Una vez más Juan Bautista “el Tata” Yofre se lució con su memoria increíble,
alimentada por informaciones fruto de sus minuciosas investigaciones
periodísticas e históricas que echan luz sobre horas oscuras del pasado
reciente de la República Argentina; lo hizo el pasado domingo 31 de marzo en el
programa Hora Clave, conducido por el
veterano Dr. Mariano Grondona y asistido
por el joven periodista Pablo Rossi. "El Tata" habló con claridad y precisión, razonó con el rigor honesto que le es característico y dejó un mensaje de luz hacia un futuro mejor.
En esta oportunidad el Tata se
manifestó sobre los Presos Políticos argentinos,
quienes son privados de sus derechos humanos y legales, e instó a los conductores
del programa a que inviten a su cuñado, el Dr.
Alberto Solanet presidente de la Asociación
de Abogados por la Justicia y la Concordia, quién puede ofrecerles un
valioso testimonio sobre las “aberraciones
jurídicas” en las que han caído los jueces encargados de llevar adelante la
venganza… en vez de impartir justicia.
Por Alejandro Ance Domingo 31 del
Marzo de 2013 | 23:59
SE SUICIDO DESPUÉS DE LA NOTICIA
DE SU PASE A DISPONIBILIDAD POR LOS RECLAMOS SALARIALES OCURRIDOS EN OCTUBRE
DEL AÑO PASADO. CABO DE GENDARMERÍA QUE CONTÓ CON GRAN EMOCIÓN SU SITUACIÓN
ANTE LOS MEDIOS.
El gendarme que emocionó a todos
con su discurso directo, sencillo, había sido pasado a disponibilidad.
Juan Martín Mansilla fue pasado a
disponibilidad por la protesta de octubre y hoy habría decidido terminar con su
vida, ante la infausta situación económica en la que se encontraba. Es importante destacar que fuera de la fuente señalada, no hay confirmación oficial y tampoco rectificación de la noticia... es una nebulosa.
Existen ciertas condiciones que
constituyen el rango distintivo de las democracias occidentales. La primera es
la existencia de un sistema democrático pluripartidista que brinde opciones de
libre elección a la ciudadanía. Le sigue la disponibilidad de un grado de libertad de prensa que asegure que esas opciones tienen
similares posibilidades de dar difusión pública a sus proyectos y candidatos.
Luego tenemos la vigencia de una economía de mercado que permita compatibilizar
la libertad política con la libertad económica. Finalmente se exige el respeto
a los derechos humanos y a la libertad
individual, garantizados por una justicia independiente.
Nominalmente, todas las naciones
de América Latina y el Caribe cumplen con esas premisas con excepción de la
dictadura cubana, que a pesar de ello es apañada por numerosos países de la
región por razones de afinidad ideológica.
En la práctica, diversos países que se reconocen como parte del sistema
democrático van limitando y restringiendo las condiciones de base, operando
desde el gobierno en perjuicio de la
prensa, la justicia y las minorías opositoras e
interviniendo en forma desembozada en el funcionamiento económico con
medidas estatistas y socializantes.
Encabezan esa lista la República
Bolivariana de Venezuela, el Estado Plurinacional de Bolivia, la República del
Ecuador y la República de Nicaragua. No es casual que todas estas naciones se
hayan unido con la República de Cuba para conformar la Alianza del ALBA (Alianza
Bolivariana para los Pueblos de nuestra
América) guiada por el socialismo
bolivariano del siglo XXI, que hayan
modificado sus constituciones y que bajo
la premisa de una revolución anacrónica
y permanente contra amenazas inciertas, operen sobre las libertades
internas para mantener en el gobierno a
los partidos y los líderes de
izquierda que se encaramaron en el poder.
La República Argentina ha
comenzado hace tiempo a transitar por ese camino, pero quienes pretenden
imponer estas ideologías han enfrentado fuertes resistencias internas y la
imprevista circunstancia de la súbita muerte de Néstor Kirchner, que hizo
fracasar el esquema de sucesión mutua con que este dirigente planeaba turnarse
en el poder con su esposa, hasta que la muerte los separó. Sin embargo, el
gobierno no ha cejado en sus esfuerzos por modificar la prohibición
constitucional para que Cristina Fernández de Kirchner pueda acceder a un
tercer período presidencial y cada semana se toma nota de los embates
oficialistas sobre toda la estructura institucional.
Tomemos como ejemplo los actos
desarrollados por el aniversario del golpe de Estado de 1976. La consigna
convocante del gobierno fue “Por una justicia democrática, basta de corporación
judicial”. Es decir que se aprovechó el acto como plataforma para sustentar los
embates internos contra la justicia que aún no responde a la influencia del
gobierno y particularmente contra la Corte Suprema de Justicia. Una de las
expositoras, la señora Estela de Carlotto, presidenta de la fundación Abuelas
de Plaza de Mayo que está nominalmente dedicada a la tarea de encontrar a
nietos de padres desaparecidos, se ha convertido en una desembozada militante
oficialista y lleva adelante escrupulosamente la agenda política gubernamental.
Adicionalmente, Carlotto reivindicó en
forma explícita el accionar de los jóvenes terroristas y guerrilleros que emplearon la violencia para el logro de
sus objetivos tanto en gobiernos civiles como militares y llegó en su exaltación a compararlos con la
lucha libertadora del General San Martín. La señora se expresa con impunidad,
en su condición de referente de los
derechos humanos, con argumentos que constituyen una verdadera apología del
delito.
La justicia, sin embargo, no es
el único blanco de los ataques gubernamentales. En esta misma semana la AFIP
(Administración Federal de Ingresos Públicos) presentó un plan de facilidades
de pago para deudas impositivas del que excluyó explícitamente a los medios de
comunicación. Estos manifiestan que esa decisión es “discriminatoria y
violatoria de la obligada neutralidad
del Estado en la materia” pero eso no modificó
la decisión que se suma a un sinnúmero
de presiones sobre los pocos medios que aun consiguen mantener su independencia
del gobierno.
Podemos completar la trilogía
(justicia, medios, oposición) mencionando la denuncia formulada por el
apoderado del partido justicialista contra el diputado De Narváez , la Diputada
Stolbizer, el gremialista Gerónimo Venegas y el economista Carlos Melconian,
por violar los artículos del Código Nacional Electoral y de la Ley de Partidos
Políticos que fijan los límites temporales para la campaña proselitista. Aunque las campañas publicitarias a que se
hace referencia no inducen al voto, lo que hace cuestionable la presentación,
lo más grave es la discrecionalidad gubernamental ya que el oficialismo utiliza
masivamente los espacios del entretiempo de los programas de Fútbol para Todos
para hacer propaganda, atacar a los opositores y exaltar la figura presidencial,
sin contar con la injustificada utilización de la cadena nacional por parte
de la señora presidente. La desproporcionalidad de la afrenta es tan evidente
que revela una gran desvergüenza y un abuso de la posición dominante de
poder que ostenta el gobierno nacional.
Nos queda por último considerar
la cuestión de la economía del mercado cuyas bases doctrinarias tambalean.
Tenemos ya el mercado de cambios cerrado, limitaciones a las importaciones y
exportaciones según la discrecionalidad de la autoridad, precios congelados,
expropiaciones de empresas sin previa indemnización (ni posterior) y un
crecimiento desaforado del Estado que según se publicó esta semana aumentó el
gasto en salarios un 160 por ciento desde el 2009, impulsado por una masiva incorporación de empleados
públicos aprovechada esencialmente por los militante políticos del oficialismo.
Los empresarios deben responder a las directivas verbales del Secretario de
Comercio que ha llegado al extremo de prohibir a las grandes cadenas de supermercados
anunciar sus productos en la prensa. El cuadro se completa con la falta de
estadísticas confiables que esconden la inflación y dibujan una ficción de
crecimiento y bienestar. Lo cierto es que la noción de una economía libre se ha
perdido y con ello la posibilidad de que prosperen las empresas y que nuestro
país experimente un genuino crecimiento y acceda a un verdadero desarrollo.
En este ambiente de semi
democracia o cuasi democracia, el gobierno ya no confía en su éxito en las
urnas y se ha lanzado a quitar del medio
a todo aquel que pueda ser considerado un posible presidenciable aun cuando
milite en sus propias filas. El blanco favorito
de esta semana fue el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Daniel
Scioli, lo cual no es en sí novedoso pero ahora ha sumado la desvergüenza de
ser explícito. El secretario general del Sindicato único de Trabajadores de la
Educación, Roberto Baradel, anunció un nuevo paro docente de tres días sin
poder ocultar su entusiasmo. El Jefe de Gabinete Provincial, Alberto Pérez, lo
acusó de llevar a cabo una maniobra destituyente y de actuar con la motivación
de su posicionamiento político. Los funcionarios y Ministros más próximos a la presidencia han
criticado a Scioli sin medias tintas pero fue la diputada Diana Contí quien
puso en negro sobre blanco el pensamiento oficial al decir “No lo queremos
echar, ni sacar, debe acatar las órdenes de quien conduce el proyecto, que es Cristina Fernández”. La diputada
estaba hablando del gobernador con más votos de la nación, de uno de los hombres que hizo posible el
triunfo de Cristina Fernández y sobre
todo de una autoridad provincial con atributos que están por encima de su burda
pretensión de alineación. Pero el hecho de que la diputada Diana Conti se
permita expresar tamaño desatino y de que el gobernador Daniel Scioli deba
aclarar que está dispuesto a terminar su mandato, es la más cabal evidencia de
la falta de respeto del poder central sobre todas y cada una de las instituciones de la república federal que nos
contiene.
El gobierno se enfrenta con
todos, ya sin medir riesgos ni demostrar prudencia, pero no todos los rivales
son tan complacientes como el gobernador de la Provincia de Buenos Aires o los
sumisos empresarios nacionales. Las cabezas de la CGT y la CTA han recogido el
guante y prometen nuevos paros generales. Los productores agropecuarios
amenazan con regular la venta de soja lo
que significa restringir el ingreso de
dólares. Y lo más grave de todo, la justicia de los EUA no se ha asustado por
los riesgos de que el pago a los bonistas acreedores de la Argentina arrastre a
un fracaso masivo de los procesos de canje de deuda soberana y exigió la
presentación de una propuesta de pago. El gobierno ofreció esta semana las
mismas condiciones de los canjes que los bonistas habían rechazado y llevado a
juicio. Si la Cámara de Apelaciones acepta esta propuesta, el gobierno deberá
presentar un proyecto al Congreso para levantar la prohibición de reapertura
del canje (daño político) pero si lo
rechaza, la Argentina deberá pagar la totalidad de la deuda o buscar caminos
alternativos de marginalidad (tremendo daño financiero). Es el precio de la
soberbia y de no haber sabido medir al
oponente, cegados por la impunidad que se permite el oficialismo en la política
doméstica.
No queremos despedirnos en este
día de Pascua sin mencionar una noticia positiva y alentadora. Los medios de
comunicación registran que inspirado por la palabra y los gestos del Papa
Francisco se ha producido en la Argentina
un reverdecimiento de la fe,
evidenciado en la multiplicación de la concurrencia a los templos y el
sorprendente aumento de asistentes al
confesionario en busca del sacramento de la reconciliación.
El crecimiento de la
espiritualidad y la consecuente aproximación a las normas y principios morales es una excelente noticia
sobre todo en una sociedad que ha sido llevada a niveles de confrontación
inéditos y que enfrenta una violencia cotidiana
y criminal que se cobra víctimas diariamente. Si el gobierno quiere
mostrar que su aproximación a las posturas papales es seria, cuestión que
despierta dudas a partir de la contumacia con que persiste en sus agravios
hacia distintos sectores, deberá modificar sustancialmente sus conductas o poner en evidencia su hipocresía. Para el
resto de la sociedad, es un soplo de
aliento y esperanza que nos hace mirar el futuro con mayor optimismo.
Quizás este nuevo espíritu nos
permita transformar la cuasi democracia argentina en una democracia plena y
real que responda a los sueños y a las esperanzas de todos los que habitamos
este querido suelo.
Un abrazo para todos y muy
felices Pascuas.
Juan Carlos Neves, Presidente de
Nueva Unión Ciudadana
El inhumano tratamiento al que es
sometido el ex comodoro Danilo Sambuelli,
nos hace reflexionar sobre otra muy posible e injusta muerte anunciada… “sus señorías no se conmueven”,
seguramente los jueces consideran que Sambuelli,
en su estado de salud, es una grave amenaza para la sociedad.
Como expresara oportunamente el Dr.
Mariano N. Castex, en ocasión de la muerte en
prisión del general Ibérico Saint Jean: “Porque creo en los derechos humanos para todos, es que escribo estas
líneas. De documentación oficial que puede solicitarse en El Cronista y que no
se ha podido incluir por razones de espacio, surge la prueba indiscutible de
que en mi patria, en nombre de tales principios, prostituyéndolos, un grupúsculo que ha tomado posesión de
algunos tribunales “especiales” administra venganza y no justicia”.
Prueba de ello son los ya 192
fallecidos como Presos Políticos, y
sin que a nadie se le haya movido un pelo. Basta de continuar sentenciado a
muerte a los ancianos y enfermos Presos
Políticos.
Sinceramente,
Pacificación Nacional Pacificación por una Nueva Década en Paz y para Siempre
El ex comodoro Danilo Sambuelli se encuentra internado en pésimas
condiciones, para su frágil salud, en el
Hospital José María Cullen, en la
provincia de Santa Fe. Él mismo se encarga de describir su peligrosa situación:
“Me encuentro en la mazmorra del hospital
Cullen que es muy frio. Yo con las inmunidades bajas, estoy expuesto a
contraerme una enfermedad pulmonar, donde
funciona en un segundo subsuelo del hospital la sala policial, con personal que nos tratan
como animales, yo salí del hospital Iturraspe
para ser tratado con todas las normas de higiene, es una mugre, no hay agua
caliente, si querés higienizarte te dan un tacho con agua tibia, es un recinto
pequeño donde una persona de 71 años no puede estar, necesita caminar más que
yo tengo diabetes, bañarme es contraerme una infección pulmonar no entra la luz
del sol todo se maneja con luz artificial, la pieza que ocupa le falta un
vidrio la suplieron con hojas de papel, estoy conviviendo en celdas apartes con
personal que sufre incapacidad que grita todo el día, las paredes y puertas
llenas de telarañas, el baño sin luz, como colchón me dieron una colchoneta,
después de tanto gritar los con discapacidades los atienden, no hay ronda para
ver si los internados se encuentran en condiciones, solo nos atienden cuando
dan el maté cocido o el almuerzo y la cena muchas veces fría que es incomible
Conclusión: los penitenciarios están asociados a los jueces de que nos muramos
en la cárcel sin atención de la familia”.
HAGANLO CIRCULAR Y POR FAVOR COLABOREN EN SU DIFUSIÓN HASTA QUE LA
JUSTICIA SE HAGA CARGO.
El Día de la Memoria nunca será un día completo y de serena reflexión,
hasta que no se incorpore la otra parte de la historia y se reconozca que los
errores partieron de toda la sociedad y no solo de una parte.
Hoy se desconocen y discriminan a
las Víctimas del Terrorismo, hoy se encarcela, juzga y condena solo a los
Soldados de la Patria –jóvenes oficiales, suboficiales y conscriptos de todas
las fuerzas; que cumplieron con las normas y órdenes de la época. Cuando la ley
se convierte en injusticia… no permite la pacificación, concordia y
reconciliación. Es hora de ponerle fin a esas desigualdades ante la ley.
Felices Pascuas… la casa no está
en orden, todo pasa por sus decisiones señora presidente.
Domingo 31 de marzo de 2013 | Publicado en edición
impresa
Editorial
Es tiempo de que el recurrente
llamado al diálogo entre los argentinos deje de ser una mera invocación para
convertirse definitivamente en una práctica
La prédica austera y el ánimo
reconciliador del papaFrancisco podrían transformarse en una
rápida quimera si el espejo argentino responde con la lógica de siempre: un
primer embelesamiento seguido de contrición y promesas de cambio que suelen
desaparecer con la misma presteza con que la luz se desplaza en el universo.
En las últimas dos semanas, los
argentinos hemos pasado de la incredulidad al júbilo y de él a la esperanza de
que se está ante una nueva oportunidad histórica que no podemos dejar pasar. La
elección de Jorge Bergoglio como
papa resultó un bálsamo para muchas más personas que las que profesan la fe
católica en nuestro país. Su mensaje de
paz, de unión, de simpleza y de una enorme austeridad invita a replantearnos
qué hemos estado construyendo -si es que ése es el término- en medio de tanta fabulación, hostigamiento
y altanería.
La rápida conversión de la
frialdad presidencial en cálido saludo hacia el papa Francisco, sin dudas, sumó
un voto positivo en esta necesaria introspección de nuestra historia personal y
ciudadana. Recalar en la conveniencia política de esa actitud es un ejercicio
avaro, orientado a seguir poniendo escollos en el camino del efectivo
cumplimiento del cambio de acciones. El arrepentimiento no puede ni debe
agotarse en sí mismo. De lo contrario, una vez más, habremos prometido y
reclamado en vano.
En una de sus recientes
presentaciones públicas, el domingo pasado, al cumplirse 37 años del último
golpe militar, la presidenta Cristina
Fernández de Kirchner dijo que "no
se puede vivir en el odio" y que no les dará "el gusto" a quienes quieren que los argentinos se
peleen. "No se puede tener la
soberbia de pensar que nunca nos equivocamos. Quiero que no peleemos, que nos
entendamos. Ahí está la clave. Nos vamos a entender los argentinos de una vez
por todas", sostuvo.
No es nada habitual que se
manifieste una coincidencia de fondo entre las palabras de la Presidenta y el
ideario de la nacion. "No se puede
vivir del odio". Claro que no. Menos cuando éste se halla a
disposición de exaltaciones emocionales destinadas a perpetuar las diferencias
en una sociedad, o peor, para la atención de intereses aún más sórdidos, como
el de aquilatar la posibilidad de obtener ventajas materiales en función del aprovechamiento
de ideales aparentemente nobles. Tampoco se podría vivir siempre con odio. El
que lo padeciera enfermaría sin remedio y dañaría a otros, tanto en la salud
psíquica como física, por la transmisión de su grave toxicidad.
La Presidenta dijo que no les
dará el gusto a aquellos que pretenden que haya confrontación y agregó: "Quiero que los argentinos nos
entendamos". Confrontación siempre habrá, porque es de la naturaleza
humana la diversidad de visiones sobre lo que es mejor para el género, pero lo
que se ha debatido en los últimos diez años en la Argentina ha sido algo más
modesto: si es posible lograr o no una convivencia civilizada dentro de la cual
las opiniones encontradas se debatan en concordia.
Si la Presidenta se debate en una
transición emocional que la impulsa a manifestaciones llamativas es algo que le
concierne en principio a ella. Sin embargo, lo que diga y lo que dé a conocer
que siente es, por las funciones que encarna, de interés inmediato para la
sociedad argentina.
Curiosamente, ese llamado a un
entendimiento no ha sido el único de los casi diez años del kirchnerismo en el
gobierno nacional. La propia mandataria ya había apelado a la unidad "de los 40 millones de argentinos"
en sus discursos de campaña de cara a las elecciones primarias y a las
presidenciales que le concedieron la posibilidad de un nuevo mandato
consecutivo como jefa del Estado. "Yo
no le guardo rencor a nadie", había dicho en 2011. "Dejemos de lado las cuestiones
menores", agregaba.
No obstante, pasados aquellos
comicios primarios de agosto, en los que obtuvo un importante triunfo, luego
reconfirmado en las presidenciales de octubre, no pudo precisar ante los
periodistas el verdadero alcance de aquel llamado a la unidad nacional. Cuando
se le preguntó si iba a convocar a las fuerzas opositoras, contestó que el
Congreso era el lugar para ese debate. No se hizo cargo de la parte que le
tocaba. En el acto del domingo pasado, fue más allá al pedir directamente que,
entre los argentinos, aflore únicamente lo bueno y lo mejor, dejando de lado "lo malo, lo feo, el odio".
¿Es esta la misma Cristina Kirchner
que sólo recordó a las 51 víctimas de la tragedia de Once cuando estaba por
cumplirse un año del hecho? ¿Es la misma persona que suscribe las mentiras del
Indec, desconoce la inseguridad, minimiza la pobreza y ataca a la clase media?
Si es la misma, bienvenido el
cambio. Claro que para corroborar ese vuelco hay que aguardar que se transforme
en hechos concretos y se contagie a su equipo de funcionarios tan acostumbrados
al garrote, la amenaza y la presión .
Nadie ha estado a salvo de la
comisión de errores en la Argentina reciente, de modo que cualquier
rectificación respecto de los infortunios incurridos debe ser recibida con la
generosidad con la cual se predica la necesidad de la enmienda y el perdón de
los pecados. Nadie haría un buen servicio a la República si excluyera de esos
beneficios a quien rige desde el Poder Ejecutivo los destinos del país.
Hay una impresión generalizada de
que con el Papa salido del barrio de Flores se producirá un fortalecimiento del
catolicismo en el país. En buena hora que así sea, pero tengamos en claro que
la mayor contribución implícita de Bergoglio a su país de origen deberá abarcar
espacios más amplios todavía, sin especificación de religión alguna: el secreto
ha de estar en que, por la proyección de su nombre y su obra, crezca un
sentimiento generalizado de que íbamos por muy mala senda y que a todos
corresponde en adelante un esfuerzo hacia la perfección social: hacia metas de
mayor solidaridad, inclusión, igualdad de oportunidades y afirmación de las
libertades constitucionales que nadie -absolutamente nadie- está facultado a
degradar.
Después de la barricada, siempre
sobreviene la evaluación ulterior de las palabras a la luz de los hechos que le
siguen. ¿Está siendo coherente la Presidenta entre lo que dice y lo que hace?
¿Cuál es la relación entre el primer reconocimiento que se haya hecho por parte
del Gobierno de la "condición
humana" de los detenidos por delitos de lesa humanidad, que mueren en
las cárceles mientras se glorifica, desde tribunas adictas a la misma
Presidenta, el terrorismo que tronchó la vida de cientos y cientos de
argentinos y precipitó al país a la más violenta de las represiones, incluso
por fuera de la ley, pero en realidad tal como lo había dispuesto, aun antes de
la instalación del régimen militar, un gobierno civil peronista? A todos, aquí
también, absolutamente a todos, corresponde el íntimo examen de conciencia
sobre lo que se hizo para persuadir a sectores juveniles de la sociedad de
entrar en un camino de sangre y fuego hacia el que los empujaban algunos de los
más crueles totalitarismos de la época, como el de Cuba.
No obstante, pretender dejar
únicamente en manos del equipo de gobierno el cambio de actitudes negativas por
otras que nos lleven a reconstruir lo roto, sería tan simplista como hipócrita.
Los gritos de un funcionario no tendrían poder si no hubiera personas o grupos
de personas miedosas de enfrentar la prepotencia y de perder beneficios; la
avanzada parlamentaria del oficialismo no se consagraría con tanta facilidad si
no hubiera parte de la oposición dispuesta a someterse a esas presiones,
canjeando apoyos por beneficios en lugar de pagar los costos políticos de sus
decisiones. El arrevesado dibujo de la realidad no tendría sustento de no
existir un coro de voces decididas a trocar lo onírico en sustancia y de
transformar las derrotas en victorias.
Si seguir el ejemplo de Francisco
implica sacar provecho de su imagen para acumular poder interno, ningún cambio
podrá esperarse. Ni en el Gobierno, ni en la oposición ni en el total de la
sociedad. Todo lo contrario, esa "apropiación"
local del Papa desnudará una profunda debilidad.
Como dijo el ensayista Alejandro
Katz, en una nota del domingo pasado en lanacion: "Un papa argentino es una buena ocasión para que terminen los discursos
mesiánicos". Es una gran oportunidad para separar los mundos
entremezclados de la política y de la religión. Una nueva chance para concretar
en hechos los ejemplos de despojo que hoy nos deslumbran. Y para que tenga
respuesta el llamado que monseñor José María Arancedo, presidente del
Episcopado, efectuó en favor de una "mayor
convivencia social" pues, agregó, "los
argentinos nos debemos gestos de grandeza y de encuentro que nos permitan
superar el agravio y la descalificación".
Por eso, en estas Pascuas de
Resurrección de Cristo, en las que el espíritu de las grandes comunidades suele
estar impregnado de los valores que emanan de la fe, aboguemos porque el
llamado a la reconciliación y al diálogo deje de ser sólo eso, una invocación,
para convertirse definitivamente en una práctica de la que nos beneficiemos
todos.
Dado lo visto y mostrado en el Día de la Memoria, es evidente que un sector de la población no aprendió nada… es hora que la sociedad se manifieste mediante el método democrático que elija, ¿qué es lo quiere hacer con el pasado, el presente y el futuro de la nación?
No se puede continuar manteniendo
una mirada hemipléjica de la historia reciente y violenta de los años ’70 y
menos juzgando y castigando a “un solo demonio”.
Cuando los rencores del pasado se
utilizan para legitimar determinadas políticas e ideologías del presente, las
enseñanzas de la historia caen en saco roto y el peligro de repetir errores y
horrores se vuelve inminente. En efecto, la pasión intrínseca a ese oximoron
conocido como “memoria colectiva” se interpone a la sobriedad, rigurosidad y
templanza del estudio de la historia, y acaba por reproducir en el hoy
conductas y pensamientos del ayer. Es lo que estamos viviendo, en pocas
palabras, los argentinos de la era kirchnerista.
Estuve en la marcha del pasado 24
de marzo que se hizo en conmemoración por el 37 aniversario del último golpe
cívico-militar. Fui ahí una suerte de infiltrado, pues no comparto la versión
reduccionista y maniquea de la historia que en ese evento se difunde, ni
comulgo con la violencia simbólica que opaca por completo una supuesta defensa
de los Derechos Humanos que, en los hechos, se degenera en una oxidada
manifestación de ideologías extremistas. Mi intención era, más bien, tener un
contacto directo y personal con los acontecimientos que allí se desarrollaban
para interpretar las motivaciones, creencias y expectativas de los aunados.
Tanto lo que observé en ese acto
de la ciudad de Córdoba, como lo que luego mostraron los medios nacionales y
pronunciaron los referentes de los organismos de Derechos Humanos, me han dado
la certeza de que si algo evidenció el pasado 24 de marzo, eso fue que el
“Nunca Más” -como slogan que señalaba la necesidad de evitar repetir el
sangriento pasado- ha sido una rotunda y descarada estafa.
El eje del relato setentista
configurado por el kirchnerismo está puesto sobre la impugnación de la llamada
“teoría de los dos demonios”, frente a la cual no han podido mejor cosa que
imponer una maniquea “teoría del demonio único”. Pero si creer que la reducción
de lo vivido en los años `70 a un conflicto entre militares y guerrilleros es
una forma de simplificar la realidad, sostener que la complejidad de la
historia se explica únicamente a partir de las responsabilidades militares, es
directamente faltar a la verdad.
La “teoría de los dos demonios”
liberó de culpas a la sociedad civil y a la clase política. Borró de la
historia sus responsabilidades, que fueron muchas. La “teoría del demonio
único” completó el trabajo, no sólo borrando de la historia las
responsabilidades de las organizaciones terroristas (21.644 atentados entre
1969 y 1979 según datos de la Causa 13 y miles de víctimas), sino que además,
les devolvió la legitimidad que necesitaban para hacer su reaparición en la
historia.
Si algo destacó en los distintos
actos del 24 de marzo que acaba de pasar, eso fue la cantidad de banderas de
Montoneros que se enarbolaban en lo alto. Varios muchachos -algunos encapuchados,
cubriendo sus rostros y cargando amenazantes palos- las sostenían, con la
entusiasta complicidad de los concurrentes, que los felicitaban. El logo de la
organización guerrillera, conformado por una tacuara cruzada por un fusil, no
había sido reemplazado por uno menos belicista que, al menos, fuese más
apropiado para una supuesta marcha “por los Derechos Humanos”. Ya no se
mantienen ni las apariencias. La lógica marcial era lo que predominaba con
claridad, ante un amenazante “Volvimos” y una serie de cánticos en los cuales
el público se reivindicaba como “soldados de Perón” (tal como se identificaban
los Montoneros de los `70 en algún momento).
Debe recordarse que Montoneros
fue una peligrosa organización terrorista declarada ilegal nada menos que por
un gobierno constitucional y peronista el 6 de septiembre de1975, a través del
decreto 2452. Este grupo se cobró la vida de varios cientos de personas:
militares, policías, sindicalistas, políticos, empresarios, obreros y hasta
niños y ancianos. La organización recibió entrenamiento militar en Cuba por
instructores castristas, y en Medio Oriente por la Organización de Liberación
de Palestina (OLP). Fue considerada, por todo esto, como la banda terrorista de
mayor peligrosidad de toda América Latina en el Siglo XX.
La exacerbación de la “teoría del
demonio único” y el uso político y económico de la memoria, lejos de
conducirnos a un genuino “Nunca Más”, ha ido generando las condiciones
necesarias para la reaparición de Montoneros en la vida política actual. Cuando
Estela de Carlotto dijo por la radio Rock & Pop, horas antes de la marcha
del 24 de marzo, que “lo malo fue el terrorismo de Estado y lo bueno, una
generación que dejó la vida y nos dejó la democracia… lo que ellos hicieron fue
hermoso”, no sólo estaba legitimando con su maniquea palabra el resurgir de una
organización que hizo del terrorismo su argumento político, sino que estaba
faltando groseramente a la verdad. En efecto, tal como se desprende de los
datos de la Causa 13 (Juicio a las Juntas Militares), el 52% de los atentados
del terrorismo subversivo fueron perpetrados durante períodos democráticos. Su
lucha -“hermosa” para Carlotto- no era por la democracia, sino por la
instauración de un régimen dictatorial similar al castrista, tal como lo confesaban
en sus propios documentos y publicaciones.
el cuñado de Firmenich, Guillermo Martínez Agüero
Para alegría de esa abuelita tan
afecta a los viajes en primera clase y la estadía en lujosos hoteles de cinco
estrellas, la organización Montoneros se ha reagrupado principalmente en
Mendoza y en Córdoba, y se está preparando también en Buenos Aires. Hay algunos
antecedentes recientes que vale la pena repasar: intentos de La Cámpora por
traer de España a Mario Firmenich para homenajearlo; publicación de una revista
de Montoneros llamada Repensar. Visión y proyección de la experiencia
montonera; intentos de reorganización en septiembre de 2010, cuando el cuñado
de Firmenich, Guillermo Martínez Agüero, dijo a La Voz del Interior que “No
hemos enterrado las armas… creemos que es una opción para cuando las condiciones
lo hagan necesario”; y la celebración del “Día del Montonero” el pasado 7 de
Septiembre, organizado por agrupaciones kirchneristas, son algunos precedentes
de lo vivido este 24 de marzo.
¿Planean volver a practicar la
“lucha armada”, es decir, el terrorismo? Martínez Agüero respondió, en esta
oportunidad, casi en idéntico sentido que en 2010: “Creemos que es una opción
para cuando las condiciones así lo hagan necesario, como ya ocurrió con las
FARC o con el Subcomandante Marcos, por ejemplo. Las armas están; ni se
entierran ni se desentierran”. En Córdoba se pegaron, durante el acto del
llamado “Día de la Memoria”, carteles que rezaban: “Y ahora vamos a enseñar a
esos mierdas lo que es TERRORISMO”. Por supuesto, nadie firmaba la amenaza.
La historia enseña a los pueblos
a no repetir sus errores, pues empuja a todos los actores a efectuar su mea
culpa, algo que aquí nunca ocurrió. En Argentina se compró con entusiasmo un
relato setentista que ahora nos está empujando al borde de revivir épocas de
sangre, con el visto bueno de los organismos de Derechos Humanos, que
utilizaron la idea de un “Nunca Más” para llegar a un “Otra Vez” que es, en
definitiva, ese intimidante “Volvimos” que rezaban las pancartas montoneras del
24 de marzo pasado.
(*) Es autor del libro Los Mitos
Setentistas, y director del Centro de Estudios LIBRE.