación para convertirse definitivamente en una práctica


La prédica austera y el ánimo reconciliador del papa Francisco podrían transformarse en una rápida quimera si el espejo argentino responde con la lógica de siempre: un primer embelesamiento seguido de contrición y promesas de cambio que suelen desaparecer con la misma presteza con que la luz se desplaza en el universo.

En las últimas dos semanas, los argentinos hemos pasado de la incredulidad al júbilo y de él a la esperanza de que se está ante una nueva oportunidad histórica que no podemos dejar pasar. La elección de Jorge Bergoglio como papa resultó un bálsamo para muchas más personas que las que profesan la fe católica en nuestro país. Su mensaje de paz, de unión, de simpleza y de una enorme austeridad invita a replantearnos qué hemos estado construyendo -si es que ése es el término- en medio de tanta fabulación, hostigamiento y altanería.


La rápida conversión de la frialdad presidencial en cálido saludo hacia el papa Francisco, sin dudas, sumó un voto positivo en esta necesaria introspección de nuestra historia personal y ciudadana. Recalar en la conveniencia política de esa actitud es un ejercicio avaro, orientado a seguir poniendo escollos en el camino del efectivo cumplimiento del cambio de acciones. El arrepentimiento no puede ni debe agotarse en sí mismo. De lo contrario, una vez más, habremos prometido y reclamado en vano.

En una de sus recientes presentaciones públicas, el domingo pasado, al cumplirse 37 años del último golpe militar, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner dijo que "no se puede vivir en el odio" y que no les dará "el gusto" a quienes quieren que los argentinos se peleen. "No se puede tener la soberbia de pensar que nunca nos equivocamos. Quiero que no peleemos, que nos entendamos. Ahí está la clave. Nos vamos a entender los argentinos de una vez por todas", sostuvo.


No es nada habitual que se manifieste una coincidencia de fondo entre las palabras de la Presidenta y el ideario de la nacion. "No se puede vivir del odio". Claro que no. Menos cuando éste se halla a disposición de exaltaciones emocionales destinadas a perpetuar las diferencias en una sociedad, o peor, para la atención de intereses aún más sórdidos, como el de aquilatar la posibilidad de obtener ventajas materiales en función del aprovechamiento de ideales aparentemente nobles. Tampoco se podría vivir siempre con odio. El que lo padeciera enfermaría sin remedio y dañaría a otros, tanto en la salud psíquica como física, por la transmisión de su grave toxicidad.

La Presidenta dijo que no les dará el gusto a aquellos que pretenden que haya confrontación y agregó: "Quiero que los argentinos nos entendamos". Confrontación siempre habrá, porque es de la naturaleza humana la diversidad de visiones sobre lo que es mejor para el género, pero lo que se ha debatido en los últimos diez años en la Argentina ha sido algo más modesto: si es posible lograr o no una convivencia civilizada dentro de la cual las opiniones encontradas se debatan en concordia.


Si la Presidenta se debate en una transición emocional que la impulsa a manifestaciones llamativas es algo que le concierne en principio a ella. Sin embargo, lo que diga y lo que dé a conocer que siente es, por las funciones que encarna, de interés inmediato para la sociedad argentina.

Curiosamente, ese llamado a un entendimiento no ha sido el único de los casi diez años del kirchnerismo en el gobierno nacional. La propia mandataria ya había apelado a la unidad "de los 40 millones de argentinos" en sus discursos de campaña de cara a las elecciones primarias y a las presidenciales que le concedieron la posibilidad de un nuevo mandato consecutivo como jefa del Estado. "Yo no le guardo rencor a nadie", había dicho en 2011. "Dejemos de lado las cuestiones menores", agregaba.


No obstante, pasados aquellos comicios primarios de agosto, en los que obtuvo un importante triunfo, luego reconfirmado en las presidenciales de octubre, no pudo precisar ante los periodistas el verdadero alcance de aquel llamado a la unidad nacional. Cuando se le preguntó si iba a convocar a las fuerzas opositoras, contestó que el Congreso era el lugar para ese debate. No se hizo cargo de la parte que le tocaba. En el acto del domingo pasado, fue más allá al pedir directamente que, entre los argentinos, aflore únicamente lo bueno y lo mejor, dejando de lado "lo malo, lo feo, el odio". ¿Es esta la misma Cristina Kirchner que sólo recordó a las 51 víctimas de la tragedia de Once cuando estaba por cumplirse un año del hecho? ¿Es la misma persona que suscribe las mentiras del Indec, desconoce la inseguridad, minimiza la pobreza y ataca a la clase media?

Si es la misma, bienvenido el cambio. Claro que para corroborar ese vuelco hay que aguardar que se transforme en hechos concretos y se contagie a su equipo de funcionarios tan acostumbrados al garrote, la amenaza y la presión .

Nadie ha estado a salvo de la comisión de errores en la Argentina reciente, de modo que cualquier rectificación respecto de los infortunios incurridos debe ser recibida con la generosidad con la cual se predica la necesidad de la enmienda y el perdón de los pecados. Nadie haría un buen servicio a la República si excluyera de esos beneficios a quien rige desde el Poder Ejecutivo los destinos del país.


Hay una impresión generalizada de que con el Papa salido del barrio de Flores se producirá un fortalecimiento del catolicismo en el país. En buena hora que así sea, pero tengamos en claro que la mayor contribución implícita de Bergoglio a su país de origen deberá abarcar espacios más amplios todavía, sin especificación de religión alguna: el secreto ha de estar en que, por la proyección de su nombre y su obra, crezca un sentimiento generalizado de que íbamos por muy mala senda y que a todos corresponde en adelante un esfuerzo hacia la perfección social: hacia metas de mayor solidaridad, inclusión, igualdad de oportunidades y afirmación de las libertades constitucionales que nadie -absolutamente nadie- está facultado a degradar.

Después de la barricada, siempre sobreviene la evaluación ulterior de las palabras a la luz de los hechos que le siguen. ¿Está siendo coherente la Presidenta entre lo que dice y lo que hace? ¿Cuál es la relación entre el primer reconocimiento que se haya hecho por parte del Gobierno de la "condición humana" de los detenidos por delitos de lesa humanidad, que mueren en las cárceles mientras se glorifica, desde tribunas adictas a la misma Presidenta, el terrorismo que tronchó la vida de cientos y cientos de argentinos y precipitó al país a la más violenta de las represiones, incluso por fuera de la ley, pero en realidad tal como lo había dispuesto, aun antes de la instalación del régimen militar, un gobierno civil peronista? A todos, aquí también, absolutamente a todos, corresponde el íntimo examen de conciencia sobre lo que se hizo para persuadir a sectores juveniles de la sociedad de entrar en un camino de sangre y fuego hacia el que los empujaban algunos de los más crueles totalitarismos de la época, como el de Cuba.

No obstante, pretender dejar únicamente en manos del equipo de gobierno el cambio de actitudes negativas por otras que nos lleven a reconstruir lo roto, sería tan simplista como hipócrita. Los gritos de un funcionario no tendrían poder si no hubiera personas o grupos de personas miedosas de enfrentar la prepotencia y de perder beneficios; la avanzada parlamentaria del oficialismo no se consagraría con tanta facilidad si no hubiera parte de la oposición dispuesta a someterse a esas presiones, canjeando apoyos por beneficios en lugar de pagar los costos políticos de sus decisiones. El arrevesado dibujo de la realidad no tendría sustento de no existir un coro de voces decididas a trocar lo onírico en sustancia y de transformar las derrotas en victorias.

Si seguir el ejemplo de Francisco implica sacar provecho de su imagen para acumular poder interno, ningún cambio podrá esperarse. Ni en el Gobierno, ni en la oposición ni en el total de la sociedad. Todo lo contrario, esa "apropiación" local del Papa desnudará una profunda debilidad.


Como dijo el ensayista Alejandro Katz, en una nota del domingo pasado en lanacion: "Un papa argentino es una buena ocasión para que terminen los discursos mesiánicos". Es una gran oportunidad para separar los mundos entremezclados de la política y de la religión. Una nueva chance para concretar en hechos los ejemplos de despojo que hoy nos deslumbran. Y para que tenga respuesta el llamado que monseñor José María Arancedo, presidente del Episcopado, efectuó en favor de una "mayor convivencia social" pues, agregó, "los argentinos nos debemos gestos de grandeza y de encuentro que nos permitan superar el agravio y la descalificación".


Por eso, en estas Pascuas de Resurrección de Cristo, en las que el espíritu de las grandes comunidades suele estar impregnado de los valores que emanan de la fe, aboguemos porque el llamado a la reconciliación y al diálogo deje de ser sólo eso, una invocación, para convertirse definitivamente en una práctica de la que nos beneficiemos todos.

FUENTE: http://www.lanacion.com.ar/1568282-una-nueva-oportunidad-para-la-reconciliacion

NOTA: Las imágenes y negritas no corresponden a la nota original.

sábado, 30 de marzo de 2013

FELICES PASCUAS DE RESURRECCIÓN



Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por los amigos
(Jn 15,13).

DEL “NUNCA MÁS” AL “OTRA VEZ”


Dado lo visto y mostrado en el Día de la Memoria, es evidente que un sector de la población no aprendió nada… es hora que la sociedad se manifieste mediante el método democrático que elija, ¿qué es lo quiere hacer con el pasado, el presente y el futuro de la nación?
 
No se puede continuar manteniendo una mirada hemipléjica de la historia reciente y violenta de los años ’70 y menos juzgando y castigando a “un solo demonio”.


por Agustín Laje (*)

Cuando los rencores del pasado se utilizan para legitimar determinadas políticas e ideologías del presente, las enseñanzas de la historia caen en saco roto y el peligro de repetir errores y horrores se vuelve inminente. En efecto, la pasión intrínseca a ese oximoron conocido como “memoria colectiva” se interpone a la sobriedad, rigurosidad y templanza del estudio de la historia, y acaba por reproducir en el hoy conductas y pensamientos del ayer. Es lo que estamos viviendo, en pocas palabras, los argentinos de la era kirchnerista.


Estuve en la marcha del pasado 24 de marzo que se hizo en conmemoración por el 37 aniversario del último golpe cívico-militar. Fui ahí una suerte de infiltrado, pues no comparto la versión reduccionista y maniquea de la historia que en ese evento se difunde, ni comulgo con la violencia simbólica que opaca por completo una supuesta defensa de los Derechos Humanos que, en los hechos, se degenera en una oxidada manifestación de ideologías extremistas. Mi intención era, más bien, tener un contacto directo y personal con los acontecimientos que allí se desarrollaban para interpretar las motivaciones, creencias y expectativas de los aunados.


Tanto lo que observé en ese acto de la ciudad de Córdoba, como lo que luego mostraron los medios nacionales y pronunciaron los referentes de los organismos de Derechos Humanos, me han dado la certeza de que si algo evidenció el pasado 24 de marzo, eso fue que el “Nunca Más” -como slogan que señalaba la necesidad de evitar repetir el sangriento pasado- ha sido una rotunda y descarada estafa.


El eje del relato setentista configurado por el kirchnerismo está puesto sobre la impugnación de la llamada “teoría de los dos demonios”, frente a la cual no han podido mejor cosa que imponer una maniquea “teoría del demonio único”. Pero si creer que la reducción de lo vivido en los años `70 a un conflicto entre militares y guerrilleros es una forma de simplificar la realidad, sostener que la complejidad de la historia se explica únicamente a partir de las responsabilidades militares, es directamente faltar a la verdad.

La “teoría de los dos demonios” liberó de culpas a la sociedad civil y a la clase política. Borró de la historia sus responsabilidades, que fueron muchas. La “teoría del demonio único” completó el trabajo, no sólo borrando de la historia las responsabilidades de las organizaciones terroristas (21.644 atentados entre 1969 y 1979 según datos de la Causa 13 y miles de víctimas), sino que además, les devolvió la legitimidad que necesitaban para hacer su reaparición en la historia.


Si algo destacó en los distintos actos del 24 de marzo que acaba de pasar, eso fue la cantidad de banderas de Montoneros que se enarbolaban en lo alto. Varios muchachos -algunos encapuchados, cubriendo sus rostros y cargando amenazantes palos- las sostenían, con la entusiasta complicidad de los concurrentes, que los felicitaban. El logo de la organización guerrillera, conformado por una tacuara cruzada por un fusil, no había sido reemplazado por uno menos belicista que, al menos, fuese más apropiado para una supuesta marcha “por los Derechos Humanos”. Ya no se mantienen ni las apariencias. La lógica marcial era lo que predominaba con claridad, ante un amenazante “Volvimos” y una serie de cánticos en los cuales el público se reivindicaba como “soldados de Perón” (tal como se identificaban los Montoneros de los `70 en algún momento).

Debe recordarse que Montoneros fue una peligrosa organización terrorista declarada ilegal nada menos que por un gobierno constitucional y peronista el 6 de septiembre de1975, a través del decreto 2452. Este grupo se cobró la vida de varios cientos de personas: militares, policías, sindicalistas, políticos, empresarios, obreros y hasta niños y ancianos. La organización recibió entrenamiento militar en Cuba por instructores castristas, y en Medio Oriente por la Organización de Liberación de Palestina (OLP). Fue considerada, por todo esto, como la banda terrorista de mayor peligrosidad de toda América Latina en el Siglo XX.

La exacerbación de la “teoría del demonio único” y el uso político y económico de la memoria, lejos de conducirnos a un genuino “Nunca Más”, ha ido generando las condiciones necesarias para la reaparición de Montoneros en la vida política actual. Cuando Estela de Carlotto dijo por la radio Rock & Pop, horas antes de la marcha del 24 de marzo, que “lo malo fue el terrorismo de Estado y lo bueno, una generación que dejó la vida y nos dejó la democracia… lo que ellos hicieron fue hermoso”, no sólo estaba legitimando con su maniquea palabra el resurgir de una organización que hizo del terrorismo su argumento político, sino que estaba faltando groseramente a la verdad. En efecto, tal como se desprende de los datos de la Causa 13 (Juicio a las Juntas Militares), el 52% de los atentados del terrorismo subversivo fueron perpetrados durante períodos democráticos. Su lucha -“hermosa” para Carlotto- no era por la democracia, sino por la instauración de un régimen dictatorial similar al castrista, tal como lo confesaban en sus propios documentos y publicaciones.

el cuñado de Firmenich, Guillermo Martínez Agüero

Para alegría de esa abuelita tan afecta a los viajes en primera clase y la estadía en lujosos hoteles de cinco estrellas, la organización Montoneros se ha reagrupado principalmente en Mendoza y en Córdoba, y se está preparando también en Buenos Aires. Hay algunos antecedentes recientes que vale la pena repasar: intentos de La Cámpora por traer de España a Mario Firmenich para homenajearlo; publicación de una revista de Montoneros llamada Repensar. Visión y proyección de la experiencia montonera; intentos de reorganización en septiembre de 2010, cuando el cuñado de Firmenich, Guillermo Martínez Agüero, dijo a La Voz del Interior que “No hemos enterrado las armas… creemos que es una opción para cuando las condiciones lo hagan necesario”; y la celebración del “Día del Montonero” el pasado 7 de Septiembre, organizado por agrupaciones kirchneristas, son algunos precedentes de lo vivido este 24 de marzo.

¿Planean volver a practicar la “lucha armada”, es decir, el terrorismo? Martínez Agüero respondió, en esta oportunidad, casi en idéntico sentido que en 2010: “Creemos que es una opción para cuando las condiciones así lo hagan necesario, como ya ocurrió con las FARC o con el Subcomandante Marcos, por ejemplo. Las armas están; ni se entierran ni se desentierran”. En Córdoba se pegaron, durante el acto del llamado “Día de la Memoria”, carteles que rezaban: “Y ahora vamos a enseñar a esos mierdas lo que es TERRORISMO”. Por supuesto, nadie firmaba la amenaza.


La historia enseña a los pueblos a no repetir sus errores, pues empuja a todos los actores a efectuar su mea culpa, algo que aquí nunca ocurrió. En Argentina se compró con entusiasmo un relato setentista que ahora nos está empujando al borde de revivir épocas de sangre, con el visto bueno de los organismos de Derechos Humanos, que utilizaron la idea de un “Nunca Más” para llegar a un “Otra Vez” que es, en definitiva, ese intimidante “Volvimos” que rezaban las pancartas montoneras del 24 de marzo pasado.

(*) Es autor del libro Los Mitos Setentistas, y director del Centro de Estudios LIBRE.


NOTA: Las imágenes y negritas no corresponden a la nota original.