sábado, 20 de agosto de 2016

SERÁ POR ESO QUE DEL TODO NO ME FUI


por Enrique G. Avogadro

Será por eso que del todo no me fui[1]

"Quienes quieran analizar la política o la historia
en términos ideológicos, sólo estarán contemplando
el espectáculo de un teatro de títeres".  
Carlos Manfroni

Que ya no hay ideologías en la política argentina no es una novedad, pero donde más se nota es en la violencia política. Con toda mi profunda repugnancia por el accionar de los terroristas de los 70's, que tantas víctimas cobró, no dejo de reconocer que actuaban convencidos de ser el "hombre nuevo" popularizado por el Che Guevara, acompañado por muchos curas extraviados, y se sentían mesiánicamente destinados a conducir la revolución socialista. Pretendían replicar en la Argentina el genocidio comunista (el propio Santucho dijo que, al triunfar, fusilarían a un millón de argentinos) y contaban con el apoyo militar y financiero de países como Cuba, Libia, Argelia, Líbano, etc.

Si bien quienes vivimos aquella trágica época recordamos claramente qué sucedió entonces, ya convivimos al menos con dos generaciones que lo ignoran o están confundidas, engañadas por la exitosa acción psicológica que permitió que la historia fuera tergiversada completamente, calificando a aquellos asesinos como "jóvenes idealistas".

Hoy, cuarenta años después, esa demencial violencia que resurge de la mano de los militantes kirchneristas -algunos de ellos ex integrantes de organizaciones como Montoneros, Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) y Movimiento Todos por la Patria (MTP)-  y busca la desestabilización o caída del actual gobierno, tiene como único objetivo impedir que la Justicia envíe a la cárcel a Cristina Elizabet Fernández y al resto de los integrantes (funcionarios y empresarios) de la asociación ilícita que encabezó, como antes lo fue el asesinato de Alberto Nisman. Mañana Jorge Lanata, que mostrará en su programa cuentas bancarias extranjeras, con sus saldos, procedencia del dinero y titulares, seguramente incrementará la inquietud que los embarga.

Todo comenzó, el 10 de diciembre, cuando la viuda de Kirchner se negó a entregar los atributos del mando a su sucesor, y continuó con la resistencia en organismos y cargos por parte de ñoquis sembrados como virus malignos en toda la administración pública (¿qué es de la vida de Milani y Berni?). Siguió la masiva distribución del manual de procedimiento para la concreción de micro acciones destinadas a promover el descontento social, y una feroz actividad en las redes. Así, lograron instalar la sensación de desempleo masivo, que nunca existió, o una hambruna generalizada, pese a que todos los planes sociales han aumentado, incluyendo la distribución de alimentos.

Aunque no les sería posible ahora reunir una tropa ideologizada para la subversión, no es menos cierto que hay mucha mano de obra disponible para asumir ese rol. Me refiero, naturalmente, a elementos de la Policía bonaerense, a pseudo organizaciones sociales -como Barrios de Pie, Quebracho, Miles TTT, Tupac Amaru, Hijos, Corriente Clasista y Combativa, etc.- para invadir violentamente el espacio público y alterar el orden y, en especial, a otro tipo de personas, vinculadas al narcotráfico, como los "ni-ni", dispuestos a todo por algunas dosis de paco, o los barrabravas, que se venden al mejor postor. Si a esa inestable mezcla explosiva le sumamos la actitud de los sacerdotes de "Curas en Opción por los Pobres", declaradamente kirchneristas y prohijados por el Papa Francisco, tendremos delante un escenario por demás inquietante.

Me preocupa la actitud del Presidente y su entorno, que minimizan este rebrote de violencia y se resisten a enfrentar, con todo el peso de la ley, hechos que van escalando en gravedad y que, de no ser cortados de cuajo, seguramente acarrearán consecuencias terribles. No fue menor que el automóvil en el que se trasladaba Mauricio Macri fuera apedreado ni que se optara por modificar locaciones de actos para evitar confrontaciones callejeras; tampoco lo fueron las reiteradas amenazas implícitas en las invasiones al despacho de María Eugenia Vidal o a la casa de alguno de sus ministros, cometidos en el marco de la resistencia de la Policía de la Provincia de Buenos Aires a la limpieza que la Gobernadora está encarando en sus filas.

Parte de lo que sucede en la Justicia fue desnudado por el Juez Alfredo López, de Mar del Plata, que denunció que la Fiscal Laura Mazzaferri se había negado a recibir la denuncia que formulara la propia Policía y entorpecía la investigación de la agresión al Presidente y, sin pelos en la lengua, instó a éste a promover juicio político a todos los integrantes de la nefasta organización autodenominada "Justicia Legítima", a la cual pertenece la funcionaria en cuestión, creada por la Procuradora General, Alejandra ¡Giles! Carbó, para servir al innoble propósito kirchnerista de colonizar al Poder Judicial; el magistrado fue clarísimo cuando explicó que, mientras esa organización subsista, resultará imposible gobernar.

Es demostrativo de una cobardía visceral o de una complicidad dolosa que ningún fiscal del país haya denunciado -el Título VIII del Código Penal reprime los delitos contra el orden público- a siniestros personajes como Luis D'Elía, Fernando Esteche, Hebe de Bonafini, Roberto Perdía, Gabriela Cerruti, Guillermo Moreno, Cristóbal López y sus medios, etc., que desembozadamente han dicho que buscan, incluso recurriendo a la violencia, la renuncia o la destitución de Macri, a quien han llegado a comparar con Hitler. En este tema, como sucede con la corrupción, la impunidad está reñida con la gobernabilidad.

No voy a explayarme sobre el tema de las tarifas, puesto que ya he fijado mi posición en otras notas, pero sí voy a insistir en que, más allá de las repercusiones financieras que el fallo de la Corte Suprema produce, el impacto más grave ha sido sobre la posibilidad del arribo de inversiones extranjeras, que el país requiere más que un vaso de agua para un perdido en el desierto.

Considero que la culpa de lo sucedido corresponde al Gobierno, que torpemente se negó a informar oportunamente a la sociedad la magnitud de la crisis heredada, responsabilidad luego amplificada por el magnífico aparato comunicacional del kirchnerismo, que logró instalar la idea de un inexistente tarifazo salvaje. Si el Ministro Aranguren hubiera convocado antes a los ocho ex secretarios de Energía, que tienen diversas filiaciones políticas pero llevan años proponiendo unánimes soluciones al problema fabricado por don Néstor y doña Cristina, casi con seguridad se hubiera conducido mejor el proceso.  

Espero que los jóvenes que hoy están a cargo de la administración nacional dejen de usar como libro de cabecera el "Diario de la guerra del cerdo", del inolvidable Adolfo Bioy Casares, y por lo menos escuchen a quienes, por edad y experiencia política, podrían haberles evitado sufrir esta derrota que nos afecta y que pagaremos todos, en especial los más pobres.

Enrique Guillermo Avogadro
Abogado



[1] De "El corazón al sur", de Eladia Blázquez.

A NUESTROS QUERIDOS HÉROES:

A través de la presente carta les queremos hacer llegar nuestras humildes palabras de apoyo en este momento tan difícil para ustedes y sus familias.

Nosotros podemos entender tanto tiempo de calvario y agonía.

Ustedes soportando la batalla más dura de sus vidas, y de nuestra parte “las familias” acompañándolos fielmente en este cruel y triste  transitar.

Tantas madres sin sus hijos.


Tantas esposas peregrinas que quedaron solas en la vida derramando sus lágrimas en soledad, mirando a su lado esa almohada vacía, aferrándose a la frialdad de la noche, rezando a Dios para que todo termine pronto.  Esas amigas fieles e incondicionales que visten bellas para ustedes y entran sonriendo cuando por dentro existe ese dolorcito que nunca se va  y que se agudiza y duele en cada despedida.


Sus hijos: Sensibles y duros a la vez, irradiando esa cuota de fuerza y vitalidad. Ellos mismos… que serían capaces de organizar un rescate y salvarlos a como dé lugar de ese infierno.

Ellos... que entregan su vida afuera por ustedes, que hacen honor a su sangre y llevan su apellido con la mayor de las dignidades. Ellos… que si tuvieran que enfrentarse al mismísimo demonio lo harían porque nada temen. Tantas cosas hacen afuera que ustedes queridos héroes no lo saben. Porque “ellos son ustedes” y su forma de pelearla es esa.

Sabemos que ésta dura etapa  ha cambiado nuestras vidas por y para siempre. Hemos decaído, nos hemos enojado y llorado en silencio; quizás también noches enteras pensando en qué mas hacer, dónde ir, a quién más escribir, qué puerta tocar, pero nada nos detuvo. Siempre fuertes para ustedes, abrazados entre hijos, conteniéndonos los unos a los otros. Sobrepasamos las fronteras de las distancias y logramos aferrarnos a aquellos que vivían nuestro mismo dolor a pesar de que muchos nos encontrábamos solos.

Los hermanos… fieles e incondicionales brindándoles esa incomparable compañía y asistencia.

Y sus nietos… los más inocentes seres que los supieron llenar de alegría, aquellos que con un beso y un abrazo colman sus espíritus; ellos, chiquititos, que se conforman con visitar a su abuelo en “ese lugar” y no otro, sin hacer preguntas o tal vez creyendo que su abuelo no puede irse de allí porque está trabajando.


Cuántos de nosotros tenemos grabado el eco de un portón cerrándose fuertemente. Cuando debemos partir llevando en nuestro corazón miradas tristes y solitarias. Y otra vez, la desolación en nuestros hogares.

¿Pero saben qué? hemos cambiado, hemos madurado y crecido junto a ustedes; quizás soportamos el peor de los destinos y las más terribles humillaciones, y Dios, nuestro Señor, jamás nos abandonó.


Por eso, hoy les pedimos que no nos abandonen en esta lucha. Los necesitamos fuertes. No se dejen vencer. Afuera estamos nosotros para seguir dando batalla contra el peor de los enemigos, porque el miedo ya lo perdimos, porque no nos sirve  vivir entre las penumbras. Al contrario, nos llena de orgullo ser parte de ustedes, de llevar su sangre; y estamos  más que agradecidos por habernos legado el mejor de los ejemplos, los más sublimes valores: “el amor por nuestra Patria”.

Por ello, queridos viejos, queremos  que sepan que estamos y seguimos de pie junto a ustedes con la fuerza que Dios nos brinda cada día.

Junto a Ustedes…
                        
“La Fuerza de los Dignos”.

-Vanina  Denise Arráez.
-María Eugenia Brizuela.
- Alicia Esther Cañicul.
- Natalia Graciela Ceparo.
-Marcelo Hernán Cremonte.
-María Marta Cunha Ferré.
-Mercedes Cunha Ferré.
-Madgalena Cunha Ferré.
-María Georgina D’ Amico Pinto
-Raquel Alejandra Di Salvo.
- María de las Mercedes Driedichs
- Sandro José Rojas Filártiga.
-Eduardo Pedro Fracassi.
- Leila Guillermina Gutiérrez.
-María Guadalupe Jones.
-María Alejandra Jones Tamayo.
-María Virginia Leites.
- María Lucía Leites.
-María José López.
-María Natalia Lucero.
- Fernanda Eugenia Megías
-Flavio Esteban Sfulcini.
-Maria de Lourdes Soto Escudero.
-María Mercedes Soto Escudero.
-María Guillermina Steding.
-Fernán Luis Varela.
-Mariano Javier Varela.
- Elisabet Verónica Wolk.
-Carlos Rafael Yanicelli.

LA JUSTICIA REPRIME A LA POLICÍA

GUADALUPE GODOY. OTRA EXITOSA ABOGADA

Guadalupe Godoy

“Los mismos apellidos que llevamos o intentamos llevar a juicio por delitos de lesa humanidad hoy están en el gobierno nacional. Ahora son lo que detentan espacios de poder que les permiten influenciar muchísimo más que antes”. (¿?)

"Estamos dolidos con esta decisión, no sorprendidos"

Estas maliciosas, falsas y temerarias expresiones fueron volcadas por la Dra. Guadalupe Godoy, abogada de la familia de Jorge Julio López y están referidas a la decisión del Tribunal Oral Federal N° 1, que falló otorgando la prisión domiciliaria en favor del comisario Etchecolatz (87), beneficio que en primera instancia había negado el Juez Ernesto Kreplak.

Se agravia la letrada por cuanto el Juez Esmoris sostuvo en su fallo que pasados los 70 años la prisión domiciliaria debe otorgarse de manera automática (lo concede la ley) y el Juez Castelli fundó su decisión en razones humanitarias pese a “los informes médicos que señalan que Etchecolatz está en condiciones de permanecer en el Servicio Penitenciario”.

No vale la pena comentario alguno sobre la queja de esta abogada por el hecho de que los jueces del Tribunal simplemente aplicaron la ley, tampoco sobre su absurda conclusión de que si los informes médicos lo declaran apto para permanecer en el Servicio Penitenciario, deba por tal motivo, negársele un derecho humano.

Bastarían para enervar sus arbitrarios argumentos las citas a la norma vigente que otorga el beneficio a los mayores de 70 años.

Pero tal vez haya llegado el momento en que estos letrados tengan que ponerse a estudiar el derecho como corresponde, comprender el principio de irretroactividad de la ley penal, la constitucional presunción de inocencia, las disposiciones del Comité Internacional de la Cruz Roja y Derechos Humanos, y la Declaración Universal de Derechos Humanos.

El Comité Internacional de la Cruz Roja y DDHH ha declarado que el derecho internacional humanitario, como parte del derecho de la guerra o del derecho de los conflictos armados, tiende a garantizar a las personas puestas fuera de combate, o que ya no participan en las hostilidades, una protección y un trato humano.

Propicia una reglamentación del derecho de los conflictos armados distinta de la de los derechos humanos por cuanto, a su criterio, los convenios humanitarios se aceptan más ampliamente que los convenios sobre los derechos humanos.

Están más sometidos que el derecho de los conflictos armados a los efectos de la diversidad de concepciones del Estado y de las oposiciones ideológicas. Por lo demás, la aprobación de los dos Protocolos adicionales de 1977 a los Convenios de Ginebra evidencia que una reglamentación distinta del derecho de los conflictos armados responde a la voluntad de los Estados.

Y por su parte la Declaración Universal de Derechos Humanos contiene las siguientes disposiciones que por lo visto también son desconocidas por la Dra. Godoy: Artículo 8 Toda persona tiene derecho a un recurso efectivo, ante los tribunales nacionales competentes, que la ampare contra actos que violen sus derechos fundamentales reconocidos por la constitución o por la ley. Artículo 9 Nadie podrá ser arbitrariamente detenido, preso ni desterrado. Artículo 10 Toda persona tiene derecho, en condiciones de plena igualdad, a ser oída públicamente y con justicia por un tribunal independiente e imparcial, para la determinación de sus derechos y obligaciones o para el examen de cualquier acusación contra ella en materia penal. Artículo 11 1. Toda persona acusada de delito tiene derecho a que se presuma su inocencia mientras no se pruebe su culpabilidad, conforme a la ley y en juicio público en el que se le hayan asegurado todas las garantías necesarias para su defensa. 2. Nadie será condenado por actos u omisiones que en el momento de cometerse no fueron delictivos según el derecho nacional o internacional. Tampoco se impondrá pena más grave que la aplicable en el momento de la comisión del delito.

Finalmente invito a la Dra. Guadalupe Gómez a que denuncie e identifique a las personas que, acusadas por delitos de lesa humanidad, “hoy están en el gobierno nacional”.

Una acusación de semejante gravedad debe probarse o atenerse a las consecuencias en caso de falsedad maliciosa.

Juan Manuel Otero

viernes, 19 de agosto de 2016

TTE. ESTÉVEZ... el Hombre, el Soldado, el Héroe


LOS ESFINTERES INCONTINENTES DEL GOBIERNO DE CAMBIEMOS



“Alguno, en disenso, querrá recordarnos que estamos en democracia, sin observar que nuestra democracia es muy sui generis: lloramos por las víctimas del terrorismo en Europa, pero lanzamos flores al río reivindicando a los terroristas locales.”
JORGE MILIA.- Editorial Diario Castellanos

Para el gobierno de Cambiemos los muertos que Maby Picón arrastra en su dolor desde hace años -su marido, el Capitán Viola y su hijita María Cristina de tres años, asesinados en 1974 por el ERP en Tucumán- carecen de importancia; peor aún, ni siquiera tienen la identidad de símbolo que la izquierda y los cagones “bienpensantes” y políticamente correctos -políticos y periodistas- les han dado a los terroristas muertos ni, menos aún, la calificación de “juventud maravillosa” que impúdicamente hoy ostentan los facinerosos sobrevivientes cuando se pasean como querellantes junto con los alcahuetes de la secretaría de derechos humanos en las tramoyas judiciales que monta la justicia federal; el último invento de estos rufianes, la megacausa Operativo Independencia, es una perversa forma de desprecio a los deudos de las víctimas ya que los asesinos del Capitán Viola y su hija se abrazan en la querella con los funcionarios mandados por Avruj.


Pero esta ofensa no se circunscribe a una sola madre y esposa, ésta multiplica padres, hijos, hermanos… por lo menos por mil noventa y cuatro veces que es el número de asesinados por el terrorismo en la Argentina y a los que deberíamos sumar a aquellos que sobrevivieron a los atentados pero que quedaron con secuelas irreversibles por las heridas recibidas. De ninguno de estos se habla, cargan con ellos cualquiera de los sambenitos infamantes que las “orgas” de derechos humanos les han adjudicado: ser de derechas, ser milicos, oponerse a la “revolución” o simplemente arrastrar la mala suerte de haber pasado por el lugar equivocado a una hora desafortunada. Nunca esperemos que un político o un periodista hablen de ellos, son brasas ardientes recuerdo de una parte de la Argentina que hizo del ejercicio de la muerte una sinrazón absoluta y que queman las manos de los cobardes que defienden a los muertos que los mataron o que callan vergonzosamente dando a entender con sus silencios comprados que en la Argentina hay muertos y muertos…

La única realidad que nos muestra hoy la Argentina es que en este tema nada ha cambiado, aún seguimos arrastrando la teoría que una pareja de malandrines pergeñó para robar con tranquilidad: que se necesitan los fueros que da la izquierda.


Se sigue ocultando que la subversión mató sin asco a otros argentinos y se calla de manera pusilánime el hecho que de haber triunfado ésta hubiera convertido a nuestra tierra en una fosa común desde la Quiaca a Ushuaia. Por eso, la guerra contra la subversión es negada y tergiversada utilizando presunciones falaces, soslayada por puro oportunismo y apuntalada por un poder judicial cobarde y prevaricador. Visto de esta manera, es estúpido sorprenderse porque el presidente diga que desconoce cuántos terroristas desaparecieron en la “guerra sucia”, “ignorancia” y afirmación que enoja a los dueños de los derechos humanos y hace que asuste y ponga a prueba la debilidad de esfínter de los muñequitos de torta que juegan de “guardaespaldas intelectuales” como son Peña, Garavano, Vidal, Avruj y otros tantos que, perteneciendo a las corporaciones política o periodística, ensucian sus calzones y agachan la cabeza si la desquiciada Bonafini, (Macri dixit), los mira torvamente o si la gerente comercial del “emprendimiento Abuelas” se siente ofendida porque cree que estos pobres tipos -los funcionarios de Cambiemos- realmente se animan a pensar que sus hijos fueron realmente lo que fueron: asesinos y terroristas.

Estos hechos suceden en el país porque hemos permitido, como sociedad irresponsable y cobarde que somos, que se bastardearan conceptos elementales. Conceptos con los que en ningún lugar del mundo nadie se anima a jugar -salvo en aquellos dominados por Dáesh o Boko Haram- pero a los que aquí hemos teñido de una ambigüedad que los banaliza de manera rastrera: decir que se está por los derechos humanos mientras desde el 10 de diciembre más de veintisiete ancianos han muerto en los penales federales en situación de abandono producto de una cruel venganza, es reírse del derecho de gentes; decir hoy y acá -con 7.459 muertos, de los cuales por lo menos el 60% cayó en combate- que la guerra contra la subversión fue un genocidio es reírse descaradamente de seis millones de judíos o de un millón y medio de armenios, seres pacíficos que jamás levantaron un arma contra los que luego los mataron y que fueron eliminados por puro odio en condiciones mucho más infames; pero esto es lo que sucede en la Argentina “democrática” donde si uno piensa que los desaparecidos no son treinta mil debe abandonar cualquier aspiración política por más capacidad que tenga, ya que las matriarcas -y también los vividores- de los “derechos humanos” le saltarán al cogote y algún miedoso jefe de gobierno lo sacará arteramente de circulación.


Digamos las cosas como son. Primero, que los argentinos asesinados por la subversión son parias por los que ningún presidente argentino tirará una flor al río, y segundo, que aquellos que combatieron a la subversión deben morirse de mala muerte en las sucias mazmorras federales porque hay mucho dinero en juego en este curro como para que los que puedan perder este “yeite” se queden callados. Ellos no han perdido las esperanzas de continuar el negocio porque en verdad el gobierno ha comprendido bien que el “manoseo amoroso” de muertos de izquierda da fueros y tranquilidad y lo que realmente importa en este tema con el que muchos lucran desde hace cuarenta años es seguir con esta farsa aunque para eso la muerte ya haya cosechado más de veintisiete vidas de cautivos desde que la “transparencia” se hizo con el gobierno nacional.



NOTA: Las imágenes no corresponden a la nota original.

QUERELLANTES


El presidente Macri prometió en su campaña respetar la independencia del Poder Judicial y el Estado de Derecho. Pero la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación no está en esa postura, al actuar como querellante en los mal llamados juicios de "lesa humanidad". Siendo parte del Poder Ejecutivo, no puede ni debe hacerlo, y si lo hace, como es el caso, es ilegal (arts. 82 y 82 bis del Código Procesal Penal de la Nación). Sólo puede hacerlo en casos de corrupción en que se encuentre afectado el patrimonio del Estado (Art. 5, Inc. 19, de la ley 25.233/99). El Ministerio Público Fiscal es quien brega por los intereses de la sociedad en todo juicio (Art. 120 de la Constitución). ¿Cómo se explica que un organismo del PEN que, teóricamente, debe bregar por los derechos de todos los argentinos sea querellante en estos juicios pero en ninguno referido a corrupción, narcotráfico, trata de personas, atentados terroristas como el de la AMIA, tragedias como la de Once, etc.? ¿Cómo se explica que esta secretaría sea querellante en juicios cuya ilegalidad e irregularidades han sido reiteradamente denunciadas? ¿Cuánto dinero de los argentinos gasta la Secretaría de DD.HH. en sus numerosos representantes en las citadas querellas? ¿No nos dijo el Presidente que iba a terminar con el negocio de los DD.HH.? Es indudable que, al presentarse como querellante, la Secretaría de DD.HH. toma una posición que no es imparcial, que envía un "mensaje" al Poder Judicial y, por lo tanto, no respeta la independencia de éste y no brega por los derechos humanos de todos, sino de una parte claramente identificada. Esta situación, en Tucumán, en el juicio que se lleva adelante por la operación Independencia (ordenada por decreto durante el gobierno de María Estela Martínez de Perón), ha llegado a la brutal paradoja de que los imputados, que combatieron el terrorismo en esa operación por orden del PEN y en defensa de nuestra nación, tienen como querellantes a la Secretaría de DD.HH. de ésta y de la provincia junto a los terroristas que acribillaron al capitán Viola y a su familia en 1974, asesinando al primero y a su hijita María Cristina, de tres años, e hiriendo gravemente a su otra hijita, María Fernanda, de cinco. A esto se suma que en la XXIV Reunión Plenaria del Consejo Federal de DD.HH., realizada en Tucumán en julio, no se invitó ni se permitió el ingreso de familiares de víctimas del terrorismo. Entonces, ¿de qué derechos humanos hablan?

Es indispensable y urgente, para el resguardo de la república y del Estado de Derecho, que el PEN y los poderes ejecutivos provinciales, con sus secretarías de DD.HH., abandonen su papel de querellantes en estos procesos, dejando actuar a la Justicia sin tener la más mínima intervención.

Horacio Guglielmone
DNI 10.525.334